sábado, 5 de marzo de 2016

golda meir (DE MI LIBRO DE PRÓXIMA APARICIÓN "CORRESPONSAL EN LONDRES")


GOLDA MEIR AQUELLA JUDIA DE KIEV CUYA PERSONALIDAD COMO ESTADISTA LLENA UNA ÉPOCA. EN SU ESTILO Y A SU MANERA VLADIMIR PUTIN ES IGUAL QUE ELLA:UN ESTADISTA













Golda MEIR

 

 

 

De mi libro de memorias "Gente que conocí. Vivencias de un corresponsal de Franco en Inglaterra".

 

 En una conferencia de prensa en el Dorchester, multitudinaria, en la primavera de 1974 y ante más de dos mil periodistas de todos los países, tuve la osadía o la majeza de preguntarle: cuando piensa la señora Meir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la España de Franco. Ella hizo un mutis, bebió un poco de agua mineral que había en la mesa del rostrum, encendió un cigarrillo y contestó:
España para nosotros los hebreos no es un país como los demás sino todo lo contrario. Un día regresaremos a España.

 

-¿con el generalísimo en el poder?-insistí

 

-No

 

Sus palabras fueron titular al día siguiente del NYT y causaron revuelo en Madrid. Eran muy medidas y guardaban una semántica oculta. La apertura de relaciones se llevó a cabo el año 89, un tanto a la agachadiza y en medio de gran sigilo en un hotel de Ámsterdam. Obedeció al planteamiento del gran diseño que albergan las autoridades sionistas para el dominio del mundo. Se auspiciaba el implante autonómico, licenciar al ejército de tierra que contaba con un numeral de más de medio millón de hombres, algo de lo cual hablaba constantemente la prensa inglesa y a mí me costó más de una polémica con el corresponsal del Times a la sazón Harry Debelius y con el del Telegraph, Harold Sieve que nos trataba a los españoles a batacazos y eso a mi me enervaba. Otro postulado eran el desguace de los medios de comunicación franquistas. El Financial Times ya había entrado en tratos con Juan Luis Cebrian y a mí me hacían ir todas las tardes desde mi casa en South Kensington hasta Fleet Street- tres cuartos horas de metro- a por un servicio que teníamos que dar desde nuestra oficina en Londres a través de la cadena de periódicos y emisoras de la Prensa del Movimiento. Ruperto Murdoch que irrumpió en Fleet Street como un elefante en una cacharrería también nos había echado el ojo. El proceso de enculturación y de asimilación no había hecho más que comenzar. Fue muy lento y obedecía a los planteamientos del Gran Diseño. A la muerte del dictador España era un guirigay. Surgieron tantos partidos políticos que el panorama semejaba a una sopa de letras. Londres se convirtió en el epicentro de aquella movida. Iban y venían desde don Juan que siempre se alojaba en el Claridge hasta Carrillo, Pepín Fernández, Jordi Pujol y los catalanes de la Vanguardia que contaban con el incensario de Luis Foix. Fraga templaba gaitas desde la embajada de Belgravia Square. Incluso llegué a encontrarme en un pub de Fulham Road con el etarra Wilson que fue uno de los que pusieron la bomba en Claudio Coello haciendo volar por los aires al Dodge Dart de Carrero Blanco. El tal "Wilson" un etarra con cara de pobre diablo, gozaba de la protección de los servicios secretos británicos y yo siempre dejaba caer en mis crónicas que en el terrorismo de las provincias del Norte estaba metidos el Mossad israelí y el M05. No me lo creyeron aunque mis intuiciones y premoniciones suelen ser certeras. El paso del tiempo creo que me dio la razón. Esos pistoleros del norte a los que la BBC no paraba de dar coba, esgrimiendo ikurriñas y entrevistando a sus sicarios, precisamente cuando ellos tenían en su propia casa un terrorismo acaso más sanguinario y más valiente porque los del IRA actuaban a cara descubierta y tenían que habérsela nada menos que con el ejército británico que ocupaba el Ulster, ahora enfundaron sus parabella y cobran de la nómina del estado español. Obedeciendo una señal impartida desde las fuerzas ocultas. En mi vida periodística he tenido que pelear contra el argayo de la conspiración. La que se nos venía encima. No dejé de clamar contra esto y aquello pero mis gritos no eran más que voces en el desierto. El germen de este cambio total se hallaba en las palabras de aquella señora gorda de costumbres austeras, un bolso de escay en el que guardaba los cigarrillos, el pelo rizo ya encanecido que otrora fue pelirrojo, la nariz voluminosa y los ojos bellos, gesto maternal y que en su rostro no celaba las arrugas de tantos y tantos sufrimientos. A Golda Meir uno no podía menos de quererla o, si no quererla, al menos admirarla. Impresionante mujer, esta abuela judía, una de las estadistas más importantes que produjo el siglo XX, pionera, que no se casaba con nadie, ni con Ben Gurion. Bueno se casó una vez pero se divorció. Transcurridos muchos años de aquel encuentro, cunde en mí la idea de que los judíos avanzan por la historia guardando la llave que abre los secretos de la caja de Pandora. A lo mejor, ellos son los que llevan la razón y el apóstol de los gentiles con los que abro estas membranzas mentía. Por lo menos ahora tras el vaticano segundo no creo que en las misas se lea esta carta a las tesalonicenses por ser un texto impolítico. En ella San Pablo se nos muestra antisemita. El porvenir del cristianismo que se plantea de cara a la eternidad y a la vida futura está en juego a causa de este sistema de valores democráticos que sólo cree en el hic et nunc. Un nuevo materialismo que trajo aparejado la lucha de clases (todo el poder para los soviets sustituido por todo el poder para los bancos y la oligarquía política) y la lucha de géneros desintegrando a la familia como núcleo social, el poder de la imagen y la propaganda, las consignas. Han callado los púlpitos y sólo se escuchan lemas comerciales instándonos a consumir y a asumir lo políticamente correcto. El que piense diferente habrá de enfrentarse a cadena perpetua o vivir en el limbo del ostracismo del silencio e incomprensión. Pero ¿Dónde está Dios? ¿El dios de Israel? Los padres fundadores que cantaron la hativka con Bengurion aquel mes de mayo de 1948 eran ateos procedentes de la diáspora. Golda Meir no era creyente sin embargo la nueva Palestina funciona siguiendo las pautas de las antiguas teocracias. Es una teocracia laica que no contó con el beneplácito de insignes escritores de origen hebreo como el anglo-húngaro Arturo Koestler[1]. Muchos dirán que son contradicciones del pueblo elegido que contiene en síntesis todo lo humano habido y por haber: lo grande en lo pequeño, el bien y el mal, lo demoníaco y lo angélico, la tecnología más avanzada y esos hassidim con tirabuzones que visten dulleta y el caftán ese horrible sombrero de píeles circular y guardan la ley, se pasan la vida estudiando el Talmud y viven como en la edad media. Tal vez sea algo prelaticio al pueblo de la Vieja Alianza entender el lenguaje divino, algo que nos está vedado al resto de los mortales. En cualquier caso siempre me sentí muy atraído por la señora Meir cuya biografía estudié cuando era mozo. Era ucraniana de Kiev. De su infancia recordaba en sus memorias aquellos sábados que se pasaba su padre cantando salmos en la sinagoga. Era un bendito de dios, un inocente que creía en el mundo y el ser humano. Trabajaba como carpintero como San José. Aprendió el ucraniano y hablaba el ruso perfectamente lo que fue aliciente de su nombramiento como primera embajadora de Israel en la Urss. Antes la familia había emigrado a América. No basta creer es preciso solucionar y enfrentarse a los problemas fue la idea motriz de su alejamiento de la ortodoxia hebrea. Asume el inconformismo porque venía de un país donde los nihilistas rusos se pasaban horas charlando de política ante tazas de té con limón. Estaban tuberculosos y yo tenía que desinfectar los vasos y el samovar cuando se iba. Quería ser maestra. El idioma inglés era un idioma hermoso pero en el gueto de Chicago se hablaba el yiddish y algunos decían sandeces (shandeh, una palabra hebrea que pasó al castellano como sandio que era un judío ignorante y pobre. Sólo su propio trabajo podría liberar a los judíos del gueto. Tradicional casamiento o shadacha en 1922. Golda se colocó sobre el rostro la chuppah o velo de desposada. Habían fundado Tel Aviv en 1909 poco más de medio centenar de familias judías. Luego llegan las aligah u olas de emigrantes. No vale con rezas. A dios rogando pero mediante el esfuerzo el judío puede hacerse dueño de su destino. Hemos sido hasta ahora víctimas de la fatalidad pero tenemos que luchas contra esa fatalidad teniendo en cuenta que el judaísmo como religión siempre se refiere a cosas pragmáticas. Aquí salta el pragmatismo de este gran personaje. Su matrimonio dura sólo seis años. Se separa de su marido Morris en 1928. Cuando  llegó a Jerusalén a pesar de haber perdido la fe colocó una kritlach o recado escrito en un papel como una carta a Jehová en una socarrena del muro de lamentos. Nunca fue una feminista como esas exaltadas que queman sostenes, odian a los hombres y hacen campaña contra la maternidad y piden el aborto. Se nos muestra gallarda como un turdión en estas aseveraciones. Los judíos aunque, contrariados con Adonai, siguen escrutando los cielos por ver la llegada  del Mesías y buscando las fuentes que manan leche y miel en la tierra prometida. Aprendió oratoria subida a los cajones donde largaba impresionantes discursos. Decían que era el único hombre en el gabinete de Ben Gurion. Este por el contrario era la única mujer. Pero Gurion es la personificación misma del estado recién fundado. Estaba escoltado por judíos la mayoría de origen ruso. Otro misterio. Cuando Gorbachev viajó a Tel Aviv no necesitaba hablar ni inglés ni  yiddish. Todos le encendían en el idioma de Pushkin. Sólo había un sefardí David Remez que era de Constantinopla. Este ministro impulsa el establecimiento del kashrot o kosher que en judeo español es alimentación trufa sin sangre o animal de pezuña. A Golda Meir no le gustaban los ingleses. Nunca quedé prendada por ellos a diferencia de otros colegas que sentían admiración por sus instituciones y por el sentido de la convivencia pero Inglaterra fue el pueblo que más dolor causó a Israel. En sus memorias elogia a Franco por el amor mesiánico con que amaba a España, algo que para nosotros resulta comprensible porque él se rebeló contra la desgarrada historia de España y crear un país nuevo. Sin embargo, su camino no fue fácil. Hubo escisiones internas. El Hadas acusaba a Mrs. Meir de ser una apoderada de la burguesía capitalista cuando entre los pioneros lo que abundaban era gente de la izquierda anarquista, comunista o socialista. Se produjeron asesinatos como el de Jaim Aerlossof un emigrante de origen alemán muerto a tiros por el polaco Stravsky. El violento revisionismo chauvinista- escribe en sus memorias- va causar estragos entre el ala izquierda y la derecha del sionismo. Aparecen como movimientos como el Irgum que se propone echar a tiros a los ingleses de Palestina. Manahén Beguin el que había de ser en los 70 primer ministro organiza el atentado contra el hotel David de Jerusalén con más de cuarenta fallecidos. El bien y el mal está en manos de Israel. El nuevo estado judío se edifica sobre planteamientos de la acción directa. Ellos crearon los movimientos de liberación y la fórmula del terrorismo como sustituto de las confrontaciones globales y de las guerras.

 

 

 

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