2026-01-08

 OJO DEL CULO. OJO DE RA. OJO FLOGÍSTICO


Llegó a casa desaforado, sintiendo el aliento de los alanos de San Antón que ladraban en clave oenejé azupados el padre Ángel aquel cura trabucaire asturiano. Canes en la iglesia mala cosa. es como decir vienen sastres, al infierno vamos y en la lúcida mañana de invierno sacó, ganado su esconce, refugio de sus libros, radios y rosarios, la petaca, atascó la pipa, hirvió café en el infiernillo aquella infusión le sentaba bien para aplacar su conciencia y mitigar el hambre que siempre padecía, prendió la cachimba que era su mejor amiga en tiempos de desolación, cimbel y zumbel la peonza de las añoranzas daba vueltas, girando sin parar, se acordó de su amigo Nilo que acababa de tirarse al tren. Nilo escritor en tiempos infaustos del reinado del ReyBorracho al que sucedió su hijo Tontolinón VI al que llamaban medallas pues sólo exhibía su borbónico valor en los desfiles y besamanos había acumulado una intensa obra. Le había legado sus cuadernos, varias novelas impresas a ciclostil. Nilo, inédito, literato sin suerte pero con harto talento, se equivocó de época. Arije guardaba en los altillos del chiscón de Majadahonda las obras de su amigo. Las publicaría algún día si tuviese dinero. Lo haría. Aguardaría ilusionado la llegada de los paquetes que le enviaba la editorial contra reembolso, iría por las librerías. los libreros los pobres que estaban muy alcanzados porque los Mandiles no prohibieron la censura pero se empeñaban en poner astillas en el radio de las ruedas de los autores nuevos aquí sólo escribe el que yo diga y sólo editará el del pensamiento correcto. El esquema de acabar con la rica, maravillosa y sufrida historia de la literatura española sólo entraban en tórculos autores ingleses y norteamericanos, formaba parte del proyecto de destrucción de España. Querían degollar su cultura y trucidar sus sueños. Nilo Popínadmirador de Francisco de Quevedo se suicidó amargado de verse obligado a comerse las ediciones de sus obras. En las librerías le rechazaban sus textos por no tener distribuidor. La luz de enero se colaba por el montante. De allí llegaba el ruido de la calle. Majadahonda se había convertido en una ciudad populosa arrabal de Madrid. Las tenadas de los pastores de la Mesta que venían de tierra Segovia dieron paso a la avalancha de constructores del Real State. Surgieron como hongos la urbanizaciones de adosados. ¡Pobre Propinas! Hacía causa común con él mira que tirarse al tren! En su memoria encendió la cachimba y sentado en el sofá destartalado al lado de la chimenea comenzó a leer un capitulo de la novela de su amigo. No era un libro del Reverte ni de la Hija del Yale el que tiró a su mujer por la ventana en Toledo ni uno de esos autores insulsos introducidos a machote y a barrisco en la lista de los más vendidos. Su difunto amigo escribía en tenor de los clásicos comprometido con su tiempo; 
"Don Nilo el hombre, librero de lance, un santo varón, un justo de Israel, amor en tiempos revueltos (ya ha vuelto a salir la frase hecha) desde que lo suspendieron de empleo y sueldo porque, condenado a galeras, le pusieron de compañero de terna a un marica, y pederasta, erudito muy ilustre de la ciudad de Burgos, conversación amena pero que tenía una debilidad imperdonable por el culo sobre todo por el de los niños inocentes y don Nilo el hombre viéndose condenado no hacía otra cosa que lamentarse de su mala suerte y echaba pestes contra la Organización pero ésta era un muro infranqueable hasta que un día le pegó un meneo a su compañero de filas y lo estampó contra la pared al conjuro de la frase típica menos montar en globo y dado por el ano pues no soy Olano todo lo que quieras. Le llamaron a capitulo, lo empapelaron y le dijeron aquella frase terrible de “mañana no vengas”. Él le explicó al Inspector General que trabajar con don Palamón que era como se llamaba el bibliotecario era misión imposible que no se la deseaba ni a su peor enemigo. Con decir, mire usted, que tengo que entrar en mi sección cara atrás, como iban los ajusticiados de la Inquisición a horcajadas de un asno y mirando para Toledo. y con las dos manos guardando las posaderas, ya le digo todo lo que le tengo que decir, señor Inspector general. Pero el mandamás puso orejas de mercader, se pasaba sus reclamos por los mismísimos, y eso que conservaba fama de ser lenible y no mala persona, que si llega a serlo... Le dieron la absoluta.
Ahora ¿qué hago?, preguntóse a sí mismo. Pues vender libros, hacerme librero de lance e irme por ahí por los mercadillos con mi camioneta, se dijo don Nilo, resolutivo. Leer, escribir, soñar era lo que más le gustaba. Vivía en una nube pero de menos nos hizo Dios. Escogió la plaza del Arrabal de Arévalo como centro de operaciones y allí que se plantaba cada martes con su vehículo, montaba el tenderete y se instalaba al lado de un banco. Venían pocos clientes. Había traído un taburete y allí se sentaba con los tratantes, con los pegujaleros de Martín Muñoz que venían rebosantes las artolas de sus burros de lechugas, berzas y tomates a vender género de la rica huerta; con los labradores ricos marañeros, a los que decía que el Arrabal fue plaza famosa donde tuvieron el punto otrora perahiles, licenciados de Flandes y picaros. Como el Potro de Córdoba, el Perchel malagueño, las gradas de San Felipe en Madrid, el Azoguejo etc. Estas plazas españoles tan esplendidas tan aseadas enmarcadas en soportales fueron coso de la filosofía, albergue del espionaje, descansadero y punto de acogida de la picaresca y centro de operaciones de la gente del bronce pero también de hidalgos honrados que planeaban su viaje a las Indias. Hablaban de mujeres, de trigos, de cosechas y otras noticias por ejemplo de quien había fallecido aquella semana, un crimen truculento como el del alimañero que mató a un dentista un día que regresó al hogar y encontró a la mujer con otro. Por aquellos corrillos pasaba la vida cada martes, el revolver de los ciclos, el girar de las estaciones por el círculo del sol, que cambiaba los rostros y arrugas las viejas heridas, pasaban los años mudaban las épocas. Eran gente del común, sangre municipal y espesa a la sombra de la torre de la iglesia. El reloj de sol empotrado en gran hastial cónico del paramento de la iglesia de Santo Domingo debajo tenía un letrero que decía:

-Tempus fugit

Sonaban las campanadas del mediodía en el carillón. La campana anunciaba con su vozarrón noble que espantaba a las palomas y a los vencejos revoloteando por las socarrenas del muro la hora del Ángelus. Los paisanos que andaban abajo hablando de sus cosas y haciendo tratos por los corrillos se quitaban la gorra en señal de respeto y se quedaban mirando para lo alto del campanario donde extendía sus brazos el Cristo. Mediodía la hora que come el papa. Vayamos a tomar un chato en Casa Pinilla. Eso está hecho, hombre. Todo como en la edad media. Arévalo es católico, noble y sentimental (la plaza se ganó a los moros sin combate en un torneo a primera sangre entre don Bernardo Serantes y el rey Abdelaziz) y pienso que cree en Dios aunque no lo haya visto nunca porque fe es creer lo que no vimos. Don Nilo se levantaba de la tajuela que compró como regalo de caridad a los locos de Quitapesares que luchaban las acometidas de sus paranoias con trabajos mentales, miraba para el cielo sumido en un respeto reverendo para luego seguir la lectura de su autor favorito don Francisco de Quevedo y Villegas El Grande y se metía en otro mundo arrollado por la cadencia de su prosa.
Por la puerta de Santo Domingo (Dios le perdone a don Nilo) vio en ese momento a un teatino salir dando voces. Vaya por Dios pues las gracias y desgracias del ojo del culo escritas por Juan Lamas el del Camisón Cagado y dedicadas a doña Juana Mucha Montón de Carne las firmó el poeta en un momento de inspiración y editadas por un maestro ocultista: Daniel Lebrato y trata de algo tan humano como son las ventosidades porque si no cagas te mueres y si no te pees no estás a gusto. Caga el rey, caga el pato, caga el águila, y caga el  mulo que según come el mulo así caga el culo por antonomasia. Peyose  Colasa que suele hacerlo a lo bajini atufando toda la casa. Nueve orificios hay en el cuerpo humano y los nueve dimanan, o echan flojo sobre todo en las mujeres que son sólo cañerías (vista, oído, olfato, el agujero por delante y el agujero de cagar, estos dos últimos son singulares, los tres primeros van en pareja y todos al de por junto empalman como el último de los sentidos, el que posterior muere, que es del tacto) aunque hay algunos que afirman la existencia de un décimo el flogístico, el que llaman ojo de Ra. Ojo de Dios con el que los imagineros paleocristianos representaban a la primera persona de la Trinidad en forma de triángulo. Mas no entremos en teologías que la liamos. Pulso de mi lira la más sublime cuerda canto a la mierda.
 Según don Francisco los más importantes pero muy pecadores son los de la frente el ojo del culo es el más inocente y por él poco se peca aunque a los de la cáscara les sea puerta del vicio nefando locus horribilis. Que de los placeres sin pecar, el cagar. Sí caga alegre, caga contento pero caga adentro. Y la mujer que un pedo suelta no puede ser sino desenvuelta. Ese lugar por donde no daba el sol hasta que llegaron los nudistas es redondo y bien trabado un círculo perfecto de la naturaleza donde caben todos los signos del zodiaco y aunque no es tan claro como los de la cara tiene más hechura… lo tenemos tan guardado pringado entre dos murallas y amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos y envainado entre dos greguescos que cuelgan como dos falderillos, avahado en una capa que por se dijo béseme vuesa merced por donde no da el sol y amargan los pepinos.
 Sin su reverencia no se puede vivir porque no cabe la posibilidad de un ojo del culo que sea tuerto todos miran hacia lo profundo del cuerpo del que expulsan cuanto sobra. Eso sí; es poderosísimo porque ha muerto muchachos y marchitado yerbas. Es paciente y serenísimo, jamás se inmuta aunque a veces lo agobie el picor de almorranas y otorga un placer de los que no suelen desamistarse con ninguno de los diez mandamientos pues no hay gusto más descansado que después de haber cagado. Por eso cantan muchos coplas cuando desembuchan o leen un libro cuando van a la letrina el tiempo de cagar es hora plácida. Es docto y filósofo amparo de soledades porque se nace, se muere y se caga solo, es tarea en la que nadie te ayuda. Y el buey suelto aunque a él con la lengua no puede llegarse a no ser que seas malabaristas. La mayor parte de los cristianos, moros y judías se lo alcanzan con una teja o con la hoja de un periódico español de ahora mismo que sólo valen para cumplir la noble tarea de limpiarse sus miserias cada uno con los artículos de la prensa sural.
Le cumplen nombres infinitos, llámenlo trasero porque siempre va en retaguardia. Es la popa del barco que sufre las inclemencias e injusticias de los temporales ayudando a la navegación de proa y dando a la barca de san Pedro cierta estabilidad. Los dómines latinos dieronle el título de antífonas por oficiarse siempre al cantar de dos chantres porque juega a pares y nones entre las nalgas. Le dicen trancallo los asturianos porque es el portillo que tranca y abre la puerta de los mojones y también manojo de llaves por lo redondo de su forma.
▬ ¿Hay quien puje?
▬ Tráigame el bacín vuesa merced.
▬¿No hay quien dé más?
▬Sí don Artur Mas al que la boca se la hizo un fraile
▬Pues que se meta las pesetas por ahí el muy avaricioso y cretino cabalino.
Son provechosos sus mojones. Lo que excreta nos sirve de abono y luego de alimento, en la naturaleza nada se crea ni se destruye sólo se transforma como la energía. Y como el pedo suele ser cosa alegre que sirve de risa y pasatiempo. El culo no suele meterse con nadie pero recibe demasiados azotes y descargas y en cierto bares de Malasaña hay que entrar con clípeo en el salvohonor pues ese ojo acullá suscita miradas lascivas.
Julio Cesar el emperador era aficionado a las peleas de gallos y hacía durante el transcurso de las mismas, concursos de pedorros. A ver quién pee mejor. El que más fuerte atronase se llevaba una corona de laurel y cien denarios. Al Cesar tales competiciones le divertían muchísimo.
Compañero es del amor porque hasta que dos no hayan peído sobre un mismo colchón no se tiene por seguro que haya habido coyunda ni amancebamiento. También declara amistad porque con pedos los señores suelen divertir a los amigos. Se dice por ejemplo que “soltó un preso e hizo al culo alcalde”. De ahí le viene el nombre de alfaneque de las tripas y redentor de gases cautivos. Fuesele una pluma, irse de bastos, marchó sin decir adiós, señor de Argamasilla cuando sale chilla. Quien se ha peido que huele a tocino quien se ha cagao que huele a bacalao. Tú por tú que fuiste tú.
Tirarse un cuesco es asimismo voz aceptada y muy extendida por seminarios y conventos. Nadie sabe el por qué se confunden las ventosidades de los mamíferos- la burra de mi abuelo también se peía- con el fruto de los vegetales. Será por lo rotundos y la morfología esferoide de la tripa cagalar esto es el ano. No vayamos a confundir el culo con las témporas"

El pobre Nilo escritor y periodista segoviano que en paz descanse no tuvo fortuna en la ardua carrera de las letras y no lo hacía mal sólo que le cayó aquella malaventura que enuncia la Celestina "fortuna te dé Dios, hijo, que el saber no te hace falta". El Propinas tuvo a los dioses en contra. Había vivido en Gran Bretaña en los locos años sesenta donde había vivido sus aventuras y locuras sexuales y regresó a España tratando de abrirse camino en el bosque encantado de las musas. Es una selva más tupida e impenetrable que la del Amazonas. Le ahogaron las lianas de la desdicha. No fue profeta en su tierra pese a lo deslavazado e impenetrable de sus escritos acertó en su diagnóstico de los males patrios. Había comparado el movimiento Nazi Feminista con el Apocalipsis y estas malditas mujeres del vientre seco y del odio campaban por sus respetos. La Dobermana andaluza rubia de bOte y chocho morenote no dejaba de apretar sus recias mandíbulas de perra con prognatismo contra el partido españolista. ¿Perra o zorra? En cualquier caso la zorra no se resistía a abandonar su madriguera. Andalucía era un nido de víboras donde oda corrupción tenía su asiento. Habían perdido las elecciones los de Susanita pero se echaron al monte. He aquí lo que decía mi difunto colega allá por el año 78:
 Tras las conmociones del viernes de
Dolores – las profecías empezaron a cumplirse en los meses que aguardan a la gran traición- ojos claros pero turbios se despacha a sus anchas en sus instintos e institutos de venganza (give me more). Calixta la novia que tuvo neozelandesa con su cara de kivui y su voz atiplada de cupletista pelirroja le gritaba aquella frase imponente, Moisés bajó del Sinaí con las tablas de la ley en mano, y yo sólo soy un pobre mortal,  mientras hacían el amor en la scullery de su piso con derecho a cocina junto a la estación de metro de Earls Court en Londres. Oh Emiliano dame más. Me he quedado sin tralla “Me dejaste a buenas noches”. Calixta criticaba la forma inconsiderada que tenía Emilio de hacer el amor y su engorde. Se había comprado unos pantalones en Marks&Spencer que le daban un aspecto payasil muy holgados de cintura y desde entonces le puso  el mote  de Emiliano Pantalones. Eran grises como la luz de atardecer que iluminaba su  penthouse de soltero en la calle Jardín de las Flores  entre Fulham y la Vieja Brompton Road. Tenía yo ganas de huir y me uní al gran corro de la desbandada. Me producía una cierta tristeza Ya verán predicas incriminatorias, precitas instancias. El personal no quiere saber nada de nadie ni de nada. No me cuente usted su vida y en ese grado de insolidaridad estamos llegando a los tiempos del 36, cuando los madrileños en aquel otoño sangriento se paseaban por la Avenida del Quince y Medio (Gran Vía) donde la zona de una de las aceras la de Telefónica estaba batida por los obuses nacionales con un cartel en la solapa que decía: no me cuente Vd su vida, ya me la sé. El amor en tiempos de cólera que dijo un cursi pero yo voy a lo mío. Me siento al volante y tira millas. Venga radiales, duro que te pego horizontes de encintado vial de raya continúa. ¿Te motiva? Es el cansancio  aquel que te afligía como cuando viajabas desde Essex a Yorkshire. 180 millas en la A1 en tu mini de color rojo. Parabas a tomar un café en un Vimpi y a hacer pis. Cuando un pueblo es marrano, eso queda muy consignado en los servicios de las fondas en el camino real. Y los ingleses son unos cochinos, pero los franceses lo son aun más y los portugueses para de contar. Todo el país es como si le olieran los pies. Huele a Fátima y a milagro. A melancólicas  cuerdas de fado. Cierto la tristeza tiene un color no puedo hablar no me entienden, acaso sea muda. No me cuente su vida oiga que es muy triste, no venirme con milongas. Llevamos unos cuantos años con las brigadas del amanecer haciendo de las suyas y no es el cartero que viene a traernos un giro o una carta certificada sino el polizonte o el comisario que llega a ponernos una denuncia y nos ruega velis nolis acompáñame amos anda... pero tú que te has creído... prédicas infernales... ese doctor de las mañanas de la tele que debe ser del hopos pues lleva años y años en antena no para de hablar de cáncer... harte el encontradizo o el advenedizo que tú no te enteras leñes que ellos piensen lo que les de la gana... tan tan.. ¿Quién? Abra. Un registro. Es usted fulanito de tal.- yo soy Domingo García Sabell el jefe. Tenga la bondad de acompañarnos. Aguarde que me ataco los pantalones. ¿Puedo ir al baño? Pues tendrá que hacérselo por el camino. Puro tramite. El del mosquetón que te observa por la mirilla del mingitorio mientras que tú evacuas tu vejiga. Una triste saca. Un maldito paseo al amanecer. Billete de ida al reino del iras y no volverás. De los sencillos y de los torpes es el reino de los cielos. Esa facultativa de ojos claros y el culo gordo que archiva su ira y se pasa el día entero zampándose tabletas de chocolate. Por eso el culo se le ha puesto como un balón. ¿Qué decía vuesa merdé? Reñidas oposiciones, la vida combates es, y hoy tocan a fajina. El corazón amante. Caballero a sus manos y señora a sus pies. Escucho en la distancia el largo pitido del tren. Pican al timbre una madrugada de aquel verano en un inmueble de la Red de San Luis y ya digo no es el lechero. Nos devoramos unos a otros. Nos fagotizamos con tanta guerra civil. Fotos trágicas, el máuser en alto. El mono azul y la guerrera postinera recogen mal los abultamientos de los senos de aquella bella miliciana y un falangista en la cárcel de san Antón se le escapó un piropo a la vista de su verduga: niña, te quiero tanto que contigo en el pelotón no me va importar acudir al paredón, será una muerte dulce. Subían hacia Cibeles desde el palacio de Buenavista y de gobernación las camionetas del ejército de la verdad. Un comisario se llamaba Dapena y nos van a liquidar igual que conejos. Fue el que dijo: éste sobra pues sí sobra claro que sí. Lo malo es que había mucho más jefes que indios y los que maulaban y soliloquiaban que ya no se les pone gorda. En los tiempos de la gran duquesa leonesa yo me lo monto con la señora Marquesa, ale. La Política no interesa y el que escribió el estatuto prostituto se da aires de compinche y fuego fatuo. You dont tell me fibs. Pero si eso es el placer de contra en eso precisamente está el misterio y la maula. Mañana es domingo de Ramos y arranco para Segovia de estampida. Mis huidas y mis circunvoluciones tienen bastante miga. El skyline de la ciudad donde yo nací me tranquiliza pero no  es para ponerse muy sentimentales sino para precaverse. ¿Vienes pa muchos días? Sólo a las procesiones, Fuencisla. Las hermandades, los cristos rotos, el entierro de los gascones, la torre de san Justo proyectando su sombra en viernes santo contra la luna, el rumor lejano de las aguas del Rasemir, el bamboleo de los pasos, un cirio que arde y otro que se apaga al penetrar en la zona de corrientes del azoguejo que nosotros denominábamos el arzovejo y al decirlo parecía nos dieran azogue, porque nos entraban las prisas. No es lo mismo decirlo como verlo. El diablo que aparece a lo lejos con su tridente. La banda del regimiento marca el paso y los gastadores estallan sus botas contra el cemento de la calle. Alguien con voz de borracho se arranca por una saeta. Sin belleza no puede haber misterio. Tampoco cristianismo se acerca la Venus Victrix la diosa triunfadora con su rozagante manto de Dolorosa que porta en la mano un arrastrapeplos. Todo esta bien drapeado por el que hizo el planteamiento pero en esta noche hay alguien que nos estorba, las fichas parece que se mueven y bailan los datos pero todo en esta atmósfera respira intensidad y tiene lo que los alemanes denominan spanung. La novela es un concepto musical y eso mismo lo tiene ahora mismo mi ciudad. Me arrojo de cabeza, me sumo en el oleaje de los recuerdos a la busca de una cierta congruencia y del hilo de la fábula. Las trenzas de Ariadna y su rubia cabellera las llevamos recogidas en cintas multicolores. Me multiplico, he de hacerme ubicuo y gozar del don de la bilocación con que el Señor favoreció a algunos de sus siervos. No he de tomar las cosas ab ovo, ni tampoco perder la calma. Tengo que perderme en fárragos de burocracia mientras las mucamas romanas esperan el autobús en la parada de mi barrio cuya marquesina se ha convertido en objetivo de los gamberrotes. Lo expliqué en un artículo que este vicio moderno de las tribus  urbanas se denomina clastomanía, un vicio como otro cualquier, tan respetable, verbigracia, como la del millonario que vive en los chalet de abajo, los que vierten al río y que rebusca en los cubos de la basura y los contenedores, aquejado del mal de Diógenes, acumular y guardar en el nido igual que las cornejas, pues eso. Ayer le vi al viejo bajar la cuesta de los álamos subido en una bicicleta de carreras que seguramente no mercó en la tienda, sino que es una de los muchos testimonios de su pasión por la rebusca. Ser y tener. Tanto tendrás tanto valdrás. Los romanos tenían una cierta pasión ordenancista. El papado por ejemplo es una constitución carolingia y la Iglesia como la literatura y su pasión por los cilicios y las torturas mentales un cajón de sastre. Luego vinieron a perfeccionar el sistema los visigodos con sus corregidores, bailíes, paciarios y el uso del sello y el balduque atado en cuerdas de cáñamo en los documentos oficiales. Desde entonces todos los clérigos son funcionarios. En realidad es lo que debieran ser los curas. Limitarse a su misión de funerales, bautizos y matrimonios y poner nombres en los libros de registros. Cuando se salen de esa misión específica ya empezamos todos a mear fuera de sillico. Clericus del griego “kleros” que no quiere decir otra cosa que patrimonio. Los límites son pues mucho más modestos que nuestras pretensiones y si nos ciñéramos a la línea, si fuésemos un poco más modestos, las cosas empezarían tal vez a ir un poco mejor. Lo que pasa es que hasta el siglo XVIII trono y altar fueron unidos y no andaríamos metidos en equipolencias tomistas ni de discusiones a gritos en las salas de grados. He dicho.
Quedó Arije confundido después de la lectura de aquellos párrafos póstumos y contundentes. Que nunca verían la luz de las imprentas, condenados al polvo del olvido al rebujo de los altillos de su biblioteca. Cuando él muriera o se mudara de domicilio, irían a la hoguera o vendidos al peso del papel. Vanidad de vanidades. Mala suerte tuvo Nilo. Mientras la radio coreaba consignas de la guerra y caza del macho (la lucha de clases había sido sustituida por la lucha de géneros que cuando él iba a la escuela se resumían en tres equivalentes: masculino, femenino, neutro o epiceno y ahora todo era lo mismo, rajitas y rabitos habían sustituido a los cristos en las escuelas de párvulos) él bajo a la calle y se subió al viejo cadillac destartalado que había comprado a un coronel americano de la base de Torrejón. Lo tenía aparcado en una riera cubierto de polvo y cargado de kilómetros y mandó al volante que lo condujera hasta el cementerio de Brunete. En uno de los nichos que tenía un epitafio que daba que pensar "nací, amé, luché, vencí, perdí, morí ¿resucitaré el último día?" colocó un ramillete de madreselvas. La sepultura la presidía una cruz latina con cuatro palos a la manera rusa. Nilo dejó en sus mandas escrito en un papel antes de suicidarse que quería ser enterrado por el rito ruso, que durante el sepelio sonase la grabación de una misa de resurrección que registró el año 87 durante una audición de onda corta por Radio Sputnik. Una de las aficiones del segoviano aparte de la literatura era el diexismo. Hombre profundamente religioso y reverente Nilo era del parecer que el Vaticano quemó su mandato divino y entregó al diablo las filacterias y las arras de su misión sagrada en el mundo. Pero si Roma prevaricó el patriarca moscovita se mantenía incólume en la doctrina y sobre todo en el esplendor y boato de su liturgia. Arije pensó que esto era una extravagancia de su amigo, no se puede cocear contra el aguijón, y que los tiempos cambian.
Depositadas cinco rosas en la tumba que guardaba los restos mortales de su amigo en el cementerio campestre de Brunete al lado de los blocaos y casamatas recuerdo de la cruenta batalla de 1937 la batalla de la sed se encaminó as Villanueva del Pardillo donde uno de su pueblo Rufino Vírseda fue hecho prisionero por la fuerza del general Casado. En su pueblo le dieron por muerto y cuando se estaban celebrando los funerales por su eterno descanso en la majestuosa iglesia de Cantalejo allí apareció Rufino Virseda licenciado del ejército tan pichi. Su habilidad y su simpatía de tratante le granjearon la amistad del comisario rojo y se pasó la guerra enchufado en un campo de prisioneros nacionales en Valencia. El pueblo trillero tuvo por milagroso aquel suceso que fue comentado en las Siete Villas, un milagro atribuido a la Virgen del Henar. El liberado colocó como exvoto un retrato suyo de artillero que le tomaron en el Cuartel de la Montaña al entrar en filas. Cada año en el último domingo de septiembre acudía a Cuellar a dar gracias al Henar por haber salvado el pellejo.
Los violines sonaban ya a la hora del crepúsculo. El Dodge Dart que compró a Rodrigo Royo tiraba millas subiendo la cuesta de Valdemorillo acercándose a las dehesas del Escorial habitadas por fresnos gigantescos de macabras figuras. Decían que desde una rama de estos grotescos sauces la Dolorosa de Fuentelsaz le lanzaba mensajes sabatinos a una supuesta vidente picaresca nacional. Arije aceleró cuando el coche se acercaba a Prado Nuevo y escupió tres veces. Los diablos se escondían entre las peñas y las zarzas propalando mentiras y embaucamientos. Allí se acercaba gente sin rumbo los desahuciados y en desdicha en espera de encontrar cura de sus enfermedades y carestías. Los amigos de la Cuevas poniendo el cazo a cuenta del fraude de las apariciones marianas se hicieron millonarios y compraron pisos abrieron residencias de ancianos. Arije que desesperado creyó en aquellos supuestos se pegó el batacazo. Un sábado vio cómo una pareja fornicaba furiosamente al pie del árbol de las apariciones preguntó al hombre:
─¿Qué estáis haciendo ahí sinvergüenzas?
─Quiero empreñar a mi señora. El ginecólogo cree que nunca se quedará encinta, vientre, yermo
El paisano miró para el entrometido con ojos feroces y prosiguió su tarea ya casi a punto de terminar.
─A ver, a ver─ contestó don Manahén por decir algo corrido de vergüenza. Pero al volver la vista se dio cuenta qué horror que el furioso sátiro empalmado desplegaba verga de casi medio metro dos cuernos de morueco retuerto que le daban vuelta a la cabeza y no se apoyaba en pies como los humanos sino en pezuñas. Era súcubo e incubo como reza la tradición  y la que estaba entre sus piernas no era la vidente sino la alcaidesa de Segovia quien profesaba a Belcebú profunda devoción, hasta el punto de encargarle una estatua para ponerla frente al Acueducto, Arije dio un grito de espantó y huyó del lugar para no volver más a Prado Nuevo. Había visto al diablo. Daba diente con diente y no volvió hasta ponerse de nuevo al volante camino de Segovia
   

















 AÑO NUEVO ESCUCHO LAS CAMPANAS DE SAN DANIEL


Primero de año estreno doce nuevos meses de vida. Arije se levantó después del gran catarro que amargó su nochevieja. Escucharon villancicos en la radiogramola y bailaron algo, salsa sobre todo que es la música que baila su mujer orígenes cubanos. Arije se desposó con una Ceiba. Misa en el Vaticano cantada en latín tan de su gusto. Vio al papa cojo. Le dio un poco de pena aquel hombre. Cojea el padre Bergoglio y cojeamos todos pero ahí vamos. Tampoco canta este pontífice. Lo que más le gusta dél es su devoción a la madona inspiración jesuita. Al final del oficio se cantó ante el pesebre Alma redemptoris mater pero el portal no estaba tan iluminado como otros años. Luego paseo por Reina Victoria y tuvo la dicha de escuchar las campanas del Día de la Circuncisión llamando a la misa de santificación del Santo nombre de Jesús. El bronce del campanil decía (Arije poseía un segundo sentido para traducir el lenguaje de las santas campanas que son bautizadas y ungidas con el crisma de jueves santo) esto:
Populum voco. Mortuos prango. Vulnera frango[1]y aquella voz sonora del viejo monasterio  san Daniel uno de los muchos monasterios del Cíngulo Dorado— el circulo de oro constituido por torres, espadañas y muros sagrados o sacra menia que circundaban Madrid por la parte norte y sur de Moncloa—le retrotrajo a aquellas maravillosas enseñanzas que había aprendido sobre la liturgia romana en sus años de seminario. Tuvo el convencimiento que la iglesia no son las encíclicas papales ni la doctrina con moralina sino algo mucho más alto lo que eleva el corazón. Es la teología, las súmulas tomistas y el gran acervo de la tradición. En el monasterio de san Daniel escuchaba la misa de cazadores el rey Enrique IV al alba antes de recorrer los montes del Pardo a la caza de jabalíes y en su sacristía al pobre rey segoviano lo envenenó un monje por mandato de Palencia cuando regresaba del monte sediento y sudoroso. Diole al monarca a probar una pócima de hierbas con mezclas aromáticas y gaseosa. El tañido de aquel modesto campanario hoy convento de monjas le llenó de paz. Las aves huían asustadas por el cielo de Reina Victoria, las palomas buscaban refugio en las helgaduras de las tapias. En el Islam no hay campanas. Al moro el sonar de la campana le asusta pero Arije se sintió ampliamente gratificado en su catolicismo, un catolicismo ferviente que renacía en él cuando la Iglesia estaba hecha unos zorros demasiados obispos tocineros y comentarios desaboridos de una cigüeña que crascitaba inconveniencias en la torre de una iglesia profanada.
Liturgia es el culto publico a Jesucristo lo había aprendido él cuando era adolescente y no podía desquitarse de esa idea. Tal vez por tozudez o por prejuicios. Arije era tozudo y no precisamente uno de esos que cambian con facilidad de chaqueta. A Dios le gustan los cantos de alabanzas y esta idea viene del antiguo Testamento. En la liturgia converge Cristo con Sión y la cosa no tiene vuelta de hoja. Todo este entramado es expiación, oración, acción de gracias, adoración sacrificial y canto de alabanza. ahora lo pretenden destrincar los adoradores de Satán.
La iglesia es una y múltiple. Posee la gran riqueza de la diversidad de cultos en su capacidad de católica o universal, apostólica pues proviene de los apóstoles. Está fraguada en símbolos que por desgracia ignoran muchos de los fieles que participan en los cultos (santa ignorancia) pero es menester entender las ceremonias y rubricas de los diversos cultos rituales. En la iglesia occidental existen varios ritos distintas fórmulas de adoración: el galicano francés, el medulano de la iglesia de san Ambrosio de Milán el bizantino griego y  muzárabe-visigótico que aun se celebra en la primada de Toledo A Arije el rito muzárabe era el que más le inspiraba por su españolidad y sus adherencias al bizantino. En él abundan preces y letanías — hesicasmo o repetición de una frase pronunciada por Jesucristo o de los Evangelios como los kiries que impetran la piedad del altísimo—. En mi opinión las lenguas vernáculas han roto por una parte con la tradición y por otra vacían el sentido en que el verbo divino habló en el monte. Por ejemplo en el ultimo evangelio han traducido et tenebrae eam non comprehenderunt por no le entendieron cuando en realidad semánticamente lo que significa es que la luz fulge y las tinieblas no apagaron esta luz que vino de Oriente. Los motetes, los himnos eucarísticos, las secuencias forma parte de un fenómeno privativo del cristianismo: la filocalía o amor a lo bello del que carecen los otros credos. Es el Cristus Musicus que se entroniza a través de las musicales notas en el pantocrátor. Además, las vernáculas han despojado a la iglesia de su universalidad ingénita. Arije no podía por menos de vapulear las enseñanzas del Vaticano II. El creyente tiene la obligación de estudiar su fe y de iniciarse en lenguas que le son ajenas como el latín o el griego o el hebreo como hacen los talmudistas que estudian constantemente la palabra de Dios. Rito de iniciación. Hay muchas cosas que no se entienden sino a través del legado de la fe. Y estos misterios nos vienen de los ritos órficos de donde arranca en parte la liturgia romana que quiere quiso cristianizar el paganismo y en la vida todo es liturgia y rito, fulgor, normativa y regla, cauce de convivencia, lo que diferencia al ser humano de los animales irracionales. Los símbolos nos cercan a Dios. El pez, la paloma iztios, axios el crismón el anagrama que llevaban los legionarios cristianos en tiempos del emperador Valerio. Los que atacan a la iglesia por esa milonga de los abusos sexuales que siempre los hubo y los habrá desconocen esta categoría primordial de nuestra religión. Reducir el depósito de nuestra fe a los pecados de la concupiscencia humana es una aberración. La liturgia católica tiene estirpe teatral. Conviene recordar que el teatro nació en los atrios de los templos cristianos. Autos de navidad y de pasión: Shakespeare, Calderón, Lope, Tirso y luego la riqueza estatuaria de los ábsides capiteles y cimacios románicos con la representación de las sibilas, el infierno, los martirios, las misericordias del coro donde quedaron labrados algunas advertencias donde colocan sus posaderas los canónigos sobre la presencia del maligno den el mundo al cual la Iglesia trata de combatir. Es el zlo  de los ortodoxos rusos. Teatro, culto a la belleza, pugna perpetua contra el mal, las bajas pasiones y los instintos que hacen desgraciada a la condición humana.
Arije después de estas consideraciones y halagado por la presencia viva del Cristus musicus se santiguó y entró reverente en el pórtico de la iglesia de san Daniel. Las campanas seguían propalando su melodía a la ciudad de Madrid anunciando orbi et orbi la Circuncisión del Salvador. Año Nuevo buen día del Señor.

Bajé la cuesta, era tan empinada que con frecuencia el tranvía se atascaba por no poder con tanta gente, los estudiantes se bajaban y a empujar. En una esquina la casa chalet de Sebastián Miranda que velaba las armas cara al sol y los aires de la universitaria. A izquierda de la bajada se abrían las bancadas del Estadio Metropolitano y todavía el viento de la sierra del recuerdo traía y llevaba los sones de aclamación cuando Collar desde la extrema izquierda marcaba Gooool, el grito de júbilo resonaba por toda la Ciudad Universitaria, aquellas tardes de domingo, partido, cine y tasca. Aupa Atleti. Gumersindo Manahén Arije, colchonero de toda la vida. El campo había sido derruido, bloques de pisos, y allí tuvo él su oficina, archivos y papeles, estanterías de libros. Fue cuando se digitalizó la administración y todas las semanas un camión del ministerio se llevaba mesas y máquinas de escribir. El ordenador dueño y señor del campo administraba la Cuerpa que ya no quería archivar nada porque todo lo antiguo no valdría para nada. Toneladas de revistas y libros de una época fueron a parar a la basura. Arije desde su ventanal trataba de adaptarse a las nuevas tecnologías del Word y del M-2. La caída del Muro de Berlín se llevó por la posta tanto trabajo de la imaginación. Era una manera de acogotar al fascismo. ZP se sacó de la chispera la infamia de la memoria histórica, otra vez la guerra cuando nos creíamos todos reconciliados. Él para contradecir al patán llevaba en la cartera una foto del Fuhrer que trajo su padre superviviente de la batalla de Stalingrado, rezaba padrenuestros y trató de aprender alemán. Zum befell y Heil Siegel pero todo cuanto quiso aprender se lo desbarató Cerrolaza un jesuita enemigo de los nazis que dirigía el Departmento de Germanistica de la Central. Por el ventanal de la Bibliotecapenetraba un sol cansino y el eco del recuerdo de los goles que marcaba Luis el Zapatones los regateos de Collar y las palomitas de Pazos en la portería. Fue un tiempo de espera y de esperanza. El clínico albergaba muchos secretos de su pasión por España. Desde allí los muertos le hablaban unos se le aparecían con una pierna de menos otros tuertos y a muchos les habían pegado un tiro en la garganta pero podían cantar. Sus conocimientos de lo ultrasensible le deparaban al bibliotecario aquellas experiencias. Cuando se ponían pesados los muertos vivientes subía cuesta de Reina Victoria arriba a ver a la Leonor o se daba un homenaje de cocidito madrileño con dos botellas de vino en el Tera. A los postres besaba el retrato del Ferrer que llevaba en la cartera. Ah si tú me dices ven lo dejo todo.


El bulevar en rampa de Reina Victoria cambió de nombre. Daría luego en llamarse Roca Tarpeya de Salamanca. Ya se sabe lo que naturaleza no da no te lo presta Salamanca. Cuestión de másteres. Los másteres de Perico el de los Palotes que quiso ser presidente, sentarse de culo en Moncloa alto paramentos aunque haciendo trampa. Los tiempos de Donald Trump fueron una trampa cuando sonó la trompa de Eustaquio por la Casa Blanca. Escogió el camino  corto: afiliarse a la CIA y sus socios lo respaldaron. Antes le dieron la consigna que los generales de las divisiones acorazadas dan a los tanquistas: destruir y derruir, machacar, mentir, profanar, derribar escupir contra lo más sagrado.
─Perico, tú machaca todo lo que se ponga delante de la torre de tu tanqueta. Acaba con los Españoles sin piedad, límpiate los mocos con la bandera de España y luego los trapos que te sobren los trae para acá.
─Yes, Sir
Y allá que se fue el obediente Pedrito cargado con sus masteres, arrastrando las chuletas de las páginas que copió con su cara de guapo. El enemigo no tenía que embarcarse en un nuevo Vietnam los gringos son algo gallinas en cuanto empiezan a llegar féretros de soldados abatidos por el fuego del Vietcong. Bastaba un caballo de Troya para tal operación y darle el gobierno. Por la avenida bajaba la manada. Gora san Fermín.
 Todos los días en Madrid es San Fermín y violan a una como en Pamplona esos putos sevillanos de la infame Manada recua mogote y brazada de depredadores sexuales siendo el más conspicuo uno que llamaban el prenda el más aguerrido el más picha brava el que la tenía más larga una verdadera garduña de Sevilla. Cogieron a una pobre chica que venía de los toros de San Fermín la bajaron las bragas y allá en un portal mismo y haciendo un standing up se la pasaron por las armas coito en cuadrilla, hubo un juicio y salió un rábula en defensa de los fementidos y dijo:
─Señorías, toda vez que la muchacha dijo no pero un no es siempre sí en estos casos no se puede demostrar el estupro.
Hubo en el país una verdadera conmoción. Las Fem se lanzaron a la calle indignadas al amparo de la consigna: “un no es no y un sí es sí”. Cercaron la audiencia y tiraban los sostenes a los magistrados se quitaban las bragas y se las tiraban a los magistrados a los hocicos. A todo esto las reinas de las mañanas tuvieron afrecho de su duerno mediático durante muchos días y las anarosas y las susanasgrisos no paraban de darle al chisme de la propaganda. Los fulanos de la Manada se creyeron los reyes del mambo de la publicidad. Esto formaba parte del plan conspiratorio y la Manada se convirtió en efecto llamada, en algo viral que atraía cual imán a las redes.. Todos los días se mataba a una o se violaba y las anasgrisos y las susanasrosas con ello, relamidas de gusto, daban suelta al morbo en comidilla televisiva junto a la mesa camilla uy que horror nunca lo tuvieron tan a huevo en su programa de fornicar sin concebir. Entró la vicepresidenta al trapo en defensa de las mujeres pero la defensa de la ministra era todo un arrogante ataque a la mujer. Desdén en desguisa bajo su política de construir la imagen de mujer objeto separada de su función primordial que es la maternidad y la familia. Arije conmovido y enternecido por aquel zurriburri oyó a uno que bajaba la cuesta pañuelo rojo al cuello y calzón blanco que gritaba:
─Señora ministra, su señoría tiene un culo muy prestoso y redondito. Habría que ponerla mirando para el Cristo los faroles para pasar la tarde.
El mozo de san Fermín bajaba por la Calle la estafeta algo borracho uno de los bueyes duendos que escotaba a la manada le colgó por los inhiestos de un de sus cuernos mortales dejándole con el culo al aire. Debajo de los calzoncillos ponía este epígrafe: “qué terrible lugar es este”. Pero se rehízo del varapalo y salió corriendo a no parar hasta llegar la Cuesta las Perdices. España era una roca Tarpeya un derrumbadero feminista/ separatista con los de la Cope los curas la Iglesia, el rey la reina, los alguacilillos actuando de convidados de piedra. Estábamos en plena campaña de alianza de civilizaciones, de augustas ceremonias, televisadas, palabras sin sentido. A la mesa se sentaban muchos capigorrones. Unos se creían superman y otros se escondían aburridos sin hablar en un esconce pero masticándose las tajadas otorgadas por el poder. Tú échame pan y llámame perro. Las estudiantes de Farmacia se asomaban a las ventanas de los colegios mayores en cueros y de esta guisa contemplaban el encierro. Arije se sentó en el primer peldaño del colegio mayor José Antonio, ─muchas memorias de su paso por las aulas en la juventud─, un edificio que tenía factura herreriana y recordaba a la gran mole escurialense para dejar pasar la procesión y contar las nubes.  El Prenda se la cascaba mientras se columpiaba en el árbol de la risa, se desgajó una rama, vino al suelo y se conoce que con el golpe se le rompieron algunos conductos venéreos y quedó castrado sin remisión, útil para servicios auxiliares. Algunos no escarmientan y se pasan de listos o de guarros
Era la hora de consultas en el clínico y los tranvías venían atestados de hombres y mujeres que acudían a ver qué tal andaban sus parientes hospitalizados. Sobre los setos de madera de boj que circunvalaba al gran caserón de la muerte en cuyas salas se peleó con tanto denuedo en la guerra civil, pasaba lista la Pelona hora sí hora no y la morgue no daba abasto para aguantar la lista de los fallecidos en la capital. En Madrid no quedaba un viejo. La pica es la reina de las armas, es la fuerza de la escuadra veinticinco palmos para herir sin ser herido. La Pelona no cesaba de ahincar banderolas sobre los setos del Clínico. La muerte siempre va por delante ganándonos la partida. Picas en Flandes, lista de óbitos ayer en Madrid. Todos acabamos en la trena, en el manicomio o en la casa socorro. Y todo en la vida es cárcel: la espina es cárcel de la rosa, la playa es cárcel del mar y el trigo es cárcel del pan. Peto, espaldearas, escarcela, fálcate, brazales, manoplas celadas, caldas y corazas son un buen escudo del alabardero pero toda la infantería perece cuando la Pelona se empeña. Porque contra ella no caben maulas. Pese a todo tenemos la obligación de ser dueños de nosotros mismos. Arije contaba las nubes mientras con el rabillo del ojo seguía a la turba de los violadores en cuadrilla que se perdieron de vista en un recodo de la plaza de Pio XII. Anarosa se puso en jarras delante del portal, pidiendo lo suyo:
▬ Quiero más. Dame más
▬¿No tuviste bastante? Pues vale ya.
▬Chavala, tú eres insaciable.
▬Give me more. Give me more. I want it now.
▬Otro toro que este no vale. Pase el siguiente
Y esta era la lúbrica historia de los violadores en cuadrilla que jaleaban las prensas nacionales sin ningún pudor.
Él pensaba en Etsi aquella novia que tuco y le hacía el amor en el 600 sin llegar a más. Tonto que fui, pensaba para sus adentros, con las mujeres no valen medias tintas.
El arcabuz fue el arma más letal hasta que se inventó la bomba atómica fulminante y esparce un hongo de muerte al estallar. Carlos V el emperador se lamentaba maldita la hora que a un chino se le ocurrió descubrir la pólvora. El salitre, el azufre, el carbón y la mecha cargan de muerte a cualquier artefacto. Picos, palos y azadones. Suban todos a cobrar que llegó el administrador. El personal hacía cola ante los cajeros automáticos. Ya no había que acudir al banco para pasarse por caja. Bastaba con apretar un botón. ¡Qué cosas inventa el hombre blanco! Desde el año 89 todo ha cambiado para bien y para mal. El mundo es distinto así en Ciudad de Méjico la más populosa del globo como en Becerril de Campos donde no porta en invierno un alma. ¿El nuevo terror del milenario?