2026-05-04

CUMPLE LOS 90 EL CORDOBÉS. YO LO ENTREVISTÉ EN VILLALOBILLOS LA PRIMAVERA DE 1969 SU AÑO TRIUNFAL

 


“Y tienen bidet, y tienen bidet, se los he puesto para que se limpien las mujeres". Recuerdo aquel viaje a Córdoba siguiendo yo con el querido Santiso RIP por aquellos andurriales tratando de seguir al Mercedes del diestro con mi 600D ni sé cómo no nos matamos. Era la simpatía, el candor y el pundonor andando. El que tuvieran baño las operarias de su cortijo era un paso de gigante como el de la llegada del hombre a la luna porque en aquella Andalucía rural no había baños y las mujeres tenían que lavarse la vagina y limpiarse el culo con una teja. Y a cagar al campo. Sí, un paso de gigante. Manuel Benitez el Cordobés puso a España boca abajo. Era el torero de Franco y aunque su toreo no era de los más clasicos (no se arrimaba) arrasaba las plazas. Los entendidos en el arte de Cúchares decían que sus intervenciones se asemejaban a grandes charlotadas. No entro ni salgo, ni quito ni pongo en ese tema. Lo que sí recuerdo es la simpatía con que nos recibió aunque no nos dio de merendar ni un triste botellín de cerveza nos dio, llegamos a Córdoba famélicos. Tenía fama de tacaño. El diestro era el más famoso de los más famosos de aquella sociedad que, celebrados los XXV años de paz, se aventuraba a la carrera del progreso al volante de un Seat 600, las vacaciones en la playa, la píldora, la minifalda, la música yeyé, Masiel y su Lalalá, el pleno empleo y no sé cuántas cosas más. “Y ya tienen bidet para que se laven el coño”, así lo dijo y la frase repica en mis oídos. Era la manifestación de un analfabeto que se había convertido en millonario y siguiendo la canción guerrera cuya fama y nombradío llegó rebosar, pues más cornadas da el hambre. Toreaba como espatarrado. Ya no hacía falta aquel hongo milagroso que Manolete trajo de Méjico. Bastaban con unos cuantos capotazos del torero de Franco sobre el albero de aquellas corridas que todos recordamos en blanco y negro. Pues bien, alcanzada la edad provecta, dicen que está hecho un toro, no hay reminiscencias de aquel maletilla que saltaba las tablas de las dehesas de noche. Oro, mujeres, fama y un hijo fornecino al que tardó en reconocer que le salió torero, no se le puede pedir más a la vida. Hoy la longevidad es adorada como un regalo de los dioses. Pero efímera es como todo lo humano. El Cordobés asegura que piensa alcanzar los doscientos años que vivió Matusalén. Pues ánimo: suerte, vista y al toro, maestro. Felicidades, mostrando las orejas, el rabo y otra vuelta al ruedo. Hay quien dé más?

 

lunes, 4 de mayo de 2026 




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