2026-05-16

 ECCE HOMO

Posted: 21 Mar 2016 07:01 AM PDT


ECCE HOMO, CONFESION DE PILATOS ANTE LA TÚNICA SAGRADA






Aquella gramalla sin mangas tejida de un solo hilo -Cristo se desvestía y sus siervos y seguidores duro colocarse ropajes, uno encima de, sotanas y dalmáticas, al año que viene en Jerusalén pero caminamos de espaldas al  Calvario- abolía el orden viejo. Los ornamentos de los dioses antiguos, de  Júpiter Diana Afrodita y Baco quedarían preteridos pero sus sacerdotes, sintiéndose desnudos e incapaces de imitar al que pereció en la cruz en taparrabos, no harían otra cosa en todo el tiempo que hacer mayor el cupo del “indumento”.
Casi me desternillaba de risa pero aquella hora de grandes acontecimientos, fue el tiempo de los sobresaltos y de las confusiones (yo creía, pensé que; pues no señor al revés te lo digo para que lo entiendas) y de las perplejidades. Nos anegamos en un marasmo de sorpresa. Tú, Cristo bendito, viniste para confundir a los mortales. Supuestamente quedaron sin vigencia las estolas, las mitras, las cidarias, el efod, y todos aquellos ropajes que se ponían uno encima de otro, negro sobre blanco, blanco sobre negro, para definir oficios y categorías inciertas de flámines y peanes del mundo órfico.
Degolló nuestros principios sin espada.
-        ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otros?
-        Por sus obras los conoceréis- respondió el Señor
Se rieron de él pero él no vino a traer la paz al mundo sino un orden nuevo, con todo lo que ello implica: la destrucción de Jerusalén que fue desmontada piedra a piedra y los campos adyacentes de su pomerium  o arrabales, arrasados y sembrados de sal. Al pie de la cruz escuchábamos el batir de los tambores de los soldados de Tito casi tres cuartos de siglo de que aquel cerco se produjera.
-¿Y no escarmentaron ?
-Por vida de Minerva, ¡qué bah! Son pueblo duro de cerviz, una alegoría de la sinrazón y estupidez humana
Era  Jesús un revolucionario. Vino a los suyos y los suyos no le recibieron. Sus vestiduras  de ajusticiado por una de esas carambolas inexplicables que hoy confunden a los soberbios (la potencia se hizo acto trascendente y se encendió el fuego de la gran luminaria y ardería por los siglos de los siglos aquel pebetero, puesto que nadie será capaz de destruir el amor) eligiendo a lo más despreciable y abyecto del mundo, que de los rechazados y humillados y ofendidos hizo él su piedra basal, en menoscabo de la soberbia y de la confusión terrenales.
Debió de ser un revés para los  mesiánicos. El libertador anunciado por los profetas de Israel moría en el suplicio escoltado por dos ladrones Dimasy Gestas. No me vengáis con bromas ¡Qué guasa! Vino a los suyos y los suyos no le recibieron -la frase de Juan que luego leí incansables veces martillea mis sienes- mientras los mercenarios puesto que no se puede hablar de soldados romanos que tienen otra dignidad y se echó mano de esclavos sirios para hacer aquel trabajo se rifaban con el cubilete sus paños menores. El Hijo del Hombre salvaba al mundo en taparrabos. Semejante desvergüenza ¿dónde se vio?


 

Pero la humilde túnica inconsútil era el símbolo del siglo futuro.

 

El que busca su vida la perderá. A ver queremos un signo pues ese no nos ¿vale?

 

La vida se la había echado el Inocente sobre los hombros a manera de chal cobijando sus espaldas doloridas cuando, varón de dolores, al cabo de cinco mil azotes y de 72 puntas de cambronera que es el peor de la especie de los espinos y la más áspera de las zarzas que horadaron sus sienes trepanaron su frente inmortal quedando ensangrentados los mechones de su rubia caballera y de su barba taheña ¡ah que nos miraba a todos con aquellos ojos azules penetrantes! como si no comprendiera la maldad del que somos capaces los humanos pero llenos de perdón hacia esa inclinación viciosa que los teólogos achacarían al primer pecado de Adán pero que a mí se me hacía muy difícil de aceptar como romano acostumbrado a mirar a los dioses con un cierto escepticismo pues sus malos ejemplos y concupiscencias y que además estaban ahí para castigar y enviar rayos y desgracias a los mortales. Si enojabas al Júpiter, éste te taladraba con su gario y te convertías en rana.

 

Con los dioses no se juega. Antes de morir había que hacer ordenanzs a Esculapio y se mandaba matar un gallo capón para que el dios de la salud tuviese una fiesta allá arriba con sus amigotes y después de expirar tenían que sujetarte la barbilla, abrirte la boca y meter entre los dientes una moneda para pagar al Barquero. Esta costumbre acicate de la codicia fue un pretexto para que en el mundo antiguo abundasen los profanadores de tumbas. El oro era más importante que la deidad y en facto es la única divinidad que rige los designios. Oro, oro y nada más.

 

Fue ofrecido al pueblo en espectáculo de befa. Un esbirro lo empujó hasta la balaustrada y Jesús apareció en el enlosado del Lithostros  cual caricatura de ser humano, un guiñapo.

 

-Ecce homo

 

-Tenedlo. Vedlo ahí, cabrones. ¿No queríais que lo castigase? Pues le hemos zurrado bien la badana. ¿No os dais por satisfechos? No. La chusma quería más sangre. Dada su condición vil y sus adscripciones impredecible. Era el mismo morbo que conducía a la plebe de Roma al coliseo. Quería ver la sangre a chorros de los andábatas sobre la arena y que cantasen el himno. Ave Caesar los que van a morir te saludan.

 

Ecce Homo. Le habían colocado un manto púrpura sobre los hombros y pusieronle una caña en la mano por cetro y así compareció. No lo condenó Pilatos. Fue sentenciado a muerte por un tribunal democrático que sometía sus veredictos a votación  con mano alzada en la casa de Anás y Caifás, sumos sacerdotes. Lo mataron dicen por vía de democracia. Pero la perfidia de esa raza es alegoría de la condición humana, si se quieren mirar las cosas desde un ámbito teológico, ajeno a toda manifestación racial. Sin embargo, el pueblo elegido se convirtió en pueblo errante. Nunca en paz consigo mismo. Siempre clamando y lamentándose de su pasado, muñidor de guerras.                                                                                                                                      

 

 Besos y abrazos no hacen bodas pero tocan a vísperas


 

El beso de rosca del Churches a uno ha incendiado la red. España señores se ha convertido en un circo. Pasen y vean y sean testigo de ese besin tan apretadiño de dos padres de la patria. Pero no tengan miedo. La sangre no llegará al río. Esto es el amagar y no dar. Ya lo habíamos pronosticado y eso se lo anuncié yo un día al bueno de don Manuel Fraga Iribarne y me echó de la embajada. Que esto iba a acabar como el rosario de la aurora a las pruebas me repito. Somos un espectáculo el risum teneatis del mundo. Todos quieren pisar alfombra y que la paga del 18 de julio que no falte.  Y de eso es lo que se trata. Todo por la pasta es lo que han querido siempre los vendepatrias. Vivimos y alentamos en el franquismo en el posfranquismo y en el antifranquismo. El general resucita a cada dos por tres Churches va de chulo verbenero sacándose discursos incendiarios de la manga tema monotema la guerra civil. No cuadra. Este tío es muy listo. Va de farol. Don Tancredo Rajoy hace pastos y consensos y ya verán como esta tarde Gary Cooper que estas en los cielos sale electo. He aquí el tinglado de la antigua farsa. Besos de Judas. De momento las manos quietas y las navajas en el bolso pero puede ser que después de los besos y los abrazos surjan las temidas bodas de sangre. La política en España se concibe como un castigo divino. Ay señor, señor. Besos y abrazos no hacen boda pero tocan a vísperas.

 

San Martín 1997

 

El día tal me abracé al círculo de la penitencia decidí mandar sobre mí. Y ejercer el control de mis pasiones dejé de ir al bar y tomé la decisión de comer para subsistir y no comer para vivir. Ocurrió un milagro. Se me apareció en el camino de Morañas Santa Fuerza de Voluntad. Muchos monteros la garza combate, malo será no la abatan. Pero era pobre. El salvohonor de mis pantalones delataba remiendos. Eran las perdigonadas del Baladrón un tipo que me perseguía cuando trabajaba en la Administración.

El morbo visigótico la envidia y la calumnia habitaron entre nosotros. Subí la cuesta de las Perdices y luego la del puerto de los Leones más trabajosa. Saqué mi bota y eché un par de tragos a la sombra de la torre del Viento, un venado y tres ciervas  y un me observaban entre los berruecos.

Descendía respirando el aroma de los pinos. ¿Dónde vas? A vender libros. Odietamo un personaje de Catulo se carcajeaba de un servidor cuando le expliqué mis razones de acudir a la plaza del Arrabal con mis cajones de letra impresa. Mis sueños de librero de lance dieron de través. No vendió nada aquel día el pobre bibliognosta ni los martes subsiguientes.

Tome varias fotográficas del señorial escudo de los Verdugo, uno de los siete linajes castellanos que dieron fama a la villa, puertas con herraje y de firme clavazón y un ventanario arruinado. Asomada a aquel ajimez lloraba una princesa. Cantaba mi dueña en ese momento un madrigal cuya letra no recuerdo del todo bien.

“A quien ventura olvida sóbrale la vida” pero yo pensaba para mis adentros que tal cosa ventura te dé dios hijo que no por mucho madrugar amanece más aína. Y aquí en España donde no hay harina todo es mohína. Creo que el Coletas vocinglero debiera conocer este refrán pero ayer eran un pitorreo los parlamentos con sus catilinarias niños amamantados y besos en la boca. Histriones.

De ellos huyo y por eso tomé las de Villadiego, quiero decir las rectas de Arévalo. Hable con un cura que después de misar en Santo Domingo se vino conmigo al barrio húmedo. Los dos acabamos borrachos como cubas pero un día es un día, que leche. ¿Qué fue de mis buenos propósitos al amanecer de aquel día del Glorioso san Martín? Pues lo que dijo el ama de Guadalajara de los que dije anoche no hay nada en la madrugada.

Llegamos a  comer y llamó al ama una tía gorda vestida, de buen ver como la Ester, la tertuliera, esa de Toledo, de hábito que lucía en el colodrillo albanega de lana.

El cura no hacía otra cosa que darle pellizcos en el culo a su ama de llaves pero el cabritillo estaba superior y el vino pasaba con alegría. La felicidad dicen que viene de darle unos cuantos tientos al jarro y bugger expenses, que se jodan los de Podemos. Cuando me fui ya el señor arcipreste estaba preparado para consumar el ágape rindiendo culto a Venus.

Un tanto corrido y avergonzado salí de la rectoral dejando atrás los jipios jaculatorias y exclamaciones inconexos de parte de la boca de las mujeres en la coyunda.

Supe después que aquel párroco debieran abandonarlo aquí para simiente. Garañones así que no se mueran nunca.

Había dejado preñadas a cincuenta mujeres de la contornada. Maravílleme un punto pero me dije que un librero de lance no debe asustarse de nada ni tampoco meterse donde no lo llaman. Estas cosas pasan en las buenas familias.

La vihuela de un rabelero que estaba en el centro de la plaza del Arrabal ensartaba dulces melodías y canciones antiguas del ayer.

Ante tales cosas experimenté un ataque de tialismo. Ay que me meo. Debe de ser la próstata. Manaba saliva de mi boca y yo no hacía otra cosa que escupir. Yo tenía la culpa de aquel auto exilio interior por haberme enfrascado en homéricas peleas a favor de las causas perdidas, algo muy español. ¿Constitución?

No prostitución. Siempre venía bien porque te dejaba el cuerpo como un reloj pagar una visita a mis deudas rumanas de san Vicente del Palacio. Adopté a una sobrina de Timiseora a la que felicitaba las pascuas en su idioma “Xapum perisit” (feliz Navidad.) Empero,  la víbora de Asnieres no me mordió, vivía en el poblado de Hammersmith en el número 152 de Kings street. Visité la tumba de aquel poeta hispanocubano en el cementerio de Kensal Green.

También era un bala rasa luchador de las causas perdidas. Se enzarzó a puñetazos con “Clarín” pero esa es historio. Bonafoux en la colección de malditos estaba en la baraja de mis autores preferidos. Sostuvieron una ardiente polémica literaria que eran los espasmos del arco y la cuerda… Y al juez Álvarez del llano que le den por el ano.

No se andaban ni uno ni otro con chiquitas ni se dedicaban a las zalemas que acabamos de ver en el palacio de congresos con esos besos en la boca y esos amamantamientos al niño muerto. Tal vez no nos merezcamos otra cosa, aunque ayer estaba doña Ester la gorda, la de Toledo “tertuliano” como de costumbre al lado de Benavides que es el león que monta guardia en el estilóbato del congreso y al que llaman Malos Pelos”. No me despeluchéis a ese tartaja del canal 24 a ver si lo mandáis a una clase de locución. Caquexia mental injurias pasquines a cada hora un sobresalto esa es la vida en este país, donde los padres de la patria que por poner el culo en el escaño y pisar moqueta cobran sus buenos sueldos maldicen de España y del país que los abatanó. Fue un crimen acabar con la vida de José Rizal el prócer filipino pero al general Polla Vieja el insurgente se le metió entre ceja y ceja.

Dichas estas razones y después de contemplar el castillo donde pasó su niñez la reina madre, regresé nostálgico a Madrid. Convertido en todo un prometeo un autentico librero de lance. Difícil empeño vender libros a los muchos analfabetos del país. Sufren y añoran los mejores tiempo franquistas. Pues que se jodan. Suya es la culpa. Al librero de lance le parecía un sacrilegio que aquellas buenas gentes desconocieran e incluso hubieran renegado de su heroica historia.

el beso en el hemiciclo

 La ucrania de Gogol


El autor ruso/ucraniano fue uno de los reclamos de mi vocación literaria empecé a leerlo a los 18 años y ahorraba las pequeñas monedas de mi asignación de estudiante para comprar algunos de sus libros publicado por Austral años 60.

Libros como "Almas Muertas" "Nochebuena" y "Noches de Mayo" llenaron mi alma de amor y de entusiasmo por la literatura. A punto de cumplir 70 años el alma rusa que pervive en mí y busca místicos derroteros de amor al ser humano de belleza y de armonía el conflicto de Donetsk y otras ciudades de la frontera del Dnieper y el Volga ha sido como un golpe de vara en las canillas.

Recuerdo que en la guerra de Kosovo también sangró mi corazón no tanto como ahora porque se derrumban muchas esperanzas al comprobar que la bestia campa por sus respetos pisoteando el derecho internacional y asesinando a civiles inocentes.  Son ya centenares de muertos a los que esta sociedad nuestra sucia entrampada de corrupción hasta las orejas vuelve la espalda. De tales cadáveres no dan cuenta nuestros informativos

Como soy un pobre viejo no me queda otra opción que rezar arrepentirme de mis pecados y llorar por el eterno descanso de las víctimas de esta injusta guerra fratricida y extraña. Todo un asedio a la línea de flotación del paneslavismo la serpiente repta y se arrastra. Misericordia, señor, te imploramos los hombres y mujeres de buena voluntad que aun viven en el mundo.

En todo caso el patriarca de la novela rusa Nicolás Gogol que pasa por ser uno de los grandes maestros en describir la naturaleza. En sus "Veladas de la alquería" escribe lo siguiente: "¿Conocéis las noches de Ucrania? ¿No? Vedlas. La luna brilla en la mitad del cielo la bóveda celeste infinita quema y aspira toda la tierra refulge con un brillo argentino el aire fresco y cálido corre en un ambiente lleno de dulzura en medio de un océano de perfumes. Noche divina... se deja oír el canto misterioso del ruiseñor de Ucrania y parece que la luna se para en mitad del cielo para escucharle" Después de leer este hermoso párrafo y ver la horripilante fotografía de una pobre señora destrozada por un obús me pregunto si no estarán llorando de pena los ruiseñores ucranianos y por qué Moloc el dios semita de la sangre derramada se ensaña con los inocentes