2026-04-02

 


ARTHUR KOESTLER UN EPÍLOGO

 

Antes de extender la perezosa – así se llama en Asturias la mesa de la sala donde sólo se come en las ocasiones- para la Cena de Nochevieja no quiero despedir a 2005 sin un recuerdo hacia Arthur Koestler cuyo centenario ha pasado casi desapercibido de los medios. El “Lobo estepario” no entra en los baremos de lo políticamente correcto antes bien su obra, la de un periodista maravilloso y la de un novelista con garra introductor en el mundo parisino del bestseller y del román verité con esa inmensa obra de calado profético en que a través de toda esa pasamanería de la utópica ucronía de los novelistas ingleses de avanzada [Orwell, Huxley, Marshall, Pinter, Shaw, todos ellos hijos literarios de Jonathan Swift],  El cero y el infinito hace una llamada de advertencia al mundo para recordar que la libertad es un bien escaso y siempre amenazado tanto por los totalitarios de izquierda o de derecha como a los que a sí mismo se denominan “regimenes de libertad vigilada”.

También Koestler era judío. Y un húngaro. Un centroeuropeo entrañable y contradictorio al que no le gustaba a él, que había sido un luchador contra Hitler y Stalín  la América de MaCarthy la de los “rojos debajo de la alfombra” y se vino a Europa y se instaló en Londres. England made me. En verdad que no ha habido otro país más libre en la tierra que aquella que surgió a partir de la gran huelga del carbón, la de Superman y de Big Jim, la de Harold Mac Millan y Wilson, Ted Heath, Lord Callaghan, la que va desde el Festival de la Luz de 1957 hasta el terrible advenimiento de la Dama de Hierro esto es 1977. Veinte años, cinco lustros maravillosos. La de los Beatles, Carnaby Street, Twiggy, y los grandes humoristas de la tele como Dick Emery, The Two Ronnies, los Monty Pythe, Benny Hill, Jesucristo Superstar.

Fiel a su compromiso con la verdad, quemó varias veces a lo largo de su vida  las filacterias y rompió carnés. Por ejemplo, fue un desencantado del sueño sionista de Ben Gorrión. Después de morirse de hambre en Palestina y de haber cantado la “Hativka” con los primeros pioneros colonos dijo que el Estado de Israel no es más que un grado de conciencia y de libertad, no un espacio físico ni un país imperialista como los demás. Ha de ser el imperio de la razón. Su familia había conocido los pogromos de la Europa del Este y él mismo había conocido sobre sus carnes qué es la persecución, qué es la angustia, qué es el medio. “Nuestros sufrimientos no nos dan derecho a asumir el papel de verdugos después de haber sido víctimas”.

Las fuentes que manaban leche y miel de la Tierra Prometida se secaron por el camino, la nata se aceda y la miel se la han comido los burros. Esto ocurría a fines de los años veinte y está constatado en su magna autobiografía Flecha en el azul, uno de los mejores libros de memorias escritos en el  siglo XX.  Hambriento, descalzo y en arambeles, retorna a París y se afilia en el Partido Comunista. Allí escala puestos y llega a ser uno de los hombres de confianza del Kommitern al que se confía la dirección del departamento de relaciones internacionales y de propaganda. Todavía escribía en alemán y en yiddish pero era capaz de hablar y escribir correctamente diez idiomas. Así que este cosmopolita en andrajos va a dar la medida primero de un perfecto revolucionario, muy ardido en las artes del agitprop para en los últimos años de su existencia convertirse en un gentleman. ¡Qué metamorfosis! ¡Qué gran transformación! Claro que era un húngaro que venía del Danubio el río de Kafka y curtido en las lides del psicoanálisis. Renunció a la carrera de médico por el periodismo pero siempre los temas de la psicología y de la parapsicología colmaron su interés.

Koestler fue colaborador de Stalín, conoció el surgimiento del nazismo en las tabernas de Berlín. Fue corresponsal de guerra, pornógrafo, cartelista, publicitario y espía. Su participación en la guerra de España adonde llegó primero como agente del Kommitern que le ordena cuando el gobierno de Azaña se traslada a Valencia que se incaute del Archivo del Ministerio de Exteriores, orden que cumple el interesado pero sólo es capaz de recuperar algunas cartas de amor, según dice, del bueno de Lerroux conocido por sus inclinaciones donjuanescas y sicalípticas, que era el terror de las secretarias, y que había convertido su coche oficial que siempre rodaba con las cortinillas echadas su nido de amor. La peripecia de alcanzar Valencia por carretera desde Madrid con todos aquellos papeles en el capó tampoco es manca.

Luego vino como corresponsal del News Chronicle londinense. En la toma de Málaga es aprehendido por los italianos. Cuando estaban a punto de llevarlo al paredón aparece su deus ex machina, Luis Bolín, un antiguo corresponsal en Londres, jefe de información y propaganda de Franco, que lo libra del linchamiento. Es juzgado y condenado a muerte en una cárcel de Sevilla donde  pasa tres meses. Ya iba a ser fusilado al amanecer en compañía de García Atadell, temible facineroso del Madrid chequista y rojo que se había especializado en las sacas de madrugada con sus Brigadas del amanecer, cuando llega una disposición del Cuartel General del Generalísimo decretando le sea conmutada la última pena por la de canje con la esposa del Capitán Haya famoso aviador del ejercito nacionalista.

Las buenas estrellas a veces se apagan y fenecen pero en este caso la Estrella de David que acompaña a algunos hijos de Israel, los verdaderos judíos, fue un resplandor invencible que le rescató de las garras del león varias veces. Algo misterioso y que he constatado a lo largo de mi vida. ¿Tiene esta gracias algo que ver con los salmos que tanto me embelesan a mí? El hecho cierto es que Koestler salvó de una forma prodigiosa. A los espías bien lo sabía él  no se les condecora. Se les paga o se les fusila. En todas las guerras es así.  Otra alternativa no existe. Espía que es cogido se convierte ipso facto en carne de paredón. ¿Entonces por qué Koestler se libró siempre y cuando era la segunda vez que lo cazaban? La primera fue en Sevilla. Vino a hacerle una entrevista a Queipo de Llano habiendo obtenido un salvoconducto en Lisboa de Nicolás Franco como enviado especial de un periódico de Budapest pero en el bar del hotel  es reconocido por unos alemanes como el gran agitador comunista y espía del Kommitern. Cuando aparece Bolín en el bar Arthur sale corriendo y se pone en franquía huyendo en automóvil a Gibraltar. “A ese perro judío le voy a matar con mis propias manos” dijo Luis Bolín. Nunca cumplió su promesa y eso que no le faltó ocasión.

Fui uno de los pocos periodistas españoles que lo entrevistaron. El autor se negaba a hacer entrevistas y menos a los españoles. Yo llevé a Koestler sin embargo a las páginas de ARRIBA. Fue muy curioso. En su artículo dominical en el Observer despotricaba contra Franco. Sin embargo, cuando me recibió en su casa de Knigtsbridge  después de unos tragos y de los cigarrillos españoles que le llevé (fumaba negro y era un fumador empedernido) me confesó que a pesar de los pesares al régimen de Franco le debía la vida aparte de haber sido uno de las causas remotas de su triunfo en literatura – “El cero y el infinito” está basada en su experiencia en la cárcel de Sevilla, es una alegoría del GULAG y le daría a ganar mucho dinero- y que cada vez que alguien le mentaba el nombre de Luis Bolín, aquel periodista monárquico que escribía en el ABC, sentía complejo de Estocolmo. Un cierto rebufo. Una mezcla de odio entreverado con cierto afecto agradecido por encontrarse vivo gracias a él.

Don Arturo me pareció un ser enigmático. Elegante con una chaqueta a cuadros, corbata de sirgo, bien hecha la raya en una cabellera densa, ojos melancólicos y rasgados pómulos magiares y esa cara de pergamino que es el rostro de algunos judíos que he conocido como Golea Meir. Y lo que me dijo en aquella entrevista me ha llevado a reflexionar sobre lo ocurrido en la guerra de España. Lo importante que fueron los ingleses en la preparación, gestión y desarrollo posterior del conflicto.  Franco formó parte de la delegación española en los funerales de Jorge VI y le encantó Londres. De allí salió el Dragon Rapide que se hizo a la vela en el aeródromo de Croydon. Y también Orwell, Philby, Bruce Marshall, Jack Jones con todos sus brigadistas de las TUC y también algunos simpatizantes de Chamberlain que se enrolaron en la legión o en las columnas del coronel Castejón. El Foreign Office jugando siempre a dos barajas. De esa forma los ingleses nunca se equivocan.

Desde luego sin la presión del espionaje británico (Bolín pudo ser perfectamente un doble agente) a Koestler no le hubiera salvado ni la caridad. Lo hubieran fusilado en compañía del ínclito García Atadell. Para estudiar este misterio hay una frase esclarecedora There is more than meets the eye. De otra forma, hay misterios que el ojo desnudo nunca podrá abarcar. Y el de nuestra guerra civil es uno de ellos. Ahora se está tratando de dar otra versión. Los vencidos de entonces merced a las artes de la propaganda y del agit prop que inventara Koestler aparecen como los vencedores y los franquistas los malos de la película.

Sin embargo, en estos tiempos oscuros de tergiversaciones y manipulaciones la figura de este escritor para mí uno de los más grandes del siglo XX por encima de Canetti, de Sastre y de otros muchos como ese perulero Vargas Llosa y toda esa patulea de novelistas proclamados a dedo y por designación resplandece señera por su compromiso con la verdad. Por la honradez y por la congruencia con sus principios. Un hombre que tuvo agallas para decir que no al Fascismo, al Comunismo y al Sionismo, los tres grandes movimientos políticos e ideológicos del siglo XX es mucho Koestler. Su memoria sirva de faro y guía a nuestras conciencias.

Guardo una carta suya pero no lo volví a ver más después de aquel encuentro en su piso de Kensington en 1973 y que compró con las ganancias de su primera novela. Se acababa de casar con Cintia. Como buen medio europeo la idea del suicidio ronda su obra. El que en Sevilla le hizo un corte de mangas a la muerte se había intentado suicidar en París abriendo la llave del gas pero en ese momento se le cayó de la estantería un grueso volumen del Quijote que le hizo abandonar su decisión, y una segunda en Lisboa con unas pastillas que le había enviado Walter Benjamín, su amigo, pero la robusta naturaleza del escritor resistió a la triaca, tuvo una tercera vez. Y a la tercera fue la vencida. Se mató junto a su compañera Cintia.  Otro pacto del diablo como el que orquestó con Walter Benjamín, su amigo y camarada. Esta vez el gas fue fulminante y sobre su frente aquella estrella davídica que siempre fulgió firme se oscureció.

La obra de Arturo Koestler es ahora ninguneada pues no les interesa a las Fuerzas Oscuras que salga a la luz pero para las generaciones venideras será un álgido referente. FELIZ 2006.

Posted: 06 Feb 2018 12:11 PM PST

El patriarca Pablo de Belgrado, muerto en olor de santidad, ha hecho varias curaciones milagrosas en enfermos impedidos por la artrosis y con cancer. Este eclesiaástico estaba celebrando la misa de Pascua cuiando cayeron sobre Belgrado las bombas de los esbirros de la OTAN cuando por desgracia era director de aquella organización belicista el español Javier Solana

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Posted: 06 Feb 2018 11:56 AM PST


ANTE EL ARA DE SAN BAUDILIO DE BERLANGA TUVE YO UNA VISIÓN

 

 

 

Subí, tarde de nieve y celliscas, al monte santo de san Baudilio de Berlanga, eremita mozárabe en tierras del Cid tierras de pan llevar al sur de la provincia de Soria, entremedias de las diócesis de Sigüenza y el Burgo de Osma, y tuve allí una visión, uno de esos misteriosos trances con que regalan al visitante las tierras de España. Un ángel me pareció que rasgaba el velo de los misterios insondables de la historia de mi patria. Sentí el eco lejano de tambores de guerra y de salmos de perdón. Creo que aun no se ha completado mi hégira

 

Allí rezaron y se santificaron generaciones de monjes desde el siglo XI, y es posible que mucho antes. Son los encuevados de la tradición oriental del monte Athos y la Tebaida egipcia, Capadocia, y el yermo antioqueno que recogió el Islam. Su penitencia era una demostración del amor de Cristo a las gentes, sin distinción de razas y culturas, porque son muchas aquí las reminiscencias arábigas.

 

¿Conocieron amistad los anacoretas cristianos con los morabitos muslímicos? Es la pregunta que queda en el aire. Escuché los cantos celestiales de la hermosa liturgia mozárabe que tenia ascendencias arrianas (Arrio predicó el evangelio a los ostrogodos y estos adoptaron esa versión de la religión evangélica que exalta la humanidad de Jesús sobre su divinidad) con misas muy largas y todo el oficio cantado con himnodias repetitivas. Ese carácter eucológico e su liturgia, donde la voz humana y la disposición arquitectónica invitan a elevar el alma sobre las cuestiones materiales, a través de las voces en concento y la armonía celestial de las esferas. La vida del cristiano es una ascesis.

 

La palmera central y a la que cantó Gerardo Diego con sus versos, que sostiene la cúpula, convida a este deseo de trascendencia.

 

Todas las paredes ostentaban pinturas, que, por desgracia, en el expolio que padeció España en los años 20, fueron arrancadas y vendidas por 65.000 pesetas a un marchante judío de Nueva York el año 1927: un tal León Levi. pero   quedó la impronta, y han podido ser restaurados los paneles. Aquí he tenido una visión y doy gracias a Dios. Los coros recitaban salmos y, dentro del iconostasio, un diácono cantaba el evangelio en tono mayor; luego un presbítero de barbas bizantinas y rostro atezado cantaba la epiclesis o consagración:

 

— Eto telo maia eto krobi maia (este es mi cuerpo, esta es mi sangre) a la manera griega.

 

Sobre los paramentos el rostro venerable de san Nicolás y de san Baudilio el santo tutelar un mártir francés cuyo culto estuvo extendiere los visigodos unos le llamaban Baudilio y otros Baudilio y en mi tierra San Maudillo miran para los fieles con ojos de piedad.

 

Cruces griegas, escenas de la pasión de Cristo pero ninguna imagen de la Virgen María por tres de san Miguel. Lo cual insta a suponer que culto de hiperdulía es posterior en el cristianismo al que se daba a san Miguel.

 

En la planta baja se levanta, soportando la techumbre del coro, una mezquitilla de arcos de herradura, que ha dejado perplejos a los historiadores como Camón Aznar y Gaya Nuño. La pila de agua bendita es un “mitzrah” o piscina como las que existen en las mezquitas y sinagogas para las abluciones. Al fondo se veía la cueva del monje o del morábito.

 

¿Se alternó aquí el culto cristiano con el islámico? En cualquier caso es un centro de extrañas fuerzas telúricas. En este lugar yo tuve un pálpito una visión y sólo pude cantar:

 

— Kirie eleison. Señor ten piedad de nosotros pues conoces lo oculto del corazón del hombre.

 

 Al instante, sentí una fuerza inmensa en mi alma como inmerso en las garras de un extraño fenómeno de purificación a los pies de la palmera que corona el cimborrio. Si la palmera supiera… Y me acuerdo de unos versos de mi adolescencia de Gerardo Diego. Que sí que sí que sí que tenía el rostro de maravedí. El poeta se mofaba del judío que profanó el recinto con la rocambolesca adquisición de los murales.

 

El expolio de los ladrones de los lugares santos no ha podido arramblar con el aliento de amor y de caridad ni la sublime aureola que irradia esta santa ermita tan sublime como recóndita.

 

Posted: 06 Feb 2018 03:14 AM PST









SAN BAUDILIO EPICENTRO DE LA ESPAÑA MÁGICA

 

No visitaba este hermoso y arrinconado lugar desde mis tiempos universitarios cuando atendiendo a las clases de los profesores de Arte en la Complutense otoño de 1973 se emocionaban al describir la estructura arquitectónica y pictórica de San Baudilio de Berlanga.

G. Atienza el gran periodista y descubridor de los secretos de lugares de nuestra geografía decía que San Baudilio edificado en el mismo epicentro de la península ibérica irradiaba una energía potentísima y brillaba con luz especial en la historia del arte prerrománico. Ese pálpito lo volvía a sentir yo al cabo de más de medio siglo. Berlanga tierra de vacceos y numantinos que luego se cristianizaron y vivieron en la larga lucha contra el Islam llena de anfractuosidades y recovecos victorias y derrotas (Almanzor dicen que perdió el tambor en San Esteban de Gormaz a media legua de acá.) lo habitaban gentes prevenidas en frontera con un ojo abierto a las hogueras de las atalayas anunciando la llegada de la morisma y otro en el pendón real. Esta es tierra del Cid por donde pasó el Campeador a ganar el pan de las batallas.

Oh Cid Sidi que buen vasallo si hubiera buen Señor.

Aquí se plasma la grandeza y la miseria de un pueblo duro arisco y a la vez magnánimo que ejerció la tolerancia y la compasión con el enemigo.

El sarraceno en sus razzias de primavera talaba campos, robaba mujeres pertrechos y tierras.  En toda esta zona del alto Duero proliferan las atalayas. Allí el que montaba guardia cuando veía llegar al moro encendía la típica chisquereta o almenara[1]y entonces las campanas tocaban a rebato. La coexistencia fue difícil pero hubo periodos de tranquilidad, concluidas las "aliyahs" (invasiones) o "yihads" (guerra santa contra el infiel). Esa serenidad se plasma en los frisos, plementos y pinturas murales con escenas de la vida de Cristo del obispo san Nicolás y san Baudilio actividades cinegéticas ▬ aparecen dromedarios, elefantes y un caballero musulmán cabalgando desalado sobre un corcel blanco▬ al pairo de dibujos místicos como la rosa de los vientos o composiciones del ave iris que segun los egipcios se comía el pescado dañino a los humanos o pinturas  de San Miguel el excelso o la Dextera Domini [2]o el dedo de Dios que se asoma en forma de triangulo al lado de la paloma del Espíritu Santo bajando de una nube. Esta ermita enmarcada en los territorios entre Sigüenza y Burgo de Osma me recuerda a Santa Cristina de Lena. Esa era la tesis propalada por el profesor Camon Aznar de feliz memoria. La mesnada de Ruiz Díaz de Vivar estaba integrada por soldados de las Asturias de Oviedo que lo acompañaron al destierro. Existe la probabilidad de que entre ellos hubiese monjes y clérigos repobladores para realizar esta misión. Al igual que santa Cristina san Baudilio se eleva sobre un peñasco desde cuyo alcor se divisa la paramera soriana. Misión de vigilancia, pues. Y consta de iconostasio. El coro se eleva sobre una disposición de acos de herraduras funcionales que hacen pensar al historiador en las relaciones litúrgicas que tuvo el rito muzárabe con la secta arriana y con el Islam. Hay imágenes de san Miguel pero sorprendente en ninguna de las dos se pinta a la Virgen María. Quizás la devoción de hiperdulía sea posterior en la historia del cristianismo a la de san Miguel que fue privativa de los godos.

El culto marial vino de oriente. El Cantar del Mío Cid habla de ceremonias rituales "antes de los gallos cantar". Se colige que las misas eran largas y el pueblo asistía embelesado entre himnos devotos y salmos a las ceremonias eucarísticas que celebraba el preste tras la cortina del iconostasio. Tanto santa Cristina de Lena como san Baudilio de Berlanga en lo alto de un cerro difunden para el visitante una energía especial. Acaso sea la luz de Xto que pervive entre nosotros hasta la consumación de los siglos.



[1] la misma palabra almenara u hoguera es un préstamo del árabe
[2]Dextera Domini o dedo de Dios que se plasma con el dedo extendido sobre una mano que brota de un triangulo


















bellisimo canto de semna santa aleman escrito por martinn lutero

 https://youtu.be/8PmqPTPPVMo?si=H9KvBxC60BTnmCTP

  

AMILIBIA Y LA GENERACIÓN DE PUEBLO EL DIARIO DE LOS SINDICATOS

 

Posted: 08 Feb 2018 06:08 AM PST

 

amilibia la genracion de pueblo

AMILIBIA: EL AMIGO DE JACK NICHOLSON O EL DRAMA DE LA TRANSICIÓN

Antonio Parra

(Joder qué gran novela! (Virgen Santísima todo un novelón! J.M. Amilibia ha escrito uno de esos libros definitivos que marcan hito. Son trescientas páginas testimoniales que describen a toda una generación. Lo esperanzados, lo ingenuos, lo maravillosos y lo horribles que fuimos. Traza las lindes en los que se enmarca el drama que vivimos, los sueños que nos encendieron de luz el camino, las mujeres que amamos y desamamos, la profesión periodística que abrazamos, las cabronadas, egoísmos y pequeñas insidias personales y envidiejas, todo ese humo envenenado que hubo que tragar porque la vida de un periodista en su absorción total nunca puede ser un cuento de hadas y había que pegar el pisotón. Andábamos a la caza del scoop y esa exclusiva luego nos cazaría a nosotros. AEl amigo de Jack Nicholson@ es la historia de un Apisotón@, aquellas entrevistas con personalidades o famosos en los que se significaron siempre los de Pueblo que por una noticia mataban a su padre y que nos dejaban bocas a todos los de la profesión. José Luis Navas se marcó otra con el doctor Barnard aquel famoso cirujano de Ciudad del Cabo que operó el primer transplante de corazón. Para llegar a el primero el bueno de Navas tuvo que Aligarse@ a su secretaria, y luego viajar poco menos que de polizón en un avión que traía a Surafrica pescadores y recorrerse en cuarenta y ocho horas doce mil kilómetros todo un record para llegar el primero tres noches sin dormir el jet lag al carajo a los talleres de la calle Huertas con los clichés de su entrevista calentitos. O el Yale aquel divino cojo que se disfrazó de enfermero y le robó al Marqués de Villaverde los carretes de la primera operación de transplante de su propia bata blanca colgada de un perchero en los quirófanos de La Paz. El yerno de Franco por poco le afostia. La pela es la pela y la noticia la noticia y un scoop un scoop. Para ser primero en dar la noticia no había que tener escrúpulos ni miramientos familiares. En la guerra como en el amor y en el periodismo todo vale.

-Si me pegan un tiro en Vietnam- hizo saber hablando en alto y coram populo en la Redacción Yale una vez antes de marcharse a la guerra- que ese cabrón (se refería a Hermida) no escriba mi obituario. Hablará de él.

(Bien conocía al pión( Amilibia lo saca a relucir en este libro que es novela verité cpon trazas de pulp fiction, un canto lírico lleno de amor y perdón al desvanecido ayer pero sin dejarse nada en el tintero. No se trata de un ajuste de cuentas sino de contar las cosas como son y como fueron. años muy duros desde luego aunque miradas las cosas bajo el prisma de la nostalgia y por aquello de que todo tiempo pasado fue mejor nos parecieron fabulosos. Lobos de la misma camada, Amilia traza el pérfil a Ruli del Pozo también lo retrata Chusmari -no te enfades Raúl- desenmascarando su inveterado comunismo siempre con el poder y viva quien manda ditirambos a Ana Botella, piropos a Zapatero, pitillos en compañía de Carrillo, habanos con Felipe y el té con Solís, y lamerón con Fraga, al que hacía la pelota cuando estábamos en Londres y eso de que fue cabrero a lo Miguel Hernández es un farol. (Qué va! Una tía suya se lo dijo en carta a Emilio Romero: ALe mandamos al niño unos días a la majada con los zagales para que cambiara de aires@. La flexibilidad de vertebras hic et nunc fue ejercicio muy redituable en este país entre los escritores de circunstancias.

Cela que era el más listo se hizo presidente de la Sociedad de Amigos de Israel y lo dieron el Nobel pero Quevedo que para mí es la cumbre de las letras castellanas y un valiente no he de callar por más que silencio avises o amenaces miedo etc. cinco años a la sombra por unos versos dicen en la servilleta de Felipe IV, cinco años en una mazmorra de San Marcos, creo que es paradigma de ética e independencia del pensamiento y ejemplo a seguir y mucho más en medio de tanto veneno y tanta mierda como nos anega.

Amilibia pertenece a esta casta de escritores comprometidos con la condición humana, esa fauna, y con la belleza, que no escriben contra esto y aquello pero que tratan de reflejar la vida como es sin dejarse nada en el tintero y sin pelos en la lengua. Tiene el candor, la fortaleza, la ternura y esa oralidad que caracteriza al pueblo vasco. Vizcaino es el hierro que os encargo corto en palabras y en fechos largo decía Tirso. Baroja era así. Un tipo taciturno pero amigable. Se ponía a contar, sin embargo, historias y no paraba. Las novelas las narraba al desgaire sin un plan predeterminado y un poco adonde caiga la boina o la chapela. El ambiente que refleja El amigo de Jack Nicholson es como subirse abordo de una lancha y darse un paseo en barca por la ría de Nervión o en este caso el río revuelto de Madrid c. 1977 en adelante y bogar y bogar. Rema sin perder comba, piragüista. Ay marinerito arria la vela que está la mar tranquila y serena. Pero que va no hay mar panda delante de ti sino un galernazo de padre y muy señor mío. Y noches para destetar hijos de puta que uno trata de sobrellevar al apostadero de la barra del Gijón, un refugium peccatorum de todos nosotros y si no hubiera sido por Fonso el Cerillas el único que me hablaba yo me hubiera colgado ya de una farola de Recoletos. Ese aliento terral y maligno, una vaharada de viento solano ahíto de malos presagios, esas miradas embozadas cargadas de odio y de revancha, esas ráfagas de amenaza y de persecución en medio de la democracia y a gentes que no tuvimos arte ni parte pero debió de ser muy gorda la que prepararon aquellos cabrones del 36 pues nosotros los que quisimos ser decentes la hemos sufrido a efecto retardado en nuestras carnes y que pagamos con una suerte de muerte civil, si no con la vida pues no iba a ser cosa de montar otra vez paredones pues aquí resulta que los que fusilan son siempre los mismos pero nos metieron en el lazareto de apestados o en el apartadero de los sospechosos, es lo que me recuerda esta novela tan elocuente, tan entrañable y a veces tan cruda pues a lectores poco avisados que no vivieron aquella época que fue preludio de la que estamos viviendo les pueda parecer un panfleto, una mohatra, un libelo que se ha sacado de la manga Chusmari no apta para paladares delicados.

Que no la lean entonces los cursis pues la cursilería y la ramplonería que denuncia Almibilia constituye un poco la hola que nos invade y cursis son la mayor parte de los libros que se publican, los relatos que invaden las revistas de la entrepierna y el corazón en plan hedonista de hay que ver lo bueno que lo tengo, se ve pero no se toca pichas flojas y coños grandes enroscados a las arillas de la Gran Sierpe infernal.

Al que no le guste apechugar con la verdad, asumir su culpa y cargar con todas las responsabilidades que se joda. Quod scripsi, scripsi, clamó Pilatos. Esto va a hacer pupa en muchos mentideros y tratarán de olvidar la obra o apartarla. Pues a aquellos que andan en la pomada no le agrada que se les rechiste. o les recuerden ciertas cosas pero el libro ya digo no es un memorial de agravios sino el mural de la gran perdonanza. Mira, ese eras tú entonces. )Y aquel otro? Amilibia hace limpieza de recuerdos y de cajones y se encuentra una tarde la gran foto que le hizo Santiso a él y a Jack Nicholson -punto de arranque del argumento- bebiendo juntos como aparecen en la cubierta de la novela que ha sido por cierto muy bien editada por Ensenada de Ézaro Ediciones cartoné papel letra del cuerpo 12.5, amplio de márgenes en octavo mayor.

Para degustarla hay que tener buen paladar. Las palabras escritas como Dios manda no sólo son poder sino placer. Y poderoso y placentero este libro es. A él como al que esto escribe y a otros cuantos más, como Félix Ortega, uno de los más grandes periodistas y corresponsales en Nueva York que acabó sus días en el gabinete de prensa de Iberia, relegado, puteado, humillado y ofendido, oprimido pues esta sociedad que nos ha nacido del destape y la corrupción odia sobre todo la inteligencia y hay que hacerse pastueño y acomodaticio para sobrevivir, y que se murió de tristeza o de asco hace un par de años. Nadie le recuerda. Yo sí. Amilibia también aunque de una forma tácita o implícita.

Con su varita mágica ha hablado por todos nosotros y lo hace con la autoridad del que puede acreditarse como el número uno en los de mi generación. Queda también Jesús Torbado pero )dónde está Torbado? Y eso es muy agradecer. No ha habido campos de concentración cierto faltaría más en una democracia con un rey que no nos merecemos etc blabla (Cela me decepcionó otro que tal maravilloso escritor pero muy flexible de vértebras).

Ciertos son los toros. Se nos ha vigilado desde arriba poniéndonos incluso sabuesos de los servicios a los zancajos. Para después ir diciendo por ahí que eramos unos desequilibrados mentales afligidos de manía persecutoria, te mean en el colodro y hay que decir que llueve; te pinchaban el teléfono y decir que esos ruidos raros del auricular eran susurros de la línea cuando había un cabrón espiandote al otro lado del hilo. Galileo Galilei )juras que la tierra es cuadrada? Pues claro.

El CESID de Manglano retomó las malas costumbres del SIM chequista y los lebreles de Carrero eran hermanas de la Caridad al lado de lo que después ha venido. Tenías que hacerte pasar por borracho como en los tiempos de Stalin para hacerles creer que eras inofensivo. El doctor Goebbels y Beria por desgracia han tenido muchos émulos en estos tiempos míos. Pero ya sabíamos que esto era una democracia vigilada y Gibraltar un problema distinto y distante que dijo el Gran Ciprés que nos metió en la OTAN de rondón y luego la cosa no ha servido más que para desguazar el ejército y apuntarnos a todas las guerritas solidarias y demás. Una organización estratégica sobre el papel que ha quedado expediente de cupo toda vez que, caído el muro, se le privó de razón de ser aunque los rusos -y eso la diplopía de nuestros políticos no lo ha sabido ver y entender- sigan ahí.

No ha habido paredones pero al pasar algunas noches tristes por Fuencarral cabe los muros leprosos del colegio de los escolapios de San Antón donde estaba la checa después de echar la pota ante la misma verja del Banco de España como le ocurre al protagonista de esta novela he escuchado los gemidos de los que iban a fusilar.

-Fulanito de tal y tal - gritaba el carcelero un nombre rilando en un papel.

-Señor mío Jesucristo - contestaba entre sollozos el que estaba en capilla agarrotado de miedo y congoja en su instante final.

Estaba claro que era un inocente pero aquí pagan siempre justos por pecadores y fusilan siempre los mismos.

Sin embargo, los había echados pa alante que son los de mi condición y de Amilibia también. No nos rendimos ni entregaremos la cuchara ni aunque nos pasen por las armas un amanecer. No estoy de acuerdo con esa definición de winners and losers que tanto les gusta a los norteamericanos porque aquí hasta el rabo todo es toro y al freír será el reír. Todos somos ganadores y perdedores a la vez.

-Menganito de tal y cual.

-Chupándomela. (Cobardes, asesinos! Vosotros me la peláis a cuatro manos.

Luego se escuchaba un disparo. La alusión constante a esa mamada y al masturbador de pilas del Gran Delegado que nos puso a nuestra disposición es una de las técnicas narrativas sorprendentes de esta novela donde el sexo es un lugar común pero también un símbolo visto no desde el morbo sino desde un ángulo trágico cómico. Encuentro muchas influencias y recursos de Trópico de Cáncer de Henry Miller. También pulso cinematográfico y secuencias breves para que nunca decaiga el interés aunque a veces el hilván narrativo se pierde y aturulla pero es la época que nos ha tocado vivir y máxime que la historia está contada por un periodista y en clave periodística. Sé que Amilibia escribe sus libros a barrisco y de sopetón casi con la celeridad del rayo pues es un don que Dios le dio sin templar gaitas. Heroes de barro que para mí sigue siendo otra de sus grandes novelas la escribió de una sentada en quince días, un prodigio de inspiración que para dar con él tendríamos que remontarnos a Lope. Pero sin retóricas. Lo que escribe a Amilibia le sale del corazón. Es un escritor genuino. Escritor-verdad.

No hay que pedirle congruencia a la naturaleza. Está con Beckett, con Pinter, Tom Wolfe, otro gran mitómano y la nueva leva de la novelística anglosajona que se escribe al socaire o a redropelo de Hollywood. También me ha recordado esta brillante novela, sobre todo en el transcurso de las cien primeras páginas, el pulso creativo de la película de Pilar Miró Gary Cooper que estás en los cielos. Pero yo creo que Amilibia vuela más alto. Alguien voló sobre el nido del cuco y aquí basandose en una entrevista con una fotos del gran Santiso, otro de los grandes de aquel diario de la calle Huertas y cuyo archivo fotográfico puede ser uno de los mayores testimonios de aquella época, establece el punto de partida del argumento: un periodista relegado que abandona la profesión y monta un chiringuito. En su bar coloca una ampliación mural y los guiris japoneses acuden allí a que les explique su guía, Ikira, que habla como uno de Lavapiés, las secuencias de aquel encuentro con el divo y las incidencias de aquella noche para destetar hijos de puta y sus giras por el Madrid la nuit Bocaccio y los garitos de la Costa Fleming. No corran que ya no existe, nos advierte el autor. Todo aquello que se fue para no volver.

El retrato que hace de Jack Nicholson es fantástico y creíble. Un auténtico stud o garañón californiano con sonrisa de Mefistófeles, el gran donjuán que tenía que echar a las grupies de la cama en su mansión de Beverley Hills y que pachasco en el Madrid golfo no se come una rosa, al periodista le hace una pregunta )Aquí donde se folla? Y ahí tenemos al protagonista el bueno de Carlos Sancho corresponsal en Londres tentandose la ropa y palpándose los machos como los primeras espadas antes de decidirse a pasear a su amigo la estrella de la Warner Brothers y todo un león de la Metro por las barras americanas de la carretera de Barcelona. )Aquí donde se folla? Buena pregunta que resuena en todos los ámbitos - la técnica novelística creo que se llama anagnórisis y es un recurso de los novelistas de raza- y resonará mientras el mundo sea mundo y por mucho que Gallardón y doña Ana Botella y otros munícipes de estrecha bragueta pero de doble moral quieran ponerle puertas al Campo, hasta el Valle de Josafat. Es el Avoglio una donna@ de Fellini en la secuencia triunfal de una de sus películas. Un loco subido a la copa de un árbol pegando voces diciendo que quería una mujer amenazando con no bajar nunca si no se atendía a sus reclamaciones. El enfermero jefe del nosocomio trae una escalera y hace trepar por ella a una monja enana, coja y horrible, ahora verás y el tío se calma oye. Pues Jack Nicholson igual que uno de los pobres diablos que en Madrid, en Moscú o en Berlín y a los que los ingleses llaman johnies que se van de putas.

Aquélla noche de farras sella el principio de una gran amistad. El actor le envía a Carlos Sancho todos los años por Navidad recordandole no solamente aquella noche que se fueron de picos pardos a la Costa Flemming sino la otra en que unos gitanos en un tablao flamenco de Córdoba estuvieron a punto de pincharle con la poderosa pues Jack con unas copas de mas había cometido la temeridad de tocarle el culo a una bailaora, lo que entre la gitanería es un crimen de lesa majestad que se paga con la muerte porque a las gitanas les está vedado el amor libre y no pueden acostarse más que con su marido.

Contrasentidos de nuestra existencia. Amilibia que tiene el RH como Dios manda y los cojones en su sitio pues eso nunca les faltó a los vascos, excepto a esa peste etarra que mata por la espalda cosa que nunca harían los verdaderos vascos, tuvo que salir de naja de Bilbao, lo mismo que de Córdoba con su amigo Nicholson huyendo por pies de la cabritera de un gitano celoso. Los polimilis habían puesto precio a su cabeza a él que es vasco de quinta generación y vasco hasta las cachas en su manera de ser y de contar. En su compañía a uno le entran ganas de entonar un zortzico o cantar alguna canción carlista de las viejas como El alcalde Aguigorriaga el que sabía tocar el chistu tenía mucha ilustración y todo el mundo le dice que se llama Pantaleón. La cosa tiene tres pares de perendengues pero son contradicciones de nuestra época nada racional.

Emilio Romero lo acogió en su periódico donde llegó a ser con Raúl del Pozo, José Luis Navas, Homero Valencia, Hermida, Cancio, Julio Camarero, Pilar Narvión, El Butano más agarrao que un chotis y de los que nunca te pagaba un café por eso es millonario claro y otros una de las mejores plumas de aquel diario Pueblo de feliz memoria. Yale era otra de las firma galanas. Tenía buen bastón en el pleno sentido de la palabra. Para rematar las faenas como queda demostrado en esta novela donde le echa una mano un amigo por entonces no había Viagra pero se pegaban gatillazos un poco menos que ahora eramos más jóvenes y remata la faena donoso campeador.

El jodío cojo otro que tal. Yale no alcanzó nunca la categoría de caballero mutilado pues había peleado en la trinchera de los del rabito y no en el bando vencedor me parece y el Emilio que también llamábamos medio pulmón pues andaba de la caja cambios mal y algo escorado le dio un puesto en la plantilla. En aquellos tiempos del Gran Romero no hacía falta ejecutoria de hidalguía. No había rojos ni azules todos eramos un todo ni vencedores ni vencidos ni winners ni losers. Bastabacon escribir medianamente y tener buen olfato informativo..

Raza de conquistadores la noticia en el corazón aquellos prohombres pioneros de la información y acaso de la literatura porque han introducido una nueva manera de contar historias, adelantados de un mundo feliz [(qué ironía! Huxley tenía dos copas de mas cuando escribió A Brave New World] o poseídos por el morbo de la tinta impresa ese duende de las imprentas que ha envenenado nuestro organismo más que el tabaco hasta morir abrazados al tablero de nuestro ordenador ahora y antes a la AOlivetti@ que a veces emitía quejumbres de mujer en trance de parto o dulces melodías del escritor que se sienta a hacer un ajuste de cuentas con la vida. A veces sonaban como estruendo de ametralladora o andanadas de un paco. La queríamos como una novia. Johny cogió su fúsil. Y Santiso su cámara. Amilibia su ordenador. Suena el teléfono. No lo cojáis que puede ser una noticia y entonces las noticias eran verdaderas bombas. Algo inesperado, no como ahora donde todo se ve venir y donde Matías Prats repite catástrofes tremebundas y acontecimientos terribles que se escuchan como quien oye llover. Hemos perdido un poco la inocencia. Los telediarios se parecen día tras día como un garbanzo a otro garbanzo. No nos conmueven. Puede que se trate de una táctica del Gran Cofrade del Ojo que todo lo ve y la Oreja que todo lo escucha para dominación. Las masas se dominan por el miedo y aquí la gente está crispada sí pero amedrantada. Y no hay cojones.

El retrato de aquella época tal como la vivimos le ha salido guay. Mucho mejor que cuentame. Un friso perfecto pero lo que más me admira es la valentía de Amilibia para contar el trance por los que algunos de nosotros hubimos de pasar. Se te cerraban todas las puertas. Palmaditas en las espaldas. Oye )dónde escribes? )adónde estás? Un día de esto te llamo y comemos. Las editoriales te devolvían los originales con la misma retahíla de siempre: nos ha impresionado su novela pero sin discutir su gran valía sentimos mucho no poder incluirla en nuestro catálogo. Una vez estuve a punto de quemar las filacterias como ese judío de una de las novelas de Phillip Roth sobre el judío que llega a Nueva York ciudad pagana y le entran ganas de echar al fuego los libros santos y los paños de oración. Una mano lo contuvo. Los profetas no se suicidan pero mueren en el ecúleo o son crucificados también es verdad. O les meten un tiro o les dan una paliza o le follan a la parienta o le meten caña por todos los lados. )Que queréis más? )Darnos por culo? Hay que seguir adelante con la cruz a cuestas aguantando la marea o siete plantes de metralla en el cuerpo y avanzando como en la Legión.

La denuncia y el reto que se plantea en El Amigo de Jack Nicholson sigue ahí: somos supervivientes de un mundo aterriza como puedas de las Hermida Girls y de los Ansón Boys porque aquí no es sólo Polanco el malo de la película oiga. Creo que ha habido otros peores, los embozados de la Derechona terrible que como me decía a mí una vez Luis Fernández Villamea prefiere entregar un hijo a dar una finca. No es esa Derecha de Fuerza Nueva sino otra más subliminal, sutil, la que nos puso contra las cuerdas. Del agua mansa me libre Dios. Eran los de la palmadita en el hombro y el a ver cuando comemos oye que por la espalda decían pobre chico, está acabado, es un borracho. Para que te dieran un trabajo en un periódico dice Amilibia tenías que ser una tía cachas capaz de hacerle un francés al jefe y un griego al productor. O ser un barbilucio algo maricón. La mamada una agnición elíptica con la que se caracteriza al pobre Carlos Sancho, ex corresponsal en Londres, ex periodista, casi un ex hombre como diría Gorki. Hay que ser joven, apuesto, sin un adarme de grasa y a nosotros se nos insinuaba la panza y tener en lugar de cabeza un cohombro, escribir mal contando lo evidente para que te dieran la columna soñada o un cargo. Y yo añadiría el ser renegado de tus convicciones, abjurar de tus principios más sagrados. Horcas caudinas. Si eres un gilipollas te publicamos la novela. Si no a la puta calle. Tiempos de la mamada y la mamandurria. El signo de la Bestia. )Quién aplastará la cabeza de la Culebra? )Quién va a luchar contra el poderoso Dragón? Y Lara como un gran Buda alegando su condición de legionario y de vendedor de libros a domicilio amasó fortuna en la Transición.

Amilibia es rotundo y deletéreo contra todas estar lagartas que han copado el mundo de la información. Las reinas de las mañanas. El morbo. Lo banal, lo venusto y lo sicalíptico. AAntes teníamos la Clave de Balbín que era un coñazo pero por lo menos daba altura a esta profesión@. A Brave New World. Gran Hermano nos vigila. No puedes pensar por tu cuenta. No te es lícito. Sin embargo, aquel falangista al que fusilaron un amanecer, grito que yo escuchara y no era delírium tremens como me advirtió el Ruli con su Asonrisa de hiena@-le clavaste en una frase Chus- en un velador del Gijón pronunció una frase que se oyó como un clamor de combate.

-Chupándomela.

Es lo que dice siempre un español cuando se enfurece. Este grito es recurrente en la novela que trata de reflejar una época, la de la Gran Mamada. Sólo nos queda montar un chiringuito en Villaponte, como Carlitos Sancho o retirarse a un convento. El bar de Villaponte es el ABeatus Ille@ horaciano de qué descansada vida pero no piensen ustedes eso. Pueblo chico infierno grande. Aquí todo se sabe. Hasta los pedos que te tiras los escucha tu vecina. Nuestras vidas están en escaparate. Vivimos en una sociedad transparente y de cristal. En Villaponte que puede ser el Escorial, Villalba o cualquiera de las ciudades dormitorio del cinturón de Madrid conoce a Patricia una estrecha que resulta luego una cachonda mental. Le daba morbo tocarle la entrepierna al corresponsal y hacerle una paja por lo bajini. Luego llega a ser una gran actriz. Otro personaje femenino Sara, la hija de casa rica y niña de familia catalana, educada en colegio de monjas y de esas que elegían los buenos partidos y tasaban los novios con regla de cálculo, da en ninfómana. El protagonista encuentra a su mujer en la cama con su marido y para colmo la madre a la que tanto venerara Carlitos resulta que era una bollera y un día que va al cementerio a poner flores en la tumba de su madre se encuentra allí a la que había sido su pareja durante cuarenta años. En fin, el sexo es aquí un recurso alegórico, un punto de referencia casi humorístico con los que el autor trata el friso de su galería de caracteres.

Los turistas japoneses empiezan a llegar cámara en ristre y el amo del local Carlos Sancho a contar sus noches de farra con la Estrella de Hollywood. Jack Nicholson que estás en los cielos. Esto es el no va más. El juicio de valor, inapelable. Toda una novela llena de buenos gags como les gusta a los scriptwriters de las poderosas internacionales del cine y acción que se desarrolla con movilidad en flahback. Encuentro, sin embargo, poco logrado y tratado sólo al pasar la vida de Carlos en Londres pero su escapada a Hollywood donde Jack Nicholson pone a disposición de su amigo una gran suite en su palacio de Beverley Hills, un Rolls y una choferesa que le abanique lo encuentro mucho más real. La segunda parte sobre todo ha sido escrita con prisa o al menos es la impresión que me da. Pero ya digo las cien primeras páginas son impresionantes. Oiga aquí donde se folla. No hay policía. Latiguillos que suenan en toda la película porque leo y parece que estoy sumido en la butaca de un cine viendo una cinta maravillosa.

Con respecto a la cita sobre la cautela en materia sexual creo que lo que dijo don Camilo Alonso Vega fue: AMi querido amigo, si no puede ser casto sea cauto@. El contexto que se da es otro.

Por el escenario desfilan como por el teatro de un gran guiñol los grandes vaivodas del mundo de la información actual Polanco, Hermida, Cebrián pero Amilibia se guarda muy mucho de citar a Ansón que también es otro gran gurú del Establishment y un hombre muy poderoso cerca de la Casa Real. Lo comprendo es lógico. Con los garbanzos no se juega.

Otro detalle que me enternece y digno de resaltar es que dedica la novela a su mujer, Ketty Kaufmann, una gran profesional, bella mujer y la santa que le aguanta. Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer y si no hubiese sido por estas mujeres que han estado a nuestra vera en medio de tiempos tan difíciles no se lo que hubiera sido de nosotros. A mí sin mi María José y sin el Cerillas del Gijón me hubiera colgado de una farola de Recoletos. Umbral también venera a su mujer, España. Queridas, las otras son las ermitas. Vosotras, la catedral. En este caso creo que falla la creencia de que las mujeres no tienen bandera y orillan a los perdedores. Éstas no; todo unas heroínas manteniendose a nuestra vera cuando vinieron mal dadas. No creo que se pueda achacar a Amilibia de misoginia. Lo que denuncia él es el gran puterío que se ha montado durante la Transición. El puterío mental. No el físico `porque aquí cada uno estornuda como Dios le ayuda. Este puterío es mímico del culto al dinero y la gran crueldad, la violencia deshumanizada que nos circunda.

Considero que el feminismo torcaz y procaz es una forma de terrorismo psicológico que trata de capar al macho, desplazarlo del poder, quemar las naves, hacer harakiri, rendir culto a la muerte, lo mismo que el uranismo. )Qué creéis que a estos mamones les importa un comino la violencia de género que denuncian cada dos por tres? They thrive on it. Es el nido donde incuba la Serpiente.

Amilibia puso el dedo en la llaga. Gracias, hermano. Y a ti Ketty al año que viene en Jerusalén. Siempre fui amigo del pueblo elegido aunque nunca me las di de sionista. Israel, la tierra prometida, prefiero fundarlo en mi corazón. No en un espacio físico. Y Dios ayudará. Me llena de esperanza que se publiquen libros como El Amigo de Jack Nicholson aunque sea por editoriales minoritarias. Nunca puede ser más negro el cuervo que las alas reza un adagio ruso. Y siempre que llueve escampa decimos por aquí.

ESPAÑA MI NATURA

 

Ursario

 

 

Hice mi correspondiente ejercicio de la profecía marchando al aeropuerto a ver quien llegaba y se iba. No me fueron bien las cosas; la vía dolorosa y las crucifixiones fueron parte de mi vida y amarrado en blanca estoy. Crucé el atochal sin caer en la tentación de no tirarme por el viaducto. Me detuve de codos sobre la barandilla mirando al vacío. El río y los caramancheles Puente  Segovia. Un un arriero venía con su carro arreando una reata de mulas maulas que se espantaban al pasar los carruajes al ralentí y daban coces al aire rebuznando. Animalitos. No conocen la gracia de Dios. Son machorras y sus machos castrati llevan en el mirar ese signo de la impotencia sexual que se contagia a los humanos. Son las mulas de Wamba que ni comen ni beben ni joden ni paren pero siempre andan.
 Me obsesionaban los perros vagabundos como a Borrás don Tomás, arcabucero de la escritura que estuvo de guarnición en el Rif y de allí trajo en el talego una novelas maravillosas que retratan a los españoles como moros de segunda fila. 
Probé el requesón de Miraflores pero todo el vino de mi viña se volvió vinagre que quieres que te diga, chiquito. Viviré en la quietud de mis desengaños. Estamos en jolito es decir: burlados y desarmados frente al jingoísmo catalán.
 Don Mariano sigue subido a su escalera, la vicehará frases. Doña Cospe no da una, y a don Pío García Escudero le ha llamado mamporrero un buen alcalde de Salamanca que debe de conocer su historia.
De de donde viene lo sabemos pero no sabemos adónde va, pues el caso es no perder la poltrona. Era hijo de un ministro de Franco y su hija Isabelita novia de  Paquito Ors nos regalaba entradas para ir al teatro y ver "Los Verdes Campos del Edén " de cuando Gala era falangista y su padre subsecretario de Información y Turismo bajo el mando de Fraga. ¡Yo que sé!

ESPAÑA MI NATURA

cantos sefardíes de boda cantados magistralmente por Joaquin Díaz

Posted: 08 Feb 2018 05:51 AM PST

Decía el aguadero:arriba, hermana
ahi tá la fuente del agua clara
mujer que de ella bebe
al año preñada
decía el aguadero:
niña chiquita
ahi tá la fuente del agua clara
la que de ella bebe
al año parida


debajo del limón la novia

sus pies en el agua fría

y debaxo de la rosa
debaxo del limón la novia
sus pies en el agua fría
y debaxo de la rosa
¿Adonde vas, novia querida?
a formar con vos guarida
anbaixo de la rosa



ESPAÑA MI NATURA

LA TELE LLEGA A SEGOVIA INVENTARON EL GAS BUTANO

Posted: 08 Feb 2018 05:41 AM PST

Descripción: https://3.bp.blogspot.com/-0ClBkbSRNL0/WnxTmSvsc1I/AAAAAAAAJT8/VdaBxuISt44NQjZrxaHdyklFwrB9Do6YACLcBGAs/s320/LA%2BTV%2BLLEGA%2BA%2BSEGOVIA%2BINVENTARON%2BEWL%2BBUTANO.%2BAeticilo%2Badelantadpo%2Bsegovia%2B31-12-2016.jpg

 

la tele vino de la mano del butano

 

 mi homenaje a zorrilla y a don juan tenorio

Posted: 07 Feb 2018 07:49 AM PST

JOSÉ ZORRILLA

 

 

Su nombre representa para mí algo más de una calle de Segovia en cuyos aledaños viví. Valladolid honra su memoria. Por antonomasia es el gran romántico de las letras castellanas, eximio poeta lírico y dramático, autor del “Tenorio” que se representa en los escenarios españoles cuando suenan las campanas de difuntos de Noviembre. José Zorrilla 1837-1803. una andadura vital que le llevó a vivir lejos de su ciudad natal. Desde México nación que le honra y le ama añoraba la España fenecida, la España de Tirso, de Lope y de Quevedo. Recogiendo la tradición de una obra de Tirso el mítico don Juan en la cual el insolente Don Juan, quien, desafiando a la muerte, invita a cenar a un difunto da vida a uno de los personajes paradigmáticos del teatro español: “El convidado de piedra”. Vivió en literatura y por la literatura desde los 18 años en que empieza a publicar sus primeros poemas. Sus fuentes de inspiración la ciudad en la cual nací y la patria en la que vivo. Suele ocurrir con los grandes genios: pasó hambre y murió en la pobreza. Emigró a Paris con la esperanza de poder vivir de la vente de sus libros pero como decía el clásico “carmina Aurum non dant” y desde la capital del Sena se trasladó a México. Allí los hados le fueron más propicios bajo la protección de un rico hombre de negocios de Veracruz. El siglo XIX que le tocó fue una centuria convulsa de revoluciones, algaradas, cuarteladas, guerra civil y disposiciones constitucionales. Bajo los regímenes de Espartero y la regencia de María Cristina. Son los decenios del Viva la Pepa y ese esperpento carlista que parece asomarse al tupé de los catalanistas de Puigdemont. Leyendo a Zorrilla percibo el eco de los cantos de corro que escuché en mi infancia; “Virgen de Atocha, dame un trabuco pa matar franceses y mamelucos”… “Al atacar Ocaña preso caí y me llevaron a Francia prisionero” “Marqués de la Romana por Dios te pido que saques a los franceses de Ciudad Rodrigo”. Marqués de la romana por Dios te ruego que eches a los franceses a sangre y fuego”. Luego vino la revolución burguesa. Don José Zorrilla representa el epitome  del burgués liberal que canta al pasado glorioso de la Patria a quien su romanticismo aboca a la pobreza y al infortunio amoroso. Representa también la mentalidad del pensamiento de la Restauración que nos llevó al desastre del 98. con motivo del centenario de su muerte el Archivo Municipal de Valladolid ha hecho una inteligente y novedosa exposición rescatando a este gran vate de nuestras letras, que yo reputo de maravillosa.