2026-04-03

 

NSANDO EN GÓNGORA
Don Luis de Góngora y Agorte era cagote



Lo que yo desconocía era que las yeguas andaluzas, Góngora dixit, eran preñadas por el blando céfiro. Me imagino a don Luis de Góngora y Agorte cantando el estribillo de hermana Marica, despierta que es fiesta no habrá escuela, y haciendo bellaquerías detrás de la puerta. Luego fue un canónigo tibio que se echaba las largas siestas con el ama y con el monaguillo que le ayudaba a misa, de ser el caso, y nunca iba a coro porque le gustaba vivir a su albedrío y entre los sueltos caballos como Hipólito, mitad judío, mitad cristiano y una quinta parte de pagano, bibliognosta, bibliopola y como buen conocedor del paño dado a los plagios. Buena orina, buen color y siete higas al doctor. Se reía de todos. Nos lo topamos en nuestra adolescencia retratado por el Greco gesto adusto de clérigo cerbatana la nariz roja de los que tienen buen trato con Baco, cuello alto de media golilla y cara de acatarrado. Dicen que era muy friolero y que no acudía a Tercia la mezquita catedral a cantar con los canónigos si no le ponían brasero debajo de su silla de precentor. Era chantre y por lo visto cantaba bien. Pero se llevaba a matar con los otros claustrales. Pues debió de ser de carácter difícil y pijotero. Quevedo no lo podía ver porque es el único de los poetas del diecisiete que puede hacerle sombra; lo describe con su nariz nabal , érase un hombre a una nariz pegado. El aludido donde las dan las toman devuelve la flor, dedicando al divino cojo un corte de manga que es todo un repertorio. Zambo, cegato y bien puestos los tochos por su mujer doña Felipa cuyo matrimonio no fue consumado, dice don Luis insinuando su impotencia sexual por lo que era aborrecido por las mujeres. Don Francisco tampoco se queda corto. Le llama judío y bujarro al autor de las Soledades. El estro y el númen de las nueve musas hacen virguerías en las redondillas de este cordobés de origen navarro pero Argote o cagote, calaña despreciable y herética. En Francia se les consideraba intocables.. Al filo de u pluma como una navaja temíanlo con respeto sus enemigos. Goce de los aficionados a las letras castellanas- constituye un privilegio que tenemos los españoles hablar una lengua tan hermosa y superdotada - es asistir al duelo de sátiras y de insultos con que se baten los dos mayores vates de nuestro siglo de Oro. Higas, refitoleros chicoleos, cachondeos, epístolas que son auténticos golpes de mano pero bien escritos y con mucha elegancia. La sangre no llega nunca al río. Pura esgrima literaria. Salen a la palestra un bujarrón y un misógino y en unos juegos florales a su modo se intercambian epítetos en un toma y daca maravilloso.. Góngora bien claro lo dice de Quevedo: porque su arcabuz carece de estampido, ay madre mía, sin pólvora ni pistón. Da gusto haber nacido en un país tan libre. Si resucitaran ambos contendientes a vista de la decadencia de los muros de la patria mía tanto el cordobés como el complutense se pondrían las botas. Hoy hay mucho más materia prima materia y tela que cortar en la corte del último Borbón, donde la corrupción nos abruma por vivir tiempos mentirosos, a diferencia de la época del cuarto de los Felipes cuando todo eran toros y cañas y allanamiento de conventos. Felipe IV cuando no estaba de caza estaba en misa o en el lecho del Triquitraca. Éste lo mismo aunque no se nota tanto. Pero tanto el Austria como el Borbón tienen cara de bobos. Vivió una vida de papel estucado dentro del círculo mágico de la fascinación por los libros. En casa tenía una criada morisca que honraba a Ala-ruh Alá- en secreto y hacía las abluciones y sus genuflexiones mirando a la Meca. A veces el popaz iba detrás poniendo a su coima en esa dirección. Nadie habló del amor con tanta delicadeza en castellano, como este converso, aunque malsines dijesen de su persona que era bardaje y degustador del amor amargo. No está probado.. Cantó a su Córdoba natal con versos inmortales aunque con frecuencia se mofa de la afición de sus paisanos a empinar el codo . Era oriundo del norte, de origen argote, un pueblo segregado que vivía en el valle de Arán, proveniente del Languedoc que emigraron a España cuando se desencadenó la persecución cátara. Les decían les cagots. A batallas de amor campos de pluma. Su rostro era severo algo bisulco o patihendido por la barbilla y sus versos cuando quería un tanto ludiferos, sus poemas chocarreros que podían herir como una daga y hacían carne en el alma de sus enemigos, sabía insultar mejor que ninguno y al igual que su enemigo Quevedo conocía los recursos de la sátira. Pero también era augusto y solemne y estar al corriente con pluma elegante y poderosa como el vino de montilla, si lo pedía la ocasión.. Y hacía a pelo y pluma. Góngora es todo un mundo. Cuando pitos flautas y cuando flautas pitos. Unas veces quitaba a su mora la almeiza en la cama y otras veces se echaba la siesta con un efebo porque queda en los anales no sé qué pleito que tuvo con el deán de la mezquita de Córdoba. El claustral quiso empapelarle por andar a nidos con los niños de coro. Dixo la picota al gocho, contestó el poeta, quita de ahí que me tiznas. A buena parte fuiste a dar, pato no empluma a pato y el ánsar nunca se aparea con el cisne, Fue tabelión del archivo diocesano y guardaba con celo los viejos documentos. En el coro de Córdoba tenía una misericordia para dos y gastaba asiento biselio. En un rucio rodado alto de brema y largo de copete, cañilavado de cascos, iba a su pueblo a visitar a su hermana Marica en la campiña del Guadalquivir. Allí en sierra morena las yeguas andaluzas eran preñadas por el céfiro. Pasaban las comadres por su puerta, damas de toldo y arandela, y a todas las bendecía diciendo:

-Id a servir al amor

-Mire don Luis que nosotras somos de la grey huérfana.

-De menos nos hizo Dios

Y enseguida profería un latinajo

-Igne natura renovatur integra

-Qué nos quiere decir su señoría?

-Que el fuego lo purifica todo:

Se había producido una cierta dilución de la fe que hace que la caridad se enfríe y la gente viviera enemistada desconfiando los cristianos unos de otros pero el dinero faltaba trampa adelante por lo que los clérigos soñaban con la vida retirada, con un buen pasar, una prestamera, un beneficio que les deparara un vivir cómodo. Las damas sonreían a la concupiscencia de los ojos. Alguna vez don Luis decía misa pero al parecer no sin demasiado fervor y consultaba los añalejos dejando que el mundo girase por las cuatro estaciones del ciclo solar y el universo espiritual por los cuatro evangelios. Abstracción hecha de tales inconvenientes de su disipación de sacerdote prebendario, no podría decirse que fuese ni mejor ni peor que los demás Don Luis de Góngora y Agorte al que algunos decían cagote.. Nunca fue cura gallofero de los que iban a recibir la sopa boba a los conventos ni fue galán de monjas jamás. A batallas de amor campos de pluma. Este beneficiado del cabildo cordobés fue el mejor vate que escribió en la lengua española. Verdadera gloria del parnaso. No soportaba a los hipócritas ni a los camándulas a los que vituperaba en gallego: Cruz no peito o diablo feito.Fue un hijo mimado de las Nueve Musas que ya es decir con su tono entre bromas y veras, ludífero y estro chocarrero y juguetón. Una delicia leer sus romances. En las Soledades tan intrincadas y alegóricas resulta difícil hincarle diente porque envuelve sus profecías críticas del desgobierno de su nación en alegorías, pero genia,l según Dámaso Alonso, y ande yo caliente y ríase la gente. Es el escritor que sabe mofarse mejor políticos que por desgracia nos tocó en suerte en toda la historia de España. Vivió villano en su rincón aportillado en la roca de Israel que no puede que ser otra que la del Beatus Ille. Tuvo una apartada y misteriosa vida.

NUMEN DIVINO DEL DIVINO GONGORA

Posted: 04 Oct 2017 07:49 AM PDT

GONMGORA NUMEN DIVINO

Posted: 04 Oct 2017 07:48 AM PDT

 

Don FUENCISLO MANDOME CALLAR CUANDO CANTABA EL CREDO
 


¡Madre del verbo divino como anda el clero! No es lo mismo decirlo como verlo. Estibamos en misa de tres ante el altar de la Virgen y yo acometí las contundentes notas gregorianas del símbolo de la fe. Atanasio scripsit: credo in unum Deum… pues dejóme con la palabra en la boca. Trágame tierra. ¿Y era ese don Fuencislo tu compañero de terna? Pues sí parece que sí. Se trata de un curita muy activo y radical en eso del cumplimiento de las normas del Vaticano II qua de causa tiene vara alta en palacio con el obispo que mandó quitar de las calles de la ciudad nombres franquistas y erradicar símbolos del anterior régimen.


Les llevan los mismísimos demonios cuando escuchan hablar en latín y mira que la ocasión era sentimentalmente muy emotiva: nos volvíamos a reunir al cabo de cincuenta años los que estudiábamos latinidad en aquel seminario destartalado Y ahora es sede de fantasmas y cobijo de recuerdos entrañables. Don Fuencislo con muy poca caridad me dijo tú ya no eres de los nuestros. Por poco me planto a llorar. Agaché la cabeza compungido y no dije nada vaya un recibimiento que me hizo. Fuencislo opera como rector de una casa de acogida donde se a albergue a los extranjeros y se da a los españoles con la puerta en las narices maldita oeneje iglesia de mi alma hay que ver lo bajo que has caído. Si las cosas siguen por su cauce a Fuencislo pronto lo harán obispo.


Ya no somos los mismos. Muy poco queda de aquel pasado ¿Qué fue de aquellos pipiolos inocentes que cantaban allá por 1956 dulces plegarias a Nuestra Señora tomad Virgen pura nuestros corazones en las sabatinas de mayo? No me reconocí en el exabrupto de mi antiguo condiscípulo. No podía ser él el mismo que aquel chaval pecoso con muchos rizos y voz de marica que cantaba en la schola cantorum de tiple segundo. Los hados o las parcas lo habían transformado en un cura antipático, ambicioso y arisco.


Godiola otro compañero que colgó los hábitos y acudió al reencuentro que terminó como el rosario de la aurora me daba con el codo para que callase y no saltase pues sabe que yo no me hago de pencas cuando hay que soltar el gallo. Podría haberla liado parda. Aquí hay que estarse callados como en misa chaval… chist…


Habíamos preparado aquel encuentro con toda la ilusión del mundo y Fuencislo y sus acólitos me habían dejado en ridículo. Una encerrona en la capilla del Menor. Lo normal. Urries y argomas lecho de zarzas nunca rosas y luego pediluvios y maniluvios.  Esa es tu expectativa, Aderito que tu destino es sufrir y callar. Aquella mañana me regalaron unas disciplinas y la cruz del rallo de un cilicio aquellos tíos. Aunque, como no deseaba masturbarme, para ahogar en vino el desencanto me fui al bodega donde paraba para hacer un descanso en el camino cuando venía de confesar a Santa Teresa, san Juan de la Cruz. La taberna que está mismamente a la bajada de las escalerillas de san Roque cabe el postigo de Santiago y empiné el codo de lo lindo bebiendo de jarro místico para calmar mi sed y mis ansias. Aquel morapio sabía a vinagre aquella tarde, sin embargo.


Todos hacían la higa como Pilatos y se santiguaban. Los muy hipócritas me dejaron en la estacada. Mientras las furias clamaban desde lo alto del cerro:


▬ Hay que correr a hostias a ese advenedizo. Nadie puede llegar a ser algo en la vida con ese nombre que te dieron en la pila del bautismo.


Y yo contestaba a las harpías que mandó soltar don Fuencislo:


▬ Iros todos a la mierda, circuncisos. La madre que os abatanó hizo vos tornadizos. Habéis pasado del saludo a la romana al puño cerrado. En Segovia entré desnudo y descalzo salgo silbando Aquila canción de Segovia ni la burra ni la novia. Permitidme que recuda el polvo de mis sandalias porque de esta ciudad de señorones hidalgos de gotera y picaros no quiero ni el polvo las zapatillas. ¡Fuera perailes!


Me acanteaban desde arriba todas las putas monjas recién salidas de un convento donde hubo emparedadas amantes de capellanes lujuriosos que se las beneficiaban en el confesionario; mas yo como si tal cosa.


El diablo se paseaba por las riberas del Eresma. Lo vio uno de los nuestros al amanecer cuando venía con el coche al pasar por la alameda cerca de la estación de Rivadeveba.


Se alborotaron las aguas de los viejos tiempos y ahora en la iglesia de Dios rugía la galerna. La barca de Pedro se estaba yendo a pique.


 Ya no se dice ni se puede decir et expecto resurrectionem mortuorum. Lo importante es lo de tejas abajo: la economía, el asilo a musulmanes, andarse todos los días veinte kilómetros para estar fuertes y echar un polvo sin viagra. Seguir gozando de nuestros momios; la seguridad social gratis para moros y extranjeros, el botellón, la violencia de género todos los días acuchillan a una y cada dos segundos ocurría un adulterio, la nueva moral de los judeo conversos. Y eso de la vida que vendrá en el siglo futuro don Fuencislo dice que nanay del Paraguay. Hay que dar primacía a lo laico judaico. Destruir la vieja religión de un pueblo y votar a Podemos y encarguemos misas negras a don Fuencislo para que las rece con su puta madre. Encontré que aquellos valores en los que yo creía y por los que luché con ahínco carecían de vigencia. San Frutos el eremita de las luengas barbas me miró airado desde su hornacina de la catedral mientras pasaba página con furia de su libro de rezo fulminándome no con ojos de bienaventurado porque nuestro santo tutelar se había transformado en basilisco mientras leía una secuencia del libro del Apocalipsis:


▬ Si no te callas, modorro, te atizo


Y esgrimió el anacoreta su cayado con el que trazó una raya en la piedra tajada la roca se abrió y los moros que lo perecieron en la sima de aquí ni un paso más pero eso fue hace mas de quince siglos ahora los moros han pasado entran y salen por la frontera como Pedro por su casa y pronto arrojarán a los pobres cristianos a la mar con la convivencia infame de clérigos sin conciencia y libeláticos obispos como ese tal Fuencislo

 

LA SUPUESTA IMPOTENCCIA SEXUAL DE QUEVEDO. GONGORA SE MOFABA DE SUS GATILLAZOS

Posted: 06 Oct 2017 12:05 PM PDT










QUEVEDO LA CALLE DEL NIÑO

Largos paseos por Madrid al husmo de mis fantasmas intelectuales guiado por la estrella de la literatura desde mi juventud y descubrí (yo debí de haber pasado en la Villa y Corte muchas de mis otras vidas porque estos sitios tenían duende y reclamo para mí.)

Aquí las calles no son un hombre solo. Evocan una historia un amor un suceso, un encuentro o un desencuentro, tal vez el aire de un crimen como Jacometrezzo, la calle del Turco donde mataron a Prim, Antonio Grilo el crimen del sastre la Magdalena y los túneles de la casa del marques de Perales antiguo monasterio donde se decían que las monjas paridas enterraban vivos a sus infantes o la calle de Atocha donde estaba la fuente de la alcachofa pero en tiempo de mi juventud fueron los aledaños entre Quevedo Iglesia Cuatro Caminos. Aquellas estradas y calellas tenían alma o al menos así me lo parecía a mí.

Me daba la sensación de haber estado allí antes; deambulado por allí en otras vidas que tuve porque yo siempre he creído en la reencarnación. Los mesones de Bilbao donde estaban las eras del Mico y las cervecerías de Argüelles muchas cañas metí entre pecho y espalda, alguna cita con aquellas novias primerizas del Madrid de los sesenta y en ultimo termino siempre quedaba como ultima ratio  de alguna que otra tarde desaforada después de alguna copa de coñac o algún cubata para mi corazón solo ir a bailar a las Palmeras donde siempre surgía un roto para un descosido y no era consciente de que aquella casa en la calle, hoy la glorieta era la calle del Niño habitaron en su día Góngora y Quevedo. Tambien la llamaban la Casa del Tócame Roque. Burdeles y timbas que siempre abundaron en la Villa y Corte.

Don Francisco de Quevedo que a la sazón volvía rico de Italia compró el inmueble con un préstamo que le hiciera su valedor el duque de Osuna en lo álgido de su poder. Pronto habría de decaer, eclipsado por su propio hijo, el duque de Uceda y luego el Conde Duque los otros validos de Felipe IV. En cualquier circunstancia, allí vivió don Luis de Góngora y Agorte y, don Francisco de Quevedo y Villegas, fue su casero malquisto.

Pero la casa tenía bicho y los alguaciles hubieron de desahuciar a otro gran poeta de la corte de Felipe IV don Luis de Góngora y Agorte. 

El autor de Soledades era un inquilino moroso y el de los Sueños un casero implacable.

Este pleito es el origen de la sátira y de los varapalos en versos y letrillas que se cruzaron los dos genios.

A raíz de aquello ya digo se sella un odio africano entre los dos máximos vates de las letras castellanas. Una mutua antipatía que llegaría hasta la tumba.  Góngora dejó de existir en 1627. Quevedo en 1645.

Se cruzaron coplillas alusivas a la constitución sexual de cada uno saliendo a relucir cojeras, sabañones y otros vicios como el aborrecimiento del tocino que los conversos no cataban nunca. ¡Que delicia, con todo y eso, cuando ambas plumas la mejor tajadas de la lengua castellana se meten un zurrío! El insulto viene a ser entre nuestros poetas y poetisas un subgénero literario. Si se administra convenientemente puede resultar una obra de arte.

 El cordobés no se cansaría de insultar al madrileño llamándole borracho, zambo “eres tartamudo de zancas y achacoso de portante” siete ojos alcahuete y buharro y el madrileño en el mismo tono coloca a Góngora en los cuernos de la luna tildándolo de judío, maricón y mal capellán aparte de narigudo… don Francisco no callaba ni debajo del agua ▬ “yo que nunca se callar/ y solo tengo por mengua / vaciarme de la lengua y morirme por callar/▬ El contraparte se mofa de la cruz colorada que lucía en el pecho recién investido por Su Majestad como Caballero de Santiago:

La malicia y el enredo

La insolencia y el desgarro

Lo alcahuete y lo buharro

Le negociaron la cruz

Que es mirado a buena luz

Habito pintado en jarro


A las  pullas vesicantes del cordobés contesta el complutenses con ilustres rifirrafes empapados de ingenio con los que fustiga los vicios y los antojos de su tiempo. No hay peor cuña que la de la misma madera y tanto uno como otro no eran preclaros de linaje aunque siempre Quevedo se las dé de cristiano viejo pero era el único de los clásicos que conocía el hebreo y andaba por la Biblia y el Talmud como Pedro por su casa. Hidalgos de la montaña del valle de Toranzo pero una familia que realiza los oficios en la corte de camareros y maestresalas

 Quevedo dice que el habitáculo de don Luis en la calle del Niño era un antro de suciedad por donde andaban los putos de la corte y los jugadores del naipe casa llana tal vez que compró don Francisco al regreso de Sicilia

En que vivías

Modelo de hacer arpías

Estos dicterios demuestran la dicacidad de los dos hombres que mejor esgrimían como un florete primoroso las galanuras de la lengua española.

Gongorilla con su acreditada mala leche fue el que dijo del Manzanares lo de ayer meome un burro hoy me ahogo, tan poca agua llevaba el aprendiz de río, contesta:

Hoy hacen amistad nueva

Don Francisco de Que-bebo

Y don Félix Lope de Que-beba.

Pues parece ser que Góngora era abstemio y por el contrario tanto Quevedo como Lope de Vega empinaban el codo más de lo conveniente. Mientras que el fénix de los ingenios era muy querido por las mujeres a don Francisco las señoras lo detestaban y es que no debía de funcionar como es debido. “A batallas de amor campos de pluma”. Injusta y desadorado insulto gongorino contra Quevedo que podía ser un disminuido sexual pero que nunca tuvo pluma.

La tara de Góngora (dice el Talmud que quien no conoce a los hombres no conoce a los vicios) eran los niños de coro y el naipe. La polémica alcanza el paroxismo cuando dice que Quevedo y Villegas no sólo era zambo de pies sino también inhabilitado para los amores a causa de una enfermedad degenerativa. Corrieron hablillas al respecto en la casa del Tocame Roque de que una letrilla de Góngora que se titulaba “Marfisa en la estacada[1]era un venablo dirigido contra el Caballero de las Espueslas de Oro el Divino Cojo: “Entrose la daga tan desganada que su escudo aunque hendido no pudo rajar la espada”. Airoso y jovial responde Quevedo aquello de no todo el monte de Venus es orégano... ya está gastado el acero de mi espada.

 Ramon de Garciasol uno de los grandes biógrafos del autor del “Buscón” aseguro que don Francisco era genial e inestable y en esta impotencia solapada puede que estuviera la clave de su misoginia y de su fracaso sentimental con Inés de Zúñiga.

Se declaró de por vida enemigo acérrimo del matrimonio al que llama infierno portátil e himeneo tirano. Sin embargo él mismo es el autor  el soneto en que se canta al amor convertido en polvo enamorado una de los más sublimes poemas cantando al amor en español



[1]La tal Marfisa dice Garciasol era una pelirroja irlandesa pupila de la Casa del Niño a la cual don Francisco de Quevedo y Villegas frecuentaba y solicitaba

Posted: 06 Oct 2017 05:44 AM PDT


JORGUINAS EN LA COSTA O LOS FURRIELES DEL MALIGNO

 

 

No hay moros en la costa pero las jorguinas y jorguines bailan sus jorcos y aquelarres. Animal herido que busca su guarida y ahora todos lloramos los quiries. Es la hora de los furrieles del maligno. Supura Villeguillo el ládano resinoso que es pus cancerada de muchos años. Bebe la cratera de cicuta, ya no hay vino. Crescit sub pondere virtus. La autoridad pesa y en algunos se nota más que en otros el peso de la púrpura. La talasocracia de los almogávares se acabó y los felones se van de rositas. ¿Que pasará, qué va a pasar aquí? eso no me lo preguntéis a mí que no soy experto en cremología el arte de la adivinación pertenece a las veoras del Escorial y otras hierbas. Ministros tiene el gobierno. Don Tancredo sigue subido a la escalera; encaramado está y no se baja ni pa la de dios y en esa estamos. Hoy tartamudea y va a escupir sus postizos. Le hace falta mucha crema corega que se la metan por el meato auditivo hasta el crestón de su cimera bajo el tupé ridículo y me niego a más crestomatías pues estoy hoy muy triste y cabreado y a lo mejor mis coloquios dan DE REMATE en soliloquios. ¡Bah, tonterías!