2026-04-11

DON CLAUDIO - EN LA BODA DE FLORENCIO- LOS OBAMA ITALIA ETC

 

DON CLAUDIO

Posted: 24 May 2017 01:34 AM PDT



CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ, SENCILLAMENTE, MONUMENTAL
Antonio Parra-Galindo

29 de julio de 2008
Con Claudio Sánchez Albornoz tuve una relación personal a través de su sobrino el abulense Mariano González Aboín, corresponsal de RNE de España en Londres que fue mi vecino y hermano mayor en Londres.  Su madre, doña Rafaela, y sobrina carnal del eminente polígrafo, una Aboín de pura cepa[1]a la cual sentaban bien las brumas de Londres todos los años por san Antonia veía a ver a Mariano y A Antonia.  La veía pasar de mañica con su velo y su rosario camino de la iglesia de los servitas en Fulham road.  Era una viejita de antigua estampa, menuda con los ojos azules, viuda de un capitán de Estado Mayor que fue fusilado en El Escorial cuando intentaba unirse a su unidad por agentes de la Columna Mangada.  Tragedia de España.  Rojos y Azules.  La familia de don Claudio fue desgarrada por la guerra civil.  Si él tuvo que soportar el dolor de ver su casa asaltada y su biblioteca destruída otros miembros de la familia militaron en el otro bando.  Él pudo marcharse al exilio con Ortega del que era buen amigo refunfuñando el “no es esto, no es esto” pero a otros como al padre de Mariano no le cupo la misma suerte de salvar el pellejo.
 Vivíamos en Roland Gardens-él y su mujer Antonia en el piso superior sobre la planta noble habitado por la dueña, Mrs.  Avison; en la buhardilla dos guys americanos el uno todo un cachas y el otro escuchimizado y cruzábamos en el barrio acertijos sobre quien de los dos era el buharro y quien el bardaje de esta relación; nos sacó de dudas el limpiaventanas que eran los que en Inglaterra se enteran de todo habida cuenta de la manía que tienen los ingleses, avaros de claridad y de la luz del sol, de nunca echar la persiana ni la cortina cuando se van a la cama, y para nuestra sorpresa el que daba era el escuchimizado mientras el que parecía más fuerte y viril era el pasivo, y a recibir... -y algunas tardes me invitaban a tomar café.


Los Aboín eran personas muy queridas dentro de la colonia española en Londres y por su piso de South Kensington vi desfilar a Joaquín Merino, asiduo de compras a Harrods, a Sánchez Agesta, a Sánchez Gijón el padre de la actriz, Tatiana Sánchez Gijón, colega periodista y creo que ex jesuita, a Cela y otras figuras significado del plantel literario o del mundo de la política años 70.
  Londres fue la plataforma o plata junta donde se organizó la sopa de letras y desde donde se organizó la movida de nuestra transición a la democracia, a la connivencia pacífica entre españoles.  La Constitución nuestra del 78 creo que se escribió mirando para el Big Ben.
Tengo una memoria agridulce de aquella época de grandes expectativas y mucho guirigay. Don Claudio al que Mariano llamaba simplemente “el tío de Buenos Aires” fue un referente cierto para plasmar el espíritu de aquella época y el referente en que se inspiró Adolfo Suárez, otro abulense, para perfilar el borrón y cuenta nueva del postfranquismo y del tardofranquismo. Había que pacificar.  Todos teníamos que pedir perdón.
Era un personaje que estaba en candelero en los periódicos por aquellas fechas rodeado de simpatía y admiración porque le había echado cojones y tolerante y lleno de perdón a sus enemigos, lo pasado, pasado, pero siempre mantuvo sus trece. Su obra rezuma tolerancia pero respeto a la verdad y al rigor.  No era lo que se dice un tornadizo ni de esos que cambian la chaqueta según de donde sopla el viento.  Estaba claro que se equivocó metiendose en los andurriales de la política española de los años 30 pero asumió sus responsabilidades con todas sus consecuencias.
  Don Claudio aparecía con su sombrero de felpa años cuarenta, su indefectible traje cruzado, las anteojeras de concha y el bastón.  Con frecuencia su voz carrasposa y algo melancólico sonaba por los micrófonos de la radio oficial en una ocasión entrevistado por su sobrino Mariano en un multiplex Madrid-Paris-Berlín-Buenos Aires-Londres que modulaba Fernández Asís otro periodista republicano de los que se “quedaron” y al que el franquismo rehabilitó.  El viejo profesor exhortaba a la moderación y a la comprensión entre los españoles enfrentados y hacía sonar los registros de su monumental obra:


_que España es un país diferente al resto de los europeos, que la forja de esta nación, la más veterana del Viejo Continente, en la lucha de ocho siglos en la brega contra el islam, y por eso los españoles somos algo “moros”.  De ahí viene nuestra idiosincrasia pugnaz.  Somos un pueblo difícil pero España siempre fue una cultura de libertad, con las correspondientes excepciones marcados por gestiones calamitosas por el Rey Felón.  Un cultura perfecta.
_que la cuna española es astur leonesa con aditamentos vascongados y que los españoles hablamos el castellano con acento vaso heredando las erres de las jotas, las eñes, las erres y la prosodia abierta que ya tenían los várdulos y los caristios.
_ que la lucha fue desigual y con alternativas de tiempos de relativa convivencia y de trasiego de ideas y de costumbres y de coexistencia rotos cuando volvían a cruzar el Estrecho las cimitarras de los almohades, los almorávides o los benimerines, pero atroz; y, sobre todo, como idea fundamental brotando de un sentimiento casi místico.
_que la arabización del Andalús fue  lenta si se tiene en cuenta la alta densidad de población muladí de origen cristiano que fue convertida a la fuerza, y que el moro en contacto con este suelo enigmático de la piel de toro que transforma a los hombres, los trastoca, o trastorna, y a veces los destruye - el cordobés Ben Hazm el del “Collar de la Paloma” ya se lamentaba del mal de la envidia que afligía a los visigodos, aquí no se perdona al que sabe más que tú, se descabeza al que destaca) se hispanizó adoptando los usos y costumbres de la población sometida; en la Córdoba califal, en contra de los preceptos coránicos, corría el vino cantidad y el propio Abderramán I era un gustador de los buenos caldos de Montilla.  Déme vuesa merced un medio. Y en Córdoba pides un medio y te sirven un tanque y cuando sales de la taberna ves el suelo para arriba y el firmamento a tus calcaños.  Vino que adementa, hinche los corazones y desata la lengua más de la cuenta.  Por eso el Profeta lo prohibió porque impide distinguir el hilo de la aguja en plena luz del día y sin ser atardecida (la borrachera es comparsa de la noche) del Ramadán pero en Andalucía el Alcorán se alcoholizó un poco, cobrando una interpretación que escamaba a los cadíes rigoristas del Cairo o de Bagdad.  Vinum bonum laetificat cor hominum dice el Eclesiastés pero a veces esa alegría no interesa a los que gobiernan.  Prefieren la sangre y el miedo para someter al pueblo que la bondad.
_que en España no hubo feudalismo.  La behetría castellana es un pacto de asociación libre con el monarca, con el abad o con el “comes”.


_Que el papel de la Iglesia española es determinante. Los obispos organizaban mesnadas y cabalgaban con su hueste a la guerra como Gelmírez o Ximenez de Rada.  El propio Cisneros yendo a la conquista de Orán es un ejemplo típico de prelado caudillo y prevenido en frontera.  Mitrados y cogullas con espuelas no se dan en ninguna otra parte de la cristiandad.  Los españoles se entregaron a esta pugna tenaz por recuperar el territorio que les había sido arrebatado a sabiendas de ser depositarios de la verdad evangélica.  Tomad, Señor, mi espada.  Y ese planteamiento les lleva a la conclusión de que serían ayudados por la divinidad.  Ese espíritu de frontera heroico y ardido es el que va a permitir la inmensa obra de la colonización de América, una gesta que apabulla al transterrado don Claudio y como él a la mayor parte de los historiadores dotados de un rigor científico y que no se entreguen a explanaciones vesánicas o hispanófobas dentro de los preámbulos de la leyenda negra.
En la historiografía española el tío de Buenos Aires de mis vecinos los Aboín constituye una egregia figura como la de nuestro castizo héroe epónimo y mozárabe.  Y como él también fue desterrado.  Peleó con el moro y a veces a favor de él pero al igual que Rodrigo Díaz de Vivar poco como don Claudio han sabido entender nuestra prosapia semita.  Somos moros oiga.  Algo fronterizos.  Pero en este viejo país de afrancesados y ahora anglohablante se mira con complejo de inferioridad al otro lado del Pirineo mientras desdeña a nuestros viejos amigos/enemigos del sur.  Hemos tenido el mismo orgullo, los mismos piojos y algunos de ellos son de nuestra misma sangre.  Y diga usted moros, señoras. Que con ese mote no se insulta a nadie.  Sólo se pone de manifiestos una ineluctable realidad.  Tres moritas me enamoran en Jaén, cantaba un romance.
Por desgracia nuestra historiografía y nuestra archivística harta de mirarse la ombliga va por la vida en plan noli  me tangere.  Es la táctica del avestruz.  El chillido de la corneja y los remilgos de doña maricomplejines que se asusta hasta las bragas cuando  le mientan la palabra moro o la palabra puta o la palabra judiada, una realidad que define los conceptos abundantes en nuestra España actual de nuevo bajo la sombra amenazante de Fernando VII el Felón. Comprendo perfectamente por qué era republicano don Claudio.  Los Franco lo eran todos, el padre Nicolás, los hermanos Ramón y Nicolás, y Franco también en su primera época hasta que tuvo que aceptar el trágala impuesto por el coro masónico de Villa Giralda del grupo afecto a Don Juan.
  Pues bien, ahí está ala amenaza de doña Urraca, una reina castellana del siglo XI quien por ser mujer en el lecho de muerte de su padre don Fernando le había dejado desheredada amenaza no con meterse a monja como se solía sino hacerse puta y ofrendar sus favores de su lindo cuerpo de reina “a los moros por dinero y a los cristianos de gracia”.


- “Callades, mi fija, callades, no seas desvergonzada que mujer que eso dijere mereciera ser quemada”-, contestó Fernando I de Castilla.
-  “Y allá entre Asturias y Sanabria hay un rincón que se me olvidaba: Zamora la bien cercada.  Por una la cerca el Duero.  Por otra Peña Tajada.  Aquel que vos la quitare mi maldición tiene ganada”.
Las quejas amenazas de doña Urraca que debiera de ser una leonesa de rompe y rasga y mujer desenvuelta y con remango hasta el punto de convertirse en  coima del arzobispo Gelmírez de las sede compostelana, según refieren malas fablas dan lugar a una de esos conflictos dinástico que rematan en guerras de sucesión.  No se ganó Zamora en una hora dice el refrán y de aquel empecinamiento de una de nuestras reinas proviene el refrán.  Luego el cerco, la muerte de don Sancho “el que callaba”- al buen callar llaman Sancho- cuando su padre otorgaba testamento, a manos de Bellido Dolfos, la persecución a caballo detrás de aquel godo por el Cid y “malhaya el caballero que quien espuelas cabalga”.  La huida de Alfonso a Toledo donde va a echarse por novia una judía, la bella Raquel. Y el apartamiento de don García en su Galicia y Portugal la nombrada.  Todo eso y más.
Volviendo a Ben Hazm en el “Collar de la Paloma”, este poeta cordobés se lamentaba de que toda la sangre derramada en las guerras civiles es estéril.  Y este pensamiento lo convierte Sánchez Albornoz en lo que científicamente tiene de didáctico y de moralizante en piedra fundamental de su obra magna. Sostenía que la historia, la paleografía, la numismática y la diplomática como reflejo de un pasado activo no han de ser ciencia en “manos muertas” ni exclusiva de unos cuantos eruditos especulativos y endogámicos que disertan sobre cuestiones de monto para el país como si se tratara de lejanas pendencias bizantinas pues la letra mata el spiritu y lo que debe de haber es un espíritu “avante la lettre”.
Nadie posee la verdad en exclusiva.  La buscamos todos al de por junto.  Un archivo, pensaba él, ha de ser algo vivo y del común.  Y no estar bajo la regencia tutelar y totalizadora de unas cuantas “old dears” que dirían los ingleses.  Que se creen los amos/as del cotarro únicamente porque tienen unas oposiciones ganadas que les/las metieron en el consorcio del “numerus clausus” y del escalafón.  Un archivo no puede ser un convento de ursulinas con madre superiora y todo. ¿No corren tiempos laicos?  Pues eso.


 Su talante independiente y comunero le permitió a Sánchez Albornoz adentrarse a pecho descubierto sobre los viejos documentos explorando un mundo no descubierto como fuera el estado de la cuestión en Hispania a partir del 711 hasta los siglos XIII y XIV.
Tuvo suerte. Durante el franquismo fue un medievalista referencia y en el post franquismo  un exilado señero que regresó en olor de multitudes aunque como él bien decía cercano a los noventa años y “con casi un pie en el estribo” era ya demasiado tarde para quedarse.  En Argentina tenía la vida hecha: su pensión, esos libros que tanto amaba- no perdonó jamás a Franco el que fuera desvalijada su biblioteca aunque de forma artera y por interpuesto consiguiera recuperar algunos de sus apreciados papeles- y sobre todo una escuela de historiadores de la Universidad de Buenos Aires al frente de cuyo departamento de Historia había una mujer: Hilda Grassotti.  La cual consigue matizar, profundizar y explayar el pensamiento de don Claudio como un “alter ego” sobre todo en lo referente a textos como “España un enigma histórica” o el “Reino Astur-leonés a partir del siglo X”.
Pero ese orgullo tan ibero y esa dignidad que le permitieron ir por el mundo con la cabeza alta en tiempos tan acomodaticios a lo políticamente correcto de globalización le habrían mantenido en offside.  Y le hubieran dado algún disgustillo mucho más grave que los que pudo depararle Franco al que jamás perdonó y que hasta la hora de la muerte se convierte para él en una obsesión.  Nos estamos refiriendo a sus observaciones sobre la usura judía y el descontento popular que determina en la corte de Pedro I los motines y asaltos a las aljamas por el populacho.  La polémica que sostuvo con Américo Castro sobre la interpretación de la historia de España le harían bien quisto. Su concepto sobre el Islam, que más que una religión es una forma de ser y estar en la vida donde no hay grises ni matices intermedios sólo lo blanco y lo negro o lo tomas o lo dejas y ese germen de fanatismo que abrupta sobre el palenque ibero, sobre la tierra de Alvar González de vez en cuando como un volcán (benimerines, almohades, almorávides) y esgrime la cimitarra contra el infiel no le harían, verbigracia, autor de cabecera de aljamiados y tornadizos como Juan Goytisolo.


  Pocos saben que la mezquita de Córdoba se erigió sobre una basílica mozárabe y que la parroquia más antigua de la cristiandad occidental se asienta en la diócesis accitana.  Antes Granada fue Iliberis donde predicaron los siete Varones Apostólicos.  El nombre árabe de  Guadix es muy posterior.
El historiador castellano contaba en “Aun”, uno de sus últimos libros, cómo le escribía un moro de Granada a su domicilio de Anchorena colmandole de insultos y de amenazas de muerte. Tolerancia del más puro estilo coránico.  Don Claudio nos pone en guardia de que la islamización de Europa nos puede hacer un salto atrás a la edad media y a los reinos de taifas lo que supondría una inversión de la edad moderna y de los estados nacionales, en plena era atómica.  Él era algo miope  y ostentaba unas antiparras de concha tras las que se escondían unos ojos diminutivos y hablaba con una voz atiplada de abuelete cascarrabias pero tenía una visión de lince para penetrar el provenir.
El extrañamiento e incomprensión en que vive el Justo de Israel así como el maniqueísmo de los bien portantes o la ignorancia, la inercia y la incomprensión en que han sumido al pueblo español han hecho que Sánchez Albornoz sea un autor “desgalgado” aunque sus libros siguen ahí.  Se le ha desterrado de una forma más sibilina a este demócrata y republicano con tanto empecinamiento como en los años del franquismo.  Ello revela la atávica incuria ibérica por escudriñar su pasado.  En nuestra vida nacional predominan los mercachifles culturales que hacen pasar por oro aquello que simplemente es oropel. Pero desde su insurrección política don Claudio nos va explicando ce por be quiénes somos, de donde venimos y por qué.  Siempre desde un planteamiento científico.  Porque tanto la Historia como la Archivística aun estando lejos de ser materia exacta, al depender de las veleidades humanas [yo soy yo y mi circunstancia, explicaba Ortega] se circunscribe a una norma, a un método. Y la deriva de los hechos puede precisarse, si no matemáticamente, al menos  en lineas generales.  De forma que la Historia “magistra vitae” puede ser ciencia del avenir. “Soy un fue, un será y es cansado”[2].
Esta acuidad científica, bien ganada, quemándose los ojos en los archivos de toda índole, batiendose el cobre con los legajos y cartularios del ayer y siendo un asiduo del Rastro y de las librerías de lance, yendo a visitar las colecciones y examinando viejas tallas y papeles olvidados, que se almacenan en los anticuarios, la tuvo el historiador abulense desde bien joven.


  A los 25 años gana la Cátedra de Historia de Oviedo y al poco tiempo lo eligen académico.  Tal vez el que el éxito le llegara tempranero en este país de envidias, tal vez fuera una rémora.  No se lo perdonaron nunca como tampoco le perdonaron su republicanismo y su amistad con don Manuel Azaña.  Pienso por otra parte que este hombre tan abierto y con tan poca mano izquierda se dedicase a la políticas.
Sin embargo, el alma española es pura contradicción y así era don Claudio: solemne, distinguido, cordial, benevolente pero siempre a su aire.  Si el Cid nunca le besó al Papa la mano él tampoco quiso arrodillarse ante nadie.  Se da la paradoja de que su amistad con Azaña el que dijo que España había dejado de ser católica no fue óbice para que él fuera de comunión diaria.  Incongruencias y paradojas de la biografía de un alzado que es lo que fue albornoz toda su vida.  Enarbolando su pabellón miguelino bien alto.
  Iba a misa todos los días y en su piso de Buenos Aires colgado de la pared de su estudio, atiborrado de libros, había un san miguel de grandes alas y de flamígera espada junto con la talla de un Virgen barroca.  Cuando se sentía fatigado o desfallecido en su ardua tarea de escribir alzaba los ojos y allí estaban los celestiales personajes velando por él: Nuestra Señora y San Miguel.
No podía ser de otra forma para quien había estudiado con tanto rigor las costumbres y la profunda religiosidad mozárabes.  El culto miguelino y el mariológico[3]se hallan fuertemente imbricados en la mentalidad fronteriza y espíritu de lucha de la Reconquista.  Los mesnaderos del Cid cabalgaban con una talla de la Virgen en el arzón de su montura y los altares a San Miguel proliferaron en toda Castilla.  Sus iglesias dedicadas alzaban sus muros en lo alto de un cerro.  Todo un símbolo de la lucha del Bien y el Mal.  San Miguel el abanderado de las milicias angélicas nos recuerda que la vida no es otra cosa que milicia.  Y extiende sus alas protectoras no sólo a los guerreros sino también a los escritores perseguidos.


Aquellas imágenes endulzaron un poco la amargura del destierro.  Le inspiraban confianza y alientos en su titánico esfuerzo.  Entendemos perfectamente a don Claudio.  Él se marchó a un exilio triunfal y le dijo a franco ahí te quedas; ahí queda eso.  Pero hay un exilio interior, el de hoy, y que muchos intelectuales padecemos, que es más temible que aquel. Acaso las fuerzas oscuras tengan más potencia y esgriman fórmulas más contundentes para acabar con la disidencia.
  Esta pugna contra el mal al grito de Quien Cómo Dios con que se rebeló el Arcángel Capitán arrecia pero es el fundamento de toda la Biblia desde el Génesis a las Actas de los Apóstoles.  Es la fuerza que mueve el mundo y lo que lleva a muchos a escribir.  En ese sentido, el cronista, el novelista, el dramaturgo, el poeta y en cierto sentido el periodista independiente se trasminan en nuevos Cristoforos o portadores del fuego sagrado de la verdad y de la razón.
El maestrazgo y la españolía Sánchez Albornoz los ejerció hasta el final.  Fue congruente consigo mismo.  Esta consonancia, esta honestidad, le llevaron a asumir su postura hasta las últimas consecuencias: no quiso regresar hasta después de la muerte del dictador.  Lo recuerdo en una fotografía con su bastón y su sombrero de felpa algo pasado de moda arrodillado ante la tumba de sus padres y juntando las manos para rezar que publicara.  Cumplido su voto, regresó a Buenos Aires y allí aguardó en el piso de la calle Anchorena la muerte entre sus libros arropado a una manta de cuero que le regaló un amigo para hacer frente a los rigores y a la humedad del invierno austral.  Era un español de cuerpo entero.
 31 de julio de 2008

DON CLAUDIO UN JUICIO CRÍTICO

este verano se aceleró la historia [la cosa empezara a últimos de junio cuando ganamos el mundial y aconteció un ramalazo de furia española y












Patriotismo gracias al gol del Guaje pero no fue más que un espejismo pues hemos vuelto a las tristezas y a la sorna de las tristezas, al no querías caldo pues toma tres tazas, el hijo del brigada de Juana el que mató a 25 a la calla mientras nos hablan de genocidios, del de Armenia no ni del de Sabra y Shatila tampoco porque en estos de los genocidios, como en los muertos en las guerras no sólo de nuestros antepasados sino también de nuestros coetáneos que viven y colean y andan en boca de los bustos parlantes pues en esto de los genocidios y las limpiezas étnicas ¡qué gran frase y tan flamenca! como en los entierros los hay de primera y de segunda categoría] y yo con estos pelos.  Vino la sustituta, se puso el sombrero. Es que ahora queremos más control. Quitate que me pongo yo.  Así se ha vuelto nuestra vida, un sin vivir, llena de trampas y de golpes bajos, maulas, coletillas, cuescas de Alcalá y abanicos de culpas que nos llenan de plastas y ojerizas los calcorros.  Me siento hundido y agredido, minusvalorado, ninguneado y arrinconado y yo creía mal creído que había pasado el rabuchón pero era también un espejismo como el gol de Torres y la copa que nos trajimos porque la verdad es que camino por el nido entre víboras pisando huevos y pisando sierpes aunque siempre con una sonrisa por agradar a las miñas.  La mujer hispana es terrible me lo dijo una tusona del Este en una bayuca donde el tabernero expende sólo vino triste.  Las putas tienen mucho pesquis porque están en trato con el mundo y más sí son extranjeras.  Han reaparecido resurrectas las Carmenes Fernández del Toro las elisas y las blancas las violonchelos y las escobaras de modo que ciertos son los toros.  Estaba yo en un error.  Fui victima de un espejismo.  No hay treguas ni paz posible.  La revolución/involución de las féminas (el feminismo ha substituido al marxismo y es una especie de machismo al revés que afrenta a ka naturaleza dividiendo al ser humano que es de suyo copulativo y complementario en rival de muerte. He aquí las mesnadas de las hembras disyuntivas tan poco copulativas como cooperativas.  En sus rostros la ignorancia y la fealdad del viejo fascismo pues casi todas claro está son hijas del franquismo este asalto a mi dignidad y a mi honra y hombría la he vivido ya en mis propias carnes.  La historia se repite más que la cebolla.  Todo es un dejá vu.  No tiene razón el eminente historiador abulense.  Al menos en este país caemos por lo general siempre en la misma trampa.  Son las mismas galgas con otros collares. ¿Los podencos dónde andarán? Aquella tía en la hemeroteca que me puso una cuerda para que me ahorcara en el sobre de material de envíos junto con los tampones, los rollos de celo y los bolígrafos.  Aquella violonchelo Escobar que me quitó mi puesto como encargado del boletín.  Ya cuando escribía en Pyresa esta mediocridad que estaba en el Arriba y era facha hija de un facha me segaba la hierba bajo los pies.  Las tácticas son siempre las mismas.  Por detrás y al bies.  A las funcionarias de este país que tienen una vena de sacrílegas y otra de asesinas les gusta apuñalar por la espalda.  Semiramis ha revivido.  Han venido poniendo una vela al Satanás de los cristianos y otro a la pagana diosa Némesis.  Ambas artifician venganza.  Como soy crédulo por naturaleza lo tomé por accidente coyuntural pero el mal es estructural.  Es toda una bomba nuclear que hará zarzamillo a las instituciones: Al ejercito, la función publica, la Iglesia- esta mañana una dueña ha tenido que presentarse al altar de la iglesia de Santa María a por el copón de la comunión para repartirla ella sin estar ordenada mi ser persona consagrada, sobre el tema que debe de ser una consigna masónica habría harto que hablar y ocurre otro tanto en no pocos templos que he visitado; se nos quitan las ganas de ir a misa, tienen que repartir la comunión por  cojones o por ovarios.  Está claro quieren repartir hostias. Hostias bien dadas de mujer la comunión en la mano.  Sin repulgos ni miramientos al sacrilegio.  En toda mujer hay lo sagrado de la vida y lo sacrílego de la renuncia a la vida que es la muerte. Convierten el sacramento en una consigna reivindicativa. Roma traga mientras tanto.  Las fuerzas oscuras le están imponiendo con su agresividad subliminal el sacerdocio femenil y los curas y los obispos han de callarse- y esto no hay quien lo pare.  Me he consolado de tantos baticores que han amargado estas mis últimas y extrañas vacaciones leyendo a Sánchez albornoz.  Me entusiasmaba al principio pero el fervor fue declinando hasta el extremo de dar carpetazo a sus manifiestos escritos desde la inteligencia y del corazón atenazado por el asco que aflige a muchos españoles. ¡Pobre hombre!  Se le utilizó mientras convino.  Había que explotar su figura de exilado henchida de españolía y patriotismo.  Ciertamente y esta es una de las incongruencias de don Claudio que siendo tan de izquierdas formulase una versión de la historia tan de derechas y que siendo un republicano amigo de Azaña el incendiario de los conventos conservara su fe católica al menos aparentemente y una fe practicante que no se suele dar en los intelectuales españoles.  Incluso Asín Palacios su maestro que era un cura baturro dejó de celebrar en los últimos días.  Menéndez y Pidal un criptojudío jamás pisaba la iglesia.  Palacio Atard se declaró agnóstico y así sucesivamente. Otro factor que ha enfriado mi entusiasmo e incluso ha henchido mi espíritu de terrores ha sido el vuelco que ha experimentado el mundo con la luna nueva de julio.  Es un mundo fuerte en que las ideas de Sánchez Albornoz no tendrían sitio.  Ahora comprendo por qué se le ha condenado al ostracismo.  El recuerdo de las cucarachas agarenas con las manos feas y con los correajes que huelen a prez de los cuerpos de guardia feministas  también me ha amargado las vacaciones. Se desponen a dar el salto en su afán de reconquista del planeta.  Será una guerra de signo laico que acabará destruyendo al planeta mediante el odio y la separación de los géneros.  Todo es muy sutil como muy diabólico y bien estudiado.  En el centro de trabajo mandan más las mujeres de la limpieza y las ujieras que los mismos funcionarios.  Tratan al hombre con desprecio, la mayoría están divorciada o han atravesado crisis de pareja, como si fuese una subespecie a extinguir. Son intocables porque aparte de que si les contestas estarías perdido te acusarían de machista ante los tribunales.  Tienen la sartén por el mango. Los partidos políticos a un lado del espectro son garambainas.  Le poder reside en la cola y en la cabeza de la sierpe.  Ésta dará muchos coletazos.  Va a ser un invierno y no ha parecido aun sobre el horizonte el héroe que la descabece.  Entiendo perfectamente la devoción que sentía nuestro eminente polígrafo por el Arcángel San Miguel. Yo también pero los dos estaríamos fuera de las cuerdas.  La Hormiga Atómica entró en un paroxismo de risa diabólica cuando vio sobre mi mesa de trabajo una vela que había colocado. ¿Por qué haces eso?  Ha entrado en la planta energía negativa.  Y ella ajaja se reía de mí pero yo sentía ganas de llorar. Ante la falta de sensibilidad de estas que visten de mujer pero no creo que lo sean.  Más bien me parecen sacrílegos reviragos.  Profesionales de la blasfemia.  Buscan la provocación y un golpe bien dado que les dieras tú en los hocicos para ellas sería una victoria y causa de despido.  No creo que la Hormiga Atómica haya leído jamás a fon Claudio.  Ni mucho menos la Viren que mira atravesada y tiene aspecto de cicerón malévolo-es la mujer garbanzo- que se jacta de no entender de letras aunque de maldades, porfías y malfetrías sea una experta consumada experta.  Por lo demás la Nemesia en su trono también se jacta de su analfabetismo.  El Felipón  la puso los galones de ujiera, que no se quita ni para dormir, despojandola del estropajo y la Ballota.  Estas dóminas no pueden ser las viudas del ayer a las que alude don claudio para explicar su tesis de que la historia avanza en espiral y que no cabe marcha atrás, pues bien, contemplando a estas emperatrices de la mopa y la consola muy ufanas en su analfabetismo de tragala y de oposiciones ganadas yo lo que veo son estampas de los aguafuertes de Goya trasladado de la acuarela o del papel a los pasillos de los ministerios.  Volvemos a la España negra.  A una especie de comunismo organizado por mujeres.  Por lo menos las milicianas estaban buenas y algunos falangistas que fueron fusilados en la cárcel de san Antón les largaban piropos antes de expirar pero a estas arpías no hay por donde cogerla puesto que obedeciendo a consignas de sus mandamasas hicieron  dejación de todo signo de femineidad y ni para amazonas valdrían porque carecen de valor para cercenarse las tetas.  Han dejado de ser cisnes de place y fenices del gusto para transformarse-Kafka era un profeta de estos tiempos en cucarachas del asco y chinches del asco.  Su papel en la sociedad que antes era el de socias y de compañeras se ha transformado en coimas de casualidad aquí te pillo aquí te mato cuando el deseo aprieta y gallinas y mujeras todas ponen, decía don Francisco, unas huevos y otras cuernos, en infiernos portátiles para sus respectivos.  No es extraño que con ellas el matrimonio ande por los suelos.  Cumplen a las mil maravillas la función de moscas cojoneras.  Son el hilo conductor de la desventura y las transformadoras de la mala leche.  Cuando las mujeres se salen de su papel la vida se vuelve insoportable.  Por tanto, las “viudas del ayer” que señalaba don claudio [ahí me parece que marró el golpe] son las jefas de negociados en el aparato administrativo del presente. Es para echarse a temblar del panorama que se advierte ante el futuro.  A veces se producen regresiones histéricas, etapas negras, edades de hierro, de una forma gratuita e incomprensible.  No avanzamos sino que retrocedemos.  Toda esta tecnología que pudieran hacer tan grata la vida nos están haciendo volver a las cavernas.  Nunca hubo tanta incomprensión y tanta insolaridad en estos tiempos en que se dicen solidarios y todo el mundo va a lo suyo y pisa el cuello al vecino si puede.  La verdad no interesa.  Los únicos valores estriban en el dinero, la salud, la fuerza física.  La bondad, las ideas fructíferas expuestas de una forma elegante, la claridad, la estética se consideran antiguallas.  Hay carencia de sentido del humor.  Por eso la elegancia y maestrazgo que derrocha hasta el cansancio Sánchez albornoz  son rechazados como algo heavy cuando vivimos en lo light de un rabioso presente. De ahí que hayan descatalogado su obra a hurtadillas.  El ángel de las tinieblas campa por las trochas de la historia a la agachadiza.  No le convencen los conceptos claros ni axiomáticos ni el sí o no como Xto. Nos enseña sino el “según y como” de los ergotistas acomodaticios para los que el primer valor es la obscuridad y destreza del que nada y guarda la ropa. Hoy lo turbio es un precepto.  No camines en linea recta.  Te segarán los pies con plomo las ametralladoras.  Además, se hace ganancia de río revuelto.  Y para las multinacionales la confusión de los tiempos que vivimos constituye un buen negocio.  De forma que emplean al islam como azagaya arrojadiza para minar los valores en los cuales creía don Claudio y en los que creemos todavía muchos españoles.  A él le faltó previsión para atisbar las añagazas de la Bestia que hizo acto de presencia con la era Atómica.  La guerra fría frenó el paso de los mundialistas pero tras la caída del muro de Berlín han vuelto a acelerar la marcha y ahora van a por todas.  El enemigo a abatir son las cristiandades.  Ni el islam ni el budismo ni el protestantismo o el mosaísmo estorban.  Lo que estorba es el catolicismo.  A las masas les embaucan con dinero, con sexo o con Paradiso artificiales o las aterrorizan mediante el miedo que siempre fue un buen elemento de control y de dominación.  Ha pasado el tiempo de las vacas gordas. ¿Y ahora qué?  Pues nos mataremos unos a otros por un cacho de prado o por un pedazo de pan.  Don Claudio no supo prever lo que se avecinaba.  Vivía en una burbuja o una torre de marfil como les ocurrió a muchos intelectuales de la república.  La insensibilidad y falta de percepción de aquellos señoritos despreocupados y demasiado optimistas nos llevó a la guerra civil.  Se pasó del aquí no pasa nada al a ver qué pasa aquí.  Como político fue un aguila; como político un pato.  No les llegó el mensaje de que Franco quería salvar los muebles de aquella España grande y libre en la cual soñara don claudio que jamás dio su brazo a torcer porque siempre fue algo conteras y un poco cabezota.  Y cuando las vieron mal dada y refunfuñando el no es esto de Ortega se largaron del país.  Los comunistas se adelantaron a la jugada y se llevaron el gato al agua.  Y los españoles anduvimos de nuevo al copo.  Otro error de cálculo por su parte fue que la destrucción de España no podrá venir nuevamente a causa del islam - éste es sólo una comparsa de los intereses oscuros- sino por el separatismo cerril de los malos cristianos y peores españoles que quieren renunciar a su españolía y quieren regresar a las taifas.  Ahí está el quid de la question. Ahí, el argumento del drama.  Así que cuando veía a su sobrina doña Rafaela con el misal al sobaco las cintas de los registros camino de la misa de alba de los servitas de Fulham Rd. 
Me asaltaba la memoria terrible de las dos España enfrentadas y una familia que tuvo víctimas en ambos bandos: el marido de aquella dama fusilado en el Escorial y su cuñado desterrado a Buenos Aires.  El energumenismo, la sinrazón, jugaron sus bazas.  Largo Caballero y Negrín desbordaron a Azaña.  El alcalaíno era brillante. Tenía los ascetismos de su raza judaica y el orgullo del diablo.  Dijo en un discurso España ha dejado de ser católica. Esa profecía no se cumplió en 1931 ni en 1936 pero cobra hoy en 2008 carta de realidad.  La Iglesia de entonces creía en sí misma.  En España fue el alcaloide y elemento de cohesión en la lucha contra el Islam y la colonización de América.  Hoy ya es sólo un ente de razón.  A lo más una ONG vaciada en el molde de la macropia vaticana y en la megalocéfala cesaropapista.  Quizá no lo supo prever don claudio que tanto amaba a la iglesia sobre todo en las sedes de Compostela, Toledo y Sevilla que fueron la forja del ser hispano y su cristianismo de frontera tan peculiar. A Franco que era un admirador oculto de don Claudio también le confundió aquella iglesia española que hizo haraquiri sobre sí misma y derrotó al taranconazo.  Al igual que España la SRI sigue siendo un enigma histórico.  Preguntemos con Machado adonde el camino irá mientras don Claudio sigue exclamando desde el más allá con su voz de pito: “no es esto”, “no es esto”

4 de agosto de 2008





[1] Los Aboín de origen vasco tienen palacio o casa blasonada con almenas y torres intramuros de la ciudad de L Santa.  Son puro abolengo y alcurnia de la vieja cepa, de la antigua raza.
[2]Francisco de Quevedo y Villegas
[3]Previamente, hubo el culto a San Martin como emblema de la caridad y el deseo de compartir dando pábulo a la hermandad entre los creyentes.  El de San Roque abogado contra la peste vendría después en la Baja Edad Media con las peregrinaciones a Santiago.

los obama vacaciones en italia. a michelle por lo que se ve le gusta el vinillo y bebió nmás chianti de la cuenta

Posted: 23 May 2017 03:36 PM PDT


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Ciao bella! Michelle Obama shows off her shoulders again in a colorful caftan as she enjoys lunch with a VERY relaxed Barack at their luxury Italian villa

  • The former First Lady and her husband were spotted in Siena, Tuscany, on Monday 
  • Michelle, 53, wore a caftan and flat sandals to lunch, while Barack, 55, sported a gray polo shirt
  • The couple was dining with other companions at Borgo Finocchieto, the stunning Tuscan villa where they are staying during their time in Siena 
  • Michelle and Barack arrived in Italy on Friday with six fighter jets for their vacation  

Barack Obama and his wife Michelle are living it up on their Italian vacation, looking utterly relaxed while enjoying the country's famous cuisine.
The former First Lady modeled a colorful caftan that fell off her shoulder and flat sandals as she and her husband had drinks and a fancy lunch on Monday at Borgo Finocchieto, the stunning Tuscan villa where they are staying during their trip to Siena.
While Michelle showed of her chic vacation style, Barack looked comfortable in a gray polo shirt, leaving the collar unbuttoned. 
Living it up: Barack Obama and his wife Michelle enjoyed lunch on Monday at Borgo Finocchieto, the stunning Tuscan villa where they are staying during their trip to Siena, Italy
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Living it up: Barack Obama and his wife Michelle enjoyed lunch on Monday at Borgo Finocchieto, the stunning Tuscan villa where they are staying during their trip to Siena, Italy 
Vacation style: The former First Lady modeled a colorful caftan that fell off her shoulder during the meal
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Vacation style: The former First Lady modeled a colorful caftan that fell off her shoulder during the meal 
Happy as can be: The former president wore his sunglasses on top of his head during the meal, and at one point he leaned back and placed his hands behind his head to stretch
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Happy as can be: The former president wore his sunglasses on top of his head during the meal, and at one point he leaned back and placed his hands behind his head to stretch
Reach up! Barack enjoyed a nice big stretch at the table, having just completed a lengthy bike ride in the Tuscan sun
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Reach up! Barack enjoyed a nice big stretch at the table, having just completed a lengthy bike ride in the Tuscan sun
On the go: Michelle was photographed walking across the lawn at the villa, revealing her cover-up's high slit
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On the go: Michelle was photographed walking across the lawn at the villa, revealing her cover-up's high slit 
The former president wore his sunglasses on top of his head during the meal, and at one point he leaned back and placed his hands behind his head to stretch. 
Barack and Michelle were dining with other companions, and at the end of the meal, he graciously picked up the tab. 
Meanwhile, she was photographed walking across the lawn at the villa, revealing her cover-up's high slit. 
Michelle has been enjoying her Italian vacation in style — and got a welcome fit for a star as she and her husband visited the city of Siena on Monday.
The former First Lady looked especially glamorous as she stepped out in a flirty shoulder-baring top, paired with a high-waisted khaki-colored pants. Her husband, who previously went out for a scenic bike ride in the countryside, had ditched his sporty outfit for a polished shirt and pants.
A massive crowd cheered after spotting the former presidential couple, with some fans yelling: 'President Obama!'
Stylish: Michelle looked especially glamorous as she stepped out in Sienna, Tuscany on Monday wearing a flirty shoulder-baring top, paired with a high-waisted kaki-colored pants
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Stylish: Michelle looked especially glamorous as she stepped out in Sienna, Tuscany on Monday wearing a flirty shoulder-baring top, paired with a high-waisted kaki-colored pants
Star treatment: A massive crowd cheered after spotting the couple, with some fans yelling, 'President Obama!'
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Star treatment: A massive crowd cheered after spotting the couple, with some fans yelling, 'President Obama!'
Flirty! The former First Lady was snapped from all angles by eager bystanders
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Flirty! The former First Lady was snapped from all angles by eager bystanders 
Summer style: Michelle wore a pair of open-toe sandals with her laid-back warm weather look
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Summer style: Michelle wore a pair of open-toe sandals with her laid-back warm weather look
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Summer style: Michelle wore a pair of open-toe sandals with her laid-back warm weather look
The pair, who arrived in Italy Friday on a private plane escorted by six fighter jets and a 13-car motorcade, had a police car waiting for them in the streets of Siena on Monday, and a siren could be heard as they made their way outside.
While Barack waved at the crowd and smiled at his adoring supporters, Michelle briefly saluted the fans, then kept her head demurely bowed, adopting a more reserved attitude than the outgoing demeanor she typically displayed as First Lady.
Michelle accessorized her frilly white top with golden jewelry and a glamorous pair of sunglasses.
She was careful to lift the bottom of her flowy pants before climbing some stairs, revealing flat tan sandals.
The couple appeared to be stepping out of the Duomo di Siena — the Siena Cathedral — a stunning medieval building dating back to the twelfth century. 
But the couple has not restricted themselves to historical sites as far as enjoying all that the country has to offer. 
Earlier in the day, Barack was spotted heading out on a bike ride with at least two of his security team. 
Keeping his Secret Service agents active, the former president raced them to the top of an Italian hill, and rode down with them in formation.
But even the exercise and Italian sunshine couldn't bring the buff 55-year-old to a sweat, as he kept things cool in a baseball cap, grey T-shirt and shorts.
Over the weekend, Michelle wore a pretty off-the-shoulder pink top, with white ripped jeans and white sandals as she wandered around the stunning Italian hill town of Montalcino, accompanied by members of her security team.
Enjoying the sights: Another image posted to Instagram shows the couple taking in a breathtaking view of Siena
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Enjoying the sights: Another image posted to Instagram shows the couple taking in a breathtaking view of Siena
Vacation glam: Michelle accessorized her frilly white top with golden jewelry and a glamorous pair of sunglasses. She lifted the bottom of her flowy pants, revealing flat tan sandals
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Vacation glam: Michelle accessorized her frilly white top with golden jewelry and a glamorous pair of sunglasses. She lifted the bottom of her flowy pants, revealing flat tan sandals
Group photo! Barack and Michelle were snapped alongside a group of people inside the Duomo di Siena
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Group photo! Barack and Michelle were snapped alongside a group of people inside the Duomo di Siena

Living the life: The couple gamely waved at the waiting crowds as they made their way through the historic town
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Living the life: The couple gamely waved at the waiting crowds as they made their way through the historic town
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Living the life: The couple gamely waved at the waiting crowds as they made their way through the historic town 
The former First Lady was later seen tucking into some Italian gelato before she climbed into her waiting car. 
Meanwhile, Barack hit the Castiglion del Bosco golf course — Italy's only private golf club set within a UNESCO World Heritage Site.
He seemed to relish getting behind the wheel of the golf cart, something he wasn't allowed to do while he was in the White House as presidents are not allowed to drive. 
Membership to the club is by invitation only and the course was designed by Tom Weiskopf, a former professional golfer.  
Italian state and armed police, the Polizia di Stato and the Carabinieri, helped keep the 18-hole course secure while the former president played. 
Barack and Michelle began their vacation on Friday, when they touched down at Grosseto Air Base in Tuscany, their private jet accompanied by six Eurofighter Fourth Wing jets.
Awkwardly, the Obamas' private jet flight came just days after Barack spoke out about the importance of addressing climate change and its impact on the world's food supply, during a speech at the Institute for International Political Studies in Milan. 
Sunny: Over the weekend, Michelle wore an off-the-shoulder pink top with white ripped jeans and white sandals as she wandered around the stunning Italian hill town of Montalcino
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Enjoying: The former presidential couple appear to be having a splendid vacation in Italy, where they have spent time sightseeing and, for Barack, going on a bike ride
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Sunny: Over the weekend, Michelle wore a $397 off-the-shoulder pink top from Teija with white ripped jeans and white sandals as she wandered around the stunning Italian hill town of Montalcino
Spotted! An eagle-eyed fan snapped this image Michelle during her trip to Montalcino over the weekend
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Spotted! An eagle-eyed fan snapped this image Michelle during her trip to Montalcino over the weekend
Workout: Barack was pictured enjoying a scenic bike ride along the Tuscany countryside earlier in the day on Monday
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Workout: Barack was pictured enjoying a scenic bike ride along the Tuscany countryside earlier in the day on Monday
Keeping fit: The former president was seen battling up an Italian hill on his mountain bike, wearing a grey T-shirt, shorts, and a baseball cap
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Keeping fit: The former president was seen battling up an Italian hill on his mountain bike, wearing a grey T-shirt, shorts, and a baseball cap
Strike a pose: One of the chefs who cooked for Barack and Michelle on Saturday night posted this picture on his Instagram account, describing the moment as a 'seriously giant highlight of my cooking career'
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Strike a pose: One of the chefs who cooked for Barack and Michelle on Saturday night posted this picture on his Instagram account, describing the moment as a 'seriously giant highlight of my cooking career'

Adding to their carbon footprint, the couple was then whisked away in an armored Chevrolet as part of a 13-car motorcade, transporting them to their incredible Tuscan villa, Borgo Finocchieto, as many Italians lined the streets to wave them as they passed.
Michelle and Barack have Borgo Finocchieto to themselves during their five-night stay — at an eye-watering cost of $15,000 per night.
Not that the couple is likely to have paid, as the villa is owned by the ex-president's former ambassador to Italy, John Philips. 
The family will be ensured privacy at their villa, which is a kilometer away from prying eyes on the road. Italian authorities have even imposed a ban on wild boar hunting, just in case the former president is accidentally shot. They are expected to fly out on May 24.
The Obamas, who have been on multiple vacations since leaving the White House in January, will also reportedly visit Florence during their trip.
Resting on more than six acres of rolling hillside near Buonconvento, 45 miles south of Florence, the village of Borgo Finocchieto provides superb views of the surrounding countryside - but what's inside the villa and its attached homes is just as stunning.
According to its official website, Borgo Finocchieto — its name translates as 'village of fennel fields' — has 22 bedrooms across its five buildings.
Fore! On Sunday, Barack teed off at the exclusive course of Castiglion del Bosco, Tuscany, the day after he and Michelle arrived at Borgo Finocchieto
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Fore! On Sunday, Barack teed off at the exclusive course of Castiglion del Bosco, Tuscany, the day after he and Michelle arrived at Borgo Finocchieto
Italian state  police, called the Polizia di Stato, kept security around the course while the former US president hit the links
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Pictured is one of the cars of the Italian state police
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Secure: Italian state police kept security around the course while the former US president hit the links. Pictured are the state police, called the Polizia di Stato, left, and one of their vehicles, right
The armed police, called the Carabinieri, pictured, also helped keep the course secure
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One of the vehicles of the Carabinieri is pictured near the golf course
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Keepin watch: The armed police, called the Carabinieri, also helped keep the course secure. They are pictured left and one of their vehicles is pictured right
Prepared: A Carabinieri officer is pictured setting up red tape to help keep the area secure as Barack Obama plays golf
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Prepared: A Carabinieri officer is pictured setting up red tape to help keep the area secure as Barack Obama plays golf

Lovely accomodations: The Borgo Finocchieto is a refurbished 14th century village that the Obamas have to themselves during their five-night stay
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Lovely accomodations: The Borgo Finocchieto is a refurbished 14th century village that the Obamas have to themselves during their five-night stay
The largest of those rooms is a colossal 800sqft 'Medici' master bedroom with its own steam room, Jacuzzi and sauna.
As well as the smaller dining spaces in the villas, there are two full-scale dining rooms that seat a total of up to 44 people, as well as outdoor dining spaces, a wine-tasting room and a wet bar.
There are also courts for fans of tennis, basketball and the Italian bowling game bocce, as well as a group spa, sauna and steam room, a swimming pool, and a gym and fitness center.
And visitors are cared for by a staff of 19, including a concierge, executive chef, wait staff, bartender and housekeepers.
Special requests can also be made to explore the surrounding countryside on horseback, by car or scooter, or even using helicopters and hot air balloons.
It's a countryside worth exploring: The verdant green fields — dotted here and there with trees and hedges, rising up into distant mountains — are beautiful enough, and have been largely unchanged for 1,000 years.
But there are also other stunning locations to explore just a short drive away, from the winding cobbled streets of Buonconvento just over a mile away to a collection of castles, mansions and other villages a short car journey away.
All of this has been made open to the Obamas, who traveled from Milan, 197 miles northwest of the village, over the weekend.
On their way: Barack and Michelle arrived in Italy on a private plane (pictured) on Friday for a six day vacation in Tuscany
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On their way: Barack and Michelle arrived in Italy on a private plane (pictured) on Friday for a six day vacation in Tuscany
Team effort: Barack and Michelle's plane was escorted by six Eurofighter Fourth Wing jets as it landed at Grosseto Air Base
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Team effort: Barack and Michelle's plane was escorted by six Eurofighter Fourth Wing jets as it landed at Grosseto Air Base
They're here! The Obamas arrived in Tuscany  on Friday and were escorted away from the military air base airport in an armored Chevrolet
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They're here! The Obamas arrived in Tuscany on Friday and were escorted away from the military air base airport in an armored Chevrolet
Entourage: The couple's armored Chevrolet as part of a 13-car motorcade during their arrival
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Entourage: The couple's armored Chevrolet as part of a 13-car motorcade during their arrival 
Fan club: The motorcade, transporting them to their incredible Tuscan villa Borgo Finocchieto, passed by many Italians who lined the streets to wave them as they passed
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Fan club: The motorcade, transporting them to their incredible Tuscan villa Borgo Finocchieto, passed by many Italians who lined the streets to wave them as they passed

Borgo Finocchieto first appeared on maps in Italy in 1318, when it was built by the noble Borghese family, whose members included Pope Paul V.
The fields surrounding the five-building village were farmed by peasants and sharecroppers, and by 1960 it had become home to 21 families, according to a 2007 report by The New York Times.
But it had also become run-down, with the chapel being used as a barn and livestock being kept on the ground floor of a manor house.
So in 2001, Philips — who made a small fortune as a public rights lawyer, and served as ambassador to Italy under Obama from 2014-2017 — bought it up and started reconstructing it 30,000 square feet of buildings. 
That proved to be an even bigger task than it sounds.
'Rebuilding was expected to be totally consistent with what was there before,' Phillips told the New York Times.
'If there was a window 300 years ago that had been covered up, you could put the window back, but you could not add a new window.'
Thankfully, Italy has documentation on many buildings dating back centuries that details the dimensions — and sometimes even materials — of buildings.


Dream location: Resting on more than six acres of rolling hillside near Buonconvento, 45 miles south of Florence, the village of Borgo Finocchieto provides superb views of the surrounding countryside (pictured is an aerial view)
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Dream location: Resting on more than six acres of rolling hillside near Buonconvento, 45 miles south of Florence, the village of Borgo Finocchieto provides superb views of the surrounding countryside (pictured is an aerial view)
Stately: The various buildings include this stately library, as well as a gym and fitness room, and multiple steam rooms, saunas and Jaccuzis. It is owned by John Philips, former ambassador to Italy under Barack Obama
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Stately: The various buildings include this stately library, as well as a gym and fitness room, and multiple steam rooms, saunas and Jaccuzis. It is owned by John Philips, former ambassador to Italy under Barack Obama
Spacious: There are two group dining rooms in the building, allowing for a total of 44 people to be seated across them. The villa has been redesigned with business conferences in mind, but the Obamas will likely be focusing on pleasure instead
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Spacious: There are two group dining rooms in the building, allowing for a total of 44 people to be seated across them. The villa has been redesigned with business conferences in mind, but the Obamas will likely be focusing on pleasure instead
Atmospheric: The exterior of the 'village' is atmospherically lit at night — including this rather charming little courtyard. Vvisitors are cared for by a staff of 19, including a concierge, executive chef, wait staff, bartender and housekeepers
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Atmospheric: The exterior of the 'village' is atmospherically lit at night — including this rather charming little courtyard. Vvisitors are cared for by a staff of 19, including a concierge, executive chef, wait staff, bartender and housekeepers
Fine dining: The outdoor dining areas (one pictured at rear) are relaxing on a warm Italian summer's night — perfect for a private dinner party
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Fine dining: The outdoor dining areas (one pictured at rear) are relaxing on a warm Italian summer's night — perfect for a private dinner party
Renting: Visitors can rent out nine bedrooms in the main house for $7,000 per night, or all 22 bedrooms — across all five buildings — for $15,200 per night
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Renting: Visitors can rent out nine bedrooms in the main house for $7,000 per night, or all 22 bedrooms — across all five buildings — for $15,200 per night

Relaxation: The house also offers a swimming pool with gorgeous views of the surrounding countryside — ensuring the ultimate in vacation relaxation for those lucky enough to go there
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Relaxation: The house also offers a swimming pool with gorgeous views of the surrounding countryside — ensuring the ultimate in vacation relaxation for those lucky enough to go there
And while the exteriors could not be changed, the interiors were allowed amendment — which meant that the chapel-turned-barn could be transformed into the four-bedroom Santa Teresa suite.
Materials for both the exterior and interior were also sourced from within the country, ensuring that, despite its new American owner, it would remain unmistakably Italian.
According to La Cure villas, visitors can rent out nine bedrooms in the main house for $7,000 per night, or all 22 bedrooms - across all five buildings - for $15,200 per night. There is a minimum three-night reservation.
Obama traveled to Italy last week to speak at the 'Seeds & Chips - Global Food Innovation' summit.
There, he talked about climate change and made a pointed remark about Trump, saying people 'get the politicians [they] deserve' when they don't vote.
He was joined by Michelle, who on Friday spoke at the summit for the Partnership for a Healthier America in Washington, DC.
She also took Trump to task, asking why his administration canceled her project to provide schools with healthier meals.
'You have to stop and think, "Why don't you want our kids to have good food at school? What is wrong with you, and why is that a partisan issue?"' she said. 



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Dweeb Urkel and the man beast.
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Didn't realize that "Stay-Puft" was now stalking Europe in a caftan!
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Former being the operative word!
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Manchelle later poked arm holes in a blâck Hefty garbage bag and went for a swim.
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About her school lunches: they were so terrible that the students threw them in the garbage. They were also very small - not nearly enough for growing children, especially boys.
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Tacky Chicago trash.
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Very glad these two are retired out to pasture like glue horses. Next, Michell will convert a brown grocery bag into a frock as she wrongly believes all the Italian men will drool over her naked, football player & manly shoulders.
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HOMENAJE A PACO UMBRAL

Posted: 23 May 2017 02:54 PM PDT


HASTA LA VISTA, PACO

 

Antonio Parra

 

Madrugada de San Agustín. Una noticia triste me sobrecoge: ha muerto Francisco Umbral o don Francisco como le llamaba Alfonso el Cerillas del Café Gijón. Su nombre me recuerda los días arduos de vino y rosas cuando ametrallábamos la Olivetti y nos sumíamos en la magia de las veinticuatro redondas blancas soñando con ser poetas. Umbral era un escritor químicamente puro que vivió en escritor, pura y simplemente para la literatura, lo que no deja de ser admirable en un tiempo en que ha muerto la literatura  no por falta de ganas sino de quórum ya que apenas quedan lectores ni tiempo, y de gusto y placer estético. En tiempos tan feos como los que corren Paco era un ser bello y nacido para lo bello. El gusto y la magia por la palabra eran dominados por su varita mágica. Sacaba el turbo pues nadie le ganaba en la distancia corta en que los artículos le salían redondos, y nos dejaba a todos bocas

 Hay quien le niega la categoría de novelista – igual le sucedió a Cela- pero pelillos a la mar y una tormenta en una taza de té me parece la polémica que sostuvieron él y Pérez Reverte quien a mí me parece un superdotado en el género narrativo con lo que lleva de constructor de mundos de calafateador de gabarras que naveguen con rumbo propio. Tanto él como el pobre Paco al que hoy lloramos eran dos puntas en el abroncado y yermo panorama de las letras madrileñas y no vamos a entrar tampoco en desinencias políticas que son puro accidente. El arte no es apolítico aunque todas estas diatribas y encono lo han convertido en impolítico cuando prolifera tanto escritor de partidos con el incienso siempre a punto para quemarlo, oloroso, cerca de la casulla y de la tiara de su señorito.

 Umbral era un escritor independiente y ecléctico,  hecho a sí mismo a base de largas lecturas aunque él lo mismo lo reconocía: su escuela fue el “Norte de Castilla” a la sombra de Delibes pero también la Prensa del Movimiento y concretamente las colaboraciones que la agencia Pyresa a la cual yo debo humildemente lo poco que soy [con otros muchos, aunque que lo reconozcan o no es otra historia] que le ayudaban a malcomer y a vivir en aquellas pensiones algo sórdidas pero llenas de vida del Madrid años 60.

 Le conocí cuando estaba a pupilo en una de Blasco de Garay. Desde entonces Umbral que supo captar la vida el aire y la luz maravillosa de Madrid, superando quizás al propio Ramón Gómez de la Serna, fue un inveterado asiduo paseante del barrio de Argüelles, y habitual de las casas con derecho a cocina, los cuartos realquilados muchos sin duchas donde por invierno hace un frío que te cagas.

 Luego fue ascendiendo en la pirámide social y de allí se mudó a otra del Barrio de Maravillas y en último termino, hasta escalar la cucaña, al de Salamanca donde era vecino de Buero. Caerle bien a las patronas es un salvoconducto para llegar lejos y tú a aquellas señoras viudas a las que despertabas el instinto maternal, Paco, les caías de perlas, les recordaban a algún novio que tuvieron en guerra o un sobrino que se había muerto i les hubiera gustado que pidieses la mano de alguna de sus hijas. O que sencillamente querrían acostarse contigo. Por eso tú triunfaste porque te daban mimos las patronas y uno acabó de mala manera tarifando con todas. Tu muerte es un aldabonazo advirtiéndonos que todo aquel tiempo de vino y rosas se nos fue. Casi sin pensar.

 Madrid, aquel Madrid y aquel espíritu, quedaron plasmados en aquellas sus geniales entregas que se titulan por ejemplo El día que llegué al Café Gijón, Mortal y Rosa, Las Ninfas. Donde se convierte en el adelantado o heraldo de una generación. Los libros, originalísimos. Umbral nos enseñó que las verdaderas novelas carecen de argumento, de trama o de plot. He ahí la magdalena de Proust: las palabras y los acontecimientos que se entrelazan como cerezas en una banasta sin una cohesión aparente al azar y sin propósito porque la vida no tiene trama tampoco. Sólo lances. Un pasar el espejo a lo largo del camino flaubertiana pero también  se acomoda un poco all modo de narrar de don Pío Baroja quien consideraba, escribiendo un poco al desgaire y sin preocuparse mucho de donde tiraba la boina, que la existencia es un cajón de sastre lo mismo que Faulkner. Life is a gtale full of sound and fury told by an idiot.

 Shakespeare en su Tempestad ya nos puso en antecedentes de lo que debía de ser este bronco oficio donde pululan tantos mediocres pero sólo unos pocos como Umbral eran maestros. Aunque el terreno donde batía a todos era en el articulo periodístico. Ahí revolcaba a cualquier contrincante. En la corta distancia de los dos folios y medio sin soltar paridas ni adobar tópicos era imbatible. Era consciente a pesar de haber escrito más de noventa libros – el primero sobre Larra un escritor al que considera malo y que la altura de su fama no coincide con la calidad-de que la muerte de la novela era un hecho por la falta de lectores y sobre todo por la falta de tiempo.

 Umbral escribía brillante y acaso fulgurantemente y con un insólito dominio del idioma castellano porque tenía un oído musical para captar la palabra y las innovaciones del léxico (hubiera llevado mejor que nadie lo cheli a la Academia) para lectores con prisa que son capaces de degustar un párrafo de calidad. Desde luego, no era un pensador ni un filósofo. Sistematización no se la pidas a un escritor de periódicos. Y el novelista y el poeta se transforman así en articulista. El articulito de cada día dánosle hoy,  es un genero al que lleva Paco a la excelsitud de la perfección.

 Su punto de referencia eran Cesar Gonzalez Ruano, el propio Gómez de la Serna y a Xenius. Paco hacía fintas con el lenguaje dada su gran habilidad dialéctica. Era un funanbulista nato. Recuerdo aquel hombre prócer, buena espiga, muy cegato, con andares mayestáticos ladeando la cabeza de jirafa para un lado y a otro fijándose bien mirando sin ver. Charlé un par de veces en el Gran Café. Rosalía Dans, la hija de mi amigo Celso Collazo, se lo comía con los ojos y no me hizo mucho caso la verdad. Otra estaba a su lado el pintor Pepe Díaz atiborrándose de guisqui pero en los sesenta cuando era un chico de Valladolid remendado por Donato León Tierno (qué bien escribe este chico y no era broma Paco siempre escribió muy bien lo que ya no se estila pues hay gente en la profesión que hace gala del bodrio mal escrito) coincidimos en varias ocasiones como en la boda de Florencio Martínez Ruiz en Alcobendas.

 Iba con Juby Bustamante la que es hoy mujer de Miguel angel Aguilar y el poeta conquense Diego Jesús Jiménez su amigo del alma en cuya compañía se descolgaba de vez en cuando por el Abra y por Chicote y otros tugurios elegantes aunque lo normal es que el personal se aliviase allá por las encartaciones golfas del Cerro de la Plata. No se lo digan muy alto a Társila Peñarrubia la bibliotecaria que se convertiría en mujer de Diego y un poco hada madrina de Paco. Umbral pese a su estatura prócer y sus trajes cruzados siempre se distinguió por su buen gusto sartorial,  y que compraba en las rebajas de Simago o del Corte Inglés, daba la impresión de ser un ser desvalido como la mayor parte de los que se dedican a esta dura brega de casar palabras, supersensibles, hipocondríacos, exultantes y deprimidos y con más cornadas que muchos toreros porque aquí al que triunfa no perdonan.

Los colegas que no llegan a tu altura te embisten, te machacan. Sobre los hombros de Paco llovieron muchas infamias y hasta en una ocasión un energúmeno le pegó una hostia por haber dicho no sé qué en un articulo difundido por la agencia Pyresa y yo lo presencié en el Café Gijón. Pero tenía anchas espaldas así como una manía por deslumbrar. Epater le bourgoise. Era su sino. Sin embargo tuvo la fortuna de alzarse a lo más empinado de la cucaña. Fortuna te dé dios hijo que el saber no te hace falta y triunfó en este exigente y enconado albero de las justas literarias.

De los aspectos más sórdidos y ruines era capaz de enhebrar un buen artículo rescatando lo cutre y lo más abyecto con su ironía literaria. No era agresivo y esa fue una de las razones por las que perdura sino más bien petulante. A otros les caía gordo por pedante Tenía una virtud Paco Umbral: mirar las miserias humanas por encima del hombro para luego sacarles punta literaria a fuerza de plumazos de su cálamo de avestruz bien tajado.

 Buen golpe de vista el suyo. Pese a sus aires, molestos o antipáticos los que vengan después tendrán que estudiar en los libros y artículos de este madrileño para saber cómo fue el modo de ser de la sociedad española en la transición y pretransición lo que él denominaba el tardofranquismo. Mortal y rosa. Lo de mortal hoy se ha cumplido y lo de rosa seguirá epatando a la afición. Paco era un tío que le caía muy bien a las mujeres aunque le pasaba un poco lo que a Camilo.

 - Me vienen unas jais que no sabe uno qué hacer con ellas.     

  -Paco hijo la edad. Es la edad.

 

 

 Siempre fue aunque un escritor del ayer un hombre de espíritu joven apasionado del vivir. Se mantuvo en el eterno adolescente y andaba por el mundo con algo de complejo de Peter Pan, Creo que a pesar de sus reconcomios y de sus aires acratas en Umbral que no e parece nada a Delibes – dos palos opuestos pese a su inveterada amistad- seguía siendo aquel joven que escribía en periódicos falangistas de provincias prosas entusiastas.

 Se mantuvo en esa impronta de diletante y de recomendado pues fue un autodidacto. Un escritor químicamente puro. Sus vivencias fueron nuestras vividuras y su talante  nuestros talantes, sus fobias, sus amores y sus odios también los comparto: el de la generación del 98. Salieron una lechigada de grandes escritores de periódico: Torbado, Leguineche, Raúl del Pozo,. Amilibia, los Martínez Reverte, Martínez Garrido, Arturo Perez Reverte, Manolo Vicent, Juan Luis Cebrián aunque a ése hay que echarle de comer aparte puesto que nunca quiso ser bohemio.

La razón del éxito de Umbral con las muejres es que las patronas empezaron a encariñarse con él. Les inspiraba ternura de muchacho que creció huérfano y desvalido y sin padre (algunos malvados dicen que en una casa de putas para no ser menos que Cervantes). Luego las estudiantes y hasta las señoras de la limpieza del Arriba que le llamaban don Francisco. Genio y figura.. Descanse en paz. Era uno de los nuestros. Se nos ha muerto esta mañana de verano algo de nosotros mismos. Se nos va no sólo un escritor castizo sino un madrileño de la talla de la talla de Ramón, de Capamany, tal vez de Larra. ¡Paco, hasta la vista!

 

 

Foto de la boda de Florencio Martinez ruiz: de izquierda a derecha: Diego Jesús Jiménez, Juby Bustamante, antonio Parra, autor de estas lineas, Francisco Umbral

Posted: 23 May 2017 02:39 PM PDT


ECHO DE MENOS A PACO UMBRAL MORTAL Y ROSA. RECUERDOS DE MI ABUELO BENJAMÍN


martes, 23 de mayo de 2017

Antonio Parra-Galindo

 

Echo de menos a Umbral. Mortal y rosa. Voy a la última página del diario donde él proyectó su última época en vividura de escritor fuera borda y no encuentro su firma. Otras plumas galanas se han subido a la columna de mi difunto amigo. ¿Segundas partes fueron buenas? En este ambiente de envidias y de navajazos que es el mundillo literario periodístico madrileño Paco tuvo muchos enemigos de esos que adulan por fuera y por dentro ocultan la puñalada trapera y émulos.

 Es que fuimos muchos los que quisimos escalas su columna rostral donde él se encaramó como un César. No entró en la Academia pero conoció y supo tocar los mejores registros de la lengua castellana mejor que nadie. Creo que ha sido el mejor escritor español del siglo XX. Me cupo la honra de conocerle y tratarle aunque muy de lejos y ya dicho que lo echo en falta. I miss him Expongo aquí una foto. Estábamos en la boda del poeta Florencio Martínez Ruiz que se casó allá por el 64 en los dominicos de Alcobendas. Esa iglesia moderna con esa torre tan guay mirando a la carretera de Francia y nos retratamos a los postres.

 No hubo banquete sino un “lus” que dice mi madre. Un lunch. Las bodas dejaron de durar tres días y se convirtieron en meriendas a la inglesa. Florencio se casó con la hermana de un amigo mío. Juan Antonio Pérez Mateos escritor poeta periodista de Palomero (Cáceres) y aquí está el conquense y premio Adonais aquel año Diego Jesús Gimes España la santa de Umbral, yo y él con gafas de concha negra y traje cruzado.

 Era muy elegante, un dandy pero como todas las inteligencias preclaras, los espíritus delicados y mentes cultivadas que no son del montón cambia. Con Felipe volvió a colocarse la pana y la camisa de rayas. Quizás no escribió la novela de nuestra generación, un título que hay que atribuir a Jesús Torrado, autor de Las Corrupcionespero Umbral, escritor químicamente puro prosista y lírico, el azadón y la pala que excava los sentimientos de la gente de la generación del 68. es un gigante. No se queda en el estilo y la música de Cela o de Delibes que son más manieristas sino que es también letra y dice cosas con la literatura. Es también filosofo.

Vuelvo a sus libros que me confortan para empaparse de ese existencialismo de su estructura, esas ganas de vivir en rebeldía que nos caracterizó a muchos. Paco creció y maduró con el tiempo. Nos define y nos confina. Literariamente fue el vino añejo en la tinaja. Fue a más. Cela, pongamos por caso, el posterior y aunque las comparaciones ofendan, ya no era tan bueno como el primer Cela. Se agotó. Lo contrario que mi amigo y admirado madrileño recriado en Valladolid.

 Superó a Delibes escritor oficioso y oficialista, superó a todos y con ese dolor, ese reconcomio de la muerte inesperada, que nos arrebata a los que queremos/odiamos, me desparramo por la prosa triunfal, buida, preciosista y recalcitrante como una melodía repetitiva y con algo de hesicasmo, un eje de marcha, un gozne que da vuelta, el mimbre donde ensartaba los churros el churrero en aquellas madrugadas color lila, así es Mortal y Rosa una novela sin argumento. Sólo el dolor por el hijo muerto. La levedad del ser, la futilidad del deseo. Pura masturbación mental. Encaje de bolillos. Consultas al psiquiatra. El alma del escritor que se estampa y se retuerce ante lo incomprensible de aquellos largos y tórridos veranos del 50 en que jugábamos al gua. Rememoro de la mano del maestro vacaciones con olor a espliego-entonces los olores eran más fuerte, quizá porque no había lluvia ácida ni fertilizante, quizá porque nuestro olfato no había sido acometido por las mermas de la post modernidad y todo en nosotros estaba más entero- o con el perfume del sexo en las bragas de aquella niña con la que, inocentes, jugábamos a los médicos.

 Olor también a muerte. Bandas de luto en la manga de la gabardina. ¿Quién se te ha muerto? Un primo mío que no llegó al desarrollo. O el hermano enfermo que teníamos en un sanatorio tuberculoso de Guadarrama. Alguna vez subíamos desde Segovia hasta Tablada en aquel tren tranvía dos horas y media el trayecto hasta Madrid cuando no se rompía alguna furaco de la catenaria. ¿Estas bien, hijo? Sí, madre, sí. ¿Qué te traigo, qué quieres que te haga? Nada, madre; nada. Y se tendía en aquellas chaise long de la galería. Pabellón de reposo. Tranquilidad y buenos alimentos. Enfermitos con los ojos grandes y mirada ardiente. Toses y dolor al pecho escribiendo cartas de amor, la tisis categórica y la muerte en los zancajos  razón de su hiperestesia y balanos encendidos caminaban por las crujías buscando a la mujer.

 “Voglio una donna” (quiero una mujer) gritaba el loco desde la copa de una encina, ah Fellini las tetas de la rubia de Armacord, el despertar de los sentidos, Eros y Tanatos hermanos mielgos, Castor y Pólux a horcajadas montando el mismo caballo, los encuentros con una moza bajo el hórreo, las parejas que buscaban os escondrijos de las peñas orillas del Eresma donde nos bañábamos en la poza del bodón y espiábamos al cura del Salvador haciendo porquerías con una de sus feligresas. Yo me la llevé al río.

Hambre de sexo, hambre de amor, que nunca fuimos tan ardientes, que nunca el sexo estuvo tan entrometido con la religión que lo reprimía. He seguido soñando con los senos de la rubia de Armacord. Esa da dos azumbres, gritó un chistoso durante una reproducción en el Montija, sesiones de cine de sesión continua donde entraban dos y salían cinco. Chist un poco de formalidad, coño, ese que se calle. Acomodador… acomodador. Adolescencia y muchos andaban mal de la caja cambios. La mala alimentación. Los desastres de la guerra. Alguna noche cuajaba la sangre en la almohada.

 Algunos curaban pero la mayor parte palmaban. Por las tardes en alguno de los cien campanarios de las cien iglesias y conventos de Segovia tocaban a clamor. ¿Quién se ha muerto? Don Anacleto el lectoral de la catedral. Pues no era muy viejo. ¿Y fumaba? Poco, creo que un farias los domingos después de decir su misa. Y se preparaban aquellos aparatosos entierros que eran auténticos desfiles procesionales porque no hay ciudad en el mundo que ame tantas las procesiones como la ciudad en que nací yo. A la primera de cambio, zaca; una procesión.

 Mi madre me llevaba a todas aunque no fuese Semana Santa. Me veo ahora con un cirio encendido andando medio dormido mientras berreaba el amante Jesús Mío cuando se hacía la reserva en aquellos monasterios apartados extramuros adonde iba poca gente y olía como a pescado rancio. El olor a coño. ¿Es que las monjitas no se lavaban? Se lavaban poco. Y las vaharadas de ese olor se me suben a las narices cuando repaso las novelas de Umbral. ¡Cómo lo capta Paco! Parece que tenía un radar en el bolsillo. Aquellos olores plasman una época entre estertores de penas del infierno y carne lacerada por los cilicios.

El ay no me des tormento de las saetas y los jipios del amor hermoso de las tonadilleras. Ay que me estas matando Pasión de un pueblo con alma dolorista que ni amando a Dios ni fornicando no se divierte. Que guiado por su sino trágico lo toma todo por la tremenda. Masoquismo de raíces místicas. Hay pueblos donde los hombres y las mujeres se acuestan con una sonrisa y se lo pasan grande. Aquí con una navaja en la liga y parece que sufrimos.

 No me diga más: violencia de genero pero hundámonos en las raíces. Hagámonos preguntas. ¿Por qué? Pues porque el sexo se entrevera con la religión entre nosotros. Es como una montaña sagrada, no un prado ameno ni un jardín de delicias. Umbral lo explica.

Un triduo, una novena, una conmemoración y ya estaban las andas preparadas y las capas del habito, los hacheros y el báculo de la hermandad del Cristo del Perdón. ¿España ha dejado de ser católica? Si me lo preguntan por ese cabo responderé que sí y no. También la muerte era un espectáculo. No se ocultaba en asépticos tanatorios donde maquillan a los muertos como si fuesen a representar una obra de teatro, con música de fondo. Han variado las costumbres pero ¿muerte donde está tu victoria? ¿Dónde tienes tu aguijón?

 La imagen que me viene a la memoria son las largas visitas al hospital de la Misericordia donde siempre había alguno del pueblo o tenían a mi abuelo Benjamín cuando le operaron de la próstata. Bajábamos en las tardes de mayo por la costanilla de los Desamparados allí donde la ciudad no había perdido su perfil guerrero senda abajo por el postigo donde yo vi una vez a un templario un monje negro con una cruz blanca y roja al pecho la albarda en la mano el yelmo y la rodela fue una visión un espectro de caballero prevenido en frontera y entrábamos en aquel lazareto limpio y pobre.

Una monja paula con la toca enorme como las alas de un gigantesco finife, aquel griñón alsaciano – san Vicente de Paúl era francés y las instituyó para curar el mal gálico y las hermanitas tenían que disfrazarse a la moda del París del siglo XVII pero el gorro aséptico les prevenía contra los humores negros de la peste y la sífilis- les daba un aspecto asexuado y epiceno.

 Muchas veces me preguntaba si aquellas monjitas no serían hombres pero mi madre me dijo que algunas eran muy guapas y que una Navarra era un tipazo y le entró la vocación cuando la dejó el novio. No hay mal que por bien no venga mamá. Mi madre la pobre siempre andaba de convento en convento. Se conocía a todas las religiosas de la ciudad y mira que eran unas cuantas (las de santa Rita las de san Antonio el real las de santa Isabel, las Dominicas, las Cistercienses del Barrio las Brujas, las oblatas de la Consolación, la Reparadoras, la tira y las bajaba a visitar con frecuencia porque algunas eran de su pueblo.

 Me tenían muy intrigados aquellos curas aquellas monjas con aquellos capisayos. ¿Por donde mearán? ¿Tendrán eso? Sí, mi niño sí pero ¿qué cosas preguntas? Una vez mi curiosidad llegó a tal grado que recibí una tunda porque ni corto ni perezoso a Sor Conce ni corto ni perezoso pues yo siempre fue muy decidido traté de alzarle las sayas.

 Me dio a besar el rosario y yo traté de levantarle los bajos del halda que le llegaba hasta los pies. ¡Pero bueno! Niño eso no se hace. Oche. Es pecado mortal. ¿Tendría la hermanita de la Caridad  el pecado mortal en su sitio o era otra cosa?  ¿Y que tendrían los curas pija o crija?

No me quedaron ganas de saberlo porque la bofetada que me dio mi padre que casi me estampa contra la pared aun me está doliendo y el eco de aquella hostia resuena por los ánditos de las memorias. Sor Conce cuando bajábamos a ver el abuelo creo que me cogió ley pues  mi atrevimiento la debió de hacer gracias y me daba peladillas y caramelos que sabían a rancio y a convento. Al vernos llegar por la puerta carretera que abría a un patio con una fuente en el medio coronada por un virgen de escayola ya estaba sor Conce moviendo la cabeza y riéndose.

Le caí en gracia.

-Uy que chicos más gordo qué bien se te crían, Juanita.

-                            Con buena leche del cuartel y buenos ciscos, hermanita.-contestaba la mi madre.

 Estábamos mi hermano y yo hechos unas bolas pero en aquellos tiempos del hambre la gordura era un signo de distinción.

-                            ¿Cómo está el abuelo?

-                             Pasó mejor noche.

 Le operaron tres o cuatro veces a lo burro. Que bestias aquellos galenos al meterle la sonda pero no fueron capaces los urólogos de aquellos tiempos de erradicar su adenoma.

-Es que, Benjamín, tienes la próstata como la de un caballo. Salió bien de aquella y cuando le dieron de alta se fue directamente a una tienda de objetos religiosos que había en la Calle Real y compró un resucitado. Con él al hombro en el coche de línea se presentó en Fuentesoto. Lo regaló a la iglesia y mandó decir una misa a don Frutos de acción de gracias. Era un espejismo. El maldito adenoma siguió minando su paquete intestinal y sobrevino la anacrisis. Yo dormía en su misma alcoba y me dejaron al cuidado para alcanzarle el orinal o el botello cuando le entraban ganas de orinar. Fui testigo de su pasión y muerte. Hasta Dios me dio la gracia de asistir a su agonía. El abuelo debía de ver cosas en aquel trance pues con malo tregua se santiguaba. Y santiguándose entró en la vida eterna. Era una tarde calurosa de julio. Bahmontes había ganado la vuelta a Francia. Asistí de monaguillo al entierro.

 El cura Saturnino el de Castro dijo las preces de mala gana y las moscas revoloteaban alrededor de la caja mientras entonamos el “Libérame Domine de morte aeterna”  pues fue un verano de muchas moscas y de mucho calor.

A mi abuelo lo amortajó mi tía Dominica que era la santera de Fuentepiñel atándole las manos y los pies con un cordón de siete nudos. ¿Qué significaban los siete nudos de aquellos cíngulos? Un salvoconducto para el Paraíso. Los siete dolores de la Virgen. La credencial. Benjamín llegaba bien preparado y san Pedro no debió de vacilar en dejarle franca la puerta al buen labrador castellano después de su calvario.

-Pasa pa adentro Benjamín que te lo has ganado-debió de decirle el portero del Paraíso el señor san Pedro cuando aterrizó por aquellas alturas mi abuelo.

Tres años en un grito por culpa de aquella maldita próstata. God spare me. Sor Conce tenía un rosario de cuentas muy grandes, cantaba jotas de la Ribera que daba gusto escucharla y era todo una real moza. Medía casi dos metros y luego con aquella toca de las Hermanas de la Caridad tenía que entrar por las puertas de medio lado. Aquello no era una toca ni un griñón; era un paracaídas.  Hermanita ¿va usted a la guerra con ese paraguas blanco? La decía el capitán Camilo que había luchado en el otro bando y no creía mucho en estas cosas de Dios y la religión y ella contestaba:

-         Sí señor Camilo voy a la guerra del amor de Dios.

-         Y entonces ¿por qué no se echa usted novio?

-         Con el que tengo me vale. Pero rece, Camilo, rece para que el Señor le dé presencia de ánimo y una buena muerte.

-         Se me ha olvidado hermanita.

El bueno de don Camilo se tapaba la cara con el embozo. Acaso lloraba. Santa María Madre de dios.

         -Ve como sí que se acuerda.

Se daba media vuelta sor Conce y el bueno de don Camilo hacía gala de sus ideas. Entonaba el himno de Riego. Si los frailes y curas supieran la palaza que van a llevar. Japuta… japuta.

Tengo muy grabadas aquellas cosas que sucedieron en mi infancia. Sor Conce arrastrando sus peplos sus velos y sus tocas por los pasillos que estaban tan limpios que en ellos se podían comer sopas y entrando por las puertas de medio lado por causa de su inmenso gorro.

 Fue un acto de caridad la reforma del Concilio que visitó a las Hijas de San Vicente de Paúl de corto otorgándolas una indumentario más funcional pero el hábito sigue siendo feo con esa toca en ángulo recto y sustituyendo el azul por el negro. Aunque dicen que el hábito no hace al monje, a la monja.

 O ¿sí?

 En España se quiso siempre mucho a esa Orden francesa que no la hubo ni tan militar ni tan militarizada. Franco al que asistieron en el hospital de sangre de Melilla y le salvaron la vida cuando le pegaron el tiro en el vientre mandó que hubiera una comunidad  de esta Regla en todos los hospitales militares y es del de Carabanchel donde murió mi padre y del de Segovia donde estuvo mi abuelo que yo las recuerdo. Cuantos soldaditos murieron en sus brazos.

 Caminaban por la crujía entre las camas blancas con mucho garbo con sus cofias esotéricas y las haldas que les llegaban hasta los pies. Debajo del delantal muchos cosas podrían caber: unas tijeras, la jeringuilla de morfina, el tarro de piramidón, la última carta del novio que la dejó, el detentebala del sobrino al que mataron en  guerra y hasta los caramelos y bombones que me regalaba  la sor  y que sabían muy ricos aunque  revenidos y con olor a monja. Los libros de Umbral que es uno de esos escritores tan sensuales que escriben como les da la gana hasta con el olfato me devuelven aquel tiempo que se fue. Traen un perfume alcanforado de cuarto de atrás y de pensión con patio de luces Estoy seguro de que no pasarán porque son definitivos y definitorios de una época de un tiempo en que todo cambió hasta la toca de sor Conce que el Vaticano recortó.

 Lamento que Umbral, no lo sé, perdiera la fe. Decía glosando a Sartre diciendo que Dios es el silencio de los hombres. A mí me parece todo lo contrario. Dios es elocuente y sigue hablando a Abrahán desde la zarza.

 Claro que para escucharle hay que estar atento y tender no los oídos de la carne sino los del alma. Mientras seguimos sumidos en la paradoja pues vivir y morir es una contradicción. Extrañamos a Umbral poeta puro, escritor de raza, en este melonar sembrado de patatas y de espantapájaros. Tendría que hablar del amigo Pérez Reverte el espadachín, una fábrica de churros  a refritar un troquel de acuñar moneda y de hacer billetes. Que a Umbral no le llega a los zancajos.

 Tiene el síndrome de los de  Pueblo que Emilio Romero los malcrió y les hizo una especie de perdonavidas y de delincuentes. Nunca entenderán al escritor neto químicamente hablando. Ellos son políticos del lado que sople el viento pero ese tema lo vamos a dejar para otra día

  

Posted: 23 May 2017 02:38 PM PDT

PACO UMBRAL, MI ABUELO BENJAMÍN Y YO. UNA BODA AL ATARDECER EN ALCOBENDAS
deECHO DE MENOS A PACO UMBRAL MORTAL Y ROSA. RECUERDOS DE MI ABUELO BENJAMÍN
domingo, 13 de abril de 2008
Antonio Parra-Galindo

Echo de menos a Umbral. Mortal y rosa. Voy a la última página del diario donde él proyectó su última época en vividura de escritor fuera borda y no encuentro su firma. Otras plumas galanas se han subido a la columna de mi difunto amigo. ¿Segundas partes fueron buenas? En este ambiente de envidias y de navajazos que es el mundillo literario periodístico madrileño Paco tuvo muchos enemigos de esos que adulan por fuera y por dentro ocultan la puñalada trapera y émulos.
Es que fuimos muchos los que quisimos escalas su columna rostral donde él se encaramó como un César. No entró en la Academia pero conoció y supo tocar los mejores registros de la lengua castellana mejor que nadie. Creo que ha sido el mejor escritor español del siglo XX. Me cupo la honra de conocerle y tratarle aunque muy de lejos y ya dicho que lo echo en falta. I miss him Expongo aquí una foto. Estábamos en la boda del poeta Florencio Martínez Ruiz que se casó allá por el 64 en los dominicos de Alcobendas. Esa iglesia moderna con esa torre tan guay mirando a la carretera de Francia y nos retratamos a los postres.
No hubo banquete sino un "lus" que dice mi madre. Un lunch. Las bodas dejaron de durar tres días y se convirtieron en meriendas a la inglesa. Florencio se casó con la hermana de un amigo mío. Juan Antonio Pérez Mateos escritor poeta periodista de Palomero (Cáceres) y aquí está el conquense y premio Adonais aquel año Diego Jesús Gimes España la santa de Umbral, yo y él con gafas de concha negra y traje cruzado.
Era muy elegante, un dandy pero como todas las inteligencias preclaras, los espíritus delicados y mentes cultivadas que no son del montón cambia. Con Felipe volvió a colocarse la pana y la camisa de rayas. Quizás no escribió la novela de nuestra generación, un título que hay que atribuir a Jesús Torrado, autor de Las Corrupciones pero Umbral, escritor químicamente puro prosista y lírico, el azadón y la pala que excava los sentimientos de la gente de la generación del 68. es un gigante. No se queda en el estilo y la música de Cela o de Delibes que son más manieristas sino que es también letra y dice cosas con la literatura.




Es también filosofo.
Vuelvo a sus libros que me confortan para empaparme de ese existencialismo de su estructura, esas ganas de vivir en rebeldía que nos caracterizó a muchos. Paco creció y maduró con el tiempo. Nos define y nos confina. Literariamente fue el vino añejo en la tinaja. Fue a más. Cela, pongamos por caso, el posterior y aunque las comparaciones ofendan, ya no era tan bueno como el primer Cela. Se agotó.

Lo contrario que mi amigo y admirado madrileño recriado en Valladolid.
Superó a Delibes escritor oficioso y oficialista, superó a todos y con ese dolor, ese reconcomio de la muerte inesperada, que nos arrebata a los que queremos/odiamos, me desparramo por la prosa triunfal, buida, preciosista y recalcitrante como una melodía repetitiva y con algo de hesicasmo, un eje de marcha, un gozne que da vuelta, el mimbre donde ensartaba los churros el churrero en aquellas madrugadas color lila, así es Mortal y Rosa una novela sin argumento. Sólo el dolor por el hijo muerto. La levedad del ser, la futilidad del deseo. Pura masturbación mental. Encaje de bolillos. Consultas al psiquiatra. El alma del escritor que se estampa y se retuerce ante lo incomprensible de aquellos largos y tórridos veranos del 50 en que jugábamos al gua. Rememoro de la mano del maestro vacaciones con olor a espliego-entonces los olores eran más fuerte, quizá porque no había lluvia ácida ni fertilizante, quizá porque nuestro olfato no había sido acometido por las mermas de la post modernidad y todo en nosotros estaba más entero- o con el perfume del sexo en las bragas de aquella niña con la que, inocentes, jugábamos a los médicos.
Olor también a muerte. Bandas de luto en la manga de la gabardina. ¿Quién se te ha muerto? Un primo mío que no llegó al desarrollo. O el hermano enfermo que teníamos en un sanatorio tuberculoso de Guadarrama. Alguna vez subíamos desde Segovia hasta Tablada en aquel tren tranvía dos horas y media el trayecto hasta Madrid cuando no se rompía alguna furaco de la catenaria. ¿Estas bien, hijo? Sí, madre, sí. ¿Qué te traigo, qué quieres que te haga? Nada, madre; nada. Y se tendía en aquellas chaise long de la galería. Pabellón de reposo. Tranquilidad y buenos alimentos. Enfermitos con los ojos grandes y mirada ardiente. Toses y dolor al pecho escribiendo cartas de amor, la tisis categórica y la muerte en los zancajos razón de su hiperestesia y balanos encendidos caminaban por las crujías buscando a la mujer.
"Voglio una donna" (quiero una mujer) gritaba el loco desde la copa de una encina, ah Fellini las tetas de la rubia de Armacord, el despertar de los sentidos, Eros y Tanatos hermanos mielgos, Castor y Pólux a horcajadas montando el mismo caballo, los encuentros con una moza bajo el hórreo, las parejas que buscaban os escondrijos de las peñas orillas del Eresma donde nos bañábamos en la poza del bodón y espiábamos al cura del Salvador haciendo porquerías con una de sus feligresas.

Yo me la llevé al río.
Hambre de sexo, hambre de amor, que nunca fuimos tan ardientes, que nunca el sexo estuvo tan entrometido con la religión que lo reprimía. He seguido soñando con los senos de la rubia de Armacord. Esa da dos azumbres, gritó un chistoso durante una reproducción en el Montija, sesiones de cine de sesión continua donde entraban dos y salían cinco. Chist un poco de formalidad, coño, ese que se calle. Acomodador… acomodador. Adolescencia y muchos andaban mal de la caja cambios. La mala alimentación. Los desastres de la guerra. Alguna noche cuajaba la sangre en la almohada.
Algunos curaban pero la mayor parte palmaban. Por las tardes en alguno de los cien campanarios de las cien iglesias y conventos de Segovia tocaban a clamor. ¿Quién se ha muerto? Don Anacleto el lectoral de la catedral. Pues no era muy viejo. ¿Y fumaba? Poco, creo que un farias los domingos después de decir su misa. Y se preparaban aquellos aparatosos entierros que eran auténticos desfiles procesionales porque no hay ciudad en el mundo que ame tantas las procesiones como la ciudad en que nací yo. A la primera de cambio, zaca; una procesión.
Mi madre me llevaba a todas aunque no fuese Semana Santa. Me veo ahora con un cirio encendido andando medio dormido mientras berreaba el amante Jesús Mío cuando se hacía la reserva en aquellos monasterios apartados extramuros adonde iba poca gente y olía como a pescado rancio. El olor a coño. ¿Es que las monjitas no se lavaban? Se lavaban poco. Y las vaharadas de ese olor se me suben a las narices cuando repaso las novelas de Umbral. ¡Cómo lo capta Paco! Parece que tenía un radar en el bolsillo. Aquellos olores plasman una época entre estertores de penas del infierno y carne lacerada por los cilicios.
El ay no me des tormento de las saetas y los jipios del amor hermoso de las tonadilleras. Ay que me estas matando Pasión de un pueblo con alma dolorista que ni amando a Dios ni fornicando no se divierte. Que guiado por su sino trágico lo toma todo por la tremenda. Masoquismo de raíces místicas. Hay pueblos donde los hombres y las mujeres se acuestan con una sonrisa y se lo pasan grande. Aquí con una navaja en la liga y parece que sufrimos.
No me diga más: violencia de genero pero hundámonos en las raíces. Hagámonos preguntas. ¿Por qué? Pues porque el sexo se entrevera con la religión entre nosotros. Es como una montaña sagrada, no un prado ameno ni un jardín de delicias. Umbral lo explica.
Un triduo, una novena, una conmemoración y ya estaban las andas preparadas y las capas del habito, los hacheros y el báculo de la hermandad del Cristo del Perdón. ¿España ha dejado de ser católica? Si me lo preguntan por ese cabo responderé que sí y no. También la muerte era un espectáculo. No se ocultaba en asépticos tanatorios donde maquillan a los muertos como si fuesen a representar una obra de teatro, con música de fondo. Han variado las costumbres pero ¿muerte donde está tu victoria? ¿Dónde tienes tu aguijón?
La imagen que me viene a la memoria son las largas visitas al hospital de la Misericordia donde siempre había alguno del pueblo o tenían a mi abuelo Benjamín cuando le operaron de la próstata. Bajábamos en las tardes de mayo por la costanilla de los Desamparados allí donde la ciudad no había perdido su perfil guerrero senda abajo por el postigo donde yo vi una vez a un templario un monje negro con una cruz blanca y roja al pecho la albarda en la mano el yelmo y la rodela fue una visión un espectro de caballero prevenido en frontera y entrábamos en aquel lazareto limpio y pobre.
Una monja paula con la toca enorme como las alas de un gigantesco finife, aquel griñón alsaciano – san Vicente de Paúl era francés y las instituyó para curar el mal gálico y las hermanitas tenían que disfrazarse a la moda del París del siglo XVII pero el gorro aséptico les prevenía contra los humores negros de la peste y la sífilis- les daba un aspecto asexuado y epiceno.
Muchas veces me preguntaba si aquellas monjitas no serían hombres pero mi madre me dijo que algunas eran muy guapas y que una Navarra era un tipazo y le entró la vocación cuando la dejó el novio. No hay mal que por bien no venga mamá. Mi madre la pobre siempre andaba de convento en convento. Se conocía a todas las religiosas de la ciudad y mira que eran unas cuantas (las de santa Rita las de san Antonio el real las de santa Isabel, las Dominicas, las Cistercienses del Barrio las Brujas, las oblatas de la Consolación, la Reparadoras, la tira y las bajaba a visitar con frecuencia porque algunas eran de su pueblo.
Me tenían muy intrigados aquellos curas aquellas monjas con aquellos capisayos. ¿Por donde mearán? ¿Tendrán eso? Sí, mi niño sí pero ¿qué cosas preguntas? Una vez mi curiosidad llegó a tal grado que recibí una tunda porque ni corto ni perezoso a Sor Conce ni corto ni perezoso pues yo siempre fue muy decidido traté de alzarle las sayas.
Me dio a besar el rosario y yo traté de levantarle los bajos del halda que le llegaba hasta los pies. ¡Pero bueno! Niño eso no se hace. Oche. Es pecado mortal. ¿Tendría la hermanita de la Caridad el pecado mortal en su sitio o era otra cosa? ¿Y que tendrían los curas pija o crija?
No me quedaron ganas de saberlo porque la bofetada que me dio mi padre que casi me estampa contra la pared aun me está doliendo y el eco de aquella hostia resuena por los ánditos de las memorias. Sor Conce cuando bajábamos a ver el abuelo creo que me cogió ley pues mi atrevimiento la debió de hacer gracias y me daba peladillas y caramelos que sabían a rancio y a convento. Al vernos llegar por la puerta carretera que abría a un patio con una fuente en el medio coronada por un virgen de escayola ya estaba sor Conce moviendo la cabeza y riéndose.
Le caí en gracia.
-Uy que chicos más gordo qué bien se te crían, Juanita.
- Con buena leche del cuartel y buenos ciscos, hermanita.-contestaba la mi madre.
Estábamos mi hermano y yo hechos unas bolas pero en aquellos tiempos del hambre la gordura era un signo de distinción.
- ¿Cómo está el abuelo?
- Pasó mejor noche.
Le operaron tres o cuatro veces a lo burro. Que bestias aquellos galenos al meterle la sonda pero no fueron capaces los urólogos de aquellos tiempos de erradicar su adenoma.
-Es que, Benjamín, tienes la próstata como la de un caballo. Salió bien de aquella y cuando le dieron de alta se fue directamente a una tienda de objetos religiosos que había en la Calle Real y compró un resucitado. Con él al hombro en el coche de línea se presentó en Fuentesoto. Lo regaló a la iglesia y mandó decir una misa a don Frutos de acción de gracias. Era un espejismo. El maldito adenoma siguió minando su paquete intestinal y sobrevino la anacrisis. Yo dormía en su misma alcoba y me dejaron al cuidado para alcanzarle el orinal o el botello cuando le entraban ganas de orinar. Fui testigo de su pasión y muerte. Hasta Dios me dio la gracia de asistir a su agonía. El abuelo debía de ver cosas en aquel trance pues con malo tregua se santiguaba. Y santiguándose entró en la vida eterna. Era una tarde calurosa de julio. Bahmontes había ganado la vuelta a Francia. Asistí de monaguillo al entierro.
El cura Saturnino el de Castro dijo las preces de mala gana y las moscas revoloteaban alrededor de la caja mientras entonamos el "Libérame Domine de morte aeterna" pues fue un verano de muchas moscas y de mucho calor.
A mi abuelo lo amortajó mi tía Dominica que era la santera de Fuentepiñel atándole las manos y los pies con un cordón de siete nudos. ¿Qué significaban los siete nudos de aquellos cíngulos? Un salvoconducto para el Paraíso. Los siete dolores de la Virgen. La credencial. Benjamín llegaba bien preparado y san Pedro no debió de vacilar en dejarle franca la puerta al buen labrador castellano después de su calvario.
-Pasa pa adentro Benjamín que te lo has ganado-debió de decirle el portero del Paraíso el señor san Pedro cuando aterrizó por aquellas alturas mi abuelo.
Tres años en un grito por culpa de aquella maldita próstata. God spare me. Sor Conce tenía un rosario de cuentas muy grandes, cantaba jotas de la Ribera que daba gusto escucharla y era todo una real moza. Medía casi dos metros y luego con aquella toca de las Hermanas de la Caridad tenía que entrar por las puertas de medio lado. Aquello no era una toca ni un griñón; era un paracaídas. Hermanita ¿va usted a la guerra con ese paraguas blanco? La decía el capitán Camilo que había luchado en el otro bando y no creía mucho en estas cosas de Dios y la religión y ella contestaba:
- Sí señor Camilo voy a la guerra del amor de Dios.
- Y entonces ¿por qué no se echa usted novio?
- Con el que tengo me vale. Pero rece, Camilo, rece para que el Señor le dé presencia de ánimo y una buena muerte.
- Se me ha olvidado hermanita.
El bueno de don Camilo se tapaba la cara con el embozo. Acaso lloraba. Santa María Madre de dios.
-Ve como sí que se acuerda.
Se daba media vuelta sor Conce y el bueno de don Camilo hacía gala de sus ideas. Entonaba el himno de Riego. Si los frailes y curas supieran la palaza que van a llevar. Japuta… japuta.
Tengo muy grabadas aquellas cosas que sucedieron en mi infancia. Sor Conce arrastrando sus peplos sus velos y sus tocas por los pasillos que estaban tan limpios que en ellos se podían comer sopas y entrando por las puertas de medio lado por causa de su inmenso gorro.
Fue un acto de caridad la reforma del Concilio que visitó a las Hijas de San Vicente de Paúl de corto otorgándolas una indumentario más funcional pero el hábito sigue siendo feo con esa toca en ángulo recto y sustituyendo el azul por el negro. Aunque dicen que el hábito no hace al monje, a la monja.
O ¿sí?
En España se quiso siempre mucho a esa Orden francesa que no la hubo ni tan militar ni tan militarizada. Franco al que asistieron en el hospital de sangre de Melilla y le salvaron la vida cuando le pegaron el tiro en el vientre mandó que hubiera una comunidad de esta Regla en todos los hospitales militares y es del de Carabanchel donde murió mi padre y del de Segovia donde estuvo mi abuelo que yo las recuerdo. Cuantos soldaditos murieron en sus brazos.
Caminaban por la crujía entre las camas blancas con mucho garbo con sus cofias esotéricas y las haldas que les llegaban hasta los pies. Debajo del delantal muchos cosas podrían caber: unas tijeras, la jeringuilla de morfina, el tarro de piramidón, la última carta del novio que la dejó, el detentebala del sobrino al que mataron en guerra y hasta los caramelos y bombones que me regalaba la sor y que sabían muy ricos aunque revenidos y con olor a monja. Los libros de Umbral que es uno de esos escritores tan sensuales que escriben como les da la gana hasta con el olfato me devuelven aquel tiempo que se fue. Traen un perfume alcanforado de cuarto de atrás y de pensión con patio de luces Estoy seguro de que no pasarán porque son definitivos y definitorios de una época de un tiempo en que todo cambió hasta la toca de sor Conce que el Vaticano recortó.
Lamento que Umbral, no lo sé, perdiera la fe. Decía glosando a Sartre diciendo que Dios es el silencio de los hombres. A mí me parece todo lo contrario. Dios es elocuente y sigue hablando a Abrahán desde la zarza.
Claro que para escucharle hay que estar atento y tender no los oídos de la carne sino los del alma. Mientras seguimos sumidos en la paradoja pues vivir y morir es una contradicción. Extrañamos a Umbral poeta puro, escritor de raza, en este melonar sembrado de patatas y de espantapájaros. Tendría que hablar del amigo Pérez Reverte el espadachín, una fábrica de churros a refritar un troquel de acuñar moneda y de hacer billetes. Que a Umbral no le llega a los zancajos.
Tiene el síndrome de los de Pueblo que Emilio Romero los malcrió y les hizo una especie de perdonavidas y de delincuentes. Nunca entenderán al escritor neto químicamente hablando. Ellos son políticos del lado que sople el viento pero ese tema lo vamos a dejar para otra día
izquierda a derecha Diego J. Jimenez, España, Antonio Parra, Paco Umbral en la boda de Florencio



Posted: 23 May 2017 02:37 PM PDT


UMBRAL Y LAS APARICIONES DEL ESCORIAL

 

Se aparece ¿o no se aparece? El fenómeno literario de Umbral aquel chico de Valladolid que no se apellidaba Umbral sino Pérez o García que ya no me acuerdo bien acontece al tiempo que el fenómeno sociológico, quasi religioso-místico y morral, que nada moral, tampoco inmoral de las últimas dos décadas del pasado simple.

Ningún miércoles de Ceniza faltaba a su cita de un articulito sobre la cola de Jesús de Medinaceli al cual dedicaba una columna en sintonía con el pueblo de Madrid que fue desde siempre milagrero.

Las meriendas en la ribera del Manzanares comenzaban en el preludio de las calendas en martes Lardero la víspera del entierro de la sardina y así sucesivamente.

¿Se aparece o no se aparece? El personal todos los primeros viernes de mes acudía en tropel con sus garrafillas al pilón de Prado Nuevo, besaba el árbol – un fresno de aspecto terrorífico con las brancas en candelabro- y se pasaba las cadenas, o daba la vuelta a la cerca de rodillas. Un lugar extraño donde acontecían cosas inexplicables, ora por sugestión colectiva, ora porque las fuerzas telúricas que ya encantaron a los zahoríes de Felipe II y de los que habla Arias Montano el bibliotecario de Su Majestad al frente de una de las colecciones de libros más insignes de la humanidad en lo que se refiere a magia natural y oculta.

Y de los que el abajo firmante puede dar testimonio: aromas inexplicables, fragancias exquisitas, danzas del sol, un trece de mayo yo vi cómo se abrían los cielos y surgía la imagen de la Virgen María tal como la pintara san Lucas y se representa en los iconos rusos.

Una verdadera estampa del Perpetuo Socorro se estampó entre las nubes. Fue después de una impresionante tormenta, cayeron rayos y centellas. Una deflagración pegó sobre una encima y empezó a salir humo y del lugar venía un olor infernal. Unas cuantas mujercillas y el que suscribe contemplamos una horrible visión diabólica al ver a un individuo que decía ser de Toledo que empezó a fornicar con una dama coram populo.

“Eso no se hace, amigo, lleve usted a su mujer a holgar entre los setos”, le dije, pero el extraño personaje respondió a mis reconvenciones con una brutal carcajada. “¿Me conoces?” “Yo a ti sí”. “Pues yo a ti no”. “¿Quien eres?”. “Yo soy del mundo” y en esto diciendo desapareció lo mismo que la moza a la que ya había sofaldado y bajado las bragas… recorrieron mis sienes  sudores fríos, tuve una sensación de terror como no me había sucedido nunca, caímos de rodillas y empezamos a rezar el rosario.

Lo dirigía en portugués una había venido desde Coimbra y algunos de nosotros contestábamos en latín.

Anduve subiendo y bajando al lugar varios años. En puridad fui uno de los primeros “virginianos”. Sólo una vez hablé con la vidente Amparo Cuevas quien descubrió hechos de mi vida que yo desconocía o había olvidado, cuestiones demasiado íntimas que no soy capaz de publicar aunque escribí un libro inédito y mi archivo fotográfico anda repleto de instantáneas que tomé al correr de los años. Después cuando empezó la comercialización y explotación de los milagros abandoné las peregrinaciones pero tengo que decir que hay una fuerza extraña que percibo cuando voy al Escorial que casi me arrastra a Prado Nuevo.

¿Se aparece o no se aparece? Dos consideraciones en torno a tal pregunta: el bien el mal conviven juntos pues ya lo dice el refrán “rosario al cuello, el diablo dentro” y hay una iglesia exotérica o exterior y otra esotérica o interior. Esa es mi respuesta y el descubrimiento. Renové mi fe cristiana por la senda de los abrojos y del dolor, renació el amor hacia la Virgen María que se nos inculca a los españoles desde la infancia pero no cabe un “deus ex machina” y Dios no puede ir contra sí mismo al suspender las reglas de la naturaleza. Así y todo, los milagros, las curaciones inexplicables, aunque muchos no saben que nuestra religión es cruz y sufrimiento. En Fátima y en Lourdes que más adelante visité tuve una sensación de rechazo por lo que pongo muy en tela de juicio las apariciones (Garabandal, Medjgore, Fátima, Lourdes, etc). Lo que sí existe es la aparición esotérica hacia adentro. Es la magia del resplandor de los iconos.

Prado Nuevo volvió a ponerme en contacto con la ortodoxia. Me decepcionó el giro de 180 grados que dio Juan Pablo II. El Vaticano dejó de emitir las misas en rito bizantino eslavo que yo seguía cada miércoles o en las grandes fiestas, el Papa Wojtyla hizo la esfinge ante la guerra de Iraq y se quedó mudo cuando el Pacto de la OTANmasacró con sus bombas Belgrado precisamente el día de Pascua y permitió las islamización de los enclaves de Kosovo y Metopia mediante el apoyo a Albania. Uno que es periodista y no un profeta en aquel hecho y al pie del fresno de las apariciones escurialense se dio cuenta de que comenzaba una nueva era con la balcanización de Europa, la secesión de España (por nuestros pecados en fechas no lejanas Cataluña se declarará independiente tal vez junto con Vascongadas y Galicia) la llegada masiva de inmigrantes, la adoración del Becerro de oro y la instauración de los otros dos ídolos semitas: Moloc y Baal, sedientos de sangre humana y requieren holocaustos y sacrificios. Aquello fue como un despertar a contracorriente y a sabiendas de que los que así pensábamos íbamos a ser muy perseguidos.

Se nos negaría el pan y la sal. Pero ¿se aparece o no se aparece? Tan brutal pregunta merece una contestación sesgada a la manera escolástica:

-Partim eumdam, partim diversam.

-Ni sí ni no. Mira a tu alrededor. Observa lo que está pasando. Las certidumbres del pasado ya no nos sirven y hay que creer otro tipo de sociedad, una Iglesia diferente.

Umbral que tenía un radar muy fino para sintonizar estas ondas no sé si fue alguna vez a la campa de las apariciones pero su admiración y su amor platónico hacia la bella Pitita de Ridruejo que fue una de las mentoras de la vidente Amparo Cuevas se afianzaron por aquel entonces y las alusiones las desparrama con sorna y al mismo tiempo con reverencia por sus artículos. Paco cuya prosa es muy femenina, le caía bien a las mujeres y estaba siempre rodeado dellas,  aún a fuer de suscitar la cólera de las sufragistas demodées, como a la Rigalty otras cursis, todo lo contrario que Cela que las espantaba con la crudeza de su vozarrón, y de forma parecida a Raúl del Pozo, el típico don Juan al que las féminas perseguían hasta el catre y de esto puedo dar fe.

A Umbral le protegían y le mimaban las señoras del ropero y la soriana Pitita, esposa de un  famoso diplomático filipino, era una de ellas. Cuando estuvo malo iba a verle al hospital pero creo que su relación fue del todo inocente e infantil hasta avasallar.

Debía de representársele, cuando veía a la ilustre dama de ojos grandes y de un rostro alargado parecido a Nefertiti, a sus tías de León cuando le cuidaron siendo niño. Toda una paradoja. He aquí a un progre que recala en los saraos de las marquesas (Cuqui Fierro era otra de sus admiradoras) y abomina de las jais de la braga en bandolera y al estricote como si fuese el pendón de Castilla blasón de libertad.

Los hombres inteligentes los que conocen y se les dan bien las mujeres no pueden militar en ese aguerrido  feminismo reduccionista que atenta contra la condición de la naturaleza humana que es un binomio y no una de esa mónadas de las que hablaba Kant.

Así que progre era el pobre Paco Umbral. Feminista no tanto. Era un hombre que vivía por y para la literatura y se disfrazaba de literatura. Hay que saberlo leer y paladear en esos artículos en los que desparrama su alma a barrisco. En su prosa se oculta una clave.

Nada es lo que parece; él supo diquelar lo que se venía encima con esto del aparece o no se aparece: el final del manoseado integrismo católico y del catolicismo en general trufado de contradicciones. Hemos caminado hacia un mundo transparente donde ya nada es lo que solía. Los mensajes de la Virgenlibrados con voz gangosa y por cinta magnetofónica a través de la vidente en trance a muchos nos hacían estornudar pero tuvimos la percepción de que esto se acaba, que empieza otra era. ¿Wojtyla, vicario de Cristo? ¿Un papa tan político que dicen que estuvo en la nómina de la CIAcuando cardenal de Cracovia?

Vayamos por partes. Se descorrió la cortina y aparecieron las miserias y pecados de la corte Vaticana que ni Paloma Gómez Borrero podría lavar. ¿No os acordáis de cuando entonces?

¿Fátima y Lourdes? No podréis abusar de la credulidad del pueblo sencillo al que siempre lo inundaron de engañifas pero Cristo vive en el mundo, socorre, acude y salva y se manifestaba en un lugar mágico como es el Escorial emporio de la catolicidad pero de forma muy distinta a como pretendían los virginianos.

Tantas guerras, tanta sangre derramada de los españoles de a pie en defensa de la cruz a lo largo de la geografía peleando contra el inglés, contra el hereje, contra el turco. Soldados que, licenciados de los tercios de Flandes, pedían limosna haciendo lucir sus muñones y exhibiendo sus heridas de guerra mientras recitaban la oración del Santo Juez a la puerta de los templos o al pie de las escaleras de San Felipe de Madrid. En Europa y en América morían por nada, por  defender una corte pontificia donde los cardenales tenían cada uno su barragana y comían y bebían como obispos.

Dios perdone nuestras culpas, cubramos nuestras frentes de ceniza, bañémonos en el agua lustral de la penitencia, acudamos a la protección de la Virgen María. Yo percibí el anuncio de estos tiempos globalizadores en El Escorial.

Que la divina providencia no nos deje nunca de su mano y lo digo esta mañana en que rezo por el alma de Paco Umbral que ni siquiera era creyente pero que nos legó una obra maravillosa y Dios se esconde en los libros donde luchan las fuerzas del bien y del mal mucho más  allá de los sermones de Fray Gerundio de Campazas o  de los secretos de Fátima que el tiempo está volviendo apócrifos, una especie fe guija de la catolicidad, y es pecado creer en agüeros, según el P. Astete.

carta a paco umbral en el más alla

Posted: 23 May 2017 02:36 PM PDT


Carta a Paco Umbral

 

Fui el otro día al café Gijón y me encontré con tu sombra taladarando los espejos. Me mirabas con aquellos impasibles de miope calando hondo mientras tomaba copas con los chicos y las chicas del ayer. Allí estaba la hermana de José Hierro una señorona como muy bien plantada con cara de bibliotecaria y con artritis. Sólo nos salvará la poesía y las musas curativas hacen la senectud más dulce pero yo, Paco, no guardo rencores y del odio de los literatos que es tan peligroso como el de los conventos librenos Dios pero ahí vamos. Tú fuiste de los últimos héroes de la literatura a los que se contemplaba como subidos a un pedestal mitad sacerdotes, mitad cirujanos y también brujos antes que llegara el mercado y la apisonadora del pensamiento único. Fuiste un mago del idioma que hacía malabarismos con el idioma sin haber pasado por las aulas. Te bastó leer a los clásicos y el fino oído para captar el habla de la calle y sublimarlo, darlo la vuelta y muchos nos sentimos reflejados en tus libros que parecen las memorias de un literato adolescente a lo Turguenev y anduviste por la vida con tu complejo de Peter Pan no querías crecer y eso era un triunfo. Admirabas a Ramón Gómez de la Serna pero tu obra no está influenciada por sus greguerías que a Rodrigo Royo el director del Arribale sonaban a majaderías y con mucho respeto encomendó al maestro que le mandase cosas más vanales desde su buhardilla de Buenos Aires. Muchos obliteran el hecho de que el falangismo fue generoso con los vencidos. Que Pérez de Ayala no fue represaliado. Al contrario, Torcuato le abrió generosamente la tercera de ABC. A ti no te gusta el autor de “Tigre Juan” y ahí acusas una merma: tu falta e cultura clásica. Pero a mí sí.

 

UMBRAL DON PACO

la vida del poeta oye se repite en unos y otros más que el ajo todo es lo mismo. Suenan regüeldos y eruptos y cada novela de Umbral era pedo que se tiraban las ninfas en mitad del Café Gijón y olía a rayos. Umbral tenía la manía de oler bien porque olía mal. Se da la casualidad de que los elegidos de las musas no suelen ser gente de rumbo excepto Umbral que era un quinqui. Todos sabíamos el lugar de su nacimiento y eso marca bastante en este país. Creo que fue por sus origenes más que por la calidad de su pluma por lo que fue encumbrado. Es un tipo que se repite igual que la cebolla. Sus textos huelen ya digo bastante mal. A flujos vaginales a colonia barata de casa de putas y a lencería poco fina de Sepu o de Galerías Preciados. Ha habido un tipo que le dedica una extensa biografía. El libro sobre Umbral y las paternidades que todos conocíamos es impalatable porque el autor que lo firma- demasiados galicismos- es un deja vu no dice nada nuevo y en vez de una pluma parece manejar la catana con la que quiso cargarse a un prelado autobombo autismo. Paco Umbral o Francisco Pérez tuvo la fortuna de arrastrarse ante Lara y subirse a la columna de un mundo lleno de vanidades desde donde ostentaba la prosa sin peinar de un españolito poco viajado. Umbral era lo peor del franquismo reconvertido al badurne democrático. Recuerdo que hace muchos años cuando la feria del libro se abría en Recoletos en lugar del Paseo de Coches le compré y me firmó un libro suyo sobre Larra burro grande ande o no ande es lo que me dijo por supuesto supe cual era su aspiración la de convertir al escritor en una televisión busto parlante puro marketing. Paco fue el producto de un lanzamiento, hijo del boom y un bluf. Hoy es un escritor olvidado por mucho que algún gilipollas media loco y medio autista que se cree el ombligo del mundo pretenda resucitarlo

Pienso que don Ramón era un grandísimo portento mucho más que Ramón el de Pombo y el de la torre de marfil en su piso del barrio de salamanca. En lo que apuntas acerca de Azorin “un hombre que escribía corto porque sus ideas eran cortas” ahí te doy toda la razón. Lo mismo puede decirse de Pío Baroja un novelista que arrima mucho material a sus obras pero luego no desarrolla y al fin le faltan piezas o le sobran pero todos ellos durante la Oprobiosa pudieron escribir, publicar y ser admirados, venerados cual héroes olímpicos. Fueron los inmortales de una dictadura que fue generosa con el escritor, mucho más que la tan nuestra cacareada democracia. Tú viviste un Madrid que “estaba traspasado de literatura y te acogiste a la generosa hospitalidad de Rodrigo Royo un periodista ahora ninguneado y blafemado pero que fue mi director y del que aprendí lo poco o mucho que sé del periodismo y tú fuiste colaborador de Pyresa como yo y con los sueldos conseguías pagar la patrona y comprar libros. En la actualidad tales granjerías son impensables después del  paso de la apisonadora y del rodillo. Fíjate fuiste a pedirle trabajo a uno que bien conocemos, te pusiste de rodilla para que te dejara subido a la columna de la página de cierre. Fue implacable. Fuera de aquí. Después de tantos canceles abiertos, tantos umbrales ollados vino el gran cerrojazo, la gehena el llanto y crujir de dientes. Agapito García Atadell el tipógrafo del “Sol” y la “Voz”, y novelista en agraz, recorría los cafés literarios de la Villa y Corte con el cadáver de su hijo recién nacido en una caja de zapatos pidiendo una oportunidad a la búsqueda y procura de un editor que le publicase sus libros. Un conocido nuestro, que es tan sarcástico como buen escritor y amigo entrañable, me propuso seguir el ejemplo. Yo no soy un terrorista ni quiero formar parte de esas brigadas del amanecer dirigidas por el inclito tipógrafo que se tomaría su revancha en agosto de 1936 como autor

MI HOMENAJE A PACO UMBRAL

Posted: 23 May 2017 02:30 PM PDT

EL ERA UN BUEN FALANGISTA LITERARIO


UMBRAL DON PACO

la vida del poeta oye se repite en unos y otros más que el ajo todo es lo mismo. Suenan regüeldos y eruptos y cada novela de Umbral era pedo que se tiraban las ninfas en mitad del Café Gijón y olía a rayos. Umbral tenía la manía de oler bien porque olía mal. Se da la casualidad de que los elegidos de las musas no suelen ser gente de rumbo excepto Umbral que era un quinqui. Todos sabíamos el lugar de su nacimiento y eso marca bastante en este país. Creo que fue por sus origenes más que por la calidad de su pluma por lo que fue encumbrado. Es un tipo que se repite igual que la cebolla. Sus textos huelen ya digo bastante mal. A flujos vaginales a colonia barata de casa de putas y a lencería poco fina de Sepu o de Galerías Preciados. Ha habido un tipo que le dedica una extensa biografía. El libro sobre Umbral y las paternidades que todos conocíamos es impalatable porque el autor que lo firma- demasiados galicismos- es un deja vu no dice nada nuevo y en vez de una pluma parece manejar la catana con la que quiso cargarse a un prelado autobombo autismo. Paco Umbral o Francisco Pérez tuvo la fortuna de arrastrarse ante Lara y subirse a la columna de un mundo lleno de vanidades desde donde ostentaba la prosa sin peinar de un españolito poco viajado. Umbral era lo peor del franquismo reconvertido al badurne democrático. Recuerdo que hace muchos años cuando la feria del libro se abría en Recoletos en lugar del Paseo de Coches le compré y me firmó un libro suyo sobre Larra burro grande ande o no ande es lo que me dijo por supuesto supe cual era su aspiración la de convertir al escritor en una televisión busto parlante puro marketing. Paco fue el producto de un lanzamiento, hijo del boom y un bluf. Hoy es un escritor olvidado por mucho que algún gilipollas media loco y medio autista que se cree el ombligo del mundo pretenda resucitarlo

umbral y yo

Posted: 23 May 2017 02:27 PM PDT






UMBRAL Y YO

 

 

Antonio Parra

 

Ana Caballé "Francisco Umbral el frío de una vida" buen libro. Conocí a Paco Umbral en el otoño de 1965 en la boda de Florencio Martínez Ruiz con la hermana de Juan Antonio Pérez Mateos. Florencio buen crítico mejor poeta. Desde que no reseñas de libros en ABC cultural ese magazín es un folletín la voz de su amo que aquí sólo publican los ingleses los que están en la pomada y los de siempre. Pérez Mateos (Palomero, Cáceres) un estilista y escritor florentino gran pluma la suya y amigo eterno. El único de la Facultad de Periodismo que por aquellos gastaba auto y nos metíamos quine tíos en su seiscientos que llamábamos el "Claudia Cardinale" pues era una de las primera matrículas de Caceres CC y cabíamos. Juan Antonio era y lo sigue siendo la voluntad de estilo. Escribía libros sobre el Rey en el capó del Claudia Cardinale con aquella letra picuda suya en un cuaderno de tapas de hule, con tesón de encina de dehesa extremeña y en una prosa preciosista y sus prosas deslumbrantes se dejaban leer recordando en parte a Gabriel Miró y a Azorín. Nos leía sus escritos de camino y nos ponía los dientes largos. Conocía a todo el mundo en Madrid y quiso llevarse a Umbral al ABC de Luca de Tena.

 

-Yo nunca llegaré a tanto-me dije-como Juan antonio Pérez Mateos. No tengo esa voluntad que tu tienes, ese empeño. Pero se hará lo que se pueda.

 

-¿Por qué no? En este oficio lo que hay que tener es mucha paciencia y un buen culo.

 

Cela que era nuestro paradigma vivía en Palma de Mallorca. De vez en cuando le hacían entrevista y el de Iría Flavia siemore largaba lo mismo

 

-Aquí lo que hay que hacer es clavarse en una mesa y poner sobre el papel tres horas sin levantarse lo que se te ocurra.

 

-¿Y si no viene la inspiración, don Camilo?

 

-Algo saldrá.

 

Escribir es voluntad y deseo de reafirmarse en el mundo. La vida nos salía entonces al encuentro. La cucaña. Unos llegaron a lo alto y otros se quedaron a media viga. El mundo de la literatura es tan aleatorio como resbaladizo. Sin embargo, mirando hacia atrás sin ira el suelo del bosque de la escritura está lleno de hojas caedizas. El triunfo o el fracaso es muy aleatorio. Ni son todos los que están ni están todos los que son. Vencieron aquellos a los que la naturaleza les concedió una espina dorsal con vértebras muy sensibles. El lameculismo y la navaja son partes del oficio. ¿Umbral decíamos? Tuve una época en que me infatuó.

 

-Hay que ver lo bien que escribe este chico

 

-Pero ¿qué dice?

 

-Nada.

 

Lo cual que ahora al cabo de los años cuando releo por ejemplo "Mortal y Rosa" o "El día que llegué al Café Gijón" encuentro pasajes emocionantes, deslumbrantes porque acaso Umbral en tales entrega hiciera la biografía de todos nosotros, de aquella generación.. los libros de Umbral son como un resplandor. Luego se apaga la luz y nos quedamos a dos velas. Siempre más de lo mismo. Autobiografía incandescente. Helechos arborescentes. Ciertamente sus novelas son descontructivista. No existe más carpintería teatral. No hay trama pero sí unos trazos maestros en que retrata el ambiente de misa de doce en la catedral, el piojo verde y la gota de leche. Los enfermos consuntivos que dormían con la ventana de la alcoba para matar el microbio, aquel mundo de apariencias y el qué dirán. El quiero o no puedo. Con la posguerra regresaron los hidalgos de gotera. Umbral siendo un niño de derechas predicaba la izquierda. Dio resultado. Los que siendo de izquierdas tenían un discurso españolista y mesetario se comieron sus propios textos. Una cosa les queda: la honrilla de haber sido consecuentes con ellos mismos. Seguierons caminando con el lábaro enhiesto de sus ideales. Nunca bajaron bandera. Umbral fue un tipo listo. Sus libros más que por su calidad literaria que pasará seguramente tienen un valor de testimonio, de vividura para comprender a una generación incomprensible. Con los hidalgos de gotera regresó la moral de conveniencia y los convencionalismos [esa es también la novelística de Delibes] y el personal colgaba en la portada ristras de morcillas, cecinas y otros manjares del animal mundo para hacer confesión pública de que eran como dios manda y que comían jalufo de puertas afuera. De puertas adentro era harina de otro costal. Esa esquizofrenia de la vida española es la que reflejan los libros de Umbral que él producía como rosquillas. Lo que más me gusta de ellos es su poder de evocación. Uno siente nostalgia de aquel talle cenceño y aquella frente sin entradas y con el puro en la mano. En la foto yo estoy en el centro junto a España la mujer de Umbral, el propio Paco a mi izquierda y en el lado de allá diego Jesús Jiménez ganador del premio Adonai otro gran lírico conquense y el marido de Tarsila Peñarrubia toda una institución en el Ministerio de Cultura. No me acuerdo de nada de aquella boda. Sólo sé que hubo un "lunch". Fue una boda intelectual y pobre y el que asoma la cabeza detrás es Jesús Pedroche otro de Cuenca. Luego regresamos por la carretera de Burgos en el "Claudia Cardinale". A la altura del circuito del Jarama a Juan Antonio Pérez Mateos le dio una de sus habituales neuras. Íbamos a 80 y en esto que el conductor grita de repente:

 

-Ay que se me ha olvidado conducir, chatos… que no. Que no puedo.

 

-No jodas. Para.

 

El bueno de Mateos consiguió hacerse un poco a la derecha, levantó el pie del acelerador y el Claudia se detuvo poco a poco. Umbral y España venían con nosotros. A todos se nos pusieron de corbata. Nuestro amigo extremeño padecía del mal de aquella época que era la angustiosa vital y de adolescente no sé si había tenido tuberculosis, comoUmbral. En su casa celebrábamos guateques. El cura Abel Hernández, soriano, acudía a esta reuniones. Una noche le dio a Juan a Antonio uno de sus habituales teleles. Le trataba un psiquiatra que se llamaba Bolaños que luego el pobre se tiró por un quinto piso.

 

-La pastilla. Traed la pastilla.

 

Vino entonces Milagritos la vecina. Era más de media noche y entró en el piso la muchacha que estaba muy buena por cierto y todos soñábamos con ella y se presentó en picardías. A nuestro Juan Antonio se le pasaron los siete males. Todos éramos estudiantes de Letras y de Periodismo. Creíamos en el poder redentor de la palabra y soñábamos con poder escalar la cucaña y cambiar el mundo. Todos escribíamos versos a escondidas. Los domingos por la tarde íbamos a los bailongos de chachas de la Cuesta de las Perdices o las sesiones dobles del Cine Montija. Vivimos ese mundo de realquilados y de pensiones de primeras colaboraciones y conferencias, alguna que otra copa de coñac, que refljan las novelas de Umbral. La fortuna ayudó sólo a los que tuvieron habilidad para sobnreponerse a los cambios de los tiempos. El éxito o el fracaso de nuestra aspiración es algo secundario. Umbral nos epató a los que literariamente continuamos imbeles y editorialmente vírgenes pero no por eso hemos dejado de escribir en círculos espirales. Es la forma como avanza la historia. Y escribíamos en un país donde se lee poco y a saltitos. Duro y cruel oficio. A unos, la ascensión a los cielos y a otros se los condenó al olvido pues no fueron o no fuimos hábiles y disertos en esa practica tan hispana del lameculismo. En España no se puede escribir contra corriente. Siempre mandan, fusilan y mueren los mismos. Por eso no se nos hizo justicia ni hemos podido liberarnos de ese malditismo de la rebelión del 68. que todo quedó en agua de borrajas. Izquierdistas de pico

 

Luego Paco y su mujer dejaron de acudir a nuestras tertulias. A Umbral no lo volví a ver salvo en la carpa de la feria del libro. Me firmó uno de sus primeros textos una biografía de Larra. El propio Paco luego confesaría que aquel texto de Larra era un libro infame pero había que saltar del periodismo a la literatura. La columna es efímera. Sin embargo da empaque y galanura de escritor. También lo encontré haciendo antesala en las redacciones de revistas y toda clase de prensa. Umbral era un colaborador omnipresente que levaba camino de convertirse en periodista omnisciente, no hablaba de política, lo suyo era la poesía pura. Colocaba cosas en todas las revistas de Madrid y por aquel entonces veían la luz unas cuantas. Fue un tiempo glorioso. Sobraba el trabajo. El franquismo del que tanto se queja no fue una época tan mala. Umbral siempre iba hecho un cincel. Era un dandy y practicó el dandismo con cierta fortuna a lo Larra. Me parece que lo conocí cinco minutos antes de que empezase a ser Paco Umbral. Todavía se llamaba Francisco Pérez un joven espigado que vestía siempre trajes cruzados, hablaba con voz profunda que aun no se le había engolado y parecía muy afable. Me dijo que trabajaba en ka cadena Azul y en la Prensa del Movimiento. El engolamiento y el endiosamiento vendrían después. Le volvería a encontrar luego en el Café Gijón. Ya no era el mismo aunque seguí con sus ternos de corte sastre.

 

La vida guarda muchas sorpresas y el destino reserva sus ramalazos. Da más vueltas que una noria dice Jesús Torbado(para mí gusto el mejor novelista junto con Chus Amilibia y Raúl del Pozo que es el más completo, de la pléyade del 68 adscrito al cupo de los jóvenes airados que llegaron de León: Luis del Olmo, Mateo Diez, José Luis Gutiérrez, Pepe Cavero, Llamazares, Felipe Sahagún, Magín Revillo; a ellos se agregan el presidente Zapatero y el presidente del Congreso, José Antonio Alonso y Alonso de los Ríos aunque creo que éste fue cura y de Palencia. Joder ¡qué tiene León que está dando tan granados resultados!) y este chico de León nacido en Valladolid escaló los primeros planos del gran mundo.

 

Ascendió a la cúspide de la cucaña. ¿Cómo? Gateando. Su mérito mayor y la lección que nos deja este vallisoletano airado es que en una país con titulitis el país de no sé cuantas oposiciones y no sabe con quien está usted hablando Umbral ni siquiera hizo el bachillerato. Un completo autodidacta. Lo leía todo y en los últimos años de su vida se jactaba de tirar a la piscina muchos libros malos que le enviaban las editoriales. A la piscina de su dacha en Majadahonda. ¿Por qué dacha, Paco y por qué dártelas de rojo cuando todos sabíamos tus orígenes de niño de derechas? Tuvo dos golpes de genio. Primeramente, abandonando el campo de la literatura químicamente pura para pasarse a la columna de calado social y política y tener un sexto sentido pues aquella cabeza giratoria suya tan giratoria todo lo husmeaba para saber en qué dirección soplaba el viento y de esa manera situarse.

 

Carecía de una filosofía, un ideario político. Era un existencialista. Fachada de boutade de niño terrible hasta dijo en una ocasión que era un quinqui. Ana Caballé hurga n sus entresijos y encuentra que tras esa pose del "epateur" incorregible se parapeta un hombre angustiado e inseguro por sus orígenes-no conoció a su padre y a su madre que lo tuvo de soltera la llamó toda la vida tía May, alguien le insinuó cuando ésta estaba de cuerpo presente que a quien iban a enterrar era a su madre no a su tía- que sólo servía para una cosa en la vida: escribir. La pluma fue su venganza, le ayudó a superar los traumas y sus males tanto psíquicos como físicos pues contaba con una frágil salud de hierro. Vida trágica. Padre desconocido y el hijo, su único hijo, se le murió adolescente. La bondad de su corazón tuvo que disfrazarla con un aire de eterno joven malvado. Se creó muchos enemigos en este país de envidia que se alegraron de su muerte porque ocupaba mucho cacho.

 

-Paco ¿qué sería de nosotros sin los libros? ¿Sin ese terror de la madrugada de la página en blanco?

 

Un tipo listo. Con el viento de cara de sus orígenes y del destino y en una profesión donde es tan difícil sobrevivir soplaron a sus espaldas los vientos favonios de la buena suerte y acabó transfigurado en el Olimpo.

 

La última vez que le vi creo que la cabeza se le había vuelto más gorda. ¿Padecería acrocefalia? Su presbicia se había afianzado y su vista cansada se parapetaba detrás de aquellas dioptrías de culo de vaso, alto, delgado y cenceño se cuidaba mucho porque de mozo llegó a pesar cien kilos, su lengua era muda pero sus ojos seguían taladrando igual que un berbiquí. Parecía ser consciente de que su discurso valía dinero y sólo era locuaz Paco cuando le interesaba o cuando había mujeres en el grupo. La hija de Rosalía Dans y de Celso Collazo le miraba transfixa aquella tarde en el Gijón y tuvimos que huir de mesa porque el maestro no nos hacía caso.

 

Pepe Díaz el pintor comunista, a su padre lo fusilaron los nacionales pero siempre fue un buen amigo mío, en una ocasión le dijo cuatro cosas y bien dichas y desde entonces desde aquella hostia dejó de portar por el famoso café de Recoletos donde el personal iba a ver y a ser visto. Su aspiración a ser pasante y paseante en Cortes le dio resultado. Otros como Olano se quemaron. Umbral sabía cuidarse. No fumaba y contra la faringitis y los aires cortantes de Madrid como navajas lucía una chalina. Al andar desplazaba su mirada a un lado y a otro de la acera con movimientos isócronos y elegantes de jirafa. Allí donde posaba los ojos mucho le duraba el mirar decían de Enrique IV y también podría decirse lo mismo de Paco Umbral. Su golpe de vista era un taladro. Donde ponía el ojo allí la bala.

 

No era un escritor retórico ni clásico. Escribe a brochazos de la misma forma que pintan los impresionistas. La brocha era a veces gorda y otras muy fina y sutil. Hacía malabarismos con el lenguaje y tenía buen oído para las frases de la calle a medias entre la greguería y el esperpento de los dos grandes Ramones, sus padres literarios. Cela, otra de sus reviviscencias, el mejor Cela el de Puente Deume el primero, le puso música al idioma. Claro que era gallego y los de Valladolid suelen hablar más antipático. Y más duro. Raúl del Pozo el que se ha subido a su columna me parece mucho mejor escritor, más polifónico aunque haya nacido en cuenca, y tiene algo que le faltaba a Umbral: el dominio de la metáfora literaria y de la novela. Por eso el conquense se parece cada vez más a Quevedo. Su prosa no pasará.

 

En esto estribaba el poder de la literatura umbraliana: en su mirada. No escribe con la memoria sino con los ojos. Ve detalles que a los demás se les pasaban. Resultando imbatible en los cien metros lisos. Nadie le ponía un pie delante en la distancia de los dos folios y medio. Le salía un buen artículo en veinte minutos y a las once de la mañana ya había firmado cinco para diferentes revistas y periódicos de los que era colaborador de campanillas.

 

Correr el maratón es ya harina de otro costal y Umbral no es para la novela larga. Se le acaba el gas y nunca puede salir del relato unidireccional y personal. Por eso denostaba con tanta furia a Zunzunegui y a Gironella porque ellos dominaban un terreno el, de la construcción la estructura la carpintería literaria, que a él le fallaba.

 

La última vez que lo vi un par de años antes de morir parecía un Zeus que miraba cansado hacia los mortales desde el Olimpo. Él era la voluntad de escribir. Se rescribía o se contaba a sí mismo pero el arte de la literatura es el arte del simulo. Los buenos escritores son maestros del arte de la desguisa. Se pone negro sobre blanco mucho más de lo que se calla que lo que se dice. Parece que nos están contando su vida y al lector le están contando batallitas. Esto es un baile de disfraces. Umbral nunca se quitó la máscara. Buen libro por tanto el de esta catalana que hace una vivisección anatómica del umbralismo todo un fenómeno literario de la primera transición.

 

 

 

lunes, 04 de julio de 2011

MI HOMENAJE A PACO UMBRAL MI AMIGO DEL CAFE GIJON AL QUE ADMIRÉ Y DETESTÉ

Posted: 23 May 2017 02:23 PM PDT

. UNA BODA AL ATARDECER EN ALCOBENDAS



Echo de menos a Umbral. Mortal y rosa. Voy a la última página del diario donde él proyectó su última época en vividura de escritor fuera borda y no encuentro su firma. Otras plumas galanas se han subido a la columna de mi difunto amigo. ¿Segundas partes fueron buenas? En este ambiente de envidias y de navajazos que es el mundillo literario periodístico madrileño Paco tuvo muchos enemigos de esos que adulan por fuera y por dentro ocultan la puñalada trapera y émulos.
Es que fuimos muchos los que quisimos escalas su columna rostral donde él se encaramó como un César. No entró en la Academia pero conoció y supo tocar los mejores registros de la lengua castellana mejor que nadie. Creo que ha sido el mejor escritor español del siglo XX. Me cupo la honra de conocerle y tratarle aunque muy de lejos y ya dicho que lo echo en falta. I miss him Expongo aquí una foto. Estábamos en la boda del poeta Florencio Martínez Ruiz que se casó allá por el 64 en los dominicos de Alcobendas. Esa iglesia moderna con esa torre tan guay mirando a la carretera de Francia y nos retratamos a los postres.
No hubo banquete sino un "lus" que dice mi madre. Un lunch. Las bodas dejaron de durar tres días y se convirtieron en meriendas a la inglesa. Florencio se casó con la hermana de un amigo mío. Juan Antonio Pérez Mateos escritor poeta periodista de Palomero (Cáceres) y aquí está el conquense y premio Adonais aquel año Diego Jesús Gimes España la santa de Umbral, yo y él con gafas de concha negra y traje cruzado.
Era muy elegante, un dandy pero como todas las inteligencias preclaras, los espíritus delicados y mentes cultivadas que no son del montón cambia. Con Felipe volvió a colocarse la pana y la camisa de rayas. Quizás no escribió la novela de nuestra generación, un título que hay que atribuir a Jesús Torrado, autor de Las Corrupciones pero Umbral, escritor químicamente puro prosista y lírico, el azadón y la pala que excava los sentimientos de la gente de la generación del 68. es un gigante. No se queda en el estilo y la música de Cela o de Delibes que son más manieristas sino que es también letra y dice cosas con la literatura.





Es también filosofo.
Vuelvo a sus libros que me confortan para empaparme de ese existencialismo de su estructura, esas ganas de vivir en rebeldía que nos caracterizó a muchos. Paco creció y maduró con el tiempo. Nos define y nos confina. Literariamente fue el vino añejo en la tinaja. Fue a más. Cela, pongamos por caso, el posterior y aunque las comparaciones ofendan, ya no era tan bueno como el primer Cela. Se agotó.


Lo contrario que mi amigo y admirado madrileño recriado en Valladolid.
Superó a Delibes escritor oficioso y oficialista, superó a todos y con ese dolor, ese reconcomio de la muerte inesperada, que nos arrebata a los que queremos/odiamos, me desparramo por la prosa triunfal, buida, preciosista y recalcitrante como una melodía repetitiva y con algo de hesicasmo, un eje de marcha, un gozne que da vuelta, el mimbre donde ensartaba los churros el churrero en aquellas madrugadas color lila, así es Mortal y Rosa una novela sin argumento. Sólo el dolor por el hijo muerto. La levedad del ser, la futilidad del deseo. Pura masturbación mental. Encaje de bolillos. Consultas al psiquiatra. El alma del escritor que se estampa y se retuerce ante lo incomprensible de aquellos largos y tórridos veranos del 50 en que jugábamos al gua. Rememoro de la mano del maestro vacaciones con olor a espliego-entonces los olores eran más fuerte, quizá porque no había lluvia ácida ni fertilizante, quizá porque nuestro olfato no había sido acometido por las mermas de la post modernidad y todo en nosotros estaba más entero- o con el perfume del sexo en las bragas de aquella niña con la que, inocentes, jugábamos a los médicos.
Olor también a muerte. Bandas de luto en la manga de la gabardina. ¿Quién se te ha muerto? Un primo mío que no llegó al desarrollo. O el hermano enfermo que teníamos en un sanatorio tuberculoso de Guadarrama. Alguna vez subíamos desde Segovia hasta Tablada en aquel tren tranvía dos horas y media el trayecto hasta Madrid cuando no se rompía alguna furaco de la catenaria. ¿Estas bien, hijo? Sí, madre, sí. ¿Qué te traigo, qué quieres que te haga? Nada, madre; nada. Y se tendía en aquellas chaise long de la galería. Pabellón de reposo. Tranquilidad y buenos alimentos. Enfermitos con los ojos grandes y mirada ardiente. Toses y dolor al pecho escribiendo cartas de amor, la tisis categórica y la muerte en los zancajos razón de su hiperestesia y balanos encendidos caminaban por las crujías buscando a la mujer.
"Voglio una donna" (quiero una mujer) gritaba el loco desde la copa de una encina, ah Fellini las tetas de la rubia de Armacord, el despertar de los sentidos, Eros y Tanatos hermanos mielgos, Castor y Pólux a horcajadas montando el mismo caballo, los encuentros con una moza bajo el hórreo, las parejas que buscaban os escondrijos de las peñas orillas del Eresma donde nos bañábamos en la poza del bodón y espiábamos al cura del Salvador haciendo porquerías con una de sus feligresas.


Yo me la llevé al río.
Hambre de sexo, hambre de amor, que nunca fuimos tan ardientes, que nunca el sexo estuvo tan entrometido con la religión que lo reprimía. He seguido soñando con los senos de la rubia de Armacord. Esa da dos azumbres, gritó un chistoso durante una reproducción en el Montija, sesiones de cine de sesión continua donde entraban dos y salían cinco. Chist un poco de formalidad, coño, ese que se calle. Acomodador… acomodador. Adolescencia y muchos andaban mal de la caja cambios. La mala alimentación. Los desastres de la guerra. Alguna noche cuajaba la sangre en la almohada.
Algunos curaban pero la mayor parte palmaban. Por las tardes en alguno de los cien campanarios de las cien iglesias y conventos de Segovia tocaban a clamor. ¿Quién se ha muerto? Don Anacleto el lectoral de la catedral. Pues no era muy viejo. ¿Y fumaba? Poco, creo que un farias los domingos después de decir su misa. Y se preparaban aquellos aparatosos entierros que eran auténticos desfiles procesionales porque no hay ciudad en el mundo que ame tantas las procesiones como la ciudad en que nací yo. A la primera de cambio, zaca; una procesión.
Mi madre me llevaba a todas aunque no fuese Semana Santa. Me veo ahora con un cirio encendido andando medio dormido mientras berreaba el amante Jesús Mío cuando se hacía la reserva en aquellos monasterios apartados extramuros adonde iba poca gente y olía como a pescado rancio. El olor a coño. ¿Es que las monjitas no se lavaban? Se lavaban poco. Y las vaharadas de ese olor se me suben a las narices cuando repaso las novelas de Umbral. ¡Cómo lo capta Paco! Parece que tenía un radar en el bolsillo. Aquellos olores plasman una época entre estertores de penas del infierno y carne lacerada por los cilicios.
El ay no me des tormento de las saetas y los jipios del amor hermoso de las tonadilleras. Ay que me estas matando Pasión de un pueblo con alma dolorista que ni amando a Dios ni fornicando no se divierte. Que guiado por su sino trágico lo toma todo por la tremenda. Masoquismo de raíces místicas. Hay pueblos donde los hombres y las mujeres se acuestan con una sonrisa y se lo pasan grande. Aquí con una navaja en la liga y parece que sufrimos.
No me diga más: violencia de genero pero hundámonos en las raíces. Hagámonos preguntas. ¿Por qué? Pues porque el sexo se entrevera con la religión entre nosotros. Es como una montaña sagrada, no un prado ameno ni un jardín de delicias. Umbral lo explica.
Un triduo, una novena, una conmemoración y ya estaban las andas preparadas y las capas del habito, los hacheros y el báculo de la hermandad del Cristo del Perdón. ¿España ha dejado de ser católica? Si me lo preguntan por ese cabo responderé que sí y no. También la muerte era un espectáculo. No se ocultaba en asépticos tanatorios donde maquillan a los muertos como si fuesen a representar una obra de teatro, con música de fondo. Han variado las costumbres pero ¿muerte donde está tu victoria? ¿Dónde tienes tu aguijón?
La imagen que me viene a la memoria son las largas visitas al hospital de la Misericordia donde siempre había alguno del pueblo o tenían a mi abuelo Benjamín cuando le operaron de la próstata. Bajábamos en las tardes de mayo por la costanilla de los Desamparados allí donde la ciudad no había perdido su perfil guerrero senda abajo por el postigo donde yo vi una vez a un templario un monje negro con una cruz blanca y roja al pecho la albarda en la mano el yelmo y la rodela fue una visión un espectro de caballero prevenido en frontera y entrábamos en aquel lazareto limpio y pobre.
Una monja paula con la toca enorme como las alas de un gigantesco finife, aquel griñón alsaciano – san Vicente de Paúl era francés y las instituyó para curar el mal gálico y las hermanitas tenían que disfrazarse a la moda del París del siglo XVII pero el gorro aséptico les prevenía contra los humores negros de la peste y la sífilis- les daba un aspecto asexuado y epiceno.
Muchas veces me preguntaba si aquellas monjitas no serían hombres pero mi madre me dijo que algunas eran muy guapas y que una Navarra era un tipazo y le entró la vocación cuando la dejó el novio. No hay mal que por bien no venga mamá. Mi madre la pobre siempre andaba de convento en convento. Se conocía a todas las religiosas de la ciudad y mira que eran unas cuantas (las de santa Rita las de san Antonio el real las de santa Isabel, las Dominicas, las Cistercienses del Barrio las Brujas, las oblatas de la Consolación, la Reparadoras, la tira y las bajaba a visitar con frecuencia porque algunas eran de su pueblo.
Me tenían muy intrigados aquellos curas aquellas monjas con aquellos capisayos. ¿Por donde mearán? ¿Tendrán eso? Sí, mi niño sí pero ¿qué cosas preguntas? Una vez mi curiosidad llegó a tal grado que recibí una tunda porque ni corto ni perezoso a Sor Conce ni corto ni perezoso pues yo siempre fue muy decidido traté de alzarle las sayas.
Me dio a besar el rosario y yo traté de levantarle los bajos del halda que le llegaba hasta los pies. ¡Pero bueno! Niño eso no se hace. Oche. Es pecado mortal. ¿Tendría la hermanita de la Caridad el pecado mortal en su sitio o era otra cosa? ¿Y que tendrían los curas pija o crija?
No me quedaron ganas de saberlo porque la bofetada que me dio mi padre que casi me estampa contra la pared aun me está doliendo y el eco de aquella hostia resuena por los ánditos de las memorias. Sor Conce cuando bajábamos a ver el abuelo creo que me cogió ley pues mi atrevimiento la debió de hacer gracias y me daba peladillas y caramelos que sabían a rancio y a convento. Al vernos llegar por la puerta carretera que abría a un patio con una fuente en el medio coronada por un virgen de escayola ya estaba sor Conce moviendo la cabeza y riéndose.
Le caí en gracia.
-Uy que chicos más gordo qué bien se te crían, Juanita.
- Con buena leche del cuartel y buenos ciscos, hermanita.-contestaba la mi madre.
Estábamos mi hermano y yo hechos unas bolas pero en aquellos tiempos del hambre la gordura era un signo de distinción.
- ¿Cómo está el abuelo?
- Pasó mejor noche.
Le operaron tres o cuatro veces a lo burro. Que bestias aquellos galenos al meterle la sonda pero no fueron capaces los urólogos de aquellos tiempos de erradicar su adenoma.
-Es que, Benjamín, tienes la próstata como la de un caballo. Salió bien de aquella y cuando le dieron de alta se fue directamente a una tienda de objetos religiosos que había en la Calle Real y compró un resucitado. Con él al hombro en el coche de línea se presentó en Fuentesoto. Lo regaló a la iglesia y mandó decir una misa a don Frutos de acción de gracias. Era un espejismo. El maldito adenoma siguió minando su paquete intestinal y sobrevino la anacrisis. Yo dormía en su misma alcoba y me dejaron al cuidado para alcanzarle el orinal o el botello cuando le entraban ganas de orinar. Fui testigo de su pasión y muerte. Hasta Dios me dio la gracia de asistir a su agonía. El abuelo debía de ver cosas en aquel trance pues con malo tregua se santiguaba. Y santiguándose entró en la vida eterna. Era una tarde calurosa de julio. Bahmontes había ganado la vuelta a Francia. Asistí de monaguillo al entierro.
El cura Saturnino el de Castro dijo las preces de mala gana y las moscas revoloteaban alrededor de la caja mientras entonamos el "Libérame Domine de morte aeterna" pues fue un verano de muchas moscas y de mucho calor.
A mi abuelo lo amortajó mi tía Dominica que era la santera de Fuentepiñel atándole las manos y los pies con un cordón de siete nudos. ¿Qué significaban los siete nudos de aquellos cíngulos? Un salvoconducto para el Paraíso. Los siete dolores de la Virgen. La credencial. Benjamín llegaba bien preparado y san Pedro no debió de vacilar en dejarle franca la puerta al buen labrador castellano después de su calvario.
-Pasa pa adentro Benjamín que te lo has ganado-debió de decirle el portero del Paraíso el señor san Pedro cuando aterrizó por aquellas alturas mi abuelo.
Tres años en un grito por culpa de aquella maldita próstata. God spare me. Sor Conce tenía un rosario de cuentas muy grandes, cantaba jotas de la Ribera que daba gusto escucharla y era todo una real moza. Medía casi dos metros y luego con aquella toca de las Hermanas de la Caridad tenía que entrar por las puertas de medio lado. Aquello no era una toca ni un griñón; era un paracaídas. Hermanita ¿va usted a la guerra con ese paraguas blanco? La decía el capitán Camilo que había luchado en el otro bando y no creía mucho en estas cosas de Dios y la religión y ella contestaba:
- Sí señor Camilo voy a la guerra del amor de Dios.
- Y entonces ¿por qué no se echa usted novio?
- Con el que tengo me vale. Pero rece, Camilo, rece para que el Señor le dé presencia de ánimo y una buena muerte.
- Se me ha olvidado hermanita.
El bueno de don Camilo se tapaba la cara con el embozo. Acaso lloraba. Santa María Madre de dios.
-Ve como sí que se acuerda.
Se daba media vuelta sor Conce y el bueno de don Camilo hacía gala de sus ideas. Entonaba el himno de Riego. Si los frailes y curas supieran la palaza que van a llevar. Japuta… japuta.
Tengo muy grabadas aquellas cosas que sucedieron en mi infancia. Sor Conce arrastrando sus peplos sus velos y sus tocas por los pasillos que estaban tan limpios que en ellos se podían comer sopas y entrando por las puertas de medio lado por causa de su inmenso gorro.
Fue un acto de caridad la reforma del Concilio que visitó a las Hijas de San Vicente de Paúl de corto otorgándolas una indumentario más funcional pero el hábito sigue siendo feo con esa toca en ángulo recto y sustituyendo el azul por el negro. Aunque dicen que el hábito no hace al monje, a la monja.
O ¿sí?
En España se quiso siempre mucho a esa Orden francesa que no la hubo ni tan militar ni tan militarizada. Franco al que asistieron en el hospital de sangre de Melilla y le salvaron la vida cuando le pegaron el tiro en el vientre mandó que hubiera una comunidad de esta Regla en todos los hospitales militares y es del de Carabanchel donde murió mi padre y del de Segovia donde estuvo mi abuelo que yo las recuerdo. Cuantos soldaditos murieron en sus brazos.
Caminaban por la crujía entre las camas blancas con mucho garbo con sus cofias esotéricas y las haldas que les llegaban hasta los pies. Debajo del delantal muchos cosas podrían caber: unas tijeras, la jeringuilla de morfina, el tarro de piramidón, la última carta del novio que la dejó, el detentebala del sobrino al que mataron en guerra y hasta los caramelos y bombones que me regalaba la sor y que sabían muy ricos aunque revenidos y con olor a monja. Los libros de Umbral que es uno de esos escritores tan sensuales que escriben como les da la gana hasta con el olfato me devuelven aquel tiempo que se fue. Traen un perfume alcanforado de cuarto de atrás y de pensión con patio de luces Estoy seguro de que no pasarán porque son definitivos y definitorios de una época de un tiempo en que todo cambió hasta la toca de sor Conce que el Vaticano recortó.
Lamento que Umbral, no lo sé, perdiera la fe. Decía glosando a Sartre diciendo que Dios es el silencio de los hombres. A mí me parece todo lo contrario. Dios es elocuente y sigue hablando a Abrahán desde la zarza.
Claro que para escucharle hay que estar atento y tender no los oídos de la carne sino los del alma. Mientras seguimos sumidos en la paradoja pues vivir y morir es una contradicción. Extrañamos a Umbral poeta puro, escritor de raza, en este melonar sembrado de patatas y de espantapájaros. Tendría que hablar del amigo Pérez Reverte el espadachín, una fábrica de churros a refritar un troquel de acuñar moneda y de hacer billetes. Que a Umbral no le llega a los zancajos.
Tiene el síndrome de los de Pueblo que Emilio Romero los malcrió y les hizo una especie de perdonavidas y de delincuentes. Nunca entenderán al escritor neto químicamente hablando. Ellos son políticos del lado que sople el viento pero ese tema lo vamos a dejar para otra día
izquierda a derecha Diego J. Jimenez, España, Antonio Parra, Paco Umbral en la boda de Florencio


EN LA FOTO DE IZQUIERDA A DERECHA DIEGO JESUS JIMENEZ POETA DE CUENCA Y  PREMIO ADONAIS, ESPAÑA, ESPOSA DE PACO, ANTONIO PARRA, Y PACO UMBRAL

Posted: 23 May 2017 01:24 PM PDT

TESTAMENTO DE Dª URRACA
 



Que a los moros por dinero y a los cristianos de gracia… callades hija callades no digais tales palabras que la mujer que lo dijere bien merecería ser quemada. Este dialogo creó una semblanza de una princesa castelana creo que fue la primera feminista de la historia de España. Lo hago con quien me apetece y porque me da la gana. Asustado el buen rey don Fernando escuchaba a la muchacha que se resitía a ser preterida y minusvalorada. Era allá `por el siglo XII y las de Podemos no eran ni siquiera un guiño en el ojo de su tatarabuelo.



De todas las maneras este hermoso poema injerto en el drama las Mocedades del Cid es todo un canto a Zamora la bien cercada por un lado la cerca el Duero y por otra peña tajada. De allí proviene el ínclito Pablo Iglesias y de allí era Rufo Gamazo y Mostaza y otros amigos míos que se me han muerto como Agustín García Calvo. El parlamento entre la infanta, el Cid Campeador que saca la cara por la princesa y el rey Fernando cuando hace sus mandas. A Sancho le deja Castilla a don Alonso León a don García Vizcaya “ y a mí porque soy mujer me dejáis desheredada siendo, padre, vuestra hija, siendo de Castilla infanta habré de ir de tierra a vender mi cuerpo como una mujer errada”… allá respondió el rey con tiernísimas entrañas dando aljófar de los ojos a la plata de las canas (bellísima imagen de un rey viejo que llora) “callades, hija, callades, no digais tales palabras aquella que lo dice merecería ser quemada; pues allá en Castilla la Vieja un rincón se me olvidaba; Zamora tiene por nombre Zamora la bien cercada y aquel que se la quitare mi maldición sobre él caiga… todos dicen amen, amen, pero tú don Sancho callas.



La pieza es toda una joya de nuestro teatro del siglo de oro. Guillén de Castro como una acuarelista de la época imprime energía y velocidad a la acción.  Esta comedia contribuyó a la glorificación de Rodrigo Díaz de Vivar como héroe epónimo de la historia de España. Un teatro que debiera representarse en todos nuestros colegios.



Los personajes no son de cartón piedra sino que viven con fuerza. Protagonista el Campeador y deuteragonista doña Urraca y la mora zaida se enfrentan a su destino. la mentalidad del héroe de los Cantares de Gesta y la de los de Kafka o Galdós no han variado demasiado. Se enfrentan a las mismas situaciones.



La trama se construye sobre la invicta Zamora la bien cercada. Al morir Fernando I hizo un reparto inequitativo a tenor con la costumbre arraigada entre los godos del derecho de primogenitura: A García Galicia y Vizcaya, a Alfonso León y Asturias pero Castilla que era la parte del león lega en heredad a Sancho; la pequeña ciudad de Toro y Zamora son para sus dos hijas Elvira y Urraca “a mí por ser mujer me has dejado, padre, desheredada”. El eco del lamento de doña Urraca, enamorada precisamente del de Vivar resuena a lo largo de la historia española.



Por encima de estas arbitrariedades está el honor y la lealtad representado por el Cid Campeador que sirve a su rey rey caiga quien caiga. Durante el cerco de la ciudad castellana mediante un ardid el traidor Bellido Dolfos entra en el campamento del monarca y conduciéndolo a un descampado cerca de la muralla cuando Sancho va a hacer una necesidad fisiológica.



Bellido Dolfos ha pasado junto con el obispo don Opas como símbolo de la felonía y de la traición que son parte también de nuestra historia. Lo mata por la espalda y huye a la plaza de Zamora gobernada por doña Urraca. Don Sancho se puso a hacer sus necesidades detrás de un valladar cuando le segó la cerviz el venablo de Doldos. Sin embargo, la carga dramática de la obra se fortalece con escenas como la visión que tuvo don Sancho antes de morirá cuando se le aparece su padre muerto y le reprocha su desobediencia. “pagaste hijo amores con desdén y lealtades con engaños”. Van implícitos en el argumento los amores de la infanta hacia el Cid y el de Alfonso VI con la mora Zaida hija de Miramamolín que le da hospedaje en Toledo.



Se trata pues de una novela fronteriza en la cual no se maldice al Islam sino que se enaltece el valor de aquellos reinados taifas a los que Rodrigo sirve — es un soldado de fortuna que peleando gana su pan y lo mismo lucha contra los moros que contra los cristianos— y tal galardón es todo un paradigma didáctico que hoy se desdeñaría por “impolítico”. Hay versos triunfales como “helo, helo por do viene el infante vengador” que nutren la rica savia heroica de nuestro romancero. Se insertan consejos que son perlas “no hay corona segura ni tiara” el buen rey don Sancho fue victima de la deslealtad a la palabra dada a su progenitor el cual lo maldijo. “Reto al agua, reto al vino. Reto a chicos y grandes. A las mujeres y a los niños. A los muertos y a los vivos. A las aves de los vientos y a los peces de los ríos". Alfonso le regala a la mora Zaida estos versos: “ tú fuiste después de los cielos gobierno de mi albedrío… tú serás reina de España” y la princesa mora contesta: “con ser tuya me contento”. El repto o duelo entre el Cid y Arias Gonzalo recuerdan pasajes de la Ilíada entre Aquiles y Agamenón. El hijo del infanzón frente a los muros de Zamora alcanza proporciones homéricas. Dolfos murió arrastrado por la cola de una yegua. Lo hicieron cuartos. Aquella Castilla no pagaba traidores. El mismo grandioso tono de tragedia griega alcanzan las maldiciones que profieren los personajes durante el duelo: “Abarcas traigan calzadas y no zapatos de lazo, villanos te hablen, Alonso, que no fijosdalgo, de las Asturias de Oviedo que no sean castellanos. Ojala te maten con cuchillos montañeses que no con puñales dorados y capas traigan aguaderas que no de contrai delicado y sáquenle el corazón por el siniestro costado si fuiste y si consentiste en la muerte de tu hermano. ¿Juraslo así? Así lo juro y es testigo el cielo santo”. Excelsa parrafada. Guillén de Castro escribe: Colérico el rey le ha mirado. El Cid parte al destierro Con unos cuantos vasallos”.



Es el formulario del juramento de Santa Gadea. El Cid perdió el hogar, sus lares, su mujer y sus dos hijas pero su honra quedó incólume. Telón.

ATENTADO DE MANCHESTER. EL SEÑOR NOS LIBRE DEL ESPIRITU DE FORNICACIÓN QUE IMPERA EN EL OESTE

Posted: 23 May 2017 11:21 AM PDT

ES LA HORA DE LA BESTIA YA LO HEMOS DICHO. OCIDENTE TAMBIEN ES RESPONSABLE.



AB SPIRITU FORNICATIONIS LIBERA NOS, DOMINE. Y es la nueva musica del pop de los cantantes a lo Rolling Stone una de las razones por las cuales ocurren estos horribles atentados. El Islam es la azagaya o azote con el que Dios castiga los pecados y perversidades de la cristiandad. MEJOR QUE PONER VELAS EN LA CALLE ARRPENTIRSE Y CANTAR LAS LETANIAS

SAN NICOLAS DIVINO ¿UNIRÁ A LAS IGLESIAS DE ORIENTE Y OCCIDENTE?

Posted: 23 May 2017 04:04 AM PDT

Las reliquias de san Nicolás de Bari han salido por primera vez de la ciudad italiana donde permanecieron guardadas 950 años para ir a ser veneradas a Rusia. Ayer se celebró una misa de media noche en la catedral de Cristo  Salvador celebrada por el patriarca Cirilo y al que asistieron multitud de fieles y clerecía. Estaba presente un embajador del Vaticano. San Nicolás misericordioso es muy venerado en Rusia. ¿Podrá conseguir lo que hasta ahora parecía imposible: allanar las diferencias que han tenido a Roma alejada del Bizantino más de diez siglos? Con el papa argentino ello parece difícil pero Dios con el apoyo del misericordioso obispo de Esmirnio lo puede todo. La urna con los restos mortales del santo estarán expuesta a la veneración de fieles y peregrinos en Moscú y Petrogrado hasta últimos de julio

TRUIMP ES UN CEPORRO Y ENCIMA NO SE LE EMPINA. DESASTRE EN LA

Posted: 23 May 2017 03:29 AM PDT

EDL 
Krise im Weißen HausWie wir Trump loswerden

Im Weißen Haus stimmt nichts mehr: Alle außer Donald Trump verachten den US-Präsidenten, der weder intellektuell noch moralisch in der Lage ist, das Land zu führen. Es gibt fünf Wege aus der Misere.
Trump im Oval Office
AP
Trump im Oval Office
Donald Trump ist nicht dazu in der Lage, Präsident der USA zu sein. Er ist es intellektuell nicht: Er versteht die eigenen Aufgaben und die Bedeutung seines Amtes nicht, er liest nichts, nicht einmal Akten oder Geheimdienstberichte, und er hat keine Ahnung von den eigenen Themen, trifft halt mit wüsten Anweisungen launische Entscheidungen.
Und moralisch ist er es sowieso nicht: Trump ist ein hundertfach überführter Lügner, Rassist, Betrüger. Man zuckt beschämt zusammen, wenn man solche Sätze schreibt, so dröhnend laut sind die Wörter. Aber genau diese Begriffe sind die korrekten für Trump, und es zählt zur Aufgabe von Medien, nicht müde zu werden, sondern zu sagen, was ist: Trump muss aus dem Weißen Haus entfernt werden. Schnell. Er ist eine Gefahr für die Welt.
Trump ist ein miserabler Politiker: Er entließ den FBI-Direktor, weil er es konnte. Der Typ war ihm halt auf die Nerven gegangen mit seinen Ermittlungen gegen Trumps Vertraute. Der Typ hatte sich geweigert, Trump Treue und Loyalität zu schwören und auch, die Ermittlungen einzustellen - James Comey musste weg.
Trump ist zudem ein miserabler Vorgesetzter. Seine Leute erfinden Ausreden für ihn und lügen für ihn, da sie es müssen. Dann aber wacht Trump auf und twittert, dass alles doch ganz anders gewesen sei. Ihm ist egal, dass sein Sprecher, sein Außenminister und sein Sicherheitsberater gerade erst dementiert haben, der Präsident habe den Russen, ausgerechnet, Erkenntnisse verraten, die von Israels Geheimdiensten, ausgerechnet, geliefert worden waren. Trump twittert: Doch, doch, das habe ich gemacht, weil ich das darf; ich bin nämlich der Präsident.
In diesem Weißen Haus stimmt nichts mehr: Inzwischen sind alle dort mehrfach bloßgestellt worden; nun verachten sie einander, und alle außer Trump verachten Trump. Und darum, nach nur 120 Tagen, erleben wir eine amerikanische Tragödie und sehen fünf mögliche Lösungen.
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FENOMENOLOGÍA. TODO CUANTO PASA EN LA VIDA TIENE SENTIDO

Posted: 23 May 2017 03:05 AM PDT



Tilman Allert wird siebzigNichts im Leben ist trivial

Ein Schuss philosophische Anthropologie und etwas Phänomenologie: Zum Siebzigsten des Soziologen Tilman Allert, der einen Blick für das hat, was sich gerade abspielt.
12.05.2017, von LORENZ JÄGER
© MATTHIAS LÜDECKEBlick fürs Große und für Details: Tilman Allert.
Aus Theorien werden Geschichten: So kann man die Entwicklung von Tilman Allerts Generation versuchsweise charakterisieren. Eine Metamorphose, bei der doch der ursprüngliche theoretische Impuls dieses Soziologen nicht einfach verlorenging: Erkenntnis bleibt das große Genuss- und Rauschmittel der Intellektuellen, ja, sie steigert ihre Leistung so sehr, dass man ihr die theoretische Anstrengung und Eifersucht nicht mehr ansieht. Es scheint dann, als wäre nur gerade von diesem und jenem die Rede: von einer Bahnfahrt, vom Tomatensaft im Flugzeug, von einem Jil-Sander-Kleid und einem Zoobesuch, von einem Mann, der „guten Tag“, und von einem Teenie, der „genau!“ sagt. Eine „erzählende Philosophie“ hatte sich Schelling erträumt, bei Tilman Allert beobachten wir eine erzählende Soziologie. Und plötzlich baut sich aus dem Mosaik all dieser verspielten Szenen und Dinge: Deutschland.
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Man braucht für solche Beschäftigungen eine gespannte Wachheit; einen Blick für das, was sich gerade abspielt; nichts darf man für trivial halten. Im vergangenen Jahr hat Tilman Allert in dem Buch „Der Mund ist aufgegangen“ die Geschichte seiner Kindheit und Jugend im Spiegel der Genüsse aufgefangen; die fünfziger Jahre steigen, wie durch eine Madeleine heraufgerufen, aus der Tiefe der Jahre und stellen sich mit ihren Namen vor, wie sie damals dem Kind begegneten: Nappo, Maoam, Vivil, und der schlimme Lebertran ist auch dabei. Dafür braucht man nun doch mehr als eine Soziologie, nämlich einen Schuss philosophische Anthropologie (Allert ist ein großer Kenner von Helmuth Plessner) und ein paar Spritzer von der sinnlicheren, den Genüssen näheren Phänomenologie von Franzosen wie Maurice Merleau-Ponty.
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In Lübbecke wurde Tilman Allert geboren. Die abenteuerliche Geschichte seines Vaters Mikail Allahwerdi, der aus Aserbaidschan nach Deutschland gekommen war, um Arzt und unter dem Namen Allert ausgerechnet im September 1939 Deutscher zu werden, hat er in dieser Zeitung mitgeteilt (F.A.Z. vom 26. Februar 2011). Der aserbaidschanische Großvater väterlicherseits war Bäcker; so früh also wurde schon für den aufgegangenen Mund gesorgt, obwohl die Anthropologie der oralen Genüsse noch fernlag. Allert ist emeritierter Professor für Soziologie und Sozialpsychologie in Frankfurt. Die Theorie mündet nicht nur in Erzählung, sondern auch in ein enormes bürgerschaftliches Engagement – so, als müsste dieser Mann persönlich zeigen, wie Gesellschaft entsteht und sich erhält. Heute feiert Tilman Allert seinen siebzigsten Geburtstag.

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