2026-05-06

 SOLEDAD GALLEGO DIAZ INFORMAR NO ES ACOJONAR NI SER LACAYO DEL PODER


Fallecida ayer septuagenaria yo sería un canalla si me pusiera a despotricar contra este mujer alta fuerte, una “mullerona” con gafas y mirada penetrante de jefa, pues conservo la carta de despido firmado por ella. 

No es decente hablar mal de los muertos porque ellos y ellas iniciaron un camino el de la laguna Estigia que hemos de seguir todos. 

Queronte aguarda pero yo no cohonestaría el tributo que le brida hoy EL PAIS en la cubierta y una serie de semblanzas a cuatro columnas en el interior porque el periodismo es una profesión humilde y ahí es donde resbalan los monstruos sagrados. 

Sole fue una de las afortunadas que ficharon por el País después de haber pertenecido a la Prensa del Movimiento después de fraguarse en el periodismo de agencias del cual yo también provengo. Otros no tuvimos tanta suerte. 

Gracias a Adolfo Suarez pasamos a la Administración como laborales una, limosna para no morirnos de hambre.

 En mi caso, que había cubierto las corresponsalías más caras y prestigiosas Londres y la ONU─el súmmum bonum de esta profesión que ahora nadie me reconoce─me quedé con el culo al aire. Fueron tiempos muy difíciles. En los ministerios los funcionarios de carrera nos miraban por encima del hombro:

─No habéis pasado las oposiciones. Eres laboral

Esa frase había me llevaban los demonios al oirla.

Mi sueldo se redujo en un 60%, y tenía una familia que mantener, pero los que cobraron la indemnización cuatrocientas mil pesetas quedaron peor.

 Más de uno se suicidó o enfermó de cáncer. Yo resistí con mi estamina característica. 

Un periodista sin periódico es una puta mierda, pero aprendí a escribir hasta en las paredes y plasmar mis pensamientos en las puertas de los retretes. 

El fallecimiento de esta colega me ha recordado la infelicidad de aquellos tiempos y aquella fatídica carta que me escribió. Una puñalada. Consecuentemente, no puedo entrar al albur Dios me libre del día de las alabanzas de los que la señalan como una Arquitecta del nuevo periodismo independiente. De independiente nada, señores míos. Una trepa.

El País por más que sea el mejor periódico que se edita por estos tesos ─es como el ARRIBA al revés, y lleva el sello del periodismo de PYRESA─ se ha convertido en el BOE. Es la voz de su amo, el portavoz de las fuerzas oscuras. 

Todo lo contrario de lo que yo aprendí entre los anglosajones de defender al pobre, al oprimido, al underdog de los zarpazos y bocados de los de arriba.

 Para mí esta profesión un desahogo que encontré en Google tiene que tener cierta altura intelectual, de hermandad con las buenas letras, en desdén del pesimismo y adherido a una tabla de salvación moralizante. Informar no es acojonar. 

Es esa “compasión” que yo aprendí en Fleet Street el arte de informar aprovechando con una gota de humor escéptico compadeciendo a la condición humana. 

Sin embargo, la Soledad Gallego Díaz y toda la peña se abroqueló en la defensa del nuevo Régimen. En ese caso la prensa deja de ser el Cuarto Poder para adquirir el título de la Voz de su Amo. 

Yo la traté poco, pues estaba en el extranjero. No obstante, algunos compañeros decían que era temible cuando montaba en cólera que le gustaba el vino y las mujeres.De nimis non curat praetor, ya lo decían los romanos. Nadie es perfecto. Un cierto tribadismo sáfico se puso de moda en aquellos tiempos de bolleras a mogollón. 

Uno la mete donde puede y donde le dejan, decía mi abuelo. Lo malo de esta nueva deontología jornalística es que no eres tú, no eres libre, eres un lacayo del señorito mandamás.

Sole, que la tierra te sea leve. Descansa en paz. Se acabó la lucha.


miércoles, 06 de mayo de 2026

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