Posted: 13 Aug 2018 02:24 PM PDT Buenas tardes he pasado besando el jarro y de chachara con los de mi cuadrilla en el poyo sentado de la puerta milenaria de la bodega de mi abuelo Severiano. Vinum bonum laetificat cor hominum. Diois mio como pasa el tiempo ![]() si vais por Membibre de la Hoz no dejeis de hacer una visita a este monumento a Baco el consolador ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 13 Aug 2018 03:16 AM PDT CUATROCIENTOS DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO A LA SOMBRA DEL GRAN INQUISIDOR. OVIEDO & THE SPANISH INQUISITIONAntonio Parra Sol de junio en Vetusta trazando sombras claras e impertinentes pero el sol de Pascua en tarde de domingo. El Fontán vacío en la cuadrícula de muy aseada plaza. Ya no huele a berza como antaño. Aquí en el siglo XVI hasta las verduleras sabían de teología. Y esos soportales por donde vaga el fantasma pícaro de Tigre Juan ese personaje que nació fruto de la pluma de Pérez Ayala hijo de la ficción y nada más real para definir al viejo Oviedo, Oviedo liberal, el de Alas, Buylla. Posada. Sela, Altamira, el mismo Ayala, Palacio Valdés que también estudiara en el viejo Caserón, o Tuero, un heterodoxo, otro incomprendido. Aquí se juntan en triunfal vértice todas esas plumas que abrieron cauce en la vividura literaria de los que amamos a esta ciudad. Sin embargo hay otro Oviedo que no presta tanto. Es el Oviedo del Inquisidor al que Clarín fustiga con su sarcasmo triste y a la vez jovial en su Regenta, epítome de esa España a la que amamos porque nos disgusta (José Antonio Primo de Rivera). Aquí no hay que matar a nadie. Cabemos todos y que cada cual se lama sus propias heridas donde pueda y donde le dejen. Es necesario la discrepancia del pensamiento[1]porque la verdad no es un bloque ni es total. Hay aristas y recovecos, intríngulis que se le escapan a la Escolástica. El viejo caserón que fue alma máster de esta joven universidad (bueno sólo unos cuantos lustros más que la Biblia Políglota alcalaína de Cisneros del que toma la idea su fundador, Fernando de Valdés, paje del cardenal que conqistó Orán) tiene un aire monolítico y escolástico y fue semillero de ergotistas que se consideró en posesión de la verdad y a los que critica Feijoo que hizo su crítica a la cristiandad a poca distancia de este lugar en el monasterio de los benitos y dice: " siempre las mismas voces resonando en los paraninfos y en las aulas con los mismos argumentos. No se puede entender el mundo como si fuera un silogismo, nadie puede arrogarse la potestad de poseer la verdad". Ay Feijoo, otro ovetense que vino de Lugo, esgrime la demoledora piqueta en su Teatro Critico contra Santo Tomás Suárez, Scotto y demás. Me gusta ese Oviedo liberal con esa sorna o sentido del humor o ferrete que sólo gastan los ovetenses y los coruñeses. Cuajado en patriotismo español para bien o para mal. En esta plaza surgió la primera junta que se alzó 1808 en armas contra Napoleón y partieron algunos de los jurisconsultos de las Cortes de Cádiz. Riego compuso su himno total algo arisco aunque se pasó tres pueblos con lo de los curas y los frailes supieran la paliza que van a llevar... Hombre ya va dicho aquí no hay que matar a nadie. Y aquí enseñó historia de España y aquí tuvo su cátedra en este mismo caserón don Claudio Sánchez Albornoz otro ovetense de Ávila cuya versión de la historia de empaña ese enigma histórico sobre todo la de los siglos medios nadie superara pero también lo pasó mal. A la tesis se le contrapone por estas lindes la antitesis. Este es el país del digotelo yo, del de la real gana y lo dijo Blas punto y redondo. Se argumenta desde lo visceral con argumentación ad hominem del me cae mal o me cae bien. Para el español lo importante a veces es el semblante. Más que la pulpa la cáscara. Por eso nos hemos dado esos batacazos históricos tan sangrientos tan terribles. ¡ Que se le va a hacer! Con estos bueyes tenemos que ir a arar. Lo que no quita para decir que por ese puñetero atavismo que los españoles llevamos dentro hubo mucha gente que lo pasó mal. Estuvo en prisiones o en el exilio. Quevedo. Fray Luis, Carranza, los Moratin, el propio Jovellanos que aunque sea gijonés encarna el espíritu y talante de mi Oviedin del alma (trece años en el castillo de Bellver por culpa de un cabrón y arribista como era Godoy y don Francisco de Quevedo cinco años en San Marcos en una mazmorra por meterse con los jesuitas amigos del conde duque de Olivares uno de esos mandamases caciques que produce con tanta frecuencia nuestra historia fraguada en el caudillismo y las recias personalidades y Góngora porque se hizo el loco y se fue a cantar viseras a la Mezquita de Córdoba que, si no, también lo meten mano los corchetes de la Inquisición. Y Fray Luis de León que comparte con el anterior la primogenitura de la poseía española todo un lustros en la trena de los mangas verdes en Cuenca. “Aquí la envidia y la mentira – se queja el vate al que devolvieron la cátedra de Salamanca decíamos ayer- me hubieron preso. Dichoso el sabio que se retira de este mundo malvado y con pobre mesa y casa y soledoso con solo Dios se acompasa y vive ni envidiado ni envidioso”. Al primado de Toledo lo aprehendieron en Torrelaguna el pueblo de Cisneros y fue habido por escribir no sé qué catecismos como un vulgar criminal y eso que ostentaba el capelo de la mitra primada de Toledo, su corte dispersada y sus bienes, coches y mulas pignorados y al retortero “por lo que quisieran dar”. Había firmado la orden de apresamiento ese señor que se sienta adusto en ese trono y ofrece su cabeza a las intemperies. Dejemos que caguen sobre sus barbas las palomas. Sic transit gloria mundi. Es para ponerse a pensar este atavismo de los españoles que se hacen la vida imposible unos a otros del que se quejaba el Cid que buen caballero y Castilla hace los hombres y los deshace y es determinante de esa melancolía interior, ese ensimismamiento del alumbrado o del dejado en su torre de marfil y de esa huida hacia el campo, tan importante para entender lo mejor que se escribió en las letras castellanas. Y que brota también en el estro del duque de Rivas cuando poetiza lo mismo que Fray Luis en su Beatus illey Góngora en su “ande yo caliente ríase la gente curen otros del gobierno del mundo y sus monarquías” en este otro verso cincelado en la más grande inspiración: “un ángulo tranquilo me basta entre mis lares un libro y un amigo, un sueño leve que no perturben deudas y pesares” Son ideas que reflejan el desistimiento de la idea imperial del retiro a Yuste que fue la huida a Canosa del emperador Carlos V el cansancio de España del intelectual perseguido. A Sánchez Albornoz Franco le secuestró su biblioteca y tuvo que marcharse a Argentina. Castiella face los omes.. y los desface. Aquí siempre hubo mucho exilado interior. Bajo los aleros de este caserón que es hoy se cobijan esos pujos de intolerancia y de envidias y malquerencia, tan poco cristiana, que tanto se ha dado entre nosotros los católicos a machamartillo. Algo para hacer meditación y luego entonar un mea culpa. Nie immer. Never again[2]. Porque contra estos muros también fusilaron al hijo de Clarín, catedrático de este claustro. Su culpa pensar por su cuenta y llamarse Leopoldo como su padre. Dios mío a veces este país me da mucho miedo. Tarde de domingo. Es primavera. Piedra rija y caliza. Puertas nieladas y dintel blasonada con el petaso y el cordón arzobispales como escudo de armas. Esto era un seminario conciliar, oiga, luz de Trento sí, pero un seminario de curillas no más; lo de la universidad viniendo después le vino grande al viejo caserón. Me cruzo con la mala sombra del Great Inquisitor[3]y me acuerdo no sé por qué de Dostoyevsky y de la spanish Inquisition y de la madre que la parió. Clarín la emplaza en Vetusta y a lo mejor creyó que el arcediano Fermin de Pas no era otro que una metempsicosis de Fernando de Valdés. Derríbenme a ese obispo de ese pedestal por dios. Pero es pedir peras al hombro. Rain in Spain. Un acertijo. No. No es un acertijo sino el barrunto del mal fario que a veces nos acompaña. Quemar herejes, destruir al otro es un deporte nacional. Hoy la Inquisición es más fuerte que nunca aunque no haya braseros Pero se capa el pensamiento de una forma más solapada, más sibilina, más sutil. Hay inquisidoras y esas tienen mucho más peligro. Ya las brujas no van al quemadero. Se sientan en las sillas curiles con sus culos en pompa de los dicasterios y administran feminismo en cápsulas y al paso se desahogan de sus frustraciones poniendo las banderillas negras a los mihuras. Se ha iniciado la caza del macho. La Vixen por las tardes víbora-vibora empuñan el escobón y la balleta por los pasillos, espías por las rendijas y recibe ordenes de la Lorenza que era del gremio de las fregatrices y le pusieron los galones de sargenta hujier se los puso a título condecorativo don Felipón. Se sienta en su cuchitril como un trono o en una cátedra con los galones meritorios que les regaló el Felipón y sus pantalones del uniforme oficial. Nunca se pondrán una falda. No pega golpe en todo el día. Está simplemente expuesta y vigila las entradas y salidas de la puerta giratoria. Manda más que una ministra. Se te subieron a las barbas, Verumtamen pero dejales hijo que ellas sola se irán. Es la frase hecha para espantar a las brujas Los humos a la fregona pero nada de particular tiene la cosa. Estamos en la época de Acuario. La Ramplonería encaramada derrocó a la Excelencia. Manda lo vil y la bazofia. Del rey y la inquisición chitón y tenemos la inquisición otra vez y ministerios de la Verdad. La razón ha sido suplantada por la Sinrazón del ir tirando. Jaque mata al amor. Aquí somos muy solidarios sobre todo con el extranjero mientras al prójimo lo hacemos trizas. Rimbombantes y cáusticos, los españoles habitamos el país de los sambenitados. Otrora cultivamos la excelencia pero nos volvimos ramplones. Soeces. Mangas verdes del Santo Oficio pardo el capillo a la vista, cuadrilla en lonrtanza de corchetes y rufianas a los que hicieron gobernadoras de Ínsulas baratarias y se dan una importancia que no veas. No hay peor pulga cojonera que la que se sube al lomo de un elefante. Desde allí pica y pica. Los inquisidores generales no van en mula como antaño sino en un cuatro ruedas que chupan gasolina al por mayor. Héticos y de buen porte ya no lucen las barrigas de antaño, políticamente incorrectas, y se peinan con gomina, lucen en los salones. ¡ Católica y cruel majestad! Nos abruma la culpa de haber puesto en marcha los engranajes del Tribunal de la Fe. Hemos interpretado el catolicismo como una secta y así nacieron los jesuitas y el Opus Dei y ese morbo anda algo encapsulada en el alma nacional en este país de conversos y de relapsos y de gente acomodaticia. Ahí nos las den todos. No es lo que se dice un timbre de gloria el haber apadrinado el jesuitismo que pasa por sinónimo de doblez. Por mucho que Menéndez y Pelayo otro de los españoles grandes fascinado por tan complejo fenómeno de los heterodoxos que tanto se dan entre nosotros y habrá que aceptarlos, nunca quemarlos. Tanto embuste, tanta crítica, tanta pasión por hablar en nombre de Dios para justificar nuestros egoísmos. Monseñor Escrivá de Balaguer le enmendó la plana al de Loyola. Pero resolviendo el dilema del Rey Temporal y el Rey Eternal con los 999 preceptos que son un 666 al revés. Tiene mucha miga la cosa. ¿A quien quieren adorar estos monjes laicos que consideran a la Iglesia como un centro de operaciones financieras.? ¿Al santo por la peana? ¿A quien quieren engañar? A Jesús el Rey eternal no. Desde el Campillín y por la Corrada del Obispo donde fusilaron a tantos durante la guerra civil paso a escape sientiendo el tremor espeluznante de los fuegos fatuos. Son las victimas inocentes que me gritan por qué por qué y en el grupo veo una mitra desmochada y aherrojada en Toledo durante más de dos lustros que enarbola el báculo evangélico del pescador frente a la estatua de su verdugo que también tuvo sede en Sevilla y se sienta ahora en esta estatua del patio de la universidad muy galán y como si no hubiera pasado nada. Don Fernando al fin y al cabo era un martillo de herejes y se pasó media vida intrigando y haciéndole la rosca a Felipe II. Auto de fe de Sevilla día tristísimo de 1558. chamuscaron a un italiano el Duque de Sesos y a una cuadrilla de frailes y monjas. El Rey asistió al lamentable espectáculo. El que firmó la orden fue este obispo asturiano de Salas que ahora se sienta en efigie. Corramos un tupido velo. Murieron mártires de su fe. Pero el odio, ese odio de los clérigos algo amariconado y egoísta, clerigalla infernal, fue la circunstancia determinante de su tormento. Las ideas religiosas o políticas eran lo demás. Aquí se asesina por motivos mucho más viscerales y personales. La política y la religión fueron puertas excusadas por donde se escapó el desahogo. España tan católica como cruel. He sentido en más de una ocasión la baba y el aliento apestoso de las podencas de la jauría inquisitorial en los talones. Pobre España. Ha cambiado mucho pero seguimos teniendo un heredero de aquel Felipe IV que dicen que no gobierna aunque reina y manda bastante y tribunal de la ocasión que sigue entregando a relapsos al brazo secular del olvido desde los teléfonos rojos instalados nadie sabe donde ni en que punto ni a qué ton. Una beca para 12 escolanes asturianos. Beca parda. Por eso los llamaban pardos en la ciudad. Una obra pía que andando el tiempo alcanzó la categoría de universidad. Este tipo de instituciones proliferó en el siglo de Oro para la formación de clérigos de misa. Cuando el analfabetismo era endémico había algunos como nos indica Berceo en su cuaderna vía que se aprendieron de memoria la misa de la Virgen – tierna estampa- la Salve Sancta Parens y el canon y el introito de memoria y así oficiaban. Trento quiso acabar con este flagelo de los curas analfabetos. Para acceder a las ordenes sagradas el Derecho Canónico estableció que se supieran las cuatro reglas y algo de Gramática, de retórica y un poco de filosofía y Teología. Era la España del domine cabra y de las casas a pupilaje. Los desasnaban los discentes a base de palos y de hambre. A esta casa sin embargo uno siempre la tuvo cierta prevención ante el personaje que se sienta en la estatua del centro. El Inquisidor. Me recuerdan cosas negras y noche tristes de curas rufianes, delatores y soplones. El árbol de la noche triste y una de las madrugadas más triste de mis existencia lo plantaron aquí donde precisamente iba a crecer mi dicha. La spaniosh Inquistion es la mías triste y anticristiana de las instituciones. Pero ahí está la estatua de ese arzobispo. Mirala. Mirala como la puerta de Alcalá. Y a Alcalá putas que viene san Lucas. Tener un tío en Alcalá que no tiene tío ni tiene ná. Lo extraño es que no le hayan quitado de ahí a don Fernando Valdés. Debe de ser porque cuenta con émulos en la ciudad. Es el Oviedin que menos me gusta. El astur de digotelo yo cuando se pone impertinente y no tolera ideas en contra. Prefiero el Oviedin liberal Grandes aleros hacen visera y sombra sobre el portón de la Universidad que el día de san Mateo del corriente cumplirá cuatro siglos. Escusones y blasones episcopales. En 1608 era la vieja Jovetum una ciudad de clérigos y de hidalgos de gotera. Canonjías beneficios y prestameras. El obispo andaba a palos con el cabildo y entre jesuitas y dominicos hubo sus más y sus menos. Un chantre de la catedral se opone a la creación de un estudio en Vetusta y su argumento era más o menos el siguiente: “en Oviedo sobran curas, a que importar jesuitas de fuera del país”. Hace cuatro siglos la mayor parte de los hispanos querían, aspirantes a la sopa boba, ser curas de la misma forma que hoy quieren ser funcionarios. Buscaban estabilidad y calidad de vida claro dentro de lo que cabe. Y la primera universidad era un Studium de gramática instituido con las mandas que legara el arzobispo de Sevilla el inquisidor general Fernando de Valdés. A Su eminencia lo enterraron una tarde de diciembre de 1568 que lo trajeron a sepultar a Salas desde Madrid – no murió en su sede pues era un obispo de los de la vieja usamnza un obispo absentistas y rqieuisimo y eso se lo echó en cara el obispo Carranza y el asturuiano lo metió a presidio trece años y eso que era nada menos que ewl primado de toledo- y estuvo detenido en lo alto del puerto tres dias por una nevada. Lo velaron en la colegiata. Después vendrían los muchos pleitos entre los sobrinos y legitimos herederos. Es por esto por lo que su manda tardaria en ser puesta en ejecución casi medio siglo. A mí me da la verdad un poco de grima ver sentado en medio de la claustra a este pbispón cejijunto el mandamás del santo oficio. Sobre la piedra por uno de esas travesuras veo el pardo y el verde que eran los colores del Santo Troibunal. Este martillo de herejes quiso en su primera ciudad episciopla seguir la senda de Cisneros del que fue famulo. Sin embargo segundas partes nunca fueron buenas y emulación tiene poco que ver con ewl moidelo. Tardó mucho en llevarse a cabo su idea. La de Cisneros se materializó en poco tiempo y tradujo nada menos que la Vulgata. Me meto bajo los arcos. Mucho gusto señor inquisidor Valdés que usted se pudra en los infoernos. La unoversidad de oviedo fue la más chica de las unioversidades españolas pero en el siglo XIX tuvo una importancia primoirdial firmaron parte de su paraninfo figuras tan eminentes como Clarín, Buylla, Posada, Sela, altamira, Perez de auala y otros y siempre mnantuvo esa punanza y brillantez del genio del “Oviedin del alma”. De manera que uno de los muchos colegios que mandó instituir el concilio de trento de retorica y gramática por el arrastre de las cosas y el peso de los siglos quedaría erigida en una de las grandes de la cultura española codeándose con Salamanca, alcalá, santiago y Oxford y Cambridge o la sorbona. Desde luego. Esta institución no es una red brick al estilo inglés o universidad de segunda mano. Una autentica ivy. De las de enredadera. Este país ha sido importante pero el papanitismo patria siempre tiró cantos contra su tejada en menoscabo de lo propio. Hemos escrito más que el Tostao pero tenemos también vena de inmquisidores y cualquier pelagatos inglés norteamericano británico o francés recibe los honores los homenajes y los premios mientras a los del país se les envía a galeras o a la taberna para que amortigue con mosto su decepción y rumie su propio fracaso. Estamos borrachos de cólera y nos falta sapiencia. Estamos borrachos de cólera en esta España “dulce patria de extranjeros”. Y veo al morisco san juan de la Cruz descolgándose de una sabana de la carcel de la Inquisición de Toledo. Santa teresa se libró acaso por ser de origen judío y por contar con el respaldo de los mercaderes de Medina. El beato Juan de Avila tambien fue al trullo. Sin embargo se les escapó a los inquisidores un pez gordo [inconsistencias de la historia lo que demuestra que la justicia de los hombres es diferente a la de Dios] y no fue otro que el dominico Bartolomé las Casas amigo y compañero de celda. Sin duda alguna uno de esos personajes dañinos que encuentra uno paseándose por nuestros anales. Hizo mucho daño a la Iglesia y a España. Pero se fue de rosita y los inquisidores no le tocaron un pelo por tener vara alta en la corte de Felipe II. Aparte de ser de origen judío era un personaje hábil de recursos talmúdicos. Ahí está su Leyenda Negra una ensalada de embustes y de verdades, de medias verdades y de mentiras de a puño. Uno casi medio milenio después se pregunta cómo pudo ser que el Inquisidor General fuera tan lerdo que no le echara mano al bueno de Fray Bartolomé. Don Fernando de Valdés 1487 en Salas-1568 en Madrid fue hijo legítimo de Juan Hernández Valdés y de doña Mencía de Avilés. De niño fue enviado a la corte y entra servir como paje con el cardenal Cisneros. Su biógrafo el Marués de Alventos resalta en él su recia personalidad. “parco en la comida y de severo semblante, barba enjuta y de severo semblante, grandes entradas en la frente”. Hay que asumir de este retrato prospografico que era calvo y delgado y de muy aventajada estatura. Un obispón. Bajo la protección del gran cardenal hace una brillante carrera eclesiástica que le lleva desde las canonjías de Oviedo, León, Zaragoza y una de Canarias honorífica a las mitras de Oviedo, Sigüenza y Sevilla. En Siguenza tomó posesión de su sede a lomos de una mula como era tradición. Hombre de canones y leyes. Perseguidor de la herética pravedad pero algo condescendiente consigo mismo puesto que en las sillas episcopales para las que fuera preconizado, una vez tomada posesión, se iba. Fue precisamente este absentismo manía de los obispos de entonces lo que le echa en cara el primado Carranza que fue padre de trento y fue a Toledo dispuesto a poner en practica las normas de ese concilio que determiona que los ordinarios no vasen su sede sino que la gobernasen desde adentro y girasen visita a las parroquias de la diócesis para ver sus necesidades. A Valdés le debemos los hispamnos entre otras perlas el Expurgatorio o Indice de Libros prohibidos. Sin embargo su arzobispado de Sevilla valía cien mil ducados. En su tiempo fue uno de los hombres más ricos de españa, aunque era muy generoso y magnánimo. Todo hay que decirlo. Fundo el Colegio de Huyerfanas y el monaterio de Doncellas pobres en las recoletas de Oviedo una coudad donde había nada menos que 108 monasterios. Municfico y magnifico. Un autentico obispo del renacimiento. Todos los años por san miguel regalaba a los labriegos asturianos cien bueyes para que labrasen la tierra y hace donación de una importante manda para instituir el Colegio de San Gregorio de salamanca. Pero como buen astur le tiraba su patria chica y quiso establecer en Oviedo donde obispó de 1532 a 1539, otra Atenas pero Escolástica. Obtiene una bula papal 1567 un año antes de morir para la creación de esta Escuela de Latinidad pàra la que deja toda su gran fortuna y fue manzana de discordia durante muchos años entre sus sobrinos, fámulos y herederos. Precisamente fue su sobrino Fernando de valdés que se llamaba igual que su tío arcediano de la catedral ovetense quien se opuso numantinamente al establecimiento de este centro y que estuviera gobernado por jesuitas según cuenta Fermon Canellas Secades en su libro “Historia de la Universidad de Oviedo” que lo que sobraban en Oviedo eran curas, monjas y frailes. Por eso la fundación tarda en llegar cuarenta años. Los colegiales habían de vestirse con manto verde – el color inquisitorial- y beca de color pardo. A los colegiales les llamaron los “pardos”. En 1608 eran doce becarios procedentes de la diócesis de Oviedo entre doce y catorce años “de buen linaje y de acreditada limpieza de sangre” con su respectivo dómine que hacía las veces de maestro y de capellán y una mujer vieja para guisar y coesrles la ropa a los pupilos que al estilo de entonces el tiempo del dopmine Cabra reeinando nuestro señor Felipe III el tercero de los felipes aprendieron las conjugaciones y las declinaciones latinas a fuerza de coscorrones y de vergajos. Acabada la latinidad, los alumnos eran enciados a Salamanca para la teología y para ser ordenados in sacris. Lo que en proincipio no era más que in simple seminario diocesano se fue agrandando como proyecto academico hasta alcanzar su nivel máximo en el siglo XIX cuando la Uyniversidad de Oviedo le hacía sombra a la complutense a la compostelana y a la salmantiona gracias al talante liberal de los muchos maestros y literatos a los que aludía yo arriba. Escritores y novelistas este alma mater los dio buenos. En el Franquismo sin ir más lejos había que quitarse el sombrero ante los grandes periodistas que pasaron por estas aulas y que escribían en la Nueva españa: Juan Luis Balbín Lalo Azcona, Vazquez azpiri, Sela, Diego Carcedo, Vazquez Prada, Muñiz, Faustino, Gonzalez Aller, de la Sota y otros muchos que se me quedan en el tintero. Les decían “ los de Oviedo”. Por todo eso y por mucho más viva Oviedo y mis felicitaciones a esta aula mater de la libertad y de la tolerancia aunque haya tenido que vivir bakjo la sombra un tanto perfida del inquisidor que la fundó pero tamnbien de la benéfica de Jovellanos, de Feijoo, de alarcos, un monumento a nuestra filogía a postga ninguneada e ignorada por esas mentes de garbanzos que tamhien son frecuentes por estos lares y por otros. Un dia tenemos que hablar de la envidia y de la emulación doctoral. Es tan perniciosa y maligna y son entrañas como la de algunos clérigos. Y de Sánchez albornos y de Clarín, mi clarín y de Palacio Valdés, mi don Armandín. Para mi el mejor novelista en castellano de todos los tiempos. Puxa Asturies. Viva Oviedo. Con todos mis respetos. lunes, 13 de agosto de 2018 [1] Opportet esse haereses ( es necesario que haya herjes y herejías) [2] Nunca mais (en inglés y alemán [3] Es el título de una gran novela de Dostoyevski ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 13 Aug 2018 02:48 AM PDT CONFESIONES DE UN LECTOR EMPEDERNIDO TRES SIGLOS DE BIBLIOTECA NACIONALTricentenario de la Biblioteca Nacional: España primera potencia mundial bibliográfica. Exportadora de humanismo Por Antonio Parra Unamuno en una frase desafortunada y tergiversa salió con aquello de que inventen ellos. Don Miguel como buen vascongado era un poco presumido y echado palante, aparte de que sus libros que son como coces encierren muchos pensamientos pero poca música, con frecuencia metía la gamba. Naturalmente enfrente de este axioma se sitúa toda la obra enciclopédica que demuestra que sí hubo ciencia española y que nuestra patria alzó el estandarte del humanismo cristiano que es todo él en gran parte de raíz conversa. Ese amor respeto y casi idolatría hacia la letra muerta nos viene de Israel. En España mucho se cavila y siendo despectivos hacia lo nuestro y desconsiderados hacia el otro (de ahí que el parlamentarismo y la democracia no suelan funcionar en este pueblo egocéntrico y caciquil) se escribió siempre y a marchas forzadas. Dicese que en todo españolito se oculta un dramaturgo, un novelista, que guarda sus cuartillas en una gaveta. Es la cólera del español sentado, indignado, exasperado, perplejo y hasta amojonado por los malos políticos que lo gobiernan. Con todo y eso, una golondrina no hace verano y, si bien se mira, hay otra España que trabaja con ahínco que no va al Congreso a discursear a hacer la bombilla como don Mariano Rajoy que parece un tribuno de gacetilla del 19 o a lucir palmito melena al viento taconeando por el Salón de los Pasos Perdidos mirad lo guapa que me han puesto y lo bien que luzco, chiquitos, como Loli Cospedal que es una manchega sesquipedal, la chica de alterne del PP, y nada se diga de Trini la culona y de doña Nasty Espe y demás farfolla. Esta España oficial de figurón y relumbrón nada tiene que ver con la sufrida nación del abnegado Juan Español, la del médico, el electrico, el mecánico, el policía, el catedrático, el sereno. Estos seres anónimos vigilantes son capaces de las mayores proezas si les sacas de este ambiente pazguato o corrompido. Recorrer todo un continente, construir una catedral él solito, sacarle a una huebra irredenta quinientas fanegas de cebada como hizo mi abuelo, estarse pies quietos a un volante quince horas como Ascanio el autobusero de la línea que va a mi barrio. Ya lo dijo el Cid “qué buen vasallo si hubiese buen señor”. Hay una España de cascajo y pandereta como la que haraganea por los programas de la tele y otra que es seria, responsable, callada, nada jacarandosa que con una voluntad indomable y una paciencia benedictina practica el lema del “ora et labora”. Son los de abajo a los que no enchufan micrófono ni enfocan pantalla. En esa España del laboreo del currito sin remilgos ni contemplaciones me sitúo yo y otras muchas gentes de mi generación a los que la llegada de los Incombustibles nos apagó la candela y tuvimos que hacer mutis por el foro. Esgrimimos un silencio cartujano frente a la vocinglería de los políticos, los aspavientos de los ministros de la cosa y la babosidad rayana en el tialismo a causa de su secreción permanente de saliva aduladora de los periodistas lamerones que constituyen la clá de un sistema totalitario so color de demócrata. Y a esa España pertenecen los hombres y mujeres que han hecho que sea posible una realidad a lo largo de dos siglos: el de la Biblioteca Nacional: archiveros, facultativos, documentalistas, encuadernadores, subalternos, jefes de sala, conservadores, vigilantes y tendedores de libros. Hoy cuando muchas instituciones pasan por un eclipse a causa de la corrupción que baña a la vida política y salpica incluso a la corona, cuando la iglesia acusa uno de los mayores desprestigios porque sus obispos son chaqueteros o ramplones el bajo clero viviendo en el limbo de la estulticia, la Justicia parece una merienda de negros, la Banca padece el bacilo de Koch y está tuberculosa como el euro, y todos los españoles parecemos cansados y expectantes en el que ha de venir, como los judíos a Mejías, sólo se salvan de este círculo de tiza de aberrantes sinsabores, la cochambre ambientativa y la estupidez e ignorancia carpetovetónica, la BNE, la Guardia Civil y una parte del ejército el poco que nos queda, y algunos médicos de guardia y enfermeras de los grandes hospitales. En sus anaqueles quedaron depositados todo lo publicado en la nación y gran parte de las republicas hispanoamericanas hermanas a partir de 1712 cuando Felipe V de Anjou el primer Borbón decidió crear la institución. Verdaderos tesoros bibliográficos que van desde el poema de Mío Cid, la Biblia Políglota de Cisneros o el Beato de Liébana hasta las novelas de Corín Tellado. En efecto, el 29 de diciembre de 1711 había nevado en Madrid. A la mañana aparecieron unos albañiles ante el convento de la Encarnación. Empezaron a construir un pasadizo que conectara el monasterio con el alcázar. Las religiosas protestaron porque perdían parte de su inmensa huerta pero el quinto de los Felipes como hombre ilustrado se había traído de París seis volúmenes, los cuales agregados a la librería de la Reina Madre Ana de Austria esposa de Carlos II constituyeron el germen de una de las colecciones bibliófilas más importantes del mundo. De la cuestión se encargaron los jesuitas, los primeros bibliotecarios. Para ayuda de costa el monarca mandó pregonar un nuevo impuesto sobre el tabaco lo que no deja de ser simbólico en abono de la relación que existe entre la escritura, la lectura y el vicio de fumar. Menéndez y Pelayo no creo que hubiese sido capaz de sacar adelante una obra tan titánica de crítica literaria sin los adminículos de la targanina en el cenicero de su mesa doctoral y el chupito de café al lado. Humo y literatura viven al lado. Sin las volutas de la cazuela de mi cachimba que me aíslan un poco del mundo y me elevan a esferas más altas de lo pedestre y terrenal yo tampoco hubiera tenido paciencia para pasarme noches enteras delante del ordenador y redituar una tarea articulista, ensayística e incluso novelística que se sale de lo normal. Tal vez el ser humano sea sólo humo que se va. No obstante lo cual sus sueños son importantes y plasmados en un soneto pueden alcanzar la eternidad. El rey nuestro señor tuvo asimismo a bien ordenar que de todo el material que se saliese de los tórculos dentro de la península se enviara una copia a la Librería Regia. En 1788 Gaspar de Jovellanos, espejo de erudición y uno de nuestros primeros archiveros, redacta sus constituciones creando un departamento de lenguas orientales (árabe y hebreo) y clásicas (latín y griego) pero el centro que ha sido trasladado en el ínterin desde el Alcázar al convento de los Trinitarios va a padecer los estragos de la francesada. Los soldados de Murat utilizaron los viejos códices para levantar parapetos y las salas de lectura como caballerizas. Uno de los directores el escritor castizo Bartolomé José Gallardo promulgó una disposición que hoy en día suena a cachondeo: que las mujeres no podían entrar al recinto sin estar acompañadas o sin permiso de sus respectivos y legítimos maridos y, en tal caso, tendrían que ir vestidas con gran recato, falda larga sin adobo ni aderezo en la cara. Su sucesor habilitó una sala de lectura de lectura para el bello sexo al lado del aula de “distinguidos”. La humorada salta a la vista porque en la actualidad al Cuerpo Facultativo Administrativo de Archiveros y Bibliotecarios del Estado se le denomina La Cuerpaya que un 95 de las funcionarias que atienden al público en las bibliotecas y archivos del estado son mujeres. Hasta 1838 estuvo vedado el acceso de las féminas. En un país tan singular y pendular como el nuestro ahora las cosas llevan el marchamo contrario y son los varones los que están acojonados y padecen el complejo de castrado al ser la cultura en este país cosa de mujeres. Hombre, ni tanto ni tan calvo. Ninguna discriminación es buena y uno que ha padecido las torpezas los insultos y la falta de decoro de algunas de estas subalternas autenticas eumenides como aquella Carmen Fernández del Toro que me echó del Cida porque decía que yo con mis cuatro lenguas fluidas mis dos corresponsalías y un conocimiento que creo eximio de la historia de España no valía para ese trabajo. Me insultaba, me vejaba y prorrumpía en risitas cuando me despedía con un hasta mañana si Dios quiere. Su novia la llamaba todos los días al archivo un par de veces y por todas las salas flameaba el estandarte del orgullo gay. Encantadas con sus tortillas habían comenzada la caza del macho. Me salvó la Virgen María y la ministra doñaÁngeles. G Sinde que fue la mejor ministra de Cultura que ha habido en España desde la democracia porque esa Carmen y su amiguita eran dos fachas de tomo y lomo reconvertidas al PSOE porque un día tanto me provocaron que estuve a punto de cometer una barbaridad con las dos boyeras. Muy agrias. Mal encaradas y peor educadas, su presencia en aquel templo de la ciencia me pareció sacrilegio, por eso me fui. Esta es una sociedad ágrafa, ramplona y poblada de paletos que se creen muy listo que se desvive por todo lo que llega de América en menoscabo y negligencia de sus intereses y causas. Antes de entrar a trabajar en archivos (español, la marina te llama) yo fui un usuario del gran paladion libresco según se sube Castellana arriba paseo de Recoletos a la derecha y busqué la querencia y protectorado de los dioses penates- también quedan demonios, vestiglos y arpías que se nos aparecen con la cabeza de medusas girando su melena como dentro del tambor de una lavadora en nuestras pesadillas nacionales- de la cultura castellana la estatua sedente de don Marcelino que se muestra pensativo una mano en la barbilla (Rosa Regas quiso enviarle a la morgue la muy cretina pero no pudo con don Marcelino), de Nebrija apodíctico esgrimiendo una gramática con una leyenda por banda que dice: “la lengua escolta del imperio”. En esta galería encontramos a don Miguel con su sonrisa bonancible y melancólica y a Colón muy alzado sobre un pedestal de casi cincuenta metros que otea la horizontal del skyline madrileño apuntando al Nuevo Mundo. Este lugar fue siempre para los que soñamos en una tierra mejor un burladero y un salvavidas a sabiendas de que no es demasiado grato nadar contra corriente. ¡Ay cuántas bofetadas nos daría la vida…! En los tiempos de Franco esto no era una carrera de ratas como ahora. Se creía en la igualdad de oportunidades y España era una economía mixta donde no sólo los ricos también los pobres podían ir al colegio. Se franqueaba la entrada a todo el mundo. Bastaba con sacarse un carné de lector. La sala de lectura vigilada por cuatro ujieres galoneados a cada esquina era un amplio rectángulo con un techo de más de 17 metros de altura. Los pupitres con un apoyabrazos y con una inclinación a dos aguas se extendían a lo largo y a lo ancho con flexos de luz de neón. Se podía fumar y yo sacaba mi paquete de celtas cortos y el chisquero y “empezaba a darle”. El sitio era muy frecuentado en época de exámenes. Se respiraba humo, se masticaba silencio y olía a sudor y lágrimas. El año 65 una gran sequía afligió al país y no había agua ni para lavarse con que ya te digo y olía montuno hasta en los templos del saber. De vez en cuando pasaba una señora de la limpieza con un spray y en la BNE olía después como en el cine Montija sesión de tarde programa doble donde entraban dos y salían cinco porque las españolas eran muy fecundas por tales calendas y en Socuellamos una mujer parió quintillizos. Usted es formidable. Desde los micros de la SER nos contaba Alberto Oliveras sus aventuras y nosotros nos tirábamos en la biblioteca las horas muertas. El mejor lugar para matar la tarde. Se estaba calentico. No faltaban los poetas incorregibles grafómanos que sobre los cuadernos de tapas gastadas enhebraban sus versos de amor. Estos eran tipos desgreñados no muy cuidadosos de su persona- en aquel entonces no se había inventado el desodorante- un aire bohemio que se pasaban el santo día de dios con un bocadillo de calamares y eran la gente más dichosa del mundo si les invitabas a un café en La Mallorquina. También los novelistas en agraz llenaban cuartillas y más cuartillas y luego con sus carpetas bajo el brazo se largaban, tristes pero esperanzados, a la caza de un editor que no encontrarían nunca. La literatura está llena de ángeles y de demonios. El destino suele ser injusto y con frecuencia no premia a los mejores. La mayoría de aquellas novelas escritas con entusiasmo en la inmensa sala de lectura de la gran biblioteca se perderían para siempre en el altillo de un armario o dentro de un cajón o nuestras madres o nuestras esposas las darían a los traperos. Vanidad de vanidades. Además de los sobredichos pululaban junto a los literatos los donjuanes de media vuelta. Aparecía cualquier chavala y a su vera mosconeaban enjambres de ligones mirones y lirones porque era gente bastante enamoradiza la de Filosofía y Letras. -¿Me dejas los apuntes de Latín? Ellas no solían soltar prenda pero a veces ello era ocasión para entablar palique en incluso para “quedar”. Los más afortunados en aquel recinto de las musas “encontraban plan” con alguna extranjera. El macho ibérico serie alfa siempre andaba a la caza aunque por lo general era mucho más lo que se suponía y se contaba que lo que sucedía en realidad. La gran biblioteca era el refugio de los sueños y el burladero de las cornadas que daban el hambre y el frío de nuestras pensiones y casas a pupilo. Por el verano salíamos a tirar la boina a los verdes campos del Edén el Retiro la Casa Campo las verbenas de San Antonio de la Florida y en el invierno a la biblioteca, acuciados por el afán de saber (cupiditas sciendi) -¡Que pena morirse y que se apagara la juventud habiendo tanto por leer. Era como permanecer perfecto de cubito supino dentro de la campana de cristal. -Vivo en fraternidad con los difuntos y hablo con mis ojos a los muertos- dijo don Francisco de Quevedo y Villegas- Pero había que ganarse las habichuelas. Hacerse un hueco en alguna parte y vivir. Había que vivir. -Primum vivere. Deinde philosophare. -Yo qué sé. -Carmina Aurum non dabunt- insistía la voz de la experiencia lo que traducían aquellas Maripuris de las que nos enamoramos y colocábamos en un pedestal de lilas para el altar de nuestros primeros versos con esta frase: -No te cases con uno de la “Facul”. Te morirás de hambres. Todas nuestras compañeras eran unas desaboridas pues se casaban con ingenieros de montes o de telecomunicación y a nosotros nos quedaba la bohemia de los bailes de candil y si petaba podrías siempre salir con una maritornes gallega y meterle mano en el cine Montija o en el Cristal. Asi que lo mejor de todo tirarse horas y horas en la BNE para preparar oposiciones. El horario siempre el mismo invariable en invierno y en verano. De diez de la mañana a diez de la noche. Una semana en junio y otra en noviembre cerrábase el centro para proceder al arqueo de los fondos y al adecentamiento de las dependencias. Se quitaban las alfombras o se ponían. Estero o desestero a compás de la estación. El Día de los Santos se encendía la calefacción. Se apagaba el primero de mayo. La vida del intelectual transcurre con pulso silencioso en ese “festina lente” que mencionaba el clásico. Entre libros se abroquelaba nuestra alma española. Este país siente un profundo respeto desde las Partidas de Alfonso X por la letra muerta. Vida y dulzura y la sensualidad de leer pero este menester puede llegar a ser el tormento de las Danaides. El cántaro nunca acaba de llenarse. A este tabernáculo de las musas vino una vez un obispo bondadoso embutido en su tunicela de catedrático y nos ordenó de mayores en el gay saber entregándonos el anillo el birrete y la toga; nos dio pluma y papel y hasta la fecha no hemos cesado de emborronar páginas y más páginas; bendita grafomanía que purifica y salva. Nos convertimos en galeotes de la caligrafía o Esforzada legión tebana de milites del espiritu que enarbolan el estandarte de la utopía. Una vez me perdí en el laberinto de raros y curiosos en un depósito que llamábamos el infierno porque allí estaban escondidos textos purgados por la inquisición y que no se podían leer sin un permiso del oficial mayor. Yo me di una panzada con aquellas historias de místicos emparedados como los de Llerena. Menéndez y Pelayo y Valera me sonreían desde el Olimpo. -Sal de ahí picarón -Le participo que no estaba haciendo nada malo, don Marcelino. Yo también quiero ser polígrafo-le contesté al autor de los Heterodoxos. A las bibliotecarias que pasaban con documentos plomados en la mano (uno de ellos casi desmayó al tener en su poder el testamento de la Reina de España otorgado dos días antes de morir el 23 de noviembre de 1504) don Francisco de Quevedo, que en vida mortal era más enamoradizo que un portugués, les guiñaba un ojo lamentándose de que no estuviera entre ellas su adorada Lisi. Que iba a estar. Estas funcionarias no se pintan y casi no se peinan ni se adoban viven por y para la cultura y todas ellas sec sentían sufragistas arrastrando sueño atrasado de por vida por causa de las oposiciones. Y Lope se atusaba los bigotes en el descansillo de la escalera de la segunda planta. El mejor repertorio del teatro español del XVII se encuentra en estas dependencias. Y Góngora observaba detrás de la puerta del patio del provisor. Vives ponía cara de frío en lo alto del friso añorando tal vez los naranjales y el clima benigno de su Valencia que no era el mismo que el de Flandes. Tirso estaba a punto de salir para ir a confesar a sus monjas y por último Calderón se asomaba por uno de los garitones del inmenso palacio dejando caer sus lacias guedejas sembradas de caspa sobre las hombreras de su sotana de capellán de los pobres añorando sus años mozos cuando militaba en los tercios viejos. También España es un sueño y, los sueños, sueños son Mala cosa es cuando se politiza la cultura y pagan el pato los libros y el acerbo bibliográfico. En resolución, creo que la cultura española es demasiado importante para dejarla en manos de mujeres dicho sea sin prejuicio de parte. El arte no es heterosexual ni bisexual. Tiene que ver poco con las hormonas. El 17 de julio de 1858 se crea el Cuerpo de Archiveros Bibliotecarios y Arqueólogos una de las instituciones más antiguas y prestigiosas de la función pública y el año 1866 se coloca la primera piedra del edificio actual con un friso en que se tallan en mármol las nueve musas y las Cuatro Artes Liberales con un estilóbato flaqueado por acroteras que da marco a una escalera imperial cuyos peldaños hemos subido y bajado muchos de nosotros no sin cierto orgullo y emoción de sentirse español. ESPAÑA MI NATURA |
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