EL ROSTRO DEL
ANTICRISTO
Una antigua creencia
castellana considera que el anticristo ha de ser hijo de un cura y una monja. Vaya
por Dios. Lo tenemos más a mano. Prosopografía: rubicundo pelo teñido con bisoñé,
hablando con voz de marica en inglés, fulminando amenazas por doquier, mendaz,
marrullero, el dedo siempre en el gatillo del botón nuclear, ojos de cerdo capado
que va acompañado de un acolito hablando hebreo no se sabe quién es el jefe. Ese
es el perfil que me brindan los diablos alborotadores de mi zaquizamí. El torzuelo
de un halcón recién caído del nido pia desconsolado y por ahí anda la raposa
acechando para comérselo. Guau. Marañas y embustes. A cada hora estamos cayendo sobre por sobre la corma de la desinformación. Por la pantalla del televisor Luzbel
asoma los cuernos. Se escucha el estruendo de los misiles que asuelan Tel Aviv
sus calles y sus casas hechas zarzamillo pero no no lo dicen. Los mirones
navegan por internet queriendo sofaldar a las tusonas rusas. No hace falta. Están
todas ellas abiertas de piernas desnudas como la madre que las parió. Mientras,
el mundo escucha los clangores de guerra y muchos se preguntan por qué
Putín no liquidó a Zelenski de un puta vez. ¿Ética? ¿Alguna razón oculta? ¿Connivencia con las fuerzas oscuras?. Onírico espacio
de los sueños donde todo es blablablá. Es el lenguaje mentiroso del Anticristo. El Orejudo anuncia la llegada
del Mesías a su cubil. Y yo me parece que me voy a hacer de los godos, harto de
escuchar a esta gente muñidora guerrera de embustes, mondonguera de amenazas
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