2026-05-16

 SEMANA DE PASIÓN

Posted: 05 Mar 2016 01:03 AM PST



LOS COLORES DE SEMANA SANTA. SAN PEDRO ERA CALVO. LOS RESPONSORIOS DE TOMÁS LUIS DE VITORIA. EL TENEBRARIO

De aquellos días de mi infancia hago memoria que como consecuencia de las veleidades del calendario gregoriano y al no caer la Pascua en fecha fija sino variable el tiempo era frío si la Resurrección era festejada a primeros de marzo y alegre y gozosa cuando la epacta a la semana grande con fechas de últimos de abril. Verdadera pascua de flores. Había que confesar y comulgar para ponerse a bien con Dios. Los campos estaban que daba gusto mirarlos porque no había domingos sin sol ni doncellas sin amor. La efervescencia de la naturaleza se mostraba rotunda en las mieses que encañaban, las ramas de los árboles que abrían sus pimpollos las noches que eran más cortas y las tardes más largas y que las muchachas en flor acusaban esa rotundidad de la naturaleza que pronunciaba las curvas de sus talles, el alabeo de sus senos y la sonrisa de sus rostros. Al regresar de los paseos y de las visitas a los monumentos los seminaristas conocían el cosquilleo del primer amor que había de ser platónico por supuesto y que dejaba en el corazón un poso de dicha y de tristeza. El torrente de la sangre estaba ahí pero la voz de la Teología mandaba callar a las células. Echa el freno, magdaleno, tú vas a ser cura, mantente en castidad. Una mirada, una sonrisa de aquellas muchachas que estudiaban Magisterio o estaban internas en las jesuitinas o en las concepcionistas a más de uno lo volvieron tarumba. La primavera había venido y algunos pensaban haberse vuelto modorros y no es que estuvieran modorros, es que habían conocido a una chica que les hacía tilín. Desconocían su nombre, no habían hablado con ellas. Sólo un encuentro casual en el cancel de una de las muchas iglesias donde se hacía el recorrido habitual de las siete estaciones y los siete padrenuestros. Como mucho el contacto había quedado reducido a ofrecerles el agua bendita al entrar o salir para santiguarse. En el talego de la muda con la ropa blanca venía aparte del condumio (el choricillo del pueblo, una morcilla, alguna que otra lata de sardinas y un poco de queso con un recado de la madre escrito con letra apresurada de la madre: Ten, hijo, para que no pases hambre, hinca los codos, no armes bulla, no te metas en ciscos, reza las tres Avemarías antes de acostarte, los calcetines cámbiatelos todos los días para que no huelan los pinrreles que en eso has salido a tu padre, ahorra y no gastes porque ya sabes como estamos, yo he tenido que coger huéspedes a pupilo para pagarte la carrera, procura no coger frío, etc… mamá no tengo un real, sólo me compro una bamba algunos días cuando viene con nosotros la señá Isabel con el cesto cuando salimos de paseo porque me da mucha pena la pobre, no hablo más que en los recreos, me aplico, soy bueno, etc…) venían las Rimas de Bécquer y algunos los más audaces se atrevieron a Encargar el Decamerón de Bocacho con la posibilidad de que libro tan amoroso y tan procaz pudiera ser confiscado por la autoridad competente.

-Aguado, pero ¿cómo se atreve a leer semejantes porquerías?

-Es que, don Eloy, nos lo ha mandado don Tirso el profesor de literatura para un trabajo.

-Es que… es que. Pero ¿tú no sabías, pedazo de majadero, lo que es el Índice?

-No, señor.

-Pues leer a Bocacho es un pecado gordísimo. Es un libro prohibido. Aguado, estás en pecado mortal. Ya estás subiendo ahora mismo al cuarto del padre Mañanas a confesar tu falta ante el confesor bendito.

Aguado hizo un gesto de contrariedad porque la penitencia que le mandaba superaba con creces el cuerpo del delito y el director espiritual se hinchaba a hacer preguntas, era muy tocón y algunos habían tenido que salir de naja de la celda de aquel jesuita pegando un respingo. El niño empezó a llorar:

-Pero si yo no lo he leído, prefecto, ni siquiera lo hojeé. Mire, está sin abrir

y entre lágrimas le mostró el opúsculo intonso editado por Miñón una casa de Valladolid especialista en libros clásicos.

-Bueno, por una vez pase-dijo el maestrillo no del todo convencido.

Aguado se quedó sin libro. Don Eloy se metió la obra prohibida en el bolsillo de su sotana y mandó al muchacho que aquella noche no bajara al refectorio. A la cama sin cenar.

Los que presenciamos la escena mientras girábamos por el cuadrado de los tránsitos nos reíamos para nuestros adentros pues intonso y todo Aguado había leído los cuentos que ocurren en la despreocupada y nada melindrosa Verona del siglo XIII contándonos de que iban algunos de los chascarrillos sobre todo el del Hortelanillo de las monjas que era mudo. Todas y cada una de las religiosas pasaron por su cabaña incluso la madre superiora. Muchos años más tarde cuando en un cine de Londres vi la película magistralmente narrada por Passolini no pude menos de acordarme de Aguado y sus aflicciones con don Eloy que le había tomado ojeriza y me deleité con la secuencia de la madre superiora que se alza el hábito-uno de los preceptos de la regla clarisa era que las religiosas no llevasen ninguna ropa interior como penitencia debajo de la estameña- y apareció in puribus. El hortelano que supuestamente era mudo y harto de tanto laboreo sexual prorrumpe en un grito:

-No, madre, otra vez no.

Todas las monjas acudieron al escuchar tan formidable vozarrón. Y creyeron que era milagro. Cachondeos aparte, los seminaristas también tenían su corazoncito y no eran inmunes a los dardos de Cupido en aquellas tardes de domingo sin amor. Muchos empezaron a escribir poemas y a llevar un diario. No sé lo que me pasa. Hoy la he visto. Ayer no me miró. Estoy modorro… En definitiva, es lo que hacen todos los adolescentes del mundo. Pero nosotros éramos diferentes. Teníamos que ser santos y disfrutar de otra clase de bellezas más espirituales. Creo que la Iglesia es sabia al formular tales reconvenciones sobre los peligros de la carne, las veleidades del sexo y del afecto. No escuchéis los cantos de sirena. Oídos sordos. Recordad a Ulises. Una simple falta puede ser una concesión a la fatalidad y el predicador del Sermón de las Siete Palabras era de los que ponían los paños al púlpito, no tenía pelos en la lengua, no paraba en barras. Hijitos míos… para siempre… para siempre. Y describía con tanta viveza y prosapia los terrores del infierno que en los bancos de atrás se escuchaban jipios de almas conmovidas que ante la meditación de las penas del infierno eran incapaces de contener las lágrimas. La pena del fuego era menor según él que el tormento de la sed… esa gota de agua que golpeará la cabeza de los condenados y nunca la podrán beber… para siempre… toda la eternidad… sitio, clamó Jesús en la cruz tengo sed y le pasaron por los labios una esponja empapada en vinagre con hiel. Y todo por unos malos pasados por un pecado mortal que cometí aquel día y el pecado mortal para nosotros en aquellos días sólo tenía que ver con la infracción de un mandamiento el sexo. Obsesión fatal. Un pensamiento impuro y acababas en las calderas de Pedro Botero. Una idea fija que ahora me haría sonreír con melancolía. Nos querían capar sin duda. De eunucos es el reino de los cielos. Era muy duro desatender a la convocatoria de los sentidos cuando todo despierta en tu organismo adolescente y hay añoranza de belleza y de paraíso en aquellas tardes sin amor mientras veíamos pasar a nuestro lado a las muchachas en flor. Sus madres prorrumpían en aplausos:

-Ya estan ahí los curiñas. Pobres que majos.

Había uno muy guapo Montoro que parecía el vivo retrato de Santa Inés o de San Gonzaga y una abuela saltó en medio de la terna y se lo comía a besos. Montoro se puso colorado como una berenjena.

-Quite, quite, señora, que me va a hacer perder la compostura y me piso la sotana.

-Guapo.

Los piropos de la buena mujer no le depararon grandes satisfacciones en nuestros corros. Carrasco le llamó marica pero como era muy inocente preguntó:

-Y eso ¿qué es?

Asi andábamos de inocentes por entonces aquellos pipiolos. No nos había bataneado la vida. Las turbas nos decía el padre Mañanas en sus platicas son volubles de criterio y pronto mudan de parecer. Mirad lo que le ocurrió a Jesús en Jerusalén los hosannas y vitorees del domingo de ramos se transformaron en gritos de crucifícale. Los besos de la anciana llena de ternura que algunos dijeron que era Santa Isabel que había resucitado para ver pasar a los curillas hacia Baterías eran arrebatos maternales que nada tendrían que ver con lo que le ocurrió a Montoro el cual después de colgar la sotana se matriculó en derecho y se hizo de los de la cuadrilla de Felipe González. Seguía teniendo un buen fondo de armario y en una asamblea en la Facultad de aquellas del 68 mientras largaba un discurso se levantó una moza y de buenas a primeras le desencajó una proposición pecaminosa:

-Quiero un hijo tuyo

-¿Ahora?

-Sí ahora. Soy una mujer liberada.

Semejante caso no ocurría ni en las películas de Fellini cuando los locos se subían a los árboles y pedían a voces que les trajesen una señora. Voglio una donna. Montoro era mucho Montoro; se casó con una muy guapa una tal Carmen y tuvieron unos hijos preciosos, los dos eran del PSOE y los dos acabaron divorciándose. En parte llevaban razón nuestros padres maestros al recomendarnos tiento en nuestras relaciones sentimentales. Y uno de ellos don José Pedro Carrero que había leído a Nietzsche nos endilgaba el consejo de Zaratrusta: “Cuando vayas con una mujer no olvides la tralla”.

Aunque a nosotros crédulos e ignorantes y sin saber lo que era el mundo nos pareciese de otra manera la belleza y el amor son otra cosa. Nada tienen que ver con la fuerza del instinto ni la concupiscencia animal. La belleza carece de sexo pero Ulises sucumbió a los encantos de Ariadna y perdió el hilo. Nosotros ¿qué sabíamos? El corazón humano posee una inmensa sed de belleza un anhelo de eternidad, un deseo vehemente de divinidad y eso sólo podía encontrarse en los sueños, en los libros, en el trazado de las catedrales donde resonaban augustas las voces del diacono cantando la Passio o escuchando los motetes de Palestrina y del Padre Tomás Luis de Vitoria que escuchábamos entonces o recitando los improperios e himnos del oficio divino hispanovisgótico llenos de majestad latina y de sentimientos de amor y perdón. Cristo nos había redimido con sus dolores y devueltos a aquella vida y a aquel sol y a aquella luz de Segovia que parecía llenar de claridad el corazón. No podía ser posible que por mirar a una muchacha o tener una polución nocturna te mandasen a los infiernos para siempre… para siempre. Había una desproporción entre la pena y la culpa pero la sed de vivir se manifestaba en aquellos poemas que leíamos a hurtadillas de Juan Ramón o de García Lorca o de Alberti o Gerardo diego. Me metí entre pecho y espalda a todos los poetas del 27 a la luz de una linterna en mi camarilla. Nadie nos había dicho que Alberti o Lorca eran rojos. Asistíamos a los coloquios del cine club y nos convertimos en cinéfilos de las grandes cintas italianas y francesas de los 50 y 60 (Goddard, Aldo Fabrizzi, Totó, Vittorio de Sicca, Antonioni, Trufeau) y fatigábamos el cuerpo en las tardes de paseo pataleando un balón en campos de tierra. Luego bajamos al refectorio a merendar nuestro trozo de queso americano un vaso de leche en polvo y tres galletas. Algunos renqueaban en la fila por las agujetas y se le marcaba la marca del bonete sobre sus melondras rapadas al cero. Pero en Semana Santa no había paseos (deambulatio) pasábamos la mayor parte del día en la iglesia y el Viernes Santo día de ayuno nos daban limonada. Se había muerto Dios. En el cuartel los soldados del regimiento hacían guardia con el fusil a la funerala. Pasaba bien la limonada y la mojábamos con pan. Un jueves santo como tenía sed me bebía cuatro vasos de aquella sopilla. Me entraron risas, me rilaban las piernas pero a pesar del día de luto yo me sentía muy alegre. Sin llegar a la borrachera me puse un poco piripi. A la hora de las preces ya estaba chispa.

-Parrita que la coges

-No pasa nada, Valdivieso. Sangre de Cristo.

-Laus tibi Deo- respondió entre carcajadas el hijo del cabo de Vegafría- Hoy vas a dormir bien.

El vino para mí ha guardado desde entonces el secreto de los gozo y las sombras de la vida. Es un anestésico contra los grandes dolores de la existencia pero es un tósigo. Peligro. Viva el vino y las mujeres pero el vino que viva mucho más que las mujeres. Era mi primer contacto con Erifos un dios misericordioso y eucarístico pero traicionero.

-¿Buscas la catarsis?

-Huyo de mí mismo

Judas se ahorcó y en los pasos de la procesión siempre lo pintaban pelirrojo y con barba de azafrán. A San Pedro Calvo y algo tosco a san Juan de verde y la Verónica Maria de Cleofás y a la Virgen María de azul al pie de la cruz. Cristo nuestro salvador iba de colorado como aquel vino tinto de las refacciones de Miércoles Santo que infundía bríos melancólicos. Por Judas siempre sentí compasión. Amaba el dinero y era algo beodo. Su traición estaba escrita por el destino. Cumplía un destino inexorable un papel que se le había asignado. Verdaderamente aquel apóstol que ha venido a encarnar la ira y la abyección que ha sentido la humanidad contra el pueblo judío no era libre. Podía bien haberse ahorcado de una rama del moral centenario que vigilaba nuestros juegos en la huerta cerca de la campana y del frontón a la trasera del cine Cervantes. Al lado de acá estaba un patio semiabandonado donde tenían el convento las monjas que nos cuidaban y llamábamos Carboneras y justo enfrente del refectorio estaba el torreón una de esas torres almenadas que son frecuentes en las ciudades de Castilla la Vieja. Había sido el lugar donde se instalaba el cuarto de guardia que vigilaban por la noche desde el tiempo de los romanos. Era un tétrico lugar. Abajo se situaban unos cuartos oscuros que antaño fueron calabozos y arriba había un secadero para poner la ropa a tender. Era la cárcel del seminario. Los alumnos díscolos e incorregibles los que habían cometido alguna falta grave eran castigados a pasar en una de sus celdas dos días a pan y agua por el rector pero esta serie de castigos no eran frecuentes en el tiempo que yo lo conocí. Sin embargo, siglos atrás los jesuitas lo habían utilizado como cárcel más que para punir a algún postulante como una de las numerosos pruebas para mostrar la verdadera vocación a los estudiantes del noviciado. Lo llamábamos la Torre Antonia.

Las procesiones eran interminables y acabamos rendidos acompañante a los cristos muertos y a las dolorosas de los siete cuchillos. La más popular era la de Santa Eulalia que competía con la de San Millán que era una talla de Aniceto Mariñas de María al pie de la cruz muy valiosa. Nos acotábamos tarde y nos levantábamos al amanecer porque teníamos que asistir al rosario de la Aurora. Veíamos salir el sol por la Mujer Muerta e íbamos en fila india acompañando a los cofrades y a algunas beatas descalzas y arrastrando cadenas otras con los brazos en cruz que cantaban el “Perdona tu pueblo, Señor”, el “Amante Jesús mío” y el “Sálvame, Virgen María. Sin embargo la parte más impresionante de nuestra semana santa eran los oficios de Miércoles Santo en que se celebraban las tinieblas. Se cantaban catorce salmos a cada uno de los cuales correspondía una vela del candelabro o tenebrario con los improperios de Jeremías y las lecciones y la iglesia a rebosar vivía el momento con intensidad en medio de un silencio impresionante interrumpido por el golpeo de los bancos o el sonar de la carraca. Tambien se cantaban los motetes de Palestrina y de Tomás Luis de Vitoria, el “Popule meus”, el “Caligaverunt” con las estrofas de la pasión.

28 de abril 2011

continuará

 

zlo el mal

Posted: 05 Mar 2016 01:09 AM PST


ZLO (EL MAL) HISTORIAS PARA LA DEFENSA DE LA DE CRISTIANA

 

Salió el patriarca a bendecir barbas patriarcales con sus ornamentos episcopales ricas capas pluviales recamadas de oro que contrastan un poco con la pobreza de vida de este santo varón que vive en Moscú en un humilde piso alquilado donde ha recibido amenazas de muerte y ha sufrido las molestias del vecino de arriba que inundó de polvo las habitaciones y encharcó su biblioteca.

El lujo y el boato de la Santa Iglesia Ortodoxa la reservan sus ministros para engalanar el “esplendor de su casa”. La frágil y enteca figura de Su Beatitud revela la austeridad de vida del monje que fue no sé sí en el monasterio de Valaam famoso hontanar de la ortodoxia o en uno de los muchos conventos que circundan a la capital rusa y que llaman El Anillo de Oro como uno de los principales baluartes que tiene el cristianismo hoy en el mundo.

Salió a bendecir y bendijo a la manera tradicional con las dos manos juntando el índice, el pulgar y el dedo corazón de la diestra y siniestra a una multitud enfervorizada de cerca de cincuenta mil personas que se agolpaba a las puertas de la catedral de Cristo Redentor lujosamente engalanada y consagrada después de haber servido durante varias décadas de museo del ateismo.

 En su alocución final animó a los creyentes a persistir en la defensa de la fe aduciendo que uno de los objetivos de la iglesia rusa es la pugna contra el mal (zlo, un concepto muy importante en la teología oriental que tiene que ver poco con la secularidad y disquisiciones intelectuales al uso en la iglesia latina), contra las fuerzas oscuras y a la propagación de la caridad y del perdón. Que los cristianos no deben tomarse la justicia por su mano ni responder a la provocación.

Y en la santa noche de pascua en la fiesta de la resurrección se había producido una verdadera provocación sacrílega mientras la clerecía entonaba el Tedeum tradicional de la liturgia de este día (molobien) cuando los coros cantan la estrofa “Vuestra resurrección, Cristo Dios, cantan los ángeles en cielo y tierra pues bajando al sepulcro nos rescataste de la muerte”surgió un tropel de mujeres desnudas de un grupo inglés autodenominado Pussy riot (literalmente, la revolución del felpudo) enarbolando pancartas ofensivas a la religión tirando botes de brea sobre las casullas de los popes, parando el tráfico y colocando silicona en las puertas de los autobuses para inutilizarlos impidiendo el regreso de los congregantes que regresarían al hogar tras la celebración de la vigilia.

 Lector desde hace casi cincuenta años de los autores rusos son incesantes las alusiones a este momento cuando el pueblo retorna a sus quehaceres transfigurados al cabo de los oficios divinos de la Resurrección.  A Rusia no hay que olvidarlo lo llaman el país de la Resurrección puesto que cuando parece muerta y apabullada o pisoteada resurge para consternación de sus enemigos.

Un personaje de Chejov tras saludar a todos los viandantes con el tradicional ósculo (tres besos al grito de Xto resucitó a lo que contesta el homenajeado con un verdaderamente resucitó) le dice a su mujer:

-Son las tres de la mañana y en Vladivostok se estarán preparando para acudir a la misa de medianoche, Irina Petrovna

-Así es, Alexei Ivanovich. Como siempre. Los años pasan, nos hacemos viejos. Pero Cristo resucita todas las primaveras.

-Esa es la esperanza.- dice melancólico Alexei que debía de ser un trasunto del propio Antón Chejov que era hijo de un diácono y que siempre recordó el amplio y largo ceremonial a veces hasta cansarse  pues la misa se sigue durante más de dos horas de pie, cuando niño en Tula.

El sacrilegio cometido por las “pussys” tan bigotudas e indecentes cabe las gradas de la gran catedral moscovita ha conmovido profundamente a la sociedad rusa. Hace falta ser ruso para leer a Pushkin, hace falta ser ruso para entender lo que representa para su idiosincrasia el fulgor de la noche santa, luz sagrada adornada con los huevos pintos, el triple beso y los saludos de la Boskresenia. Es la fiesta entre las fiestas cuando se soslayan las enemistades, se entierra el hacha de la guerra y en tiempos de los zares se declaraban las treguas sagradas porque el Evangelio manda perdonar a los enemigos.

Kuprin tiene un  relato hermosísimo en que narra cómo los huéspedes de una casa a pupilo de Kiev celebran la noche y toman el pastel de pascua en el cuarto de una pobre mujer que ejercía de una prostituta. Todos son perdedores, gente hundida por el destino y a los que la vida había dado muchos coscorrones pero que en ese momento recuperan la inocencia perdida y vuelven con nostalgia a la pureza de la infancia al grito de Cristo ha resucitado; Cristo verdadero  resucitó. La narración roza el límite de lo inefable.

Cincuenta mil personas abarrotaban la plaza la mayoría jóvenes y cerca de siete mil policías vigilaban pero ningún miliciano osó intervenir para cargar contra los alborotadores de la Pussy riot ante la explanada de la catedral del Salvador en atención al significado de la pascua rusa. Se acordonó el recinto y no han podido trascender fotografías de ese gran sacrilegio con visos de profanación y afrenta a la tradición y costumbres patrias.

Algunos periódicos dicen que se trata de unos cuantos chicos englobados en el término de “liberales” demasiado genérico y evasivo para enmascarar la crudeza del problema. Las fuerzas oscuras le han declarado la guerra al cristianismo vía twitter, facebook y los llamados grupos sociales que al preconizar la globalidad actúan como verdaderos caballos de tropa para minar la moral de los creyentes y distribución una doctrina de perversión y de desesperación.

A muchas verstas de la Plaza Roja en Jerusalén otra chusma de exaltados jóvenes hebreos se dedicaron a escupir a los clérigos que hacían un vía crucis en la Calle Dolorosa. Y un archimandrita sirio de rito maronita tuvo que refugiarse en un convento católico para no ser linchado por la multitud. No se trata pues de unos grupúsculos de gamberros ocasionales sino que responden a un frío diseño bien situado y con mucho mando en plaza y poder arriba. Uno no concibe cómo puede Israel el pueblo de la promesa en cuya lengua escribieron Isaías, Amós, Jeremías y otros grandes profetas orquestar una campaña contra los creyentes en Jesucristo y unirse a las huestes del mal (zlo) porque esa actitud sería atentar contra sus propios principios pero esa actitud parece un hecho consumado.

 Aquí en Alcalá de Henares movimientos similares como el Pussy a favor de las banderas arco iris puso en berlina a monseñor Reig que en su sermón de las siete palabras condenó la homosexualidad.

 El prelado ha tenido que recoger velas ante la fuerte presión mediática orquestada por el cejijunto y sañudo autodenominado demócrata don Pedro Jota (ya ajustaremos cuentas). No es esa la actitud de los metropolitas rusos que han hecho un llamado a la defensa de la fe aun a fuer de someterse a la amenaza del martirio.

Valiente y enérgica actitud que no percibimos en occidente donde noticias como la declaración del gobierno noruego, retando a Arabia Saudí, y prohibiendo la construcción de mezquitas en su territorio mientras en los paises mahometanos no se permita el culto de las iglesias cristianas, no trascienden o se ocultan.

 Los carteles con leyendas obscenas injuriaban al bendito patriarca Cirilo al que  llamaban “talibán” por haber condenado la homosexualidad o en medio de la rogativa pascual realizando simulacros procaces del acto sexual, indignidades que la pluma de este periodista se resiste a consignar y otras injurias al clero y al pueblo de dios.

Al declararle la guerra a la Santa Rusdia estos agentes del agit-prop anglosajón con hondas raices en el estado de Israel y en Internet las Pussy lo tienen crudo porque la iglesia ortodoxa es un bastión del patriotismo con una historia de más de mil años.

 La reacción del patriarcado y de la sociedad se enmarca en los límites de la prudencia, el perdón a los alborotadores, y el bochorno pero en la firmeza de condena a la rusofobia a la información torticera y amenazante.

Rusia militarmente es inconquistable, posee arsenales nucleares y uno de los mejores ejércitos del planeta. El mensaje a los agitadores es que la tolerancia puede tener un límite. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

SEMANA DE PASIÓN

 ESCRIBIR DESDE MI TRNCHERA YO NO SOY MÁS QUE MARCELINO PAN Y VINO

Posted: 05 Mar 2016 01:30 AM PST

UN PERIODISTA ES UN FRANCOTIRADOR UN FREELANCER APOSTADO DENTRO DE SU CASAMATA QUE DISPARA CONTRA TODO LO QUE SE MUEVE. GANAMOS SIEMPRE LA GUERRA DE LA PAZ, REMEMBER BRUNETE









NUESTRA ÚNICA ARMA DE COMBATE ES LA MÁQUINA DE ESCRIBIR. AMAMOS LA BELLEZA Y LA PAZ DEL MUNDO. PAGAMOS LA RENTA. SOMOS GENTE ENTREGADAS A LA FAMILIA Y A LA CRIANZA DE LOS HIJOS. TAL VEZ UN POCO INGENUOS COMO MARCELINO PAN Y VINO. YO SOY MARCELINO PAN Y VINO

 THANKS GOOD MERRY ENGLAND

Posted: 05 Mar 2016 01:14 AM PST


Gracias, Inglaterra

 

 

Gracias, Inglaterra, pese a Gibraltar, pese a nuestras trifulcas, I love you know. Fue el país de mi juventud y del amor a aquella inglesa y aquella hija que me arrebató el destino pero hay ocasiones como esta noche en que me hubiera gustado haber nacido inglés, y no español.

Los Comunes han revocado la propuesta del premier de ir a la guerra contra Siria. Eso es lo que yo llamo British common sense. Verdaderamente el único país del mundo donde funciona la democracia es en la Pérfida Albión, esta noche no tan pérfida sino la good old merry England de mis sueños. Con su negativa los parlamentarios honorables miembros de la Cámara de los Comunes creo que han salvado muchas vidas y el mundo hoy puede respirar tranquilo.

Se lo habíamos pedido a la Virgen Santísima y la Dulce Madre nos escuchó, pero, como ya he manifestado antes, en este cambio de postura se ha significado el presidente Putin. Los que amamos la paz y al mundo pese a los problemas nos regocijamos con esta decisión

 

EL CABALLERO DE OLMEDO COMEDIA DE CAPA Y ESPADA QUE DE NOCHE LO MATARON AL CABALLERO

 

Lope de Vega El Caballero de Olmedo

 

Septiembre, la gota fría regó los campos paliando la sequía. Hago el camino tantas veces repetido de Medina a Olmedo recitando aquellos versos de mi infancia que de noche lo mataron al caballero la gala de Medina la flor de Olmedoy el que en Castilla ha de vencer a Arévalo, Medina y Olmedo de su parte ha de tener.

Lope de Vega el monstruo de los ingenios. En horas veinticuatro las musas pasaron al teatro. Prodigio de fecundidad. Escribió más de dos mil comedias, trescientos dramas y ochocientos autos sacramentales. En el Caballero de Olmedo lidia con el destino el Destino fatum que aflige a los mortales.

Las sombras trágicas. En las ramas de un olivo verde cantaba la lechuza las secuencias del funeral. El amor y la muerte. Que planea sobre las Morañas donde crece el mejor trigo de España. Esta comarca en el rincón de Castilla limítrofe con las provincias de Ávila. Valladolid y Segovia. Pendón carmesí, tierra de godos, judíos, moros y cristianos  fue considerada el granero español como lo es Ucrania.

Aquí la vertedera se hunde varios metros de profundidad  sin tocar roca. Tierra feraz, madre que amamanta la sed de España. La acción se desarrolla durante los días de la feria de Medina del Campo.

 Una hermosa moza doña Inés se enamora de un forastero don Alonso que estaba prometido con un labrador rico local, don Rodrigo. Los otros personajes son Fabia la alcahueta que posee artes adivinatorias y el bufón Tello.

En un recóndito entresijo del drama se esconde Lucifer el ángel malo que teje la pleita de esta comedia de atadero. Leonor es la dama de compañía de la protagonista. Don Fernando ayo. Don Pedro el padre de Inés. Ana. El condestable y el Rey justiciero que manda a la horca a don Rodrigo y sus compadres. Lope cree en la Judiciaria. Doña Inés se mete a monja.

El amor y el sino están escritos en las estrellas. Inés es cortejada por Rodrigo un villano. Cuando conoce, en cambio, a Alonso a primera vista. Es un hecho en la historia de España las mozas casaderas prefieren a los de fuera según el dicho el que lejos va a casar o mucho o viene engañado o a engañar, refrán popular. Pero doña Inés terne en sus convencimientos es víctima del amor a primera vista. Su despecho al pretendiente formal ha de costarle la vida al forastero.

en el instante que vi

a este galán forastero

me dijo el alma este quiero

y yo le dije sea ansí”

La saludadora Fabia que le arrimaba mozas al padre de doña Inés que murió joven, una reflexión diabólica: “Que como el tiempo pasa, así se pasa la hermosura”. En la vida se viene a gozar, no a padecer y a vivir que son dos días.

Es un consejo luciferino, que se lo pase bien con el hombre que desea y desdeñe al novio formal. Chinelas. Reja en el jardín. Amorosos coloquios. El criado de don Alonso se asusta, teme algo grave. Rodrigo el amante despechado espía. No ensillan para Olmedo porque la celestina trae un papel invitando a don Alonso a la reja. Superstición. Fabia trae bajo el refajo la muela de un ahorcado.

Se trata de un drama de atadero, la acción un revoltijo, difícil de entender en estos tiempos. Sin embargo, el arte de Lope es más fulgurante que todos esos dramones de seriales turcos que echan por la TV. Hechizos y conjuros. Malentendidos, billetes de amor. El revoltijo de las pasiones.

Los enredos y tejemanejes y los deus ex máquina tan habituales en nuestro teatro del siglo de oro.

El que por único llaman El Caballero de Olmedo te vio en una feria haciendo de las cejas arco y flecha los ojos bellos…

El Rey en Valladolid grandes mercedes le ha hecho porque él solo honró las fiestas de su real casamiento alanceó seis toros como un Héctor, treinta recios dio a las damas en sortijas y torneos… vivirás con él bien empleada con un marido discreto. ¡Desdichada de la dama que tiene marido necio!… ¡ay, madre! vuélvemes loca pero como puedo ser suya, si a don Rodrigo me da mi padre en casamiento.

 En el desenlace de la obra, una noche que regresa el caballero de Olmedo a su villa unos forajidos a sueldo de don Rodrigo dan muerte a don Alonso Manrique.

La luna estaba en cuarto menguante. Era una luna de sangre.

Se cumplen así los nefastos presagios que pesaban sobre este amor. El rey manda prender a los matadores. Lope conocía bien la psicología femenina. Hoy lo acusarían de machista. Deinde no más, sus obras ya casi no se representan.

 

sábado, 23 de septiembre de 2023