A POR LOS DACHOS
ESPAÑA MI NATURA ITALIA MI VENTURA Y FLANDES
MI SEPULTURA. A POR LOS DUTCH. PERO
SOBRE LA FINAL PLANEA LA SOMBRA DE LOS BOER
Y ENCIMA UN ÁRBITRO INGLÉS.
En mis viajes por
Europa, me sorprendió el odio casi africano que en los Países Bajos se alimenta
todavía hacia los españoles. A los niños, para asustarles, se les dice que
viene el Duque de Alba, en vez de que viene el coco. Son prejuicios raciales.
Por eso yo nunca abriré una cuenta naranja porque me escuecen los recuerdos de
Guillermo de Orange. Holanda es la cuna
de las fementidas guerras de religión
del XVI, motivadas por el fundamentalismo evangélico de Lutero, la insensibilidad de Roma al no
rectificar a tiempo sus muchos errores medievales, la codicia de los electores,
la animadversión hacia el emperador financiada por los banqueros de la judería
de Ámsterdam, las burradas consensuales
de Erasmo (“al que no le guste Erasmo o es fraile o es asno”, dicho
castellano de cuando entonces), que alimentaría la hoguera de la leyenda negra
cuyos rescoldos aun se atizan. Guillermo de Orange,
el de la Batalla del Boyne, cuyo caballo
blanco y su chambergo cual lambrequín flameante
aun se puede ver en el hastial de
algunas casas en el sector protestante de Belfast,
al unísono con los ingleses fueron los grandes enemigos del catolicismo puro y
duro y de España en general. Non placet Hispania solía repetir Erasmo. Claro el duque de Alba se encargó de suprimir a sangre y
fuego los levantamientos de aquellas
provincias levantiscas y que otrora fueron españolas. Yo aconsejaría a Del
Bosque que alinease al Duque de alba o a don Alejandro de Farnesio en el once que se batirá mañana con
Holanda en el Soccer City de Johannesburgo.
Con sus tercios de Flandes serían dos medias puntas capaces de dar buen malón,
tanto como Iniesta, Villa o el Niño, a
los Dachos. Sin embargo, me huele a chamusquina y casi a hoguera de la
noche de San Bartolomé el que la FIFA haya designado para regir este encuentro
al inglés Mister Webb. Esos señores del silbato, hijos de la Gran Bretaña, por
ser vos quien sois, hijos de la gran puta, siempre arbitraron contra nuestros
intereses. Matías Prats estará revolviéndose seguramente en su
tumba pues este Webb nos trae a la
memoria de los aficionados a la Selección Española el recuerdo de aquel Mr. Illis
que en un partido con Checoslovaquia nos
escatomeó un penalti, no vio otro en contra y mostró la roja a Luisito Suárez
en el Mundial de Chile. Puede haber gato encerrado, amaños, pucherazos y
cacerolas. La intención se sospecha bajo cuerda es que la FIFA quiere que Holanda, que fue la potencia colonizadora de Sudáfrica
hasta que los ingleses echaran a los Boer,
cristianos fundamentalistas y racistas,
de la regencia de la vieja colonia. Sería una fórmula de entendimiento y de
perdón de los posibles pecados históricos donde la Gran Bretaña ha campado
siempre a su aire con su típica balanza de poderes. Además, Londres sede se
entendió siempre bien con Ámsterdam, las
dos sedes del capitalismo, para contrarrestar el poderío de Alemania y de
Francia. Balanza de poderes. A lo mejor la política acaba inmiscuyéndose en el
fútbol. Bueno el fútbol es política. Sin embargo, en el otro platillo de la
balanza tenemos que nuestra “Roja” va a vestir de azul. Y el azul es el color
de nuestra suerte. Además, el Pulpo Pol
pronostica una victoria española. Sin embargo, yo por si las moscas, eufórico
como estoy de esa ilusión de españolismo que nos hicieron vivir estos muchachos
y esa traca de fervor por la roja y gualda – y que se jodan los del Estatuto Prostituto
y la ikurriña- alinearía de extremo
izquierdo al Duque de Alba para que le achicara balones al Guaje y al gran Iniesta o a Javi
que es un coloso, al grito que nos dio el triunfo en los Campeonatos de Amberes de los años 20: “ A mí, Sabino, que
los arrollo”, o el de “España mi natura” que proclamaban los Tercios Viejos. Y
que Dios reparta suerte.
10/07/2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario