2026-02-23

 

MI PESAME A LA FAMILIA COLUBI

 

Le echaremos de menos los que nops sentábamos a la sombra del centenario carvayo de la plaza de Soto de Luiña con un pequeño icono de la Inmaculada que custodia al pueblo y la iglesia de origen románico que fue hospicio y lazareto de peregrinos. Esa estatua  del peregrino que mira para los que vienen caminando como si quisiera darles acogida a la capital del valle de las Luiñas  fue obra realizada por encargo suyo suyo. Era un hombre diserto que sabía muchas historias pixuetos, abogado de carrera y escribía bien. Coincidí con él en  un viaje organizado por la peña de jubilados cuya alma promotora era Paco Albuerne y fuimos a Santiago. Siempre que nos encontramos por la calle larga donde su hija tenía una tienda abierta nos saludábamos:

─Adios Colubi

─Adios Antonio

─¿Sabes que tu apellido es ruso? En ese idioma significa “con caridad y amor”

─Pues soy pixueto por los cuatro costados y por dos veces.

La última vez este verano lo vi pasar. Iba con bastón y estaba algo más vieyín. El saludo de siempre. Era mi ultimo adiós. Descanse en paz

 

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