2026-03-09

 

CON DERECHO A COCINA

 

Si voy pa la romería llámenme golfo. Si me quedo en la cocina  me dicen marica, reza un viejo adagio asturiano. Para mí se acabó el tiempo de holganza. 

No voy a romerías excepción hecha de la santa Anina de Montarés. El resto del año mi refugio es la cocina. Es como estar viéndolas venir. Detrás de la talanquera no me amurcan los miuras de la vida. Ya Góngora decía:

Almuerzo como un tudesco

Después de decir misa

Por verano en el jardín

Si es invierno en la cocina.

El sueño de los españoles en el siglo de Oro tener chimenea y huerto para vivir como un maestresala. Ande yo caliente, ríase la gente

En aquella casa que teníamos en Valdevilla, Segovia, años cincuenta del pasado siglo, los inviernos lo pasábamos cerca de la cocina, aquella cocina de leña. 

El receptor de radio vestido con un faldón como el Niño Jesús de Praga en lo alto de la palomilla escuchando Peticiones del Oyente EAJ49 Radio Segovia, jugando al tute, haciendo los deberes, jugando a los acertijos.

 El comedor era la sala noble y sólo se utilizaba para cuando había una fiesta Nochebuena, el bautizo del ultimo hermano, el día de San Pedro… hoy  vivimos desparramados delante el televisor; se nos está poniendo la cabeza cuadrada. Han desaparecido las cocinas económicas y aparecieron las microceramicas. Ley de vida.

 La llegada de lo digital no solo desplazó a lo analógico porque el móvil se ha convertido en el rey de la casa. Por eso y por mucho más yo añoro aquellas casas con derecho a cocina, vivíamos juntos pero no revueltos. Con un retrete comunal y ropa tendida en la ventana. Para yantar el cocido y los enfermados tomando sopas frugíferas

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