2026-03-11

 A POR LOS DACHOS


  

ESPAÑA MI NATURA ITALIA MI VENTURA Y FLANDES MI SEPULTURA. A POR LOS DUTCH. PERO SOBRE LA FINAL PLANEA LA SOMBRA DE LOS BOER Y ENCIMA UN ÁRBITRO INGLÉS.


En mis viajes por Europa, me sorprendió el odio casi africano que en los Países Bajos se alimenta todavía hacia los españoles. A los niños, para asustarles, se les dice que viene el Duque de Alba, en vez de que viene el coco. Son prejuicios raciales. Por eso yo nunca abriré una cuenta naranja porque me escuecen los recuerdos de Guillermo de Orange. Holanda es la cuna de las fementidas guerras de religión del XVI, motivadas por el fundamentalismo evangélico de Lutero, la insensibilidad de Roma al no rectificar a tiempo sus muchos errores medievales, la codicia de los electores, la animadversión hacia el emperador financiada por los banqueros de la judería de Ámsterdam, las burradas consensuales de Erasmo (“al que no le guste Erasmo o es fraile o es asno”, dicho castellano de cuando entonces), que alimentaría la hoguera de la leyenda negra cuyos rescoldos aun se atizan. Guillermo de Orange, el de la Batalla del Boyne, cuyo caballo blanco y su chambergo cual lambrequín flameante aun se puede ver en el hastial de algunas casas en el sector protestante de Belfast, al unísono con los ingleses fueron los grandes enemigos del catolicismo puro y duro y de España en general. Non placet Hispania solía repetir Erasmo. Claro el duque de Alba se encargó de suprimir a sangre y fuego los levantamientos de aquellas provincias levantiscas y que otrora fueron españolas. Yo aconsejaría a Del Bosque que alinease al Duque de alba o a don Alejandro de Farnesio en el once que se batirá mañana con Holanda en el Soccer City de Johannesburgo. Con sus tercios de Flandes serían dos medias puntas capaces de dar buen malón, tanto como Iniesta, Villa o el Niño, a los Dachos. Sin embargo, me huele a chamusquina y casi a hoguera de la noche de San Bartolomé el que la FIFA haya designado para regir este encuentro al inglés Mister Webb. Esos señores del silbato, hijos de la Gran Bretaña, por ser vos quien sois, hijos de la gran puta, siempre arbitraron contra nuestros intereses. Matías Prats estará revolviéndose seguramente en su tumba pues este Webb nos trae a la memoria de los aficionados a la Selección Española el recuerdo de aquel Mr. Illis que en un partido con Checoslovaquia nos escatomeó un penalti, no vio otro en contra y mostró la roja a Luisito Suárez en el Mundial de Chile. Puede haber gato encerrado, amaños, pucherazos y cacerolas. La intención se sospecha bajo cuerda es que la FIFA quiere que Holanda, que fue la potencia colonizadora de Sudáfrica hasta que los ingleses echaran a los Boer, cristianos fundamentalistas y racistas, de la regencia de la vieja colonia. Sería una fórmula de entendimiento y de perdón de los posibles pecados históricos donde la Gran Bretaña ha campado siempre a su aire con su típica balanza de poderes. Además, Londres sede se entendió siempre bien con Ámsterdam, las dos sedes del capitalismo, para contrarrestar el poderío de Alemania y de Francia. Balanza de poderes. A lo mejor la política acaba inmiscuyéndose en el fútbol. Bueno el fútbol es política. Sin embargo, en el otro platillo de la balanza tenemos que nuestra “Roja” va a vestir de azul. Y el azul es el color de nuestra suerte. Además, el Pulpo Pol pronostica una victoria española. Sin embargo, yo por si las moscas, eufórico como estoy de esa ilusión de españolismo que nos hicieron vivir estos muchachos y esa traca de fervor por la roja y gualda – y que se jodan los del Estatuto Prostituto y la ikurriña- alinearía de extremo izquierdo al Duque de Alba para que le achicara balones al Guaje y al gran Iniesta o a Javi que es un coloso, al grito que nos dio el triunfo en los Campeonatos de Amberes de los años 20: “ A mí, Sabino, que los arrollo”, o el de “España mi natura” que proclamaban los Tercios Viejos. Y que Dios reparta suerte.


10/07/2010






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