2026-04-17

 

….FÁTIMA LOCUS HORRIBILIS ¿MENTIRA O VERDAD?

 

Antonio Parra Galindo

 

 

 

Trece de mayo 1917. Cova de Iría. Hubo muchas canciones y palomas en torno a este nombre de mujer árabe. La cigüeña sigue machacando el ajo de las membranzas y de los sentires piadosos y similicadencias en los campanarios vacíos de las lontananza. Bueno; no están vacíos sino en proceso de cambio y de mudanza. Nos hemos cambiado de casa pero seguimos siendo los mismos. Se cumplen por tanto C años de aquel evento. Supuestamente, la Virgen María posó sus divinas plantas sobre una encina del Algarbe.

 

 Tres pastorcillos Jacinto, Lucía y Francisco, tres pastorcillos como en la edad media – la Virgen no se aparece a los grandes y los poderosos como a los cardenales y a los señores obispos, va y les dice a esos niños que no saben leer: Yo soy la Inmaculada Concepción- fueron los agraciados con esta visita. Fátima dio muchas vueltas a mi vida. Crecí bajo los misterios de las supuestas profecías: la conversión de Rusia, el fin de la primera guerra mundial pero otra mayor acontecería si la humanidad no hacía penitencia, las grandes persecuciones a la Iglesia bajo el comunismo, etc. Rusia se convertirá.

 

Viví mi infancia y adolescencia atemorizado por el miedo a la bomba atómica y por los secretos de Fátima que para más INRI contaban con un séptimo sello que no habían sido desvelado sino a la propia vidente, Lucía, que luego se metió a monja en un convento de Galicia y al mismo Papa. La sinopsis ocultaba un cuadro catastrofista. En las pláticas los sacerdotes que nos venían a darnos ejercicios hablaban de los Arcanos con cierto retintín. En fin que se iba a acabar al mundo, que se acercaba el Apocalipsis, que esto era un barril de pólvora, una simple cerilla y cualquier día... Terror milenarista puro y duro. ¡Cuantas veces me prosterné ante la imagen de aquella virgen de escayola de ojos fríos y misteriosos las manos uncidas a un rosario en plegaria todo de blanco (el manto, la túnica, las palomas que revoleteaban a sus plantas) excepto la corona que era de oro para cantar la Salve en aquellas sabatinas doradas de mi niñez lejana!

 

Dios te salve Reina y Madre de Misericordia. Y aquella virgen fue la que regaló mi pobre abuelo Benjamín a la parroquia de Fuentesoto cuando salió con bien o creía que salió con bien, luego murió en medios de terribles dolores, de una operación de próstata. Aquel blanco terrorífico y casi funeral todavía me asusta. El rostro de Nuestra Señora de Fátima me parecía más pavoroso en su inexpresividad que el de las Dolorosas patéticas y conmocionadas. Tenía tres años cuando vivieron mis padres a la gran concentración que se organizó en Madrid en 1947 octubre para recibir a la de Fátima a la que se dispensaron honores de estado. Se movilizó toda España. La devoción a la Virgen como todo español integral  viene inscrita en mi alma a sangre y fuego.

 

 Un icono de la virgen María cabalgaba en el arzón de Babieca el caballo del Cid y lo llevaban consigo los conquistadores a las americas. El escudo del marqués de Santillana ponía “Dios e vos” y hay en mi lugar de trabajo dos bagoroditsa que llaman los rusos y del Perpetuo –socorro nosotros – y es la virgen bizantina que se venera en Santa maría la Mayor de Roma y que me enviaron unos amigos de una radio lejana. Los tengo por milagrosos. Me ayudaron y confortaron a salir del paso en tiempos de oprobios y de la gran tribulación. Siempre que puedo los ilumino con candela y rezo el Eya velar. Virgen María eya velar, como dijo en la jarcha antigua del quirógrafo inmemorial.

 

 Y hay sosiego en el espíritu y paz en el trabajo. Convertíos. Metanoite. Asumid vuestra realidad y poner vuestros dolores y traumas a los pies de la cruz de Cristo. Ese fue para mí el principal contexto del legado de Fátima. Y no seré yo el que ponga tachas a este acontecimiento ocurrido hace noventa años en Aljustrel un pueblo del Algarbe. Peregriné a él en el 95 con mi familia y me pareció un lugar terrorífico. Todo de blanco y fúnebre que es el color de luto para los musulmanes.

 

 La basílica, la escalinata, los Ángeles mastodonticos que guardan la entrada y esos barracones cubiertos de cera y llama donde los devotos colocan cirios en los hacheros. Sus chispotorreos me recordaron las llamas del infierno. Lo encontré un lugar turístico- Portugal y sus tres efes: Fátima, fútbol y Fado- y en cierto modo abominable pues se especula con el fervor de las pobres gentes machacadas por la enfermedad, los desahuciados, que acuden allí como un último remedio. Lourdes igualmente me ofreció esta misma semblanza de fealdad católica y de mal gusto, retahílas obscenas de una religión que sólo piensa en la muerte y que hizo negocio con la muerte, cuando en realidad es el mensaje para la vida y la resurrección. No creo que vuelva.

 

Acepto mi dolor y mi condición de mortal, asumo el barro del que me fraguaron pero si vuelvo a caer malo no tentaré a dios con nuevas súplicas. Las apariciones de Fátima como las de Lourdes – el dogma de la Inmaculada concepción sí- no forman parte del corpus de la fe. Son admitidas y recomendadas por la Iglesia como lugar de fervor y de peregrinaciones para ejercitar la caridad al prójimo, el consuelo a los enfermos, las prácticas religiosas tan en decadencia hoy. Pero ambos sitios me escandalizaron lo mismo que me escandalizaría el Escorial tiempo adelante. Se comercia con los sentimientos y creencias vendiendo medallas, estampitas, mementos, tallas, ceniceros, saleros y repisas de noche de muy mal gusto y poco arte.

 

Fátima y Lourdes poco tienen que ver con Chartres, Notredame, Santiago o Toledo. Antes bien tratan de emular en copia sucedánea el espíritu de aquellas catedrales que congregaban a creyentes por millones en la edad Media. Una recuperación del espacio perdido mediante el milagro y la comercialización de las indulgencias que tanto escandalizaron a Lutero y a los padres de la reforma. En cuanto al mensaje de la virgen María también tengo mis reservas.

 

 Dijo que Rusia se convertirá pero Rusia en verdad nunca dejó de ser cristiana pese a los desmanes de la checa marxista, en las iglesias convertidas en museo del ateismo y en aquellos Trostki, Lenin, Zinoviev, Beria y los grandes agentes de la revolución rusa, la mayor parte de ellos judíos como aquel Abraham Brukosvski que fue el verdugo del zar en la casa de Ipatiev el rico mercader. En Ekateringrad. Precisamente de aquella ciudad en el distrito de Zverdlosk nació Boris Jeltsin el estadista que acaba de morir y recibió en su despedida unas exequias solemnes. No se oficiaba en aquel país una iglesia funeral como aquella desde hacía un siglo. ¿Un milagro? Tal vez.

 

 No. Rusia nunca dejó de ser cristiana. Stalin venció a los hitlerianos gracias al apoyo de los popes. El patriarca Sergio llamó a la cruzada contra el espíritu del mal. Y es la llegada del espíritu del mal lo que se anuncia en Fátima. La bestia parda. Los ídolos totalitarios. Pero hay también otros caminos por los que la libertad y la dignidad del hombre están a día de hoy amenazadas. Hay el totalitarismo de la globalización que impone el pensamiento único y ataca a la iglesia de Cristo con más saña y procedimientos más filistinos que lo hiciera el Comunismo. O el feminismo troncal y mostrenco que nada tiene que ver con la mujer ni la condición femenina.

 

 La lucha de clases ha sido reemplazada por la lucha de géneros en nuestra sociedad. Se trata una aberración indigna para el gran papel que tiene la mujer en nuestras vidas y María es la mujer por excelencia, la Madre de Vida y Esperanza nuestra. Hay alusiones a guerras, catástrofes, desgarros pero ninguna a la crisis de fe pavorosa que vive Occidente en su pérdida de valores y a ese laicismo que aquí en España se quiere achacar como si fuera un chivo expiatorio de los males nacionales al presidente ZP. A la incomprensión a las injusticias en el reparto de las riquezas. Al capitalismo que ha entronizado el Divino Negocio, la Santa Moneda, Business is Business. No se menciona tampoco a los cayucos y a los descorrimientos de población en masa o a la efervescencia de las sectas que han tenido su apoyo en los Estados Unidos. Al eje del mal y a todas esas fuerzas oscuras que han metido la mano en el avispero del Islam para proyectarlo en una lucha sin cuartel hacia Europa sobre la cual pesa una consigna: descristianizarla. Hundid al Bismark. Cristo molesta.

 

Y la virgen de Fátima debe de ser una virgen como muy de derechas siguiendo los convencionalismos del tiempo del pontificado de Eugenio Pacelli que (todo hay que decirlo: fue una de las grandes luminarias de la Iglesia y él también salvó a muchos judíos) de ideas muy conservadoras aferrado a las pautas de un nacional catolicismo que hoy está muy en crisis y que ha vuelto a rebrotar en Polonia. Pero uno sigue en puridad siendo cristologico, cristocentrico, mariologico. Mi fe no es derechas ni e izquierdas, cree en el hombre y en su proyección sobre el siglo futuro. Postula por la causa de la libertad del Gran Eleuterio. El spasiteli o salvador que derribó los tenderetes de los marchantes y expulsó con un roten en la mano a los cambistas del pueblo. La simonía sigue siendo una amenaza para la Iglesia. Cando en época del presidente de Aznar fui desposeído de mi empleo y me tomaron por loco después de padecer  intensa persecución, purgas y cazas de brujas me cogí mis libros y mis grimorios y me planté en Prado Nuevo, esa cerca del Escorial donde dicen que se parecía la Virgen. Lugar extraño pues allí pude observar ciertos fenómenos parasicológicos: Danza del sol, personas en trance, signos en el cielo y después de una tormenta se dibujó el rostro en colores del Perpetuo socorro con el Niño en brazos.

 

Tomé fotografías y en la corteza de los fresnos salían estampados rostros extraños. Allí acudían las buenas gentes de España, la clase más analfabeta del catolicismo sólido y carbonero con sus achaques, sus problemas familiares y psicológicos, los parados, los desamparados, las mujeres maltratadas y los maridos expulsados del hogar en busca de una luz en medio de tanta tiniebla. Los ochenta y los noventa fueron tiempos en España muy duros. Venían con sus calderillos para llenarlos de agua de la fuente que consideraban milagrosa con ellos rociaban los miembros dolientes de sus enfermos. Allí una buena señora hacía visajes ante el micrófono, hablaba con voz ronca y entre suspiros. Todo algo diabólico y desagradable pero curioso. Muy curioso y como decía san Pablo, nada del hombre me será ajeno, me enfrasqué en el estudio de las apariciones que es algo tan viejo como la historia de la humanidad y que acontecían ya en tiempo paganos. Los dioses romanos no eran sino trasuntos de ciertas apariciones, de los dioses familiares, ciertos diablillos que llamaban manes, lemures y penates, que enredan, desbaratan o protegen según y como.

 

Allí la gente iba en busca de amparo.

 

-Tú estás protegido- me dijo una saludadora.

 

-¿Cómo lo sabes?

 

-¿No ves esa cruz sobre la frente?

 

Y efectivamente la vieja tenía estampada una cruz luminosa sobre la frente. Joder. Pero no estaba asistiendo a una aparición marial sino a un tenida espiritista. Los espasmos, las luces, los ensalmos eran del todo diabólicos y la tal Amparo Cuevas no era más que una exhibicionista. Nos estaba engañando a todos, tomando el pelo, con el cuento de que cada primero de mes, hilo directo con las Alturas, recibía un mensaje de la Virgen siempre en tono aterrorizante y apocalíptico. Al lugar venían también muchos portugueses pero estos peregrinos no hacían partija con los españoles. Iban a su aire. Eran los heraldos de Fátima. Gente de buena fe, sencilla, y algo timorata capaz de meterse en un autobús y hacerse más de mil kilómetros para ir a un sitio a rezar el rosario y pedir por sus enfermos. Seriedad y compostura lusitana que nada tiene que ver con la milagrería castellana. Aquí una buena procesión de disciplinantes presta tanto como la mejor corrida de toros.

 

 Sin embargo, aconteció que me curó de una enfermedad diagnosticada como un mal incurable, desaparecieron los dolores de la barriga y la vidente me anunciaba que un día volvería a ser rehabilitado en mi trabajo y a ver a mi hija Helen Parra-Hugh. Así ha sido. Pero no tengo que darle las gracias a la Virgen María sino a ZP y una ministra como Carmen Calvo clemente señora que aunque se profesen laicos y republicanos tienen más piedad para con el prójimo que algunas Hijas de María. ¡Bendito sea Dios!

 

Por lo que toca al reencuentro con mi hija perdida, fue un milagro de Internet, de esta página donde escribo o cosas de la vida. Eso de milagros para mí es una palabra muy fuerte. Con respecto a la enfermedad que yo padecía a lo mejor es que hizo crisis o que me fue mal justificada por un galeno dormido o perezoso. Hubo instantes en que creí a pie juntillas en que lo que acontecía en la cerca de Prado Nuevo era cierto. Que la finca estaba bendita y que los fresnos eran árboles celestiales y que las caras que aparecían estampadas en mis negativos eran alas de Ángeles y figuras de las escenas de Cristo. Too much for my body. Pero a estas conclusiones no les avalaba ninguna conclusión científica.

 

Un día leyendo al gran Cajal me encontré con la respuesta. Decía nuestro sabio histólogo que los santos y los milagros del ayer son nuestros microbios de hoy en día. Y en efecto esas caras extrañas que se plasmaban en mis tomas de los fresnos del Escorial se debían a unos bichitos que son hongos y que en bibliotecnoeconomía se llaman agentes microgenicos que producen figuras extrañas dentro de una imagen por corrosión. Las caras de Belmez por ejemplo. Por otra parte en el terreno de la parpsicología se ha avanzado poco y ahora que lo pienso Lourdes, Fátima, el Escorial, Mendjigore en la ex Yugoslavia etc pertenecen más que al mundo de la fe al terreno resbaladizo de la sugestión parapsicológica. Se trata de lugares extraños emplazados en sitios con un fuerte tirón telúrico a los que hay que acudir con cierta prevención circunspecta y con algún conocimiento de astrología.

 

Prado Nuevo que en tiempos fue una dehesa boyal por donde paseaba Felipe II, gran aficionado a las ciencias ocultas adivinatorias y nuncupatorios (por eso alzó el Escorial en aquel sitio) a mí no me quitó la fe. Me la devolvió y desde que asistí a tales tenidas en ciertas maneras repugnantes de la Cuevas con sus jipios y gorgoritos mi fe ha salido  fortalecida. Es más esotérica por supuesto. Soy más mariologico. Más cristocentrico. Pero no se trata más que de una vivencia. De una postura personal. Sólo Dios lo sabe...

 

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13/05/07                 

 

EL CAMINO DE COMPOSTELA LES ABRIÓ LOS OJOS. ERFIC EL BELGA Y LEÓN DEGRELLE EL ASESINO NAZI AL QUE FRANCO DIO ACOGIDA HICIERON UN EXPOLIO DE LA RIQUEZA AERISTICA ESPAÑOLA

 LEON DEGRELLE Y ERIC EL BELGA

 

Expolio de las españas he vuelto al camino aunque no creo mucho en este negocio de las peregrinaciones pero sospecho que hay una intima conexión entre Eric el Belga y e famoso nazi operó en Ucrania y ric el belga que fue el flagelo de nuestro patrimonio artístico victima de la incuria y la ignorancia. Ya lo dijo el clásico España dulce huéspeda de extranjeros y que abomina de sus hijos (una periodista de LNE me hizo una entrevista misérrima en mi ultimo libro y todo su interés más que el tema del texto la corresponsalía en Londres fueron las conexiones que hubiera podido tener yo con Asturias.  me estaba tomando la ficha para compulsar mis orígenes godos mire señorita acabe presto yo soy de origen judío pero muy español nada me gustan los sionistas para los que ustedes trabajan la de las autonosuyas) pues eso he vuelto a recorrer el camino jacobeo en 2016 siguiendo los puntos de recalada y jornada de don León Degrelle. Me acomodo mi extenso cormavovbis sobre la misericordia abatible del coro de la iglesia de Najera y observo los capiteles lúbricos de los bajorrelieves: un fraile fornica con una mona y a continuación un hombre desnudo que exhibe un falo enorme. Eva se esconde en el paraíso. En Atapuerca buen pueblo pero mala gente debe de ser porque son trogloditas me miran como si fuese un evadido de Nanclares de la Oca. 

Allí acantearon a Degrelle y al que suscribe le cobraron cincuenta euros por dormir en un catre prehistórico plaga de chinches. En los capiteles de Fromista me extasio con las caras de las dueñas medievales que se asoman ojos vacíos del piedra or los canecillos del tejadoz. Puente de la Reina. Santo Domingo de la Calzada. La vieja leyenda del gallo que cantó en la sartén. Es un milagro que hizo san Egidio pero los habitáculos son sórdidos y la gente brutal. El capitán de la WEHRMACHT no para de hablar mal de los españoles y se ensaña sobre todo con los vascos y los asturianos.  

Esto era en 1951 hoy se han refinado un poco pero los lamerruinas y los buscadores de tesoros tienen mucho trabajo por estos páramos. Degrelle con su amigo Eric el Belga actuaron como heraldos del gran saqueo.

En Fromista me despiojo, pido posada a unos monjes que me dan el dios me ampare y me perdone, pero me acojo a altana a una taberna donde entre sorbos al jarro y alguna cantiña que yo me sé y tarareo por lo bajini se me pasa el cansancio y la mala leche por comprobar que algunos de los objetos cuadros y piedras que menciona el veterano de la Blau han desparecido y fueron a parar a las manos de los anticuarios.No encuentro devoción en la ruta jacobea, la gente viene y va para hacer piernas y adelgazar. 

A Degrelle le dio acogida el Dictador se instaló en Málaga huyendo de los procesos de Nuremberg. Se ponía nevioso cuando veía a la Benemérita y trataba de evitar el trato con antiguos licenciados de la División Azul que lo reconocieron. A los dos excarcelados los dedos se les volvieron huéspedes En aquellas piedras y aquellos santos aquellos retablos aquellos cuadros se escondían una fortuna.  

(Esto está en su libro) y en Carrión prosternaciones ante la virgen de Villacazar.  Llueve con ganas en Villadiego. Un pastor envuelto en una manta guarda un rebaño a lo lejos. En Sahagún se me pincha la bici. Un buen samaritano me da un lifting en su tractor hasta Gordaliza del Pino donde encuentro un taller cambio el neumático y el hombre me dijo que ya no quedan frailes porque Sahagun no es lo que era. Las almenas de Mansilla de las Mulas muestran su poderosa cuadratura (es actualmente centro penitenciario) de dientes en punta de diamantes mejor no pasar y seguir de largo hasta Villalpando donde ya no quedan artesanos de la famosa forja. Las rejas de Villalpando pregonaron el nombre del pueblo por Europa. Tampoco queda nada del paso honroso de don Suero de Quiñones y sus desafíos en el palenque de la ribera del Órbigo. El cronista se acuerda de un colega de LNE Ignacio Noriega todo un experto en torneos medievales y al que el pasado julio llamó Dios a su seno. El canónigo superdotado Fromista  y con mucho de ahí vuelve a repetirse en la catedral de Astorga para honra y gracia de la falocracia. Que tío le cuelgan sus atributos de tal modo que parece tener tres piernas. Me fijo en las inscripciones sepulcrales y en las arquivotas del timpano donde vuelven a repetirse  motivos eróticos y frailes borrachos. En un capitel un personaje extraño que bien pudiera ser un abad saca la lengua. Se tapa sus desnudeces con la mitra abacial y sus gestos grotescos hacen pensar en el diablo. 

Mientras subo por el pedrero salen a mi encuentro las techumbres de unas pallozas y una buena mujer apidiandose de mí y del calor que llevo encima me deje que pruebe el agua fresca de su botijo. No hay que beber a morro sino alzar el aguamanil hasta que usted enseñe el galillo que Dios le dio y que por lo que parece no es de gran tamaño. No se apure señora que hace su función porque eso de caballo grande ande o no ande no vale en el amor. La montesa se ríe a carcajadas y yo le canto una vieja canción del Reino de León;

“ las brañeras en la braña

Dan la leche a los galanes

Van diciendo para casa

Que la maman los recentales”

Villafranca es un viejo pueblo señorial que parece abandonado mostrando, orgulloso, sus balcones y portadas enmarcadas sobre dinteles donde flamean lambrequines. 

Da gusto pasearse por la plaza y guarecerse del sol bajo los soportales que aguantan la herrumbre de los maineles ojivales una iglesia enorme y destartalada acogiendo tallas enormes de cristos y de santos montuosos. 

Un peregrino alemán, un wallfharter, que viene desde Baviera al que me uno saluda  a la salida de la villa ,me saluda en su lengua:

Gute Reise

- Alles gute - A la paz de Dios, mein Herr

 El aguja corre el agua fresca de un regato oculto entre las ramas canta el golorito, mientras un gerifalte al acecho vigila columpiándose sobre los aros del tendido eléctrico. El ave rapaz  observa a su presa ojos de Argos vuelta la cabeza como un copete sin reparar en nuestra presencia (sería fácil acabar con la vida del gavilán, cuando estudia su estrategia embebecido;  se abstrae por completo del mundo) luego se alza volando rapidísimo y atrapa entre sus garras al ruiseñor. Los ruiseñores también van a la olla aunque tengan las cuerdas de un violín alojado en la garganta y aunque realicen parada nupcial sobre los santos hitos del camiño jacobeo. 

El alemán que se llama Dieter y me habla del escándalo de las indulgencias del escándalo de las reliquias. Razona su fe luterana y yo no sé que objetarle pero me imagino que el Camino Francés era una autopista que sirvió de senda a la picaresca europea a la protesta contra los abusos del clero. Europa se sentía pecadora e iba al encuentro de la gran perdonanza. 

Ofrecí a Dieter mi bota de vino que compré en Estella y que llenaba en cada parada y fonda. El vino perronero me duraba a veces una semana. Servía para mojar el aliento y él declinó pues había hecho el propósito de dejar la bebida. El afán de liberarse del nefasto vicio del alcohol fue el origen de su peregrinación. Todo un suceso tratándose de un alemán. “En el asunto de las reliquias mejor no entrar. Con las astillas de la cruz se podría poblar un bosque. De santa Agueda se conservan mil quinientas tetas. Hay tres prepucios de juan el bautista y hasta doscientas sandalias de san Pedro. Los alemanes no son demasiado supersticiosos pero muy aficionados al juego ya lo decía Tácito y aman la cerveza que embota el cuerpo y encrasa el alma. Se hacía tarde y el Padornelo nos desafiaba entre nubes decidimos acogernos al amoroso seno de un pajar. Al calor del heñil y después de haber dejado monda una higuera doñigal que nos dio de cenar unos higos suculentos colorados por dentro dormimos a pierna suelta entre la paja del henil arrullados por los mugidos de una vaca marela que acababa de parir a un ternero. Dormimos como condestables la noche entera de un tirón sin acordarnos de las podagras y quinagras que son la tortura del peregrino; se le tuercen los tacones de las alpargatas y le duelen las manos de empuñar el bordón.

Con el sol en las bardas saludamos a Galicia que nos saludaba de aire melancólico. El alemán no hacía sino prevenirme contra los males de la bebida. Con un vaso en la mano tienes sujeto a Baco pero cuando lo metes en la barriga el dios oscuro te tiene agarrado por los cojones a ti. Te domina. Eres su esclavo. Un tipo alegre a lo primero a la segunda temulento y patoso y a la tercera ya difunto de taberna te conviertes en  cerdo.

—¿Es esta la causa de tu peregrinaje?

—Sí. Yo me he bebido toda la cerveza de los toneles de Munich como si fueran las aguas del Rin. Beber del vaso de Circe de Circe convierte a los hombres en bestias.

—Pero, Dieter, un vasito a las comidas…

—No. Para un alcohólico una copita es puro veneno. Si empiezo no termino, mejor nunca empinar.

La ruta ofrece un aspecto muy concurrido van gentes de todos los pelajes. Hace siglo y medio caminaban por devoción o huyendo de los cazanazis (León Deggrelle y Eric el belga eran compinches, habían estado juntos en el frente ruso) hoy aletea un espíritu más deportivo y laico. En los refugios se hablan todos los idiomas y se escuchan todos los lamentos de los miembros doloridas y el cansancio en versión japonesa, polaca, portuguesa, francesa y norteamericana. Todos se estiran de la misma forma comen al mismo plato roncan y se pedorrean igual. En las crujías huele a montuno. La tabla rasea a todos por la misma vara de medir. Cerca del monasterio de Samos, Dieter que era catedrático de griego de un gimnasio de Berlin es muy aficionado a la mitología analiza algunas figuras del coro embonado con sillería noble algunas dellas describiendo las posturas sexuales, aquellos monjes tenían al parecer un coito en la cabeza que no les dejaba rezar ni dormir. ¿Eran unos obsesos sexuales o es que pintando estas figuras conjuraban a la lujuria? Un epígrafe bajo la talla de un varón erguido pone “hic est veritas et felicitas”aquí está la verdad y la felicidad. Se conoce que el religioso aburrido del ceremonial  de liturgia se divertía tallando a punta de navaja tales obscenidades. El sexo era un paralipómenos, una teoría estética para los dómines de la Sorbona.

 

La fantasmal Galicia le recuerda los páramos de Ática donde nada es lo que parece. A lo mejor ese carballo en la linde tan copudo y frondoso es el alma de un soldado de la legion VII, que anduvo para acá peleando contra los indómitos astures y vacceos o mismamente ese maternal castaño debido a un proceso de metensicosis bien pudo ser un gladiador o un agonoteta muerto en los juegos que tucieron lugar en honor de Augusto en los primeros años de nuestra era. Sucumbió en la arena al filo de la spada de un reciario más fuerte que él. En Galicia meigas haberlas haylas y todo puede ser o no ser. Es una region opistografo con mucho reverso y tanta retranca como devoción a la santa compaña . Al alcanzar Lavacolla el peregrino se siente alegre pero despeado, sólo piensa en regresar a su tierra. En el pórtico de la gloria me prosterno y al abrazar al apóstol me acuerdo de los dos nazis pecadores que esquilmaron nuestros templos. Luego el peregrino piensa ir a visitar al deán y antiguo archivero de Santiago que fue amigo suyo pero le dicen que don José María está en la residencia sacerdotal y que no recibe pues quedó algo traspuesto con lo del robo del Calixtino. Así que con las mismas y sin el acompañamiento de Dieter se torna para su Asturias a los mandos de su bicicleta y a golpe de pedal.

 

 

 

ESPAÑA MI NATURA

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MONASTERIO DE CARDABA SACRAMENIA UNA HISTORIA DE NOVELA

 

Al campanario de la torre de san Gregorio subí muchas veces cuando por los Difuntos  había que dar los clamores de ánimas. Tan. Tan. Toda la noche. El Agustín, mi primo, el hijo del sacristán  y yo, trepábamos devanando el husillo de la escalera de caracol llena de plomizo.  Esta forma alabeada de los estribos era una señal del roce de los siglos.

Los peldaños estaban desgastados y presentaban una línea convexa, testimonio de que fueron millones que por allí subieron y bajaron. Las cagadas de las aves debían de tener mil años casi como la torre, que fue un fortín templariot. Subí incontables veces los peldaños hoy desgastados de esta escalera. Me bebí a sorbos el espíritu templario que honra la cruz y la defiende con la espada bajo la consigna de trabajar y rezar. Forma parte de mi cultura de mis genes pero nunca haré la palinodia de los habitantes de Fuentesoto gente tornadiza quye padece del mal de España de los godos lo que llaman el morbo visigótico, la envidia y la hipocresía. Sin embargo la grandeza de esta torre en lo alto de un somo me sobrecoge. Es uin grito de memoria al pasado y una advertencia al futuro. Castilla ya se ha dicho face los omes y los desface. Es una nación que da origen a la e3spañola. Se hizo peleando contrta el infiel. Fuimos unos adelantados del sionismo, era nuestra meta la conquista de los Santos Lugares. Mis antecesores eran pequeños, cetrinos algo trabados de hombros (lo pregonan las angosturas de esta escalera) pero recios en la batalla, curtidos en la lucha. Avezados al sufrimiento, prevenidos en frontera y ellos estaban en la vanguardia. Esta iglesia y estos monasterios fueron destruidos varias veces por la morisma pero luego reconquistaron sus tierras renegaron de Mahoma y cantaron vivas a la Trinidad. Dios es Uno y Trino. Ni mahometanos ni judíos han entendido aun la procesión trinitaria que es uno de los grandes enigmas teológicos del mundo.

En tiempos de la reconquista cambió bastantes veces de mano. Fuentesoto en la margen derecha del Duero marcaba el hito de la frontera. El edificio debió de ser un templo dedicado a Jupiter  luego basílica cristiana por su planta cuadrangular (se aprecia bien en el ábside) enseguida los visigodos dedicaron la iglesia a san Gregorio VII el papa que luchó contra las investiduras el del castillo de Canosa. Vino san Bernardo y erigió un monasterio en aquellos parajes en la ribera del Duratón donde vivían muchos eremitas.  Estamos hablando de las circunscripciones de Cuevas de Provanco, Sacramenia, Aldeasoña, Tejares, los Castros, Torre Adrada, Sepúlveda. Pero los eremitorios debieron de ser arrasados en una de las muchas razzias como demuestran las adarajas que quedan en el lienzo de pared junto al arco ojival actualmente cementerio donde fueron inhumados muchos miembros de mi familia. El templo debió de ser de buena hechura.

El cimborrio no se ha caído ni tampoco la torre de san Gregorio. Los vanos del campanario arcos de medio punto parecen dos ojos fantasmales que vieron el discurrir de la vida de Fuentesoto. El pueblo antes estaba arriba. Hoy se reclina en torno a una fuente torrencial que da origen a la vega que riega los campos de Sacramenia y de Pecharromán.

Esta escalera de caracol enm el olvidado campanario creo que guarda el secreto del enigma templario y forma parte del carisma cisterciense, un secreto a muy poco revelados pero que en mis horas bajas de desaliento pienso que es signo de predestinación. Al fin y al cabo Dios no abandona a los que lucharon por Él y a los que nacieron vivieron y murieron a la sombra de la Cruz del Temple. Respice stellam voca Mariam. Yo no sé pero esta devoción a la Virgen que  me inculcaron de pequeño me ha sacado a lo largo de mis días de muchos atascos.

 

 

 

El día de san Bernardo los que, como yo, siguen la regla del Doctor Melifluo y abrazaron las constituciones de su monacato dentro del siglo se sienten un poco tristes. Es tristeza fin de siècle, llanto por nuestros pasos perdidos, tristeza de finales del verano, nostalgia celestial por el canto de aquellos monjes blancos con la cogulla negra resonando lejanos a través de  los valles de Europa. Son las voces anónimas de quienes siguieron la senda apartada del cantor de María, delicadas armonías del 20 de agosto.

Menguan los días, marchan las golondrinas pero los zarzales se encuentran llenos de fruto y la luz declinante baña de todos los colores el rosetón de la antigua iglesia del monasterio de Cardaba en Sacramenia cuyo claustro fue vendido a los norteamericanos y hoy puede visitarse en Nueva York. Subí varias ocasiones a su emplazamiento en el alto Manhattan cuando era corresponsal o bien acompañando a familiares y parientes venidos de España o llevado por la nostalgia de aquellos sillares de buena labra que contenían todo el carbono 14 y el polvo de aquellos andurriales que tantas veces recorrí de niño. Eché de menos el silencio monacal y esa vida anónima de los profesos que, muertos al mundo, sus pompas y vanidades, pasaron por esta vida sin dejar rastro salvo alguna que otra firma al dorso de alguna letra capitular miniada, un nombre o una fecha consignados al desgaire sobre algún que otro libro del armoriumo biblioteca capitular.

El monasterio debió de ser muy grande dadas las dimensiones de la bodega y del granero. En todas las actas la firma del padre cillero o ecónomo figura al lado de la del abad. Algo más de un centenar de monjes entre profesos y donados que hacían vida de comunidad total sin derecho a la privacidad ni a una celda conventual según la estricta regla de Claraval. Los cistercienses supusieron la reforma relajada a la regla de san Benito vigente en los dos grandes monasterios benedictinos: Cluny y Montecasino. Mantuvieron la cogulla negra pero el hábito y el cordón son blancos. Representan una norma más rigurosa de vida porque todo lo hacían en común. Carecían de privacidad. En los dos monasterios centrales de Citeux y Clairvaux la vida discurría a toque de campana. En la “Carta De Caridad” san Bernardo recomienda a sus hijos el trabajo manual como primordial y continencia.  La regla Bernardina vedaba a los monjes todo comercio con el bello sexo y la entrada en el claustro estaba prohibida. “Es más dificultoso vivir un hombre en compañía de mujeres sin ofensa a Dios que resucitar a un muerto”, escribe el Doctor Melifluo.

El intelectual viene en un segundo plano y se practica a la hora de tercia por monjes cualificados calígrafos que trabajan en el “scriptorium”. Los monjes benitos por su parte encargaban del trabajo de manois a los donados que eran verdaderos siervos de la gleba pero la norma del “ora et labora” es la misma. Otra de sus singularidades es el fervor marial. San Bernardo (extraño personaje, algunos de cuyos aspectos relevantes de su personalidad no han sido descubiertos) fue el gran cantor de María, una devoción que importaron los templarios de lñas cristiandades bizantinas. No hay que olvidar que el carisma cisterciense, siguiendo las pautas de su fundador, que predicó la segunda cruzada, pone a a sus hijos a los pies de la Virgen. Era su lema “mira a la estrella, invoca a María” y todos sus monasterios, situados en lugares apartados, en valles escondidos “in saltibus et campestribus” donde podían llevarse a cabo tareas agrícolas, lejos del mundanal ruido, siguiendo el curso del sol y la rotación de las estaciones.

Este monasterio de Sacramenia del que no queda cnada estaba ya en malas condiciones cuando a últimosd del siglo pasado lo visita el polígrafo malllorquón J. M. Quadrado y poco tiene que ver en su estructura que es la m´ças antiguas de las casas cisterciense con la grandiosidad de Veruela o el Oliva.

La orden cisterciense a primera vista es mucho más dificultosa que la benedictina lo que al correr de los siglos va a dar lugar a disputas internas entre frailes mitigados y observantes pero su expansión en unos pocos lustros a partir de 1098 cando se establece la primera fundación resulta un hecho que habría que calificar de milagroso. En menos de cincuenta años Europa desde Escocia a Portugal y desde Polonia y Suecia hasta el sur de Francia y Polonia surge una verdadera eclosión de cenobios. Esta eclosión monástica en el que prepondera el sello cristiano de la Europa medieval se compadece poco con la mentalidad lógica y hedonista del siglo XXI. No lo podemos entender pero la  cronología histórica del humano quehacer tiene que ver poco con el Divino Designio. El Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere. Hasta el punto de que en este fenómeno topamos con lo inefable.

Se cree que el primer monasterio en la península ibérica fue el de Sacramenia (muralla sagrada significa el toponímico en latín) en Segovia consagrado en 1133 por doce monjes borgoñones. Algunos cronistas, sin embargo, sostienen que le precedió el convento de Moreruela. Le siguieron el de Osera emn Galicia, Valparaíso en Córdoba, Las Huelgas, Oliva, Fietero, Scala Dei, Veruela, el monasterio de Piedra y Poblet.

La disciplina monástica es más rigurosa que entre los benedictinos porque, amen de sus votos de humildad pobreza, estabilidad y obediencia, estaban obligados por la Carta de Caridad no sólo a amarse unos a otros sino también a soportarse de por vida. Conllevancia se llama esta figura. El quebrantamiento de esta norma podía derivar en penas de cárcel decretadas por el abad. En los monasterios había calabozos y celdas de castigo. Cuando la comunidad era convocada a capitulo cada uno de los religiosos había de hacer confesión pública de sus pecados. Otra nota relevante para los que querían alcanzar lña perfección era la supresión de la concupiscencia de los ojos y la sujeción  de la regla. El silencio es la vía de la paz interior.

Los monjes habían de cumplir taciturnidad y sólo podían hablar por señas. Todos los monasterios con esa simplicidad creativa constaban de una iglesia, un refectorio, varios claustros para los monjes profesos y otro para los donados o conversos, un caldario o  hipocausto (gloria) para calentarse, la cilla o granero, caballerizas y salón de aperos, enfermería y un cementerio. Pasaban la noche en dormitorios corridos, su descanso nocturno siendo interrumpido por el rezo de maitines, prima tercia y nona. Una forma de vida empuñando el azadón y el breviario. La ergasiomanía (ganarás el pan con el sudor de tu frente) no es para el monje una condena por el pecado de Adaán sino un instrumento de salvación   

Rezaban en una única iglesia y comían en un refectorio comunal, iban a trabajar al  campo en cuadrillas y estudiaban en el scriptorium (una gran sala al lado de la huerta) volcando su sabiduría sobre los códices haciendo correr el cálamo con buen pulso e infinita paciencia benedictina sobre el pergamino. Escribían con tinta negra y roja. Quehacer impersonal sin vanagloria. Fidelidad a un canon y un horario fijo.  Al tomar el hábito cisterciense hacían el voto de renunciar al “yo”. Este anonimato como regla de vida como muerte a las cosas del siglo, la supresión de cualquier prurito mundanal, es un dato sorprendente. En el claustro cisterciense se respiura un espíritu colectivo. Es lo coral total, que hace pensar en los koljós soviéticos o los kibutz israelíes.

Todos los días igual. Hacían guerra a las pasiones; dominaban sus apetitos, mortificaban sus carnes con ayunos y morían de muy viejos casi siempre delante de un retrato de la Virgen María que les abría las puertas del cielo. Ello forma parte del misterioso legado cisterciense que siempre me sedujo.

El que a dios tiene nada le falta aunque viva pobre como una rata y en el más estricto anonimato monacal. Buscaban el  paraíso en la tierra y la unión con el Altísimo mediante la plegaria litúrgica, el trabajo de manos, a tenor con los cánones de la Regla de san Benito mejorada por Bernardo de Claraval. Uno de los mayores santos que ha dado la Iglesia pero esa grandeza no le exime de la complejidad de su personalidad. El don de profecía forma parte del carisma cisterciense. Hay que tener en cuenta que vivió en un siglo de cambio. El feudalismo entre en crisis y los siervos de la gleba se desarraigan. Las predicaciones apocalípticas al grito de Dios lo quiere de Pedro Ermitaño habían dado pábulo a la creencia de que se acercaba el fin del mundo y en esa estructura mental mesiánica se produce el desplazamiento de gentes que quieren tomar Jerusalén para aguardar en la Ciudad Santa la Segunda Venida. Un disparate desde luego pero no hay que olvidar que Dios escribe al derecho con renglones torcidos y de ese espíritu de milicia celestial que pone a la hueste católica en movimiento se va a producir el espíritu de renovación espiritual que traen los monjes blancos, san Bernardo como buen francés cree en la verticalidad. El espíritu de su obra es simple calado en la línea recta.

Esos colores vitrales de la iglesia escondida en el valle de Sacramenia guardan muchos de mis recuerdos de niño cuando en cuadrillas acudíamos a la romería que se celebraba en el prado Boyal de Cárdaba la romería del santo fundador de los Monjes Blancos; garrafatinas, almendras de Alcalá, tiro al pato en las casetas, tambor y gaita. Inundaban el aire melodías de dulzainas. Los del pueblo, jota va jota, viene (¡arsa morena!) bailaban al santo hasta que antes de atardecido acababa el jolgorio y regresábamos a nuestras aldeas andando y casi en plena oscuridad entregados a la contemplación de la estrellería las noches de agosto que en la provincia de Segovia tienen un fulgor especial.  La llegada de los cistercienses a esta comarca cercana a Sepúlveda y a Sebulcro donde habitaban los ermitaños de los Siete Altares sepulvedanos o los morabitos de las Cuevas de Fuentesoto representó la fusión del antiguo monaquismo oriental con el ideal del monasterio benedictino de Occidente. Alfonso VII suprime el rfito mozárabe y adopta el calendario y el martirologio romano. Esta singularidad de las ermitas de san Vicente cerca de los pagos de Pecharromán y de la iglesia de san Gregorio en un cerro, de traza cuadrada, pero de nave ojival, no ha sido debidamente estudiada. Para mí representa la fusión de las tres culturas a la sombra de la cruz. Es el síndrome del carácter cisterciense concomitante a los templarios.  

Hace muchos años que no acudo al festejo en los predios sacramenios los muros sagrados del antiguo cenobio castellano y una de las primeras fundaciones cistercienses, situado entre Valtiendas y Pecharromán aguas debajo de un río que nace en Fuentesoto y al que aun no han puesto nombre solo se sabe que es afluente del Duratón. Flotan sobre el ambiente tristezas de despedida, nadie conoce los pasos ni los designios de dios por qué los muros sagrados se derrumbaron en el trajín de los siglos, de las guerras, las desamortizaciones, las leyes secularizadoras: ese ir y venir de la historia en el que no se percibe un rigor lógico. Es el caos de las pasiones humanas, el vórtice de la naturaleza inmisericorde con los débiles.

Si en Inglaterra pasó como un terremoto Cromwell que redujo a ceniza casi prácticamente la totalidad el patrimonio eclesiástico inglés, uno de los más ricos durante la edad media, en España un ministro por nombre Mendizábal pasó por estos ámbitos como la apisonadora. Por si fuera poco mamelucos y gabachos durante la francesada dieron buena cuenta de lo que quedaba.

Se quemaron  cosechas, pegaron fuego a varios pueblos como el de Santa Cruz en el alfoz de Fuentidueña y ardieron  conventos. Un furor revolucionario sacude la historia de tarde en tarde y agitando la tea iconoclasta acabó con estos muros consagrados. La casa matriz del Cister  y la propia orden que irradió por toda Europa una fuerza expansiva, cultural y constructora al grito de Dios lo quiere, impulso de las cruzadas, premonición del arte románico en el que Cristo se convierte en músico y arquitecto, un increíble y misterioso movimiento religioso y litúrgico en la primera y segunda mitad del siglo XII está hoy casi desparecida. El cenobio de Citeux donde cuando murió el fundador en 1153 residían en el claustro cerca de ochocientos monjes  la Bretaña francesa, en pleno valle de Claraval se convertiría en una de las penitenciarías inexpugnables de Francia, al igual que el monasterio de San Miguel de los Reyes en Valencia o el propio Chinchilla. Los edificios que un día fueron jardines de María – en mi obra Viva Claraval elogio de la vida contemplativa lo específico – se transforman en aulas de dolor–.  Eran  salas de Dios. ¡Qué ironía! El monasterio de Veruela en Soria le sirvió a Bécquer de inspiración para algunas de las historias de terror en las que se inicia el romanticismo como género literario al igual que toda una pléyade de cenobios cistercienses en Galicia (Celanova), Zamora (Moreruela), Palencia (Aula Dei), fantasmagóricos recintos abandonados. La regla Bernarda cambió el rostro de occidente desde el punto de vista religioso. En España el rito hispano visigótico de origen griego cede el sitio al rito romano. Los monjes blancos traen consigo el espíritu de cruzada y se transforman en soldados ocupando torres en la frontera. A partir de los cistercienses los cruzados impregnan Europa de un nuevo espíritu, que es el espíritu de frontera y de defensa de la cruz.

Otro aspecto es el afán repoblador. Plantan majuelos, roturan baldíos, siguiendo el precepto de san Benito ora et labora en el que inspira su regla san Bernardo. Los caldos del mejor vino del mundo el Vega Sicilia que se cría por estos pagos fueron una invención cisterciense. Los monjes trajeron esquejes de las viñas borgoñonas las cuales, trasplantadas a los valles del Duero, produjeron ese mosto superior.

Cardaba – la data de su consagración remonta a 1142– fue construida por musulmanes que fueron hechos prisioneros por Alfonso VII el Emperador y conducidos a Castilla como mano de obra. Es por esto por lo que en los valles de Sacramenia, Aldeasoña, Provanco y Peñafiel buena parte de la población es de origen morisco (también judía) que se mezcló con la autóctona de ascendencia romana o vaccea. Son los aportillados de Sacramenia a los que Alfonso X manumitió y les dio derecho a llevar armas y acudir a la guerra como soldados.

Sabemos que el primer abad era borgoñón y se llamaba Raimundo y que el último era un amigo del Empecinado que se tiró al monte y murió peleando con los franceses. Se llamaba fray Elías.

En 1835 son enajenados los predios de Cardaba y los compra un labrador rico de Pecharromán. Casi un siglo adelante 1925 el magnate Randolph Hearst los descubrió y decide adquirirlos con la intención de transportarlo piedra a piedra a los USA por cinco millones de pesetas. Los sillares marcados y ordenados fueron embarcados y transportados en un carguero a Estados Unidos.

Ocurre la gran crisis del 29 y los negocios de Hearst el magnate que inspiró al Ciudadano Kane de Orson Wells dio en quiebra y el cargamento permanece olvidado en una dársena del puerto neoyorquino. Unos estibadores al cabo de tres décadas descubren el contenedor y las piedras van a parar a Miami (el ábside) mientras el claustro se queda en un museo al norte de la Ciudad de los Rascacielos. En fin, todo un cúmulo de vicisitudes dignas de un apasionante thriller trama para ahormar una novela supositicia de fantaciencia.

De las piedras seculares emanó según cuentan una maldición que ocasionó la ruina del magnate de los grandes rotativos. Hearst había sido el culpable de que el gobierno yanqui declarara la guerra a España arrebatándonos el último florón del viejo imperio colonial. En connivencia con el almirante Simpson urdió la estratagema burda de la voladura del Maine. Murieron muchos de nuestros soldaditos como consecuencia del hambre y del tifus después del bloqueo a la isla por la poderosa escuadra norteamericana. Aquellas piedras monacales clamaron revancha contra el hundimiento del buque “Furor” mandado por Fernando Villamil el héroe astur que un 3 de julio de 1898 levó anclas a sabiendas que esta temeraria salida del puerto de Santiago firmaba su sentencia de muerte.

La ruina de aquel banquero  que en uno de sus múltiples viajes a Europa quiso comprarlo todo  yo me pregunto si la quiebra de aquel hombre de negocios no fue una venganza de los templarios después de la estratagema del Maine y la guerra de Cuba. Por lo visto. A veces la Providencia castiga sin piedra ni palo.

Curiosamente en la actualidad uno de los centros de florecimiento de la trapa cisterciense es California, Nueva York, Connecticut y Nuevo Méjico.

 

 

ESPAÑA MI NATURA

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FUENTESOTO Y LAS PIEDRAS DE SAN BERNARDO

Posted: 04 May 2017 11:50 AM PDT

FUENTESOTO SEDE DEL CISTER ESTUDIO SOBRE EL VALLE DE SACRAMENIA Y SUS MONASTERIOS