miércoles, 13 de julio de 2016

AUTO DE FE EN BARCELONA. LA COLAU MANDA QUEMAR A LA LIBRERIA EUROPA

El pensamiento no delinque, decía un catalán al que llamaban el León de Grau, Joaquin Costa, pero parece ser que que para la alcaldesa Colau ese juicio no es meritorio y ha ordenado el cierre y la trituración de cerca de quince mil libros de la Librería Europa. Hoy estoy triste porque semejante medida supone, amen de una afrenta para con los que escribimos, un verdadero auto de fe y una noche de los cristales rotos en versión de venganza catalana. Han rodado otra vez las cabezas de la Campana de Huesca. Amo los libros y soy escritor, a la contra, no de los lacayos a sueldo del sistema, y me duele esta sinrazón desmedida pues un libro y un amigo quiero yo en mis lares y sigo el aforismo leña vieja para arder, vino añejo que beber y un libro antiguo siempre en mis manos. Yo no sé quien es este Varela ni entiendo de nazis ni del fascismo en estado puro, pero que el comportamiento de Ada Colau, fámula en su ciudad del poder del Arco Iris , que reivindican un mundo al revés, una inversión de valores,  quiere destruir nuestra civilización y nuestra cultura. Su ukase formula una afrenta a Cataluña. Allí estaban las mejores editoriales y el pensamiento español la novela el ensayo se acunó en los viejos torculos de Destino, Planeta y otras muchas editoriales que fueron no sólo gloria de España sino tambien del mundo de la impresión. ¿Por qué considerar  enemigos a esos pacificos lomos de libros que reclian sus cantos en pluteos y estantes?
Yo, como Quevedo, vivo en conversación con los difuntos y desde sus páginas me hablan los muertos. 
Colau, esa odiosa bollera, se ha entregado con furor uterino a esa locura arsonista e incendiaria cuya deriva ha sido por tercera vez la almenara de una editorial y todos sus fondos fueron a la pira.
Pero amordazar a los escritores es pretender ponerle puertas al campo.
La alcaldesa de Barcelona  con sus aires de bacante, y su aspecto de payesa tetuda, se conduce con la furia de las gumias griegas y la sinrazón de los antiguos inquisidores.
Una pena que en esa hoguera ardieran al de por junto Platón, Heidegger, Nietzsche y Aristoteles. Nos queman y nos fusilan porque nos tienen miedo. Nosotros somos quien somos. Somos el clamor de la verdad. No pasarán. No ganarán. Las furias se estrellarán contra las olas del mar.

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