ÁNGEL GONZÁLESZIN MEMORIAM
Antonio Parra Galindo
Los hombres vienen y van y dicen que los poetas y los buenos soldados no mueren nunca. Sólo se desvanecen pero a mí me parece que Ángel González hoy se ha muerto más. Se apaga una voz de los que perdieron la guerra y ganaron la paz. Yo creo que era mejor músico que poeta y acaso su biografía sea más interesante que su obra. Un exilio dorado en un pueblo de la raya de León que quedaba aislado por el invierno allá entre los molinos y los castaños y una escuela rural – la aldea es hoy un pueblo fantasmas, abandonado- es un privilegio. Discutí con él en el Café Gijón. Sólo vosotros, le dije, los que perdisteis la guerra y ganasteis supuestamente la paz podéis publicar, sólo vosotros sois dignos. No sé pero le dije unas cuantas. Yo estaba algo pasado de alcohol y el carbayón aguantó impertérrito mis soflamas. Yo creo que era más roja y mejor escritora Dolores Medio a la que no se la reconoce pero Asturias es ansí. Y don Ángel jugaba a poeta oficial. De la guerra se nos cuenta nada más que la superficie, nadie osa entrar en ese jardín de las causas, los huertos paredaños, quien la provocó y demás, quienes la usufructuaron, quienes tuvieron las culpa, no tuvieron la culpa sólo unos, también los otros y unos y otros. Tragedia y grandeza de Asturias. Pero estos maestros de la escuela rural eran un poco señoritos unos burgueses y tenían poco de revolucionario. El pueblo sigue ignorante de muchas cosas. Y esa es un poco la responsabilidad de estos poetas rojos que sólo fueron rojos de salón. Han creado un Establishment contra aquello pero lo importante ahora no es la pulpa, es la cáscara y juegan a la imagen y al diseño. Nosotros los hijos de los que ganaron la guerra y perdieron la paz o al menos eso dicen con la ayuda de los corifeos que se hacen eco hemos tenido que envainarla en el silencio total. También somos topos literarios y esa en síntesis la esencia de las verdades del barquero que le casqué yo al vate ovetense una tarde de primavera que estaba de mal humor y hacia bastante calor en Recoletos por lo que se hacía imprescindible refrescar el gaznate. Nos aviéis condenado al silencio. Somos los del nuevo exilio de la España interior. Descanse en paz el poeta que hoy huyó a las sombras y se esconde entre la niebla de los gollizos cuchillares y cascajares del alto Bierzo. Fue un buen poeta y acaso mejor maestro rural. Creo también que un asturiano íntegro.
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