CAPITULO INEDITO DE MI LIBRO EL LAZARILLO FUE ESCRITO POR UN SEGOVIANO Posted: 23 Mar 2017 01:45 AM PDT CAPITULO I QUIEREN HACERLE FRAILE EN ZARAGOZA LÁZARO EMBARCOSE EN LA ARMADA. HÉROE DE LEPANTO Bien prevenido de calamidades y desgracias y sin mirar atrás, aun sabiendas que poco adelanta quien mudando de fortuna no muda el carácter y perseguido por tantos desconsuelos y desdichas que curten a todo castellano miré para derecha e izquierda, cerciorándome de que no tenía donde caerme muerto sin amor de las mujeres y sin “güeltra” [1] pero con bastante peñascaró[2] en los bandullos viva el vino y las mujeres que esto nunca me faltaban, tomé el camino de Zaragoza, amable, noble y heroica ciudad, que dispensa su hospitalidad al vagabundo. Donde supo había un convento que socorría a los menesterosos. Salió un fraile de la Merced a recibirme y me mandó soplar por un cañuto: — Muchacho ¿adonde vas? — A buscar la vida y donde me mande su reverencia. — Pues sopla en esta bujeta. Quiero saber si eres limpio de linaje. — ¡Qué cosas manda fray Pedro pero lo haré aunque os participo que vengo de gente de alcurnia por más que desafortunada. Mi padre murió sirviendo al rey en Argel. Era soldado a las órdenes del gran Cardenal Cisneros. Soplé como me dijo y viéndome apto para el ingreso, me mandó beber de un jarrillo en el que nadaban las ninfas del aguardiente. No pudo ser mejor mi entrada en aquel recinto sagrado. Me llevó a una estancia en la cual descansaban otros menesterosos y peregrinos. Dijome el religioso ser alfaqueque por oficio y de haber redimido no pocos cautivos cristianos del turco. Mal no empezaba la cosa. Entrégame ropa nueva una muda y unos chapines que los míos andaban muy rotos. Así como también consejos de ser bueno me dio, y de guardar continencia y seguir por el camino de la virtud. —Padre mío, ser bueno lo soy en lo que el mundo abarca, pero otros no lo son tanto por lo que he de vérmelas a todas horas con malandrines y gente del bronce. Si te haces de miel y no te defiendes, palmas. Siempre estoy sobre aviso y durmiendo de mi ojo leporino. Estate atento y a lo que estás, que en cualquier instante podrá saltar la liebre. Ojo, Pablos que asan carne. —Eso no digas, hijo, callades —exclamó el fraile que se llamaba fray Raimundo—que es ofender a Dios con pecado de presunción. No está bien la melancolía y la desesperación en un cristiano. Sursum corda. Arriba los corazones. En estas, se arrancó por lo solemne y cantó el prefacio de Pascua con un inmenso vozarrón más fuerte que el tañer de las campanas de la torre de San Gil que estaba al lado. Los allí presente cayeron de rodillas en la creencia de que bajaba el espíritu santo, mismamente, al cenáculo pero yo, muy tuno, guardé mis reservas al respecto porque la sabiduría de la vida me ha enseñado a dudar de la cordialidad visceral e iterativa que se despierta de repente. Bueno soy yo desde cuando el ciego, para oler el poste de los engaños y en efecto pronto supe que era el aguardiente con que rompió el ayuno aquel bendito. Con todo y eso, reparé en el consejo del Libro de la Sabiduríade que el vino alegra el corazón de los mortales y no me pareció un mal hombre el mercedario. Fui al Pilar a besar la santa columna. Oí tres misas y pasé a la Seoa contemplar el retablo de las maravillas, aquel coro bien labrado, aquellas imágenes de jaspe con estatuas de todos los santos de la parroquia. El primero san Valero ventolero al que los esbirros cortaron la lengua por confesar a Cristo y es maravilla en aquel obispo que aun deslenguado empezó a cantar salmos y el Tedeum. Por eso le llaman ventolero porque su nombre es fuerte y tenaz y tozudo, nunca se rinda el aragonés, como el cierzo de Zaragoza que sopla desde el Moncayo. En otra capilla se veneraba la memoria de san Pedro de Arbués al que gente de mi raza apuñalaron por la espalda cuando alzaba a Dios en la Eucaristía y en la contigua se alzaba la imagen de Dominguito del Val vestido con la sotana encarnada y el roquete blanco de los monaguillos de la seo, voces puras y blancas y hasta es posible que en coro participase algún castrado según es costumbre en las escolanías. A este pobre niño el rabí Samuel lo echó mano un día de Viernes Santo, hubo en la sinagoga una tenida y lo mandaron crucificar. La sangre derramada se vertió por toda la sinova pero no manchó un adarme de la sotana y la esclavina que vestía el infantito. Milagro pues. El espantoso crimen ritual me hizo avergonzarme de mis antepasados. Ser cristiano nuevo no significa ser criminal aunque alguna fechoría haya hecho a lo largo de mis días y alguna judiada de más pero matar y forzar mujeres nunca. Cuando es picante el aire y azuza el deseo bebo el vino del sacramento y ando al fuelle por las tascas y tugurios donde el amor se compra con dinero. Contemplé además, el atril de oro desde el cual proclamaba el evangelio Rodrigo Borja que llegó a cardenal después de haber pertenecido al cabildo de aquella catedral luego a papa. Pero los judíos de Roma lo destronaron y despojaron de la tiara. Sic transit gloria mundi. Mala sangre corre por tus venas, Lazarillo. Bobadas. Toda la sangre humana es de color rojo. Yo les digo a los que me acometen mentándome a la madre que no todos somos igual y que, en cualquier familia, los hay buenos y los hay malos. Como cada cual y todos tenemos un ventano al cierzo y algunos hasta el solano. Fray Raimundo me tomó cierta ley. Querría que yo fuese fraile pues pronto apreció mi gusto por las cosas divinas. A tal efecto me mandó con un lego al monasterio de Veruela. Pero a mí la rigurosa vida de los cistercienses no me probaba y aparte de eso seria incapaz de guardar el silencio monacal pues ya sabes, lector amigo, que no dejo a la sin hueso en paz siendo incapaz de callar ni debajo del agua. Pero admiré la grandeza y solemnidad de aquel recinto en un valle a la solana del Moncayo tan cerca del cielo y tan lejos del mundanal ruido, donde se cantaba al atardecer el Oficio Parvo y la Salve Regina, el himno más venerable de la liturgia de latinidad. Pues, habréis de saber, soy gran devoto de Nuestra Señora, a Quien me encomiendo en mis alegrías y trabajos y no me acuesto ninguna noche sin rezar mis Avemarías. El veronense guardaba los restos mortales de un santo abad que era hijo natural del Rey Católico, Hernando de Aragón. Visité su tumba policromada en la sala del capítulo. Los monjes al lego y a mí nos dispensaron una buena despedida. Metieron pan vino cebolla y algo de tasajo para el camino en nuestras alforjas y nos regalaron un mulo cojo pero voluntarioso, con la condición de que cuando llegásemos a Cesar Augusta lo estabuláramos en el convento mercedario y ellos lo devolvieron a los monjes blancos. No fue así. Lo vendimos en Daroca y el lego y yo convenimos en decir que el animal se había muerto de hambre por el camino y así lo mandamos a decir al prior que no nos hizo mucho caso. Yo metí en la faltriquera tres escudos de oro que sisé al abad cuando vino abrazarme la despendida (al darme la bendición le afané la talega como buen rapador de bolsa y diestro en el oficio que soy) porque ya había diquelado el lugar donde guardaba la bolsa cuando decía misa al volverse con el ite missa est, final, y soy tan expeditivo cuando tres me vienen al mohíno como cuando hay gueltra a la vista que mis manos son ganzúas. Plega a la Providencia que aquel santo varón no me guardara rencor por eso aunque de prevenidos se hacen los arteros. Sé que anduvo luego en pesquisas y adivinó por conjeturas la maula. De esta manera vinieron en nada mis propósitos de la enmienda pues soy voluble como la flor del almendro que se marchita con la helada y lo que es hoy esplendor, mañana se vuelve mustio. Sobre poco más o menos así es mi virtud. Y creo que no mudaré de condición ni de oficio hasta que la nefasta Atrapos, una de las moiras, me corte el hilo de la existencia. Pésame mucho sin embargo de las injusticias y los atropellos a pobres y desheredados por el poderoso. ESPAÑA MI NATURA |
EL ISLAM ES UNA RELIGION PACIFICA Posted: 22 Mar 2017 10:33 AM PDT SURA 187 DEL CORÁN Matad a vuestros enemigos doquiera se hallen, echadles de los lugares que os arrebataron. Bañaros en la sangre de los infieles. A los apostatas cortadles la cabeza. Vuestras mujeres son vuestros campos cultivados. Hacedles el amor con la que os plazca. Las madres amamantarán a sus hijos dos años completos. A las cristianas tratadlas como animales NB: los musulmanes son gente de paz… (¡cuidadito!) ESPAÑA MI NATURA |
Posted: 22 Mar 2017 10:24 AM PDT CIMELIARCAS DE LA VERDAD Los cimeliarcas (tesoreros) de la verdad pontifican doquier. Flexionan sus músculos. Estiran la cuerda del arco. Yo estoy lleno de dudas. Me llama uno para preguntarme si es pecado mirar a una moza que ostentaba sus tetas poderosas por Internet y le dio tanto gusto que tuvo una eyaculación. Morbosas historias urbanas pero esto forma parte de la educación religiosa de aquellos años. los espías del Vaticano pululan por la Red. Los hay que marchan por la vida teniendo un coño en la frente por brújula. Leyendas urbanas. ¿Cómo está tu mujer? Muy buena y muy caliente. De cualquier manera se la recomiendo a Su Ilustrísima. Lo que pasa es que esto está lleno de pederastas con mitra y con báculo. Yo le diría al ínclito que así por lo menos no tendrás que tomar la pastilla azul porque estás como un cañón por ese cabo, recordándole la sentencia de aquel confesor a uno que fue a preguntar si era pecado mortal masturbarse pues no dejaba quieta a la manita: —No sólo te condenas y vas al infierno de tanto meneártelas sino que también te estás haciendo polvo, hijo. Cimeliarcas y ecuantes coribantes y bacantes pero a éste ya ni se le enerva. Tuviste una polución grata en los calzones. A eso lo llaman correrse de gusto ¿Y a mí que me cuentas? Tesoreros de la verdad hijos de la piedra flores de jara mundo revuelto. Rotundas variedades de lo sicalíptico. Pero esta es la gente que todavía sigue yendo a misa. Padre ¿peco? — Mira, chaval. Esto es una bitácora y no el consultorio radiofónico del padre Venancio Marcos. — Stultorum numerus infinitus. No caben más sandios en este puñetero país. No sólo te condenas sino que te estropeas la salud e irás de cabeza a las calderas de Pedro Botero pero a mí como si te la machacas con una un almirez. — ¿No te aburre tanto gilipollas, Verumtamen? — Ya estoy acostumbrado pero tú no te preocupes. El onanismo forma parte de nuestras vidas. Es peor el onanismo mental que la masturbación en cuadrilla y este país adolece de los defectos ocultos de un catolicismo cruel e inquisitorial. Obseso con las pulgas y las purgaciones, esto es: el sexto mandamiento. — No más preocuparte, Verumtamen. Hay que volver a mirar para las estrellas que no son sino las letras con que Dios escribe la historia del mundo. — Bien te quedó la frase — La contemplación de una noche estrellada te evita de pagar las minutas al psiquiatra y aquí hay mucho que deberían ponerlos en el sofá del psicoanálisis. Locos por todas partes. Y zoquetes. Ayer se fue al infierno el rico Epulón. Hay fiesta en el infierno. Con los ojos sanguinolentos por la ptosis ocular sus cuatro o cinco trasplantes de corazón cascó a los 101 años que mucho viven los malvados. No diga vuesarcé tales infamias. El mister era un filántropo. —Enemigo de la cristiandad y de Europa. Pero queda Soros —¿Y el bueno de Heinz cuando la espicha? Cualquier día de estos. A Henry Kissinger le quedan pocos afeitados. Heinz… Heinz spagueti… Ya le están preparando las exequias en la Sinagoga de Satán. El valido de Rockefeller muchas cuentas habrá de dar al Altísimo. No te creas. Esos no creen en Dios. Reunión de pastores ovejas muerta pero regresan al mundo los cimeliarcas. Ellos vigilan la muda de camisa de la serpiente (ecdisis) y con tanta pudibundo como el amigo de la consulta, el mundo empieza a oler mal. Jacinto Antón el Jacintón sigue obsesionado con Adolf. Que le den. Que le regalen un uniforme de mariscal de la Wehrmacht y al cabo Pintado ese que me llaman creo que el mejor regalo sería un masturbador de pilas. Y a estas alturas no sabemos si el glorioso Putin nos devolverá el oro del Vita que nos robó a los españoles. ESPAÑA MI NATURA |
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