CONSULTO LAS CARTAS DEL TAROT Y PRENDO FUEGO A LA BARAJA
Nada entendemos la vida pasa mi alma está
hecha un armadijo consulto la Guia de Perplejos tiro el libro de ideas tan
trilladas consejos para andar por casa y me recluyo en el castillo de la
palabra. Una nueva fundación aparece en lontananza. El viejo monasterio se
trastorna burdel. Recorro, perdido en el laberinto, el palacio de las dos mil
habitaciones subo al desván de la torre cuadrada que llaman de las Lujanas. El
alma castellana aspira a convertirse en un Escorial interior pero ahora todo lo
español se encuentra patas arriba el alma por los suelos, tiro al cubilete de
Trump y me sale la sota de espadas (tierra), mal presagio. Hubiera deseado el
tres de copas (agua) o el Orón (fuego) y la piculina, entrometida y hetaira,
cada palo aguante su vela que van a pintar bastos (aire) me anuncian tiempos
convulsos. Claro que yo no soy la Virgen de Fátima, detesto la guija, aunque en
noches de insomnios hago solitarios al cubilete y desparramo las cartas.
¡Qué
dolor nos acontece pues se nos viene, entre la indiferencia general, la
fractura de la patria! peor mucho peor que aquel verano del 98. El tupé de
Sagasta equivale, rediviva, a la sonrisa sandia del Rajoy; los labios carnosos
de la archivera Rompeolas (debes hacerle, cariño, con esos labios reventones a tu
corvo, buenas chupadas) guay de mi España. Todos farfullan y hacen lances,
carta en la mesa presa. Me temo que en este revoltijo, ganancia de pescadores,
se prepare el guirigay.
El Expedito▬ no era mi amigo: siento haber
depositado en su persona toda mi confianza▬ aunque no era más que un personaje
de mi novela protagonista u deuteragonista, dos oficios a la vez: el primordial
y el secundario.
Con él
que hablo alguna que otra tarde del invierno. Alea jacta est. Las
ratas se han subido a los cajones y circula por los pasillos una de las Furias
anunciando desdichas a mansalva.
Y ha venido a visitarme alma en pena de
Expedito. Acompañado de Mig-16 al que extirparon un riñón y se murió a los
pocos días. La sesquipedal tan atalajada y tan tiesa pasa revista a las tropas
de un ejército que no existe. El Sevilla en la Onda capullo de las mañanas y
sus jaques parlotean y ríen con estruendo hablando de temas sin sustancia. El
hijo del Críspelo Perea, aquel pobrecito al que mataron en un puticlub Dios le
haya perdonado templa gaitas en medio de la orquesta de este baile de máscara.
Es lo deja vu en este tiempo de saturnales
y conjuros. Pero a mi lo que más me alegra en estos días de dolor y de
visitación es que haya caído una nevada de metro y medio en los cerros de
Manzaneras suculento aporte edáfico para los chopos corpulentos y antañones más
grandes que vi en el mundo sobre la ribera de aquel río que iba a Valencia.
Teruel existe. La amada provincia escondida padeció una pavorosa sequía el
estío pasado.
Ya está aquí por lo demás el antruejo no
para de estar España en fiesta. Los de la banda municipal bajan por la calle
Real tocando el requinto. Hacen su estruendo los petardos. Ya se oye el clangor
de los cencerros abriendo carrera para que desciendan del olimpo las bacantes.
El pobre pueblo aburrido paga su aldehala al vino y se entrega a los excesos de
lujurias programadas desde arriba. Venus está lejos y el personal se divierte
escuchando las aventuras y saltos de cama de una murciana con un monarca. Putero
nos salió el rey; claro que para eso es el rey de copas, bastos, oros y
espadas, y aquí los reyes y los obispos siempre gozaron de derecho de
pernada.
Me ha
salido una carta mala. El caballo de bastos, que corresponde con el arcano XIII
del Tarot. Es para echarse a temblar y me rila la mano pero paciencia y
barajar. Veo sombras terribles. Dios no lo permita. La carta de la muerte se
sube al caballo de un tipo peludo al que sirve un escudero bizco y barrigón.
Ambos hablan en lemosín. ¡Qué tendrá que ver la dulce lengua de Ausias March
con estos tartufos!
Sancte
Michael arcangel, defende nos in proelio contra nequitiam et insidias diaboli
esto nobis praesidium.
Del mal
que viene no tienen la culpa los judíos.
Es que
en esta España católica y perversa nos hemos vuelto muy malos. Guardo los
naipes. La oración al Jefe de la Milicia celeste me tranquiliza en medio del
pavor, acordándome de que todavía viven justos en Israel... el mal triunfa pero
sólo momento de. Señor, pase de mi este cáliz. Ne avertas faciem tuam a
me.
Echo a
la lumbre las sesenta y ocho cartas del maldito juego del Tarot. Brilla la luna
en cuarto menguante esta madrugada. Creo que este aviso premonitorio no es más
que una pesadilla por los dolores de España. Mis pensamientos en revoltijo,
trato de espantarlos, escondido entre las sábanas, mientras despabilo el
insomnio de la madrugada.
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