2026-05-27

 

KUPRIN CONSUMATUM EST (II)

 

Seguimos con Kuprin, uno de los cuentistas rusos mayores, en cuyas versiones aparece el enigma contradictorio de ese país, de esa literatura con reminiscencias evangélicas. Consumatum est una glosa de las últimas palabras del Gólgota y de la vía dolorosa que el autor traslada a un manicomio donde envejecen y aguardan a la muerte entre ronquidos, insultos disputas y añoranzas un grupo de ex hombres que fueron grandes figuras del teatro, militares de carrera, galanes de Petersburgo de los que nadie se acuerda ni nadie viene a ver. Bobrob estaba enamorado hasta los huesos de una damisela pero lo dejó a la puerta de la iglesia para casarse con otros. Tristezas del desamor. La condición humana es imprevisible. Transcurría el año 1899 en el Asilo para Viejos Artistas Salaviano- Lavinski va al café Cafarnaum y regresa al preventorio borracho como una cuba. Esa es la acción. A la mañana siguiente se arrepiente de lo que había dicho y hecho gracias al vodka y cuenta su vida triunfal. El resto de compañeros le dicen que pare, que ya se saben la historia, que se repite más que la cebolla. Uno de los asilados  dice consumatum est y entrega su alma a Dios. Todo queda desdibujado y confuso como la vida misma pero es un cuento maravilloso. Creo que los rusófilos si nos fiamos de su gran literatura y de su liturgia percibimos una realidad poco acorde con la realidad porque detrás de estas escenas llenas de ternura y resignación evangélica están las putas de Internet. Esa mesalina insaciable que se tira a cientios al día insaciable furor uterino. Es bella pero su hermosura se marchita. La vemos caer. Rusia puede ser un país brutal y a la vez tierno y amoroso como su poesía. Pero no hay que fiarse demasiado de los espejismos. Todo él es un enigma

No hay comentarios: