BALSAMOS Y ALQUERMES
San Xuan noche mágica y ya en la foguera no hay que quemar, capté la flor del agua que crecía en tu balcón y era un tréboles el clover de los celtas planta mágica que todo lo cura como el bálsamo de Ruibras con que le aplicaron los dolores a don Quijote tundido y manteado que estrelló su adarga contra las aspas de molinos de viento creyendo fuesen gigantes.
Me viene a la
memoria de aquel san Juan en San Pedro Manrique cuando el pueblo entero cruzó
la hoguera pisando brasas. Fue uno de mis mejores reportajes. Emulo del Cid
partí por Castilla a ganar el pan. La diosa Fortuna estuvo de mi parte la
juventud y el vino. Luego bajé hasta Numancia; no sé dónde dormí donde me
guarecí pero canté en letras de molde a las piedras de Numancia, corría el año
1972.
Han pasado casi sesenta años. Lo que queda de
aquel viejo reportero es el gusto por la palabra. Uno necesita alquermes y
pomadas para curar aquellas heridas abiertas de antaño porque me duele España.
No hay un orden
delecto, ni un plan estratégico. Como Antón pirulero cada cual atiende su
juego- leo a Gracián el cual en su libro ético “El Héroe” nos dice:
─Atienda el historiador
y el cronista a la dulzura y al provecho para enseñar deleitando, evitando el
mal gusto que es la carcoma de las cosas porque lo aparente y especioso es engañoso,
el mal gusto desazona.
Pocos leen hoy a este
sabio escritor aragonés de origen morisco. Claro que es aquí premioso y sus
libros no son fáciles de leer a día de hoy pero son el lenitivo para nuestros
furores.
miércoles, 24 de junio
de 2026
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