2026-05-14

 

HORREOS CALCÍDICOS

 

A ti te canto

Horreo calcídico del bardal

Cabe el aljibe y la antojana

Derribado por el viento

Guardabas los trastos viejos y el pan de borona

Los inútiles aperos

el bombín del abuelo cuando marchaba a Oviedo

En un baúl las cartas de amor

Del indiano que marchó a Cuba

Sabías de muchas lunas de enero

Bodas y bautizos

Mis antepasados muertos

Calcídico edificio

Te hizo un carpintero

Una fecha en el dintel

Y un nombre

Fizolo Lucas Fernández

1789

etiamsi

bello y sagrado como un sacramento

cuéntame lo que sabes

hórreo derribado por el viento

Etiamsi, madera de castaño

Cantaba el colorín y la xana

Mas tu guardabas silencio

RELACIONES MADRID-MOSCÚ VIA TEHERÁN Y LA RUTA DE LA SEDA

 

RUSIA ESPAÑA RELACIONES

 

Quizá no sea políticamente correcto hablar de las relaciones entre Rusia  y España cuando cunde tanta rusofobia a cuenta de la guerra entre Kiev y Moscú. Sin embargo, fue precisamente un ucraniano profesor de la universidad de Leningrado Mijail Alexeiev uno de los grandes hispanistas deshaciendo prejuicios y demostrando que el pueblo ruso y el español tienen mucho en común pese a su alejamiento geográfico. El primer documento que maneja es una carta del embajador de Carlos V en Petersburgo en el cual da cuenta en 1490 al arzobispo de Novgorod sobre la monarquía de los Ausburgo “ le pertenecen, dice, Castilla, Vizcaya, Cataluña, Córcega y Cerdeña. Son todos cristianos pero que pugnaban contra la herejía protestante y que las posesiones de algunos sacerdotes, obispos y parte del clero y la nobleza fueron confiscadas por Isabela la reina imperante. Sin embargo, las practicas inquisitoriales no medraron en el reino de Moscovia. Durante el siglo XV hubo algunos mercaderes  que viajaron a España en el comercio de pieles. Los chales de marta cibellina eran muy apreciadas por las damas de la corte de Felipe II y para demostrarlo ahí están las hermosas señoras que pinta el Greco. En 1525 visita Toledo la primera embajada rusa en la corte de Carlos V. España era la primera potencia Europea y su interés por los rusos es acercarlos en su círculo en sus luchas contra el imperio otomano. Hubo negociaciones en 1588 entre Felipe II e Iván el Terrible. Interesaba la ruta de la seda y a este respecto consta, a decir de Aleksiev, el sha de Persia envió legados a Valladolid y el jefe de la legación Uruk Bek se hizo bautizar en la catedral y éste escribió un libro de viajes sobre la vida de los rusos traducidas del persa al español. Abbas II sátrapa de los persas nombró a Nicolás de Melo, un jesuita que había sido jesuita en Teherán su plenipotenciario en Madrid. Era portugués pero escribió un libro sobre la sublevación de Cataluña. Y luego lo enviaron a la corte del zar donde fue denunciado por católico y espía, Boris Godunov lo desterró al monasterio de Solovki en el Mar Blanco. La vida de Melo, tan azarosa, inspiró un drama de Lope de Vega El gran duque de Moscovia publicado en Barcelona el año 1617. Calderón en la vida es Sueño habla también del  Duque de Moscovia. Astolfo y Segismundo parecen pensar y comportarse como rusos aunque fuesen polacos. Quevedo se refiere asimismo al ducado de Moscovia en la Hora de Todos en la cual retrata el triunfo de un rey justiciero per justo. Los españoles de la Armada Invencible liberaron a soldados rusos que habían caído en manos de los tártaros de Crimea y militaban en las galeras turcas. Los Baños de Argel autobiografía de Cervantes en la cual narra su cautiverio en Constantinopla que fue manumitido por un fraile mercedario. Aquel heroico alfaqueque de Arévalo que no sólo pagó su rescate sino que se colocó en su lugar como prisionero fue un libro traducido al ruso y muy leído. Constitutivamente, el extrañamiento persiste aun cuando entre los dos pueblos epígonos de la Cruz en el Oeste y el Este posean una `sicología análoga resistente al dolor, la credulidad, la socarronería y el escepticismo que se transforma en la afición a los refranes. La paremiología es muy análoga entrambos. Con una diferencia muy marcada por la importancia de la iglesia. La ortodoxia bizantina conserva los primores de la liturgia bizantina con su aparato de gran solemnidad. El rito católico es más lacónico y escueto aunque los españoles oraban a la manera griega hasta la supresión de esta lengua por los cistercienses cuando fue abolido el rito hispano visigótico tambien llamado mozárabe. La diferencia entre dos cristianismos a mi juicio es que los rusos tratan de humanizar al ser humano, por el contrario los católicos pretendemos divinizar al hombre, de una manera más pretenciosa. ¿Pecamos de presunción? Por lo demás esta ignorancia no exenta de odio rusofóbica a mí me desconsuela.

continuará

el abuelo benjamin ( DE MI LIBRO "CÁNCER DE PRÓSTATA)

 ABUELO BENJAMÍN

El abuelo Benjamín era otra cosa. Casi fue el que me crió en la aldea de Fuenesoto pueblo también románico con una vega triunfal camino de los monasterios de Cardava a la cual se asomaban los somos, cañadas y eriazos. Por lo menos no me tiraba piedras cuando pisaba sus viñas que el otro estuvo a punto de deslomarme de un cantazo. Aquellas vivencias hicieron de mí un escritor, acaso un escritor iconoclasta y a redropelo del sentir general. Mala cosa llevar la contraria pero yo siempre me mantuve en mis trece seminarista fracasado pasado por el filtro de la literatura pero mi alma se moldeó en aquel seminario cuyas vivencias rememoro cuando estoy aquí postrado en la cama del hospital recién operado de la próstata. Las ideas se agolpan, quieren salir a toda prisa, pues siempre pensé y escribí a gran velocidad y me aturullo me atasco y pierdo el anhélito, vuelve el ritmo pero mi vida es un eterno combate con las ideas y los formularios volcados en palabras, angustia vital, desazón, vértigos, el vértigo del escritor que sólo se cura pufando pipadas de humo o camino de la despensa, somos propensos a criar carnes, la furia del español sentado en su sillón que se desgañita contra la injusticia contra esto y lo otro. Extraño mi cachimba que ha sido compañera de mis largas vigilias, mi ametralladora, mi “novia” y mi tormento, que a veces no me deja ni respirar. Saltan las imágenes de un lado a otro, se enredan las palabras. Viene Maite la dulce enfermera. ¿Cómo estás, cariño? Quisiera fumarme una pipa, no se puede, corazón. Dentro de un rato vendremos a hacerte una extracción, más tarde la compañera te tomará la tensión. La urraca del patio central faltaba poco para acabar de construir su nido. Las noches se hacían largas e insomnes. A la madrugada el diligente córvido seguía su labor. Pronto te darán de alta. Esto no ha sido nada. ¿Nada? Un cáncer, hoy el cáncer si se coge a tiempo es curable. Más duro lo tenías si fuese de pulmón. Era lo que temía yo, pero el tak que me hicieron revelaron que estaban limpios. Soy un fumador empedernido. El vicio lo cogí a los catorce años con un mataquintos que sabía horrible. Me vio mi padre que venía del cuartel y apagó la targanina de un sopapo. Zas.

Ando en desacuerdo con Andrés Laguna autor desconocido y al que yo he descubierto como autor críptico del “Lazarillo de Tormes” gloria inmortal de la novela picaresca y que he sacado de pila librándole del anonimato de siglos, que dijo:

 ─Se escribe por la honra pues la fama es la orla de la artes.

No señor hoy se escribe para echar los demonios fuera, lanzar pestes contra los nazis y los judíos que pueden ser consistentes en el mismo perjuicio los extremos se tocan la serpiente cambia de piel. Eso de ser escritor famoso debió de ser antaño, hogaño el vulgo vierte suspicacias sobre nosotros. Nos mira mal. Somos delincuentes y nos desprecia o nos compadece como enfermos bipolares, o adictos a un vicio tan inconfesable como el onanismo. Escribir consiste en masturbarse con palabras y eyacular proposiciones y asuntos que no son de recibo. La gente lo que quiere es que la dejen en paz, que no la vengan con historias. Tú no te pases, mira lo que te digo. El escaparatista de Arévalo un martes de mercado me largó está pregunta a bocajarro:

─¿Sigues escribiendo?

─Sí

─¿Y te la meneas?

─¿Por qué no?, de vez en cuando

El librero Gomis un tipo un malauva el cual me ha maltratado, timado y puesto en berlina todo lo que ha querido me recibió con una frase que es todo un dardo al bandullo de un poeta.

-Tus libros no se venden, deben de ser muy malos.

-Si no los pones en el ecaparates y los tienes ocultos en la acristía ¿cómo se van a vender cacho cabron?

Le hubiera dado al librero de lance un garrotazo en los hocicos pero no estaba de nones sino de pares. Por lo demás buenas tragaderas he. En una bella mañana de octubre no merecía la pena meterse en reyertas con un hijoputa. Escribir es llorar larra dixit hay que estar dispuesto a ser crucificado y coronado de espina cuando no de gargajos como le ocurrió a Lazaro de Tormes en la novatada de Alcalá. La desconsiceración la mala esducaciñon y el morbo visigótico o envidia es ek estigma de esta nación. Tengo que confesar a mis degtractores para que se calmen y no se pongan nerviosos que yo solo emborrono papel para dejar de fumar o el que se divierte con papiroplaxias o pintando monigotes. Así nos las van a dar todas en un carrillo.

El abuelo benjamín era otra cosa. Sólo me pegó una vez con el cinto. Habíamos ido a melones y nos pilló el guard Melares, quien a la noche se presentó en casa y dijo tu chico fue cogido in fraganti haciendo destrozos en la finca de la tía Piquilaya. Son cinco pesetas de multa. Ah si, bajate los pantalones, chiquito. Diez vergajos con la correa ni uno más ni uno menos. Desde entonces no se me ocurrió ir a melones, ni a peras, ni a sandías. Fueron los chicos del pueblo que me malmetieron y yo inocente de mí caí en la lazada.

 

Era tan inocente que me creía todas sus infamias. El Pedrete el del tio herrero, el Elpidio, el Agustín mi primo hijo del sacristán y su hermano el Maudillo, el Micha hijo del sastre que era tan pequeño que no podía con las albarquillas, el Julián el de la tía Pilar y el tío Pedro Sancha pero el más cruel de todos era Pedrete. Fue el que me encomendó la tarea de asaltar el melonar de Piquilaya.

─Entra ahí en eso, segoviano, y arramplas con un par de melones.

─Tengo miedo, mi abuelo me dice que hay que respetar lo ajeno.

─Tú ¿miedo? Eres hijo del sargento Parra.

─Yo no tengo miedo a nada

Y salté la cerca. Fue entonces cuando vi venir al Melares pegando voces y juramentos apuntándome con su tercerola. Del canguis que me entró se me cayeron los melones del regazo que no estaban maduros, eran badeas. Los otros habían puesto pies en polvorosa, me dejaron solo como siempre. Por las orejas y yo llorando como una magdalena aquel esbirro me condujo al cuartelillo, vino el juez de paz el tío Bernardo. ¿Qué ha hecho el chico? Robar melones. Vaya una educación. Que se avise al tioBenjamin Galindo. Mi abuelo el pobre estaba avergonzado y corrido de mi “hazaña”. El juez de paz era su amigo. Eran quintos, él, el tio Dominguín y mi abuelo. Nacieron en 1885. Se ufanaban de ser quintos del rey Alfonso XIII.  sentabanse en un banco de honor en el presbiterio durante las ceremonias religiosas. La noche que recibí la somanta de palos con la correa del abuelo era una noche de luna lo recuerdo bien. Al otro día tomamos el coche de línea y para Segovia.

─No podemos contigo. Así que te mando a tu padre a que te dome.

Cuando regresamos a Valdevilla la colonia militar donde vivimos mi madre me recibió con la zapatilla. Asi te comportas, dijo y me puso el culo como un tomate. Yo no tuve la culpa fueron el Pedrete y el Agustín los que me mandaron asaltar la cerca de la tia Caya. ¿Robar? Vaya un hijo. Traté de escapar y anduve perdido por los peñascales de Valdevillarecorriendo los andurriales del río Clamores llorando mis desdichas, esta vez temiendo la correa de papá. Venida la noche, llamé a la puerta de la casa que era verde y de madera de pino con mucho tiento y sigilo. Me estaban buscando. Mandó mi padre al machacante por ver si me encontraba. Pero en vez de la correa fui recibido con besos y abrazos. El sargento Parra saltaba de alegría.hijo, hijo. Por donde te has metido, donde anduviste. Tu madre y yo creíamos que te había ocurrido algo. Me senté a la mesa. Huevos con patatas fritas. El abuelo había traido un clarete que pasaba bien al cabo de tantos sinsabores por culpa mía.

─Bebe, Silvino.

─Gracias, señor suegro, de hoy en un año.

Y tentó la bota embelesado con un largo trago. Por la provincia de Segovia los casados llaman al padre de su mujer “mi señor”. El chico es un poco mostagán pero hay que meterlo en vereda. Hay que llevarle al seminario. El dictamen del abuelo se cumplió al cumplir yo once años. Había habido muchos curas en la familia. Estaba don Linos pariente suyo que ejercía el arciprestazgo de Calabazas, el P. Galo que se fue de misionero a Africa y nunca se volvió a saber más de él o don Priscilo cuñado suyo nombrado por oposición canónigo magistral de la catedral de Burgo de Osma. Tanto los Parra como los Galindo tenían fama de beatos y no existen dudas de que esta veta tan clerical y bíblica les venía de su ascendencia. Aquel rincón extremo de la provincia segoviana había sido repoblada por moros y judíos y se produjo el milagro de que Alá, Moisés conviviesen en plena armonía practicando usos y costumbres, ritos, intercambiables, diciendo ojalá cuando les acuciaba un deseo de que algo ocurriese, o pronunciando el nombre de Jesus al estornudar al besar el pan cuando la hogaza se caía de la mesa

 

 

A LAS ARMAS VICTORIOSAS EL EPIGRAFE DEL ARCO DE TRIUNFO QUE DA ENTRADA A MADRID POR MONCLOA Y MIS PROFESORES DE LATIN

 

CALDERÓN LA CENA DE BALTASAR

 

 

El doctor Valbuena era un hombre cordial, recuerdo haberle visto en una mesa del Bar de Filosofía fumándose un “celta” largo, charlando con los alumnos, yo mismo le invité a un chato de tintorro que el maestro jovial y próvido en nuestros desvelos con la literatura aceptó. Mostraba ese desaliño del intelectual machadiano los ojos cansados de tanto leer y de ver pasar la vida. Mariner Bigorra no mostraba esa familiaridad con el alumnado. Era un tarraconense de derechas. Calvo como Cesar. Le poníamos por un suponer la toga curial y allí aparecía un senador romano. Se movía por la tarima de la cátedra con agilidad y siempre aparecía con las manos empolvadas de tiza. Su pensamiento funcionaba a mayor velocidad que sus palabras y por eso analizaba cada palabra latina escribiendo el encerado su raíz evolutiva. Los dos eran hombres de gran bondad. Valbuena como se jubilaba aquel año otorgó aprobado general. No ansí Mariner que tenía fama de hueso y a mí lo que on las cosas tan entusiasta con la lengua del Lacio desde mis años de seminario me dejó para septiembre.

Pero siempre que paso por Moncloa y alzo los ojos a la cuadriga del Arco de Triunfo me acuerdo de él. El monumento entrada a Madrid. Está en un estado lamentable, destrozado y pintarrajeado con ignominiosos graffiti donde escribe el diablo consignas furibundas con su fatídico dele. Sirve de paraninfo y punto de reunión a los del botellón. Mane tzel fares y todo para ultrajar la memoria del anterior régimen.

Estan las losas levantadas y las puertas de bronce maltratadas por la chusma, no pudo menos de traer a mi memoria el entusiasmo de sus clases: “Armis hic victoribus mens jugiter victura monumentum hoc… munificentia ab Hispaniorum regis restaurata aedes sapientiae complutensis florescit in conspectu Dei”. Lo esculpió él haciendo gala del laconismo ciceroniano.

No se puede acumular tanta grandeza en epígrafe tan lacónico. Sería una pena que el Arco de Triunfo abandonado y en deterioro por el odio a los que ganaron la guerra civil fuese dejada caer. En esas estamos. Valbuena por su parte especialista en Calderón creía que el mejor drama por él escrito no era la vida es sueño sino La Cena de Baltasar. Es teatro profético y poético. Un desafío a Moloch rey de los Ammonitas monarca cruel que sacrificaba niños y jóvenes para aplacar a la divinidad. Guerra de Ucrania. Zelenski es un baldón para el pueblo de Israel y su mayor profeta. Daniel (Juicio de Dios) narra la historia de la liberación del pueblo elegido de las garras de Nimrod el tirano que construyó la torre de Babel. Los personajes de la obra son Baltasar el que vio despues de una cena opípara escrito su destino en la pared: “esta noche morirás”. Mane tzel fares. La Idolatría. El pensamiento. La vanidad. Daniel y la Muerte. Ay España mía...

 

Patadas al nido

 

Hay marea alta

Y andamos todos de cabeza

Pegándole patadas al nido

Se llena de ternejales y valentones

El coso taurino

Redondel de las Cortes

Lo suyo es viltrotear

El mulo pega coces y respingos

Y el arraez de esta nave nos tunde las costillas

A golpes de rebenque

Y de noticias atorrantes y aterradoras

Échate al lado que viene la apisonadora

Se ergotiza y parlamenta

El pez tiene escamas

Y pinchos el tomillo burrero

Y vamos remando a pareles

Por un mar de insidias y borrascas

No es bueno arriar vela

Ni pegar patadas al nido

Tú verás. 

2026-05-13

 

CLAUDIA SHEINBAUM. FREUD FUMANDO EN PIPA. ONANISMO. ¿VIENE LA PESTE NEGRA?

 

No me gusta insultar y a los hermanos mejicanos sangre nuestra mucho menos pero me duele que la de Mejico señora presidenta haya expulsado a doña Isabel Diaz Ayuso la reina de Madrid, por decir las verdades del Barquero y pasarles por los morros a las fuerzas oscuras que escribieron la Leyenda Negra (el odio vino de Amsterdam y sus satánicas sinagogas)

 Hoy estoy triste porque como historiador y periodista hoy ha vencido la propaganda a la veracidad objetiva y me desahogo con tres vivas y  tres urras:

Viva Hernán Cortés, Viva Pizarro, Arriba Chile y la Araucana. Fuerza Perú y pongamos en un altar al asturiano Menéndez de Avilés que colonizó y cristianizó la Florida y no digo nada de Fray Junípero aquel fraile que llegó hasta Oregón a la pata coja bautizando caníbales y diciendo adonde irá el buey que no are...

Doña Claudia no acuse de genocida a aquel soldado extremeño que enamoraba a las indias y se inhiba, sin embargo, de todo comentario  acerca de sus primos y la masacre que han realizado en Palestina. Eso se llama la ley del embudo.

Pero bueno así están las cosas. He cogido un libro de Freud y lo he tenido que meter en la estufa para que arda bien en el congosto con todas las majaderías que este supuesto psiquiatra pone en sus páginas.

 Sexo... sexo... agua que se quema el río, impregnadas de mierda que huelen a semen, a sebo y a enseñanzas muy viejas. Para el pseudo científico austriaco todo es sexo en esta vida el libido que es hambre sexual y la gazuza. Ya lo expresaba el bueno del arcipreste de Hita en su cuaderna vía: "haber mantenencia y ayuntamiento con hembra placentera"

 Mentira y perfidia judía. Don Segismundo mentía por toda la barba.

Hay en esta vida cosas más altas que la jodienda aunque esta tenga poca enmienda, querido don Segismundo: el valor, la castidad, la caridad, la entrega a los demás. Pero por culpa de este jodido anda el mundo de cabeza.

 Abro internet y acudo a un chat porno horripilante.

Todas las tías están con el culo al aire, con sus vergüenzas de exposición y al otro lado del hilo parece que se siente la perturbación onanista de los reprimidos.

Escuchanse gritos y gemidos, palabras obscenas, guarradas que hacen que mi ordenador salte de vergüenza puesto que mi pudor es herido por las teclas del teclado:

"Mis dimensiones son 25 centímetros ¿te gustaría que te la meta?...me estoy corriendo y quiero sumirte en una piscina llena de lefa para que te bañes en mi semen, nena... espatárrate, pequeña para que te vea el candil... me recuerdas a mi abuela a la cual quiero echar un polvo... let´s go venga que me estoy poniendo burro etc y etc."

Tales indecencias se las debe el mundo a este judío que inventó el psicoanálisis. Era un tipo morboso que no se enfrentó a los nazis, se largó a Inglaterra, y murió en Londres de un cáncer de lengua. Por ahi andan corriendo unos locos y locas exhibiendo la bandera gay. El día de los maricones y tortillerías ha sido proclamado feriado en Israel. ¿Perfidia judeorum? No, satanismo a gran escala.

Me parece que esta mañana al levantarme me asomé a la ventana y vi a don Segismundo gimiendo y penando en las calderas de Pedro Botero. 

Murió por do más pecado había; Cunilingus, un dolorosísimo cáncer de lengua. Tanta lujuria acabará con nosotros. ¿Se abre el Séptimo Sello? ¿Vuelve de nuevo la peste negra que diezmó la población del mundo en la edad media?

Cristo Jesús nos dijo que nos guardásemos de los falsos profetas y viviéramos en continencia amándonos los unos a los otros. La charitas cristiana nada tiene que ver ni don la filantropía ni la lujuria.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

 

 

2026-05-12

 SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

12 DE MAYO

 

Sigo la epacta del santoral antiguo y del martirologio romano. Hoy santo Domingo de la Calzada el que hizo cantar a la gallina después de asada.

Era un pastor de Oña o por ahí que quería ser fraile pero no sabía leer ni escribir.

Acudió al monasterio de Oña y vio que era un tipo fuerte, bien dispuesto.

 Le encargó de la hospedería que por aquellos días cruzaban la frontera pirenaica a mogollón, huyendo de las guerras, la peste y la gleba.

Corría el año 1044 y Domingo que era habilidoso y sabía de albañilería fabricó un puente que hoy existe para cruzar los peregrinos y no tuvieran que adentrarse en Vasconia.

 Los vascos que no habían sido romanizados estaban medio salvajes. Fornicaban con sus mulas, incendiaban las aldeas y hablaban una lengua endiablada que les permitía engañar e incluso matar a los forasteros.

El Calixtino efectivamente aconseja a los romeros camino de Compostela que eviten el territorio de los antiguos vascones donde se adoraban a los dioses paganos y las brujas volaban por el aire y realizaban tenidas y aquelarres.

 Te robaban, te maltrataban y algunos aldeanos chupaban la sangre.

Pues bien pese a su analfabetismo cuentan los anales Domingo era un geómetra insuperable, un hospedero sin igual. Una vez llegaron unos peregrinos franceses hambrientos, calados por la lluvia y no tenía nada que darles. El buen fraile taumatúrgico se acercó al nidal y mato una gallina. Esta cuando estaba en el horno empezó a cantar alabanzas al Señor de la creación. Y desde entonces se dijo:

─Santo Domingo de la Calzada el que hizo cantar la gallina después de asada.

La expresión eso de cantar la gallina pasó al idioma judicial como sinónimo de confesión oral de alguien que cometió una fechoría

ENGLAND GONE TO THE DOGS INGLATERRA SE VA A LA MIERDA

 https://youtu.be/AM03eITK9jw?si=xBnKzV8qu10HpRbQ

EXPEDICIÓN RUSA A LA ANTARTICA UN CONTINENTE EXTRAÑO

 

“In Antarctica, God is especially close”

Olga Stefanova is a documentary filmmaker, the author of several films and a book about Antarctica. Her film about the polar Vostok Station was personally recognized by the president of Russia. Olga spoke about her journeys to the continent and shared the details of life in such extreme conditions.

​Olga Stefanova​Olga Stefanova    

Hello, Olga. You have made several trips to Antarctica. Could you please tell us how your interest in that continent began?

—It is an old story. There were many factors involved. The books I had read, which vividly described the polar world, also played their part. I longed to go there, to witness the human relationships that develop on such expeditions. I wanted to feel connected to those fearless people. Through the prayers of my godmother, many wonderful things happened, thanks to which I finally found myself in Antarctica. After that, it was hard to give it up. One project after another kept emerging. And glory be to God, I was able to bring my plans into being. So far, I have participated in eight expeditions to Antarctica.

What were your first impressions when you arrived there?

—First and foremost, the people made the strongest impression on me. Of course, also the Antarctic landscape. My very first trip was to the airfield of Novolazarevskaya Station. It is an airfield located on what is called blue ice, a special section of the glacier. The ice there looks almost scaly, and the sun is reflected in every facet. Everything sparkles and dazzles intensely because the sunlight is so bright—you can’t remove your goggles. And I thought, how could anyone film this and look at the camera monitor?

The air was astonishingly fresh, so different from the air in Moscow—it was rich, tangible, almost something you could taste. And of course, I remember the eyes of the people who welcomed us—open, joyful, alive. They had already spent a long winter in Antarctica by that time. They were constantly trying to help us in some way, to bring us joy, always telling us stories with smiles on their faces.

You spent an entire year at the Russian Bellingshausen Polar Station. What joys and difficulties did you experience there? What did you do during that time?

—I was with the Russian Antarctic Expedition as a documentary film director and worked on making a movie. The station is located on King George Island (Waterloo Island). My task was to make a film about how polar workers spend the winter in Antarctica. Additionally I had duties like everyone else at the station—a duty shift once every two weeks. I was also the steward of the common room, which meant that I welcomed and saw off guests and kept things in order.

Of course, there were difficulties. But honestly, I don’t especially remember much of that now, except perhaps the fierce winds. During storms, the snow falls parallel to the ground. In general, all of my trips there were deeply desired, and therefore joyful—including the year I wintered at Bellingshausen Station. For me, it was the first time I was ever away from my usual environment for so long. Around me were people I had never known before and had not chosen myself. There was complete isolation from the outside world, and my ordinary life was entirely reformatted.

The polar workers themselves live quite ascetically. They have a strict routine. In some ways, it even resembles the life of a monastery. There is nothing there to distract you like there is in everyday life—no cafés, no cinemas where you can go to unwind. I encountered a completely new way of life, a new rhythm. Naturally, it is very quiet there in terms of events, information noise, and bustle. You are never late anywhere, never stuck in traffic, never pushing through a crowded subway. Everything is entirely different.

Completely different opportunities appear—chances to look within yourself, to meet yourself, to see what you have always hidden from yourself. Those discoveries were, of course, difficult. And, you had to live in such a way with the group that wintering would not become hell for anyone. You had to find and apply certain measures, first of all to yourself, so that you could live through that year peacefully with everyone else.

The season of the Antarctic summer arrived, and it became clear that soon the ship Academic Fyodorov would come for us from Cape Town, and we would leave for the mainland. On the one hand, it was probably time—we had lived through so much, and we missed much; I wanted to return home. But on the other hand, the nearer that day came, the more my heart ached, and the less I wanted to leave that place.

    

And the more I thought: The polar workers would return, rest for a year, and then be able to apply again to the Russian Antarctic Expedition. But what about me? How could I come back here? Those thoughts of returning wouldn’t leave me alone. What could I think up to get here again? Where could I find funding?

Olga, I know that there’s a church in Antarctica. Please tell us about it.

—Yes. It is a dependency of the Holy Trinity-St. Sergius Lavra. The church is dedicated to the Holy Trinity and functions like any ordinary parish church. Services are held on all feast days, as well as on Saturdays and Sundays. Molebens and memorial services are also served. The church itself is small and cozy, assembled log by log from Altai cedar and larch.

Do foreigners go there as well?

—Yes. Around our station, wintering there are Chileans, Uruguayans, Chinese, South Koreans, and Argentines. It is a tradition of Bellingshausen Station to invite guests for Pascha. And when people come to visit, they always step inside the church. The building is beautiful, unique in the Antarctic landscape, and naturally draws everyone’s attention. Foreigners would even stand through the night Liturgy.

A wedding took place while I was there. A trauma surgeon was wintering at the station, and the station chief allowed his wife to fly to Bellingshausen Station for a week near the end of the wintering season. They were married in that church. Many polar workers came from different stations—those who knew the surgeon, those whom he had treated. He was perhaps the best trauma specialist on the whole continent, and people came from various stations to congratulate him.

Foreigners would often ask to ring the bells. They were allowed to do so, and not only at Pascha.

Were people baptized there?

—Yes, very many. If it happened in winter, they were usually baptized in the font located beside the diesel power station and bathhouse. In summer, people are baptized directly in the waters of the Southern Ocean from an inflatable boat. There was even a case when a Chilean converted from Catholicism to Orthodoxy right there in Antarctica and received the rite of Chrismation in that church.

    

Did you experience any miracles in Antarctica?

—In the sense in which I understand what a miracle is, then yes—without question. Miracles happened to me often. For example, the way a particular person’s attitude would suddenly change in some situation. You need to get somewhere, but someone is standing in the way. You ask your godmother and friends to pray, and you pray yourself as best you can—and that person’s whole view of the matter changes, and you are able to go where you need to go. Many things like that happened, things that simply could not have taken place without God’s help.

In general, it seems that in Antarctica God is somehow especially near to man. There is a feeling of acute attentiveness there. If you turn to the Lord in some extreme situation, you feel as though He’s is standing right beside you and hears you.

Why do you think that is? Is it because we ourselves change while living in such conditions?

—I think that is part of it, yes. And also because you find yourself in trying situations. You entered them voluntarily. It seems to me that the Lord welcomes that.

Did that sense that God is near and hears you disappear when you returned to Russia?

—No, it did not disappear. It simply became different.

Please tell us about your project, Remembering Antarctica.

—It is a project dedicated to all the polar explorers who died in Antarctica. Since the discovery of the sixth continent and the beginning of its exploration, more than four hundred people from different countries, in different expeditions, and under different circumstances have died there.

As part of the project, we began restoring their names and stories, searching for relatives, friends, and colleagues who could tell us who these people were, how they came to Antarctica, what they did there, and how they died. Everything is aimed at preserving their memory. We have an electronic database of fallen polar explorers on the website Remembering Antarctica. Their stories, portraits, recollections, and photographs are published there.

The project began with the restoration of the polar cemetery on Buromsky Island. It is the largest cemetery on the continent. There is no soil there, so polar explorers were buried in metal sarcophagi placed directly on the rocks. The last burial on Buromsky Island took place in 2004. Over time, the sarcophagi had badly rusted and deteriorated.

Our original mission was to restore those graves, to bring them into worthy condition, to cover them with new sarcophagi—beautiful, fresh ones made of stainless steel—and to restore the nameplates. Later, the project grew into the creation of an international memorial database.

    

To be honest, it is difficult to say exactly how many sarcophagi are there. But on Buromsky Island, forty names have been recorded. What does that mean? Some are buried in shared sarcophagi, while others are in individual ones. For example, one sarcophagus contains six people—the entire crew of an Ilyushin Il-14. Some have symbolic burials; the person was never found, but his memory is marked by a plaque.   

A priest flew with us to the island. He served a memorial service, blessed the sarcophagi both before we began the restoration and afterward. A cross has stood there for a long time, though we have not yet managed to install a new one.

You published a book about Vostok Station. Why did you decide to write specifically about that station? Please tell us more.

—Vostok Station is the cold pole of our planet. It is the coldest place on Earth. The lowest temperature on record of −89.2°C was recorded there. This station is at the forefront of world science. Directly beneath the station lies the largest subglacial lake, also called Lake Vostok, where fascinating scientific research is conducted, including paleoclimate reconstructions based on ice cores.

The Earth’s magnetic field is also studied there, because the planet’s magnetic lines converge in that region. During the first two weeks after arrival, newcomers undergo severe acclimatization—there is not enough oxygen, since Vostok is located at an altitude of 3,800 meters above sea level, and the air is extremely thin.

Nevertheless, I had wanted to go there for a very long time. I first reached Vostok in 2014 while filming Vostok Station. On the Threshold of Life. The film was shown many times on the Russia-1 channel, and it received millions of views online.

And when construction began on the new wintering complex, of course I wanted to follow that process as well. People accomplished a real feat, building a new station over several years in absolutely inhuman conditions. We observed that story literally from beginning to end. As a result, the film Vostok Station. The Russian Heart of Antarctica and the book The New Vostok were released.

    

Finally, please tell us about penguins.

—They are very sociable and curious birds. They approach people on their own and watch whatever you’re doing with great interest. They can stand there for a long time, staring attentively. Penguins are always a kind of relief, easing the tension that can arise between people. You go off to a penguin colony, walk around, listen to their bird concert, and your soul feels lighter.

What advice would you give to people who are searching for their vocation?

—What helps me is my godmother’s advice: ask God who you are, how the Lord created you, what He wants you to become, and what He wants you to do. Pray about this, and the Lord will reveal it.

Thank you, Olga!

Alexandra Kalinovskaya
spoke with Olga Stefanova
Translation by OrthoChristian.com

Sretensky Monastery

4/23/2026

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2026-05-11

SAN JUAN DE BEVERLEY Y UNA JORNADA DELICIOSA EN BOADILLA DEL MONTE

 




GRACIAS CARMEN, GRACIAS ÁLVARO, GRACIAS WILLY. CRIS, AD MULTOS ANNOS

 

Vivo encerrado en mi chiscón, entre libros y papeles, sueños no consumados, achaques, arrepentimientos y perdones, pero ayer fue una excepción, una jornada deliciosa que pasé con mis hijos mis nietos y una familia de estirpe tan española junto al fuego de un hogar que no se apagará nunca.

Los trébedes, el calderón, los morillos y los leños crepitantes, la buena conversación y el amor.

 Era la fiesta de san Juan Beverley el santo de mi devoción, un monje que vivió en su celda sobre los acantilados del norte. Whitby.

Yo viví en Beverley Road la carretera que conducía desde Hull hasta la catedral del mismo nombre.

Reviviscencias inglesas y una hospitalidad hidalga.

Carmen una funcionaria de Defensa que conoce el tema ucraniano, que fue ayudante de Rubalcaba, me habló del tema ucraniano.

He aquí que yo me mostrado  prorruso pero  la entrañable colega más de medio año en Kiev representando a España y a la CEE me hizo ver que el problema es muy complejo porque pasa lo de siempre:

─Ni son todos los que están ni están todos los que son.

Claro que es toda una maniobra de calado profundo. Kiev la llaman la santa y es el corazón de la ortodoxia, aduje yo. Pero entiendo que el pensamiento ruso es muy enrevesado. Los rusos piensan distinto a nosotros. Me has abierto los ojos, Carmina.

Y hablando de estas cosas y “de omni re scibili” (de cuanto se sabe y no se sabe en el mundo) y de las comparecencias de Carmen en Telemadrid, pasamos una velada deliciosa mientras llovía. Afuera flameaba  la bandera española en un mástil, que daba albergue a la hermosa casa, azotada por el viento. Eolo traía risas y sonrisas del ayer. El asado que nos preparó Willy y las croquetas estaban deliciosos.

Habían florecido los rosales, enviraba el nogal, el abeto se alzaba alto, solemne y protector en un rincón del jardín. Mis nietos jugaban alrededor de la pisci (Mario, Laura, Carla y Pelayín) y a mi hija Cris  que cumplía su cuadragésima tercia onomástica le había crecido la barriguita. She is expecting.

Dará a luz para octubre y lo que vendrá al mundo será otra nueva Cristi llena de hermosura y de candor. Gracias san Juan de Beverley. Gracias Álvaro, gracias Cris, gracias Carmen. Gracias Willy. Hoy creo en Dios

 

lunes, 11 de mayo de 2026