FRAY LUIS DE LEÓN OJOS DE ESMEREJÓN. AZOR DE NUESTRA POESÍA
Luz tardía del último día de
julio san Ignacio que ya no celebro. Me enfrasco en la poesía de fray Luis
altiva y penetrante. Miraba el poeta con ojos de azor. Pueblos derrumbados
campos abandonados entonces como ahora. “Do hierve con guerras todo/ do el
insano furor/ de tantas formas se presenta/ la esteva no se precia/ los campos
entonces se yerman/ de cultores despojados”. Aguas estantías grama inútil el
cardo que se eriza en el sembrado. El verano de vencida los montes dan oído a
nuestro canto. Las hoces se transforman en lanzas. De la guerra en la distancia
redoblan los tambores. Las cercetas se detienen despacio en la junquera. A mí
esta visión idílica me reconforta de los zafios parlamentos de la radio y la
televisión. Vuela alto con mirada campesina el majestuoso esmerejón rey en lo
alto del aire planeando sobre el prado deleitoso. Como si atisbara ya en la
distancia el almo reposo. Quiero vivir conmigo. Gozar del bien que debo al
cielo libre de amor de odio de esperanzas de recelo el monte en la ladera por
mi mano plantado tengo un huerto. Ay chimenea y huerto el bien supremo al cual
añoran y desean todos los mortales. El aire el huerto orea y ofrece mil olores
al sentido los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone
olvido. Tumbarme a la bartola a la sombra de un laurel a eso aspiro. De los
helados fríos veré las causas y los estíos.
Fray Luis de laureles
enramado fue el que más sabía de Júpiter y Zeus y de los nombres de Cristo. Era
santiaguista no teresiano. Le odiaban los conversos por cuya causa estuvo
encarcelados. Padeció el celo de los cristianos nuevos
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