MUNDIAL 2026 UN ACICATE A LA PAZ
Sol de junio un verano
más y en los hermosos días de plenitud cuando maduran los nísperos y encañan
las cebadas rueda el balón por las altas esferas de la red. El futbol es un
ahinco que nos hace olvidar nuestras miserias, depresiones y tristezas. Los gladiadores
de la modernidad lucen botas forradas de oro. Los ases del balón están ahí:
Messi, Maradona que en gloria está al lado de la manita de Dios y la escuadra
española se nos presenta bajo la égida del mago de la Fuente que recibió el
testigo de del Bosque. Aquel mundial de Ciudad del Cabo. El gol de Iniesta.
¿Ganaremos los españoles el mundial para sacudirnos el polvo de tanta
corrupción y abulia política? Lo importante no es ganar. Es jugar y esperar.
Soy un aficionado al futbol que los americanos llaman soccer un invento inglés
desde niño cuando le zurrábamos al cuero en aquellos campos de tierra y
hacíamos desollones a la sotana porque jugar de corto era un atentado a la
modestia y a mí una vez el prefecto don José María que paz descanse vino hacia
mí porque me había quitado el talar hecho una fiera:
─Parra, ponte la
sotana.
─Padre, la sotana es
nueva. Me la acaban de traer de la sastrería de Blas Carpintero. Temo hacerla
desollones.
Quedé en evidencia y
corrido delante de todos. Yo jugaba de defensa. Nunca olvidaría aquella
humillación. Y esa fue una de las causas por la cual colgué aquella sotana
nueva aunque la sotana que llevo en mi alma no la colgué nunca pues me siento
cura en muchos aspectos. Del gol de Zarra en Maracaná no me acuerdo, era muy
niño, pero aquellos nombres Ramallets, Panizo, Ben Barek, Muñoz. Zarraga,
pertenecen al álbum de mis recuerdos legendarios de mi colección de cromos
cuando jugábamos al gua.. Del primer mundial que me acuerdo fue el de Viña del
Mar en Chile cuando perdimos los cuartos de final al empatar con
Checoslovaquia. Luis del Sol a puerta batida mandó el balón a las nubes.
Asistimos al encuentro el oído pegado a la radio escuchando a Enrique Mariñas y
Matías Prats. Entonces no había tele. Toda España enmudeció. Las calles
parecían vivir un funeral. Pero la Copa Jules Rimet más interesante fue la de
Unglaterra en 1966: el gol fantasma de Hunt, los saltos del desdentado Nobby
Stiles, las tanganas del argentino Mas, los chutes de Bobby Charlton y las
paradas de Banks el meta inglés. Yo estaba en Wembley y vi aquel triunfo de la
selección inglesa con estos ojos que se ha de tragar la tierra. El del 70 ganó
Brasil: Rivelino, Socrates, Carlos Alberto etc. Yo estaba también en Inglaterra
y la vi en nuestra tele blanco y negro. Las siguientes estaba en América y no
los viví pues EE.UU no es un país futbolisitco. Al futbol lo llaman soccer.
Ahora parece que revierte la tendencia y los norteamericanos compiten con un
cuadro de excelentes futbolistas y no sería extraño que se alzasen con la copa
para honra y gloria de Mr. Trump. El futbol es pasión e ilusión que nos hará
vivir unos días maravillosos al comienzo del verano, un verano que quisiéramos
sin guerras y sin muertos en la mesa servidos por la televisión sino goles y
que gane el mejor
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