2026-07-09

EL PRIMERO DE LA LISTA DE AQUELLA PROMOCIÓN DE LOS PIPIS DEL AÑO 55 EN EL SEMINARIO SEGOVIANO MNOGY LIETA AD MULTOS ANNOS

 

El adiós de don Julio

Susana Portillo
-

Después de 59 años ejerciendo como párroco en Segovia, Don Julio se despide de la parroquia de Santo Tomás, donde ha permanecido los últimos 31 años

Don Julio deja el despacho parroquial, pero también una huella en varias generaciones de familias del barrio. - Foto: Rosa blanco

En el despacho parroquial de Don Julio apenas hay espacio para lo accesorio. Una mesa sencilla, unos cuantos papeles cuidadosamente colocados y una imagen de la Virgen de la Fuencisla acompañan una conversación inevitablemente marcada por la despedida. Después de 31 años al frente de la parroquia de Santo Tomás, trece en Coca y quince en Ayllón, la primera parroquia que tuvo y que todavía recuerda como «los mejores años de su vida», el sacerdote pone fin a una trayectoria de 59 años como párroco. Lo hace sin grandes discursos ni nostalgia exagerada, con la serenidad de quien ha dedicado toda una vida a aquello para lo que sintió que había sido llamado.

Cuando se le pregunta cómo afronta este momento, guarda unos segundos de silencio antes de responder. Reconoce que su situación es «complicada», aunque inmediatamente aclara que lo que prevalece es el «júbilo y la alegría» por el deber cumplido. Confiesa sentirse preparado para descansar un poco y disponer de un tiempo que durante décadas apenas existió, aunque admite que también hay espacio para la tristeza. «Los recuerdos son innumerables», resume mientras repasa mentalmente una vida entera al servicio de la Iglesia.

Y es que pocas personas pueden decir que han visto transformarse la Iglesia desde dentro como él. Desde que fue ordenado sacerdote han pasado siete papas, desde Pablo VI hasta el actual papa León XIV, y seis obispos por la diócesis de Segovia. También ha cambiado profundamente la sociedad, la práctica religiosa y la vida parroquial. 

Nació en una familia cristiana de Fuente el Olmo de Íscar, donde la fe formaba parte de la vida cotidiana. Como tantos niños de su generación, comenzó sirviendo como monaguillo, hasta que a los once años ingresó en el Seminario de Segovia. Al recordar aquellos años resulta inevitable establecer comparaciones con la realidad actual. En un pueblo de apenas noventa habitantes, recuerda, llegaron a coincidir cuatro seminaristas. «Y el Seminario de Segovia estaba lleno; podíamos ser cuatrocientos o quinientos», afirma con un leve gesto de nostalgia. Hoy el panorama es  distinto. La diócesis cuenta únicamente con dos seminaristas, uno de ellos perteneciente precisamente a la parroquia de Santo Tomás.

Ese cambio demográfico y social también ha transformado la vida de las parroquias. Don Julio reconoce que la feligresía ha envejecido y que muchos jóvenes abandonan Segovia para estudiar o trabajar fuera, haciendo que la participación sea muy distinta a la que conoció décadas atrás. Sin embargo, asegura que su manera de entender el sacerdocio nunca ha cambiado. La realidad puede ser diferente, explica, pero su misión evangelizadora sigue siendo la misma. 

Mirar a los ojos. Si hay una institución de la Iglesia que despierta en él un brillo especial en la mirada es Cáritas Diocesana. Durante catorce años fue delegado y habla de ella con la convicción de quien la considera inseparable de la propia identidad de la Iglesia. «Cáritas es la Iglesia», afirma con firmeza. 

Precisamente esa vocación de acogida se hace visible durante la entrevista. Mientras la conversación transcurre, una mujer entra en el despacho para despedirse de él. La escena interrumpe el diálogo, pero acaba convirtiéndose en uno de los momentos más significativos. Entre lágrimas, la madre recuerda su llegada a Segovia en pleno proceso migratorio, cuando todo resultaba incierto y desconocido. Cuenta que Don Julio fue la primera persona que les preguntó cómo se llamaban, de dónde venían y qué necesitaban. A sus hijas les regaló unos chupachups y las inscribió para la catequesis.

«Gracias por ser la primera persona que nos miró a los ojos», alcanzó a decir emocionada antes de marcharse. Don Julio escucha en silencio, no responde. No hace falta.

Otro de los proyectos que deja como legado es Talitha Kumi, la organización de cooperación al desarrollo nacida hace ya tres décadas en la parroquia de Santo Tomás. Todo comenzó después de que un grupo de jóvenes viajara hasta Cochabamba, en Bolivia, y regresara con el deseo de mantener un compromiso permanente con aquella realidad. Desde entonces, la comunidad parroquial ha sostenido proyectos educativos, sanitarios, familiares y sociales destinados a niños  en situación de vulnerabilidad.  Sin embargo, quienes mejor resumen la huella de Don Julio son los propios feligreses. La hoja parroquial le dedica unas palabras de despedida en las que agradecen haber encontrado en él mucho más que un sacerdote. Durante tres décadas acompañó a niños que hoy ya son adultos, celebró bautizos, comuniones y matrimonios.

Ahora comienza una etapa distinta. Quizá encuentre por fin tiempo para disfrutar de algunas aficiones que durante años quedaron condicionadas por los horarios parroquiales. Le gusta el fútbol y reconoce que tal vez pueda acudir a algún partido de la Gimnástica Segoviana, algo que no siempre era posible porque los encuentros coincidían con la misa dominical. También espera asistir a los toros, otra de sus pasiones. 

El viernes 3 de julio, festividad de Santo Tomás Apóstol, la comunidad parroquial celebró una Eucaristía para agradecer los treinta y un años que don Julio ha permanecido al frente de la parroquia. 

Fue una celebración especial, no solo para despedir a un sacerdote que se jubila, sino para dar las gracias a un hombre que ha dedicado toda una vida a hacer de la parroquia un lugar donde la fe, la acogida y la comunidad siempre caminaron de la mano. Porque hay despedidas que no se miden por el tiempo que terminan, sino por la huella que dejan. Y la de Don Julio permanecerá durante mucho tiempo en la memoria de Santo Tomás.

A PEDRO SANCHEZ LE ESTÁN MEANDO LA CALVA Y DICE QUE LLUEVE

FUCK OFF MISATER TRUMP

 

No tengo palabras para expresar mi indignación puesto que siempre fui un periodista apolítico pero con un fuerte sentido de Estado ante la andanada que nos largó Trump a los españoles.

 Para él somos de lo peor. Por las venas de este fulano corre mucha hiel cuajada de leyenda negra. 

Le jode el mundo hispánico, pero lo más indignante ha sido la actitud de Pedro Sánchez. A Sánchez le estaban meando y dicen que llueve. Sarna con gusto no pica. 

Es un fulano que la goza con tanto rendibú  otaniano, muchos bolos, todo globos, y agasajos. Su país le importa un carajo.

 Un hombre con un poco más de dignidad le hubiera dado una respuesta  como  corresponde al rubio Mister Trampas un peligroso y aguerrido belicista que atascó Venezuela y tomó a su presidente Maduro en una estratagema y se lo llevó a una cárcel neoyorquina a despecho del derecho internacional, y dicen que ha sido el culpable del terremoto de Caracas, habiendo ordenado una prueba nuclear en el Caribe.

 Ese fulano  ha metido al mundo en una guerre con Iran, respalda al maldito Zelensky y es más falso que la mula de Judas puesto que dice una cosa y hace la contraria.

 Y ahí tenemos a Pedro Sánchez, nuestro presi, diciendo que las relaciones con USA van viento en popa cuando nuestra balanza comercial no puede estar más en precario con ellos. Es indignante; dan  ganas de vomitar

 

jueves, 09 de julio de 2026


2026-07-07

el diacono platonov canta responso exequias patriarca alejo II con su hermosa voz

 https://youtu.be/vEyzZE402No?si=hWuGXcNz67RON708

EL GLORIOSO SAN FERMIN ATIENDE MIS SÚPLICAS

  UN MILAGRO DE SAN FERMÍN

 

Me veo, como muchos años, tiempo atrás, en una silla ante el televisor, nervioso, atardecer de calor, pasando los dieces de mi rosario y pidiendo a san Fermín que nos diese la victoria ante nuestros hermanos lusitanos que, jugando al balompié, son colosales.

 Pues, bueno, san Fermín el buen obispo de las Galias atendió mis súplicas y ese muchachote navarrico Mikel Merino marcó el gol de la victoria el último minuto.

 Gora san Fermin. Cuando yo era joven también acudí a la gran fiesta de los chistularis, corrí los toros del encierro, vestido de pantalón blanco, el pañuelo rojo y la faja y las alpargatas de pies para que os quiero.

 La única manada que había entonces era la de los toros bravos, no esa de los lujuriosos que encerraban a una pobre chica en un portal para abusar de su cuerpo.

 Gora san Fermín, mucho vino y música de pífanos y chistularis. Se cantaban jotas y riauriaus y luego había pantomimas.

No teníamos donde dormir y nos metimos en un café cerca de la Plaza del Castillo.

Allí un tipo imitaba a Napoleón la mano entre los botones de la guerrera, algo barrigudo,  el bicornio ladeado dejando escapar dos mechones de pelo crespo.

 Era el Napo. Sí el Napo es cojonudo y como el Napo no hay ninguno, coreaba la encabritada parroquia, ebria de vino, canciones y humor. Pantomima perfecta para partirse de risa.

Cuando juega la selección España vuelve a ser una grande y libre, lo único que nos aglutina y que nos une. Por eso media España cantó el gol de Miguel Merino en el descuento. Un milagro de san Fermín. Así que gora san Fermín, camaradas y el Napo, el Napo es cojonudo… como el Napo no hay ninguno.

Sólo cuando juega la selección podemos sacar la bandera, nuestra roja y gualda. Es triste pero es así. A veces ocurren milagros el día de san Fermín.

Aguardad. Todavía quedan ocho días para cantar el pobre de mí. Así que siga la fiesta y corramos por la calle la Estafeta luciendo nuestro pañuelo rojo y el pantalón blanco impoluto delante de los toros bravos.

 

martes, 7 de julio de 2026

 UN MILAGRO DE SAN FERMÍN

 

Me veo, como muchos años tiempo agtrás, en una silla ante el televisor, nervioso, atardecer de calor, pasando los dieces de mi rosario y pidiendo a san Fermín que nos diese la victoria ante nuestros hermanos lusitanos que, jugando al balompié, son colosales.

 Pues bueno san Fermín el buen obispo de las Galias atendió mis suplicas y ese muchachote navarrico Mikel Merino marcó el gol de la victoria.

 Gora san Fermin. Cuando yo era joven también acudí a la gran fiesta de los chistularis, corrí los toros del encierro, vestido de pantalón blanco, el pañuelo rojo y la faja y las alpargatas de pies para que os quiero.

 La única manada que había entonces era la de los toros bravos, no esa de los lujuriosos que encerraban a una pobre chica en un portal para abusar de su cuerpo.

 Gora san Fermín, mucho vino y música de pífanos y chistularis. Se cantaban jotas y riauriaus y luego había pantomimas.

No teníamos donde dormir y nos metimos en un café cerca de la Plaza del Castillo.

Allí un tipo imitaba a Napoleón la mano entre los botones de la guerrera, algo barrigudo,  el bicornio ladeado dejando escapar dos mechones de pelo crespo.

 Era el Napo. Sí el Napo es cojonudo y como el Napo no hay ninguno, coreaba la encabritada parroquia, ebria de vino, canciones y humor. Pantomima perfecta para partirse de risa.

Cuando juega la selección España vuelve a ser una grande y libre, lo único que nos aglutina y que nos une. Por eso media España cantó el gol de Miguel Merino en el descuento. Un milagro de san Fermín. Así que gora san Fermín, camaradas y el Napo, el Napo es cojonudo… como el Napo no hay ninguno.

Sólo cuando juega la selección podemos sacar la bandera, nuestra roja y gualda. Es triste pero es así. A veces ocurren milagros el día de san Fermín.

Aguardad. Todavía quedan ocho días para cantar el pobre de mí. Así que siga la fiesta y corramos por la calle la Estafeta luciendo nuestro pañuelo rojo y el pantalón blanco impoluto.

 

martes, 7 de julio de 2026

CUIDADO CON ERDOGAN PROPUESTA PANTURQUISTA QUIERE DESPLAZAR A LA CULTURA RUSA EN ASIA CENTRAL gran artículo de Literaturna Gazeta

El proyecto turco: ¿Unificación de la escritura o panturquismo?

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, hizo una declaración alarmante.

Algunos países ya utilizan prácticamente el alfabeto turco para sus idiomas nacionales.
Algunos países ya utilizan prácticamente el alfabeto turco para sus idiomas nacionales.

Alexey Lyzin

En la reciente cumbre de la Organización de Estados Turcos, celebrada en Kazajistán, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan hizo una declaración que, a primera vista, podría haber parecido trivial: sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y la ciberseguridad. Este era un tema típico de una cumbre internacional que debate la cooperación cultural y la adaptación a las realidades tecnológicas modernas. Sin embargo, tras esta retórica aparentemente inocua se esconde un plan mucho más ambicioso que, al examinarlo con detenimiento, resulta alarmante. Erdoğan instó a los participantes de la cumbre a que el desarrollo digital se basa en la necesidad de crear rápidamente un alfabeto turco unificado de base latina y su uso en el mayor número posible de ámbitos, desde la educación y la cultura hasta la cooperación académica y la transformación digital.

Para comprender la verdadera magnitud de lo que está sucediendo, es importante entender que el alfabeto cirílico en los países de Asia Central no es un legado administrativo de la era soviética, fácilmente descartable al sustituir un sistema de escritura por otro. Es el resultado de un largo proceso histórico, cuyas raíces se remontan a finales del siglo XIX, cuando el sistema de escritura de los pueblos túrquicos que habitaban el Imperio ruso comenzó a desarrollarse sobre una base cirílica. Tras décadas de coexistencia dentro de un mismo Estado, el cirílico se convirtió en algo más que una forma de escribir palabras: se convirtió en el fundamento sobre el que se construyó toda una civilización. Se publicó ficción, se desarrolló la ciencia, se realizaron trabajos administrativos y se crearon sistemas educativos. Y, lo que es más importante, fue a través del cirílico y del idioma ruso que los pueblos túrquicos de la URSS accedieron a una mayor cultura, ciencia y política globales. El ruso se convirtió en el puente que conectó sus culturas nacionales con los procesos globales sin destruir su singularidad.

Hoy, bajo el pretexto de la solidaridad turca y el progreso tecnológico, Turquía promueve persistentemente un modelo completamente distinto. En septiembre de 2024, los países del mundo turco adoptaron formalmente un alfabeto latino unificado de 34 letras, presentado como un triunfo del consenso y los intereses comunes. Sin embargo, esta decisión no refleja un consenso entre iguales, sino la expansión sistemática de Ankara, que construye con paciencia y método una nueva realidad lingüística. Esto no se refiere a un alfabeto latino abstracto, sino a una versión turca específica, que debería constituir la base de la lengua escrita de todos los pueblos de habla turca. Esto significa que las normas culturales y lingüísticas se determinarán desde un único centro: Ankara.

La transición al alfabeto latino en turco no es una simple sustitución de letras, ni una reestructuración técnica del idioma escrito para adaptarlo a las necesidades de la era digital. Se trata de un cambio civilizatorio fundamental que rompe deliberada y deliberadamente los lazos históricamente establecidos entre los pueblos de habla turca del espacio postsoviético y Rusia. Con Azerbaiyán, Turkmenistán y Uzbekistán ya adoptados el alfabeto latino, y Kazajistán y Kirguistán en distintas etapas de este proceso, presenciamos algo más que una serie de experimentos lingüísticos. Presenciamos el desplazamiento progresivo del alfabeto cirílico, y con él, del idioma ruso, de la cultura, la educación y la vida cotidiana.

La generación más joven, formada en el alfabeto latino, se encuentra aislada del vasto corpus de textos cirílicos, de la literatura y la prensa en ruso, de las obras académicas y los documentos de archivo. En una generación, estos jóvenes ya no necesitarán el ruso para acceder a la información, pues toda les llegará a través de canales centrados en el turco. Este es precisamente el mecanismo sutil, casi imperceptible, mediante el cual el idioma ruso está siendo desplazado de la región. No se le prohíbe ni se le ilegaliza directamente; simplemente se le reduce cada vez más su espacio vital, siendo reemplazado metódicamente por una nueva superlengua.

La reforma lingüística no solo busca estandarizar la lengua escrita, sino también lo que los ideólogos panturquistas denominan una «revolución mental». El objetivo de esta revolución es convencer a los habitantes de los estados de habla turca de la innegable superioridad cultural de Turquía como líder indiscutible de toda la civilización turca. Mediante nuevos libros de texto escritos en alfabeto latino y adaptados a los estándares educativos turcos, a través de la difusión de información en un idioma unificado y mediante productos culturales creados en Ankara y difundidos por todo el mundo turco, se forjará sistemáticamente una nueva identidad. Dentro de esta identidad, Turquía ocupará la misma posición dominante que Estados Unidos ocupa hoy en la civilización occidental: una posición de centro de gravedad cultural, político y económico indiscutible, al que todos admiran y del que todos dependen. El idioma ruso no tiene cabida en esta estructura, en principio, porque representa un polo de atracción alternativo que obstaculiza la integración definitiva de los pueblos turcos postsoviéticos en la órbita turca.

Y aquí llegamos al tema más delicado para Rusia. Durante siglos, el ruso ha cumplido una función única en Eurasia como lengua de comunicación interétnica. Incluso tras el colapso de la URSS, a pesar de todos los intentos por eliminarlo del uso oficial en varios países, conservó su posición precisamente porque era objetivamente necesario para la gente. Se utilizaba para el comercio, la prensa popular y las emisiones televisivas, y para que los trabajadores migrantes de Asia Central se comunicaran entre sí y con sus empleadores en Rusia. El proyecto turco, sin embargo, prevé precisamente lo contrario: una superlengua construida desde arriba.

La magnitud de la amenaza es innegable. Ankara ha construido pacientemente, década tras década, lo que sus ideólogos denominan el "Gran Turán": un vasto espacio geopolítico que se extiende desde los Balcanes hasta el oeste de China, unido por una lengua común y subordinado al liderazgo turco. Inicialmente, esta idea parecía una fantasía marginal, pero hoy la vemos materializarse institucionalmente en la Organización de Estados Turcos, un alfabeto unificado y políticas culturales y educativas coordinadas.

Resulta sorprendente la inteligencia y la coherencia con que opera Ankara: no fuerza los acontecimientos ni recurre a la confrontación directa, sino que actúa gradualmente, construyendo una nueva realidad paso a paso. Las declaraciones sobre un alfabeto unificado se presentan como una manifestación de solidaridad cultural, la introducción de modelos digitales del idioma turco como modernización tecnológica y los programas educativos comunes como desarrollo del capital humano. Pero al unir estos elementos, emerge una imagen clara y aterradora: un bloque de estados se está formando sistemáticamente en las fronteras meridionales de Rusia, unidos no solo por tratados formales, sino por una profunda unidad lingüística y cultural, orientada hacia Ankara.

Al despertar una mañana, corremos el riesgo de encontrar un nuevo imperio en nuestras fronteras, unido por una lengua común y un sentimiento de superioridad civilizatoria cultivado minuciosamente por ideólogos turcos. Un imperio que no será menos hostil a Rusia que el Occidente actual, porque su identidad se construirá sobre la oposición al mundo ruso, sobre la exclusión y la negación de todo lo asociado con Rusia. La primera y principal víctima de este proceso es ya la lengua rusa, desterrada deliberadamente de la educación, los medios de comunicación y la comunicación oficial. Y esto no es solo una pérdida cultural, no solo una reducción del alcance de una de las lenguas del mundo, sino un golpe directo a la seguridad de nuestro país, porque la lengua es el fundamento de la influencia, el fundamento de la capacidad de negociar, persuadir y transmitir un punto de vista. Cuando la lengua rusa abandona la región, Rusia se va con ella.

Precisamente por eso debemos apaciguar el fervor de nuestros "enemigos jurados" en Ankara ahora, antes de que la situación se descontrole. Rusia debe articular su posición con claridad y contundencia: el idioma ruso no es solo un medio de comunicación, sino un elemento vital de la historia, la cultura y la seguridad compartidas en el espacio postsoviético, y cualquier intento de desplazarlo artificialmente y sustituirlo por superlenguas construidas será percibido como un acto hostil. Debemos apoyar más activamente la enseñanza del ruso en la región, desarrollar proyectos culturales y científicos conjuntos y crear contenido atractivo en ruso dirigido a los jóvenes. Pero, sobre todo, debemos hablar con franqueza sobre lo que realmente está sucediendo, llamar a las cosas por su nombre y no dejarnos llevar por la complacencia ante discursos sobre una reforma lingüística inofensiva. El precio de la inacción es demasiado alto como para permitirnos el lujo de las ilusiones. 

2026-07-06

mil y pico años de cristianismo en rusia

 https://youtu.be/LFixFHrc8co?si=ZUYs92TT1eeUyPR8

 MÉJICO NO MERECIÓ PERDER CON INGLATERRA

 

Veterano hincha futbolero vengo siguiendo la copa del Mundo desde el año 58.

 La evolución del mundo ha ido a compás de la evolución de la tecnológica desde aquellos partidos que seguía por la onda corta y radio galena hasta el último grito de las redes sociales y la comunicación instantánea.

Como español sentí tristeza ante la derrota del querido Méjico país hermano. Creo que le robaron el partido.

Sin poner en tela de juicio la calidad de Kane el delantero centro inglés es un jugador marrullero, especialista en simular faltas y tirarse a la piscina en busca del penalti.

Los aztecas practicaron un futbol joven muy habilidoso. Delante tenían a un conjunto de jugadores de gran fuerza física cuando sus rivales más habilidosos pero más endebles no pudieron taladrar la defensa de los británicos.

me entristecí. Otra vez será.

saludos al gran Hugo Sánchez al que le ví jugar en Madrid, todo un atleta y andaba por allá como espectador.

En fin, otra vez será. A pesar de todo, creo que el futbol une a la humanidad en lugar de hundirla.

mundo vive días apasionantes pegado al televisor o al receptor de radio

2026-07-05

 SIETE DE JULIO SAN FERMÍN

 

Empiece la fiesta, corra el vino de las saturnales, suenen las charangas de las cuadrillas y los riariauriaus. Me cae en las manos un libro “Plaza del Castillo” de Rafael García Serrano, el que fuera mi director en Pyresa. Buena persona. Mejor escritor y furibundo novelista. 

Pocos camaradas me quedan; se han muerto casi todos, pero Rafa pervive en mi memoria. Esta novela es un homenaje a Pamplona, a san Fermín y a Navarra. Y una explicación eufuística de cómo empezó la guerra del 36.

 Se percibe el aliento de Mola, alto desgarbado, con sus ojos de japonés. El jefe de Seguridad del ministerio de Gobernación. El que urdió el levantamiento o se lo urdieron. Moriría ¿en un atentado tenido por accidente de aviación?

Tengan muy presente lo que dicen los historiadores verdaderos: el Movimiento nacional, lo que otros denominan el golpe, qué mala leche, fue urdido por la masonería y los judíos que jugaron como siempre a dos barajas. La mano que mece la cuna ¿dónde estaba?

Mola era el que más sabía mientras a Franco un Franco dubitante lo montaron en el “Dragón Rapid”. La conspiración venía de Londres.

Los militares africanos fueron los muñecos del gran guiñol: Cabanellas, Sanjurjo, Varela, Yagüe y en el otro bando Miaja, Rojo, Modesto, Riquelme… Fraternidad de armas que derivó en compló.

Hemingway vendría a corroborar lo anunciado por G, Serrano con mucho más donaire y garbo literario porque el norteamericano era un tanto garbancero y sus páginas huelen a güisqui.

Nuestra guerra civil fue una fiesta y este es el arranque que plantea mi querido ex director: que aquello fue una verbena sangrienta, un san Fermín por todo lo alto y se corrieron muchos toros miuras. 

La conspiración falangista se inicia en una casa de putas.

Rafa corrobora el testimonio de mi padre que era a la sazón cabo pieza en el regimiento de Medina del Campo. El Silvinin ya me contaba.

Cuando fueron movilizados para acudir al alto del León muchos soldados  del regimiento 13 Ligero con  fuarnición en Medina del Campo se emborracharon y se fueron de putas para celebrar lo que parecía una siniestra cuartelada.

Pensaban que la guerra era una fiesta y tenían ganas de jarana.

 “Yo me abstuve─ hijo, dijo el Silvino─ y bien que me alegré porque gran parte de la batería les pegaron unas purgaciones que ni con perganomato curaban, de aquí te espero y al haber resaca, cuando llegamos al frente, los rojos nos arrearon un zambombazo a la hora del rancho y murieron diez por no saber manejar el goniómetro ni acertar en la desenfilada. Había paella y murieron todos los rancheros”.

Que san Fermín les tenga en su gloria a aquellos artilleros. Les estuvo bien por necios y por puteros. Cada vez que subo el puerto de los Leones en un recodo de las siete revueltas me acuerdo de los rancheros. ¿Qué habrá sido de las hetairas?

 

domingo, 5 de julio de 2026