2026-04-03

 

UNA BUENA ANDANADA A PÉREZ REVERTE JUNTALETRAS Y NOVELISTA DEL REGIMEN. INFATUADO POR SUS LIBROS DE AVEN TURAS QUE SON BASTANTE MALOS PERO PROMOVIDOS POR LA MANO NEGRA

Posted: 26 Dec 2017 04:08 PM PST

Nuestro encumbrado y envanecido juntaletras Arturo Pérez Reverte y los cojones (los suyos y los de los yihadistas)
TEXTO DE ALERTA DIGITAL
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Arturo Pérez-Reverte
Arturo Pérez-Reverte
Andrés Palomares.- Hace un tiempo Arturo Pérez-Reverte eructó: “Los yihadistas van a ganar. Ellos tienen cojones”. Y se montó un moderado revuelo en este pequeño patio de colegio que es la escena nacional. A esta tempestad en un vaso de agua aportaremos aquí nuestra modesta ola. Pérez-Reverte parece tener una especie de fijación con esas glándulas. Él sabrá. En fin. Hay que entender que lo que quiso decir, sin apenas disimulo, es que “estos cortadores de cabeza tienen lo que yo tengo, y por eso, en el fondo, les admiro”. Así empezaremos a entender algo. Porque Pérez-Reverte está convencido de tener “lo que hay que tener”. Está claro que no necesita abuela y se basta a sí mismo para palparse. Por lo demás, hay que tomar con mucha cautela esas pretensiones: a menudo se presume de lo que se carece.
Resumiendo. Según nuestro encumbrado y envanecido juntaletras, ante la invasión musulmana de Europa no hay nada que hacer, es imposible revertir la situación y la historia de Europa ya está escrita de antemano, nuestro destino está sellado y sólo nos queda “relajarnos y disfrutar”. Eso es lo que nos viene a decir. Con estos agoreros presagios ya no cabe sino la resignación, la rendición preventiva sin presentar batalla alguna. En esta terrible encrucijada en la que nos encontramos sólo nos propone la claudicación. Porque sin duda él ya lo ha hecho, pretende entonces extender su derrotismo a los demás para justificar su cobardía, es decir su falta de cojones. Porque de eso se trata, que no haya duda. Proyecta en los demás sus propias deficiencias.
Lo que parece ignorar y calla nuestro fabricante de best sellers y patrón de velero, es que en la Historia ha habido numerosos muestras de pueblos que se han levantado ante una invasión y han sabido defender con éxito sus fronteras. No señor Pérez-Reverte, la historia de Europa aún no está escrita y jamás la escribirán gente como usted. Hablar de derrota no sólo es un error, es una obscenidad. Es una indecencia contra la Historia, contra el espíritu y contra el hombre. Pues aunque todo estuviera escrito y tuviéramos que aceptar lo inevitable todavía nos quedaría el deber de pelear hasta el último aliento y morir de pie, que eso es “tener cojones”. Pues “no es necesario tener esperanzas para emprender ni tener éxito para perserverar”.
La castiza expresión “tener cojones”, a pesar de su naturaleza soez y vulgar, digamos populachera, nos remite a un concepto que no carece de cierta dignidad en sí. Dicho en terminos plebeyos y ordinarios, “tener cojones” es demostrar firmeza, valor, arrojo. “Tener cojones” es ser bravo, atrevido, intrépido, heroíco incluso. “Tener cojones” es sinónimo de hombría, de entereza, de energía, en una palabra: virilidad. El que enfrenta a un enemigo más fuerte “tiene cojones”, el que no se amilana ante la adversidad “tiene cojones”, quien lucha contra fuerzas superiores “tiene cojones”, el que se niega a someterse a un poder inicuo “tiene cojones”, quien no tira la toalla “tiene cojones”, el que se levanta una y otra vez “tiene cojones”. Quién “tiene cojones” es digno de admiración y respeto, porque eso significa arriesgarse, enfrentar el peligro, plantar cara a la amenaza, aceptar el riesgo y la posibilidad de la derrota: desafiar el destino. Y eso lo hacen los hombres, no las moñas, no las plañideras, los castrados.
No, los yihadistas no tienen cojones: son asesinos, bárbaros, bestias sanguinarias, son cobardes que degüellan niños, que violan mujeres, que disparan a civiles, que asesinan a prisioneros, son fanáticos embrutecidos que carecen de la más mínima estatura humana, son escoria, son alimañas. No, esta infrahumanidad no tiene cojones, los que tienen cojones son los que resisten en Siria, desde hace 6 años, a una colosal agresión organizada y financiada por potencias extranjeras que cuentan con los recursos inmensos que sabemos y una reserva inagotable de feroces orcos islámicos dispuestos a cometer todas las fechorías por las que son conocidos. Bashar Al-Assad tiene cojones, el Ejército Árabe Sirio tiene cojones, los que luchan en primera línea de frente tienen cojones.
Arturo Pérez-Reverte, que es escritor, académico de la Lengua además, debería conocer mejor el idioma con el que emborrona folios y pontifica todo lo que su suficiencia y vanidad le dictan, y tener más cuidado con lo que larga. Porque si las palabras
siempre están cargadas de sentido, también lo están de intención. ¿Cuáles son las intenciones de Pérez-Reverte con esas palabras? Nos lo podemos preguntar cuando añade que estos yihadistas tienen, además de los famosos cojones, “rencor histórico acumulado y absolutamente comprensible, cuentas que ajustar”. ¿Por qué pendiente te estás deslizando Arturo? Porque una cosa es la incontinencia discursiva o literaria, las ganas de sorprender al personal, la comezón de protagonizar un rifirrafe verbal con quien se tercie, el alimentar alguna polémica de andar por casa, y otra muy distinta encontrar justificaciones y excusas a tus “cojonudos” terroristas adoradores de Mahoma. Cuando se tiene un “rencor histórico absolutamente justificado y cuentas que ajustar”, eso significa que estamos ante un escenario de deudores y acreedores, de víctimas y victimarios. ¿Quiénes son las víctimas y quienes los victimarios en esta historia? ¿Quiénes le deben algo a quién? ¿Qué cuentas tienen que ajustar estos salvajes criminales con España? ¿Qué les adeudamos a estos lejanos descendientes de los moros que invadieron y avasallaron a nuestro país durante siglos? ¿Acaso les debemos reparación porque nuestros antepasados opusieron resistencia al dominio oscurantista del islam? ¿Acaso somos culpables de haber echado de nuestro país hace 500 años a los brutales opresores de nuestra patria? ¿Debemos pedir perdón por haber rechazado el bárbaro atraso mahometano y sus infinitas lacras morales y espirituales?
Arturo Pérez-Reverte va de “enfant terrible”, de provocador, de original, de espíritu libre sin amos ni complejos, le gusta ir de cabreado por la vida, presume de no tener pelos en la lengua. Es su imagen de marca, su sello personal. Cuida su estatua, de vez en cuando le da una cincelada, de cara a la posteridad: escribe un artículo, da una entrevista… Cada tanto se siente en la necesidad de epatar a su público, de llamar la atención sobre su persona, de escupir sobre algo o alguien. Está en su derecho, y si le le sirve de desahogo, pues mejor para él. Otra cosa es ser oportuno y certero en sus esputos. A la hora de escupir no sólo cuenta la mala leche sino la puntería. Arturito tiene de sobra de lo primero y le falta a menudo lo segundo. Y también se equivoca a veces de diana.
Pérez-Reverte no debe ser considerado un profeta. Este hombre presume de analista infalible, de visionario extralúcido, y pretende sentar cátedra. En realidad no nos aporta casi nada, de vez en cuando una crónica al margen, pero no tanto, de la corrección política. Pero nada más. No se moja a fondo. No hay que caer en el error de venerar todo lo que se presenta bajo ese signo. Hay también un cierto narcicismo en pretender ir a contracorriente cuando uno está en realidad bien instalado en el sistema objeto de sus críticas, por más acertadas que éstas sean, a veces o casi siempre. La impostura no anda nunca muy lejos de la vanidad. Es demasiadas veces su consecuencia directa.
¿Dónde estaba hace 20 años? ¿Y dónde está en estos precisos momentos? Con el culo bien sentado en los privilegios que ha logrado obtener de este sistema, se permite decir esto y lo contrario, al son de su humor de ese día. No hay que tomarlo en serio, realmente. Gasta más mala baba que buena pluma. Le gusta hacer hablar de él, eso le va bien para sus ventas. Por lo demás, no es un analista a considerar, sigue la tradición de los opinadores nacionales: dicen lo que se les ocurre sin comprometerse realmente a nada.
“Los yihadistas van a ganar”, afirma. No, no van a ganar. De hecho están perdiendo, aunque su derrota final no será cosa de meses, tal vez ni de años. En todo caso la victoria de los yihadistas es más que discutible, es del todo improbable. Incluso es un error pensar en un escenario final en que ondeara victoriosa la siniestra bandera negra de estos asesinos cretinizados. Evidentemente no es con la ayuda de gente como él que se va a ganar la guerra contra el islamismo. Los sirios, con sus aliados, están logrando vencer a los yihadistas. Y acabarán ganando la guerra. A Pérez-Reverte le falta visión a largo plazo, no ve más que lo que tiene bajo las narices, y con limitaciones.
Su pesimismo en cuanto a la pronosticada victoria de los yihadistas no es de recibo, cuando en estos momentos están luchando sirios, rusos y tantos otros en los campos de batalla, ganándole la partida a estos bárbaros. Los que luchan y mueren se ríen mucho de estos engreidos malcriados que se creen profetas desde la comodidad de su sillón favorito. El derrotismo de este inconformista de economia saneada no pesa nada frente a la realidad. El yihadismo será vencido, pero no será con la ayuda de los que no se comprometen a nada, salvo a parir un artículo de vez en cuando, bien pagado sin duda, y que en el fondo no ayuda a nada, sino a reforzar otro poco la egolatría de quien lo firma.
Y no sólo van a perder en los escenarios que ahora ensangrientan y destruyen, sino también entre nosotros. Sus prediciones en clave claudicatoria no tienen en cuentan las numerososas reacciones que empiezan a levantarse por toda Europa, y en el resto del mundo. Si ha decidido arriar la bandera de la civilización europea, sepa que otros no están por seguirle en su cobardía y su desidia. ¡Si ha tirado la toalla, que se quite del medio y deje el campo libre a los que no se rinden!
La causa por la que tantos otros luchan, con los medios de que disponen (a veces muy modestos) y arriesgando la piel, no necesita de quienes están más interesados en “chupar cámara” que en mojarse en serio, más dispuestos a la pose que a la acción. ¿Por qué no pone su talento (el que tenga), su nombre y su fama (de que eso si que tiene) al servicio de la buena causa que es la lucha contra la islamización? Prefiere tirar una piedra en el estanque y después pasar a otra cosa. Un excesivo compromiso en tono elevado con la cuestión podría a lo mejor acarrearle problemas que redundarían en molestias de todo tipo, una merma segura de sus ingresos y posiblemente inconvenientes judiciales, además de tener que salir a la calle con un ojo en la nuca. En pocas palabras, no está interesado en ponerse en primera fila, tiene demasiado que perder. Pero su privilegiada posición le permite colocarse alguna medalla de vez en cuando sin arriesgar nada en realidad. Suelta lo que se le antoja y se vuelve a su torre de márfil. El modesto revuelo que causan sus salidas halagan sin duda su ego, ya un tanto inflado con su renombre de escritor de éxito. Por lo demás, nada le importa realmente aparte de hacer hablar de él, digan lo que digan sus críticos: “¡Total a mí, me da lo mismo, tengo las espaldas muy bien cubiertas!”
Pérez-Reverte va de macho sin pelos en la lengua, con una chulería tabernaria tanto más excesiva y gratuita como que no está respaldada por la voluntad de responder con el pecho lo que suelta por la boca. Lo último que haría este niño mimado del sistema sería bajar a la arena a implicarse de verdad, a demostrar en el terreno de la lucha real cuánta testorerona tiene en propiedad. Sus exhabruptos verbales, sus pullas desde la comodidad de la situación de la que goza en este sistema carecen de fiabilidad. Pérez-Reverte simboliza la superchería de todo un mundo que se está viniendo abajo, haciendo posturitas ante el espejo de su desmedida egolatría, mientras ahí fuera, hombre y mujeres de verdad se están jugando el físico, a veces de una manera algo más que metafórica.
Si de verdad a Pérez-Reverte le importa de verdad la suerte de España, de Europa y de todo Occidente y aun del resto del mundo libre amenazado por la plaga islamista, ¿por qué no participa en serio en esta causa, por qué no pone sus energías, sus habilidades y su fama a trabajar en la solución al problema que se complace en describir sin aportar más que el negativo pesimismo del que ya ha tirado la toalla y sólo aspira a durar algo más que la plebe del piso de abajo. En lugar de procurar levantar el ánimo de los patriotas que casi no tenemos voz y apenas audiencia (al contrario de la que él disfruta, merecida o inmerecidamente), Pérez-Reverte pretende hundirnos en la desesperanza, cuando más necesitamos voces con proyección, personas con coraje y auténticos líderes de opinión que sepan galvanizar a esa masa de hombres y mujeres que sufren y esperan sin saber muchas veces qué camino tomar en la terrible encrucijada en que se encuentran sus vidas, en medio de un mundo que se derrumba ante sus ojos, asaltado por enemigos que han encontrado las puertas abiertas y que ya campan a sus anchas y se comportan como en territorio conquistado, como lobos en el redil. Pero Pérez-Reverte es un pequeñoburgués que sólo anhela cuidar su personal jardín amurallado, echando de vez en cuanto una mirada despreciativa y enojada de refunfuñón tocapelotas al penoso espectáculo de nuestra decadencia, y perdonándole la vida a la chusma que lee (o no) sus libros convencidos de que es el Pérez Galdós de nuestros tiempos. Cada época tiene lo que se merece.
Los yihadistas no tienen cojones y Pérez-Reverte no tiene credibilidad. La Historia la harán otros. Pérez-Reverte es como tantos otros: un espectador. Y cuando en la arena de las tragedias humanas corre la sangre y los hombres se ven convocados al terreno de las luchas que dan un sentido a lo inexplicable y se superan a sí mismos ante el dilema definitivo de ser o no ser, mantenerse como un espectador es lo más intrascendente e insignificante que hay, lo más cobarde y en definitiva lo más miserable. A gente como esta, el mundo que viene no los necesita, no los quiere, son hojarasca que la primera ventolera de importancia se llevará, y que nadie recordará

Posted: 26 Dec 2017 03:59 PM PST

AQUÍ SOLO CANTA EL RAITÁN

De todas las lenguas romanas y románicas, de entre todas las diversas jergas y tonalidades en que se hablan las lenguas de España, creo que los vocablos más hermosos los conservan vascuence y bable. Dos idiomas que fueron hablados por gentes aldeanas que tuvieron un comercio natural y sin mistificaciones de ningún tipo con la naturaleza. Por eso se hablan como susurros en las frondosidades de los bosques del país cuando la brisa besa los árboles o los santigua el viento entre las ramas. Y se refieren a conceptos directos y concretos. No se trata de hablas especulativas o analíticas. Obviemos las ampulosidades anfibológicas de la política.

 Aparte de eso guardan en ambos casos las esencias entrañables del pasado prerromano (el celta y el ibero) por lo que se refiere al guipuzcoano. En cuanto al bable es lo más parecido al lenguaje de los juglares y de los héroes de los cantares de gesta o al de las legiones romanas que acamparon en el Bierzo, la Asturica invicta, cuartel general de la Legio VII Gemina también llamada Victrix (la victoriosa).

Es nuestro romance más puro y a él hay que volver para estudiar la evolución léxica o sintáctica del castellano. ¿Quién no se ha extasiado ante la ternura de una balada en vascuence como el amets egin goitzian? ¿A quién no se le alegran las pajarillas o se le vuelve el alma de almíbar al escuchar los sones del pericote o de la danza prima? La llingua asturiana guarda asimismo de términos propios de ascendencia celtíbera. Bellos vocablos como cadeixo, enciso, xana, hatores.

Los sufijos diminutivos en in parece que endulzan la entonación de la marina y de las brañas cuando risca la luz las entrañas del monte. Hay vocablos como vixu y orballu y en la prosodia juega a la dulcificación general una yod intervocálica. En asturiano no existen las jotas que dcen las trajeron los moros pero que yo creo que son préstamos del habla fuerte de Vascongadas. ¿Anduvo por aquellos montes la Tribu Perdida la XIII? ¿Estuvo de verdad el paraíso en Cantabria? Por Pravia dicen salió la lluna y calentémonos cabe llar pero un poco más arriba por los concejos de Tineo esta l palatodental se hace explosiva dando lugar a tsuna y a tsar por llar.

El cronista piensa en estos asuntos oyendo esta mañana cantar al raitán pájaro bello y mínimo que se solaza tras los "finxos" de la era mientras la tarde cae son sombras prometeicas sobre los cerros astures. De todas las aves de la creación quizás sea el raitán el de menos envergadura pero su canto es recio y potente como el de una gaita que suena en alborada matinal. Anida en ramas de castaño este pequeño prodigio de la fauna animal y busca a la compañera atrayéndola con sus filados bajo los ladizos del hórreo de castaño.

El de mi casa es del siglo XVIII. Un epígrafe en el dintel escrito a gubia en letra inglesa: Fizolo Lucas Fernández en 1789. Podíamos hablar mucho de esa fecha. Cuando las horcas tomaban la Bastilla aquí estaban tallando troncos para construir cabazos y paneras los carpinteros de ribera. Al raitán no le ve. Es tímido como el ruiseñor y huraño como el urogallo. Sus tonadas, sin embargo, alegran los prados. Atardeceres mágicas. Un ángel de luz nos lleva en volandas por los montes del paraíso allá donde queda la Sierra del viento. Esta región nos prende a los que somos de secano.

A los animales domésticos aquí los bautizan cuando los fierran. Pero si nos aguardamos un poco a que cierre la noche a lo mejor vemos cabalgar sobre los tejados el espectro de doña Berta. La propietaria de la casona que escribía cartas de amor al carlista habita en mi aldea.

Y la verdad es que estas cosas nos hacen ser un pueblo rico y esperanzado como diría Borges. Debe de haber trasgo en el vallado. Las xanas bajarán a peinarse a la fuente del reguerín, después habrá esfoyaza junto a los calderos. Ye tiempo de castañas.  Es por San Martin patrón de Europa. Habrá luna llena. Entró el otoño, esperamos la nieve, pies quieto y escuchamos el sonido de las manzanas al caer del árbol y besan la tierra. Música celestial que desnuda primaveras antiguas

Posted: 26 Dec 2017 03:05 PM PST

nabos en adviento y cada cosa a su tiempo
MI ABUELO TENÍA UN HUERTO
TODO PLANTADO DE NABOS
TAMBIEN TENÍA UN BORRICO
QUE LE LLEVABA AL MERCADO
UN DÍA EN MEDIO DEL CAMPO
LE ASALTARON LOS GITANOS
LE QUITARON EL BORRICO
 Y LE DEJARON LOS NABOS

ay amor que se fue y no vino

Posted: 26 Dec 2017 02:56 PM PST




AMOR A LOS VEINTE ES ORO
A LOS TREINTA PLATA
A LOS CINCUENTA LO DEPLORO
Y DIEZ MÁS HOJA DE LATA

Manuel del Palaxio

AY REVILLA, REVILLA, QUE SI TE DESCUIDAS EL TORO TE PILLA. ALBARDERO ALBARDERO RECOGE LA CAPA CON MUCHO SALERO

Posted: 26 Dec 2017 09:51 AM PST

SE HACEN PASAR POR EMPLEADOS DE IBERDOLAS CUIDADO CON LOS TIMADORES

Posted: 26 Dec 2017 04:15 AM PST

Ring ring y al aparato me llama una señorita de voz agraciada plantendome una reducción de mi tarifa electrica. Antes me pide que le de el numedro de cuenta de mi banco que figura en el ultimo recibio que pagué a la hidroelectirca. gracias a Dios me di cuenta de que se trataba de un timo que me hubiera podido dejar tgiritando estas navidades. Advierto a mis lectoires que si reciben tal llamada den parte a la Guardia Civil. España es el pais del crimen y del pelotazo mientras on Rajoy hace la bombilla y asistimos a una cena de catalanes esto es a una merienda de negros

UNA POESÍA EN ITALIANO

Posted: 26 Dec 2017 03:29 AM PST


CANZONE

 

SENTO TUA MANO FREDA SOPRA IL MIO COR TREMANTE

VEDO NEL TUO SEMBIANTE

LE LAGRIME CADER

ANGIOL DE LA MIA VITA

IO TE CREDEVA UN GIORNO;

OR, CERCO IN VANO INTORNO

L´OMBRA DEL TUO PENSIER

UN DÍ IO POSSEDEVA

DI E FRA I LIETI LARI

TESOR CHE NON HA PARI

DI GRAZIA E DI VIRTÙ

MA PENETRÒ NELL´ ANIMA

DEL DUBBIO IL DARDO NERO

E QUEL AMOR PRIMEIRO

NON TORNERÀ MAI PIU

 

MANUEL DEL PALACIO en su libro Chispas

 

Traducción

Siento tu mano fría sobre mi corazón palpitante

Veo en tu semblante una lágrima caer

Ángel de mi vida

Te creí un día

Ahora doy vueltas en vano

a la sombra de tu recuerdo

Del ayer que poseía de ti los alegres lares

Un tesoro sin par de gracia y de virtud

Mas, penetró en el alma el dardo negro de la duda

y aquel amor primero nunca volverá

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