SUSPIROS Y SOLLOZOS
Canté a España, la sociedad perfecta pero los españoles no lo saben. Andan metidos en pleitos y privanzas, viejos enconos y rencillas. Suspiros y sollozos mirando para la eternidad. El omecillo morbo visigótico que no cesa. La envidia y la sospecha no les deja a mis paisanos Vivir, manda cojones. Queda, sin embargo, esa España de chimenea y huerto. Libros viejos que leer, vino añejo que beber, leña seca que quemar. Sí España era la nación perfecta. Ya lo dijo el clásico:
Un ángulo me basta
Entre mis lares
Un libro y un amigo
Un sueño breve
Que no perturben deudas y pesares
Mas, aquí todo son devaneos y yo ando metido entre mis libros y papeles. Miles y miles de hojas volanderas, registros de mis sueños y delirios literarios. La mayor parte de esta gran obra que construí línea a línea verso a verso sobre el teclado de mi máquina de escribir y de mi ordenador permanece inédita en el limbo de los justos esperando su abracadabra. Chimenea y huerto. Vida retirada del beatus ille. A trancas y barrancas lo conseguí y sobre este asunto alzo las cejas, escéptico, abrumado de tanto devaneo. No logré la privanza de los dioses. Maldita sea.
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