2026-06-06

 

CORNELIO EL CENTURIÓN DEL GÓLGOTA


Cuento de Semana Santa



Cunctanter Cunctanter. Despacio. Easy easy, dijo el Centurión Cornelio. Nunca le habíamos visto a aquel rudo soldado tan excitado. Estaba hecho un flan como todos y es que el servicio aquella tarde en el Gólgota se las traía.

Algo extraño e inexplicable estaba ocurriendo en nuestra unidad que íbamos todos de cabeza como resortes movidos por la fuerza del sino. Representábamos un papel. Cumplimentábamos un designio.

El poder de Roma se supeditaba a las coacciones de un sanedrín y de un tribunal ilegal que iba a dictar sentencia de muerte mediante testigos falsos. Yo fui testigo de cargo y lo que voy a relatar – que la cera de este palimpsesto no se derrita jamás y que sobre las tablillas de mi encerado remanezca por los siglos de los siglos- fueron hechos verídicos. Contaré lo que aquella tarde del Día de Venus en las idus de abril ocurrió en aquel cotarro a las afueras de la Ciudad de la Paz.

-Um. ¡Qué ironía! Bélica debiera llamarse porque fue erigida como tributo a Marte y todas las tribus y todas las etnias pugnaron por ella opugnando sus muros y enfrentando sus clades unas contra otra con gran efusión de sangre. ¿Se puede cometer homicidio en nombre de la deidad? Éramos conscientes de estar siendo espectadores de un momento deshonroso para la humanidad y a la veces sublime. Maldita sea mi sombra. Hubiera preferido pelear con los partos o estar aquella tarde en el Hades. O con  los tracios o los griegos de Macedonia que entregaban como botín de guerra al vencedor vírgenes arrastrapeplos de increíble belleza y de bien ceñidas cinturas. El amor es el premio y el descanso del  guerrero, su más codiciado exuvium. Es por lo que se pelea y por lo que se emigra. Sin embargo, en Jerusalén no había tales bicocas. Las judías se depilaban las cejas y cubrían su rostro con un griñón, insultaban a los romanos y algunas utilizaban sus encantos femeninos con instintos homicidas. Muchos de los nuestros perecieron cuando se encerraron solos con una de aquellas Judith como Olofernes en una tienda. Y en el primer sueño les degollaban al grito de muerte a los romanos. Amargo es el pan de esta tierra y el ambiente es hostil. Añoro los huertos y riberas de mi Hispania natal. Envidiaba a  Cuneas nuestro portaestandarte que tenía rebajado el servicio por no sé qué historia de haber degollado a un rabí que le estaba tirando los tejos a su hetaira Pompea. Lo metieron en los calabozos del destacamento y a lo mejor acaban de remate por crucificarlo. No se hará con un cives romanus que defiende el lábaro imperial de nuestro Cesar pero los tiempos están cambiando tanto en esta Palestina de nuestros pecados donde manda la política en la cual los judíos siendo tan arteros porfiados y ladinos son casi invencibles. No hay quien pueda con ellos. Nunca se avienen a razones. Son implacables y duros de cerviz. No temen a nadie ni a nada y el filo de nuestra espada contra ellos resulta cosa inane. Así que ya digo. Quizás estas razones de las que pongo al lector en preliminares sirven a lo mejor de antecedentes para esclarecer un poco nuestra situación después de una noche como la que pasamos desde la prima vigilia hasta cantar los gallos en el pretorio para destetar hijos de puta idas y venidas los prohombres de la decapolis y los funcionarios del gobierno provisional y las autoridades religiosas que para colmo dicen llamarse pontífices y sacerdotes de los sumos sacerdotes ¡qué lío vaya una marabunta! Esta fue una noche en la que escuchamos exclamar al Inocente mientras sudaba sangre en el huerto tristis est anima mea usque ad mortem y de mucho jaleo. La plebe estaba enfurecida y como sin control. Querían condenarle a muerte. ¿Qué mal ha hecho? Un romano no entiende los recovecos mentales que exhiben a toda hora estos legalistas jurisprudentes avezados al escrutinio de la letra muerta y se jactan de conocedores impermeables de la ley por la ley. Una iota de la escritura no se podrá cambiar sin que perezca el mundo. Pues apañados vamos. Nos exasperan nos confunden a los romanos. Son el poder invisible. Vas a pegar un tajo a la cabeza de uno que crees enemigo del Cesar y ya no está. Se ha difuminado. Se esconden bajo las piedras, se ríen. Risa y llanto de Israel. Carcajadas que resuenan en la tumba vacía. Lóbregas miradas detrás de los ajimeces de la calle desierta. En esta provincia he temido las emboscadas como en ningún otro lugar de la tierra. Son expertos en la guerra de guerrillas y en los actos terroristas. La tropa anda y no es extraño con la moral  vencida. Pues vamos camino del monte de las calaveras un lugar horrible un osario u hoyo Castrillo como el que existe en la oppidum de la cual provengo allá en la Tarraconense de la Hispania. Me dicen el Iacetanus a cuenta de la ciudad donde vi la luz pues bien allá hay un lugar a la salida de la Porta Cavea donde dejan a merced de los buitres y las águilas los cadáveres de los animales muertos y de aquellos ladrones, violadores asesinos mala gente condenada por los magistrados a perecer sin sepultura pues este Gólgota es eso y acaso peor que el Podium Castellun de la localidad de Jaca. Da un poco de miedo pasar por este lugar por cuya cima planean las carroñeras y los cuervos hacen ronda, huele mal y hay mucha basura en las laderas. Es el peor lugar para estirar la pata. Un sitio impuro para un romano donde se teme a unos dioses familiares de los que se ríen siempre los hebreos y a cuenta de ese odio que sienten hacia lo que ellos consideran idólatras se ríen de nosotros y no desperdician ocasión para mentalmente arrinconarnos mediante engaños y por virtud de sus artes secretas. Hasta no nos consideran personas ni hombres.  Somos paganos depravados. Sombras. Un orgullo de casta sienten que les vuelve del mayor de los fanatismos pues la verdad sea dicha no conozco gente más fanática ni testaruda tampoco más envidiosa.  Pues envidian a los griegos a los que imitan en sus costumbres y en su alta calidad intelectiva pero a los que luego tildan de borrachos y de maricones dada la inclinación de sus filósofos al amor de los efebos. Los partos y los medos y los mismos germanos no tienen el corazón tan duro como muestran estos señores de horca y cuchillo, que se autoproclaman elegidos de Yavé con la ley en la mano, a los que el Inocente llamaba sepulcros blanqueados y razas de víbora. No se calló un pelín y por eso lo elevaron al palo. Una venganza sistemática calculada fría sin precipitación puro cálculo y con toda la alevosía de la cual es capaz el ser humano. Cunctancter… Cunctanter decía nuestro capitán por decir algo. Es un británico de casi dos metros  de estatura pero yo le he visto hoy medroso. Tiene el pelo rojizo y por debajo del penacho del morrión de su galea de plumas de gallo y de cerdas de alazán rojizo horribili visu que infunde pavor al enemigo cuando avistan nuestras turmas empenachadas le asoma un cogote lleno de pecas y el miedo a las fuerzas oscuras ese espanto irracional hacia las cosas invisibles e inexplicables ya que tiene de frente a un enemigo muy superior a la de los peanes y los coribantes que conoce las normas secretas del mundo más allá de los astros. El miedo es una palabra que no se escribe en idioma de un legionario romano. Hoy no era aquel hombre que vimos en la entrada de Lutetia hace una par de años o en Numancia. Todo el vexilum rindiendo culto a su prócer estatura. Las escamas de su loriga de oro relucían bajo el sol de Hispania rodeado por una cohorte de pretorianos nubios y de esclavos que arrastraban el peplo y de las mujercillas que traía su cohorte  detrás de los lictores con el hacha y las fasces y el orgullo de ser romano como exuvia o botín de guerra acogidas a la sombra de su lacerna y anhelando la protección de su gladium a los sones triunfales de la tuba y del cornu buccinum. Hasta en las caligas trae nuestro Centurión polvo glorioso de todas las conquistas. No me lo puedo creer. Parece obra de brujos o la quemazón de un coruscante rayo que cae súpito en la seca tormenta. Yo soy su decurión y tengo a mi cargo el control de los manípulos del ala izquierda. En mi cohorte hay hastati o lanceros y triarii o de la reserva. La vida es milicia un batallar constante. El honor de Roma lo llevo esculpido en el pecho desde que juré fidelidad al emperador me humillé ante las torques y esparcí la sangre del vítulo con la que bautizó el sacerdote de Júpiter mi cataphracta. Es el ardor de mi brazo. Es el fulgor de mi espada. Fidelidad a Cesar hasta la muerte y lealtad a mi centurión Britanicus. Así le llaman pues viene de Eboracum ciudad al otro lado de las Galias donde se encuentra el vallum o empalizada más al norte cerca de las tierras de los picti   que en verano ven sol a medianoche. Allí en una de las campañas de nuestros tribunos fue hecho prisionero con sólo catorce años por los nuestros cuando Cesar hizo la guerra domu militiaeque por mar y por tierra y nuestras classes (tropa) atravesando la Támesa en persecución de silures, trinobantes y dumnoni del trans fretum gallicum a cuya estirpe pertenecía dirigiéndose hacia el Ousium en las márgenes de Eboracum . De primeras bajo la jurisdicción del aquilífero que lo llevó a Roma como esclavo. En la Ciudad Eterna se hizo notable por su fuerza y peleó en el circo como hoplomachus gladiador  ante el cossesum o admiración de la plebe que quedó maravillada de sus enormes fuerzas y de la bella disposición de las partes de su cuerpo. Su fama de forzudo llegó a equipararse con la de Urdus y otros espaderos de fama que se midió las tarabillas con un toro de Etruria y lo dobló la testuz  en desigual esgrima de hombre contra minotauro estrangulándolo haciendo fuerza desde el morrillo a la cabeza. Portentosas vires las suyas. Como cosa jamás vista o de designio de los dioses el propio Augusto que presenciaba la lucha mando traerlo ante su imperial presencia. Quedas libre, Britanicus. Las más hermosas matronas le dispersaron su benevolencia y suspiraban por su intimidad. De la misma emperatriz fue fámulo. Pídeme lo que quieras y te lo concederé. Sumo señor dominador yo solo quiero servirte, dijo el esclavo. Entra pues en mi ejército. Manda a mis hombres y que te asciendan a centurión. Fue así como fue manumitido aquel joven de Eboraco y dejó la gleba. Para devenir en mílite que ganó territorio para el emperador. La crista de su galea flameó por todos los rincones de las provincias desde el río Ibero hasta el Rin. Se distinguió sobre todo en el asalto a plazas fuertes y en las escaramuzas de las ciudades de los germanos y de los helvéticos. Primero fue signífero y después aquilífero. Alférez de Roma no lo hubo mejor marchando siempre en las vanguardias sin temor a los dardos hostiles a la sed y a la nieve a los malos vientos y a los hielos  las noches de guarnición. Conoció todas las castrametaciones de la Tarraconense y la Gallia. Estuvo en Panonia y en el Ponto como portador de las águilas del imperio y de los símbolos de la victoria de nuestra legión. La nuestra es la famosa Legio VII también conocida como la victrix porque en verdad nunca hemos conocido derrota. Bajó las enseñas insignes de las otras legiones famosas la Macedonia y la Coadiuvatrix  hizo  la guerra a los bárbaros en sus hombros toda la fuerza del Lacio y en sus pies toda la ligereza de Aquiles alado. Ganó fama de concursator duro en las marchas e inagotable calcando con sus pasos todas las piedras miliares de las vías del imperio. En nuestra hoja de servicios figuran las empresas contra los astures, vacceos, arévacos, autrigones y las salvajes tribus de los bárbaros más al norte. Primero en las Galias y en Britania. Más tarde en Helvetia y por fin peinamos las márgenes del Danubio desde Panonia a la Dacia. Ahora Palestina que ha sido para nosotros la campaña más difícil de  nuestra carrera militar. Muchos de los muertos han perdido aquí la vida. Gracias a la dureza del terreno y a las intrigas del enemigo que es un experto en la guerra psicológica nuestras filas están siendo diezmadas por la deserción. El terror anímico aterriza sobre nuestras empalizadas. Aparte Jerusalén me parece el destacamento más aburrido de los que conozco. Demasiados predicadores. Muchas preocupaciones por las cosas divinas pero aquí los hombres y las mujeres les importan  poco. Se utiliza a dios como arma de agresión. Se barajan excesivos pensamientos abstractos y los filósofos y teólogos me parecen iluminados y la gente intolerante, orgullosa, hipócrita y desalmada y a veces un poco irreverente con el ágora ateniense donde no se toman en serio a los dioses incluso tienen un templo dedicado a la deidad innombrada y se hacen grandes juergas y banquetes. Recordaba su visita al Olimpo en tierras de Tesalia donde un dios tirado por un carro en que una cuadrilla de tigres iban al freno se reía de las intemperancias de los mortales. Zeus era un dios con rostro bímano que tenía en su poseer las mismas virtudes y defectos agrandados del resto de los mortales. Aquí no. Los rabinos se lavan quinientas veces al día pero ello no impide la suciedad interior. Me parece que por dentro utilizan poco el pomo de jabón. Hay una mugre que le preocupa a un romano y es la mugre de las almas. En Jerusalén las tabernas (cauponae) están prohibidas a la luz del día lo mismo que los burdeles pero no he visto una ciudad con tantos lupanares ocultos bajo el brillo de la luna y los sórdidos rincones extramuros. Las hetairas dominan la vida de la ciudad y esa es una de las acusaciones que se han formulado contra el Inocente que andaba de acá para allá en compañía de recaudadores extranjeros de gentecilla de poco fuste y sobre todo de mujeres. Esto último no me extraña pues algunas de mis amigas me han confesado que no hay otro hombre más bello en toda Palestina como ese que dicen el Nazareno. Es bello como un griego. Alto rubio de barba bellida y cabellos bien poblados ojos de mirar perfecto un hijo enviado de los dioses tan elocuente en sus palabras como en sus silencios. En mi manipulo se ha hablado mucho de él y es discutido pero todos lo conocen desde los tribunos hasta el último recluta. ¿Por qué quieren matar al Basileus? Porque se creía hijo de Adonai una blasfemia para los oídos de los celosos de la ley. Pero esa no es razón. ¡El dinero! Valiente razón entre judíos. No diré las dudas que me asaltan a lo largo de este relato. Los concursatores o tropa de infantería han seguido a ese hombre en sus predicaciones por Galilea y han tramado de ocultis el ingreso en su sinagoga. Al principio creíamos que era una sinrazón de la gentecilla. Un velite como yo he sido adscrito a la caballería no teníamos por qué mezclarnos en las disquisiciones de la chusma. Tengo autoridad y puedo decir a uno de los hombres de mi batallón ve y va pero el Basileo utiliza otras razones que no son de aquí. Pienso que pertenece a un grado de hombres superiores. No le entendíamos nosotros cuando dijo que vino a traer la guerra. ¿Hablar de guerras a un romano? Estamos cansados de batallar. A los milites nos gusta pelear. Es nuestro oficio asaltar villas talar campos y escalar muros. En mi tierra hispana donde fui reclutado aprendí a manejar las cajas de guerra la brigola el musculus de la zapa y el onager. Nuestros arietes han taladrado mil puertas  y bajo nuestras lanzas cayeron por tierra muchos adarves porque para nuestra milicia nunca se oyó hablar de  moenia o muros inexpugnables ni cerco que pudiera ser alzado por las armas a no ser por los equus troianus y eso que andando el tiempo diera en llamarse quinta columna en las que se especializaron los hijos de Israel pero este hombre nos desarma. Sus palabras sobre amar a los enemigos nos han dejado sin argumentos. Metido en un carro de guerra participé en la toma de Iliturgis. Pasamos a la ciudad a cuchillo sin respetar a mujeres niños o ancianos y en Numancia vimos inmolarse a sus moradores. He matado a cientos. La crueldad es nuestra compañera de viaje e incluso en las casas de Roma vi cómo las damas portan consigo un punzón afilado para picar en las carnes de sus esclavas cuando éstas no les eran obedientes. No me apiado pero no me acostumbro a ver morir a un hombre aunque sea mi enemigo. Pero es la ley. Que perezca el hostis  para que Roma siempre viva. Una de nuestras diosas nacionales es la cruel Bellona la de los múltiples brazos que ampara a los valientes y ahoga a los cobardes con sus múltiples anillas. ¡Qué me vais a contar! Sin embargo no he sentido tanto miedo a las deidades como en esta madrugada cuando llovía con fuerza sobre las losas del pretorio y caían truenos y relámpagos. Para colmo uno de nuestros flámines actuando como intercesor o capellán ante los dioses al destripar las entrañas de un cuervo las pasadas calendas vio augurios desagradables y un mulo de nuestros acemileros montó a una yegua sin aparear y la dejó preñada. Nació un híbrido monstruoso que nos hizo temblar de miedo. Van a pasar cosas. Ya están pasando. Los astros no engañan y el que padree un garañón nacido de burra y caballo se interpreta como el más ominoso de los presagios. Maldigo la hora en que nuestra VII marchó a la Siria a aplastar la revuelta de Israel contra Cesar. Barruntando desgracias me quedo solo pues hace poco en una escaramuza al poco de marchar contra Sidón un dardo perdido me alcanzó el calcañar y me ha dejado el pie yerto. Querían licenciarme pero yo me he negado a pedir la absoluta. Eso equivaldría a la miseria y a la mendicidad. Me estoy curando las heridas con unas yerbas en  una receta que me dio un soldado que había ido a consultar a la pitonisa de Cumas para un caso semejante pero cojeo sensiblemente. Eso me preocupa pero yo no puedo renunciar a mi stipendium ni a mi soldada con la que mantengo a mi mujer Prímula y a mis tres hijos Venancio Claudia y Corvinus que habitan en Bibilis. Seguiré sirviendo al Cesar. Él es mi jefe mi guía mi dux y mi deus. Las pócimas de la saludadora no me vienen mal. Pero si salgo de ésta con vida pienso peregrinar a Delfos y me prosternaré ante la imagen de Afrodita en acción de gracias. Zeus sea loado que no he quedado inútil para el servicio. Además creo que mi centurión me protege. Cree que soy uno de sus mejores soldados. Un dardo enemigo le había dejado el pie yerto. A pesar de su cojera el decurión no quiso pedir la absoluta. Continuaba bajo las banderas de su milicia en el cuerpo del ejército que dependía del gobernador de Siria y a las órdenes del preceptor Poncio. Sentía una veneración religiosa por la figura del emperador que no solo era el jefe caudillo o dux de los legionarios romanos y el Zeus o deus al que se invoca. Para curar su herida acudió a Delfos donde la pitonisa amen de iniciarle en los misterios  póstumos de aquella tarde horrenda en que sacrificaron al Inocente le receto una hierbas con las cuales el estigma del dardo en el calcañar fue cerrando poco a poco. Hizo varios sacrificios a Júpiter. Aunque maltrecho no había quedado inútil para el servicio. Aun picó espuela algunos años como decurión del orden ecuestre y pudo cabalgar por Palestina siendo testigo de movimientos de multitudes y de hechos portentosos que se narraban en el entorno de aquel Galileo a los que sus enemigos de la clase sacerdotal hebrea intentaban presentar como enemigo de Augusto. Durante la convalecencia estuvo al frente de una patrulla de funditores (honderos) baleáricos encargados de hostigar con sus tiracantos a las patrullas rebeldes que infectaban las montañas de Judea. Eran grupos de fundamentalistas religiosos a los que denominaban esenios y que formaba una secta que anunciaba la inmediata llegada del Mesías que habría de libertar a Israel. Eran hostiles a Roma y muchos de sus cabecillas perecerían en el palo de la ignominia. Jacetanus llevaba algo así como año y medio en el regimiento que el centurión Cornelius comandaba y añoraba otra clase de pelea a campo abierto como por ejemplo, la que había presenciado en las Galias o en las somnolientas guarniciones de Hispania o las estepas de las campañas en el reino de la noche y el hielo contra los escitas al otro lado del Ponto. La guerra contra los judíos tenía un carácter brutal y psicológico con aditamentos espurios de “guerra sucia”. Por otro lado presentía que como enemigo de Roma el pueblo judío era el peor que habían tenido en el Lacio y daba prácticamente la desigual lucha por perdida. Las legiones y al cabo de más de una generación quedaría demostrado tendrían las armas y la fuerza pero la voluntad de vencer pertenecía a Israel. En aquel momento en el que se circunscriben estos acontecimientos la provincia de Palestina que comandaban al alimón Herodes el Tetrarca y el pretor Poncio Pilatos de Lusitania estaban pasando por un momento delicado de gran inquietud social política y religiosa.  La paz augusta había desencadenado un movimiento de tregua (indutia) pero dicha tregua era también insegura y la cosa estaba muy revuelta con el reparto de competencias, las sospechas, los recelos y los anuncios de la venida de un verdadero rey de Israel que rescataría a las trece tribus del yugo romano. Muchos de aquellos encuentros acababan en las horcas caudinas cuando Augusto imponía su férula y ley.

Cornelio aquel mediodía estaba de un humor de perros. No entendía nada. No entiendo nada. Cunctancter, cunctancter. Iba de acá para allá como un sonámbulo. Se les había  pasado aviso desde el pretorio al destacamento para desempeñar una misión que detesta todo legionario romano que se precie: la administración del tormento. Se trataba de un castigo in ápice; primero una flagelación luego escarnio y por ultimo la crucifixión en el Gólgota. El reo un tal Jesús al que fue a escuchar al desierto cuando estuvo franco de servicio no le parecía a uno de aquellos facinerosos tan abundantes en la Decapolis o un peligroso conspirador esenio . Pese a la herida aun montaba los caballos de Panonia con la solercia y habilidad de los desultores dacios. Picaba espuela y cabalgaba por la provincia en armas patrullando la frontera con Persia e Irania. Hasta Petra llegaron en sus cabalgadas a ofrecer incienso a los dioses. No se agotó la llama y se quemó la resina de un golpe por lo que los sacerdotes que oficiaban aquellos sacrificios lo tuvieron por una funesto omen

-Algo va a ocurrir. La muerte del Justo traerá la ruina de Roma, dijo un agorero con las barbas en forma de boca de hacha.

Jacetanus aunque respetuoso con estas cuestiones de la religión no era muy dado a fantasmas ni a predicciones de desgracias pensando que en la vida todas ellas vienen por su cauce y que no somos nada. Sin embargo no desestimaba hallarse el imperio en un tiempo de crisis que acarrearía la resaca de un mar turbulento sobre las costas del Lacio. Llevaba año y medio en el destacamento a las afueras de la ciudad santa contemplando en alguna de las muchas guardias los atardeceres prodigiosos del horizonte jerosolimitano que contemplaba desde su garita displicentemente alargando la mirada sobre un lugar tan poco atractivo. Jerusalén sus dos acepciones hieros o connotación de santidad, en quiere decir shalán y esto suena a mis oídos como la más augusta de las ironías; si no, miren la historia, he ahí una ciudad sumida en guerra constante a costa de la idea de un dios que cada uno interpreta a su manera- únicos en el mundo pero muy rapiñaos y mucho mas repentinos que en aquellas zonas de las Galias y de Britania por donde anduvo de patrulla. Le parecía al legionario hispánico que el lugar era un sitio maldito y que el arca de la alianza no guardaba los santos preceptos como decían los rabinos sino un código misterioso sobre la preeminencia diabólica en las cosas del mundo. El rosa de los rayos declinantes de poniente besaba la punta de los cirros y las murallas se teñían de un color ocre que contrastaba con el brillante diamante de las cúpulas del templo de Salomón. Esto es una guerra sucia. A mí que me vengan con monsergas. Son unos conflictos que no me gustan donde la política se entremezcla con la religión. Luego están los judíos un pueblo arrogante y problemático. El más orgulloso de la tierra también el más levantisco e indomeñable. Ahora estamos en tiempo de tregua (indutia) pero la provincia anda revuelta: disquisiciones sobre la llegada del Mesías, orden de prioridades, exenciones, prerrogativas, bulas gentilicias. Dicen que va a llegar el libertador de Israel que les liberara del yugo romano. Por eso comprendo la ira de Cornelio. No da abasto. No comprendemos nada. Nadie nos explica que esta pasando. Nos llamaron del pretorio para hacer un servicio desagradable. Primero una flagelación con verbera sayones, escupitajos, blasfemias y todo y más tarde y camino del oscurecer una crucifixión en lo alto del monte. El reo un tal Jesús al que muchos conocían pues habían ido a escucharle al desierto. Yo recuerdo su mirada dulce, su sonrisa tierna y su aspecto prócer. Cuando me tocó una vez  sobre el hombro quedé libre de mi cojera. Pero más que de los males físicos le he de agradecer que me alejara de las enfermedades del alma en particular de la melancolía que vengo padeciendo. Siento añoranza de mi tierra oscense allá en las riberas del Ebro con sus campos de cerezos y sus muchos piescales y rosales silvestres (cornata) que rodean en espléndidos y surtidos valles los muros de mi Jacta  natal. Entiendo porque la cólera del jefe. Me pareció ver asimismo la cólera del dios en estos instantes. Las palabrotas de grueso calibre y los juramentos le salían hasta por el penacho de su galea. Se ha infligido la ley romana. Se ha pisoteado el jus-juris o derecho de gentes. Ese orgullo que siente todo cives romanus ha quedado conculcado y para el arrastre. Para los judíos no hay leyes. Ellos son l.a ley

-Los judíos se ríen den nosotros, Manlio.

Sus palabras sonaron rotundas y airadas derramándose con eco cruel sobre las baldosas del gazofilacio. Entrábamos entonces los de relevo a hacer guardia en el pretorio. El pretor había pedido refuerzos y los del sanedrín estaban en pie de guerra a causa  de no sé qué, de ciertos dichos o ciertos hechos del inculpado que dice llamarse enviado de Israel. Pedían su muerte a gritos por las calles de la ciudad. ¡Cuan ingrato tornadizo y frágil de memoria es el vulgo! Antes de anteayer se despojaban del manto para alfombrar el camino ad portas de Jesús que entraba en la ciudad a la grupa de un pollino.

-Reo es de muerte.

-¿Qué pecado hizo? ¿Qué crimen ha cometido?

-Se hizo a sí mismo hijo de Yahvé ¿te parece poco?

También el cónsul de Roma estaba visiblemente contrariado. Su  prestigio de Licurgo togado y su capa pretexta no quedarían indemnes al cabo de aquel proceso. Parecían llena de escupitajos de los sacerdotes de la ley. Pero su serenidad y eso que el gobernador estaba lívido contrastaba con la cara enrojecida de uno de los sumos sacerdotes que se mesaba las barbas en señal de enojo golpea su pecho y se rasga la pechera litúrgica con el racional cubierto de escamas de oro. ¿Es esa la clase de justicia que hace roma defendiendo a los blasfemos y a los falsos profetas? Cuando las cuestiones de la republica se enredan con las de la religión malo. Mucho hay que temer. Y si Anás se portaba de esa manera no habríamos de perder de vista a su suegro Caifás que echaba espumaradas por la boca se corto las guedejas de sacerdote según la orden de Melquisedec (una frase hecha como otras cualquiera) y ató un nudo de impureza sobre las filacterias. Este es pueblo es muy teatral y ceremonioso. Hacen aspavientos hasta para demostrar su indignación.

-Pon un centinela en cada flanco, Manlio.

Hice como me pedía mi centurión. El lithostros era un mar de gente. Mucha gente ociosa barzoneaban por el enlosado con poco que hacer y sin saber cómo pasar el tiempo de un día festivo. Había noctámbulos y los habituales peregrinos que preferían merodear por las calles hasta ser de día por no haber encontrado alojamiento. Otros eran gentes sencillas a los que las nuevas del tumulto había sacado de sus casas y estaban a la expectativa de lo que pudiera pasar con esa mirada intensa de expectación mesianica tan israelita. Por aquellos días la población flotante era bastante numerosa por motivos de la pascua. Tampoco faltaba la chusma ni las mozas de partido que  andan siempre igual que el tábano detrás de la matadura de una acémila. Gente desocupada que quería  saber y enterarse de lo que pasaba. Jesús ha sido piedra de escándalo y ya digo como era tarde de fiesta había bastante pueblo en los alrededores del castillo. Acababan de cerrar algunos de los poco chigres (cauponae) existentes dentro del recinto sagrado y allí se agrupaba una multitud variopinta de alquilonas cananeas que hacen la carrera por las calles de la Ciudad Santa a la caza de algún ultimo cliente, algún peregrino sin posada o de algún milite de permiso. Cruzaban las calles vagabundas con harta soledad y mucho frío en el cuerpo huyendo del relente de las noches del mes de Nissan en puertas de la primavera pero cuando todavía hace frío en Jerusalén e incluso hiela. No faltaban las fregatrices y las señoras de la limpieza y merdellonas solicitas que gustan de hacer corrillos intempestivos con los soldados y dicen frases y largan risas. A cambio de sus ocurrencias estas les lavan la ropa gratis o les tienen la impedimenta y les llevan al cuartel sopa caliente algún estofado y lo demás. Desde que senté plaza de soldado no he visto jamás tanta movida. Este ir y venir. Este apostrofar. Este azacaneo de noticias y despachos de trujimanes y de correveidiles. Los judíos se ríen y avergüenzan de los romanos que comemos con los dedos y no nos purificamos o lavamos las manos antes y después de cualquier refección. Me llamó la atención en medio de las befas la insolencia de una de las Maritornes que le hizo sacar los colores a un pobre hombre con aspecto de palurdo que se calentaba ad prunas en una hoguera que habían encendido en el patio y que debía de ser amigo del hombre que juzgaban mediante falsos testigos:

-Tú debes de ser de su cuadrilla. Hablas con acento galileo.

Los galileos se expresan con un retintín especial. Es un deje algo paleta que exaspera o causa risa a los jerosolimitanos castizos que se consideran hijos de David porque menudos son ellos.

-No me vengas con tonterías. Yo soy de aquí aunque fui pescador en el mar Tirreno.

-No te creo- dijo la fregatriz

El hombre tenía el pelo rizoso y era corpulento. Su aspecto era el de un pescador a juzgar por las manos encallecidas. Parecía acobardado pese a su prestancia física ante las preguntas capciosas de la fémina. Parecía medroso y muy entristecido.

-Pues las cosas como son. Tú andabas con ese. Me lo ha dicho una compañera que es de por ahí de donde tú y te conoce.

-No sé lo que me dices, mujer.

El intruso, presa entonces de un repentino temor y  llevándose la mano a la navaja por si las moscas abandonó  el porche. Oímos cantar el gallo por segunda vez y a la tercera, cuando entonaron sus gritos aleatorios los mastos de todos los corrales de Jerusalén, el buen galileo al que dicen Cefas salió del recinto llorando. Era  ya la segunda vigilia..

-Vaya una noche para destetar hijos de puta – le escuche decir a un veterano de la guerra de las galias arropándose como podía las orejas echándose el capote de piel de tigre sobre la cabeza. Era el gálico Adrianes uno de mis hombres más fieles.  También estaba triste.  Longinos su compañero de terna junto con Maudilius tampoco hablaban. Estaba de plantón a la salida de la escalinata paseando la guardia y andando sin descanso y amenazando al mundo con su lanza. Como hacia frío tenia subido el borde del capote o paludamentum hasta casi las orejas que le resguardaba del relente de la amanecida. Las plumas de su penacho que eran el orgullo del destacamento por el contrario ahora algo cresticaidas parecían, advirtiendo la pena y turbación de los equites. La madrugada no podía ser más melancólica y allí todos parecíamos desterrados. Y un destierro sagrado era el nuestro, cunctancter. Cunctancter. Así, easy, vayamos paso. Cruzó el cielo de aquella madrugada de viernes de abril una golondrina. También parecía acongojada. Los pájaros en señal de de duelo cesaron en su canto. Roma hace justicia pero nunca asesina.

-En menudo embolado que nos van a meter esos israelitas.

Se cruzaban apuestas sobre quien habría de ir, se retorcían los argumentos con esa habilidad típica que tienen los talmudistas para hacer de la necesidad virtud para que las buenas intenciones se conviertan en malas obras y para que el agua se transforme en vino. Vi al centurión por un momentito. Llevaba en el peto incrustado los exvotos del dios con sus agradecimientos y los exuvia o trofeos conquistados al enemigo durante las  maniobras de conquista. Eran el testimonio de todas las campañas en las que había participado: una cabeza de Isis de oro macizo, el prendedor de una matrona dálmata y un flavelo en miniatura  que le había regalado una etiope. Es fuerza confesar que nuestro centurión poseía un cierto ascendiente con las mujeres. Colgaban también de una cadente que portaba al cuello dos figurillas de Castor y Pólux las deidades a las cuales la milicia ecuestre se encomendaba antes de arrostrar la lucha. Decía que tales fetiches le daban suerte, lo que no dudo pero estaba seguro que en aquel día en que amaneció Júpiter, el mas inicuo de las historias del mundo, íbamos a necesitarla pues estaba ocurriendo algo muy gordo. ¿Era el principio del fin del imperio? Ante la fuerza de los hados nos sentíamos inermes, de antemano derrotados. Las fuerzas del destino nos eran contrarias y debajo de la columna rostral del Arco Mayor romano unos desalmados se habían puesto a jugar a los dados. El sonido cual sistro siniestro del cubileteo de las fichas dentro del capacete de la fortuna donde se movían ciertos números con las papeletas del devenir hacia temblar los cimientos del Capitolio. La loba capitolina daba siniestros gritos de dolor. La leche con la que amamantaba a los dos mielgos veneno volviose. A las ninfas del cantón siempre les hemos atraído los soldados no sé por que. Entonces fue cuando se acerco a mi una tal Miriam que había visto hacer la carrera por toda la Decapolis y me espeto de antuvión:

-Seguro que no eres partidario ni de los unos ni de los otros. No eres ni griego ni galileo ni tirio ni troyano. Todo esto que esta pasando te la debe de traer floja y lo más probable que no entiendas nada de política. Vámonos a echar un polvo ¿Subimos un ratito?

La reina me ofrecía sus favores con ese desparpajo de las meretrices hebreas tan agresivas como procaces con que acaparan, funestísimas, a sus clientes.

-Mira, prenda, hoy Marte no puede ser cariñoso con Venus- le dije temiendo una celada. Muchos compañeros de la brigada habían sucumbido al ser seducidos por estas tusonas encerronas al servicio de la guerrilla tan abundantes en Palestina

Livius Jacetanus conocía a aquella mujer pública de verla por las calles de Ramala. Su nombre era Noemí y hacia honor a su titulo que quiere decir hermosa. Creo que había trabajado como bayadera en el cuerpo de baile de Herodías. Era amiga de María de Magdala y tenia su mejor clientela entre el clero y los pontífices (¡oh como detesto esta palabra tan altisonante de pontífice después de haber visto pedir con tanto denuedo a Caifás el santurrón fariseo la cabeza del Inocente, pontífice o artifice de puentes entre dios y la tierra!) pero Noemí había terminado ejerciendo su oficio por las esquinas y garlitos de mala muerte de la ciudad santa. Entonces se escucharon pasos y grita de gente que se acercaba. Oí la voz de Britanicus autoritaria. A mí la guardia. Desenvainamos la poderosa de las estocadas. Echamos fuera del recinto a las putas y a los mirones que huyeron presas del pavor ante el filo de nuestras espadas y el fulgor de las lanzas. Yo estaba enojado y me entraron ganas de hacer correr a gorrazos a alguna de aquellas rameras. Nunca me ha apetecido maltratar a mujer alguna pero, vistas las circunstancias, hubiese descargado mi ira contra lo primero que  pillara como en aquella ciudad de la Betica donde pasamos a cuchillo a los ancianos las mujeres y los niños a causa de la dura resistencia que encontramos entre los defensores. Un romano no asesina solo cumple ordenes pero existe un cierto placer morboso en ver correr la sangre y sentir enervamiento de los gritos los aullidos y blasfemias que acompañan a toda carnecería. Hay un punto en que el ser humano deja de ser racional para convertirse en bestia y para demostrarlo basta con haber sido testigo de la toma de cualquier ciudad extranjera por alguna de nuestras legiones una vez traspasados sus muros y terebradas  con el rezón  o el ariete  algunas de sus puertas. Ello forma parte de la belleza de la guerra. Es lo que llamaban los antiguos los dos valores. Formido proelorum (el miedo y el pánico) que se entrevera contra la formositas o virilidad del combate. A decir verdad y si nos hubiéramos dejado llevar de la furia hubiéramos dispersado a aquella  chusma que entro a prender en el huerto de los olivos al Inocente con palos y con fustas cuando solo un par de días antes alfombraban su paso por las calles de Jerusalén con sus mismos mantos. ¡Qué voluble y tornadiza es la masa! ¡Que manipulable! En esto, bajo el dintel de la puerta principal de la fachada de palacio aparece el buen Jesús. La puerta se inunda de una luz radiante, cósmica, y de un aura de belleza y de quietud. La belleza y la gran serenidad adornaban aquel rostro de varón. Miraba de frente y no parecía aturdido ni daba muestras de ira ni arrepentimiento. Los del sanedrín, por el contrario, mantenían la mirada baja. Jesús paseaba sus ojos con gesto de señorío por el recinto en medio del más profundo de los silencios como si buscara a alguien. Su mirada se cruzo con la de Cefas y entonces el Inocente sonrió. El apóstol huye embargado por la tristeza los ojos arrasados en lágrimas. Se había cumplido su promesa. Pedro había estado presenciando aquellas escenas de ludibrio y de juerga desde una esquina. Antes de que el gallo cante por tercera vez tú me habrás negado tres. Ciertamente, el cielo y las estrellas pasarían pero sus palabras no pasaran. La profecía que había formulado el Maestro horas antes, en la infausta noche del prendimiento, acababa de realizarse. Jesús era un hombre de gran porte. No parecía un judío sino un griego, de miembros vigorosos y atléticos, la barba rubia y partida en dos. Sus cabellos de estopa eran muy densos. Lo que más maravillaba en su rostro era el poderío de su mirada, la elegancia de aquellas manos que por doquier iban haciendo el bien, dedos hechos para sanar y para bendecir y unos pies elásticos muy cuidados que habían encauzado los pasos siempre por las rutas del bien. La frente tenía distinción, y su porte era asimismo majestuoso. Y toda la cabeza parecía haber salido del buril de Praxíteles. El cristo ungido no podría ser de otra manera sino la cifra y el compendio del canon de las perfecciones. Una vez que nuestra nave oneraria naufrago y hubimos de alcanzar a nado la ribera del Pireo recuerdo que aproveche aquel tiempo para darle gracias a los dioses por estar vivo. Fui al ágora a escuchar a los filósofos y ascendí al Partenón. Allí prendió en mí la idea del dios desconocido, un dios que habría de venir y que seria como aquellos que yo admiraba en las calles y en los templos de Atenas. Bien me dije. Ese hombro tiene la respuesta a mis expectativas. Un dios nuevo había nacido. Fidias y Mirón habían esculpido su rostro. Apolo habitaba entre nosotros y todo aquella filosofía, todas las elucubraciones de los mitólogos y de los poetas, revertían a aquel instante y a aquella hora y a aquel hombre varón de dolores pero cifra y compendio de todas las perfecciones clavado en una cruz. Sus ojos se fijaron en los míos con tristeza. Parecían conocerme por dentro y al contacto con el brillo y aquel calor que transmitía su mirada quise convertirme en un hombre nuevo, exento de mis pasiones y enfermedades, libre de mi cojera. Creo que me reconoció pero no me miraba como uno de sus verdugos los que habrían de afligirle y desollarle a latigazos. Devolvía mis golpes con caricias de perdón y digotelo yo aquella mirada del Inocente era del todo acariciante y sanadora. Me contempló desde el dintel del pretorio y no he vuelto a sentir mi cojera. Fui herido en una pierna por un dardo en el asalto a un oppidum de Asia Menor. Los defensores arrojaban venablos piedras y calderas de aceite hirviendo contra nosotros. No me abrase entonces con el plomo derretido que caían sobre nuestras galeas (para la protección de la cabeza toda la testuz que atacaba y golpeaba el ariete contra las murallas nos cubríamos los cascos con una  mampara  de hierro testudo que hurtaba el cuerpo a la acción de los defensores; llamábamoslo la sombrilla contra el poder de los decapitados) pero me abrasé entonces con aquella mirada de amor y de perdón que me lanzo Jesús desde la puerta. Creo que he dejado de ser el mismo. Recuerdo que mi cerebro estaba lleno de odio y de desesperación como a tantos soldados de mi cohors que se lanzarían por un barranco o se unieran a las cuadrillas de asesinos. Cierto que fui su esbirro a regañadientes por obediencia al Cesar y sometido a los presiones de los judíos que para mí fueron los responsables del asesinato del Inocente pero devolviendo mal por bien el dulce Jesús me curó de mis heridas y puso punto final a mías congojas. “Señor, una palabra tuya bastara para sanarme” dije imitando a nuestro centurión al que también había recitado a su hijo. Me dieron ganas de blandir mi espada y salir en su defensa pero sentí ese miedo típico a los judíos que sobrecogerá a muchos a lo largo de la historia. Me dieron ganas de deshacer sus ataduras y poner en fuga de un tajo de mi gladium a los insolentes que en aquel instante formaban  corte infernal de maltratadotes y escarnecedores en rededor. No fui capaz o lo suficientemente valiente. Me faltaron las fuerzas. Me repudio a mí mismo por haber sido victima de los respetos humanos y del temor al que dirán. Teníamos reputación de valientes los legionarios de la séptima invicta. Soldados de elite nos conocían en algunas partes de las Galias, de Panonia, de Libia o del país de los escitas como los novios de la muerte y los sacamantecas pero aquella tarde nos comportamos como unos gallinos y verdaderamente fue cosa chocante y de naturaleza milagrosa. Y es que según vine a entender luego tenían que cumplirse las escrituras y los que habían dicho los profetas Isaías y Jeremías. La hora estaba cumplida. Es preciso que muriera el Hijo del Hombre pero ay de aquel por el que fuese entregado. Más le hubiera valido no haber nacido. Me consuela saber que el Inocente perdono a los verdugos. Dios tuvo demasiada indulgencia con los que fuimos sayones del Redentor. Me hubiera gustado aquella tarde no tener manos ni cabeza para no presenciar los sufrimientos y dolores increíbles que infligimos en aquel cuerpo tan bello. Claro que ahora al recordar encuentro un eximente. Estábamos borrachos. El mando había enviado un aguardiente especial mezclado con unas hierbas analgésicas. Se lo dimos a beber al reo. Lo probo pero no lo degusto. Nosotros, eso sí, bebimos mas de la cuenta. En vez de defenderlo en el atrio frente a la chusma que le hostigaba nos quedamos inertes y con los brazos cruzados. Entonces se oyó el grito terrible de una dueña despiadada con una violencia inusual y salido de las entrañas de un útero infame: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestro hijos”. Solo una  hebrea puede ser capaz de tanta protervia. Y aquel fue el clamor mas infame que se escuchó. Es el grito de la culpa que no se borrara jamás y que pesara siempre sobre la conciencia de un pueblo deicida. Ante semejante barbaridad se me encogió el corazón. Estaba claro que no querían ninguna indulgencia. Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Esa frase únicamente podía salir de la boca de un judío. Se hizo el más profundo de los silencios. Me fije en la túnica de Jesús. Era de color escarlata, e lana de oveja núbil. Todo un ajuar para un profeta. Desnudos venimos al más mundo y desnudos lo abandonamos.

Un verdadero contraste es la simplicidad de este atuendo si se la compara con los más de veintitantos ornamentos que adornan el cuerpo de los sacerdotes cuando ofician cerca del sancta sanctórum de Jerusalén o la gran cidaria de los pontífices máximos que cantan constantemente sus peanes en las ofrendas a Júpiter. Este hombre al morir en una cruz creo que ha venido a traer la guerra. Es un revolucionario. Ha venido a poner las cosas del revés. Sus palabras y sus actos constituyen una carga de profundidad a la línea de flotación del sistema. Su gran delito, robar el fuego a los dioses y entrar con un látigo en el templo de su padre que profanaban los cambistas y publicanos. Su desnudez es una afrenta para los que visten pieles de marta cibelina e inducen a las espaldas mantos de armiño y togas pretextas. El poder siempre lo considerará un enemigo. Lo ahorcarán doscientas veces pero al cambo siempre resultará e inundará las plazas con sus turbas de desarrapados, de famélicos, enfermos y perdedores. Los curas y los políticos siempre andarán sobre sus escritos con mirada vigilante pero en última instancia y al no poderlo vencer intentarán usurparse mensaje y apropiarse de su enseñanzas. Así que los curas y los obispos harán un montaje con su evangelio. El culto a los muertos les dará de comer.


Mis ojos se posaron en la túnica del Salvador. Era de color carmesí retinta en sangre de los golpes y de los palos del simulacro de la coronación. ¿Eres rey de los judíos? Um pues ahora mismo te colocamos los símbolos y le pusieron la caña por cetro, un saco por manto de armiño, un pedrusco redondo que habían encontrado en los caminos por la imago mundi de la armilla que las testas coronadas – y aquella era una testa coronada de dolor y escarnio, un rey de aflictos que abrirá la comitiva de los de copas, espadas, oros y bastos, todos los palos de la baraja, que en este mundo han sido y después de mí el diluvio y todo lo demás- y encima de la cabeza aquella tonsura de pinchos ciñendo las sienes admirables. La túnica de una sola pieza había sido tejida por los dedos amorosos de una Penélope mística. La tejedora era aquella anciana de luto que estaba al pie de la cruz y a la que otras dos compañeras sostenían por los ijares para que no se desmayara. Madre dolorosa y aquella visión enorme y que tuve el privilegio de contemplar como testigo ocular quedaría fijado en la retina de la historia y sería fuente de inspiración de imagineros, pintores y poetas.

-Aguarda, mira bien lo que dices, legionario romano y guárdate del acrónimo: el cetro, la corona y el manto e armiño no era tributo de los reyes bíblicos sino de las monarquías medievales.

-De acuerdo estamos jugando al escondite –dije a la voz de la conciencia- con los símbolos. Las palabras de los cuatro evangelistas cuarenta paginas que revolucionaron el mundo muy densas y a veces confusas pero de una fuerza increíble y como si se tratase de un mensaje llevado en volandas por el huracán del espíritu son una narración deslavazada pero de una fuerza tal que todavía está haciendo girar al mundo. Su desconexión repetitiva es una enigma que sigue causando verdaderos dolores de cabeza a los hermeneutas y a los interpretes de los sueños místicos.

-Somnia rerum, yo sueño en mis cosas

-Hechos y dichos pero ¿todas esas parábolas son ciertas?

-Tan ciertas que han volcado los toneles de la ley pero pertenecen más que al mundo judío al romano. Por eso los rabinos están que trina.

-Está claro que la tenían guardada.

-Nescio quid dicis. No sé lo que dices.

-Yo me entiendo.

La voz me dijo que había una transposición de términos. En realidad cada unos de los hilos de la túnica inconsútil forma parte de la malla de un laberinto. Se me metió desde entonces por los ojos. Y todavía veo el brillo del primer ornamento sagrado. Era la estola más pura el primer efod y el mejor cíngulo que jamás ciñeran sobre sus lomos los sacerdotes del templo de Salomón y los flamines romanos que siguiendo la tradición persa ofrendaban sacrificios animales al Sol. Ello forma parte de los atributos de todas las religiones órficas. Aquella vestidura sin mangas era la prenda determinada por el señor para dejar proscritas las estolas, las cidarias, el efod y las mitras de los jerarcas, todos aquellos ropajes, todas aquellas cosas inciertas que quedarían abolidas para dejar paso a la nueva ley. La humilde túnica de un crucificado por rebelde a los estatutos religiosos y políticos de Israel se convertía en símbolo de un Nuevo Orden. Él se quedó desnudo en el madero pues hasta le despojaron del paño de pudores o calzoncillos y se los jugaron a la taba los mercenarios etíopes. Tengo que advertir que la escolta del pretorio fue retirada y el ajusticiamiento fue llevado a cabo por una cross de la Frigia.

-El dios está en calzoncillos. ¡Pues vaya!

La frase blasfema no dejó de parecerme un prurito de verdad porque desde aquel vértice en la que el sol parecía renuente a desplomarse por occidente la luz trajo los designios de la clarividencia. Los ciscunstantes y circuyentes por dadiva divina nos transformamos en presagos y videntes. En la suma de aquel cerro se daban cita los acontecimientos de la humanidad en mezcolanza de escenas del presente, el pasado y el avenir. Se veían escenas insólitas y se escuchaban parlamentos en lenguas extrañas anunciando en tono de profecía lo que habría de llegar. Lo que fue es y será. Se abrieron aquella tarde las fauces de la tierra y los sepulcros escupieron de su boca a los muertos que allí yacían. La desnudez del crucificado era para que a la humanidad en adelante no le faltara el vestido. El nuevo Adán quiso estar en cueros para presentarse de esa manera a Yahvé cuando bajó a visitarle en el jardín del Edén. A la sombra de la cruz nacía un nuevo orden y el paño de pudores que se rifaban aquellos cruderrimos mercenarios etíopes la vestimenta de un ajusticiado la prenda de nuestro rescate. En aquellas horas se nos hizo fácil dejar escapar la imaginación para explicar muchas cosas que carecen de sentido puesto que la verdad estábamos rodeados de símbolos y cada cosa que acontecía y cada hora que pasaba era todo un ciclo histórico y un montón de acontecimientos que serían el sostén de toda una parenética posterior. El mundo a partir de aquella hora tercia estaría escuchando el sermón de las siete palabras todos los viernes santos


  Apreté la túnica sagrada contra mi pecho. Sentía un calor extraño en mi piel, cierta paz interior. La pena y la alegría a la vez bañaban mi rostro en lágrimas. Una fuerza enorme me sujetaba a la tierra y no era la superstición a la cual tan aficionados somos en Roma sino algo que estaba por encima de los dioses mismos. Los decuriones nunca lloráis pero mira mi cara. Estoy llorando. ¿Quién es tu capitán? Se presenta Manus  Britanicus decurión ¿En qué legión militas? La Victrix o séptima. ¿Ala? Tercera. ¿Mano? Siniestra. ¿Manipulo? El de los honderos mallorquines. Está bien. Puedes retirarte. Aquella prenda de abrigo despedía como una fuerza que en lugar de venganza pedía perdón, que sustituía la turbación por la quietud y exhalaba ese perfume de olíbano que poseen todas las cosas santas. Hasta incluso creo que me inhibía de mi vehemencia, una característica por la cual yo me había significado en el destacamento. Era yo de los de aquella milicia que no da un paso atrás. Ahora estaba sobrecogido ante mi propia mansedumbre y a mi capitán Britanicus le ocurría lo mismo puesto que iba de aquí para allá como alma en pena repitiendo un adverbio de modo: “Cunctancter… cuncti, cuntancter, todos juntos y despacito”.Bien sabrían nuestros enemigos que esto no era lo normal pero al contacto con semejante “praeda” espiritual algo se movía dentro del corazón de nosotros mismos. Algo estaba pasando. Semejante transformación no entraba dentro de los prolegómenos de la casuística y de la estadística con que nos marca el destino a los hombres. Venimos el mundo a ser uno más y a observar una serie de comportamientos y de reacciones estándar. No te saldrás del camino, beiby pero la gracia lo puede todo. ¿Qué había ocurrido? ¿Qué estaba pasando? Este sentimiento de amistad y de tolerancia hacia nuestros semejantes y que no era lo normal formaba parte del legado un mandamiento nuevo os doy. Era su parte esencial. El testamento del cenáculo: el amor, el perdón a los enemigos, una píldora muy difícil de tragar para un decurión como yo que recibe el estipendio de la Legión Invicta. Esta noche se ha producido un verdadero milagro. Fue aquel cambio, aquella metanoia. Llegaron refuerzos. Los conscriptos de la impedimenta que en las marchas caminan en la retaguardia arreando los onagros de Abisinia porteando en las artolas de arpillera Britanicus trajo vino del Ponto jícaras enteras, orzas, picheles y yo creo que me bebí una cratera. Beber para olvidar. Consumid el fruto de la uva de tal manera que desaparezcan vuestros propios pensamientos y que vuestro ojo desvaríe así que no pueda columbrar la ignominia de este día. Pronto había muchos bolongos. Sin embargo por lo que a mí respecta a pesar de lo muchos que bebía no me emborrachaba. El centurión aguantaba el que más pues se conoce que estaba acostumbrado al lúpulo de Eboraco. Nos mandaban de verdugos a perpetrar uno de los tormentos más ignominiosos en nuestras leyes penales. Sólo se azotaba a los violadores, a los asesinos reincidentes, a los enemigos del pueblo. A los delincuentes peligrosos. El castigo era tan duro que se tenía por costumbre administrar algún lenitivo o clase de droga tanto a los corchetes que administraban la feroz penitencia como a los reos. Jesús fue dado a probar una copa de vino griego. Lo degustó pero no lo tomó y soportó el trance con una entereza y una valor que yo no he visto en ningún otro hombre. Resistió la verga con cabos de taba pungente y dientes de pescado-el gato- y demostró no sólo hombría y valor físico sino una naturaleza humana de tan recio temple que sobrepujaba los términos habituales. Uno, dos, tres. Hasta cinco mil latigazos. He de confesar aquí que ninguno de mis hombres tocó al Inocente. Sentían como una especie de reverencia y un pavor que no teníamos por costumbre. Se delegó para tal vileza a una jarca de conscriptos judíos condenados a muerte y que se emplearon con harta saña. El premio a aquella infamia fue la absolución de su condena. Otro regalo del sanedrín al lábaro y las fasces romanas. Aquella chusma recién soltada de las mazmorras de la Torre Antonia se empleó con valor y a juzgar por su sevicia muchos de nuestra cohorte, los que no estábamos ebrios, nos dimos cuenta que en la Palestinense la vida era tenida en muy poco. Esa fue una de mis conclusiones. La otra, que los judíos son el pueblo más racista y cruel de la tierra, raza maldita verdaderamente, viperina, y de sepulcros blanqueados. A los pueblos que no han nacido bajo el consenso de la circuncisión los consideran subhombres, auténticas bestias. Este orgullo de casta les hace odiar a la condición humana a la que pretenden esclavizar mediante el soborno del oro o las mentiras de su historia. Sacaron para aquel mandado a todos los violadores, parricidas, salteadores de caminos, ladrones y forajidos de toda especie. Barrabás era el capataz del equipo. Golpeaban con tal contundencia que diríase fueran auténticos expertos manejando los verbera o trallas de esparto que remataban en bolas de plomo como si el oficio hubiera sido el suyo de toda la vida. Cinco mil vergajazos pero lo más humillante fueron las befas. Un buharro se puso detrás de él e hizo amagos obscenos de sodomizarlo pero uno de mis hombres desenvainando la espada le decapitó de un golpe certero. La cabeza rodó por las baldosas del Lithostros igual que una peonza a la que un niño acabara de soltar en trompo dejando en pos un reguero de sangre. El gentío que asistía al martirio reía a carcajadas. El Inocente el rostro ensangrentado y todos los hombros que parecían una llaga volvió la cabeza y como un relámpago se ciñó su túnica sagrada desatando las cuernas con que estaba amarrado a la columna del pretorio y adelantándose unos pasos recogió la cabeza ensangrentada del sodomita y la unió al tronco. Éste se levantó como si no hubiera pasado nada lleno de confusión pero arrepentido de aquellas obscenidades contra el Lirio de de Dios paradigma de la castidad misma. Se prosternó ante él y lo adoró saliendo después del lugar con su cabeza sobre los hombros. Como si no hubiera pasado nada. Iba diciendo: éste verdaderamente es hijo de Dios. Le llamaban Plauto según supe después el cognomen debido a su cojera y creo que era un mercader de Salónica hermafrodita perdido y famoso por sus inclinaciones paidófilas. Desde aquel entonces nunca le volvieron a ver en  compañía de efebos. Huyó al desierto. Fue bautizado y creo que murió mártir de los judíos que le llamaban El Impuro y para los cuales no era óbice su arrepentimiento y la vida penitente que arrastrara. Era la segunda vez que el ajusticiado utilizaba sus poderes sobrenaturales después de haber conseguido otra ortomorfosis en la oreja de Malco que fue tajada asimismo por uno de sus discípulos en un arranque de valentía. Estaba claro que  el Inocente que se enfrentaba a la violencia y crueldad de la que jamás se había tenido noticia bajo la capa del cielo no utilizaba la guerra para llevar adelante sus planes de salvación. Bienaventurados los mansos de corazón. Al verle obrar aquel portento comprendí que se estaba cumpliendo un designio anunciado mucho antes.

Entonces un escriba de los que habían acudido a pedir la muerte de Jesús a Pilato gritó:

-No le hagáis caso. Es un hijo de la condenación. En nombre de Belcebú hace milagros.

Aquel hecho no ablandó el corazón de pedernal de los que le condenaban. Seguían ternes en sus blasfemias cubriendo su cuerpo de gargajos y pronunciando blasfemias. Estaban cometiendo un pecado que nunca sería perdonando. Y quedaría adherido a aquella raza de víboras como un estigma. Aquella tarde estaba naciendo el Amor Salvador pero por paradoja en el Calvario también asistíamos al parto de un Odio infinito a aquella cruz que sería el símbolo de la condenación y de la muerte en un holocausto de todo el pueblo de Israel. Veo la ciudad llena de piras funerarias y sobre sus murallas alzarse una nube densa de fuego que abrasará la tierra. Los deicidas en esa hora obtendrán su paga. La soldadesca se creció a raíz de aquel suceso y hubo varios conatos de tumulto que mis pretorianos, tras el incidente nefando, hubieron de sofocar con las armas en la mano. Seguían clamando a pesar de todo lo que dijo la vieja:

-Caiga sus sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.

No tenían ningún temor de Dios y menos al Cesar. Eran tan altaneros, tan pagados de sí mismo y orgullosos de sus convicciones que pagarían cara su soberbia apenas dos generaciones más tarde de que ocurrieran tales hecho. Más que la muerte de aquel inocente a lo que más temían era a contaminarse pues era sábado y había que guardar las reglas, ceñirse siempre a la letra muerta, rara vez al espíritu de su Torá. Tampoco se conmovieron cuando fue sacado al pórtico c coronado de espinas. Setenta y dos pinchos olorosísimos de cambronera. Aquí tenéis al rey. Ecce homo. Prorrumpieron en carcajadas histéricas. Mayores gritos:

-Crucifícale, cruficicale.

Pilatos que  estaba entristecido y como medroso ante el furor de aquella gente se sentó sobre la curul a deliberar. La gentualla pedía la cabeza del reo con mayor ahínco. El cónsul de Roma no comprendía. Yo tampoco entendía nada. Era la hora del asombro. La razón humana estaba siendo vencida, conculcada la lógica de modo que los argumentos poco valían mostrándose tonante y prepotente Júpiter Pistor con una energía que apabullaba. ¿O no era Zeus en realidad el que determinaba semejante secuela de atropellos contra la verdad y la justicia? Uno tenía la sensación de andar como flotando. No habíamos llamado a los dioses por su nombre aunque invocábamos su fuerza. Era otra historia. Era otra cosa. Estábamos jugando al escondite con los hechos ciertos mucho más allá de las coordenadas que determinan los humanos comportamientos y desde el primer instante tuve el conocimiento de que aquel ajusticiado entre los malhechores para ironía de esas special valúes que él al morir de esa manera tenía en tanto menoscabo y que tanto estima la vanidad humana (ganar buena fama, tener sido en consideración, ser rico e influyente) era el hijo de dios o hablaba con una autoridad suprema propia de aquel que puede ejercer su influjo sobre los astros. Que es capaz de decir a una estrella cae y el gran cuerpo celeste se convierte en estrella filante. O apostrofar a los peces para que canten y toda la ictiología de los reinos de la sombra del padre Océano inicia una melodía infinita que esparcen las ondas y que mueven las mareas de uno al otro confín. Fuerza suprema. Radiación lumínica y taumaturgia. Levántate, toma tu camilla y camina le dijo al tullido de la piscina probática y el paralítico de toda la vida inició una carrera por las trochas que circundan el valle de Hebrón. Yo soy la verdad y la vida. ¿Quién puede pronunciarse de esa manera sino el Mesías? Ha blasfemado. El supremo sacerdote escindió su pectoral de oro en dos. La túnica se la había echado el Inocente sobre los hombros y Pilatos apuntándole con el dedo dijo Ecce Homo. ¿Qué no os dais por satisfechos, cabrones? ¿No tenéis bastante ya? Les temblaba la voz. Titilaba el odio en sus barbillas. ¿Ese loco qué se habrá creído? La envidia, la presunción, los malos pasos, la soberbia orgullosa de los que escucharon el sonido de las trompetas de Jericó. Todo resultaba inconexo y un poco como sin lógica. Nuestro cónsul tenía miedo. Era su tercer año. Le quedaban tan sólo unos meses de mandato. No le gustaba Palestina, nunca entendió a los judíos. Se había limitado a llenar las alforjas para volver a Toscana rico. Le aguardaba un retiro en la quietud de su villa cerca de Ostia regando los geranios, vigilando sus silos y comerciando con los esclavos de Iliria. Además amaba a su mujer Claudia profundamente a pesar de que habían corrido rumores por el destacamento de que ésta llevaba una vida licenciosa pero en el fondo era una buena mujer que se aburría en aquella ciudad cargada de dioses y de prejuicios y le hacían  añorar a su ambiente de Roma. Los balnea. Las entradas para el anfiteatro. Le había dado al gobernador cinco hijos. Un fallo a tales alturas, pensaba Poncio Pilatos, podría ser ominoso de cara a su jubilación tranquila. No dudaba que aquel hombre que había traído para ser juzgado nada tenía que ver con las terribles acusaciones de las que era objeto. Que había sido conducido al pretorio bajo la imputación de falsos testigos y todas las pruebas eran una burda fabricación. El clima de odio era tan espeso que casi podía ser cortado con una navaja. Y era aquel encono, aquella saña, fruto de siglos, fecundaría los negros campos de la destrucción y de la guerra. Tengo que regresar a Roma cargado de honores y de lingotes. La nave oneraria que transporte mis posesiones será la admiración de mis admiradores. Mis enemigos perecerán de envidia. He sufrido mucho esta noche en sueños por causa de ese justo. La esposa solícita – la intuición de las mujeres resulta determinante para conocer la verdad – enviaba recados al procurador pero Quid est veritas? La ética de circunstancias echaría un pulso a la deontología de un juez. Al fin y al cabo muchos jueces romanos estaban corruptos y los senadores ambiciosos que eran enviados de procónsules al Oriente sólo tenían ambición. Para volver con los carros y transportes cargados de riquezas y encender un cirio en el templo de Vesta enhiesto en una palmatoria de oro sembrando la admiración de los padres conscriptos. Velay al hombre. Ciertamente es una injusticia. Este hombre no ha hecho nada malo. Parece un orate pero escuchad cómo chillan en la platea. La chusma brama pidiendo su muerte. Al fin y al cabo nadie sabe dónde está la verdad. No puedo comprometerme ni poner mi carrera política en entredicho. ¿Quién eres tú? El ajusticiado se entregó al más impenetrable de los silencios pero era un mutismo manso sin queja bajo la arcada de las columnas dóricas su rostro dolorido bajo la imposta, los ojos traspasados de melancolía, de dolor el gesto. Nadie quería compromisos ni complicaciones en la vida. A mí que me dejen tranquilo. Yo voy a lo mío. Hágase mi voluntad y que se caiga toda la techumbre del firmamento. No te metas en camisas de once varas. Entonces un esbirro de la escolta con ganas de hacer méritos le arreó una bofetada y el alapa volvería a repetirse por el mismo sujeto en la casa de Anás un viejo de barbas hirsutas la nariz larga y el gesto hosco rapaz desconfiado e insolente. ¿Así respondes al pontífice? Tas, otra bofetada. El Salvador abrió los labios. Si en algo falté dime en qué. Si no ¿por qué me golpeas? Pero otro puñetazo fue la respuesta. Aduladores y cortesanos sinuosos como la serpiente. Vi a una mujer rapaz los ojos chiquitos y muy móviles como los de una víbora que hablaba palabras de abominación. Tenía flujo y su olor era bastante desagradable. Estaba sentada en la Biblioteca de Alejandría. Era la encargada de los scrinia o pequeños cofrecillos en los que se archivaban los papiros de la satánica venganza. Esta mujer por nombre Livia pero que procedía de una ciudad cercana a Iliberris era una bruja que decía tener poderes del maligno. Los que la conocieron la temían y se guardaban mucho de pronunciar su nombre que era el de Fonscrudelis. ¿Qué hacía aquella arpía en el lugar de la visión? No lo sabemos pero venía escoltada por otra hispana que le traía la cesta de las ofrendas y de las libaciones a las deidades infames. No en tiendo por qué se encontraba en la casa del Sumo Sacerdote pero su nariz era acabañada como el suyo y el pelo sucio y era algo pecosa. Los que la conocían y temían dijeron que llegó desde la Bética como cuadrillera que sigue a la tropa ofreciendo sus servicios pero bienquista con un procónsul de cuyo nombre hago gracia al lector conquistó favores en el pretorio del gobernador hasta alzarse a un lugar predominante de la administración colonial. Hacía y deshacía y su influjo se hacía sentir sobre la psique del propio Pilatos un hombre bueno pero débil y que vivía dominado por su mujer y por su barragana porque Fonscrudelis había sido su favorita en la legión. Era una matrona muy altiva como lo suelen ser las queridas y esposas de los militares en Roma crueles y orgullosos. Al andar por los pasillos del palacio residencial movía el cuerpo con mucho dengue y meneo y la cabeza la giraba a compás igual que una jirafa. Si Flavio había aconsejado que librara del patíbulo a Jesús la jienense le recomendó que fuera al palo. Reo es de muerte. Aquella mala mujer ejercía una suerte de magnetismo nefasto sobre el pretor Poncio. Y después de obser5var la gran nariz de Anás que se daba la mano con la Fonscrudelis la maloliente pero tan fétida como bella. Era algo pecosa y rojiza el rostro atractivo bien trabada de hombros y con un buen Partenón al dos pues era portadora de uno de esos traseros que tanto gustan en las Galias y que son un vehículo de promoción social. La nariz ya digo de Fonscrudelis era de vulturida. Lo de fuente cruel no era más que un mote pues los anales refieren que nada más nacer fue ofrendada por su aya sobre el cadáver de la madre que la trajo al mundo en mala hora a las deidades de la fuente Castalia y Fuensanta la llamaron pero no pudo ser más irónico el cognomen a la vista de los hechos de su vida. Aquella no era una mujer. Poseía rasgos que recordaba n a la víbora. Se puso a silbar en medio del bullicio introduciendose los dedos en la boca para hacer flauta y clamando el crucifijo crucifijo. No hay comando más temible en nuestra lengua latina que aquel imperativa apostrofe con el que las enardecidas turbas pedían la pena capital contra el galileo. Vi a la infame Fonsi arrebujada en su velo mezclada entre la multitud odiosa. La reverberación de los azotes los insultos y escupitajos era una elocuente referencia a las secuelas de aquel magnicidio. Dos tres cuatro. Lentos sonaban los golpes de un tenor acompasados.  El sol del mes de Nissan se ocultaba detrás de las nubes como si tuviera vergüenza de presenciar tal espectáculo. Los verdugos sudorosos apagaban la sed en un aguardiente infame de guindas que parecía tornarles más locos y agresivos. Al reo le dieron a probar vinagre. He de confesar que ninguno de mis hombres tocó al inocente. Sacaron de los calabozos a todos los rufianes y asesinos lo peor de cada casa y a los legionarios que se encontraban cumpliendo cadena por algún crimen o toda la gente sentenciada a muerte. A ellos echaron al cristo como tiempo adelante echarían a sus discípulos a los leones. No podía ser mayor la infamia. Así pues, la ley del flagelo caía rotunda sobre la espalda y las nalgas de los ajusticiados. Estallaban en el aire los golpes del gato o látigo de cuerdas que remataban por contera en tabas afiladas de huesos de animal o clavos. Tanto reos como verdugos tenían que acudir a la bebida para paliar el tormento de la sed. Tomaban una pócima especial a base de vino judiego a la griega mezclado con aguija y aguardiente de moras. El trance no podía ser más atroz. Entre nosotros el tormento de la flagelación superaba en horrores al de la crucifixión pero el Inocente impelido por una fuerza divina o porque tenía que cumplir el mandó de apurar el cáliz hasta la última hez los apuró todos. Una variopinta chusma recién excarcelada de la Torre Antonia estaba dando rienda suelta a su sadismo. El populacho y es un clamor que no paramos de oír en toda la tarde decía:

-Duro con él.

Y había que beber. Era preciso apurar el cáliz. Tres mil latigazos. Estuvieron solmenándole desde la hora tercia pero la constitución física y la longanimidad –una fuerza secreta dimanaba de su persona- eran portentosas. Una naturaleza envidiable y una voluntad de hierro abroquelada en su misión de salvar al orbe.  Ante el espectáculo el mundo futuro comprenderá el comentario del centurión:

-Verdaderamente éste era el hijo de Dios.

Nos estábamos ciñendo al espíritu y la letra de un texto antiguo y había que cumplir el mandado sin apartarse ni una línea. Vermis sum et non homo. El espíritu de la profecía se estaba manifestando. Se me abrieron los ojos aquella tarde en el Lithostros. Empecé a ver y empecé a creer entre homicidas, sodomitas, rameras, sacerdotes encopetados con la cidaria a la persa y filósofos. Querría que el responsable de aquel asesinato fuera a Roma a ser juzgado y que el senado y el pueblo supieran acerca de lo que estaba sucediendo en Palestina. Un suceso que tendría relevancia para generaciones enteras y para toda la humanidad. Fui testigo de cargo y yo lo vi con mis propios ojos. Yo acuso al Sanedrín y a la chusma judaica. Era ya de mañana pasada la hora de tercia y el sol se alzaba besando sus resplandores los morrillos del empedrado camino del monte de las Calaveras. Habíamos bebido mucho vino de muchos grados pero ninguno de mis hombres daba muestras de borrachera. Era el propio ajusticiado cuya sangre vertida se volvía vino por nosotros infundiéndonos fuerzas. Ya arriba, lo clavaron entre dos ajusticiados, Dimas y Gestas condenados por asesinato. Uno de ellos era un terrorista. Uno improperaba. Otro bendecía. Al que le bendecía le prometió el paraíso. Tú, Señor, tienes palabras de vida eterna. Jesús gustaba llamar a las cosas por su nombre. Los que lo condenaron no. Muy a regañadientes o invitus el pretor pasó sentencia. Vi su mirada turbada y sus dedos vacilantes. Sólo la devotio al emperador y aquellas amenazas pronunciadas por los judíos de que si no lo mandas al palo no serás amigo del Cesar le infundieron temor. Se había tatuado en un brazo la insignia del emperador. El centurión por su parte estaba como ausente. Iba de a un lado al otro del patíbulo donde habían colocado al reo junto a los dos ladrones dando ordenes contradictorias. A sabiendas de tener sí una tarea difícil. ¿No le dará pena? ¿Por qué piden su muerte?  Y ante aquella brutalidad le vino al alma la  compassio que siempre caracterizara a los ingleses. Cuando el Nazareno pidió de beber él mismo le acercó una esponja mojada en vino y en hiel. No lo desdeñó. Lo probó pero no lo consumió. Fue un verdadero milagro que hubiéramos ingerido entre todos casi doce cántaros y que no estuviéramos ninguno ebrio. La beodez, la borrachera de amor vendría después y sería una garantía de perdón para los pecados del mundo. Los de abajo le seguían insultando. Le llamaban raca, hijo de puta y los gestos obscenos se repetían una y otra vez. Las carcajadas y la provocación:

-Si eres hijo de Dios baja de una vez. Desenclávate.

A golpes de culata manteníamos a raya pero teníamos órdenes estrictas de no volver a desenvainar el hierro ni cortarle a ninguno la cabeza como había ocurrido previamente en Cilicia aunque ganas tampoco faltaran. Nuestros jefes tenían miedo a los judíos y se ceñían a la horma del compromiso político y como los romanos somos muy aficionados a los juegos de azar pusimos sobre el tapete sus pobres prendas. Nos jugamos a los dados su túnica inconsútil la que le tejió su madre María, el ceñidor, y sus sandalias. Pocas pertenencias para un rey desde luego pero su reino no era de este mundo. La pera o alforja estaba vacía y la bolsa de los caminos se la había llevado Judas. Su calceamenta estaba muy gastada y manchada del polvo de todos los caminos de Judea. En lo alto del monte del Gólgota se escuchaba el jadeo de los agonizantes, el llanto de las buenas mujeres y el cubileteo de las téseras de los tahúres. No podía ser más pobre el lote del defroque pero no podría ser más ardoroso el empeño de los que administraban la puesta. Había asistido yo a lo largo de mi vida militar a unos cuantos expolios mas en ninguno vi tanto empecinamiento y ganas de triunfo por los jugadores como aquella tarde con Jesús. Parecía que les iba la vida en aquel lance de fortuna. Todos le abominaban pero todos querían los despojos del manso Cordero como si de aquellos despojos dimanara una fuente de salud. Aquella tarde dejé de ir a ofrecer incienso a los dioses, de auscultar el vuelo de las aves y de mirar para los astros. Una luz nueva era nacida dentro de mí

12 de abril 2006 Miércoles Santo






Publicado por PREFERENS en 8:12     

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 IF YOU GO TO COMPOSTELA.

This year is a holy year. Año Santo. Porta sancta or the holy door was blessedly opened on Sylvester Day by Archbishop Barrio. A ceremonial repeated over the centuries every eleven years, then the following sixth and finally the fourth. Following the cyclical intervals of the two calendars of Christianity, the Gregorian almanac and the Julian. Under the lintel of the Puerta del Pardon, the door to forgive, like in a fountain, the waters of grace spill over the heads of the pilgrims. I am thinking exactly in Chaucer. I have just read the Canterbury Tales. The Pardoners Tale. The great London poet had his misgivings about the theory of indulgences. Can we buy eternal life mustering a few paternosters or chanting the Creed? Luther said no and for the Protestant world this is a matter of scandal. And I, orthodox believer, say I don’t know but better to give the Jacobean the benefit of the doubt. Thomas Kempis, the great catholic mystic of the XIV Century, sided with the detractor of pilgrimage. Qui multo peregrinantur nullo minus santificantur.

 Would I gain the favour with God and the forgiveness of my sins just because I embark on a very hazardous route full of perils and adventures? Palmers were fugitives of justice: women found in adultery escaping from dilapidation, unobservant or bad priests suspended a divinis , randy monks who left the cloisters and joined the gangs of the bandits pillorying, raping, robing committing all sorts of criminal acts.

That is why in the Basque provinces travellers to the holy shrine of the Apostle were unwelcome. The Callixtinus warn the dangers of the land of OC the lands of the Duke of Bearn north and South of the Pyrenys. They are heathen bestial  and they have sexual intercourse with mules and donkeys and speak no Christian.

Alphonsus VII created the Military Orders to protect pilgrims not only from the razzias of the Saracens but also from the misbehaviour of those men who came travelling from the north, people of not much respect, real marauders in disguise, who were escaping from the Justice of their own lands.

 Una buena capa todo lo tapa[1] and under the small  cape always lays a big booze, the big round hat and the shells or venera vagrants were hiding. Popular lore had also some misgivings regarding that pious practice of procuring holy sites where bones and relics of saints were venerated ( The holy Well in Wales where is supposed to be the Holy Grial, Jerusalem of course, and Canterbury where the tomb of Saint Thomas Beckett is, Rome, Compostela, Mont Sacre in Toulouse;  in modernity Fatima, Lourdes, El Escorial etc.) minted in old sayings:- de aquellas romerías estas veneras. The adage is referred to the maidens who lost their virginity during the pilgrimage. There many old adages abounding in this idea that romerías as a way of debauchery and license.

-        Quien va de romería se arrepiente al otro día[2].

-        Todos los cojos van a Santa Ana. Arriba yo subo con mi pata galana[3].

Other aspects are the search for the magic and the pursuit of certain places where there for the feeling of an unexplained presence of deity, like Sinai Mountain, the temple of Aphrodite in Cyprus, the stenos the kaaba in Mecca.

The syncrestist belief, especially among the Roans seared this vision of invisible forces working in Nature. Greeks also pilgrimage to the temple of Asklepios to be healed from their diseases. Christianity coupled such credence from the heathen gods to its practices but never to its Moral.

In Russia the Palmers constitute a whole sect inside the Orthodoxy most of them tolerated by the Holy Synod. There were the “p a l o m n i k i” also called los palomos because they flocked the highways of the step travelling with a snapback a stick and inside their saddle a copy of the Gospel of Saint John. The palomniki-most of them ex convicts, alcoholic, people beaten by  the crudities of life and most of the losers, tried to find the means of purification  ( c h i s t a t i é) and attrition tramping along the immensity of Russia and becoming the vagabonds of Christ and fools in the name of the cross ( y u r o d i v i), visiting monasteries and sometimes during the time of crops helping the “ m u j i k s) for food and shelter. They were quite respected and consulted as spiritual guilders. They were teetotallers. Couldn’t drink vodka and didn’t eat meat ( m i a s o). 

  The sun must go round eleven times the sphere of the ecliptic until the next holy year comes again. I am a pilgrim through the nights who knows a lot about the plenitude of solitude. The big dirty lips spat on me. You snore- you breath heavily. You are too fat. The times of apocalypses always offer bitter word and cruel laughs. If you go to Compostela say a pray for me. I see them crossing the bridle path behind our field and they have been coming for centuries. They tracked in barges over El Nalon and travel under the birch trees of Santa Ana.

They are building a motorway and a high bridge over the valley of Artedo and they go strayed sometime losing the stella for Compostela (a guidepost all of the showing a shell as it were a dart). Some of them come thirsty, others limp of sore feet. They are tired and senseless eager to reach the next refuge. The other day I sat on a stone near the beach waiting for the pilgrims. In a couple of hours i counted a polish priest, two American students, an English scholar who is doing the old route from Canterbury to Santiago sojourning for three days in the church of Saint Sernin. That church in Paris was the heart of the Jacobean pilgrimage. I offered them water and milk and honey. They refused the water and wine and however accepted wine. One Austrian was so thirty that he nearly drank a pitchel. Dear pilgrim going to Compostela say a prayer and embrace the big brooded-shouldered Apostle Jack for me.   

Monday, 08 March 2010

 

 

 



[1] Old pilgrimage saying

[2] Those who go to the big party feel sorry the day after

[3] All the lames climb to Santa Ana and there I go hobbling the whole way

2026-06-05

 LA NOVELA MORISCA. EL ÚLTIMO ABENCERRAJE Y LA HERMOSA JARIFA

 

La literatura española del Siglo de Oro es tan eximia que prácticamente abarca todos los géneros. 

Dicen los entendidos que las novelas no cuentan la verdad, sólo una verdad fraccionada pero también es cierto que sin ellas no es cognoscible la realidad y la mentalidad de un país. Presumiblemente los libros hayan sido una droga para mí, pero sin ellos nunca hubiera podido vivir, ni soñar, ni embarcarme en las aventuras quijotescas de los que buscaron el Dorado o el yelmo de Mambrino. 

El último Abencerraje y la hermosa jarifa descubre una realidad inexorable: los ocho siglos de convivencia de luchas y brega continuas pero también una interacción supina entre cristianos y muslimes. 

El espíritu caballeresco o quijotesco sería parte de ese lote amén de una fuerte interacción lingüística y de usos y costumbres de las dos comunidades. 

La lectura de esta novela nos lleva a considerar poco acertada la islamofobia de Sánchez Albornoz cuando sostiene que estos ocho siglos fueron una lucha sin cuartel. Una algarada continúa. O la pasión hebraica de Americo Castro que dice que todo en España proviene de los judíos incluso su catolicismo pasionista. 

Hasta cierto punto puede que tales teorías de ambos cronistas tengan un punto de razón, pero no es la verdad total. La novela morisca convive con la novela pastoril, la novela picaresca y los libros de caballerías y un corolario a todos estos géneros literarios sería la novela bizantina. Tampoco nos olvidemos del Romancero

No quisiera ser profuso pero en El abencerraje se exalta el amor cortés entre moros y cristianos a través de los amores del alcalde de Ayora y de la bella Fátima. O jarifa adjetivo que pasaría al castellano como sinónimo de buena moza.

Es un apunte que dejo a la consideración de mis lectores en un tiempo de interpretaciones torticeras de la historia. En mí que sigo siendo católico a machamartillo no cabe la islamofobia. Antes bien me ayuda a entender el mundo, el trato que ha de darse a la mujer sumisa al marido. En un viaje a Marruecos observé que en ese país hermano no hay violencia de género. La meditación de tal extremo dejémosla para otra ocasión

 SIND RUSSISCHE FRAUEN UNMORALISCH?



Gestern wurde ich Zeuge einer Szene, die mich sprachlos machte: Ein russisches Mädchen mit einem Taufkreuz auf der Brust verabredete sich online mit einem Türken (ich weiß nicht, ob er Afghane oder Dagestaner war, aber sein Akzent war nicht typisch für Russland). Während sie sprach, glänzte das goldene Brustkreuz hell. Ihr Liebhaber war ein Fremder, der ein Uber fuhr. Der Geschlechtsverkehr fand hinten im Taxi statt. Er beschimpfte sie aufs Übelste, nannte sie Schlampe, Hure, dreckig und benutzte jedes andere vulgäre Wort, das im Bordelljargon üblich ist. Mir schien, als weine Christus am Kreuz, und ich weinte mit ihm, als ich sah, wie diese junge Frau von einem Fremden der abscheulichsten Form sexueller Verderbtheit ausgesetzt wurde. Ich fühlte mich verraten. Sie war wie eine Madonna, vergewaltigt von einem satanischen Satyr. Meine Russophilie zerbrach. Ich war zutiefst erschüttert. Als langjähriger Liebhaber russischer Literatur und der orthodoxen Liturgie mit all ihrem Prunk und ihrer unvergleichlichen Schönheit erschien mir das alles wie eine Lüge. Welch ein Herzschmerz! Kuprin fragte in einer vor gut einem Jahrhundert veröffentlichten Geschichte:


„Sind wir ein gescheiterter Staat? Sind wir verkommen?“


Schön wie eine Madonna, die ihre Jungfräulichkeit dem Wiegenlied ihres Verführers preisgibt. Und das in einem Taxi zur Belustigung der Schaulustigen, die Hunderte von Münzen bezahlt hatten, um Zeuge dieser Szene zu werden. Empört über diese obszöne Szene schaltete ich meinen Computer aus. Ich wollte diese intime Begegnung nicht mitansehen, doch das Bild Christi am Kreuz leuchtete noch immer auf der Brust dieser jungen Frau, und ich konnte die ganze Nacht nicht schlafen, als ich an sie dachte. So locken Menschenhändler ihre Schülerinnen in Internet-Chatrooms, um sie auszubeuten. Russland könnte wegen der Promiskuität seiner Mädchen untergehen. Der Feind ist Putin auf den Fersen. Er hat ihn in die Enge getrieben. Ihre Frauen sind der Ausschweifung englischsprachiger Organisationen ausgeliefert, die sich hinter zionistischen Fassaden verbergen. Es ist die tödlichste Waffe, die tödlichste Drohne dieser teuflischen Belagerung, und eine Frage schwebt über ihnen: Sind russische Frauen unmoralisch?


—Gospodi, pomilui. Herr, erbarme dich.

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 ARE RUSSIAN WOMEN IMMORAL?

OFREZCO ESTA MISA EN AGRADECIMIENTO A LA VIRGEN PUESTO QUE CUANDO LA MUCHACHA RUSA ERA VIOLADA POR UN EXTRANJERO EL CRISTO QUE LLEVABA AL PECHO RESPLANDECÍA CON FUERZA. ELLA LO AGARRABA CON LOS DEDOS Y EL CRUCIFIJO SEGUÍA BRILLANDO. ES UNA ADVERTENCIA Y UN SIGNO DE QUE EL DIABLO SERÁ VENCIDO

 https://www.youtube.com/live/SrXu_akj



Yesterday I witnessed a scene that left me speechless: a Russian girl with a baptismal cross on her chest arranging sex with a Turk (I don't know if he was Afghan or from Dagestan, but his accent wasn't local) online. As she spoke, the gold pectoral cross gleamed brightly. The lover was a stranger driving an Uber. The intercourse took place in the back of the taxi. He insulted her, calling her a bitch, a slut, dirty, a whore, and every other vulgar word in the brothel's vocabulary. To me, Christ on the cross seemed to weep, and I wept too, seeing this young teenager subjected to the most vile form of sexual depravity with a stranger. I felt betrayed. She was a Madonna raped by a satanic satyr. My Russophilia crumbled. I was utterly devastated. A longtime lover of Russian literature, of Orthodox liturgy with all its pomp and unparalleled beauty, it all seemed like a lie to me. What heartbreak! Kuprin, in a story published just over a century ago, asked:


"Are we a failed state? Are we rotten?"


Beautiful as a Madonna surrendering her virginity to the lullaby of her seducer's words. Doing it in a taxi for the delight of onlookers who paid a hundred tokens to witness the scene. Indignant at the lewd scene, I turned off my computer. I didn't want to witness the private encounter, but the Christ on the cross still shone on that young woman's breast, and thinking of her, I couldn't sleep all night. This is how human traffickers ensnare their pupils to exploit them in internet chat rooms. Russia could fall because of the promiscuity of its girls. The enemy is stalking Putin. He has him cornered. Their women subjected to the debauchery of English-speaking organizations that lurk beneath Zionist facades. It is the most deadly weapon, the most lethal drone, of the diabolical siege, with one question hanging in the air: Are Russian women immoral?


—Gospodi, pomilui. Lord have mercy.

 РУССКИЕ ЖЕНЩИНЫ АМОРАЛЬНЫ?


OFREZCO ESTA MISA EN AGRADECIMIENTO A LA VIRGEN PUESTO QUE CUANDO LA MUCHACHA RUSA ERA VIOLADA POR UN EXTRANJERO EL CRISTO QUE LLEVABA AL PECHO RESPLANDECÍA CON FUERZA. ELLA LO AGARRABA CON LOS DEDOS Y EL CRUCIFIJO SEGUÍA BRILLANDO. ES UNA ADVERTENCIA Y UN SIGNO DE QUE EL DIABLO SERÁ VENCIDO

 https://www.youtube.com/live/SrXu_akj




Вчера я стал свидетелем сцены, которая повергла меня в шок: русская девушка с крестильным крестом на груди договаривалась о сексе с турком (я не знаю, был ли он афганцем или из Дагестана, но у него был не местный акцент) через интернет. Пока она говорила, золотой нагрудный крест ярко блестел. Её партнёром был незнакомец, работающий в Uber. Секс произошёл на заднем сиденье такси. Он оскорблял её, называя сукой, шлюхой, грязной, проституткой и всеми прочими вульгарными словами из лексикона борделя. Мне казалось, что Христос на кресте плачет, и я тоже плакал, видя, как эта юная девушка подвергается самой отвратительной форме сексуальной извращённости с незнакомцем. Я почувствовал себя преданным. Она была Мадонной, изнасилованной сатанинским сатиром. Моя русофилия рухнула. Я был совершенно опустошён. Давний поклонник русской литературы, православной литургии со всей её пышностью и несравненной красотой, я всё это считал ложью. Какая боль! Куприн в рассказе, опубликованном чуть более века назад, спрашивал:


«Мы — несостоявшееся государство? Мы — прогнившие?»


Прекрасная, как Мадонна, отдающая свою девственность под колыбельные слов своего соблазнителя. Делающая это в такси на потеху зевакам, заплатившим сто жетонов, чтобы стать свидетелем этой сцены. Возмущенный этой непристойной сценой, я выключил компьютер. Я не хотел быть свидетелем этой интимной встречи, но Христос на кресте всё ещё сиял на груди этой молодой женщины, и, думая о ней, я не мог спать всю ночь. Вот так торговцы людьми заманивают своих учеников, чтобы эксплуатировать их в интернет-чатах. Россия может пасть из-за распущенности своих девушек. Враг преследует Путина. Он загнал его в угол. Их женщины подвергаются разврату англоязычных организаций, скрывающихся под сионистскими фасадами. Это самое смертоносное оружие, самый смертоносный дрон дьявольской осады, и в воздухе висит один вопрос: аморальны ли русские женщины?

asyna yuyuki vendió su virginidad en internet a un taxista que pasaba por allí desconocido qué horror. eN ESTAS SEGUNDAS FOTOS PUEDE VERSE LA CRUZ DEL BAUTISMO QUE LUCIÓ EN AQUEL OBSCENO INSTANTE

 

OFREZCO ESTA MISA EN AGRADECIMIENTO A LA VIRGEN PUESTO QUE CUANDO LA MUCHACHA RUSA ERA VIOLADA POR UN EXTRANJERO EL CRISTO QUE LLEVABA AL PECHO RESPLANDECÍA CON FUERZA. ELLA LO AGARRABA CON LOS DEDOS Y EL CRUCIFIJO SEGUÍA BRILLANDO. ES UNA ADVERTENCIA Y UN SIGNO DE QUE EL DIABLO SERÁ VENCIDO

 https://www.youtube.com/live/SrXu_akj





¿SON INMORALES LAS RUSAS?

 

Fui testigo ayer de una escena que me petrificó: una muchacha rusa con la cruz del bautismo en su pecho que se ajustó con un turco (no sé si afgano o de Daguestán, pero su acento no era local) para tener sexo en la red. Mientras hablaba, la cruz pectoral de oro brillaba con fuerza. El amante era un desconocido que conducía un Uber. El coito tuvo lugar en la trasera del taxi. Él la insultaba, la llamaba perra, guarra, sucia, puta y todas las palabras malsonantes del vocabulario del burdel. 

El Cristo clavado en la cruz a mí me parecía llorar y yo lloraba también al ver a esta joven adolescente sometida al tercer grado de la vileza en coyunda sexual con un extraño. Me sentí decepcionado. Era una madona violada por un satánico sátiro. 

Mi rusofilia se vino al suelo. Se me cayeron los palos del sombrajo. Viejo amante de la literatura rusa, de la liturgia ortodoxa con toda su pompa y su belleza inigualable me pareció una mentira. ¡Qué desconsuelo ¡Kuprin en un cuento publicado hace poco más de un siglo se preguntaba:

▬¿Somos un país fallido? ¿Estamos podridos?

Bella como una madona que entregaba su virginidad al arrullo de las palabras de su seductor. Hacerlo en un taxi, para deleite de los mirones de medio mundo, que pagaban unos pocos dólares por presenciar la violación retrasmitida. 

No quise entrar en el directo pero dejé abierto el microfono. Y lo que escucharon mis oídos eran palabras del infierno;  escuchaba los lloros, los gemidos... Ay que me haces daño, bruto... Tienes que aguantar, perra. La cosa es así, chupa mi polla... oh así, cabrona, así joder qué bien, es tu primera vez y te acordarás de esta noche toda la vida.

 La desfloración se desarrollaba detrás de un camión en el apeadero de una autopista. No quise saber más.

 Yo apagué, indignado por la lúbrica escena, mi ordenador. No quise ser testigo del privado, pero el Cristo en la cruz seguía brillando en el pecho de aquella damisela  víctima de la lujuria y pensando en ella no pude dormir en toda la noche. Me consolaban las palabras del Señor: "es preciso que venga el escandalo pero ay de aquellos por los que llegue el escandalo. Más les valdría que les uncieran a una rueda de molino y los tirasen al mar".

De esta forma captan los especialistas en la trata de blancas a sus pupilas para ponerlas al retortero en los chats de Internet. Rusia puede caer por la liviandad de sus chicas. 

El enemigo acecha a Putin. Lo tiene cercado. Sus mujeres sometidas al libertinaje de organizaciones que hablan inglés y se agazapan debajo de tinglados sionistas. Es la azagaya, el dron más mortífero, del asedio diabólico con una pregunta flotando en el aire: ¿son inmorales las rusas?

▬Gospodi, pomilui. Señor ten piedad

2026-06-04

MUERTE DE UN BUEN INGLÉS EN BRUNETE "de mi libro Remember Brunete la batalla de la sed"

 


LA MUERTE DE UN INGLÉS EN BRUNETE ERA HERMANO DE VIRGINIA WOLF


Nos habían cazado de la manera más tonta pero en la guerra estas cosas pasan. Se instala en nosotros la irreflexión. No hay hedonismos que valgan. Lo único que el soldado piensa es en sobrevivir, en sobrenadar, en seguir vivo mata y muere para seguir vivo solo para seguir vivo. Gana la animalidad. Y dónde está el alma ustedes me dirán, pero las cosas sucedieron de una manera rápida y nosotros no teníamos perspectiva de la batalla; sólo el humo que partía al subir de algunas casamatas cuando en reata de forzados mirábamos para atrás qué cansados estamos cansados coño cuantos habían dejado de fumar allí de ellos y de nosotros nada y pasaban blindados a toda la velocidad; la furia de las ruedas se llevó a más de un hombre. Uno de los del retén de vigilancia estaba contando historias o más bien paridas intrascendentes porque aquélla quincena del caliente mes de julio uno de los más ardorosos y no solo climatológicamente de los anales pues contaba como a un inglés que acababa de llegar de Londres y por el miedo a la furia de las armas o el estar inmerso en un país que no era el suyo tan poco real estuvo toda la noche en una chabola donde se bebía anís del mono a esgalla, pagaba la comunidad música canciones y cantineras cante jondo y el lamento dolorido de las cajas negras de las guitarras oye tú y que pasó a aquel guitarrero de la calle de la Ballesta no era guitarrista sino guitarrero esto es componedor de guitarras pues que lo machacaron en un bombardeo en igual medida y sin la misma gracia que a este de las brigadas internacionales recién llegado a la guerra de España un idealista, pues al salir de la tabernucha de campaña se le cruzó una ambulancia a toda marcha que circulaba a toda la velocidad con los primeros relentes de la madrugada y no lo vio o no lo quiso ver el hombre y la rueda lo partió en dos. mecachis era muy rubio, ojos azules y estudiante de matemáticas en Cambridge Wolf se apellidaba talmente como Virginia Wolf la escritora que era su hermana se fue a dormir la mona a la eternidad esto no tiene lógica vivimos en un sin vivir todo manga por hombro no tienen ilación las cosas humanas por lo que el absurdo arrasa no tuvo el tal Wolf pobre chico muerte gloriosa pero a lo mejor van y le dan una medalla que digo una medalla tres y a sus compas los veía yo en las manifestaciones del año 72 que tuvieran lugar en la plaza de Trafalgar organizadas por los sindicatos y allí hablaba un orador que fue combatiente el micrófono un papel gafas de abuelo y llevaba una gabardina blanca Cofrades Brother tenía una voz poderosa de fresador y el pelo en recesivo como mi padre y se parecía un poco al Silvino la verdad. No sabíamos por qué ni para qué habían venido todo aquel cupo de camaradas del grupo Oxford y Bloomsbury y las brigadas internacionales y que acabarían más tarde de espías en las brigadas internacionales yo no sé nada sabes para que enteres yo he subido la cuesta desde el Villanueva del Pardillo a Colmenarejo he padecido depresiones he sufrido persecución por todos vosotros. Rezo por vuestras almas laicas. ¡Qué morir tan absurdo lejos de la rubia Albión, compadres¡

2026-06-03

LA PASSIO SEGUN SAN JUAN ALGO SUBLIME CANTADA POR UN DIACONO NORUEGO

 https://youtu.be/tB792T9HJDo?si=pzkYTYEP54Wge5mg

POR MIRAR PORNO EN INTERNET

 LA BRONCA QUE ME ECHÓ MI ABUELO

 

Recuerdo que la pelliza (la vi aparecer el otro día cuando estaba sentado ante mi ordenador viendo páginas porno) de mi abuelo Benjamín se la ponía para ir a misa o a la feria de san Andrés, o en la fiesta de Santa Eulalia en diciembre cuando había que ir de nuevo.

Esa pelliza marcaba fechas importantes en la vida de aquellos campesinos de Fuentezotes la aldea de donde provengo.

Por ejemplo, se la puso para ir a pedir la mano de mi tía Juanilla para mi tío Pedro el sacristán.

Ya de vuelta el sacristán rezongaba porque decía que la Juanilla era pequeña y muy corta de vista. Así que se volvió atrás. El tío Benjamín rechazó la idea:

─ Coño, Pedrito, no me hagas que tenga que endosarme la pelliza con cuello de piel de oveja.

Y no fue y Pedro se casó con la tía Juanilla que resultó ser una madre ejempla y le dio seis hijos al sacristán.

Pues el otro día se me apareció mi difunto abuelo para echarme la bronca por entrar en la Red a mirar lo que no debo…c coooño.

Debe de hacer mucho frío allí donde esté con san Pedro pero me obstiné en no preguntarle sobre la eternidad, sobre si hay vida después de la muerte.

 Es el pánico que sentimos los humanos ante el más allá. Mi fe me dice que sí pero todo cuanto me rodea me dice que no y he aquí que a mi me toca pensar en qué se yo.

Pero para mí el abuelo es un santo al que muchas noche me encomiendo y creo que merced a su intercesión conseguí sobrevivir a circunstancias terribles… aquella noche en Londres cuando quise ver a mi hija Helen no me abrieron la puerta y estuvo en tris que no me tiro al Támesis o una tarde en Belfast donde como corresponsal de guerra me dispararon los británicos y sentí un disparo zumbar cerca de mi cabeza.

 O en Nueva York cuando cerraron la agencia y tuve que ganarme la vida de taxista pasando por situaciones muy desagradables.

Mi abuelo Benjamín estaba allí. Muchas noches lo veo en sueño. Rezo el rosario de las Animas Benditas.

Me consuela cuando ando vagabundo y desconsolado cada vez más asqueado por el marchamo de la política y el ostracismo intelectual y religioso de los cuales soy objeto. Traté  de explicarle a mi venerable ancestro que mis escapadas de navegante por la red no tienen por objeto apacentar mi libido prácticamente inexistente sino relatar la vida de María Ivanova una aristócrata rusa mujer bellísima que ha caído en el más delirante de los vicios.

Es una perdida, una depravada, perse a su belleza que me recuerda a las damas de la corte del último zar seducidas por Rasputín.

Para esta hetaira sólo merece vivirse alrededor del falo.

Ofrecen sus encantos al primero que llega sin miramientos de raza, color, historial médico y condición moral, con tal que pague.

 A mi pobre abuelo un castellano recio que combatió en la guerra de Cuba contra los mambises y que sobrevivió a la gripe del año 1917 ─el Spanish flue─ pereciendo su mujer y tres hijos, estas aberraciones sexuales de la inteligencia artificial y de la vida moderno no le cabían en la cabeza. Salió de su tumba para poco después volver a ella. Coooño, diría él

jueves, 4 de junio de 2026

 

SAN FERNANDO REY DE ESPAÑA HOY CUMPLÍA AÑOS EL ABUELO


Cantaba el ruiseñor y, como no podía dormir en el sobradillo donde tengo mi yacija, bajé a mi chiscón. El otro día me encontré una rata agazapada entre los libros. De un brinco saltó como un rayo y desapareció debajo de la cómoda. Entonces vi entrar por el pasillo que da al traspatio a mi abuelo que falleció en julio de 1957. no me sorprendió sui visita y no le trato como un fantasma. En sueños hablo con él. Se me aparece. Me da consejos. Traía calada la gorra de felpa y los pantalones de pana daban escolta a a aqulla pelliza con vueltas de piel de conejo que solía ponerse los inviernos. Yo había abierto el ordenador. Navegaba al chat de la bellísima Nadia la más hermosa y la más puta de toda la red. El abuelo me dijo que eso no estaba bien. El sexo siempre ha de ser en privado y en directo.

­▬ Pues ya ves, abuelo. No tengo en qué entretenerme. Utilizo este cacharro como un matarratos. Tú no lo conociste. Apenas sabías firmar cuando entraste en quintas y fuiste a Cuba a servir al rey y llegaste enfermo por las fiebres de la manigua pero sabiendo leer y escribir.

¿Y esa señorita en pelotas?

Una ramera del Este. Creo que habla en polaco, pero no es real, es inteligencia artificial. Expone su cuerpo en una de las salas onanistas, acuden clientes de todo el mudo, echan unas monedas al cepillo cibernético y se quedan tan a gusto, mientras se la menean no dejan de decir guarradas.

Y tú a tus años ¿haciéndote pajas como un seminarista? ¿No te da vergüenza hijo? Mira que yo bajo del cielo, me da san Pedro pase de pernocta y aquí me encuentro a mi sobrino metido en la inmundicia.

Yo no pago un céntimo, corro el espejo a lo largo del camino. Estoy escribiendo una novela sobre esta mujer bellísima. La prostitución acabará con ella. Me acaba de pedir que me desnude y que le muestre la polla y yo he dicho que nanay, que no me retrato por todo el oro del mundo. Estas tipas son muy salaces y rinden culto a falo.

Noté que el abuelo se entristeció con mi respuesta. Me hubiera gustado preguntarle por la existencia en la otra vida, pero me faltaron alientos. Una cosa tengo por seguro y es que en el lugar donde él estaba no existe la lujuria, los ángeles y los bienaventurados no tienen sexo.

Dicho esto, desapareció por el pasillo que conecta mi tabuco con el jardín trasero. Seguía cantando el ruiseñor un canto de despedida. Me parece que pude traducir sus gorjeos que decía; Adiós, abuelo. Hoy era su onomástica. Era de la quinta del rey Alfonso XIII. Nacido el día de san Fernando de 1885.




 

SUSPIROS Y SOLLOZOS

 

Canté a España, la sociedad perfecta pero los españoles no lo saben. Andan metidos en pleitos y privanzas, viejos enconos y rencillas. Suspiros y sollozos mirando para la eternidad. El omecillo morbo visigótico que no cesa. La envidia y la sospecha no les deja a mis paisanos Vivir, manda cojones. Queda, sin embargo, esa España de chimenea y huerto. Libros viejos que leer, vino añejo que beber, leña seca que quemar. Sí España era la nación perfecta. Ya lo dijo el clásico:

Un ángulo me basta

Entre mis lares

Un libro y un amigo

Un sueño breve

Que no perturben deudas y pesares

Mas, aquí todo son devaneos y yo ando metido entre mis libros y papeles. Miles y miles de hojas volanderas, registros de mis sueños y delirios literarios. La mayor parte de esta gran obra que construí línea a línea verso a verso sobre el teclado de mi máquina de escribir y de mi ordenador permanece inédita en el limbo de los justos esperando su abracadabra. Chimenea y huerto. Vida retirada del beatus ille. A trancas y barrancas lo conseguí y sobre este asunto alzo las cejas, escéptico, abrumado de tanto devaneo. No logré la privanza de los dioses. Maldita sea.

 


PARATASIS

Los coloquios y parataxis

Argumentos y cabildeos de los malos

no me disuaden

de la verdad hirviendo en mi pecho

entro en éxtasis ante el zócalo

de la predela de la catedral de Mondoñedo

que narra la historia de Inocentes

Vuelo en el gorjal del diácono

Hoy festivo de LOS DÍAS DEL DEGÜELLO

Es como una alfombra

Mientras canto la epístola

Ad corintios

Sangre derramada por el Cordero

Las caras alegres de los niños

Que mataban los soldados de Herodes

Me sonríen desde el peristroma

de la paloma del primer aleteo

las madres lloraban sin consuelo

perleviter de los expertos y entendidos

faccionarios y centinelas en la torre

leen libros encuadernados en piel de buey

suenan las carcajadas del gazofilacio

Fue así

et ita sumsit

Así FUE

ASÍ LO CANTO Y LO DESCRIBO

ME DUELE LA SANGRE DERAMADA DE NIÑOS PALESTINOS

POR DON bENY EL NUEVO hERODES FILISTINO