2026-09-19

 

Una joven recorre los pueblos de este valle de León preguntando a sus mayores para salvar casi 900 nombres del olvido

Diana Claro Martínez, estudiante de Ciencias Ambientales e Ingeniería Forestal de la Universidad de León, ha recorrido el Valle de Fornela para recuperar junto a sus vecinos cerca de 900 topónimos tradicionales de montes, caminos, fuentes y parajes y trasladarlos a un mapa digital

Diana Claro Martínez ha recurrido a la memoria de los vecinos de Fornela para recopilar y digitalizar cerca de 900 nombres tradicionales de lugares del valle

Diana Claro Martínez ha recurrido a la memoria de los vecinos de Fornela para recopilar y digitalizar cerca de 900 nombres tradicionales de lugares del valle@UNILEON_ES

Patricia de la Torre

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Un monte, una fuente, un camino o un prado pueden tener un nombre que jamás llegó a un mapa oficial. En el Valle de Fornela, en León, cientos de esos nombres han pasado de una generación a otra gracias a la memoria de quienes conocen cada rincón del territorio. Este verano, Diana Claro Martínez ha decidido convertir esos recuerdos en puntos sobre un mapa y ya ha conseguido recopilar y digitalizar cerca de 900 topónimos tradicionales.

Diana estudia cuarto curso de Ciencias Ambientales e Ingeniería Forestal en la Universidad de León (ULE) y desarrolla el proyecto 'Cartografía de la memoria: digitalización de la toponimia fornela, en Peranzanes'. La iniciativa forma parte de las becas RALBAR, impulsadas por la ULE y la Fundación Banco Sabadell, y tiene a las personas mayores del valle como una de sus fuentes principales.

Durante alrededor de mes y medio, la estudiante ha realizado entrevistas, reuniones con vecinos, consultas y análisis de mapas. El resultado dibuja una geografía paralela a la cartografía convencional: la que durante generaciones ha permitido a los habitantes de Fornela identificar lugares concretos a través de nombres transmitidos de padres a hijos.

La beca RALBAR de la estudiante de la ULE Diana Claro Martínez ha permitido cartografiar cerca de 900 topónimos en Peranzanes

La beca RALBAR de la estudiante de la ULE Diana Claro Martínez ha permitido cartografiar cerca de 900 topónimos en PeranzanesDL

Los topónimos del Valle de Fornela sobreviven en la memoria de sus mayores

El proyecto parte de una idea sencilla: preguntar a quienes mejor conocen el territorio. Diana se ha reunido con vecinos de localidades como Chano, Guímara y Faro, escuchando sus recuerdos mientras localizaban sobre los mapas los lugares asociados a cada nombre.

La cifra alcanzada permite comprender la riqueza escondida detrás de esa memoria oral. Cerca de 900 denominaciones vinculadas a montes, caminos, fuentes, arroyos, prados y otros parajes están pasando del recuerdo de los habitantes a un soporte digital.

Cada palabra funciona también como una pequeña pieza de historia local. Los topónimos cuentan cómo las generaciones anteriores se relacionaban con el paisaje y cómo distinguían espacios que, vistos desde fuera, podrían parecer anónimos.

La recuperación posee otra dimensión: muchos de esos nombres están vinculados al dialecto fornelo. Su digitalización permite proteger una parte del patrimonio lingüístico del valle junto a la memoria geográfica.

El mapa adquiere así un significado que supera la localización física. Un topónimo puede contener referencias a la forma del terreno, antiguos usos, vegetación, agua, actividades humanas o vocabulario propio de una comunidad.

Los 900 topónimos del Valle de Fornela tendrán una utilidad que va más allá de la memoria

La información recopilada también puede adquirir una función práctica. La Universidad de León señala que el proyecto busca transformar ese conocimiento en un recurso útil para las nuevas generaciones, para quienes visitan el territorio y para los servicios técnicos en situaciones de incendios.

En una emergencia, conocer cómo llaman los habitantes a un paraje concreto puede ayudar a interpretar referencias locales y ubicar puntos del territorio. Esa aplicación convierte un patrimonio transmitido de forma oral en información geográfica con utilidad contemporánea.

El proyecto cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Peranzanes, encabezado por la alcaldesa Henar García Ramón, y con la colaboración de la concejala Sonia Martínez y del equipo municipal. Leonor Calvo Galván, catedrática de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales de la ULE, ha ejercido como tutora.

Fornela consigue así que centenares de palabras salten de la memoria al mapa. Tras cada una permanece la voz de quienes aprendieron a orientarse por estos pueblos antes de que una pantalla indicara el camino. 

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