NO ABRAS QUE SON MOROS
En mis múltiples
lecturas de autores españoles me topé con una frase de un autor del siglo XVII “no
abras que son moros”. Este era el lenguaje de los comendadores y de los
adelantados prevenidos en frontera, lenguaje de guerra, que se conjuga con
etapas en las cuales impera el amor, la caballerosidad, la solercia y la mezcla
de sangres con el tributo de las cien doncellas. Uno de las pieza más insignas
del Romancero es la cantiga de Don Hueso… El
día de los torneos pasé por la morería etc.
El romance cuenta cómo
enamora a una morita que está lavando en el río, le pide se vaya con él, la
sube a la grupa de su rocín, y se la lleva para tierra de cristianos.
La niña, pasada la
frontera, y a la vista de Castila, recuerda que aquella tierra ante sus ojos es
tierra conocida porque los moros la habían raptado el día de Pascua Florida y
resulta que el caballero no trae a la grupa una hermosa jarifa sino a su propia
hermana.
“Dios mío qué es lo que veo, Virgen Santa Madre mía, pensé que la que
conmigo iría no era una mora sino una hermana mía.”
Fueron ocho siglos de
pugna. España se hizo a sí misma en lucha contra el islam.
es un hecho inequívoco,
irrefutable. Las relaciones con la morisma se construyeron sobre un palenque de
amor y odio.
Puede que Marruecos que
suspira por Granada y sueña con vengar a Boabdil el Chico en Andalucía nos vuelva
a invadir pero los volveremos a echar. Es un dictamen que corre por el torrente
de nuestra sangre. Está en nuestros genes.
Así que no abras, que son moros, no te fíes.
Hay que estar al loro, como lo estuvieron los aportillados de Sacramenia por un
real decreto de Alfonso X el Sabio que instituyó la orden de los Caballeros
prevenidos en frontera.
Los que piensen lo
contrario son tontos de baba pues siempre se dijo por estos pagos una frase que
sentencia el estado de cosas: “del moro
la maula”
martes, 15 de
septiembre de 2026
─
No hay comentarios:
Publicar un comentario