2026-10-21
SAN SILVERSTRE Y EL ÚLTIMO PAPA
Dicen por Astorga cuna del bable
“San Silvestre el año acabeste” y hurgo entre mis papeles y encuentro una
profecía sobre el último Papa. Este patricio romano empezó su pontificado
cuando aun humeaban las cenizas de los mártires en la última persecución de
Galba. Cuando apareció en el cielo una estrella que gritó a Constantino “in hoc
signo vinces”, cayó el emperador de hinojos y desde entonces todos los
cristianos andamos persignándonos por el camino y haciendo la señal de la cruz par espantar a los malos
espíritus. Melancólica tarde de san Silvestre que yo celebro con tedeums y letanías.
Tedeums por lo vivido y letanías de arrepentimiento. Cuentan las crónicas que el
bendito Silvestre que vivió a mediados del siglo IV se distinguió entre los
padres del Concilio de Nicea cuyo bimilenario acaba de tener lugar fustigando
la teología antitrinitaria arrianos y donatistas. Yo pecador de 81 años he
visto pasar la vida. Ya casi nada me sorprende. Silvester Abend la tarde de este que fue uno de los primeros papas llena de tristeza y melancolía las calles de
Alemania. Dice la tradición que san Silvestre
antes de ser ordenado presbítero fue un militar destinado a un
destacamento de la ciudad de Colonia. Los días empiezan a crecer y me asaltan
vagos pensamientos sobre el final. De acuerdo con ciertos augurios un día de
san Silvestre la humanidad escuchará la trompeta del juicio final. ¿Quién será
el último sucesor de san Pedro? ¿León XIV el Papa reinante que trata de
corregir los hierros y exabruptos de su predecesor? L noche de Navidad los
fieles cristianos pudimos escuchar en la voz timbrada de un diacono el canto de
la calenda y eso es motivo de esperanza. ¿Nos acercamos al final? ¿Aparecerá
Cristo triunfante en los cielos? Ojalá, pero las cosas no pintan tal. Por lo
pronto tenemos mucho Trump. Mucho Zelenski y la liga de los aliados del mal
parece estr ganando la partida. A los creyentes nos toca agachar la cabeza,
guardar silencio y esperar. Loado sea Cristo y alabanzas al glorioso san
Silvestre. Otro año más. Queda abierta la puerta del 2026. ¿Qué pasará?
QUOD
SCRIPSI SCRIPSI
Dijo
Pilatos lo que escribí, escribí. Dicho queda. Hermosos días de septiembre
veranillo del membrillo que anticipa un otoño dorado. El libro está presentado.
Unos monjes benedictinos del Paular con sus arreos del hábito y el escapulario
de San Benedicto bajaban por la calle Real y se pararon ante la iglesia del
Corpus. Una custodia campeaba sobre el dintel para lavar la culpa de un
sacrilegio ocurrido en 1410. el lugar tiene muchos visitantes. Llegan en manada
por curiosidad más que por devoción. Vivimos una cultura laica. Dio vuelta la
tortilla. Escribieron de otro modo la historia y nuestros sueños quedaron para
vestir santos. Las cosas que nosotros sabemos se ocultan pero hay gente que
como este servidor las pregona a los cuatro vientos.
-Fijese,
reverendo padre-le dije al abad- ustedes los frailes benitos construyeron
Europa. Las fuerzas oscuras la están destruyendo.
-Pero
Cristo está en la historia- contestó el monje.
Crucé
la arcada de la iglesia de San Martín donde estaba ubicado el palacio de los
Trastamara y no escuché el rugido de los leones de don Enrique IV. Esos felinos
rugían en su finca de recreo a las afueras cerca del Campillo y de los Jardines
de Villangela, el antiguo convento de clarisas, hoy convertido en restaurante.
En las mensulas del artesonado mozarabe descubrí insignias triunfales de
nuestro pasado. Estaban las flechas del poderío y el yugo de la labor. Eramos
poderosos siguiendo la recomendación del apóstol de que la vida es milicia. Hoy
no tenemos ejército y los caganets- Pujolín y Arturo Mas a los que se ha unido
el picante pichanet Duran Lérida, y es verdad ese nacionalista cavernícola
tiene cara de bálano- nos hacen un calvo, se mean en la roja y gualda y se
limpian el trasero con el libro de la constitución y aquí todos aguantando
mecha. Han acabado con el sueño de la unidad nacional y todo se está viniendo
abajo. En cuanto al yugo de la labor aquí nadie pega ni golpe. Nuestros hijos
viven de la pasión que nosotros cobramos. Del ejército carecemos. Mi viejo regimiento
ha sido convertido en un monstruoso edificio que dicen que es una universidad
donde se graduan burros. Un pegote. Han hecho trizas la Fuente del Lagarto
donde jurábamos bandera y la barbacana donde campeaban el escudo del glorioso
regimiento con las armas de Castilla y de León se la han llevado a un museo.
Menos mal que la taberna de enfrente donde me tomo un refrigerio se llama
“España” todavía. La Iglesia se ha convertido en una ONG que sirve a los laicos
intereses de una Mano Oculta. ¿Cómo? Sustituyendo el amor por el odio.
Escondiendo la buena nueva evangélica por un acontecimiento contingente y
temporal del que les hablé más de una vez. Es un poco el tema del libro “
Seminario vacío: los pecados mortales de la Iglesia”. Es un canto epinicio a
aquella Segovia que fue y ya no es y una diatriba contra todo aquello que nos
pasa. Y explico cuál es la razón de nuestro desasosiego. Por qué nos pasa. Por
qué somos así. En esta Segovia comunera nunca fuimos menos libres. Aquí sólo
hablan los políticos. Aquí sólo largan sus rollos los jornal-listos o
periodistas del pesebre como Jáuregui, la Cernuda y compañía. Al pueblo le toca
achantar la mui. Sin embargo, creo que mi libro es una verdadera obra de arte y
digo lo mismo que Clarín cuando dio a la estampa su Regenta: de esta novela
hablarán las generaciones futuras. Quod scripsi, scripsi. El clarete se
trasegaba bien, el lomo, muy rico, la compañía afable, el recordar intenso.
Vinieron los pincernas de don Enrique IV que se sentaba a la morisca entre nosotros.
Estaba el buen rey en espiritu como un comensal más viendo yantar a toda la
peña aquella lechigada del 55 que hoy van para viejos. Su escudo de armas –SAR-
parecían el hierro de una ganadería de mihuras. Don Enrique el hermano de
Isabel tan difamado fue uno de los fautores de la unidad nacional que ahora
tiran por tierra esta clase política siniestra. España no se merece esto. La
tarde del 9 de septiembre luego se puso melancólica. Pero eso va a ser, si Dios
me da vida, otro tema y otro libro.