2026-10-28

 

UNA CATASTROFE FERROVIARIA. CHOQUE DE TRENES CIEN MUERTOS. EN ESPAÑA TODOS LOS DÍAS DE FUNERAL

 

Había decidido dejar de escribir porque mis ideas a redropelo y mis pensamientos libres caen en barbecho. Voy contra corriente. 

Esto es una verdad a medias porque las visitas a este blog se han disparado casi en un 400%. 

Una vieja conseja castellana advierte que en tiempos de piojos no cambies de camisa. Las noticias de esta mañana al levantarme se me partía el corazón, cuando surgió la noticia de que en Urda al fin de los montes de Toledo, habían chocado dos trenes, uno de alta velocidad.

 Cerca de cien muertos y doscientos heridos en el descarrilamiento. Lo indignante es que el “Orangután del Pisuerga” no dimite, un maniluvio y echa la culpa al maquinista y a la torre de control. 

Oscar Puente es un ministro de transportes que se dedica a insultar y dice que la extrema derecha a la que piensa ajustar las cuentas en vez de a regir su departamento. 

Una de las gangas de este sistema que llaman demócrata pero que en verdad es un contubernio  es que se elige para los cargos de mayor responsabilidad a los ineptos, una ministra de transportes que es lo menos castrense que pasó por los cuartos de banderas, un ministro del Interior ex letrado que rezuma odio homofóbico en su departamento y nada se diga de Abalos el putero que dejó la cartera de Transportes convertida en un lupanar.

 El Sánchez sólo sabe gritar, amenazar y enriquecerse. Un caso tan grave como el que nos ocupa en Inglaterra, por ejemplo, cuna de las democracias, y a las dos horas hubiera caído todo un gobierno. 

Hoy, como muchos españoles, lloro sin consuelo esta tragedia. El desencanto y la desesperanza se adueñan de mis poros.

 

jueves, 29 de octubre de 2026

roma basó su imperio en su gran ejercito. Una descripción de cómo estaban organizadas las legiones.. No se extikende cómo se ha esparcido la aversión hebrea al latín

 

Antesignarios y lictores

 

Ojeo de vez en cuando los textos en latín en los que trabajé mi adolescencia. La guerra de las Galias es uno de mis favoritos. Julio Cesar me inspira la idea de que la vida es un perpetuo combate porque glosando a San Pablo vita militia est y Gallia divisa est in partes tres quarum una… etc.

Por mi mirada retrospectiva veo el tránsito de las legiones. Delante marchan los lictores enarbolando el lábaro. PSQR. Pueblo senado y ejército. Luego dando comparsa a los sagitarios o saeteros los antesignarios primera fuerza de choque, casi todos ellos esclavos o mercenarios; eran los primeros en sucumbir en la arremetida. La eterna y sufrida infantería (vélites, peditati) y luego las clades divididas en secciones o manípulos. A continuación, cornetas y tambores.

Los centuriones vigilan las escuadras flotando al aire los penachos de sus gáleas, las corazas labradas en cuero o en bronce en las que no faltaban amuletos e imágenes de deidades particulares, un blindaje contra el infortunio, pues muy supersticiosos eran los romanos pues el dardo que te ha de matar nunca avisa.

Cubrían las partes nobles y el vientre con un coselete hecho con túrdigas de camisa de boa o tiras de cuero macizo pero las piernas iban, como se aprecia hoy en lanceros escoceses, al aire para dar libertad a los pies alados que calzan las cáligas con correas.

Al cinto, la espada o gladium y en la mano la framea o lanza. Vienen mezclados con los funditores mallorquines (honderos mallorquines que con una pedrada mataban a un hombre y derribaban un caballo a la carrera, los triarios con sus venablos unos sobre la aljaba y otros llevan las tragula o dardos del tiro con arco. Si pertenecían a las filas de vanguardia, cabe los hastati, avanzaban con un harpagón o gancho que clavaban en las almenas y a partir de ahí se iniciaba la peligrosa escala del muro. Los primipilos o centuriones de la cohorte al frente de los triarios cubrían a estos hábiles trepadores las espaldas a la hora de encaramarse a la lucha cuerpo a cuerpo.  

En gran parte la fuerza de las clades o clases alineadas en formación de combate son hispanos de las tropas auxiliares a las que reforzaba las turmas o escuadrones de la caballería germánica. En último término vienen los pontoneros que arrean reatas de transporte máquinas de guerra como las torres de asalto o helipolis y al final los acemileros ( res asinaria) con la impedimenta. Víveres, pertrechos munición e indumenta a base de pieles de buey y las cocinas transportadas a lomos de elefante es lo que llevaban.

Al paso de las legiones se escuchaban gritos en todas las lenguas del mundo porque los romanos manumitían de la esclavitud a los soldados de los pueblos que conquistaban asimilándolos a su ejército.

Este vistoso desfile formaba parte del decursus o parada era una manifestación de fuerza a la vista de una ciudad o campo enemigo.

Caminaban las legiones acompañadas por los clangores del tambor (tympanum) y al son de las tubae (trompetas).

Cuando hay que tomar una ciudad fortificada las divisiones se organizan en testudos (escudos blindados) que les protegen la cabeza de los dardos defensivos y sobre todo de las derramas de aceite hirviendo, cuando el ariete empezaba a golpear las puertas de la ciudad sitiada. los équites o caballería cubren las alas y una multitud de fosores armados de pico y pala para excavar trincheras lo que llama Cesar ad fodiendos puteos. Y en caso extremo para sepultar a los nuestros. Son los cavadores sobre los que recae el peso estratégico del cerco a una fortaleza.

Fodere, cavar, joder. Esa es la raíz semántica de la palabra que los españoles pronunciamos cada dos por tres.

-Nos ha jodido…Mayo

Los curas de ahora creo que se han vuelto cerriles por resistir a celebrar la misa de San Pío V desobedeciendo las órdenes del papa reinante. Una pena también: que la gente no quiera saber nada del latín la lengua que más odian los hebreos desde el año 78 cuando las legiones de Tito arrasaron Jerusalén, según Cristo profetizara, y los veteranos de aquella expedición se presentaron en la Vía Apia como tributo  o exvoto de guerra, con un candelabro de siete brazos, así como con un grupo de prisioneros judíos presentados al emperador Vespasiano como dones de conquista, según explayan los frisos de la columna rostral de Trajano.

Porque al menos se hubieran enterado de la dimisión del papa. El pontífice utilizó la lengua del Lacio para anunciar su retirada y sólo lo supo una periodista italiana que se encontraba en la audiencia en el Vaticano.

Sólo esta aplicada latinista consiguió el scoop dejando en la estacada a los sabuesos de la CNN y del periodismo anglosajón que parecen saberlo todo, manejarlo todo, pero que en realidad son informadores de poco pelo. Ante la elección de un nuevo obispo de Roma yo me pregunto angustiado sobre si la conspiración universal logrará ganarle la batalla al Espíritu Santo y recuerdo con añoranza aquellos tiempos en que traducía a Cesar bien pertrechado con el Raimundo de Miguel y otros diccionarios en mi regazo.

En el fondo no he dejado de ser aquel estudiante de Retórica el alma sonriente de utopía y lleno a de amor a la Iglesia al que la vida vapuleó lo suyo. Sigo soñando en aquella utopía única ancla de amarre. Al fin y al cabo tal vez sólo nos salvará la poesía. Hay que volver a la Guerra de las Galias