2026-10-13

 

QUEVEDO LOS SUEÑOS FICCIÓN Y REALIDAD


Tenía 28 años era un minorista catedrático recién licenciado de la universidad de Alcalá donde se especializó en las Sagradas Escrituras, es el autor clásico conoce la lengua hebrea mejor que ningún otro. ¿Era Quevedo judío? No lo sabemos. Lo que sí que es cierto es que se erige en paladín de los santiaguistas que ridiculizaban a los cristianos nuevos y querían proclamar patrona de España a Teresa de Jesús echando a las calderas de Pedro Botero al Hijo del Trueno. Los Sueños es una gira por los distintos lugares del infierno. Visión escatológica. Quevedo bosqueja con la pluma lo que el Bosco traza con el pincel. Es una meditatio mortis adobada de sátira y de critica social.

A Quevedo no le gustaban los sastres ni los boticarios, se ensaña contra los quirománticos, a los abogados los toma a cachondeo y se mofa de las mujeres y de los maridos engañados. Desgraciadamente su misoginia anuncia una realidad profética como la que vive España cuando la lucha de clases fue reemplazada por la lucha de géneros; “un mal casado tiene en su mujer una herramienta para la muerte porque el matrimonio puede ser un infierno portátil”. En los Sueños sale a relucir las habilidades de un espadachín del idioma. Quevedo sondea las posibilidades del idioma castellano haciendo esgrima con los conceptos. Es difícil seguirle en muchos casos porque en su habilidad idiomática sorprende. Es sin duda el mejor escritor en la lengua castellana

MI TITULO DE BACHILLER OBTENIDO EN EL INSTITUTO SAN ISIDRO MADRID

 


 

VIRGILIO LA ENEIDA


Uf qué calor. Los espondeos y yámbicos de Virgilio refrescan el coleto. Corre en ellos la brisa juvenil

En este largo poema que el poeta mantuano tardó en escribir once años se espejan y determinan los valores de los romanos.

Arma virumque cano así empieza y yo vuelvo a ser un estudiante de retórica en las clases de don Valeriano.

Es la narrativa de la destrucción de Troya mientras se añora el pasado que no volverá. En las cauponae o tabernas de la via Apia bebo el vino de Salerno y gozo de las delicias de Ceres, Venus y Baco recreándome del numen y el estro del maestro de los escritores humanistas.

En las Églogas Virgilio narra la vida rústica del campo costumbres y donaires que la vida ha borrado pero el hombre y la mujer siguen idénticos, inclinados a las demandas de la naturaleza, el amor, la ambición, la traición, la guerra. Mientras en. la Eneida cuenta una tragedia. Son las mismas pasiones que afligían a la humanidad hace veinte siglos.

Troya no fue destruida con bombas racimo como quieren destruir Rusia los norteamericanos sino con dardos.

Los hoplitas tenían mucho más cojones que los soldados de fortuna norteamericanos que operan hogaño en Donbass, armados hasta los dientes y con armas nictálope para disparar en la noche. La Eneida traza el cuadro de la mentalidad de aquellos etruscos que libaban incienso a los dioses lémures y penates, radicada sobre cuatro pilares:

  • virtus (valentía)

  • paciencia y longanimidad frente a las adversidades

  • justicia dar a cada uno lo que le corresponde

  • pietas amor a la patria y a las deidades sincretistas.

Un quinto pivote sería el“genes” (la familia) la estirpe y también la humanitas sería la guinda colofón. Lo contrario de humanitas es inmanitas (crueldad) que es lo que nos están demostrando Biden y sus secuaces.

El libro es un canto y un conjuro contra las malas artes del Laoconte constreñido de pies a cabeza por las arillas de la serpiente (el mal).

Los troyanos se sembraron su propia ruina y desolación al meter entre sus muros aquel caballo de Troya. Ese caballo de madera sigue cabalgando en Ucrania hoy. Una zeugma que en griego quiere decir yugo. Estamos dominados bajo un yugo invisible. Caemos en el lazo. Malos presagios. Omina. Las ardides de la serpiente torturan al Laoconte. Lo anticipó el mantuano dos mil años atrás. El sacerdote de Apolo pereció ahogado. Quiero de decir Lacoonte.

Escuchamos a las sibilas a lo largo de los versos entreverados con melodías de sirenas. El ser humano cae siempre en la misma trampa.

Los versos de la eneida suenan como golpes de hacha mientras Casandra perora desgracias y hecatombes. Eneas se despierta para ver Troya envuelta en llamas. Se derrumban las estatuas del lectisternio. En Roma obispa un Papa iconoclasta que quiere quemar la nave de Pedro. Eneas se lanza a pelea dispuesto a morir matando. Actualmente nos sentimos aterrados por esas Eumenides, las diosas de la maldad y la venganza que asuelan las redes. Tenemos miedo. Sopla en el rostro Boreas que es el viento de Aquilón. Un aire maligno peor que el terral y el cierzo portadores de la gripe y cualquier enfermedad.

Barruntamos cosas desagradables; unos se refugian en el escapismo del alcohol, las quinielas, el sexo, el futbol, y otros acuden a los templos. Queman incienso a los dioses pero las deidades patrias están mudas o se han vuelto de un aterrador cinismo. También los santos se encogen de hombros o no quieren saber nada.

Nuestra climatología está en peligro. El automedonte no arrea los caballos, se quedó dormido en lo alto del pescante. Ha perdido el rumbo, también la tralla.

No se atreve nadie a salir de casa. Los atrios, los peristilos y los “cavaedium” (patrios) están vacíos. En el hogar no arde el fuego sagrado. Las vestales han abrazado la carrera y se hicieron chicas de alterne.

Nos agazapamos en el Agger (trinchera) tratando de sobrevivir como podemos.

Anquises padre del héroe llora en la oscuridad pues el Este es el sitio de la luz y el Oeste las tinieblas. Las Hespérides son la tierra de la oscuridad, pero Cibeles deorum genitrix (sigue siendo la madre de los dioses) Virgilio fue el primero en rendir culto a la Virgen María y anunciar la llegada del Redentor según los antiguos.

El libro acaba con un canto a Lucifer, sin embargo, Lucifer el ángel caído es la estrella de la mañana. ¡Qué cosas¡

ahj Galicia terra nosa