ABOMINABLE PUTERIO
Creo que un varón de
principios y una moral cristiana o un periodista que se mete a redentor carece
de futuros. Las damas de la noche que caen en el oficio más viejo del mundo en
su mayor parte lo hacen por vicio o seducidas. Padecen una enfermedad sexual irrefrenable
que el doctor Marañón calificaba de furor uterino. Son insaciables. Después de
un coito, otro y otro, no hay quien las pare. ¡Qué salacidad, Madre de Dios¡
Antes sentía respeto, hasta ternura y compasión por una rusa a la que defendí
cuando observé que era objeto de malos tratos por su chulo. Al día siguiente
tan campante. Creo que les va la marcha. Por mucho que vociferen las feministas
creo que la cosa carece de solución. La rebelión
de las mujeres está en marcha y estos pueden ser los pródromos del fin
del mundo
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