2026-09-02

 

Foto: Estudios Revolución

«Mientras haya en Cuba aulas con estudiantes, y escuelas con maestros, hay nación, hay Patria, hay Revolución y hay Socialismo». Así ratificó en la mañana de este martes el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, una vez concluido el Acto Central Nacional por el inicio del Curso Escolar 2026-2027.

Desde el emblemático Paseo del Prado, en la Habana Vieja, desde ese escenario que guarda huellas de la escuela donde el maestro Mendive formó al joven Martí, el Presidente Díaz-Canel comentó al equipo de prensa de la Presidencia de la República de Cuba -no sin antes reparar en la emoción que inspiran estas horas cuando el país abre las aulas-: «Iniciar este curso escolar era, para todos, un enorme compromiso».

Compartió esa idea porque, en su entender, se trataba de «iniciar el curso escolar en el centenario del natalicio del Comandante en Jefe, en medio de la situación que estamos viviendo».

Rodeado de niños, de adolescentes y jóvenes que habían tomado parte en un acto marcado por la belleza y por las emociones, el dignatario quiso compartir tres reflexiones esenciales con los reporteros; y en la primera hizo alusión a «la victoria que está hoy en las aulas cubanas con el inicio de este curso escolar».

Un segundo elemento -señaló- está relacionado con «el fruto de un esfuerzo colectivo». Y un tercer elemento, dijo, «es el reto, el desafío que tenemos de enseñar y de aprender» mientras se actúa inmersos en transformaciones.

Foto: Estudios Revolución

El triunfo en las aulas

«El triunfo está en las aulas -enunció el Jefe de Estado- porque, como explicaba la ministra (de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto), este no ha sido el sonido de un timbre de rutina ni de un timbre cotidiano».

«Es haber iniciado el curso escolar en medio de una situación compleja que no podemos negar, ni ante nuestros maestros, ni ante nuestros estudiantes, ni ante nuestros niños, ni ante nuestros adolescentes».

Díaz-Canel Bermúdez destacó que el inicio del presente curso escolar «es también mostrar la capacidad de un país, de una nación, de una Revolución, donde la pasión por el saber y el amor a la Patria se imponen a todas las restricciones, se imponen a esa política genocida de bloqueo» que pretende -denunció- arrastrar a un país a la barbarie.

Iniciar este curso, resaltó el Presidente cubano, «es una respuesta ante la barbarie colonizadora que nos tratan de imponer. Es la voluntad de un pueblo, de una Revolución. Es voluntad política. Es voluntad pedagógica. Es voluntad de nación de que el conocimiento, la pasión por aprender, se van por encima de cualquier adversidad».

«Y yo creo que cuando se logra esto, y cuando se logra este triunfo en las aulas, en las condiciones en que se ha hecho, eso demuestra también la altura, la estatura de un pueblo y de una nación».

Fruto de un esfuerzo colectivo

Sobre el fruto que nace del esfuerzo colectivo habló el mandatario: «Hemos visto -significó- semanas intensas de trabajo, donde han estado todas las estructuras de dirección de la Educación, de los organismos formadores -desde la base, desde las escuelas, hasta la nación-, participando junto a las familias, junto a la comunidad, junto a todas las instituciones, junto a todos los Organismos de la Administración Central del Estado, a las instituciones provinciales y municipales, tratando de mejorar las escuelas, tratando de crear condiciones en medio de estas adversidades».

En opinión del Jefe de Estado, lo anterior «entraña también un sentido» de cómo «todos le aportamos a la educación, y de cómo todos defendemos la educación». Y en ese punto de sus declaraciones contó a los periodistas sobre cómo, hace unos meses, había pedido a los titulares de Educación y de Educación Superior, y «al resto de los ministros de los organismos formadores, que en medio del bloqueo energético y del recrudecimiento del bloqueo nos diseñaran qué curso podíamos afrontar sin negar que íbamos a hacer de todas maneras el curso».

Foto: Estudios Revolución

Al respecto, el mandatario expresó: «Sabía que les estaba dando una tarea muy difícil. Y nunca dudé, pero siempre pensé en cuáles serían las opciones que se podrían poner».

«Y creo que al cabo de dos semanas ellos presentaron la primera propuesta de cursos escolares; y fue una propuesta realmente innovadora, realmente creadora». Díaz-Canel Bermúdez resaltó que ese tipo de respuesta, en condiciones tan adversas, solo puede ser generada por «el compromiso y la confianza en la Revolución».

Por lo anterior, por «este esfuerzo de todos que nos ha permitido el fruto de iniciar el curso escolar», el Jefe de Estado afirmó: «Vale la pena que hagamos un agradecimiento y un reconocimiento a todos nuestros maestros, a todos nuestros profesores, a todas nuestras instituciones, a los padres, a las familias, a las comunidades por lo realizado».

«Y un tercer tema, entonces, es el reto de cómo enseñamos y cómo aprendemos en tiempo de transformación. Porque no solo se trata de iniciar el curso: es iniciar el curso y es cómo defendemos, en medio de la complejidad, la calidad del curso».

El Presidente cubano declaró a los reporteros: “Digo mucho más: lo que hemos conspirado entre todos, lo que nos hemos propuesto es que, en un curso tan difícil, vamos a ir por más calidad en la educación».

«Cada aula se convertirá en un taller de soluciones. Será un curso difícil, pero será un curso digno».

«Este inicio del curso es un abrazo al optimismo y es una expresión de la decisión que tienen la Revolución y el país de seguir defendiendo una conquista social tan sublime, tan paradigmática como es para todos nosotros la nación. Es dar derecho a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestros jóvenes y niños de educarse; y es también darles el derecho a soñar y que podamos compartir los sueños».

Foto: Estudios Revolución

Un llamado a los maestros, a los estudiantes, y a la familia

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba quiso hacer un llamado, primeramente, a los maestros, de quienes dijo: «Sabemos que también tienen las complejidades de la vida cotidiana dentro de su seno familiar, que su salario no es el que quisiéramos ni es el que remunera todo el esfuerzo».

A ellos, Díaz-Canel Bermúdez envió este mensaje: «Que tengan conciencia de que ellos son la columna vertebral, junto a nuestros creadores y artistas, de la resistencia cultural de este pueblo; que necesitamos de su capacidad de innovación; necesitamos también de su dedicación, de su entrega y de su abrazo a los niños que puedan estar en una situación de mayor vulnerabilidad».

«Porque ellos -dijo el mandatario sobre los maestros- no son solo transmisores de conocimiento: nuestros maestros, nuestros profesores, nuestro personal docente, son ante todo formadores de la resiliencia que nos distingue como nación y que nos distingue como pueblo».

A los jóvenes, a los estudiantes, el Presidente de la República de Cuba expresó: «Que tengan conciencia de que todo este empeño se hizo por ustedes, de que todo este esfuerzo colectivo se hizo por ustedes. Por lo tanto, no hay justificación para que, cuando nos falte un recurso didáctico, cuando nos falte un recurso pedagógico, esa sea la excusa para no aprender».

«Al contrario: entréguense con pasión al estudio, entréguense con pasión a conocer y que eso sea parte también del aporte de ustedes a ese esfuerzo cotidiano y a ese esfuerzo tan grande que ha hecho todo el país para que hoy se iniciara el curso».

A la familia cubana, el dignatario recordó con énfasis que «la escuela sola no puede» y que, entre todos, entre escuela y familia, «tenemos que aportar» y «tenemos que defender esta obra».

Hacia el final de sus declaraciones, Díaz-Canel Bermúdez extendió un mensaje a la sociedad cubana: «Feliz inicio del curso, y deseamos a todos éxitos en el mismo».

Foto: Estudios Revolución

No suena un timbre cualquiera

El Acto Central Nacional por el inicio del Curso Escolar 2026-2027 abrió recordando a Fidel, resultó emotivo de principio a fin: lleno de arte, de música, de danza, del talento de niños, adolescentes y jóvenes. Un inicio que, muy justificadamente, podía arrancar alguna lágrima por estarse viviendo la evidencia de que, contra todo pronóstico y a pesar de un enemigo que está negando la vida por múltiples caminos y maniobras, la Isla reabre sus aulas para sembrar saberes y sentimientos en el alma de sus hijos.      

Fue una mañana hermosa, muy cerca del mar, que también contó con la presencia del miembro del Buró Político y Primer Ministro de la República de Cuba, Manuel Marrero Cruz; así como de otros dirigentes del Partido Comunista, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones de masas y estudiantiles, los organismos formadores y otros que sostienen relaciones de trabajo con el sector de la Educación.

A cargo de Naima Ariatne Trujillo Barreto estuvieron las palabras centrales del Acto. Ella, expresó a todos: «Otra vez es septiembre, y como en cada jornada del primer día del noveno mes del año, reabre sus puertas la Escuela Cubana. El sol que asoma e ilumina en esta fecha aulas, patios e instituciones, anuncia el nuevo comienzo, y deja ver la algarabía de la llegada de nuestros niños, el paso seguro y tierno de los maestros, el andar urgente y esperanzador de las familias».

Foto: Estudios Revolución

«Así ha sido, para cada generación, en el goce de la conquista que nos ha dado identidad y que el mundo reconoce como la gran obra de la Revolución».

Naima resaltó que «el timbre que nos convoca hoy suena distinto. No es solo el repique de una campana, la señal de un altavoz, o el llamado firme del maestro invitando al comienzo: Es el latido de una nación que decide, una vez más, apostar por su futuro. Es el sonido de la resistencia, de la ternura y de la esperanza. Se escucha con la fuerza de quienes sabemos que educar es lo más noble y justo que podemos hacer».

La titular hizo énfasis en que «la educación en Cuba no se negocia. No se mide en pizarras nuevas ni en uniformes impecables, aunque lucharemos cada día, en cada instante, por tenerlos». Lo dijo porque «la educación en Cuba se mide en la dignidad de no abandonar a nadie», y «se mide en la certeza de que, aunque falte un recurso, sobrará la creatividad, la solidaridad y el amor de nuestro magisterio».

Naima habló de Fidel como inspiración; evocó «uno de los más trascendentes acontecimientos para los educadores cubanos y para nuestro pueblo todo: Aquella epopeya que cambió para siempre el rostro de Cuba, la Campaña de Alfabetización de 1961»; y reflexionó que, 65 años después, «nos enfrentamos a nuevos desafíos, pero el espíritu y la determinación son los mismos».

La ministra recalcó que «el gran reto de este curso y nuestra victoria mayor, será hacer sostenible cada día de aprendizaje». E hizo hincapié en que este curso «está concebido desde la flexibilidad y la respuesta individualizada. Cada escuela, cada territorio, cada comunidad tiene sus propias condiciones y posibilidades, y por eso las decisiones se tomarán desde lo local».

A los maestros, enfrascados en alistar el nuevo curso, la ministra agradeció por el heroísmo; y a las familias pidió confianza y participación. Igualmente, extendió un mensaje al estudiantado:

«Les decimos que este curso será un desafío, pero también una oportunidad. Sepan que sus sonrisas, su curiosidad y su deseo de aprender son la razón principal de nuestro esfuerzo».

Foto: Estudios Revolución
Foto: Estudios Revolución

CANTO AL SOL MARIA OSTIZ

 https://youtu.be/Ks_K3FYCxsE?si=2UXi6VY2QPID_9k-

MISA CATEDRAL DE SAN ISAAC SAN PETERSBURGO POR LA PAZ DEL MUNDO

 https://www.youtube.com/live/rsh3SoBIH5s?si=dEXGvHVkxm8z_WyH

2026-08-31

 

Servir a la Patria con pluma, pincel y música.

El programa de la Unión de Escritores Rusos reunió a representantes de tres sindicatos creativos.

Bajo las bóvedas de este singular lugar donde se entrelazan arte y vida, verdad y talento, fe y amor a la patria, tuvo lugar el último programa del proyecto literario y patriótico «La Palabra del Donbass». El evento se celebró en la Galería Estatal de Arte Vasili Nesterenko de Moscú. El Artista del Pueblo de Rusia saludó personalmente a los escritores e invitados, expresando en su discurso de bienvenida que todo creador debería preguntarse si su obra es verdaderamente nacional y sirve a la patria.

Siguiendo con este tema, la anfitriona de la velada, la poeta Elizaveta Haplanova, señaló que, con el inicio de la Operación Guerra de Secesión (SVO), numerosas personas y organizaciones creativas movilizaron todo su talento y recursos para apoyar la decisión del Presidente y fortalecer el espíritu de nuestros soldados. La unidad de escritores y artistas en este fervor cívico se evidencia aún más en el encuentro celebrado en la galería, en una sala que exhibe pinturas monumentales dedicadas al heroísmo de los soldados rusos durante la Gran Guerra Patria y las operaciones militares en Siria y el Donbás. No es casualidad que la escenografía del programa se ambientara junto a la obra de Vasili Nesterenko, "Defensores de Novorossiya".
La Unión de Escritores de Rusia, continuando con el movimiento "Escritores de Rusia al Frente", donó 100 libros sobre la SVO, incluyendo los de la serie "La Palabra del Donbás", para su exhibición en la galería. Esto fue posible gracias a la colaboración con la Editorial Veche y el Ministerio de Defensa ruso. Nikolai Ivanov, secretario ejecutivo de la secretaría del Consejo, destacó la importancia de dicha colaboración en su discurso.

Esta sólida amistad creativa se manifiesta en una amplia variedad de ámbitos, incluyendo el trabajo con autores emergentes, miembros de la Unión de Escritores de Rusia. Un verdadero motivo de orgullo, no solo para los colegas sino para todo el país, es el "Llamamiento al Frente" de la Unión de Escritores de Rusia, mediante el cual se admitía a combatientes en la organización incluso con manuscritos; los defensores de la patria a veces no tenían tiempo para publicar y promocionar sus libros. Uno de los representantes más destacados de este llamamiento, Sergei Lobanov, condecorado con la Orden del Valor, inauguró la sección de poesía de la velada leyendo un fragmento de su poema "Cuando termine la guerra". Manteniendo vivas las tradiciones creativas y espirituales de la Unión de Escritores de Rusia, los poetas Gennady Ivanov, Anna Tokareva, Nikolai Besedin, Sergei Bersenev, Grigory Vikhrov y Vasily Popov también ofrecieron inspiradoras interpretaciones. Svetlana Belova pronunció un emotivo discurso, entregando a Vasily Nesterenko una vela de acampada en nombre de los escritores voluntarios. La poeta Irina Penukova habló en representación de la región fronteriza de Bryansk. La dramaturga Svetlana Tishkina, madre de un soldado caído, representó a Luhansk. El público la ovacionó de pie, compartiendo su dolor personal y el de todos los habitantes del Donbás.

Pyotr Akayomov, presidente de la Comunidad del Donbass y miembro de la Unión de Escritores Rusos, ofreció unas palabras de apoyo a sus compañeros, destacando la notable magnitud de las obras expuestas en la galería y expresando su esperanza de que continúe la colaboración.

En nombre de la editorial Veche, intervinieron su redactor jefe, el poeta Sergei Dmitriev, y el director general de la editorial y vicepresidente ejecutivo de la Unión Rusa del Libro, Leonid Palko. Leonid Leonidovich entregó la Insignia de Honor de la RBU a los poetas Valery Khatyushin, redactor jefe de la revista Molodaya Gvardiya, y Sergei Antipov, redactor jefe de la editorial Serebro Slov. El Ministerio de Defensa ruso otorgó medallas departamentales a los participantes en los desembarcos literarios en Siria: Nina Popova, subsecretaria ejecutiva de la Unión de Escritores de Rusia, y Ripsime Ayrapetyants, solista de la Orquesta de Cámara Estatal Virtuosos de Moscú. Leonid Palko, como representante de la Comisión de Premios de la Presidencia de la Federación Rusa, entregó una carta de agradecimiento de Vladimir Putin a Elizaveta Haplanova, subsecretaria ejecutiva de la Unión de Escritores de Rusia y anfitriona del evento.

Entre los momentos más destacados de la velada se incluyeron la canción "Callsign-Russia" de Nadezhda Kolesnikova, con letra de Viktor Kiryushin, y la composición original de Alexander Ananichev, "Hold On, Soldier". Además, la virtuosa interpretación al violín de Ripsime Hayrapetyants conmovió a todos los que participaron ese día en el movimiento "Word of Donbass".

Elizaveta HAPLANOVA

VIRGEN DE LA SOTERRAÑA TE VENIMOS A PEDIR GARBANZOS PARA LA OLLA Y VINO PARA EL BARRIL

 

SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA, FIEL A SUS RAÍCES: LA SOTERRAÑA

2026-08-30

 

El escritor José Soler Puig. Foto: Jorge Oller

«Hola, ¿cómo estás? ¿Leíste Un mundo de cosas, de Soler Puig? Lo compré en la Feria. Me tiene maravillada. Es realismo mágico». Así me escribió una nueva amiga, de esas que uno conoce, no siempre por azar. Varias veces coincidimos en la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana y, ya identificadas, procuramos continuar comunicándonos.

Puedo jurar que el mensaje me llegó cuando intentaba escribir sobre este extraordinario escritor nuestro, nacido en Santiago de Cuba, el 10 de noviembre de 1816 y fallecido el 30 de agosto de 1996, hace ya 30 años. De él, todo el mundo diría que es el autor de Bertillón 166, la obra por la que fue premio Casa de las Américas en la primera edición del concurso, la que se da en la secundaria; y que fue Premio Nacional de Literatura. 

Muchos podrían reconocerlo así; sin embargo, José Soler Puig es mucho más que estas certeras señas; y su obra, una singular creación, de entre la mejor literatura latinoamericana, de la que mucho queda por decir.

Diez años atrás, a lo largo y ancho del país, se celebraron múltiples actividades a propósito de su centenario, a partir de una comisión creada para el homenaje, integrada, entre otros escritores, por Aida Bahr, considerada ella misma «hija literaria de Soler», y quien ha dicho que nada de lo que haga pagará su enorme deuda de gratitud con el autor.

Las reediciones de varios libros de Soler Puig sucedieron entonces. En el prólogo de esa novela fundamental que es El pan dormido –que avaló Mario Benedetti como comparable a las de Carpentier y «que estaba a la altura de las mejores obras producidas por el llamado boom de la literatura latinoamericana»–, Bahr recrea una estampa digna de destacar:

«Yo tuve la increíble suerte de formar parte de esa tertulia que sesionaba casi todas las noches en la casa de la calle 5ta., No. 555, del reparto Sueño (…) y en ella realicé un aprendizaje de las técnicas narrativas mucho más efectivo que el que creí me proporcionarían las aulas universitarias. Todos los que pasamos por allí (…) guardamos un recuerdo imborrable de aquellas apasionadas discusiones gracias a las cuales, además de aprender sobre el oficio de escribir, nos acercamos a un ser humano sin dobleces, con un extraordinario sentido de la solidaridad y la lealtad».

La revelación muestra el compromiso con la literatura de este autor –que escribiera su primera novela a los 44 años, si bien antes hubo concebido un buen número de cuentos–, que ofrecía su casa para propiciar el intercambio, la pasión por la escritura, la experimentación y el despliegue de los más jóvenes; y que, feliz con lo que hacía, ponía a disposición de los otros sus conocimientos, forjados en su mayoría de forma autodidacta. 

Dignas sean de recordar también, en horas de honor a su nombre, novelas suyas como El caserón, El derrumbe y Un mundo de cosas, –la preferida del autor–. Esta última, una obra colosal que nos recuerda al García Márquez de Cien años de soledad. Escrita entre 1973 y 1981, a su argumento se asoman, por el abordaje del tema, dos nefastos sucesos que marcaron profundamente a Soler: la muerte repentina de su hijo Rafael, y más tarde la de su hijastro René.

Como un auténtico novelista lo calificó Carpentier, uno de los jurados que concedió el premio Casa a Bertillón…, traducida a más de 35 idiomas, y en la que Santiago de Cuba funge como personaje central, en tanto es la voz insurrecta de la ciudad contra la dictadura batistiana.

Convencida estoy de que aquellos nobles y justísimos esfuerzos por rememorar –con paneles, conferencias, un Mesa Redonda, y una serie radial, entre otras iniciativas– a Soler en su centenario, no fueron en vano, y la proeza de incorporar a las librerías varios de sus libros fue una oportunidad para acceder a sus monumentales obras, que con excepción de Bertillón… son muy poco conocidas.

No basta, aunque es gran distinción, con que un concurso (Premio Oriente de novela José Soler Puig, al que convoca la Editorial Oriente) lleve su nombre; ni que una efeméride nos alerte de su existencia. El mejor modo de que un escritor de su talla permanezca vivo es la lectura de su obra, una responsabilidad plural que incumbe a todos los cercanos al mundo de la literatura.

Acercar al lector a este fundamental corpus de nuestras letras constituye un acto de placer y de conocimiento, de esos que hizo a mi amiga soltar el libro, tomar el teléfono y transmitirme en un mensaje el estado de gracia que le ha provocado entrar en ese mundo fabuloso que sucede tras las páginas de un buen libro. 

LITERATURNA GAZETA

 

Recuerda el Jardín de Getsemaní...

Poemas de Gennady Krasnikov

Gennady Krasnikov

Gennady Krasnikov

 

***

Nina

Y de nuevo en letras doradas

Octubre avanza lentamente.

El mundo se compone de axiomas,

a partir de verdades comunes e infantiles.

 

No frunzas el ceño al pensar

ni bajo la lluvia, ni en la época de la caída de las hojas,

DE GRANMA

 

Foto: Perfil en Facebook del Gobierno Provincial del Poder Popular de Camagüey

Hay preguntas que se instalan en el aire como interrogantes incómodas, como si dudar de lo evidente fuera una opción. ¿Por qué hacer Feria del Libro cuando los apagones muerden las tardes y el bloqueo aprieta hasta el último tornillo de la economía? ¿Por qué mover camiones con ejemplares desde La Habana hasta el centro de la isla cuando cada gota de combustible pesa?

Quienes mejor lo explican son los que viven la cultura en carne propia. Alejandro González Bermúdez, escritor, promotor cultural y director de la Casa de la Décima, lo sintetiza con una claridad que no admite dudas: «¿Por qué hacer feria en este contexto? No podía ser de otra manera. Es un proyecto de Fidel y es un proyecto necesario, es el suceso sociocultural más importante que ocurre en el país y la cultura sigue siendo lo primero que hay que salvar». Y tiene razón. Porque la respuesta —que no es una respuesta, sino una convicción— se encuentra fácil durante este fin de semana en áreas del Casino Campestre, sitio donde se desarrolla la 34 Feria Internacional del Libro en Camagüey, con los niños sentados en el suelo, con los ojos abiertos, devorando las páginas de un libro.

No se trata de una feria más. Nunca lo ha sido. Esta edición, dedicada al centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al aniversario 65 de la UNEAC y a la Federación de Rusia como país invitado de honor, llega en un contexto que no admite eufemismos. Y cuando parecía que las dificultades podían más, la cultura dijo: aquí estoy. González Bermúdez lo refrenda al subrayar que, a pesar del escenario «realmente extraordinario y súper difícil», el esfuerzo «se está logrando», porque el libro y la recreación son misiones que trascienden cualquier carencia material.

Iyaimí Palomares Mederos, directora de la Cámara Cubana del Libro, lo expresó sin medias tintas: «Se hace muchísimo esfuerzo y Camagüey es un ejemplo de ello». Y es cierto. 74 propuestas editoriales, en formatos impreso y digital, llegaron hasta esta Ciudad de los Tinajones, desde la capital y otras provincias, sorteando las limitaciones de un país que se niega a rendirse ante la asfixia. Hacerla es levantar una trinchera de resistencia, tal como la concibió su principal impulsor y creador, el Comandante en Jefe.

Foto: Perfil en Facebook del Gobierno Provincial del Poder Popular de Camagüey

 Sí, porque la Feria es, ante todo, un acto de resistencia tangible. El panel «Fidel: Historia y vigencia», con la participación de los estudiosos Noel Manzanares Blanco, Ángel Avelino Fernández Espert y Andrés Fernández Millares, no fue un ejercicio académico más. Fue el recordatorio de que el pensamiento de Fidel —aquel que decía que «la cultura es lo primero que hay que salvar»— sigue siendo una brújula en medio de la tormenta. Las presentaciones de los volúmenes Fidel: Pedagogo de la Revolución, de Felipe de Jesús Pérez Cruz e Ida María Ayala Rodríguez, y Fidel 42 horas en Camagüey, de Cándida Pedrosa Marichal y Rolando García Parés, son los testimonios vivos de una historia que no se deja enterrar.

Y ahí, en ese cruce entre la memoria y el presente, está la grandeza de lo que ocurre en Camagüey. Porque la Feria no se reduce a los títulos que se venden o a los paneles que se celebran. Es la apuesta por sembrar en tierra fértil, aunque el viento sople en contra. Y tal como reconoce Alejandro González, aunque las carencias poligráficas son reales y el costo de la producción editorial en el mundo entero es cada vez más complejo, Cuba sigue subvencionando esa producción porque hay un interés más importante que el económico: el del conocimiento y la cultura.

Hay insatisfacciones. Siempre las hay. Algunos títulos no llegan, otros se agotan antes de tiempo. Pero el propio González Bermúdez reconoce que el mérito de la Feria es incluso mayor, y que las autoridades provinciales de Camagüey hicieron un «esfuerzo incansable» para priorizarla, porque supieron entender que es un proyecto que tenía que realizarse cueste lo que cueste.

Y Camagüey lo entiende. Esta provincia, cuna de la Literatura Cubana, del poeta nacional Nicolás Guillén, pródiga en escritores y amantes de la literatura, ha convertido la Feria en un espacio de encuentro que trasciende lo comercial.

«Leer es crecer», es la sentencia martiana que en estos tiempos adquiere una dimensión casi profética. Porque leer, en un país bloqueado, es un acto de soberanía. Es la afirmación de que hay un pensamiento que no se compra ni se vende, una identidad que no se negocia y una cultura que no se rinde.

La Feria continuará durante el fin de semana con presentaciones de libros, actividades para niños y jóvenes, encuentros literarios y otras propuestas destinadas a los diversos públicos. Y en Camagüey, este fin de semana, los libros están en las manos de quienes saben que leer no es un lujo, sino una necesidad, de crecer, de vencer.

Foto: Perfil en Facebook del Gobierno Provincial del Poder Popular de Camagüey

 LOA A ISABEL LA CATÓLICA ARTÍFICE DE LA UNIDAD PATRIA

 

Ha vuelto a mis manos “Cárcel de Amor” de Diego de San Pedro poeta aúlico, un libro impotable por lo plúmbeo y abstruso pero que tiene algunos puntos aprovechables precisamente a la sazón cuando se deshace nuestra unidad secular y nos podemos convertir en un reino de taifas con el moro volviendo a Granada y otras temibles posibilidades que a tipos como yo que nos hemos educado en el amor a la patria y en el tanto monta tanto monta tanto Isabel como Fernando son postulado irrenunciable.

Ceuta todo son opiniones y reclamos y opiniones abondo de los tertulianos. Sobran palabras y faltan actos.

Para dar una patada en el culo a los invasores que pasaron la barrera y han venido a comer el pan y a cagar el morral.

 Unos tíos en edad militar y con toda la testosterona a cien para fecundar españolas. Estos desharrapados traen consignas, celulares y dineros que les dio Mohamed. Panda de violadores y carteristas. ¿Dónde están los novios de la muerte, dónde los tabores de Regulares para impedir la algarada?

 Aquí nadie quiere pelear. Una trasgresión de fronteras es una declaración de guerra pero ahí tenemos al mariconazo de Marlasca el ministro del Interior corriéndose de gusto y haciéndose con su maromo una paja. Este dolor que siento por Ceuta una de las primeras ciudades españolas arrebatada al sarraceno por Pedro Estopiñán me lleva al recuerdo de mis días de la infancia a mis clases de historia y a aquel libro escrito por un tal Zahonero Vivó que traía muchos “santos” (ilustraciones) en sus páginas y una de las que más me gustaban era la de la rendición de Granada el 2 de enero de 1492. Allí aparecía la reina doña Isabel subida a su caballo acicalado con lujosas gualdrapas recibiendo las llaves de la ciudad de manos de Boabdil el Chico que lloraba y las crónicas decían: llora como mujer lo que no supiste defender como hombre. Doña Isabel carillena con su velo de seda miraba al último rey moro con compasión. Nuestro profesor de historia al explicarnos este capítulo tan importante de la historia de España porque aquel día se fraguó la unidad patria lloraba y pegaba voces. Don Ramón Alonso era un curón de cuerpo enorme debía de pesar más de 130 kg con un vozarrón de esténtor pero con la testa muy pequeña tan pequeña que todas las tejas o sombreros clericales le venían grandes y por eso le llamábamos “cabeza de garbanzo”. Era el capellán de la inclusa que entonces estaba radicada en el antiguo convento de dominicos del que fue prior Torquemada. Subía a darnos clases lunes y viernes por las escalinatas del Postigo del Consuelo que perdía el bofe y olía un poco a anís. A veces se propasaba con el vino de consumir o en las sobremesas de los banquetes curiales dándole al trinquing.

─Silencio, silencio, silencio. A ver si a alguno tengo que darle un escarmiento ─ se le oía chillar cuando no nos estábamos quieto.

Amenazaba pero nunca se quitaba la correa ni la emprendía a palos con los revoltosos. Para mí las clases de historia eran las preferidas después de las de latín. Y guardo un recuerdo melancólico de aquel dibujo del libro de Vivó, del vozarrón del “Cabeza de Garbanzo” y del almaizar elegante de la Reina de Castilla fautora de nuestra unidad mirando para la eternidad. Tanto monta, monta tanto. Este lema enamoró a los castellanos. Poetas, poetisas y cronistas se hacen lengua de su inteligencia y de su virilidad siendo una mujer fuerte como demuestran estos versos de Diego de San Pedro

Diego de San Pedro era un cura de origen judío que predicaba en Peñafiel sermones sobre el amor y pertenecía a la corte de Juan II llena de poetas y trovadores. En uno de sus poemas exalta a doña Isabel:

La más alta maravilla

De cuanto pensáis podáis

Después de la Sinmancilla

Es la reina de Castilla

Es la reina que nunca yerra

Freno del desigual

Es gloria para la tierra

Es la paz en nuestras guerras

Es el bien de nuestro mal

No la engañan los que engañan

Aborrece a los groseros

Desarma a los lisonjeros

No escucha a los que cizañan

Mujer fuerte pues que se presentó en la Alhambra aquel 2 de enero con la camisa lavada. Reina cabal que desmochó las almenas de los torreones separatistas, metió en vereda a los obispos pues la oyeron decir:

─Me placen los caballeros en la pelea, los obispos de pontifical y los ladrones en la horca.

Trajo por tanto la unidad y acabó con el separatismo y la corrupción de los nobles altaneros