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MEMORIAS
DE UN CORRESPONSAL EN NORTEAMERICA
Posted: 22
Mar 2019 09:00 AM PDT

BAJO
EL OJO DEL ESPIONAJE DE LOS RUSOS Y DE LOS INGLESES ESTUVE
UCRANIA
LAS TALASOCRACIAS CONTRA IMPERIOS TERRITORIALES: RUSIA Y CHINA.
USA, ALEMANIA Y GB LLEVARÍAN LAS DE PERDER (memorias de un
corresponsal de prensa)
Nunca
fui uno de esos corresponsales "empotrados" por lo que
me choca el candor e inexperiencia del hombre en Moscú de
TVE, el asturiano Carlos Franganillo, al que acaban de
otorgar en su pueblo el premio Salvador
de Madariaga(aquel sabio profesor de
Oxford al que decían "tonto en siete idiomas", bastante
mal escritor, un chisgarabís en política, mediocre historiador
pero cuyo nombre sonó mucho en mis años ingleses pues era
masón), y no es que lo haga mal del todo el chico pero incurre en
uno de esos defectos a los que nos tiene acostumbrados el
periodismo anglosajón que es la tercería y un enviado especial
debe de ser un impávido y no tragarse toda la información que le
ponen sobre la mesa, no creerse las historias de la CNN o
los cables de Reuter. Un buen corresponsal ha de ser un púa, un
poco mal pensado, darle la vuelta a los argumentos y al revés.
Esta táctica les volvía tarumba a los norteamericanos cuando yo
trabajaba en la ONU. Me enorgullece haber llegado a la cima del
periodismo después de haber representado las dos corresponsalías
en Nueva York y Londres y que me quiten lo bailado. Con Franco no
me rasparon ni una sola crónica. Ahora no puedo publicar. Esta
democracia es un círculo blindado en el que no entra
nadie, closed shop, y existe una censura subliminal
mucho más férrea que en los años de la Oprobiosa Hube
de renunciar al despacho que me legó Felix Ortega en la tercera
planta porque tanta información me atosigaba. El edificio Azul
era una viborera del espionaje universal y una casa de putas.
Era
la era Kurt Waldheim un austriaco, fino de cabos
y experto diplomático al que acusaban los judíos de haber
pertenecido a las SS y hasta que no acabaron con él no se
quedaron conformes. Actualmente, con Baquimun (ese
coreano de nombre impronunciable) es la masonería la que lleva
las riendas en un primer intento por el establecimiento de un
gobierno universal entre el East River y el Hudson.
Todos
los días pasaba por mi oficina un californiano pequeñito,
la uñas a la manicura y la voz chillona, estaba hecho un
propagandista de su causa, odiaba a los árabes, y que se
llamaba mr. Levi y me leía la cartilla de
lo que era mi obligación de contar, según él, a los
lectores de los cuarenta y tantos periódicos de la cadena. No le
hacía ni puñetero caso.
Le
mandaba yo hacer gárgaras a Mr. Levi que pertenencia al
lobby proisraelí que entonces barrenaba contra el austriaco y me
encorajinaba que mis despachos fueran vigilados por un operador de
la IBM con base allí, el gordo Herby soplón de la CIA. Muy amigo
de José María Carrascal por ABC y
de Valverde el de Ya. Con tanta premura los
dedos se me volvían huéspedes.
En
una ocasión subí a la cafetería, dejé unas gafas muy molonas
que había comprado en Londres y me las robaron. Ahí acabó mi
entusiasmo por la Organización de Naciones Unidas. Opté por
trabajar desde casa en Staten Island. La ITT montó un télex en
una de las habitaciones y desde aquella tronera a mi periscopio no
se le escapaba una. Mejoró mi rendimiento y largaba a veces hasta
cuatro despachos al día a Madrid.
Conseguí
ilustrarme, hablar con la gente. A la isla de Staten empezaron a
llegar judíos de Rusia y Ucrania, el gobierno americano les
facilitó casa y les dio boletos para ir a comer gratis a los
restaurantes de la zona. Eran los tiempos del final de la guerra
fría. Comenzaba la guerra de las galaxias. Los rusos les sacaban
una cabeza en desarrollo espacial y en las armas nucleares a los
norteamericanos pero estos batían a sus oponentes en computadoras
y en derechos humanos que fue el caballo de batalla al terminar la
era Leónidas Breznev. Se notaba cierta distensión
pero las espadas estaban en alto y esto estuvo a punto de costarme
a mí la carrera por mor de un despacho que envié hacia mediados
de julio de 19 77 contando el suceso de un satélite espía ruso
que había sido derribado por la vigilancia estratégica en el
estado de Nebraska.
Una
llamada al poco rato del Departamento de Estado me notificaba que,
si no rectificaba aquella información que toda la prensa USA daba
como una avería para demostrar que los rusos iban a la zaga
de los americanos en la tecnología de estos chismes, tendría
que abandonar Nueva York al punto. Yo me desdije en una
crónica aunque al mismo tiempo me convencí de haber
dado en la diana; había logrado un scoop.
El
de Pyresa les había marcado un gol a los del YA, la EFE, Radio
Nacional, TVE, los vascos y al catalán de la Vanguardia que no sé
si era J.M Massip. Jesús Hermida,
Carrascal y Cirilo Rodríguez con su
meritorio Felipe Maraña (Felipe Sahagún que
hoy escribe en el Mundo, y que es un gran tipo, mucho
más enterado que el zafio de Julián Martínez conquense
que no sabía escribir y fue el que sucedió al
cubano Antoñito Sobrino en la delegación de
EFE, de quien por otro lado grato recuerdo guardo tanto de
él como de su esposa Ángela pero tiene la mente
programada por los sabuesos que le lavaron el cerebro en los
cursos de Columbia) se subían por las paredes.
Reagan
era por aquel entonces solo un poderoso gobernador del poderoso
estado de California y no había aun empezado el pimpampum de los
artefactos en los cielos pero yo los vislumbré desde mi atalaya.
La
de Carter fue una época apasionante con las revueltas de Jomeini,
echaron al sha, hubo líos en Panamá con el Cara de Piña,
Noriega, crisis del petróleo, conque el personal se volvía
histérico a la cola de las gasolineras de Long Island cerradas
por falta de crudo.
Nueva
York daba una sensación de vértigo. Era como vivir en las
alturas, mi primera oficina fue en el piso 44 de un rascacielos en
Waterside Plaza y esa sensación no se me borrará nunca como
aquella tarde en que me pasé tres horas en los jardines del
complejo discutiendo con un rabino askenazi sobre España, los
sefarditas, la reina Isabela la mención de su nombre le hacía
escupir (ideas preconcebidas porque el rabino era pura leyenda
negra) al buen leví o el griego que me servía el fardel de
periódicos que pesaban casi tres kilos el ejemplar del New York
Times de los domingos tenía trescientas páginas la mayor parte
publicidad y me regalaba vino de Chipre.
Desde
el asombro neoyorquino el mundo parecía muy pequeñito. La
lectura del Times del que se hacía lenguas mi
predecesor el gran gallego Manolo Blanco Tobío y
que para él era un ritual a la hora de desayunar me abrió los
ojos del porvenir. Cada mañana publicaba la rotativa historias
increíbles. Aquello era un verdadero geiser de la actualidad más
que un noticiero. Mucha tela que cortar, mucho tema y más
problemas a los que hincarlos el diente.
Yo
les daba la vuelta a las historias del famoso matutino global,
dirigido por Schultzer al frente de una plantilla de redactores y
escritores judíos y acertaba.
Piensa
mal y acertarás, sus intereses no eran los intereses de mis
lectores a los que yo intentaba de contar cada tarde y cada mañana
cómo era la vida en América qué pasaba en la Medicina, en la
industria del automóvil, en la aeronáutica, en la
industria farmacéutica y del armamento en los múltiples
aparatos electrónicos que se inventaban, al tiempo que hacía
una semblanza de personajes que me encontraba en la calle. Cuando
había que sacar el incensario pues todo eran alabanzas al Tío
Sam pero con frecuencia el garrote tenía que estar a mano y había
que sacudir.
Ay
América la bella... toda ella engalanada de millonarios y de
monedas fragmentarias- dollars nickels and
dimes- la tierra de la oportunidad donde algunos
triunfan y la mayoría fracasa, bronca lucha en la cual hay
que atarse los machos, medir los palmos que piso y obtener
una cierta sabiduría de calle o stret wisdom, que es
como ir a la universidad. Cuando uno llega a la Gran Manzana
las tres palabras que más saltan a tus oídos es dólar,
"shit" (cagada) y "fuck"
(joder). No me gustaba la capital planetaria. Es inhóspita,
maleducada (nadie te da los buenos días ni te da las gracias o te
pide excusas como en Inglaterra, los ingleses están a todas horas
con el sorry a vueltas), puesto que sólo en
esta jungla de asfalto hay un parque el Central Park que era muy
peligroso en los 70 y la gente vive compartimentada y encajonada
en jaulas de muchos pisos donde hay que utilizar el elevador
constantemente y al tocar los picaportes la estática te arreaba
una descarga, lo que da idea del nivel de energía y de
hiperactividad de NY. En la corresponsalía traté de
seguir los pasos de quien fue mi antecesor y modelo Félix
Ortega y su mujer Dulce
En
verano te torrefactas y el aire se puede cortar con un navaja, y
en invierno te arrices con las nevadas, una noche de febrero se
congelaron las cañerías de casa pero a los dos días hacía una
temperatura primaveral, el clima es allí drástico y
cambiante. Con todo y eso, viví una experiencia única, fue
un tiempo apasionante que me curtió como profesional, una
profesionalidad que tengo bien acreditada pese a mis mermas porque
yo nací al periodismo en las tabernas de Fleet Street donde el
personal arrastra el impacto de las tres fatídicas "D"
inherentes al oficio de plumilla (deprimido, dipsómano,
divorciado) y lo que "ganaste con la pluma lo perdiste con
la copa" según dice mi mujer. Y yo le contesto que los
periodistas vamos por la vida con la cruz a cuestas o portando sus
dolores sobre los hombros como san Cristóbal. De vez en cuando
hay que parar y echar un trago para olvidarse de tantos
sinsabores. Es un poco la imagen del "santo bebedor". No
soy un asceta pero puedo estar sin comer y sin beber largos días.
Sin escribir no, y me siento orgulloso de mi carrera. Google y los
blogs son en mis años provectos una válvula de escape y un
tablón de salvación. Y sobre el teclado de mi programador
personal hago jogging mental lo que me abstrae de
las miserias que me rodean y me reconcilia con la vida y con el
mundo. Mi pluma no se la vendo a nadie ni he puesto en almoneda mi
conciencia como muchos para que la compre el diablo. Soy un
asendereado de la información donde me han salido y se me han
caído los dientes que tuve que hacerlos retorcidos para
sobrevivir porque si no te comen. Hoy el corresponsal en el
extranjero es un títere en manos de los grandes poderes que
marcan el territorio de la globalidad. Mi sueño hubiera sido ser
corresponsal en Moscú.
-Hubieras
rizado el rizo, maestro.
-Ya,
pero se me pasó el arroz
Por
ende digo que Franganillo no lo hace mal. Acaso
sea el mejor de toda la peña la profesión ahora adolece de
imparcialidad porque al corresponsal de prensa en el extranjero le
han convertido en agente del gobierno, siguiendo el camino trazado
por los enviados especiales de la segunda guerra mundial:
David Dimbleby,el de la BBC que "se inventó el
Holocausto", el primero que llegó a Bergen Belsen, Alistair
Cook (sus cartas desde América las escuchó Inglaterra
durante cuarenta años) o Edward Murrow, Frank Capa,
que estuvieron en la guerra de España junto Ernesto Hemingway.
Walter Cronkite, un señor de la noticia al que me
cupo la suerte de admirar y de escuchar. John Hersey del Chicago
News que reveló a los norteamericanos el horror de Hiroshima. En
Europa destacaron Oriana Fallaci, Curzio Malaparte el
amigo de Mussolini, gran escritor, Guerra en el Este,
Kaput, o Wilhelm Weiss el director del VolkishesBeobachter de
Berlín durante la segunda guerra mundial. ¿Estamos hablando de
periodistas o de propagandistas?
No
lo sé. pero mi deontología profesional y mi ética apuntan a
otros objetivos, van por otros caminos y es la misión de educar,
divertir si se puede, informar no desinformar y analizar el calado
de la noticia para que no te den gato por liebre.
En
la crisis de Ucrania a ninguno de los misioneros de la noticia se
le ha ocurrido reportar que Kiev fue una de las capitales más
bonitas de la URSS a orillas del Dniéper, el río de los cosacos,
buenos cristianos ortodoxos porque no ha leído a Tarás
Bulba del genial Gogol un ucraniano que escribía en
ruso. Que Kiev la Santa se halla a ciento y pico kilómetros de
Chernóbil, lugar del siniestro o atentado nuclear de
1986 que recordó al mundo los horrores de una
conflagración atómica a la que ahora parece propicio Obama
con sus adláteres. Que los ucranianos se distinguen por su
trabajo, su sentido del humor y su acento un tanto ácido que
tanta hilaridad causa entre los rusos. Que les gusta el tocino
y el aguardiente con pepinillos. Que Crimea siempre fue rusa hasta
que Nikita Jruchef en 1954 que había nacido en
una ciudad ucraniana. Kalinovka, en la frontera misma
y dentro de la provincia de Odessa la cedió a una de la Unión de
Republicas Socialistas, un hecho sin importancia a la sazón,
puesto que el país se componía de muchas republicas federadas y
divididas en distritos, y una de las características del
fenecido sistema soviético era la armonía en la convivencia de
etnias, lenguas y culturas. Fue Crimea epicentro de la paz
y de la guerra donde se gestaron no pocas crisis es esta
península, donde los inviernos no son tan perversos como en
Moscú. Allí iban a veranear los barín (nobles)
y gran parte de los dramas de Chejov se desarrollan en la ciudad
balneario donde los moscovitas acomodados iban a tomar las aguas.
Es para los rusos la Marbella española.
Curiosamente,
tanto la revolución que destronó al zar como el desmoronamiento
de la Unión soviética iba a ocurrir allí. Pero Crimea ha sido
siempre rusa, es la llave del Mar Negro, sede de su base naval del
Mediterráneo, estratégicamente indispensable para la flota,
donde vencieron los rusos a los turcos y a los ingleses y luego
ocupada por el general blanco Wrangel durante la
guerra civil.
En
Yalta se firmó el armisticio de las potencias beligerantes en su
victoria frente a Alemania. Rusia no ha sido una talasocracia a
diferencia de Inglaterra o Estados Unidos, sino un imperio
terrestre pero ha tenido una vocación naval, a sabiendas de que
la hegemonía de una gran potencia no puede recabarse sin el
dominio de los mares como canta GB en su himno nacional
"Oh Britania rule the waves" y que ha
tratado de proyectar desde su escuadra del ártico desde Vologda
hasta la península de Kamchatka en el mar de Japón.
Todo
eso es lo que está en juego. Putin cuenta con el respaldo de su
pueblo aunque los rusos no quieren la guerra pero Obama, al
secundar el putsch de signo fascista (los
ucranianas poseen una tradición antisemita que puede cotejarse en
los libros de historia) que derribó Yanukovski puede
que haya metido la mano o la pata en un avispero del que le
costará trabajo salir indemne.
La
maniobra no puede ser más burda y hasta el ex secretario de
Estado Kissingerse ha llevado las manos a la cabeza.
Va
a ser el buen pueblo ucraniano el que padecerá las consecuencias
de estos dislates y no esos señores de la guerra y el clan
zionista. He aquí, pues la segunda guerra mundial se coció
mediante la intriga y animando a los dos bandos, una situación
tan peligrosa que va a dejar pequeño a Adolf Hitler
de quien pueden considerarse émulos los actuales mandamases de la
Europa de los mercaderes: Merkel, esposa de un
rabino, Cameron, quien por lo visto es
descendiente de sefarditas como la jefa del FMI madame Laguardia o
Legarde, o Hollande feligrés de la sinagoga más
importante de Paris, Barroso hebreo de Coímbra y
Shirley Ashton nacida en Golders Green donde está
enterrado el judío más famoso de la historia después de
Jesucristo: Carlos Marx.
Desde
mi tronera avizoro esta movida como un jaque mate a la ortodoxia
rusa de la que Kiev con sus lauras o grupos de monasterios que se
extienden hasta la región de Galitzia y
de Eupatoriaque va a ser defendida paradójicamente
por Putin un ruso de origen hebreo. No se trata de un plante
estratégico sino el pronóstico de una de las muchas guerras de
religión tomando como rehén al pueblo ucraniano en su mayor
parte ortodoxo o uniata, aunque Ucrania es un pisto de creencias y
de culturas aunque a diferencia de Kosovo en sus provincias domina
los cristianos viejos y no los musulmanes.
La
historia vuelve por donde solía pero en esta guerra de
información o desinformación en que nos sumen veo falta de
acucia y de perspectiva, un pecado imperdonable para un informador
en regla. El gran poder utiliza a los periodistas como perros o
falderos o les ayudar a "su"misa de monaguillos.
No
son periodistas sino propagandistas, plumillas serviles a las
ordenes de ese Moloc moderno encarnado en la persona
de Barracón Obama, el negro zumbón.
En
una confrontación con el eje Rusia-China los americanos tendrían
que mojarse y llevarían las de perder. Rusia es un país
misterioso, inconquistable por las armas como se demostró durante
las guerras napoleónicas y con la derrota de la Wehrmacht,
cuando los tanques de Gudariansucumbieron en la
estepa. Por las maulas, tretas y añagazas y la guerra sucia a
la que son tan proclives los gringos (ellos pegan el puñetazo y
luego echan la culpa a un tercero), a lo mejor, tal vez, pero esto
es poco seguro. No les arriendo la ganancia a menos que Obama
quiera pegar fuego al planeta. Mi ética profesional, lo diré
para concluir, fue siempre la defensa de la paz y de la vida
como declara el salmo Exquisivi justiam et odivi
iniquitatem

ESPAÑA MI NATURA

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Posted: 22
Mar 2019 08:40 AM PDT
Nueva
York
Nueva
York transforma, contamina, sublima y a la vez rebaja al estado
cero. El hombre se siente hormiga y gigante a un mismo tiempo.
Repele y rechaza a la vez. A mí creo que me rechazó pero
releyendo algunos de mis apuntes y crónicas de entonces e
interesado por los artículos en el "País" de Elvira
Lindo, corresponsal allí, la cual hace un periodismo ágil audaz
y a la vez procaz que escandalizará a los reaccionarios y los/las
que consideran el oficio de escribir un eterno mirarse en el
ombligo y enjabonarse unos a otros –los artículos de la Lindo
yo los pondría como paradigma de los ejercicios de estilo y de lo
que debe ser esta profesión, si no vale oiga, dedíquese a otra
cosa-dentro de la urna de cristal, pues a algunas debajo de la
pluma se les notan los correajes de la Sección Femenina
disfrazados de un falso feminismo, he descubierto que en verdad
tengo nostalgia de Nueva York que fue para mí una especie de
tierra prometida. Se asustan de lo estridente pero Nueva York es
un sitio estridente como que fue fundada por ex presidiarios y por
mozos de cuerda que venían huyendo de la quema de Europa. Volví
moviendo la cabeza como Paco Martínez Soria "la ciudad no es
para mí" y ahora, al cabo de casi treinta años, silbo por
las aceras con Frank Sinatra: "New York. New York"
La
calle allá habla un lenguaje directo, duro y coprológico y en la
sartén de la conversación hierven los tacos pero no por soltar
algún que otro "caspita" neoyorquino un escritor no es
mejor ni peor. El mundo es ansí, ya lo decía Baroja y no como
los inquisidores y los zenones de oficio sin beneficio quisieran
que fuera. La ternura late en el meollo. Por fuera NY es una
ciudad ácida y llena de pinchos. Por dentro dulce almíbar.
Profundamente humana. Sofisticada y paleta a la vez. Todo el mundo
diciendo fuck, dollar, shit y wuau. Capital de lo in y
lo out. Pero allí nunca pasa nada y ocurre todo. Es la capital
del mundo.
Un
melting pot que indica el modelo del futuro en el que hay que
aprender a vivir y a convivir razas y religiones. Fue toda una
universidad la estancia de cuatro años corridos allí. Por lo
menos aprendí sabiduría de calle (Street wisdom) ahora un quidam
va y me dicen que hay que vigilarme, que me meten en un manicomio
y me den jarabe de palo. Ejerzo desde aquí mi derecho de réplica,
desde estas hospitalarias páginas donde hay un director que es de
nuestra escuela, la vieja escuela del gran Emilio Romero, que
nunca te tiraba un artículo, ni se asustaba por nada,
sindicalista polémico que venía desde el Falangismo de la
libertad Y de la profesionalidad. Déjalos que se desahoguen. ¿No
somos libres como ellos cacarean con tanta prosapia a bomba y
platillos desde sus antenas de propaganda? Pues eso, somos libres,
o eso espero.
Habiendo
padecido el acoso de una de esas prójimas que me mandaron al mar
de hielo y al regato como aquel que dice por esos
convencionalismos de ciertas féminas pacatas (en la era Aznar
ocurrieron muchas cosas raras y me siento mucho más a gusto en la
España de ZP, pero vuelven a soplar vientos de intolerancia y de
caza de brujas) usted sobra, váyase a su casa, y hasta una fulana
en un pedido me envió a la Hemeroteca una cuerda para que me
suicidada (rechacé el ofrecimiento pues un judío no se suicida
jamás pero en vez de balas le devolví la pelota con un ramo de
rosas por Interflora), me creo en el deber moral de defenderme con
un canto a la palabra, con un "I love New York, New York, amo
la libertad", que me sale del alma. Un aviso a navegantes.
Porque aquí la derechota, más papistas que el papa, se sienten
tan pronorteamericanos que parecen haber aterrizado en estos
predios desde un barrio de Miami donde se practica un
anticastrismo de pistola y de cloaca. Vuelven los vigilantes de la
playa, los policías del pensamiento, los comisarios de la Verdad,
su Verdad. Y es tanta la aversión que nos tienen estos demócratas
de barniz que aquí puede prepararse hasta un magnicidio como
hicieron con Carrero Blanco u ocurrir otra hecatombe como el de
las idus de marzo.
Eso
no es América oiga, sino una deformación barata de ese gran
país. Y yo soy una rata neoyorquina. ¿Epater le bourgoise?
Pues sí. Creen vivir en un mundo feliz pero déjense de hacer
palotes y de pintar angelotes, incluso bilingües y trilingües
siempre serán tontos como le dijeron una vez a don Salvador de
Madariaga, "tontos en nueve idiomas". Que lean a Huxley
un gran escritor británico algo profeta que trató de demostrar a
sus contemporáneos el callejón sin salida al que su
incontrastado optimismo les había llevado los políticos en
entreguerras con su lenguajes prebélico. Luego Bush, Reagan, la
Thatcher y Blair volvieron a la carga. Con sus martingalas de
armas de destrucción masiva, etc.
Yo
amo a New York y en este amor va incluido el recuerdo tierno de
aquellos vecinos que cocinaban una tarta para ti cuando veían
aparecer el capitoné de las mudanzas por el barrio y tú
estrenabas nuevo hogar o que te entregaban las llaves de su
"carro" si a ti se te había roto el tuyo. Gente
sufrida, trabajadora, magnánima, cordial, ordinary people, gente
corriente de un país en el que nacieron dos de mis hijos y en el
que todo es grande: las nevadas, las tormentas, los ríos, las
montañas. En Chicago se podía cortar el aire una tarde de calma
chica a 47 grados a la sombra y en Staten Island con una ola de
viento polar estuvimos a 32 bajo cero. Un país, en definitiva, en
el que nacieron dos de mis hijos. Un país cuya lengua y
literatura creo conocer bien como anglista pero en el que no me
gustaría vivir a no ser que a la fuerza me exilien. Sigo siendo
una rata neoyorquina trasterrada a Madrid. New York. New York.
No
trato de escandalizar pero asumo que veces redacto no para unos
lectores sino para poner orden y claridad a mis propias ideas. El
que quiera que no me lea (este es, supongo, un mundo libre) pero
que no me insulte. Por favor, señora funcionaria, manos blancas
no ofenden pero hay que reconocer que usted tiene unas zarpas
brutales de felino. Quiso clavarme sus sucias garras pero va
jodida. Llevo dándole a la tecla desde hace más de 45 años
corridos. Me han salido y se me han caído los dientes en este
oficio. Gozo de una cierta vitola profesional. El hecho de que sea
yo un periodista incomodo o que le escandalice a Vd. que vive en
una nube y en el dulce encanto de la burguesía no significa que
mis prosas que (escribo a sobaquillo de refez, sabe lo que es
refez, pues si no, mírelo en el diccionario, y a veces con mala
leche) sean tan malas. Que a Vd. no le gusten ese es otro cantar
pero no me acuse de acoso que yo no la conozco de nada. Por culpa
de prójimas como usted y gente muy engallada de la Cuerpa he
tenido yo muchísimas contradicciones y persecuciones. Quisieron
acabar conmigo. A vuesa merced le encantan los mansos, por lo
visto, pero yo soy un mihura.
Bendito
sea Dios que no todas las mujeres son así ni padecen homofobia.
Respete mi libertad como yo respeto la suya. New York. New York. I
love New York.
Y
voy con el otro. Debe él ser un gudy y yo un bady y para colmo me
cuelga el sambenito de que soy anti-norteamericano. Si esos no son
coacciones (encima me llama provocador) y amenazas que baje Dios y
lo vea. Me quieren llevar – otra vez- al gulag y por ahí andan
hablando tíos de meterme un tiro por picajoso. El presidente Bush
me parece respetable pero caudillista en su gestión política y
que habla un lenguaje muy "peligroso". Mucho más
peligroso que yo, que no tengo ni pistola ni lanzallamas, ni
carros ni aviones supersónicos. Sólo mi pluma y una triste
navajilla para cortar el pan. Usted sí que es un peligro en el
foro si sigue profiriendo amenazas bajo pseudónimo...
Cualquier
madrugada pueden llamar a la puerta y no va a ser precisamente el
lechero. El tal Judex puede ser un golpista disfrazado de
cristiano de base o de cursillista de cristiandad y sus malos
modos no me gustan como tampoco sus malos pelos si es que le queda
alguno. Sus gestos y sus palabras de topo del Circus o la Gestapo.
Habla una jerga antigua como Humphrey Bogart.
Y
me asaltan estos pensamientos cuando vuelvo a releer una de las
grandes novelas del siglo XX: "El Lamento de
Portnoy" de Philip Roth un profesor de origen judío,
aun a riesgo de perder un poco las formas. Sansirolés, cursis,
doctrinos y viejos cursillistas de cristiandad abstenerse. El
cristianismo, la literatura, el periodismo son otra cosa. Y al
hilo de la glosa de este gran libro he hilvanado un ensayo para
mis memorias de la Big Apple. El empiece no puede ser más
tremendo porque Roth lo que intenta es romper los tabúes
victorianos que tanto daño han hecho a la lengua inglesa y que
regresan como vuelven siempre las cazas de brujas y los
inquisidores. "Cuando el cuervo vuela bajo hace un frío del
carajo". "Tu pene enhiesto y se acabó tu sabiduría"
o "cuando las ganas de joder aprietan ni a los muertos se
respeta". Todos estos son refranes yiddish. He encontrado
durante los largos años de mis aficiones paremiológicas un
sorprendente paralelismo entre las consejas en español y las
judías. Eso por una parte. Por otra, el refranero castellano se
parece mucho al ruso.
En
efecto, el aforismo del ghetto " Wan der putz stehet
light der Sechel im pre=(con el miembro en erección la lógica
está de más"). Esto es: que somos barro y que el ser
humano a través de su animalidad rinde tributo a los
instintos. Yo lo escuché en un cafetín del Lower
Manhattan (me gustaban los tupís judíos y había uno Staten
Island donde yo asistí en los setenta a la llegada de miles y
miles de judíos exilados de la Urss, y a la de las excavadoras de
las inmobiliarias, misterios del mundo, y desparecieron más
tardes los cilancos y las grandes charcas, el canto de los patos
salvajes sustituido por el ronroneo del tráfico). A NY le entró
la "cupiditas aedificandi" (el morbo del
ladrillo) de los romanos. Levantad casas malditos. Construid una
nueva torre de babel. Roth se erigía en heraldo de un mundo por
llegar. Se adelantó a su tiempo. Por eso está considerado como
un autor maldito que ha padecido en su carne el flagelo de la caza
de brujas
El
mundo se acelera de una forma imparable. Me invitaron varios veces
al templo esto es a la sinagoga pero a mí me daba corte colocarme
la yamulka en el occipucio que me sentaba que ni pintiparada y
verdaderamente tengo cara, la nariz sobre todo, de judío pero no
hacían más que hacerme preguntas y había un paisano que se
parecía mucho a mi abuelo Benjamín al que colgaban los flecos de
las filacterias (los sefarditas se colocan para orar en los
cuadriles una especie de faja) que eran exacta a la largo ceñidor
con la que el abuelo Benjamín, un auténtico padre para mí, se
"atacaba" para no agarrar frío a los riñones.
Se
llamaba Samuel y un día me enseñó emocionado la llave de la
casa de un pueblo de la provincia de Segovia: Coca. Sus ancestros
debieron de ser, pobres, los protagonistas de aquel triste éxodo
hacia Berbería que cuenta El Cura de los Palacios en uno de sus
almanaques, la llave guardaban y algún día regresarían tal vez
al hogar del que fueron despojados. Me quedé de una pieza y no
regresé al Templo en bastante tiempo pero con motivo de la muerte
del generalísimo fue invitado allí a un kadish o responso.
Corría diciembre del 75.
¿Franco
era judío? Esa era al menos la tesis de un libro que yo tengo
inédito Franco y Sefarad un amor secreto.La puesta
infurió a tirios y a troyanos. Yo no sé si era o no de origen
sefardí el anterior jefe del Estado. Pero hecho ineluctable era
que el apellido Franco lo es. Como lo era Cisneros. Fray Francisco
heredó el toponímico de un pueblo palentino. Tiene la cosa tres
pares de perendengues. Resulta que la herencia que desparramaron
los godos entreguistas y corruptos la trataron de recomponer los
dos franciscos fautores de la unidad española.
Los
Franco me caen bien. Pero más Ramón el aviador republicano –
su mirada llevaban la llama del fuego sagrado- o don Nicolás buen
diplomático algo putero y gran vividor lo mismo que doña Pilar
que era una cachonda mental. Más que el Dictador al que otro
compañero de armas, el inefable Queipo, le llamaba la "culona".
Siempre lo tuve a Francisco Franco en un pedestal y un soldado
valiente (innegable) pero mis colaciones últimas sobre la guerra
civil dan a entender que en el escalafón había generales mucho
más brillantes que él; como Rojo y Casado que hablaban varios
idiomas incluso el árabe y Franco nunca llegó a dominar ni el
inglés. Todos estos postulados revisionistas, con todo, nunca me
apartarán del amor que profeso hacia Pachín y
hacia su familia.
Pero
yo en su capote no me hubiera alzado, mediante apoyos y
contubernios económicos de don Juan March, el banquero de
Mallorca, contra el gobierno legítimo, provocando una tragedia
fratricida cuya culpa y estertores aun arrastramos. Asimismo, hizo
una guerra "a la africana" con mucha infantería y
derroche de hombres. Sus otros compañeros de armas, que conocían
bien a "Franquito" y lo despreciaban teniéndolo por un
don nadie en el escalafón, respondieron con la misma moneda. Tal
cual, el general Rojo, que era un formidable estratega. Eso
prolongó la tragedia. ¿Pudiera haberse evitado? No sé. Que la
historia lo juzgue pero es irrefragable que Franco amaba a su
patria, a lo mejor equivocadamente, tal vez demasiado. Y que le
echó cojones. Uno cojones equivocados seguramente.
Luego
en política le dieron resultado sus juegos camaleónicos. Un buen
táctico, se pegaba al territorio, arrastrándose bajo las
alambradas y guardando un bajo perfil. No nos engañemos. Ganó y
su victoria, para bien o para mal, fundó la España moderna y nos
legó un estado "social", el de Girón, ese que hoy
disfrutamos y padecemos y que muchos montados en el dólar y que
piensan que esto es Hollywood, la cara más impresentable del
capitalismo más bronco olvidan. Buena gana de lanzar coces contra
el aguijón. Sin embargo, convendría entender a Zapatero: los
otros generales merecen una vitrina y su nombre glorioso en los
anales. Y un lugar al sol en el Museo del Ejército. Si la memoria
histórica se conduce por los cauces correspondientes, y no se
convierte en trampolín de odios y de vesanias, esta
reivindicación puede ser bálsamo a los costurones desgarrados
del alma de España.
Imitemos
a los norteamericanos en eso que también tuvieron una guerra
civil. Y en Nueva York se rinde honores al sureño Lee que era de
los "malos". El gran derrotado en la película "Lo
que el viento se llevó".
Franco
no se enriqueció a costa del erario público y llevó vida
modesta y familiar, austera, amante de los libros y del campo, y
en sus gustos y discreción se reveló como un pequeño burgués
judío. Le gustaba Stefan Zweig y Lajos Zilahy. Disquisiciones
aparte, lo que no cabe duda en esta hora en que todo el mundo le
calumnia y le insulta, el hecho es su innegable amor a la patria,
su austeridad, su distanciamiento de la pasión española y eso
que amaba a España con todo su corazón y hay algo mesiánico y
misterioso en toda su vida y obra. Y he llegado a la conclusión
de que los judíos a los que salvó a miles de las garras del
tirano a través de sus embajadores en Atenas. Bucarest, Budapest,
Sanz Bricio, [lean un libro descatalogado del gran periodista de
"Arriba" Eugenio Suárez. "Corresponsal en
Budapest"] le sustentaron en el poder con maniobras ocultas
dirigidas desde Wall Street.
Todo
eso es impepìnable guste o disguste. Por eso me insubordinan las
mentiras propaladas por un menda en una televisión la otra noche
que decía que el general Franco con una mano mojaba los churros
en el café y con otra firmaba las sentencias de muerte. Wrong. La
condena a muerte de Grimau le costó dos noches sin pegar ojo. Ese
tal Herrera especialista en prensa de la entrepierna dicen que es
poeta (¡caspita y pardiez rediez como deben de ser sus versos!) y
uno de los más eximios practicantes de lameculismo
catatónico-tontonico y de coyundas y de líos de la jet que
interesarán sólo a su padre pues yo tenía un capitán que
odiaba la pornografía y cuando veía a un guripa con una revista
pornográfica entre las manos se la hacía pedazos: "El sexo
en directo y en privado, chaval, te van a doler los cojones de
tanto mirar esas porquerías".
Bueno,
pues valga esta larga digresión para meternos a analizar una de
las grandes novelas del siglo XX "El lamento de
Portnoy" de Phillip Roth un profesor de Columbia hijo de
supervivientes del Holocausto. El eje de marcha o argumento de
esta novela sin argumento hilvanada a base de calas
psicoanalíticas en las que se acomete algo tan moderno como es el
rechazo a la figura del padre, la vida paranoica inmersos en el
ruido de Manhattan, la gran manzana, la pina cucaña donde solo
los mas ardidos trepan al mayo encerado y resbaladizo y los demás
quedan tirados, el onanismo, el mironismo, el fetichismo, los
complejos de Edipo, los negros, las calles de la urbe huelen a
negro, el racismo, los prejuicios religiosos o étnicos, la
equiparación de Eros con Tanatos. Un mordisco a la gran camuesa.
El
libro está contaminado de Nueva York la ciudad automática de
Camba trufado de metáforas eléctricas. Las frases son como
latigazos de buena literatura pero así es como habla la gente en
Nueva York. Las descargas estáticas están por toda la urbe,
cuando tocas un picaporte o pisas una alfombra. Allí la
eutrapelia a lo Azorín y a lo Miró estaría mal vista. Un año
en la ciudad y se te quita la gazmoñería. Se lo recomiendo a
esos cursis que hablan de análisis de textos y de pretextos y
escriben como si fueran cursillistas de cristiandad. Oiga, váyase
usted una temporadita a NY y déjese de foros y de practicar el
autobombo y no nos venga a hablar usted de sus libros que son
todos muy malos, que aunque tienen premio quizás también tengan
bicho, un bicho golpista, claro es. Lea a Philip Roth creador de
mundos y de personajes como "Bubbles" la Burbujitas, la
putita, que no es otra a mi parecer que la gran meretriz onírica
del Apocalipsis. Recíclese, póngase las pilas.
La
literatura y el periodismo son algo más que un ejercicio de
redacción o una excusa para que a uno le llamen guapo y le
lancen, los muy capullos, mensajes de amor o de odio por el foro.
¡Cuan bien escribe este chico/chica! Tú llegarás… a dar con
la cabeza en un pesebre. No han vivido en Nueva York, la ciudad
metáfora, no han ido al reencuentro con la metanoia y la
paranoia. A mí Nueva York, la ciudad santa y maldita, mitad nueva
Jerusalén y mitad Babilonia, me cambió la vida. Sé lo que
escuece que te llamaren perro judío, que te marginen, que te
pongan, por decir la verdad, contra la pared. ¡Oh, I love New
York!
Y
este es el New York que surge en el "Lamento de Portnoyª
libro clave (está editado por Bruguera en castellano), que
hablando de marginales, de negros que huelen mal, y taxistas
polacos con cara de buey y apellidos impronunciables y pistonudos,
como Brzezinsky, Wojtyla y Auschwitz, donde abundan las x, las w,
las z y las y, son el rostro impresentable de un catolicismo
fanático y caballuno.
Yes.
I love New York, pues si sobrevives allá puede decirse que amas y
entiendes el mundo. Te reconcilias con él. La novela ya no es la
misma desde que Henry Miller y el propio Roth asomaron la gaita en
este oficio. Y escribieron "Trópico de Cáncer" y "El
Lamento de Portnoy". Ambos escogieron el pretexto del sexo
para hacer balance. Y con tales autores se comprende lo que
anunciaba Jeremías sobre el destino final. New York. New York. I
love NY. Oh yea
Los
jadeos del orgasmo se parecen a los de la agonía. El protagonista
no da paz a la mano y siempre haciéndose pajas. Debajo de la
gabardina, utilizando un calcetín y a veces la pulpa de una
manzana donde apunta sus dianas (las manzanas tienen cuerpo de
mujer, no puede estar más lograda esa imagen), un guante de
béisbol. Se pasa horas en el water. ¿Qué hace ahí tantas horas
este chico?, pregunta la mama. Nada, un poquito de diarrea. Y
estaba meneándosela, no podía parar. Sus profanaciones
poliúricas llegaban hasta la bombilla o estallaban sobre las
bragas o el suso de las hermanas y otras prendas femeninas que
habían sido puestas a lavar. Quería embadurnar el mundo de
líquido seminal. Era incontenible y un obseso sexual. Tenía
fijación con el pussy (órgano de reproducción
de la mujer y lo que en bable llaman "el ratu" y en
castellano de mil y la bimba de maneras). Pero el protagonista no
es más que un alma cándida empecinado en ese cherchez la
femme o búsqueda del eterno femenino que nos hizo perder
tanto tiempo y por el que se comenten tantos disparates: Roth nos
muestra que las palabras no son sucias ni limpias per se: la
suciedad y el morbo están en la boca del que las pronuncia o en
la oreja que las escucha. ¿A qué, por tanto, tanto rasgamiento
de vestiduras?
Un
adolescente, velay, que nos recuerda al adolescente que nosotros
fuimos. Atormentado por la culpa, el miedo al infierno, la
rebeldía, etc. Pero a través de estas, a manipulaciones
masturbatorias se puede hacer crítica social y reflejar el estado
de cosas de un universo que se fue y en el que nada cambiará
porque en la naturaleza todo sigue igual. Soflamas de un judío
llenas de ironía y de piedad para la humanidad.
Yo
creo que se trata de un libro místico. Impregnado de ternura y de
crudo humor judío en el que no se deja títere con cabeza. Los
cromos y los clavos de Cristo. Esa sonrisa meliflua de algunas
imágenes religiosas de tan mal gusto. La mula y el buey y el
pesebre y sonando en toda la barriada el disco rayado "Noche
de paz" como si fuera el himno nacional. Y en el show de
Jimmy Carson altas horas de madrugada escuché yo unas navidades
un chiste de un chouman que anunciaba: Este año no va haber
Navidad, troncos, ¿Por qué? La Virgen toma la píldora. Jajaja.
Un poco fuerte y crudo la verdad pero hay que recordar que los
cristianos no somos fanáticos islamistas, ni empuñamos la
cimitarra cuando escuchamos mofas semejantes que en realidad
sirven para rebajar un poco la tensión. A través de esta novela
he vuelto a revivir mis vivencias neoyorquinas.
La
Nochebuena solía coincidir con la Janucha y allí teníamos al
vecino italiano que montaba un gran pesebre en la antojana con un
misterio muy relamido y el Niño Jesús sonriendo entre las
bombillas a veinte bajo cero, y al de más allá (protestante) un
árbol de Noel mientras los altavoces colocados en el balcón
emitían a toda mecha los sonidos de O Tannen Baum en
alemán. Los judíos para no quedarse atrás ensamblaban casi con
las dimensiones de un andamio el candelabro de los siete brazos.
Este absurdo me hizo recapacitar de lo paradójico de nuestras
disputas. Y de que ellos, los promotores de la modernidad en el
mundo actual y que han sufrido persecuciones por contar la verdad,
aunque hay algunos que los encontré fanáticos y muy cabezones,
llevan la razón en este absurdo de las creencias y de los mitos y
que los cristianos hemos hecho una caricatura de nuestra fe
contaminada de aditamentos paganos. Y la llevan más que un santo
y gran parte de ellos eran santos, pero santos laicos, no
santurrones ni capullos.
Comprendí
– me ha costado años de cavilaciones- la tragedia del
Holocausto como apéndice o corolario de la Crucifixión. Son dos
acontecimientos históricos que se complementan, no se excluyen
por más que algunos traten de verlo así. Dos hechos que han
redimido al ser humano con sangre y dolor, el uno en el plano
soteriológico y espiritual y el otro en su parte material porque
el Holocausto ha acelerado la Historia que ha entrado en un carril
vertiginoso con la era de las comunicaciones. También entiendo a
Agustín cuando desde su invitación a leer y meditar (tolle et
lege) llamaba a los judíos nuestros hermanos mayores. Que van
por delante en la Historia. Por más que dicho camino esté lleno
de abrojos, plagado de contradicciones. Y también entiendo al
presidente ZP reatando cabos y tratando de meterme en los ojos del
otro.
Se
consuma el mensaje salvífico de Jesús: "Estaré con
vosotros hasta la consumación de los siglos". Pero la
Iglesia institución ha cometido muchos pecados (el poder corrompe
y el poder absoluto corrompe más que ningún otro). Por desgracia
no ha sido madre sino madrastra para algunos de nosotros. Antes de
ayer la Schlichting sin ir más lejos hacía una entrevista con su
voz sexy a uno que decía que Cristo nunca existió. ¡Pero coño!
Piedra de escándalo para mi y mis convicciones. Aún más
escándalo es que esta trola se propalara desde los micrófonos de
la COPE. ¡Vaya con los curas! Por lo que parecen siguen estando
al santo y a la limosna. En misa y repicando. ¡Qué lío, Dios
mío!
Pero
yo seguiré aferrado a mi canon muzárabe y a mis salmos en latín.
Abrazado al rito ortodoxo más esencial y antiguo que el romano.
Se lo debo a mis hermanos rusos Creyendo y amando a los judíos de
la misma forma que espero que ellos me perdonen, aunque no puedan
amarme, a mí, pecador.
La
mayor parte de mis vecinos y amigos en Nueva York una ciudad dura
practicaban la religión mosaica. Muchos me abrieron las puertas
de su casa. Otros me seguían considerando como un goy (pagano).
Pero en aquella época todo se impregnaba de amor y de humor
judío. Los grandes guionistas de Hollywood eran de este origen y
los actores: Jack Lemmon, los Hermanos Marx, George Burns, Peter
Ustinov, Polansky Samuel Bronston- todo aquel gran cine que vimos
en nuestra infancia que nos hizo reír, llorar, enamorarnos y
sufrir- y hasta Charlot. Charlie Chaplin tuvo que abandonar
California a causa de la "caza de brujas" del presidente
MacCarthy. Lo cierto es que la literatura americana, el cine, las
artes, se hubiera quedado en nada sin la contribución de estos
autores: Herzog, Salinger otro obseso sexual que psicoanaliza a
otro adolescente en "El guardián sobre el centeno",
John Updike, Arthur Miller y Marylin, Norman Mailer etc. A este
último nunca le pude sufrir porque me parece algo libelista en
sus planteamientos contra Europa.
Ellos
fueron los diseñadores de esa América que yo amé, la de
Kennedy, la de la alianza para el Progreso (yo no soy
antinorteamericano ni antisemita ni antinada por Dios, que yo soy
de Segovia, y mi equipo la Gimnástica desde que era rapaz).
América
en estos años tenía una faz atrayente – las sentadas contra la
guerra, los discursos de Martín Lutero King "I had a
dream"- que se ha venido al traste con esa derechización
ideológica impuesta por Bush y sus aláteres. América se ha
vuelto gazmoña, prudish, políticamente correcta y
gazmoña. Este victorianismo del nuevo doble lenguaje me saca de
quicio; no se puede pronunciar la palabra cunt, prick,
shit, sempiternas en el lenguaje coprológico de las tribus
urbanas porque te echan del chat o te motejan de machista. Nada de
machista. Simples facts of life. Una América que es
consciente de que se ha metido en un jardín en el Irak, una
guerra que no podrán ganar porque el sofisticado ejército yanqui
carece de una básica y leal infantería y tiene que echar mano de
los británicos. O de la catapulta. Eso sería el apaga y vámonos.
Los
ingleses sí que tienen una buena infantería. A veces hasta
brutal. O de los hebreos que también la tienen (la mejor del
mundo) y así y todo Olmert está pasando por dificultades en el
Kenesset donde se cuestiona el fracaso de la última guerra del
Líbano. Pero mejor incluso que sus infantes es la inteligencia de
los israelíes y el humor de sus escritores y cineastas. Ellos han
proyectado la noción de un Daniel en el pozo de los leones.
Israel siempre en mis labios que nunca se vaya esta palabra de mi
boca. Y así nos hemos sentido algunos, como el bravo Daniel en la
leonera, cercados por la calumnia, la frivolidad, las soflamas de
los mediocres que no podrán entender ni a América ni a Israel.
Reconozco sin embargo que no es fácil y a veces cuesta pero el
mundo ira adelante.
En
el Lamento de Portnoy, una cura inteligente contra el
antisemitismo de nuestros días y el pesimismo que nos invade,
también lo pone. Cuando yo aterricé en Manhattan el 30 de
noviembre de 1976 un casero ruso de origen judío me buscó
apartamento. Cuando abandoné la ciudad un 25 de abril de 1980 al
pasar por Brooklyn escuché el canto de las plegarias sabatinas a
un rabí en una yashiva o seminario que alza su mole junto a las
pilastras del puente. Ambos detalles fueron en mi vida todo un
signo misterioso. Somos carne de dolor. I love New York. Lo
cantaba Frank Sinatra el cabaretista neoyorquino italojudio
símbolo de estos tiempos. Un judío en el Eliseo. Zarkozy le
juif. No ocurría desde Mendes Frances. Zarkozy, derecha
maquillada, Ersatz, sucedánea, derecha enmascarada porque aquí
nada es lo que parece, viene del Nombre de la Rosa. La Rosa.
Siempre la Rosa Recoge el guante en un momento difícil. Francia
es un polvorín.
Veremos
a ver qué pasa pero aquí son muchos los que insidiosamente
quieren sacar tajada e interpretar su elección como una amenaza
para un ZP acorralado por la derechota. Aquí un gobierno de la
derecha podría armarla y tendrían que enviar los USA a la 82
división aerotransportada con sus marines. Zapatero resiste. Está
muy cargado el ambiente. Nos sobran odio e ignorancia y nos faltan
tolerancia e información. España y Francia son países distintos
y distantes aunque estén puerta por puerta. Veremos a ver que
pasa pero aquí no pasa ná…. Mientras tanto, E la nave
va. Yo canto por las aceras de Madrid el himno a la Gran
Manzana de Frank : " I love New York". Ella me hizo
escritor y periodista. Y concebir el mundo de otra forma. Tengan
calma. Haya paz y lean esa obra maravillosa que es el Lamento
de Portnoy. Se lo recomiendo junto con los artículos de
Elvira Lindo.
Miércoles,
09 de mayo de 2007
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