2026-10-20

  

MONASTERIO DE CARDABA SACRAMENIA UNA HISTORIA DE NOVELA


Al campanario de la torre de san Gregorio subí muchas veces cuando por los Difuntos  había que dar los clamores de ánimas. Tan. Tan. Toda la noche. El Agustín, mi primo, el hijo del sacristán  y yo, trepábamos devanando el husillo de la escalera de caracol llena de plomizo.  Esta forma alabeada de los estribos era una señal del roce de los siglos.

Los peldaños estaban desgastados y presentaban una línea convexa, testimonio de que fueron millones que por allí subieron y bajaron. Las cagadas de las aves debían de tener mil años casi como la torre, que fue un fortín templariot. Subí incontables veces los peldaños hoy desgastados de esta escalera. Me bebí a sorbos el espíritu templario que honra la cruz y la defiende con la espada bajo la consigna de trabajar y rezar. Forma parte de mi cultura de mis genes pero nunca haré la palinodia de los habitantes de Fuentesoto gente tornadiza quye padece del mal de España de los godos lo que llaman el morbo visigótico, la envidia y la hipocresía. Sin embargo la grandeza de esta torre en lo alto de un somo me sobrecoge. Es uin grito de memoria al pasado y una advertencia al futuro. Castilla ya se ha dicho face los omes y los desface. Es una nación que da origen a la e3spañola. Se hizo peleando contrta el infiel. Fuimos unos adelantados del sionismo, era nuestra meta la conquista de los Santos Lugares. Mis antecesores eran pequeños, cetrinos algo trabados de hombros (lo pregonan las angosturas de esta escalera) pero recios en la batalla, curtidos en la lucha. Avezados al sufrimiento, prevenidos en frontera y ellos estaban en la vanguardia. Esta iglesia y estos monasterios fueron destruidos varias veces por la morisma pero luego reconquistaron sus tierras renegaron de Mahoma y cantaron vivas a la Trinidad. Dios es Uno y Trino. Ni mahometanos ni judíos han entendido aun la procesión trinitaria que es uno de los grandes enigmas teológicos del mundo.

En tiempos de la reconquista cambió bastantes veces de mano. Fuentesoto en la margen derecha del Duero marcaba el hito de la frontera. El edificio debió de ser un templo dedicado a Jupiter  luego basílica cristiana por su planta cuadrangular (se aprecia bien en el ábside) enseguida los visigodos dedicaron la iglesia a san Gregorio VII el papa que luchó contra las investiduras el del castillo de Canosa. Vino san Bernardo y erigió un monasterio en aquellos parajes en la ribera del Duratón donde vivían muchos eremitas.  Estamos hablando de las circunscripciones de Cuevas de Provanco, Sacramenia, Aldeasoña, Tejares, los Castros, Torre Adrada, Sepúlveda. Pero los eremitorios debieron de ser arrasados en una de las muchas razzias como demuestran las adarajas que quedan en el lienzo de pared junto al arco ojival actualmente cementerio donde fueron inhumados muchos miembros de mi familia. El templo debió de ser de buena hechura.

El cimborrio no se ha caído ni tampoco la torre de san Gregorio. Los vanos del campanario arcos de medio punto parecen dos ojos fantasmales que vieron el discurrir de la vida de Fuentesoto. El pueblo antes estaba arriba. Hoy se reclina en torno a una fuente torrencial que da origen a la vega que riega los campos de Sacramenia y de Pecharromán.

Esta escalera de caracol enm el olvidado campanario creo que guarda el secreto del enigma templario y forma parte del carisma cisterciense, un secreto a muy poco revelados pero que en mis horas bajas de desaliento pienso que es signo de predestinación. Al fin y al cabo Dios no abandona a los que lucharon por Él y a los que nacieron vivieron y murieron a la sombra de la Cruz del Temple. Respice stellam voca Mariam. Yo no sé pero esta devoción a la Virgen que  me inculcaron de pequeño me ha sacado a lo largo de mis días de muchos atascos.




El día de san Bernardo los que, como yo, siguen la regla del Doctor Melifluo y abrazaron las constituciones de su monacato dentro del siglo se sienten un poco tristes. Es tristeza fin de siècle, llanto por nuestros pasos perdidos, tristeza de finales del verano, nostalgia celestial por el canto de aquellos monjes blancos con la cogulla negra resonando lejanos a través de  los valles de Europa. Son las voces anónimas de quienes siguieron la senda apartada del cantor de María, delicadas armonías del 20 de agosto.

Menguan los días, marchan las golondrinas pero los zarzales se encuentran llenos de fruto y la luz declinante baña de todos los colores el rosetón de la antigua iglesia del monasterio de Cardaba en Sacramenia cuyo claustro fue vendido a los norteamericanos y hoy puede visitarse en Nueva York. Subí varias ocasiones a su emplazamiento en el alto Manhattan cuando era corresponsal o bien acompañando a familiares y parientes venidos de España o llevado por la nostalgia de aquellos sillares de buena labra que contenían todo el carbono 14 y el polvo de aquellos andurriales que tantas veces recorrí de niño. Eché de menos el silencio monacal y esa vida anónima de los profesos que, muertos al mundo, sus pompas y vanidades, pasaron por esta vida sin dejar rastro salvo alguna que otra firma al dorso de alguna letra capitular miniada, un nombre o una fecha consignados al desgaire sobre algún que otro libro del armoriumo biblioteca capitular.

El monasterio debió de ser muy grande dadas las dimensiones de la bodega y del granero. En todas las actas la firma del padre cillero o ecónomo figura al lado de la del abad. Algo más de un centenar de monjes entre profesos y donados que hacían vida de comunidad total sin derecho a la privacidad ni a una celda conventual según la estricta regla de Claraval. Los cistercienses supusieron la reforma relajada a la regla de san Benito vigente en los dos grandes monasterios benedictinos: Cluny y Montecasino. Mantuvieron la cogulla negra pero el hábito y el cordón son blancos. Representan una norma más rigurosa de vida porque todo lo hacían en común. Carecían de privacidad. En los dos monasterios centrales de Citeux y Clairvaux la vida discurría a toque de campana. En la “Carta De Caridad” san Bernardo recomienda a sus hijos el trabajo manual como primordial y continencia.  La regla Bernardina vedaba a los monjes todo comercio con el bello sexo y la entrada en el claustro estaba prohibida. “Es más dificultoso vivir un hombre en compañía de mujeres sin ofensa a Dios que resucitar a un muerto”, escribe el Doctor Melifluo.

El intelectual viene en un segundo plano y se practica a la hora de tercia por monjes cualificados calígrafos que trabajan en el “scriptorium”. Los monjes benitos por su parte encargaban del trabajo de manois a los donados que eran verdaderos siervos de la gleba pero la norma del “ora et labora” es la misma. Otra de sus singularidades es el fervor marial. San Bernardo (extraño personaje, algunos de cuyos aspectos relevantes de su personalidad no han sido descubiertos) fue el gran cantor de María, una devoción que importaron los templarios de lñas cristiandades bizantinas. No hay que olvidar que el carisma cisterciense, siguiendo las pautas de su fundador, que predicó la segunda cruzada, pone a a sus hijos a los pies de la Virgen. Era su lema “mira a la estrella, invoca a María” y todos sus monasterios, situados en lugares apartados, en valles escondidos “in saltibus et campestribus” donde podían llevarse a cabo tareas agrícolas, lejos del mundanal ruido, siguiendo el curso del sol y la rotación de las estaciones.

Este monasterio de Sacramenia del que no queda cnada estaba ya en malas condiciones cuando a últimosd del siglo pasado lo visita el polígrafo malllorquón J. M. Quadrado y poco tiene que ver en su estructura que es la m´ças antiguas de las casas cisterciense con la grandiosidad de Veruela o el Oliva.

La orden cisterciense a primera vista es mucho más dificultosa que la benedictina lo que al correr de los siglos va a dar lugar a disputas internas entre frailes mitigados y observantes pero su expansión en unos pocos lustros a partir de 1098 cando se establece la primera fundación resulta un hecho que habría que calificar de milagroso. En menos de cincuenta años Europa desde Escocia a Portugal y desde Polonia y Suecia hasta el sur de Francia y Polonia surge una verdadera eclosión de cenobios. Esta eclosión monástica en el que prepondera el sello cristiano de la Europa medieval se compadece poco con la mentalidad lógica y hedonista del siglo XXI. No lo podemos entender pero la  cronología histórica del humano quehacer tiene que ver poco con el Divino Designio. El Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere. Hasta el punto de que en este fenómeno topamos con lo inefable.

Se cree que el primer monasterio en la península ibérica fue el de Sacramenia (muralla sagrada significa el toponímico en latín) en Segovia consagrado en 1133 por doce monjes borgoñones. Algunos cronistas, sin embargo, sostienen que le precedió el convento de Moreruela. Le siguieron el de Osera emn Galicia, Valparaíso en Córdoba, Las Huelgas, Oliva, Fietero, Scala Dei, Veruela, el monasterio de Piedra y Poblet.

La disciplina monástica es más rigurosa que entre los benedictinos porque, amen de sus votos de humildad pobreza, estabilidad y obediencia, estaban obligados por la Carta de Caridad no sólo a amarse unos a otros sino también a soportarse de por vida. Conllevancia se llama esta figura. El quebrantamiento de esta norma podía derivar en penas de cárcel decretadas por el abad. En los monasterios había calabozos y celdas de castigo. Cuando la comunidad era convocada a capitulo cada uno de los religiosos había de hacer confesión pública de sus pecados. Otra nota relevante para los que querían alcanzar lña perfección era la supresión de la concupiscencia de los ojos y la sujeción  de la regla. El silencio es la vía de la paz interior.

Los monjes habían de cumplir taciturnidad y sólo podían hablar por señas. Todos los monasterios con esa simplicidad creativa constaban de una iglesia, un refectorio, varios claustros para los monjes profesos y otro para los donados o conversos, un caldario o  hipocausto (gloria) para calentarse, la cilla o granero, caballerizas y salón de aperos, enfermería y un cementerio. Pasaban la noche en dormitorios corridos, su descanso nocturno siendo interrumpido por el rezo de maitines, prima tercia y nona. Una forma de vida empuñando el azadón y el breviario. La ergasiomanía (ganarás el pan con el sudor de tu frente) no es para el monje una condena por el pecado de Adaán sino un instrumento de salvación   

Rezaban en una única iglesia y comían en un refectorio comunal, iban a trabajar al  campo en cuadrillas y estudiaban en el scriptorium (una gran sala al lado de la huerta) volcando su sabiduría sobre los códices haciendo correr el cálamo con buen pulso e infinita paciencia benedictina sobre el pergamino. Escribían con tinta negra y roja. Quehacer impersonal sin vanagloria. Fidelidad a un canon y un horario fijo.  Al tomar el hábito cisterciense hacían el voto de renunciar al “yo”. Este anonimato como regla de vida como muerte a las cosas del siglo, la supresión de cualquier prurito mundanal, es un dato sorprendente. En el claustro cisterciense se respiura un espíritu colectivo. Es lo coral total, que hace pensar en los koljós soviéticos o los kibutz israelíes.

Todos los días igual. Hacían guerra a las pasiones; dominaban sus apetitos, mortificaban sus carnes con ayunos y morían de muy viejos casi siempre delante de un retrato de la Virgen María que les abría las puertas del cielo. Ello forma parte del misterioso legado cisterciense que siempre me sedujo.

El que a dios tiene nada le falta aunque viva pobre como una rata y en el más estricto anonimato monacal. Buscaban el  paraíso en la tierra y la unión con el Altísimo mediante la plegaria litúrgica, el trabajo de manos, a tenor con los cánones de la Regla de san Benito mejorada por Bernardo de Claraval. Uno de los mayores santos que ha dado la Iglesia pero esa grandeza no le exime de la complejidad de su personalidad. El don de profecía forma parte del carisma cisterciense. Hay que tener en cuenta que vivió en un siglo de cambio. El feudalismo entre en crisis y los siervos de la gleba se desarraigan. Las predicaciones apocalípticas al grito de Dios lo quiere de Pedro Ermitaño habían dado pábulo a la creencia de que se acercaba el fin del mundo y en esa estructura mental mesiánica se produce el desplazamiento de gentes que quieren tomar Jerusalén para aguardar en la Ciudad Santa la Segunda Venida. Un disparate desde luego pero no hay que olvidar que Dios escribe al derecho con renglones torcidos y de ese espíritu de milicia celestial que pone a la hueste católica en movimiento se va a producir el espíritu de renovación espiritual que traen los monjes blancos, san Bernardo como buen francés cree en la verticalidad. El espíritu de su obra es simple calado en la línea recta.

Esos colores vitrales de la iglesia escondida en el valle de Sacramenia guardan muchos de mis recuerdos de niño cuando en cuadrillas acudíamos a la romería que se celebraba en el prado Boyal de Cárdaba la romería del santo fundador de los Monjes Blancos; garrafatinas, almendras de Alcalá, tiro al pato en las casetas, tambor y gaita. Inundaban el aire melodías de dulzainas. Los del pueblo, jota va jota, viene (¡arsa morena!) bailaban al santo hasta que antes de atardecido acababa el jolgorio y regresábamos a nuestras aldeas andando y casi en plena oscuridad entregados a la contemplación de la estrellería las noches de agosto que en la provincia de Segovia tienen un fulgor especial.  La llegada de los cistercienses a esta comarca cercana a Sepúlveda y a Sebulcro donde habitaban los ermitaños de los Siete Altares sepulvedanos o los morabitos de las Cuevas de Fuentesoto representó la fusión del antiguo monaquismo oriental con el ideal del monasterio benedictino de Occidente. Alfonso VII suprime el rfito mozárabe y adopta el calendario y el martirologio romano. Esta singularidad de las ermitas de san Vicente cerca de los pagos de Pecharromán y de la iglesia de san Gregorio en un cerro, de traza cuadrada, pero de nave ojival, no ha sido debidamente estudiada. Para mí representa la fusión de las tres culturas a la sombra de la cruz. Es el síndrome del carácter cisterciense concomitante a los templarios.  

Hace muchos años que no acudo al festejo en los predios sacramenios los muros sagrados del antiguo cenobio castellano y una de las primeras fundaciones cistercienses, situado entre Valtiendas y Pecharromán aguas debajo de un río que nace en Fuentesoto y al que aun no han puesto nombre solo se sabe que es afluente del Duratón. Flotan sobre el ambiente tristezas de despedida, nadie conoce los pasos ni los designios de dios por qué los muros sagrados se derrumbaron en el trajín de los siglos, de las guerras, las desamortizaciones, las leyes secularizadoras: ese ir y venir de la historia en el que no se percibe un rigor lógico. Es el caos de las pasiones humanas, el vórtice de la naturaleza inmisericorde con los débiles.

Si en Inglaterra pasó como un terremoto Cromwell que redujo a ceniza casi prácticamente la totalidad el patrimonio eclesiástico inglés, uno de los más ricos durante la edad media, en España un ministro por nombre Mendizábal pasó por estos ámbitos como la apisonadora. Por si fuera poco mamelucos y gabachos durante la francesada dieron buena cuenta de lo que quedaba.

Se quemaron  cosechas, pegaron fuego a varios pueblos como el de Santa Cruz en el alfoz de Fuentidueña y ardieron  conventos. Un furor revolucionario sacude la historia de tarde en tarde y agitando la tea iconoclasta acabó con estos muros consagrados. La casa matriz del Cister  y la propia orden que irradió por toda Europa una fuerza expansiva, cultural y constructora al grito de Dios lo quiere, impulso de las cruzadas, premonición del arte románico en el que Cristo se convierte en músico y arquitecto, un increíble y misterioso movimiento religioso y litúrgico en la primera y segunda mitad del siglo XII está hoy casi desparecida. El cenobio de Citeux donde cuando murió el fundador en 1153 residían en el claustro cerca de ochocientos monjes  la Bretaña francesa, en pleno valle de Claraval se convertiría en una de las penitenciarías inexpugnables de Francia, al igual que el monasterio de San Miguel de los Reyes en Valencia o el propio Chinchilla. Los edificios que un día fueron jardines de María – en mi obra Viva Claraval elogio de la vida contemplativa lo específico – se transforman en aulas de dolor–.  Eran  salas de Dios. ¡Qué ironía! El monasterio de Veruela en Soria le sirvió a Bécquer de inspiración para algunas de las historias de terror en las que se inicia el romanticismo como género literario al igual que toda una pléyade de cenobios cistercienses en Galicia (Celanova), Zamora (Moreruela), Palencia (Aula Dei), fantasmagóricos recintos abandonados. La regla Bernarda cambió el rostro de occidente desde el punto de vista religioso. En España el rito hispano visigótico de origen griego cede el sitio al rito romano. Los monjes blancos traen consigo el espíritu de cruzada y se transforman en soldados ocupando torres en la frontera. A partir de los cistercienses los cruzados impregnan Europa de un nuevo espíritu, que es el espíritu de frontera y de defensa de la cruz.

Otro aspecto es el afán repoblador. Plantan majuelos, roturan baldíos, siguiendo el precepto de san Benito ora et labora en el que inspira su regla san Bernardo. Los caldos del mejor vino del mundo el Vega Sicilia que se cría por estos pagos fueron una invención cisterciense. Los monjes trajeron esquejes de las viñas borgoñonas las cuales, trasplantadas a los valles del Duero, produjeron ese mosto superior.

Cardaba – la data de su consagración remonta a 1142– fue construida por musulmanes que fueron hechos prisioneros por Alfonso VII el Emperador y conducidos a Castilla como mano de obra. Es por esto por lo que en los valles de Sacramenia, Aldeasoña, Provanco y Peñafiel buena parte de la población es de origen morisco (también judía) que se mezcló con la autóctona de ascendencia romana o vaccea. Son los aportillados de Sacramenia a los que Alfonso X manumitió y les dio derecho a llevar armas y acudir a la guerra como soldados.

Sabemos que el primer abad era borgoñón y se llamaba Raimundo y que el último era un amigo del Empecinado que se tiró al monte y murió peleando con los franceses. Se llamaba fray Elías.

En 1835 son enajenados los predios de Cardaba y los compra un labrador rico de Pecharromán. Casi un siglo adelante 1925 el magnate Randolph Hearst los descubrió y decide adquirirlos con la intención de transportarlo piedra a piedra a los USA por cinco millones de pesetas. Los sillares marcados y ordenados fueron embarcados y transportados en un carguero a Estados Unidos.

Ocurre la gran crisis del 29 y los negocios de Hearst el magnate que inspiró al Ciudadano Kane de Orson Wells dio en quiebra y el cargamento permanece olvidado en una dársena del puerto neoyorquino. Unos estibadores al cabo de tres décadas descubren el contenedor y las piedras van a parar a Miami (el ábside) mientras el claustro se queda en un museo al norte de la Ciudad de los Rascacielos. En fin, todo un cúmulo de vicisitudes dignas de un apasionante thriller trama para ahormar una novela supositicia de fantaciencia.

De las piedras seculares emanó según cuentan una maldición que ocasionó la ruina del magnate de los grandes rotativos. Hearst había sido el culpable de que el gobierno yanqui declarara la guerra a España arrebatándonos el último florón del viejo imperio colonial. En connivencia con el almirante Simpson urdió la estratagema burda de la voladura del Maine. Murieron muchos de nuestros soldaditos como consecuencia del hambre y del tifus después del bloqueo a la isla por la poderosa escuadra norteamericana. Aquellas piedras monacales clamaron revancha contra el hundimiento del buque “Furor” mandado por Fernando Villamil el héroe astur que un 3 de julio de 1898 levó anclas a sabiendas que esta temeraria salida del puerto de Santiago firmaba su sentencia de muerte.

La ruina de aquel banquero  que en uno de sus múltiples viajes a Europa quiso comprarlo todo  yo me pregunto si la quiebra de aquel hombre de negocios no fue una venganza de los templarios después de la estratagema del Maine y la guerra de Cuba. Por lo visto. A veces la Providencia castiga sin piedra ni palo.

Curiosamente en la actualidad uno de los centros de florecimiento de la trapa cisterciense es California, Nueva York, Connecticut y Nuevo Méjico.



ESPAÑA MI NATURA

     

FUENTESOTO Y LAS PIEDRAS DE SAN BERNARDO

Posted: 04 May 2017 11:50 AM PDT

FUENTESOTO SEDE DEL CISTER ESTUDIO SOBRE EL VALLE DE SACRAMENIA Y SUS MONATERIOS




FUENTESOTO SEDE DEL CISTER

Antonio Parra

El papa Benedicto XVI ha nombrado a un jesuita como su portavoz de prensa y para celebrarlo (ya les veníamos anunciando que este pontificado iba a deparar sorpresas que hacía falta un relevo, el revirement) me voy a la bodega de mi pueblo con los de mi cuadrilla. Ya van flaqueando un poco las fuerzas pero el vinillo de la ribera sigue igual de tieso.

-¿Que hay bien y tú la familia bien?

-Todos buenos. Y en salud.

-Eso es lo que hace falta.

Al tío Colodro ya le han dicho unas cuantas misas pero su fantasma se me aparece. ¿Es el Colodro o su hermano Victoriano al que decían Vitines, entenado o de un costado y que por aquí llamabamos el “andao”. Misterios del lenguaje de mi pueblo.

 Bien se trasiega este vinillo de la tierra y calma la sed. Mucho tiempo sin volver por estos tesos. Una eternidad que no lo cataba pero aquí en estas bodegas de la ladera hurgandole las entrañas al monte pues se excavan en plena roca se está bien. El descanso del guerrero. Mi primo Juan José al que no veía desde hace mucho tiempo matiza: “Y por muy poquyito dinero”. Me llevo una grata sorpresa cuando éste me enseña un fajo de papeles. Son mis articulos que ha sacado de la impresora. Me sigue, sabe que estoy vivo por mis artículos de vistazoalaprensa.com. Mejor halago no puede existir para este plumilla. Gracias, primo. La sangre tira. Tgenemos la misma nariz. Impreonta de familia. Mi hija la Helen la inglesa que ha dado señales de vida al cabo de mucha vida y mucho tiempo no puede negar que pertenece a la estirpe. Es una nariz galinda. La de mi tía Paulina, la de mi madre, la de mi prima Leo y la de mi ahijado Marianito. En fin perdonen estas expansiones y desahogos sentimentales pero hacía mucho tiempo que no pasaba una tarde tan feliz bajo la sombra de los almendros que flanquean la entrada de la bodega milenaria.



 A tres o cuatro leguas de por aquí están los arribes del Duero zona de Sacramenia “con la venia”, Valtiendas “para que me entiendas”, Moradillo “y su parada ¿quedó preñada la yegua? Y no fue el garañón sino el céfiro que la empreñara”, Aldeasoña “dormida en un empalme de caminos, territorio bisulco”; Membibre para molinos y de cimbel, Peñafiel”; Castro “los chivos”; Torreadrada “las cabras”; El Caserío de San José “gente garrida”. Por los Valles nunca pasar que te pueden acantear y San Miguel mucho barro y poca miel. Para beatos Fuentepiñel, y Fuentesoto cagaberros que se crian en Peñacolgada por donde alza la pata la zorra cuando a ella la da la gana”.A por roñas íbamos al pinar. Y si quieres pan vete al batán que allí hay un perrito que caga poquito le alzas el rabo y le das un besito. A la nbumburabara. A la bumbureros juego tenemos. Amagar y no dar. El que se ría paga la nbola, etc. Cosas de la mi tierra. Las viejas palabras parece que me estallan en la cabeza y me traen un vioento del ayer tramontanda la vuelta de los carros donde más de uno hizo molino cuando subía a las eras cargado de haces. Los recuerdos están vivos y no parece que haya pasado medio siglo.

 Aquí cada lugar tenía un patrón de reconocimiento y el personal lo cantaba en el soniquete del “prefacio” gregoriano para entretener el aburrimiento de la faenas de los largos veranos entre colleras, trillos, horcas y garabatos, hoces, zoquetas. Había que llenar la botija y mover las abarcas. No usabamos calcetines  sino piales y aquel calzado tenía una cierta semejanza con  el coturno romano.¿Qué fue de tanto afán?.

Fuentesoto se reclina sobre un valle al pie de una fuentona manantía a la que nunca vi seca y que este verano lleva más agua que nunca. Con la torre de San Gregorio centinela montando guardia sobre el morrillo del somo que vigila todo el cotarro dando la espalda a Tejares, el anejo y que honra a San Mamerto. Cuando los de Tejares bajaban a la fiesta por San Pedro siempre había leña pero eso fue ya hace mucho tiempo.



Cada pueblo de esta comarca que dicen comunidad de Villa y Tierra tenía un apodo o remoquete y la gente se lo pasaba bomba llamándoles nombres cuando no había prensa rosa ni televisión. Y una personalidad propia, una manera de entender el mundo y hasta un acento característico. Gfran parte de toda aquella tradición oral hoy se ha perdido, mas he ahí un filón que sigue sin descubrir y está aun por investigar para filólogos y etnólogos. Enólogos abstenerse porque desde que irrumpieron aquellos catavinos y pincernas para los que el mosto no era lo que era sangre de Cristo y no la toqueis más que así es la rosa lo el fruto de las cepas ya no es lo que era. Se ha vuelto arisco y cabezón. De “polvos” como decía mi abuelo Benjamín el hombre que más ha influido en mi vida. Parece que escucho todavía su voz y su dicción empedrada de refranes y de esa sabiduría de los hombres de campo. He venido a visitar su sepultura y beso la cruz blanca de mármol que preside el cuadradillo de tierra donde duermen sus restos en la esperanza de la resurrección. El trece de julio se cumplieron justo 49 años; aún percibo su presencia. El Justo nos dice el Ecclesiastés no muere del todo. Así es.

. En algo, volviendo a las rivalidades de campanario, había que entretenerse. ¡A ver! Algo brutos sí que eramos pero no del todo mala gente. sólo cuando el vino no se nos subía a la cabeza. Yo recuerdo escuchar a mi abuelo las tardes de trilla aquellos cantares que la voz anónima del pueblo sacaba por aquí y corrían de boca en boca hechos, dichos, fazañas, desacatos y otras truculencias. En mi infancia me crucé con los últimos juglares que recorrían estos hontanares y adradas como una reliquia de la España del Cid. Tuve la suerte de vivir en mi niñez los últimos resoles del esplendor de la edad Media con todo lo que eso conlleva. Toda esa riqueza de expresiones,tonadillas, retahilas, giros, donosura y diferencia en el decir sedimentó en mi alma un poso de literarios afanes. Un empeño quijotesco sin perder de vista a Sancho.

 Antaño acariciaba sueños de gloria que no pueden ser aunque esas cosas nunca se saben.ahora la escritura es desahiogo y terapia. Rescribir y vivir. soñar y regoldar todos esos sueños sobre el papel. también rezar al llegar escucho los coros de Resurrección y la voz fantasmal de los monjes se esparce melíflua por todo el valle. San Bernardo llegó desde Claraval con doce monjes, abrieron un fundo en Pecharromás que está de la fuente matriz a un tiro de piedra y nos enseñaron a labrar la tierra y plantaron majuelos siguiendo los consejos de Virgilio en las “Geórgicas” de quiero mi viña en cuesta. Esa tradiciómn fue el origen del Vega Sicilia. Ese caldo famoso no era superior al que pisaba mi abuelo en el viejo lagar romana y luego combinaba en la cuibeta manso nectar escondido entre las duelas de roble. No se inventó en el mundo mejor quitapesares. De niños si caimaos malos nos daban sopilla. ¿Cómo no nos va a gustar el soplen y marchen?



Fuentesoto posee una vida interior. Es como un legado místico de hortus conclussus. aquí los cistercienses establecieron el primer jardín de María en Castilla la Vieja.la huella templaria quedó estampada en los chimorretes que orlan la fachada de la vieja torre de San Gregorio. Es la cruz visigótica de palos iguales. Tomas imitan a la de la Victoria del tesoro de Chindasvinto. Con su sentido de protección apotrocaica. Fue el signo que vivió Constantino el cielo tras la batalla de Puente Milvio. Hewroez, mitos, tradiciones, leyendas y creencias pero todo forma parte de un acerbo común. Una forma de vida al pie de la cruz. Que dio forma a la gran sñintesis y cohesión a un pueblo de múltiples etnias e hijos de muchas leches aunque no el melting pot o el coctail molotov olla presión que cuando estalle - yo no lo veré pero los que me conocen dicen que tengo algo de profeta- puede ser terrible para mi patria descangallada en plena voragine toralizadora. Vendieron la tierra y por eso ahora algunos hacen montón. Aunque, ojo. Con el mucho quito  y nada pon pronto se llega al hondón.


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

ESPAÑA MI NATURA

     

EL NAZI LEON DEGRELLE UNO DE LOS GRANDES DEPREDADORES DEL PATRIMONIO ARTISTICO. SE HIZO ANTICUARIO TRAS UN VIAJE A COMPOSTELA. TUVO AMISTAD CON ERIC EL BELGA

Posted: 04 May 2017 08:55 AM PDT

LEON DEGRELLE Y ERIC EL BELGA


Expolio de las españas he vuelto al camino aunque no creo mucho en este negocio de las peregrinaciones pero sospecho que hay una intima conexión entre Eric el Belga y e famoso nazi operó en Ucrania y ric el belga que fue el flagelo de nuestro patrimonio artístico victima de la incuria y la ignorancia. Ya lo dijo el clásico España dulce huéspeda de extranjeros y que abomina de sus hijos (una periodista de LNE me hizo una entrevista misérrima en mi ultimo libro y todo su interés más que el tema del texto la corresponsalía en Londres fueron las conexiones que hubiera podido tener yo con Asturias.  me estaba tomando la ficha para compulsar mis orígenes godos mire señorita acabe presto yo soy de origen judío pero muy español nada me gustan los sionistas para los que ustedes trabajan la de las autonosuyas) pues eso he vuelto a recorrer el camino jacobeo en 2016 siguiendo los puntos de recalada y jornada de don León Degrelle. Me acomodo mi extenso cormavovbis sobre la misericordia abatible del coro de la iglesia de Najera y observo los capiteles lúbricos de los bajorrelieves: un fraile fornica con una mona y a continuación un hombre desnudo que exhibe un falo enorme. Eva se esconde en el paraíso. En Atapuerca buen pueblo pero mala gente debe de ser porque son trogloditas me miran como si fuese un evadido de Nanclares de la Oca. 

Allí acantearon a Degrelle y al que suscribe le cobraron cincuenta euros por dormir en un catre prehistórico plaga de chinches. En los capiteles de Fromista me extasio con las caras de las dueñas medievales que se asoman ojos vacíos del piedra or los canecillos del tejadoz. Puente de la Reina. Santo Domingo de la Calzada. La vieja leyenda del gallo que cantó en la sartén. Es un milagro que hizo san Egidio pero los habitáculos son sórdidos y la gente brutal. El capitán de la WEHRMACHT no para de hablar mal de los españoles y se ensaña sobre todo con los vascos y los asturianos.  

Esto era en 1951 hoy se han refinado un poco pero los lamerruinas y los buscadores de tesoros tienen mucho trabajo por estos páramos. Degrelle con su amigo Eric el Belga actuaron como heraldos del gran saqueo.

En Fromista me despiojo, pido posada a unos monjes que me dan el dios me ampare y me perdone, pero me acojo a altana a una taberna donde entre sorbos al jarro y alguna cantiña que yo me sé y tarareo por lo bajini se me pasa el cansancio y la mala leche por comprobar que algunos de los objetos cuadros y piedras que menciona el veterano de la Blau han desparecido y fueron a parar a las manos de los anticuarios.No encuentro devoción en la ruta jacobea, la gente viene y va para hacer piernas y adelgazar. 

A Degrelle le dio acogida el Dictador se instaló en Málaga huyendo de los procesos de Nuremberg. Se ponía nevioso cuando veía a la Benemérita y trataba de evitar el trato con antiguos licenciados de la División Azul que lo reconocieron. A los dos excarcelados los dedos se les volvieron huéspedes En aquellas piedras y aquellos santos aquellos retablos aquellos cuadros se escondían una fortuna.  

(Esto está en su libro) y en Carrión prosternaciones ante la virgen de Villacazar.  Llueve con ganas en Villadiego. Un pastor envuelto en una manta guarda un rebaño a lo lejos. En Sahagún se me pincha la bici. Un buen samaritano me da un lifting en su tractor hasta Gordaliza del Pino donde encuentro un taller cambio el neumático y el hombre me dijo que ya no quedan frailes porque Sahagun no es lo que era. Las almenas de Mansilla de las Mulas muestran su poderosa cuadratura (es actualmente centro penitenciario) de dientes en punta de diamantes mejor no pasar y seguir de largo hasta Villalpando donde ya no quedan artesanos de la famosa forja. Las rejas de Villalpando pregonaron el nombre del pueblo por Europa. Tampoco queda nada del paso honroso de don Suero de Quiñones y sus desafíos en el palenque de la ribera del Órbigo. El cronista se acuerda de un colega de LNE Ignacio Noriega todo un experto en torneos medievales y al que el pasado julio llamó Dios a su seno. El canónigo superdotado Fromista  y con mucho de ahí vuelve a repetirse en la catedral de Astorga para honra y gracia de la falocracia. Que tío le cuelgan sus atributos de tal modo que parece tener tres piernas. Me fijo en las inscripciones sepulcrales y en las arquivotas del timpano donde vuelven a repetirse  motivos eróticos y frailes borrachos. En un capitel un personaje extraño que bien pudiera ser un abad saca la lengua. Se tapa sus desnudeces con la mitra abacial y sus gestos grotescos hacen pensar en el diablo. 

Mientras subo por el pedrero salen a mi encuentro las techumbres de unas pallozas y una buena mujer apidiandose de mí y del calor que llevo encima me deje que pruebe el agua fresca de su botijo. No hay que beber a morro sino alzar el aguamanil hasta que usted enseñe el galillo que Dios le dio y que por lo que parece no es de gran tamaño. No se apure señora que hace su función porque eso de caballo grande ande o no ande no vale en el amor. La montesa se ríe a carcajadas y yo le canto una vieja canción del Reino de León;

“ las brañeras en la braña

Dan la leche a los galanes

Van diciendo para casa

Que la maman los recentales”

Villafranca es un viejo pueblo señorial que parece abandonado mostrando, orgulloso, sus balcones y portadas enmarcadas sobre dinteles donde flamean lambrequines. 

Da gusto pasearse por la plaza y guarecerse del sol bajo los soportales que aguantan la herrumbre de los maineles ojivales una iglesia enorme y destartalada acogiendo tallas enormes de cristos y de santos montuosos. 

Un peregrino alemán, un wallfharter, que viene desde Baviera al que me uno saluda  a la salida de la villa ,me saluda en su lengua:

- Gute Reise

- Alles gute - A la paz de Dios, mein Herr

 El aguja corre el agua fresca de un regato oculto entre las ramas canta el golorito, mientras un gerifalte al acecho vigila columpiándose sobre los aros del tendido eléctrico. El ave rapaz  observa a su presa ojos de Argos vuelta la cabeza como un copete sin reparar en nuestra presencia (sería fácil acabar con la vida del gavilán, cuando estudia su estrategia embebecido;  se abstrae por completo del mundo) luego se alza volando rapidísimo y atrapa entre sus garras al ruiseñor. Los ruiseñores también van a la olla aunque tengan las cuerdas de un violín alojado en la garganta y aunque realicen parada nupcial sobre los santos hitos del camiño jacobeo. 

El alemán que se llama Dieter y me habla del escándalo de las indulgencias del escándalo de las reliquias. Razona su fe luterana y yo no sé que objetarle pero me imagino que el Camino Francés era una autopista que sirvió de senda a la picaresca europea a la protesta contra los abusos del clero. Europa se sentía pecadora e iba al encuentro de la gran perdonanza. 

Ofrecí a Dieter mi bota de vino que compré en Estella y que llenaba en cada parada y fonda. El vino perronero me duraba a veces una semana. Servía para mojar el aliento y él declinó pues había hecho el propósito de dejar la bebida. El afán de liberarse del nefasto vicio del alcohol fue el origen de su peregrinación. Todo un suceso tratándose de un alemán. “En el asunto de las reliquias mejor no entrar. Con las astillas de la cruz se podría poblar un bosque. De santa Agueda se conservan mil quinientas tetas. Hay tres prepucios de juan el bautista y hasta doscientas sandalias de san Pedro. Los alemanes no son demasiado supersticiosos pero muy aficionados al juego ya lo decía Tácito y aman la cerveza que embota el cuerpo y encrasa el alma. Se hacía tarde y el Padornelo nos desafiaba entre nubes decidimos acogernos al amoroso seno de un pajar. Al calor del heñil y después de haber dejado monda una higuera doñigal que nos dio de cenar unos higos suculentos colorados por dentro dormimos a pierna suelta entre la paja del henil arrullados por los mugidos de una vaca marela que acababa de parir a un ternero. Dormimos como condestables la noche entera de un tirón sin acordarnos de las podagras y quinagras que son la tortura del peregrino; se le tuercen los tacones de las alpargatas y le duelen las manos de empuñar el bordón.

Con el sol en las bardas saludamos a Galicia que nos saludaba de aire melancólico. El alemán no hacía sino prevenirme contra los males de la bebida. Con un vaso en la mano tienes sujeto a Baco pero cuando lo metes en la barriga el dios oscuro te tiene agarrado por los cojones a ti. Te domina. Eres su esclavo. Un tipo alegre a lo primero a la segunda temulento y patoso y a la tercera ya difunto de taberna te conviertes en  cerdo.

—¿Es esta la causa de tu peregrinaje?

—Sí. Yo me he bebido toda la cerveza de los toneles de Munich como si fueran las aguas del Rin. Beber del vaso de Circe de Circe convierte a los hombres en bestias.

—Pero, Dieter, un vasito a las comidas…

—No. Para un alcohólico una copita es puro veneno. Si empiezo no termino, mejor nunca empinar.

La ruta ofrece un aspecto muy concurrido van gentes de todos los pelajes. Hace siglo y medio caminaban por devoción o huyendo de los cazanazis (León Deggrelle y Eric el belga eran compinches, habían estado juntos en el frente ruso) hoy aletea un espíritu más deportivo y laico. En los refugios se hablan todos los idiomas y se escuchan todos los lamentos de los miembros doloridas y el cansancio en versión japonesa, polaca, portuguesa, francesa y norteamericana. Todos se estiran de la misma forma comen al mismo plato roncan y se pedorrean igual. En las crujías huele a montuno. La tabla rasea a todos por la misma vara de medir. Cerca del monasterio de Samos, Dieter que era catedrático de griego de un gimnasio de Berlin es muy aficionado a la mitología analiza algunas figuras del coro embonado con sillería noble algunas dellas describiendo las posturas sexuales, aquellos monjes tenían al parecer un coito en la cabeza que no les dejaba rezar ni dormir. ¿Eran unos obsesos sexuales o es que pintando estas figuras conjuraban a la lujuria? Un epígrafe bajo la talla de un varón erguido pone “hic est veritas et felicitas”aquí está la verdad y la felicidad. Se conoce que el religioso aburrido del ceremonial  de liturgia se divertía tallando a punta de navaja tales obscenidades. El sexo era un paralipómenos, una teoría estética para los dómines de la Sorbona.


La fantasmal Galicia le recuerda los páramos de Ática donde nada es lo que parece. A lo mejor ese carballo en la linde tan copudo y frondoso es el alma de un soldado de la legion VII, que anduvo para acá peleando contra los indómitos astures y vacceos o mismamente ese maternal castaño debido a un proceso de metensicosis bien pudo ser un gladiador o un agonoteta muerto en los juegos que tucieron lugar en honor de Augusto en los primeros años de nuestra era. Sucumbió en la arena al filo de la spada de un reciario más fuerte que él. En Galicia meigas haberlas haylas y todo puede ser o no ser. Es una region opistografo con mucho reverso y tanta retranca como devoción a la santa compaña . Al alcanzar Lavacolla el peregrino se siente alegre pero despeado, sólo piensa en regresar a su tierra. En el pórtico de la gloria me prosterno y al abrazar al apóstol me acuerdo de los dos nazis pecadores que esquilmaron nuestros templos. Luego el peregrino piensa ir a visitar al deán y antiguo archivero de Santiago que fue amigo suyo pero le dicen que don José María está en la residencia sacerdotal y que no recibe pues quedó algo traspuesto con lo del robo del Calixtino. Así que con las mismas y sin el acompañamiento de Dieter se torna para su Asturias a los mandos de su bicicleta y a golpe de pedal.




ESPAÑA MI NATURA

     

SEPULVEDA UNA DE LAS SEDES EPISCOPALES MAS ANTIFUAS DE ESPAÑA. EL OBISPO REINOSO FUE NOMBRADO ARCEDIANO DE SU IGLSIA MAYOR POR EL PAPA SAN PÍO V PERO RENUNCIÓ A ESTE CARGO QUE ERA EL BENEFICIO CON MÁS RENTAS DESPUIES DEL DE LA CATEDRAL DE TOLEDO EN ARAS DE LA CARIDAD Y LA RENUNCIA. LUEGO SERIA OBISPO DE CORDOBA GRAN LIMOSNERO QUE TUVO SUS MÁS Y SUS MENOS CON GÓNGORA

Posted: 05 May 2017 01:43 AM PDT


FRANCISCO DE REINOSO FAMULO DE SAN PIO V Y OBISPO DE CÓRDOBA



En mis trabajos de investigación sobre la novela picaresca me encontré con sorpresas. Una de ellas fue la biografía de fray Francisco de Reinoso de la OP. Este dominico vivió en Roma en la opulencia y la gran corrupción que siempre ha generado la ciudad de los papas y de los cesares. Coincidió con otros muchos clérigos y personas consagradas que se buscaron la vida y la fortuna junto a los muros de San Juan de Letrán. Reinoso debió de ser un fraile disoluto que, mediante favores, entró a formar parte de la corte papal de San Pío V, el del catecismo, la misa tridentina, las excomuniones a Lutero y la victoria sobre el turco, en calidad de pincerna. Su misión era probar el vino y los manjares de las comidas para impedir que Su Santidad fuese envenenado. 

Hay un Reinoso que es cardenal que aparece como cliente de la Lozana Andaluza. Personaje preeminente y generoso al que acudían muchos de los españoles que viajaban a la Ciudad Eterna a la búsqueda de una sinecura, una canonjía o un arciprestazgo en cualquier punto de la península ibérica. ¿Qué hay de lo mío? 

El religioso palentino propuesto cardenal no era siquiera sacerdote sólo tenía ordenes menores. A la muerte de su tutor pierde la privanza y regresa a España pero no viene con las manos vacías sino como un magnate.  Traía un reescripto del papa que le adjudicaba la posesión del ARCEDIANATO DE  LA IGLESIA DE SEPÚLVEDA que era después del de Toledo el más rico en rentas. Nunc a tomó posesión. Permuta el puesto por el de deán de la catedral de Palencia. 

En su pueblo entra en carroza y se celebran banquetes para conmemorar su ordenación sacerdotal. Felipe II le nombra obispo de Córdoba. Entonces su vida pegó un vuelco porque se dedicó a la práctica de la caridad y al socorro de los pobres. Abandonado el regalo de su antigua vive como un santo asesorado por los jesuitas. Incluso llega a hacer milagros. no sé hasta que punto sus biógrafos dándole a la cometa de la fantasía, quieren potenciar a Reinoso como paradigma de mitrado de la Contrarreforma (luchando contra el nepotismo, el absentismo, la simonía, y la reforma de los curas viciosos) 

Este apartado no le gustó a Luis de Góngora que era uno de los miembros del cabildo al que su obispo llama al orden por "fumarse" la vísperas. "Cuando pitos flautas y cuando no flautas pitos". Los escritores eclesiásticos no suelen ser buenos memorialistas y esta tendencia a la eulogía y al milagro determina que los libros de su vida y fechos no sean demasiad objetivos. Sin embargo, las andanzas de este obispo renacentista,. Primero disipado, luego arrepentido cabrían en una buena novela. Sobre el ascendiente que tuvieron los jesuitas en la vida espiritual española en el Siglo de Oro.

Sirvió como esculco, copero, pincerna o maestresala de uno de los grandes papas de la cristiandad autor del catecismo y del misal sagrado que estuvo vigente hasta 1965 el de las misas en latín, el canto gregoriano y el rigor de la epacta una de las grandes consecuciones del cristianismo. Si nos salimos del ritual y a los sacramentos nuestra fe se vuelve retórica, palabra hueca. Francisco de Reinoso nacido en el palentino pueblo de Autillo fue un verdadero eclesiástico del renacimiento cuando los obispos eran principies habitaban en palacios y eran señores territoriales de horca y cuchillo.

Para un hidalgo pobretón ─los Reinoso eran gente de alcurnia pero sólo poseían una casa con goteras en la montaña─ la iglesia, el ejército y la escuadra representaban un peldaño para subir por la escalera de la promoción social (iglesia, mar y casa real) pues de de seis españoles en nuestra época imperial uno se desempeñaba como capellán, otro bogaba en galeras, otro yacía en prisiones, un cuarto era letrado como jurisconsulto, un quinto era conquistador en las Indias y por último otro servía al rey en sus banderas de Flandes. Ya lo dice la copla "tengo un hermano en el tercio, otro en regulares y el más chiquito dellos preso en Alcalá de Henares.

Francisco de Reinoso se determinó por la primera de opciones y fue a Roma en busca y procura de honra y fortuna. La ciudad de los papas era tierra de oportunidades y la juventud hispana del siglo de Oro hacia ella encaminaba los pasos de igual manera que hoy echan la instancia para Canadá o se van de camareros a Londres. Allí se colocó como ayuda de cámara de Pío V, conoce a don Juan de Austria el héroe de la Invencible. Sin haber recibido más órdenes sagradas que las de minorista el papa promete hacerle cardenal. Lleva una vida crápula de gran suntuosidad como corresponde a los principies de la Iglesia del Renacimiento. Honores, riquezas, gran lujo, mujeres ─Roma meretriz y emporio de todas las corrupciones como ya hemos detallado en los estudios que hemos pergeñado sobre Andrés Laguna autor del lazarillo y un estudio de las mejores novelas castellanas La Lozana Andaluza escrita por un clérigo andaluz─ sin embargo tras los tiempos de prevaricación vienen los del arrepentimiento y a las tribulación sigue la consolación. Y a la reforma que quería Lutero y los príncipes cristianos ante el bochornoso espectáculo de la corte papal sigue la contrarreforma incoada en el Concilio de Trento.

Sea como quiere, Reinoso obtuvo el puesto de primer camarero (escalco) del Romano Pontífice a cuyo lado estuvo los siete años que duró el reinado del papa de Lepanto. Al morir su mecenas y ser preconizado Paulo IV el papa Caraffa regresa a España con un rescripto que le nombra arcediano de la iglesia de Sepúlveda. Paulo IV muere al poco de entrar a reinas envenenado por los judíos y le sucede Gregorio al que pinta Velásquez con cara de mala leche.  El beneficio lo permuta primero con el de Toledo y más tarde con el arcedianato de la catedral de Palencia. En su biografía se habla de rentas y ducados y del esplendor en que podía vivir un eclesiástico hispano en aquellos años pero la opulencia gracias a un proceso de conversión en el que están metidos los jesuitas la va a convertir en amor a la pobreza. El obispo de Córdoba va a ser el gran limosnero de nuestro Renacimiento, el que convierte en templo católico la mezquita de Córdoba y el obispo que encabeza el cabildo de la catedral cordobesa cuando Luis de Góngora y Agorte formaba parte del coro en calidad de beneficiado. Poco diligente en sus asistencias al rezo de las horas canónicas, Reinoso le multa en varias ocasiones al poeta por ausencia. "Ya tenemos un pastor y sacerdote que se casa con la iglesia con cuarenta mil ducados de dote" se lee en una letrilla gongorina. Góngora no se siente muy impresionado por los proyectos de reforma que pretende acometer el nuevo pastor de la grey cordobesa. Esto le malquistó con su prelado. Sin embargo es él quien dice la misa de réquiem por su eterno descanso al cumplirse dos años de su fallecimiento, según declara en la biografía de fray Gregorio Alfaro, monje benedictino, en 1604.

Esta biografía resulta interesante pero cae en el defecto de su época que es el panegírico. Más que una semblanza de los hechos y dichos de Reinoso parece querer escribir la vida de un santo. Informa de datos interesantes: Pio V murió de la próstata en 1572 a los 77 y su ahijado el obispo de Córdoba, curiosamente, acabó sus días a causa del mismo mal pero diez años más joven a los 67 años. Fue sucedido por Gregorio XIII el papa que comparece en el retrato que dél hizo Diego Velázquez. Semblanza psicológica de hombre aferrado al poder como decíamos arriba.

El cuadro fue todo un tratado psicológico de la erótica del poder porque no nos engañemos la Iglesia escudándose en el Evangelio ha sido el epicentro del gran poder. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe más todavía. Es lo que dice la mirada de ese eclesiástico al que retrata Diego Velázquez entre armiños y púrpuras, juegos de cañas, tapices, boato, cofres, cálices, vasos y cálices y ornamentos recamados de pedrería. Pero el esp`lendor forma parte del poder y la gloria, como decía Graham Green.

ESPAÑA MI NATURA  


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