2026-10-30

 QUE LO DEN GARROTE VIL

 

SÍ, sí que lo den garrote vil

A ese ministro asesino

Un facha de Fachadolid

Oigo la voz de la campana

Fideles voco

Vulnera clango

Mortuos plango

Llamo a los fieles

Toco a rebato en el temporal

Lloro a los muertos

Toda España es un funeral

Por ese descarrilamiento

En los olivares de Urda

El diablo

Se sentaba  aguardando con su guadaña

en los durmientes de la via

Jugando con Oscar Muerte

La partida

Que le den garrote vil

A ese Orangután del Pisuerga

Muera en el rollo

De Fachadolid

2026-10-29

OSCAR PUENTE NO. OSCAR MUERTE. A ESE FULANO EL ORANGUTAN DEL PISUERGA QUE LO FUSILEN AL AMANECER INYECCIÓN LETAL. LA SILLA ELECTRICA. TRAIDOR Y FELÓN AL SOCIALISMO Y AL PUEBLO ESPAÑOL. ES UN AGENTE ISRAELÍ

amor paterno mi nieto con su papá. Es una foto de Pulitzer uin canto a la vida

 


protodiacono de la catedral de Cristo Salvador. Es moldavo

 


amor materno que guapa es mi lauri como acuca con su mamá

 


misa en rito eslavonico

 https://youtu.be/4eevMfmDerw?si=Le-M2Xzodws8H4Gn

 23 F LA GRAN CHARLOTADA



El coronel Tejero pasó a mejor vida el día de autos. Justus ut palma florebit (todo un signo y un aviso seguramente, el buen picoleto ha muerto en la cama a los 97 años) pero fue el gran payaso de la gran farsa. Lo tomaron de pendejo con su histriónico gesto pistola en mano en la tribuna del congreso aquel malhadado atardecer de febrero de hace 44 años que yo recuerdo perfectamente cuando conecté el transistor, noche de transistores, noche larga. Radiaban música militar. Cogí el tapabocas, me puse la gorra y la chaqueta de pana y me dirigí al congreso. Vivíamos en Antonio Leyva. Un hongo atmosférico sobre Madrid el sombrero de la contaminación. Sobre las calles de Valencia rodaban los tanques. El general Milán del Bosch estaba saliendo con sus tropas a la calle.

─Ya están ahí

Pero no estaban ahí. Sólo comenzaba el tinglado de lña antigua farsa. Me dirigí al Café Gijón. Estaba cerrado. Bajando por Recoletos ví a uno de la secreta que tenía a un descamisado en el suelo y le apuntaba con una pistola y en la Puerta de Alcalá fui testigo de lo que me pareció ser un golpe organizado desde arriba. Tres tipos con cara de palo comunicándose en inglé con su walkytalky y debajo de la gabardina abultaba una Uzi la metralleta israelí. Aquellos fulanos recién aterrizados desde la base de Langley la sede de la CIA eran los que estaban dirigiendo el “golpe”. En el Hotel Palace me tomé casi una azumbre de cervezas en parte para combatir el frío y en parte para ahuyentar el canguis. Con mi cámara Pentax en ristre retrataba a todo lo que se movía. Saqué incluso al general Santamaría jefe de la policía nacional meando en los urinarios de la planta baja del hotel. Me quedé sin tabaco y le pedí un cigarrillo a un fotógrafo inglés. Me dijo que trabajaba para Reuter. Mentalmente, empecé a atar cabos mentalmente. ¿Pero cómo puede haber venido de Londres este tipo a semejante corrida de toros? Alguien debió de darle el tip off (alerta). El retratista inglés y los tipos de la CIA con el sonotone y la gabardina, la ametralladora oculta en la pechero, fueron para mí datos convincentes de que todo aquello había sido un montaje. El objetivo desde luego apuntalar el sistema democrático que se estaba viniendo abajo y de paso acabar con el ejército español. Cuando era corresponsal en Londres, era la idea que propalaban los británicos desguazarlo para acabar con los restos del franquismo. La idea era convertirlo en una ONG. Mi colega inglés me vigilaba con un aire de sospecha al tiempo que me surtía de Pall Mall superlargos, el tabaco caro que yo fumaba en Londres.

─No pareces español. Where are you from? Hablas el inglés como un irlandés. ¿Eres un paddy?i

Le dejé con la palabra en la boca y contesté a la interrogación con otra pregunta como los gallegos

─¿Y tú?

Hice a continuación mutis por el foro

El Butanito berreaba a sus anchas narrando el golpe como si fuera un partido de fútbol. Fue la noche de las radios largas y de los cuchillos largos pero luego fuese y no hubo nada como ocurría en las comedias de capa y espada.. Habló el rey de madrugada. Roma locuta causa finita. La tensión fue menguando. Y de pronto amaneció. Vimos, venida la mañana, salir ovantes, triunfantes a sus señorías, el golpe había fracasado. Ya éramos demócratas de toda la vida. Y a los pobres guardias civiles ─qué humillación─ saltando por la ventana del edificio de las Cortes. Abrieron los estancos. Compré más tabaco. Fui a devolverle sus cigarrillos al inglés pero éste había desaparecido. Filmé dos carretes con mi querida Pentax e incauto tonto de mí se los doy a un colega del YA un tal Ángel Luis para que me los publicase (yo ya no tenía periódico) nunca los volvía a ver, porque aquel mamón trabajaba para el CESID. Con las mismas atravesando todo Madrid me dirigí a mi puesto de trabajo en la calle San Bernardo. Yo trabajaba en el gabinete de Prensa del Ministerio de Justicia. Tenía un poco de resaca.

jueves, 26 de febrero de 2026

i Paddy de san Patricio. Así se conoce a los nativos de Irlanda

CANALLAS OSCAR PUENTE SANCHEZ LA PAPOS CAIDOS Y TODA LA CHUSMA HAY QUE DARLES MULÉ AH Y MARLASCON EL MARICÓN

 https://youtu.be/EGHPb_OXmIE?si=vjytiqC0PFhD7W5JCANALLAS

BAJO LAS GARRAS DE SOROS LOS JUDIOS Y LA MASONERIA CULPABLES

 https://youtu.be/ZInsgnQ5Q98?si=76W2PAgx2gW8Cd3L

HECATOMBE FERROVIARIA ESTAMOS GOBERNADOS POR PSICOPATAS

 https://youtu.be/BLm97am4zFs?si=GTMwWchK7FOncFz2

 

FUCK ME... EL LADRÓN HONRADO UN CUENTO DE DOSTOYEVSKI

 

Anduve a la mira de las andanzas de una muchacha rusa que cayó en las garras de los proxenetas de la Red, muy  inteligente, hermosa, divorciada, había ejercido como maestra en San Petersburgo.

Ahora creo que gracias a Dios cerró su sala y supongo que abandonó el oficio más viejo del mundo, pero en algunos de sus posts era de una salacidad pasmosa, e incontinente libido.

Lanzaba gritos desgarradores y cantos de sirena a sus clientes del chat que a mí me conmovían y me repugnaban, pues no era una profesional a mi parecer. Aullaba como una loba salida.

 No hacía distingos y pedía cama. Llevaba a su lecho al rahez universal sin distinción de nacionalidades ni edad. Moros, judíos, alemanes, ingleses, checos, griegos, españoles, hispanos, marroquíes y argelinos posaban entre sus garras.

 Fuck me. Un grito de guerra y  desesperación que a mí me recordaba un cuento de Dostoyevski  "El ladrón honrado" que es condenado a Siberia por el robo de unos pantalones.

 Era un alcohólico y sustraía prendas de vestir para comprar vodka.

Su campo de acción eran los ropavejeros de San Petersburgo.

La obra del autor ruso es una galería de imbéciles, locos perdidos, borrachos,  ladrones, asesinos, pero sobre todo coimas y mujeres de la vida.

 Su pluma trataba de hacer una disección de estos degenerados y estudia la psicología de todos pero sobre todo de las putas. ¿Cuál era la causa de su degeneración?

¿Cayeron después de haber sido violadas en un callejón por un magistrado ebrio o por un bandido? Fuck me, un canto de sirena que haría naufragar a los marineros de Ulises en el piélago de la lujuria.

 ¿Anunciaba Dostoyevski un hombre de acendrados valores cristianos cuya pluma rezuma compasión por los miserables el advenimiento  del Anticristo?

El nombre de la Bestia está inscrito en algunos portales de Internet. Me alegro de que Nadia haya desaparecido. Estaba enferma de avariosis. Tuvo que abandonar el oficio

 

jueves, 29 de octubre de 2026

 

HOMENAJE A VERDAGUER EL GRAN VATE CATALÁN

 

Quin somni tingi tan dolç

Un dematí a punta d´alba

Ja fag mig segle, y o tinch

Tan present com si fos ara.

 

Somni qu´en brecol d´or

Un angelet me breçava:

Eren blavenchs els seis ulls

Sa cabellera era llarga,

Sa cara era un pom de flors

Que ab mis llavis jo rosaba

 

Perquè jo dormís a `pleren sus dits tenía una arpa

Plena de noves canços

Plena de velles tonades

Que rajavan a bell raig

Com del Canigó les aygues

Acabades les cançons

Me desvetlla una besada

 

Una mare era l´angelet

Aquel breç la seva falda

Y la arpa n´era eñ seu cor

Le cor que tant méstimava

 

Ay aquella arpa del cel

Pos després m´es trencada

Y aquelles canços

Rassonen dins la meva anima

Encara mon cor ne viu

Encara ma lira canta

Si les arroibo a oblidar

Seré un anucellet sin ales

 

Mes ay l´hermos angelet

Que breçantme les cantava

Tot breçantme en un breç d´or

Un demati a punta d´alba

Al volarsen capa al ce3l

¿per qué en la terra´m dexava?

 

 

2026-10-28

 

UNA CATASTROFE FERROVIARIA. CHOQUE DE TRENES CIEN MUERTOS. EN ESPAÑA TODOS LOS DÍAS DE FUNERAL

 

Había decidido dejar de escribir porque mis ideas a redropelo y mis pensamientos libres caen en barbecho. Voy contra corriente. 

Esto es una verdad a medias porque las visitas a este blog se han disparado casi en un 400%. 

Una vieja conseja castellana advierte que en tiempos de piojos no cambies de camisa. Las noticias de esta mañana al levantarme se me partía el corazón, cuando surgió la noticia de que en Urda al fin de los montes de Toledo, habían chocado dos trenes, uno de alta velocidad.

 Cerca de cien muertos y doscientos heridos en el descarrilamiento. Lo indignante es que el “Orangután del Pisuerga” no dimite, un maniluvio y echa la culpa al maquinista y a la torre de control. 

Oscar Puente es un ministro de transportes que se dedica a insultar y dice que la extrema derecha a la que piensa ajustar las cuentas en vez de a regir su departamento. 

Una de las gangas de este sistema que llaman demócrata pero que en verdad es un contubernio  es que se elige para los cargos de mayor responsabilidad a los ineptos, una ministra de transportes que es lo menos castrense que pasó por los cuartos de banderas, un ministro del Interior ex letrado que rezuma odio homofóbico en su departamento y nada se diga de Abalos el putero que dejó la cartera de Transportes convertida en un lupanar.

 El Sánchez sólo sabe gritar, amenazar y enriquecerse. Un caso tan grave como el que nos ocupa en Inglaterra, por ejemplo, cuna de las democracias, y a las dos horas hubiera caído todo un gobierno. 

Hoy, como muchos españoles, lloro sin consuelo esta tragedia. El desencanto y la desesperanza se adueñan de mis poros.

 

jueves, 29 de octubre de 2026

2026-10-27

 

От матерних пелен мудреhttps://youtu.be/85-zTCuk8PE?t=23

LA BATALLA DE MAJADAHONDA

 Como a un kilómetro y medio al suroeste del casco histórico de Majadahonda, se encuentra La Dehesa. Este bosquecillo es lo que queda de un antiguo encinar que ha podido llegar hasta nuestros días gracias a las diversas repoblaciones (principalmente de pino) efectuadas a lo largo de las últimas décadas.


La Dehesa de Majadahonda es una zona protegida incluida dentro del “Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno” (aunque no por ello, como suele ser habitual, deja de sufrir agresiones de diverso tipo). Ocupa una superficie aproximada de 80 hectáreas y, aunque su acceso puede resultar un tanto tortuoso, la visita merece la pena. En su interior, además de otras especies autóctonas, aun es posible contemplar algunas encinas centenarias. También son de destacar los lagartos ocelados, que en los meses de calor, pueden sorprender al caminante con su rápida y zigzagueante huída.

Respecto al tema que nos interesa en este blog, la guerra civil en el noroeste de Madrid, hay que señalar los diversos restos de atrincheramientos pertenecientes al Ejército Nacional que aun resisten el paso del tiempo en este lugar. Es de suponer que las tropas de Franco, desde que ocuparon la zona en enero de 1937, debieron de tener en cuenta las alturas de la Dehesa de Majadahonda en su dispositivo defensivo. Sin embargo, hasta la fecha, las primeras referencias documentales que he podido localizar de estas posiciones, datan de julio de 1937, momento en el que, concluida la Batalla de Brunete, cada ejército reorganizó sus respectivos sistemas defensivos en el sector.

Entre otras disposiciones, y “de manera primordial”, el Alto Mando del Ejército Nacional va a ordenar la construcción de diversos puntos de resistencia en la orilla izquierda del arroyo Plantío, cuyo curso discurre, desde su nacimiento en Las Rozas, hasta su desembocadura en el río Guadarrama, a la altura de Villafranca del Castillo. La misión principal de estas posiciones era la de “asegurar por completo la prohibición de filtraciones de elementos enemigos por dicho arroyo.”

De esta manera, todas las alturas de importancia entre el arroyo Plantío y Majadahonda, van a ir siendo fortificadas, constituyendo una segunda línea del frente que contará con algunos de los mejores observatorios del sector.

Los restos de algunas de estas posiciones, en cuyo estudio e interpretación aun tengo que profundizar, son visibles en diferentes puntos de la Dehesa de Majadahonda, aunque eso sí, cada vez están más deteriorados por el paso del tiempo. Por si la acción propia de la erosión no fuera suficiente, en los últimos meses, estos atrincheramientos han sufrido una irreparable agresión. Las últimas repoblaciones forestales efectuadas en la zona se han llevado por delante importantes tramos de trincheras, que, en algunos sitios, han sido aprovechadas para plantar los arbolitos. Nunca estaremos en contra de que se repueble la zona con especies autóctonas, pero es lamentable que, por unos motivos u otros, los vestigios de la guerra civil sean siempre objeto de agresiones y destrucciones.

Además de sus trincheras, la Dehesa cuenta con otro pequeño y desconocido recordatorio de la guerra civil. Se trata de una solitaria cruz de granito ubicada en su extremo occidental, en cuya base puede leerse la siguiente inscripción:

ANTONIO
MARTÍNEZ
SANTA-OLALLA
12-VIII-1909
BURGOS
8-IX-1936
TORREJÓN DE ARDÓZ

Durante mucho tiempo, este monumento fue una incógnita para mí. Estaba claro que hacía alusión a una persona fallecida durante la guerra civil (la fecha coincidía con las primeras jornadas de la Batalla de Madrid), pero no contaba con ninguna otra referencia que me sirviera para confirmar su relación directa con el conflicto.

Sin embargo, esos apellidos no me eran del todo extraños. No sabía dónde, pero ese nombre, lo había escuchado o leído en algún sitio. Mis primeras consultas no dieron ningún resultado, y la cuestión, poco a poco, fue quedando casi olvidada. Sólo cuando volvía a la Dehesa de Majadahonda, y me topaba otra vez con la cruz de granito, la curiosidad afloraba de nuevo. Pero de nuevo también, mis pesquisas terminaban sin encontrar ninguna respuesta satisfactoria.

Durante varios años, el nombre de Antonio Martínez Santa-Olalla, y las referencias cronológicas que aparecen en el pedestal de la cruz, permanecieron apuntados en una de mis libretas de notas, a la espera de que algún día apareciera la pista aclaratoria del misterio. Y al final, un día, la pista apareció.

Pero esa primera pista, al contrario de lo que había pensado, no la encontré en los libros o publicaciones sobre la guerra civil, sino en el campo de la arqueología. Un día, revisando algunos de los apuntes que años antes había cogido en alguna clase de la Facultad, me topé con el apellido Martínez Santa-Olalla. De primeras, me pasó lo mismo que me había sucedido la primera vez que vi la cruz de la Dehesa de Majadahonda, el nombre me sonaba, aunque no sabía bien de qué. Pero pensando un poco, me acordé. Rebusqué entonces entre mis carpetas y papeles hasta dar con la referencia que años antes había anotado, y efectivamente, era el mismo apellido, aunque, como pude comprobar también, el nombre no coincidía.

El que aparecía en mis antiguos apuntes de clase era Julio Martínez Santa-Olalla, mientras que el que estaba grabado en la cruz de Majadahonda era Antonio. El misterio no estaba aclarado, pero parecía haber dado por fin con una buena pista que seguir y, algunas cosas, empezaron a salir a la luz.

El nombre que aparecía en mis apuntes de clase, Julio Martínez Santa-Olalla, correspondía al de un personaje poco conocido hoy en día, pero que en su momento, contó con cierto prestigio, y que, durante el franquismo, llegaría a ocupar cargos de importancia en el campo de la arqueología y la antropología nacional. Julio había nacido en Burgos en 1905, y era hijo del general de Aviación José Martínez Herrera y de Consuelo Santa-Olalla Cadiñanos. Su padre, que era amigo personal de Franco, había ocupado temporalmente la alcaldía de Barcelona, en sustitución de Pi y Sunyer, tras el intento revolucionario de octubre de 1934, en el que Companys, llegó a proclamar (aunque solo por un día) el Estado Catalán de la República Federal Española.

Doctorado en la Universidad de Madrid, Julio Martínez Santa-Olalla fue profesor de la Universidad de Bonn entre los años 1927 y 1931. Al igual que tantos otros intelectuales españoles de su época, desarrolló un fuerte sentimiento germanófilo, que en su caso, le llevaría a simpatizar e identificarse con muchos de los principios del nacional-socialismo, cuyo auge y ascenso pudo vivir en primera persona durante su estancia en Alemania. A su regreso a España, ocuparía la cátedra de Historia del Arte, Arqueología y Numismática de la Universidad de Santiago de Compostela.

Parece ser que para 1936, Julio Martínez Santa-Olalla es ya militante de Falange Española. La sublevación militar de julio le sorprenderá en Madrid, donde es detenido y trasladado a una de las peores checas existentes en la zona republicana, la checa de Fomento, situada en los sótanos del Círculo de Bellas Artes, en la calle Alcalá nº 40.

Rápidamente, sus amigos y colegas de profesión se movilizan para intentar ayudarle. Parece ser que fue el propio Julián Besteiros (catedrático de Psicología, Lógica y Ética, y que, como es sabido, fue un destacado político socialista durante la Segunda República), el que conseguiría finalmente su liberación. Buena parte de la guerra, Julio Martínez Santa-Olalla, la pasaría refugiado en la Embajada francesa de Madrid, hasta que en 1938, logró pasarse a la zona nacional.

Tras la contienda, Martínez Santa-Olalla, fue nombrado Comisario General de Excavaciones Arqueológicas, cargo que ocuparía hasta 1956. Fuertemente influenciado y atraído por las ideas nazis sobre la expansión de los pueblos germanos en Europa, entabló una intensa relación con algunos de los miembros más destacados de la Ahnenerbe ("Herencia Ancestral Alemana"), institución alemana creada por los nazis, entre los que destacaban personajes tan siniestros como Wolfram Sievers, o el mismísimo comandante en jefe de la SS, Heinrich Himmler, con quien Martínez Santa-Olalla se carteaba personalmente y al que acompañó durante la fugaz visita que el jerarca nazi realizó a España en 1940, según cuentan, interesado en la búsqueda del Santo Grial.

En aquellos años, Julio Martínez Santa-Olalla, basándose en el supuesto pasado celta de la península, desarrolló su teoría sobre la "arianización” de España. También dio gran importancia a la etapa visigoda, un tema, el de la expansión de los pueblos germanos tras la desintegración del Imperio Romano, muy del agrado de los nazis.

Hoy en día, las teorías e interpretaciones sobre la Prehistoria de la Península Ibérica realizadas por Julio Martínez Santa-Olalla (fallecido en Madrid en 1972), están totalmente superadas y, en buena medida, desprestigiadas. Quien desee profundizar más en la biografía y obra de este arqueólogo español, recomiendo el trabajo de Alfredo Mederos Martín, "Julio Martínez Santa-Olalla y la interpretación aria de la Prehistoria de España (1939-1945)", que puede ser consultado en el siguiente enlace:


Respecto a Antonio Martínez Santa-Olalla, en cuya memoria se levanta la cruz de granito existente en la Dehesa de Majadahonda, la información que he podido recopilar es la siguiente. Antonio era el hermano menor de Julio Martínez Santa-Olalla, y como señala la inscripción de la cruz, nació en Burgos en 1909. Desde antes de la guerra, militaba activamente en Falange Española, perteneciente posiblemente a la 5ª Bandera de Madrid. Como señalado camisa vieja, tras el fracaso de la sublevación en la capital, fue detenido e ingresó en la Cárcel Modelo de Moncloa, donde permaneció hasta noviembre de 1936, momento en el que se produjeron las conocidas sacas de Torrejón de Ardoz y Paracuellos del Jarama. Según las investigaciones realizadas por Gibson, entre la noche del 6 al 7, la tarde del 7, y la noche del 7 al 8 de noviembre, en estos pueblos fueron fusilados 968 presos políticos de la Cárcel Modelo. En las listas correspondientes a las sacas del 8 de noviembre, aparece el nombre de Antonio Martínez Santa-Olalla que, como señala la cruz de Majadahonda, fue fusilado aquel día en Torrejón de Ardoz.

Lo que de momento no he sido capaz de saber, es cual era tipo de relación que Antonio Martínez Santa-Olalla mantenía con Majadahonda como para que, terminada la guerra, se levantará una cruz en su memoria, y el por qué de que se eligiera precisamente la Dehesa de este pueblo para ubicar dicho monumento.

Quizás, con el tiempo, encuentre nuevas pistas que aporten más luz a este asunto. O quizás, alguno de los lectores o lectoras de este blog, conozcan algún otro dato interesante y quieran compartirlo con todos nosotros.

La Historia está repleta de dudas y preguntas sin respuesta. De momento, la cruz de granito y las trincheras de la Dehesa de Majadahonda permanecen en sus respectivos lugares, como recordatorios de un trágico y triste Pasado.


JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ


Fotografía 1) Panorámica de la Dehesa de Majadahonda (JMCM)
Fotografía 2) Algunos restos bélicos encontrados al pasear entre las trincheras de la Dehesa de Majadahonda: metralla, vainas, peines, cartuchos y bala Mauser (JMCM)
Fotografía 3) La cruz de granito levantada en mem

LA BATALLA DE BRUNETE PARA ENTRAR EN MADRID FUE LA MÁS IMPORTANTE Y SANGRIENTA DE NUESTRA GUERRA CIVIL

 

86) DEHESA DE MAHADAHONDA





Como a un kilómetro y medio al suroeste del casco histórico de Majadahonda, se encuentra La Dehesa. Este bosquecillo es lo que queda de un antiguo encinar que ha podido llegar hasta nuestros días gracias a las diversas repoblaciones (principalmente de pino) efectuadas a lo largo de las últimas décadas.

La Dehesa de Majadahonda es una zona protegida incluida dentro del “Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno” (aunque no por ello, como suele ser habitual, deja de sufrir agresiones de diverso tipo). Ocupa una superficie aproximada de 80 hectáreas y, aunque su acceso puede resultar un tanto tortuoso, la visita merece la pena. En su interior, además de otras especies autóctonas, aun es posible contemplar algunas encinas centenarias. También son de destacar los lagartos ocelados, que en los meses de calor, pueden sorprender al caminante con su rápida y zigzagueante huída.

Respecto al tema que nos interesa en este blog, la guerra civil en el noroeste de Madrid, hay que señalar los diversos restos de atrincheramientos pertenecientes al Ejército Nacional que aun resisten el paso del tiempo en este lugar. Es de suponer que las tropas de Franco, desde que ocuparon la zona en enero de 1937, debieron de tener en cuenta las alturas de la Dehesa de Majadahonda en su dispositivo defensivo. Sin embargo, hasta la fecha, las primeras referencias documentales que he podido localizar de estas posiciones, datan de julio de 1937, momento en el que, concluida la Batalla de Brunete, cada ejército reorganizó sus respectivos sistemas defensivos en el sector.

Entre otras disposiciones, y “de manera primordial”, el Alto Mando del Ejército Nacional va a ordenar la construcción de diversos puntos de resistencia en la orilla izquierda del arroyo Plantío, cuyo curso discurre, desde su nacimiento en Las Rozas, hasta su desembocadura en el río Guadarrama, a la altura de Villafranca del Castillo. La misión principal de estas posiciones era la de “asegurar por completo la prohibición de filtraciones de elementos enemigos por dicho arroyo.”

De esta manera, todas las alturas de importancia entre el arroyo Plantío y Majadahonda, van a ir siendo fortificadas, constituyendo una segunda línea del frente que contará con algunos de los mejores observatorios del sector.

Los restos de algunas de estas posiciones, en cuyo estudio e interpretación aun tengo que profundizar, son visibles en diferentes puntos de la Dehesa de Majadahonda, aunque eso sí, cada vez están más deteriorados por el paso del tiempo. Por si la acción propia de la erosión no fuera suficiente, en los últimos meses, estos atrincheramientos han sufrido una irreparable agresión. Las últimas repoblaciones forestales efectuadas en la zona se han llevado por delante importantes tramos de trincheras, que, en algunos sitios, han sido aprovechadas para plantar los arbolitos. Nunca estaremos en contra de que se repueble la zona con especies autóctonas, pero es lamentable que, por unos motivos u otros, los vestigios de la guerra civil sean siempre objeto de agresiones y destrucciones.

Además de sus trincheras, la Dehesa cuenta con otro pequeño y desconocido recordatorio de la guerra civil. Se trata de una solitaria cruz de granito ubicada en su extremo occidental, en cuya base puede leerse la siguiente inscripción:

ANTONIO
MARTÍNEZ
SANTA-OLALLA
12-VIII-1909
BURGOS
8-IX-1936
TORREJÓN DE ARDÓZ

Durante mucho tiempo, este monumento fue una incógnita para mí. Estaba claro que hacía alusión a una persona fallecida durante la guerra civil (la fecha coincidía con las primeras jornadas de la Batalla de Madrid), pero no contaba con ninguna otra referencia que me sirviera para confirmar su relación directa con el conflicto.

Sin embargo, esos apellidos no me eran del todo extraños. No sabía dónde, pero ese nombre, lo había escuchado o leído en algún sitio. Mis primeras consultas no dieron ningún resultado, y la cuestión, poco a poco, fue quedando casi olvidada. Sólo cuando volvía a la Dehesa de Majadahonda, y me topaba otra vez con la cruz de granito, la curiosidad afloraba de nuevo. Pero de nuevo también, mis pesquisas terminaban sin encontrar ninguna respuesta satisfactoria.

Durante varios años, el nombre de Antonio Martínez Santa-Olalla, y las referencias cronológicas que aparecen en el pedestal de la cruz, permanecieron apuntados en una de mis libretas de notas, a la espera de que algún día apareciera la pista aclaratoria del misterio. Y al final, un día, la pista apareció.

Pero esa primera pista, al contrario de lo que había pensado, no la encontré en los libros o publicaciones sobre la guerra civil, sino en el campo de la arqueología. Un día, revisando algunos de los apuntes que años antes había cogido en alguna clase de la Facultad, me topé con el apellido Martínez Santa-Olalla. De primeras, me pasó lo mismo que me había sucedido la primera vez que vi la cruz de la Dehesa de Majadahonda, el nombre me sonaba, aunque no sabía bien de qué. Pero pensando un poco, me acordé. Rebusqué entonces entre mis carpetas y papeles hasta dar con la referencia que años antes había anotado, y efectivamente, era el mismo apellido, aunque, como pude comprobar también, el nombre no coincidía.

El que aparecía en mis antiguos apuntes de clase era Julio Martínez Santa-Olalla, mientras que el que estaba grabado en la cruz de Majadahonda era Antonio. El misterio no estaba aclarado, pero parecía haber dado por fin con una buena pista que seguir y, algunas cosas, empezaron a salir a la luz.

El nombre que aparecía en mis apuntes de clase, Julio Martínez Santa-Olalla, correspondía al de un personaje poco conocido hoy en día, pero que en su momento, contó con cierto prestigio, y que, durante el franquismo, llegaría a ocupar cargos de importancia en el campo de la arqueología y la antropología nacional. Julio había nacido en Burgos en 1905, y era hijo del general de Aviación José Martínez Herrera y de Consuelo Santa-Olalla Cadiñanos. Su padre, que era amigo personal de Franco, había ocupado temporalmente la alcaldía de Barcelona, en sustitución de Pi y Sunyer, tras el intento revolucionario de octubre de 1934, en el que Companys, llegó a proclamar (aunque solo por un día) el Estado Catalán de la República Federal Española.

Doctorado en la Universidad de Madrid, Julio Martínez Santa-Olalla fue profesor de la Universidad de Bonn entre los años 1927 y 1931. Al igual que tantos otros intelectuales españoles de su época, desarrolló un fuerte sentimiento germanófilo, que en su caso, le llevaría a simpatizar e identificarse con muchos de los principios del nacional-socialismo, cuyo auge y ascenso pudo vivir en primera persona durante su estancia en Alemania. A su regreso a España, ocuparía la cátedra de Historia del Arte, Arqueología y Numismática de la Universidad de Santiago de Compostela.

Parece ser que para 1936, Julio Martínez Santa-Olalla es ya militante de Falange Española. La sublevación militar de julio le sorprenderá en Madrid, donde es detenido y trasladado a una de las peores checas existentes en la zona republicana, la checa de Fomento, situada en los sótanos del Círculo de Bellas Artes, en la calle Alcalá nº 40.

Rápidamente, sus amigos y colegas de profesión se movilizan para intentar ayudarle. Parece ser que fue el propio Julián Besteiros (catedrático de Psicología, Lógica y Ética, y que, como es sabido, fue un destacado político socialista durante la Segunda República), el que conseguiría finalmente su liberación. Buena parte de la guerra, Julio Martínez Santa-Olalla, la pasaría refugiado en la Embajada francesa de Madrid, hasta que en 1938, logró pasarse a la zona nacional.

Tras la contienda, Martínez Santa-Olalla, fue nombrado Comisario General de Excavaciones Arqueológicas, cargo que ocuparía hasta 1956. Fuertemente influenciado y atraído por las ideas nazis sobre la expansión de los pueblos germanos en Europa, entabló una intensa relación con algunos de los miembros más destacados de la Ahnenerbe ("Herencia Ancestral Alemana"), institución alemana creada por los nazis, entre los que destacaban personajes tan siniestros como Wolfram Sievers, o el mismísimo comandante en jefe de la SS, Heinrich Himmler, con quien Martínez Santa-Olalla se carteaba personalmente y al que acompañó durante la fugaz visita que el jerarca nazi realizó a España en 1940, según cuentan, interesado en la búsqueda del Santo Grial.

En aquellos años, Julio Martínez Santa-Olalla, basándose en el supuesto pasado celta de la península, desarrolló su teoría sobre la "arianización” de España. También dio gran importancia a la etapa visigoda, un tema, el de la expansión de los pueblos germanos tras la desintegración del Imperio Romano, muy del agrado de los nazis.

Hoy en día, las teorías e interpretaciones sobre la Prehistoria de la Península Ibérica realizadas por Julio Martínez Santa-Olalla (fallecido en Madrid en 1972), están totalmente superadas y, en buena medida, desprestigiadas. Quien desee profundizar más en la biografía y obra de este arqueólogo español, recomiendo el trabajo de Alfredo Mederos Martín, "Julio Martínez Santa-Olalla y la interpretación aria de la Prehistoria de España (1939-1945)", que puede ser consultado en el siguiente enlace:


Respecto a Antonio Martínez Santa-Olalla, en cuya memoria se levanta la cruz de granito existente en la Dehesa de Majadahonda, la información que he podido recopilar es la siguiente. Antonio era el hermano menor de Julio Martínez Santa-Olalla, y como señala la inscripción de la cruz, nació en Burgos en 1909. Desde antes de la guerra, militaba activamente en Falange Española, perteneciente posiblemente a la 5ª Bandera de Madrid. Como señalado camisa vieja, tras el fracaso de la sublevación en la capital, fue detenido e ingresó en la Cárcel Modelo de Moncloa, donde permaneció hasta noviembre de 1936, momento en el que se produjeron las conocidas sacas de Torrejón de Ardoz y Paracuellos del Jarama. Según las investigaciones realizadas por Gibson, entre la noche del 6 al 7, la tarde del 7, y la noche del 7 al 8 de noviembre, en estos pueblos fueron fusilados 968 presos políticos de la Cárcel Modelo. En las listas correspondientes a las sacas del 8 de noviembre, aparece el nombre de Antonio Martínez Santa-Olalla que, como señala la cruz de Majadahonda, fue fusilado aquel día en Torrejón de Ardoz.

Lo que de momento no he sido capaz de saber, es cual era tipo de relación que Antonio Martínez Santa-Olalla mantenía con Majadahonda como para que, terminada la guerra, se levantará una cruz en su memoria, y el por qué de que se eligiera precisamente la Dehesa de este pueblo para ubicar dicho monumento.

Quizás, con el tiempo, encuentre nuevas pistas que aporten más luz a este asunto. O quizás, alguno de los lectores o lectoras de este blog, conozcan algún otro dato interesante y quieran compartirlo con todos nosotros.

La Historia está repleta de dudas y preguntas sin respuesta. De momento, la cruz de granito y las trincheras de la Dehesa de Majadahonda permanecen en sus respectivos lugares, como recordatorios de un trágico y triste Pasado.


JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ


Fotografía 1) Panorámica de la Dehesa de Majadahonda (JMCM)
Fotografía 2) Algunos restos bélicos encontrados al pasear entre las trincheras de la Dehesa de Majadahonda: metralla, vainas, peines, cartuchos y bala Mauser (JMCM)
Fotografía 3) La cruz de granito levantada en memoria de Antonio Martínez Santa-Olalla (JMCM)

8 comentarios:

  1. Saludos: He leído su blog, relativo a los hermanos Martínez Santa-Olalla (Julio y Antonio). Fuí amigo íntimo de Julio, por los años 50. De aquí que supiera cosas importantes que Vdes.desconocen y que por supuesto lo que dán como conocido no se ajusta a la realidad. Mi correo es: alíastoledo@hotmail.es

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  2. Hola Ángel.

    Le he escrito un correo a la dirección que indica en su comentario, pero debe de haber algún error, pues me ha sido devuelto.

    ¿Sería tan amable de revisar si la dirección es la correcta o de enviarme alguna dirección alternativa para poder contactar con usted?

    Muchas gracias y un saludo.

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  3. Gracias por el blog. Me parece una interesante iniciativa. Debemos conocer la Historia para no repetir los errores del pasado.

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  4. Muchisimas gracias por tu investigación. Desde muy pequeño siempre me preguntaba a quien perteneceria la cruz cada vez que pasaba por la dehesa. Se agradece de verdad. Saludos

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    1. Me alegro que te haya resultado interesante este artículo y gracias por tu comentario.

      Espero que sigas disfrutando de este blog y encuentres en él más cosas interesantes.

      Saludos.

  5. Muchas gracias por la investigacion. Muchas veces me preguntaba por esa Cruz pero no hice nada por conocer su historia

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  6. Recientemente he visto que la cruz ha sido objeto de una pipntada que reza "fuera símbolos franquistas". Consideraciones políticas aparte, creo que se trata de un acto de vandalismo que debería condenarse.

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  7. Hola! Muy muy interesante la historia. ¿Descubriste algo más? ¿Por qué está la cruz en Majadahonda?

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