2026-11-02

 NOCHE DE ÁNIMAS

Ayer picaron a mi puerta un grupo de niños del barrio cantando el Halloween. Diles una propina y recordé mi infancia. Los tiempos de Londres cuando la noche de difuntos se convertía en las hogueras de Guy Fawkes, aquel espía español a sueldo de los jesuitas que quiso quemar el parlamento de Westminster.

Los chavales iban de casa pidiendo  “a penny for the guy” y yo no se lo daba porque iba contra mis principios patrióticos. Dar esa limosna hubiera sido para mí como pasarme al enemigo

Costumbres que van y vienen pero ya nos acuerda de la Noche de Ánimas en mi aldea que era una noche mágica y recorríamos la barriada con el cepillo de las Ánimas. Cuando daban algo se decía:

─Las ánimas benditas se lo pagarán. Digan vuesas mercedes la confesión general.

Con lo recaudado comprábamos vino y soplillos.  Ibamos para la iglesia. Allí nos aguardaba el sacristán quien después de la misa de la tarde ─la primera que los sacerdotes católicos celebran tal día como hoy para aumentar sufragios por las almas del Purgatorio─ subíamos con él a la torre para dar el clamor y tocar las campanas toda la noche.

Subíamos a tientas y a ciegas y de costadillo porque la escalera estaba oscura y era muy estrecha cagados de miedo. Al subir un peldaño alzaba el vuelo una lechuza que nos daba un buen susto.

Ya encaramados en la torre , encendíamos un cirio en el hachero y tirábamos de la cuerda para dar el primer toque. El badajo, con su sonido lúgubre, hacía retumbar todo el habitáculo de madera, cubierto de palomizo. 

La campana gorda esparcía su triste son por todo el pueblo. Todos los vecinos de Fuientezotes se hallaban metidos en sus casas al amor de la lumbre del cocedero rezando el rosario y recordando a los que se fueron. Entonces el sacristán el señor Benedicto bebía un trago del inmenso jarro que habíamos subido para pasar la noche y espantar así el miedo, un trago largo de vino nuevo.

 ¡Qué bien pasaba aquel mosto!

Pedrete el del tío herrero hacía la primera ronda, después bebía Michas el sastrín, Elpidio el de la casa de la fuente, el Moreno, Críspulo y otros cuatro o cinco de mi cuadrilla de cuyo nombre no quiero acordarme.

Cuando me tocaba a mí, tenía que hacer la salva con una contraseña, pues era preceptivo y decir Sangre de Cristo, un año que no te veo laus tibi deo.

Iban pasando las horas de la noche de Ánimas y allí estábamos aquella generación de mozos a punto de entrar en quintas que el destino dispersaría por el mundo y algunos ya habrán pagado el tributo del barquero quiero decir la muerte.

La campana gorda era la de los difuntos hombres. Otra más pequeña la de las difuntas y en el extremo sonaba el cimbalillo de infantes cuando tocan a muerto por un niño fallecido. Angelitos al cielo y a cada son una libación.

Las rondas se multiplicaban toda la noche. Así conjurábamos el miedo. El sacristán que era un púa que se las sabía todas para asustarnos contaba historias de aparecidos y fantasmas.

A mí se me ponían los pelos de punta con aquella historia de aquel padre que era muy pobre y de un hijo que tenía mucha hambre. Murió la madre y fueron al cementerio, desenterraron a la muerta, le sacaron la asadura la echaron a la sartén y se la comieron con tomate.

En esto que a media noche suenan unos golpes secos a la puerta y una voz que dice:

─Quien se comió la asadura dura dura de mi sepultura.

─ Ay padre quien será

─ Son las ánimas hijo hijo déjalas que ellas solas se irán.

─ No me voy que en la sala estoy

De nuevo suenan los golpes y la voz clamorosa del alma en pena:

─ ¿Quién se zampó la asadura dura de mi sepultura?

El niño se fue de vareta a causa del miedo

Y el padre otra vez diciendo que no hiciera caso que se irían por donde habían venido pues eran de la santa compaña.

Golpes y más golpes y la voz que se acerca primero a la escalera y luego a la alcoba. Más cerca.

─Quien comió la asadura dura de mi sepultura

─Déjalas hijo déjalas que ellas solas se irán

La voz suena más cerca y el pobre muchacho nota el aliento del fantasma a la cabecera de su cama que le tira de los pelos.

─No. No me voy que arrancándote los pelos estoy.

Pegó un brinco, salió de naja y se perdió por los entresijos del bardal y nosotros allí acojonados escuchando la historia del sacristán.

Y tan. Tan. Las campanas de la torre tocando a muerto y nosotros dándole besos al jarro. Creo que nos bebimos una cantara. Venida la aurora, bajamos alegres y contentos cantando aquello de las animas benditas se lo pagarán. Fue mi primera borrachera.

Nos fuimos para casa con mucho meneo de brazos y los andares algo telumantes. Mi padre y mi madre estaban  dormidos y yo venía con el cuerpo más alegre que unas pascuas pues dice la Biblia:

─Vinum bonum laetificat cor hominum. El vino bueno alegra el corazón de los mortales

 

lunes, 2 de noviembre de 2026

GOSPODI POMILUI GOSPODI PROSTI SEÑOR AYUDA SEÑOR PERDON

 https://youtu.be/nwHllrwNu00?list=RDnwHllrwNu00

2026-11-01

AXIOS CUANTA BELLEZA ORDENACIÓN PRESBITERIAL DEL DIACONO VITAL POR EL OBISPO AMBROSIO

 https://youtu.be/U0Nc8o7SQMU

cela y yo pacp imbral y la jhubi hota cafe gijon domn pepito el algarrobo y otros tertulianos la fuente de fuentesoto

 CELA Y YO CON UMBRALKEL CAFÉ GIJON ALGARROBO HISTORIA DE UNA DECEPCIÓN

antonio ParrA GALINDO

cela

 DESDE  MI ATISBADERO 

 

Desde mi atisbadero 

Óculo del mundo 

Veo pasar la vida 

En tránsito de locuras miedos 

Anhelo bellezas imposibles 

Busco la verdad 

Apoyado en mi roten de palosanto 

Heredé el andar trabajoso del abuelo 

Hostigos de la existencia repelo 

Como buenamente puedo 

Apunto una frase en mi prontuario 

La dijo san Bernardo al pontífice Eugenio 

Papa sois, pero mortal y humano, hecho de medulas y huesos 

Carne vilísima para el pudridero 

Soy foramontano 

En las fiestas de las Candelas 

Me baño en vino nuevo 

De las dulces epifanías 

 

A TI MI MADRE, REINA DE LOS CIELOS RESPONSO BIZANTINO

 https://youtu.be/4BnvZsurAUg?list=RD4BnvZsurAUg

 

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Opinión
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Acerca de

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