2026-10-06

  UNA VISITA A LA CARTUJA. "HERMANO MORIR HEMOS". "HERMANO YA LO SABEMOS" SON HOMBRES FELICES Y GOZAN DE LARGA VIDA


































CARTUJA DE MIRAFLORES
 
Les diste, Señor, un vida penitente y suplicante.
Hábito blanco y rosario.
Y el manto de tu Madre virginal
Que a estos frailes acoge y protege
En las lauras de san Bruno
donde campea el silencio
Y la plegaria interior
Eremitas de la Señora
En cada celda un cenáculo
Cada aliento una avemaría
Que se eleva rotunda
Por las arquerías
Pénsil y claustro
Gran cogulla
De la fratría
Quietud impresionante
intramuros
A la puerta el bosque
Piedra gris
y una lápida que recuerda a Enrique II
Aquí vivieron generaciones de frailes
Muertos al mundo
Per solitudinem, visitationem et silentium
Escala viva de Jacob
para subir al cielo
Renuncia a las pompas locas
A los ciegos trajines
del mundo
todo lo encierra (menoscabo de la vanidad)
el cerquillo y la tonsura
de los monjes silenciosos
y por eso y mucho más

Cartussia non reformata

quia numquam defomata
teniendo por norma un precepto


sile et sale

El silencio es una canción

callen las lenguas
para escuchar los oídos la voz de Dios
asilo de pacíficos
y refugio de antiguos pecadores
Decepcionados de las glorias terrenales.
Nunca hubo reformas la Cartuja
Porque nunca relajó
Me apresto a recibir la pescozada
de la gracia
una noche de dolor en Burgos
que el vientre me dolía
y vine a ver los campeonatos
Puede mucho el cucho de la oración.
Ofréndate, Señor mi cruz y el martirio de mis dudas.
A media mañana salió un fraile calvo.
Le dije hermano morir hemos
Y él me contestó; hermano, ya los sabemos.
pasando a mi vera
Como la sombra blanca de la resurrección.
)Era un ángel?
Hago mi norma de vida el motto suyo:
siembra, transplanta, riega, aliña, cava
y en cada florecilla a Dios alaba.
Pasó el día de junio.
Pentecostés se acercaba
por esas fechas andan muy inquietos los diaños
luego las vísperas
y el oficio De Beata a la Virgen Aen recto tono@
un gregoriano medular el suyo
Lo culminó un diacono
Que prosternándose el suelo besaba
Los brazos en cruz
virginidad total
terminó la antífona  y la coral
rotunda voce
cruzó la bóveda un pájaro
y fue a posar en un facistol
No interrumpidnos el rezo, avecillas del Señor


Per intercessionem tuam Virgo Beata

da mihi virtutem contra hostes tuos.

Luego el prior dijo la misa

manteniendo durante el canon los brazos en alto

apagó las velas del altar un donado

y acabó el rezo a media voz

cantan bien los frailes Miraflores

se nota que no comen carne y eso afina las cuerdas vocales

y abrazaron la ley perfecta del silencio

 

Anima mea taceat.

Vida suplicante y vida penitente

Vive y muere por Dios.

Regalo de la escritura anónima

y entre ellos florecieron Dionisio el Cartujano

el Padre Molina y Arias Montano y Surio el doctor extático

autor del Año Cristiano

Los cartujos esperan poco de los recursos humanos

y todo lo fían de Dios viviendo para la eternidad.

Espiritu de san Bruno

Eco de letanías maravillosos y amenes rotundos.

Per intercessionem, silentium et visitationem

Cartussia permanet in vigore

Sedebit solitarius et tacebit.

Cella continuata dulcescit

La vida comprendí es ocio atareado

y aquella noche cabe sus muros

recibí los dones del Espiritu Santo

La verdadera vida empieza después de la muerte

por eso ellos murieron al mundo

el eco de sus salmodias penitenciales

Conmigo los llevo siempre.

 

 

EL PEZ DE SAN ATILANO

 

Hablábamos ayer del lobo e san Froilán hijo de Fruela el que portaba sus libros en el lomo y hoy tenemos que referirnos al pez de de san Atilano. ¡O when the saints go marching in! Cantan los irlandeses.

 Historias edificantes o leyendas piadosas que reflejan el fervor o la credulidad del pueblo cristiano en tiempos muy lejanos.

Hoy parece que no pasan esas cosas. El cuervo de san Antón, pongamos por caso, no vuela hasta la espelunca donde hacía penitencia el santo eremita turco con un panecillo en el pico.

El perro de san Roque ni lame las llagas del peregrino ni tiene rabo, pues se lo comió Ramón Pintado. La cigüeña de san Blas no machaca el ajo en ninguna torre de las iglesias vacías, no emigra por mor del cambio climático.

Jonás no sale del vientre de la ballena donde estuvo tres días sin respirar. ¡Milagro ¡Milagro¡

San Antonio de Padua no predica a los peces ni manda a los pajarillos que no coman el sembrado de la huerta de su casa.

Historias maravillosas e increíbles que nos documentaron aquellos buenos sacerdotes operarios diocesanos de mi seminario de Segovia que exacerbaron mi imaginación no digo que un poco calenturienta.

Pero hay que reconocer que lo que le ocurrió a san Atilano obispo de Zamora es cosa que no pasa todos los días.

Estaba el buen obispo afligido por las reyertas y pendencias de su diócesis. Los curas abandonaban el traje talar. La grey quería regresar a las costumbres paganas hispano romanas. El sarraceno acechaba por el sur y talaba los campos zamoranos en las razias de primavera.

Así que decidió abandonar su diócesis y huir al desierto para hacer penitencia uniéndose como discípulo de san discípulo de san Froilán que por allá andaba.

El día que abandonó su sede episcopal despojándose de su anillo lo tiró al Duero, desesperado. Estuvo quince años haciendo penitencia por los montes de León y al cabo, cuando la cosa estaba más tranquila y el moro no asomaba la gaita por Zamora la bien cercada, regresó a sus lares. Al llegar a la ciudad, sintió hambre y entró en una posada. Era hora de yantar.

▬¿Qué hay de comer?, preguntó a la mesonera.

▬Un pescado muy rico mi marido lo acaba de pescar en el río, señor obispo.

Se dispuso la mesa, echó la bendición. En el plato había un barbo. Lo troceó y al partirlo apareció un anillo que tenía en la barriga. Las aguas del Duero lo habían preservado para aquel momento triunfal. San Atilano había regresado a su cátedra y restaurado la armonía en su diócesis ya apaciguada.

 ▬Milagro. Milagro.

 

martes, 06 de octubre de 2026

 

 

2026-10-05

 

Miles de leoneses recuperan sus raíces y rinden tributo en una romería a San Froilán

Ángelopez

EFE
León

Actualizado:

León, 5 oct (EFE).- Miles de leoneses llegados desde todos los puntos de la provincia se han dado cita este lunes en el entorno de La Virgen del Camino para asistir a la romería en honor a San Froilán, patrono principal de la Diócesis de León y que fuera obispo en los años 900 al 905.

Una romería declarada de Interés Turístico Provincial y que se celebra desde mediados del siglo XVI, que se ha convertido en un homenaje a la cultura y raíces leonesas que ha contado con medio centenar de carros engalanados,

Un colorido desfile en el que los carros, cargados de aperos agrícolas, flores y productos que evocan la vida de los pueblos, han sido escoltados por más de 200 pendones llegados desde decenas de poblaciones para rendir pleitesía al santo, acompañados por la música de la dulzaina, el tamboril y la gaita que daban pie a los bailes tradicionales en un ambiente festivo.

La lluvia intermitente no ha evitado la celebración de esta romería que, a su llegada a la explanada de la Basílica de La Virgen del Camino, que alberga a la patrona de la Región Leonesa, ha permitido que se celebre una misa presidida por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, ante la presencia de miles de fieles y de las autoridades civiles y militares.

Los coros regionales han estado presentes con sus cantos y sus danzas y, al final de la eucaristía, uno de sus componentes ha puesto "la cuelga" a San Froilán en el día de su santo.

Tras la misa se ha realizado la ofrenda a la Virgen del Camino, y los miles de asistentes han hecho interminables colas para besar su manto, así como tocar tres veces la nariz de la escultura de San Froilán, gesto convertido ya en una tradición inseparable de la romería.

Tras cumplir con el santo, los romeros han paseado por las calles repletas de tenderetes, cumpliendo la tradición de disfrutar de la gastronomía típica con productos como la morcilla, el chorizo y el pulpo en el gran mercado tradicional que rodea la basílica, en el que se podían adquirir castañas del Bierzo, ajos, productos artesanos y golosinas.

Las avellanas son el producto emblemático de la cita festiva y la costumbre dicta que los pretendientes las compren a sus novias en señal de perdón. EFE

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EL LOBO DE SAN FROILÁN PATRÓN DE LEÓN

 

 

Manda en Oviedo Alfonso II el Casto que acababa de  trasladar la corte, pontificaba la iglesia Gregorio IV. Corría el año 832 y venía al mundo Froilán, si hay que creer la bella historia que narra en su Año Cristiano el P. Croisset.

Había nacido en Lugo hijo de Froila dama visigótica de notables virtudes que sería a su muerte canonizada y los gallegos la invocan como protectora contra el reuma y los dolores de cabeza.

 El que habría de ser preconizado obispo de la sede legionense creció como un muchacho apacible criado en el santo temor de Dios.

 Era de buena casta.

Alcanzada la edad viril, y, queriendo saber cuál era la voluntad divina sobre su estado, decidió someterse a una ordalía, a un juicio de Dios. Que consistía en meterse en la boca un tizón de carbón ardiente como el profeta  Isaías; si se quemaba era que no sería clérigo. Hecha la prueba, las brasas no lo quemaron. Salió indemne. Dios le mandaba ir a predicar el Evangelio.

Otros muchos milagros (curación de leprosos, resurrección de muertos, introspección de conciencio, oráculos bilocaciones, apariciones, etc.), su persona tenía todos los carismas del taumaturgo.

 Se cuenta que en uno de sus viajes apostólicos por las aldeas de Asturias un lobo salió al camino y devoró al asno en cuyas artolas eran portados los libros del predicador.

Froilán buscó la guarida de la fiera y le reprendió. "Te comiste a mi asno y eso no lo manda Dios". El lobo se cuenta ocurrió un milagro se echó a los pies del santo y cargó con los misales y libros del bienaventurado acompañándolo desde entonces.

Debía de ser la fiera un perrazo pero manso como una paloma iba detrás de Froilán como portador de la palabra del Altísimo, siguiendo a san Froilán a todas partes.

La fama de santidad de Froilán cundió por todo el reino.

Entonces, dicen las crónicas, pudo más su humildad que la vanagloria y huyó al desierto, buscó un lugar escondido en las brañas del Bierzo seguido por san Atilano presbítero de Zamora, su discípulo que también quiso huir de los halagos del mundo. El demonio y la carne. Pero su ermita se convirtió en punto de peregrinación de las gentes que bizcaban en aquellos dos hombres de Dios la curación de sus enfermedades del alma y del cuerpo. Hubieron por tanto de abandonar la vida eremítica y se establecieron en Viseo, antigua ciudad romana en la ruta de la plata en Portugal.

El rey de Asturias y de León a la sazón Alfonso III el Magno conoció la fama de santidad de Froilán y le llamó a la corte de Oviedo.

 Su Majestad encarga a Froilán fundar dos grandes monasterios uno en Pramaro (Soto de Luiña) y otro en Tavara orillas del Esla.

Ambos monasterios eran mixtos de mujeres y hombres reuniendo entrambos cerca de mil religiosos y religiosas dedicados a la vida consagrada.

 El año 900 vacó la sede episcopal de León y Froilán recibió la mitra. Atilano el discípulo fue elevado a la sede de Zamora.

Poco antes de morir en 905, Froilán profetizó que el reino  asturleonés sería devastado por el hambre, la peste y la guerra y que los moros volverían a someter a todo el territorio que habrían de pagar pechas al califa de Córdoba. Abderraman III exigió el tributo de las cien doncellas cincuenta guapas y cincuenta feas, transacción que habría de hacerse el día de san Miguel.

Las mozas serían llevadas al harén del jerarca musulmán y habrían de abandonar la fe cristiana.

 

lunes, 05 de octubre de 2026

2026-10-04

ON THE DEATH OF MY BELOVED BROTHER IN LAW ROGER HUGH

 MY TRIBUTE TO ROGER HUGH

A seagull crosses

Through the air

Flying with my thoughts

To the Devon sea

And I tried to signal you from the cliff

At Artedo

No one answered

The echo of my voice was lost in the ocean

Today I feel your death as that of a brother

I always admired your elegance

And your kindness beneath an irreverent air

You didn't care that I was a foreigner

I am certain

That you flew to heaven

With that seagull that came flying

All the way to Cudillero

Suzanne was the love

Of my life

But I was nothing more than a bohemian

In my heart, Roger,

There is a cherub weeping for your death

Singing at your funeral with a honeyed voice

Will we meet again in the afterlife?






















0tra maravillosa misa pontifical en rito eslavo en Lubin. la bestia qyiere destruir a la santa iglesia mas no lo conseguirá la guerra ucrania orquestada por zelenski y sus comparsas en ub intento

 https://youtu.be/bjPen7fDSsY?si=NqI9hrEUmdRb4n9f


El 8 de noviembre de 2025, se celebraron ceremonias parroquiales en honor al santo patrón en la iglesia ortodoxa de San Demetrio de Sołuki en Buczyn. Los fieles se congregaron en gran número para orar juntos y celebrar este día tan especial del calendario litúrgico.

SANTA LITURGIA RITO ORTODOXO RUSO EN POLACO

 https://youtu.be/636KLayUO-A?si=KHNI298J9gQNfZI8

 


MILAGROSOS ATISBOS PROFÉTICOS DE MI LIBRO SOBRE TERESA DE LISIEUX

 

Fue mi primer libro, editado en una editorial de cuyo nombre no quiero acordarme una verdadera estafa. Tuve que poner el dinero. El trabajo y editarlo por mi cuenta en aquellos albores de la cibernética. Le pagué 2000€ a un tipo que para mayor sorna me dijo el día de San Miguel que era muy malo. 

No tuve corrector de pruebas y sólo a fuerza de codos salió adelante. 

Empezaban a cumplirse los augurios de aquella visión que tuve en Londres cuando vi flotando sobre las aguas negras del Támesis a una monja vestida toda de blanco que sabía secretos de mi vida. profetizaba mi futuro, y me decía, llamándome por mi nombre:

▬Antonio, Antonio, no lo hagas. Tú eres un poeta. Escribirás maravillas sobre mí

Me había subido al pretil del malecón con la idea de tirarme al agua y suicidarme.

En las navidades de 1986 me desplacé a Inglaterra para ver a la hija de mi primer matrimonio. Mi ex no quiso recibirme, mis pobres suegros tampoco me abrieron la puerta. Asumí este dolor por mis pecados. 

Me robaron el dinero y una cámara fotográfica. Sin embargo, el billete de avión de Iberia que coloqué en una faltriquera cosida a la camisa que me hizo mi madre no lo tocaron. Anduve millas y millas por el condado de Essex, me salieron ampollas en los pies. A pie marché finalmente hasta el aeropuerto de Harrows. 

La voz y el semblante de Teresita me consoló en aquella noche sin consuelos.

 Somos carne de dolor. Supe cuál sería mi destino: escribir y hacer correr mi pluma hasta el infinito. "La Historia de un alma" que leí, ávido a mi regreso a mí Madrid, fue el primer peldaño de la escalera como escritor que empecé a escribir emborronando páginas y páginas. 

Mi libro "Lloviendo rosas" no tuvo éxito" porque no era un panegírico ni la vida de un santo de estilo amanerado. Era toda una crítica al catolicismo. León XIII se negó a recibir en audiencia a Teresita cuando fue a ver al pontífice en una peregrinación de Alensón. 

Dije que la iglesia esotérica, la mundana, la que camina con pies de plomo bien firmes en el suelo y combaya con el mundo, no tiene que ver con la exotérica, la mística, la que está trascendida e iluminada por la luz del Espíritu Santo.

 Supe que se avecinaban tiempos de persecución para mí: en el trabajo, entre los vecinos, en la vida conyugal. Muy duros han sido estos tiempos de oclocracia en España. Nos zarandean, pero no nos dejaron caer. 

Y tengo para mí que esta labor salvífica se la debo a esta dulce monja francesa cuyo retrato preside mis actividades literarias en mi hura, este chiscón húmedo al cual visitan a veces las ratas, esta dulce celda cuyos barrotes me impiden ver la luz cenital. 

Soy un trainera, un bogavante, un galeoto, un forzado del espíritu amarrado al duro banco de mi mi galera; ángeles y demonios me acompañan. Son parte de la chusma. 

Lo mío es bogar y bogar. Escribir y escribir. No aparto el remo de mi mano ni dejo caer la pluma. Ella me salvó. Trazó el destino mío. 

Escalera espiritual, infancia espiritual. 

Si no os hicierais como niños no entraríais en el reino de los cielos, un consejo desatinado para los tiempos en que vivimos, pero ,al luchar contra el más fuerte, nuestra debilidad cobra bríos.

 Aguantamos desaires, insultos, condenas al ostracismo, y la soledad dentro de la multitud, de este guirigay de noticias que nos inunda. Un exilio interior.

 Teresita de Jesús es una de las mayores santas de la cristiandad. 

Vivió sólo 23 años precisamente para contradecir a la Bestia que pide larga vida y camino de flores sin abrojos. Ella eligió la puerta estrecha.

 Por sus cartas supimos que en el Reino de los Cielos se entra de costadillo. 

Gracias, gracias una vez más, gloriosa patrona de la gente sin rumbo, de los escritores afligidos, incomprendidos y perseguidos, pues ella dijo; pasaré mi cielo en la tierra, haciendo bien a la humanidad. 

Entonces llovieron rosas y siguen lloviendo constantemente. Amen.

 

domingo, 04 de octubre de 2026

 

 


TERESITA DE LISIEUX SANTA PROTECTORA DE LA CRISTIANDAD

 

 EL ENIGMA DE LA PEQUEÑA FLOR

Antonio Parra

Encontré entre los talegos de una vieja mochila de mi hija menor algo que me impresionó: un rosario carmelitano de cuentas de madera con una estampa de la “Pequeña Flor” que es como llaman los expertos en Mística a santa Teresa de Lisieux. Mi Cris había asistido en compañía de un grupo de jóvenes de Getafe a una de las clamosorsas visitas a España cuando el huracán Wojtyla arrasaba multitudes arrastrando tras sí a los jóvenes. Pasó el sembrador y la semilla no cayó en barbecho sino en tierra fértil. Sólo que quedó oculta en el fondo de un armario. Ahora su madre teme que nuestra Cris se nos vaya monja, pues, sí se nos va, bendito sea Dios.

Pese a todo, esta generación, muy a diferencia de cómo éramos nosotros, que nacimos aferrados a las cuentas del Santo Rosario y el avemaría a flor de labios, no está muiy acostumbrada a rezarlo. Hubimos de enseñarla a pasar los dieces. Sin embargo, los jóvenes no acaban de acostumbrarse. Han venido al mundo con el ratón de un ordenador entre los dedos y esta plegaria hesicástica que siempre anduvo en la boca de sus abuelas y  cuyo orígen se remonta a la oscuridad de los tiempos no la acaban de entender.

No importa. Eso es lo de menos. Lo de más, el símbolo. En este hallazgo al que asistí emocionado he encontrado yo una manifestación del Espíritu que sopla por donde quiere y cuando quiere. Su aliento está detrás de nosotros aunque no lo percibamos. Bien por Teresita. Su vida y su obra que creo conocer bastante bien puesto que dediqué muchas horas al estudio de “Historia de un alma” y cuya biografía publiqué  en Lloviendo rosas,[1] un texto en el cual no narro la vida heroica de esta santa francesa sino también en parte de la mía y los favores que le debo a su intercensión milagrosa, es un espejo en el que se mirarán las futuras generaciones y nos enviaba una señal sobre el triunfo definitivo del amor que vencerá a la cólera y al deseo de venganza y de reivindicación. Gracias a ella estoy vivo, no me arrojé a las aguas negras del Támesis, ni he quemado las filacterias en los momentos críticos de la persecución que padecí en los años ansarinos.

Teresita pasó los veinticuatro años de su existencia en un lóbrego y húmedo carmelo normando escribiendole al dulce Jesús cartas de amor, nos enseñó el camino de la renuncia y del abandonó en manos del Esposo. Su teoría sobre la infancia espíritual, basada en la recomendación evangélica si no os hiciéreis como niños no entraréis en el Reino, utilizada como vademecum para escalar la áspera cuesta de la perfección, confunde y sorprende a los doctores. Los criterios mundanos  piden vida larga y aconsejan el brillo en los salones, la nombradía, los dineros, el lujo, el poder, el fervor de las masas, la salud, la belleza, todo lo que sea de buen tono y  la corrección política. Cristo marca a esa partitutura otro tono; se rebeló contra los pontífices. Era el hijo de Dios, pero proclamaba un mensaje impolítico que Roma no acababa de entender y que enfurecía al Sanedrín. Herodes mandó taparle la boca y le impuso la túnica de loco. Ese manto púrpura de ignominia lo he ceñido yo sobre mis lomos. También lo portó Teresita sometida a una maestra de novicias, sor Genoveva, un revirago de gestos hombrunos quien la martirizó todo lo que quiso al parecer por no querer acceder a sus inclinaciones bolleras. Y lo llevó san Francisco que se quedó ciego en Jerusalén y los caterinatti de santa Catalina, esa loca que denunció la corrupción de la corte pontificia en Aviñón. Es la locura de los yurodivi rusos que iban por la estepa anunciando la buena nueva y con solo el Evangelio de san Juan en la escarcela.

Pero con tales armas venció Cristo a la bestia desdeñando lo que el mundo más ansía y llevandole la contraria al diablo en su ambición desordenada. Teresita lo mismo que Francisco de Asís, Bernardo de Claraval, Juan Bosco o el gran vasco y maestro nuestro, Ignacio de Loyola, adalides de todas estas renuncias y campeones de la causa del Crucifijo, al predicarnos un amor que nada tiene que ver con el de los instintos inferiores, se sitúan en la otra ribera. Quieren llevarnos un poco la contraria. De qué os aprovecha ganar el mundo si perdéis el alma... El que busca su vida la perderá.

Ellos forman parte del alma y de la fuerza oculta y formidable de la Iglesia. Son esas legiones secretas por las que preguntaba Stalín, quien por cierto sólo fue capaz de estocar a la bestia hitleriana merced al apoyo que recibió del patriarca Sergio. No fueron los comisarios ni los trotskistas los que dieron sus vidas por ganar la libertad sino los “cristianos” (una palabra que quiere decir campesino y también ruso hasta las cachas) Son estas comunidades orantes, de monjes y de beguinas olvidadas quienes desde la oscuridad de una vida sin ningún relieve el antemural de la Iglesia de Cristo. De santa Teresita dijeron sus biógrafos que no hizo nada importante en esta vida. No la conoció ni el Tato. Únicamente por el descuido de una religiosa que estaba a punto de quemar sus escritos supimos algo de este tesoro. Hubiera pasado como con las obras de Kafka.  Que se hubieran perdido para siempre. Sólo que en este caso el albacea era el Divino Paráclito.  

 Resulta que mientras los vaticanologos y futurologos pasan lista y se entregan a especulaciones de todo género acerca de quién será el hombre que ocupe la Silla nº 265 de la cátedra del Pescador yo me he dado de bruces con ese rostro eternal y oculto, la verdadera faz de Cristo en la enigmática sonrisa de esta monjita francesa, campeona del  verdadero amor del que surge de la renuncia y del sacrificio, ante un siglo de odios y plagado de guerras y de desastres como la que ella conoció. Su retrato pendía en las alcobas familiares del testero de las camas como talismán protector y su estampa la llevaban al frente los soldados de las dos últimas guerras mundiales como el mejor detente bala. ¡Qué fuerza tuvo y sigue teniendo Teresita! Dijo al morir pasaré mi cielo en la tierra haciendo bien. Y esta promesa parece haberse cumplido. Un caso único de taumaturgia en la historia de la cristiandad y que avalan que la Iglesia de Roma es la verdadera.

 Pocas mujeres en tan corta vida consiguieron abarcar tanta plenitud. Ella lo despreció todo, hasta la vida larga y la salud –murió tuberculosa a los 24 años- y la autoestima, para conseguir el amor. La presencia de estos campeones de la fe en un siglo descreído avala y garantiza el futuro de la SRI en mitad de los avatares que aguardan. Son lo exotérico. Lo de adentro.

Lo esotérico, la cáscara, está en el Vaticano, uno de los principales centros de poder, y en consecuencia de intriga, en el mundo, lo que demuestra por una parte la consistencia y la fiabilidad del legado de la Resurrección y por otra las flaquezas de la carne en su ambición y devaneos de la política. ¿Por qué tuvo Teresa de Jesús, la verdadera inspiradora del alma de Lisieux – la Teresita pequeña hace una versión más moderna y adaptable a los tiempos de la “Teresona”- tantos dimes y diretes con el Nuncio y con sus confesores, hombres rapaces y dados al mando, muy pagados de sí mismos? Por esa dicotomía de la que hablo y cuyas enseñanzas se barruntan algo en  Las Moradas de la santa abulense.

En la víspera del Conclave todos son visiteos, especulaciones, ideas fuerza lanzadas en forma de globos sonda y de campañas propagandísticas de lo más recio y solapado pues el mundo vive expectante y con el corazón en vilo pendiente de la chimenea sobre el tejado de la Capilla Sixtina. ¿Fumata blanca para un papa negro?

Echemos un vistazo a la lista de papables. A mi juicio, los que salen con ventaja son el arzobispo de Paris Luztinger o el propio Raztinger, si la Iglesia quiere proseguir con la Teología del Holocausto en su acercamiento, casi sumisión a la Sinagoga. Pero puede optar por la segunda vía que sería un pòntífice del Tercer Mundo. Si no hay compromiso, Rouco se consolida como una candifatura al trono de Pedro. Pero lo más probable – es una experiencia que acumulamos de muchos años de amoroso escrutinio, lo que no quiere decir eulogía perpetua de la historia eclesiástica donde las cosas humanas andan muy entreveradas con las cosas de Dios- es que los cardenales electores despues de cantar el Veni Creator se salgan por peteneras y designen a un italiano. Al final de un conclave siempre meten mucho ruido los baldaquinos de las misericordias sinodales. Sólo uno quedará en su sitio. ¿Quién será?  Sobre sus hombros echarán el peso de una gran cruz. En cualquier caso contará con el respaldo firme del kerigma y el carisma de santos inmortales como Teresita. Todos sabemos que se avecinan tiempos duros para la Iglesia. De persecución incluso si les sale a los poderes ocultos un Papa respondón y que no se avenga facilmente a sus apetencias.

En vísperas de un nuevo Conclave (gracias, Señor, por haberme dejado en esta tierra para ser testigo del sexto que yo recuerde y que me he chupado ya) en el interregno que se conoce como Sede Vacante y el tiempo de ad eligendum Papam et ad petentam fidem creo que viene bien hacer estas reflexiones invocando el auxilio de la Pequeña Flor que nos inició en la aventura del amor sin límites a la Cruz de la Redención, que es la verdadera vida de la fe. Es lo único que no pasará. Todo lo demás son fárfaras. Es en el amor, signo divino y tan difícil de cumplir, pues nos ordena que amemos incluso a nuestros propios enemigos, es la cabeza de ventajas del Catolicismo sobre el resto de las religiones. Cristo no puede abajarse a parlamentar con Mahoma o con Moisés en pie de igualdad. Es superior. Pero sin duda este principio cuando sea invocado levantará ampollas, rasgaduras de vestiduras y cristofobia. Veo en el horizonte agitarse como cabecean al viento las espigas de trigo con fronda las palmas triunfantes del martirio. Mientras en una orilla de mi escritorio en el retrato enmarcado de Sta. Teresita observo una sonrisa. La Pequeña Flor está segura de que al final vamos a ganar.

17/04/05



[1] Lloviendo Rosas por Antonio Parra Galindo Ed. Opera Prima 1997. Madrid- guaflex, ilustraciones ,15x12cm, 3.75 euros más  gastos de envío contrareembols