ARRECIA CAMPÀÑA ANTIPUTIN QUE SE SEPARA DE SU MUJER LUDMILA
Todo lo que viene de Rusia ha de ser
negativo, es una consigna que preside la mesa de los redactores jefes de los
países de la NATO. En tal sentido, Volodia Putin, el personaje más odiado y
difamado por los medios occidentes- es odiado y difamado porque se las tiene
tiesas y aparte de eso es un creyente cristiano- se separa de su mujer la bella
Ludmila, consorte de 40 años.
Para los rusos esto no es importante. Los
líos de faldas y los deslices por alcoholismo no suelen encontrar el mismo eco
que en la gazmoña Inglaterra, o en el mundo americano tan taimado, habitual de
la ley del embudo y el doble lenguaje, donde las convicciones victorianas y el
espíritu de los padres peregrinos prevalecen.
Las primeras damas en el Kremlin eligieron
siempre un segundo plano y no suelen aparecer al lado de sus maridos en los
saraos, convenciones y giras por el extranjero. No son lo que se dice la reina
de los ingleses o nuestra Sofi que le roba cacho al Juanqui y siempre anda por
ahí besando niños con cida en giras benéficas chupando cámara y cobrando
dietas, claro; o la propia Angelita Merkel que es la que lleva
los pantalones alemanes, todos con tirantes.
El hecho es sin embargo un detonante de que Vladimir
Putin se encuentra en el punto de mira. No hizo bien los deberes que
le encomendaron ni se pliega a los imperativos de la Casa Blanca. Sencillamente
van a por él.
Y en esta lucha todo vale pero Volodia es tan
compacto como opaco. Todo un judoka que resiste el gran combate.
Obama buscándole las cosquillas le quiere marcar
un ipon. Putin sin embargo tiene cara de bloque. Es un tipo
sólido, petreo y muy prieto de andares. Parece un gladiador romano.
Ahora bien, el peligro no le viene de adentro sino
desde la propia casa.
Como hombre del KGB, sabe muy bien que estas
organizaciones secretas suelen ser implacables, se estructuran en anillos
convergentes independientes unos de otros y en eso se basa su eficacia, pero
también su flojera. Carecen de sentimientos, son cabezas frías. Me fifuro que
dentro de los muros del Kremlin la lucha por el poder debe de estar haciendo
correr la swangre. Se trata de una lucha sorda y sórdida.
A mí lo que haga el lider moscovita en su
vida social me la trae floja, es un asunto privado y cada uno "la mete
donde puede y donde le dejan".
Lo que verdaderamente me preocupa es la paz
del mundo, y la cierta libertad personal qie gozo en la actualidad ante tenga
que escribir para Google que no me paga un centavo, espía mis
movimientos, me escruta y me acojona hablando en plata porque esto del Internet
pese a la cacareada transpariencia forma para de una red de espìonaje
universal, pues las redes contra lo que muchos suponen no son transparentes y
todas tienen "bicho".
Saben hasta los pedos que te tiras y los
polvos quie echas con tu señora o con tu novia de fin de semana. Nosy
bastards. Sin embargo, yo les digo :"soy periodista, sólo periodista,
no me rindo" y le recuerdo la fase que pronunciaban mis antepasados judíos
cuando los acercaban al brasero: contra verdad no cabe fuerza
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